domingo, 16 de octubre de 2011

El agua es más fuerte que la piedra

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

El agua es más fuerte que la piedra es un principio de la filosofía arcaica daoísta.

Después de que los neoliberales se posesionaran del mundo y después de los fracasos en todo intento (o apariencias de intento) para arreglarlo y distribuir más equitativamente la riqueza, todavía los poderes de toda clase, sean políticos, militares, económicos, religiosos o mediáticos se resisten al comunismo. Es más, siguen empeñados en convencernos de que detrás del comunismo está el demonio y prisionera la libertad.

Joseph Stiglitz ha dicho "lo que vemos en EEUU es el gobierno del 1% de la población, para el 1% de la población y por el 1% de la población. El poder de este 1% (el poder financiero, económico y político en USA) es enorme. Este 1% tiene el 49% de toda la riqueza del país. Este 1% ha adquirido un enorme poder político durante la época neoliberal. Mientras que en los años sesenta pagaban el 15% de sus rentas en impuestos, ahora pagan sólo un 17%..." Mientras tanto, el 22% de los niños en EEUU vive en situación de pobreza, el 17% no encuentra trabajo y 48 millones de ciudadanos no tienen cobertura sanitaria". Ahí es nada…

En estas condiciones, ¿creemos realmente tanto nosotros como los entusiastas del movimiento de los indignados de todos los países que, con protestas y exigencias pacíficas se va a conseguir algo que no sea continuidad, es decir, más de lo mismo? ¿Cuántas veces en la historia (ya que se nos repite una y otra vez que quien no tiene en cuenta la historia está condenado a repetirla) los ricos y los poderosos han cedido a las súplicas, unas veces, y a las pretensiones, otras, del pueblo históricamente puteado?: nunca.

¿Quién espera, sinceramente, que ahora las movilizaciones de indignados logren convencer con argumentos racionales y razonables al poder de ese 1% de población del que habla Stiglitz, de que será bueno para todos no enriquecerse más pudiendo hacerlo? En Francia los ricos han amagado soluciones, pero dudo que pasen del amago. Ni aquí ni en ningún otro lugar sabemos siquiera de intenciones similares. Al rico siempre hubo que arrebatarle su riqueza por la fuerza. Desde luego los impuestos no le hacen mella… Se ríe de ellos. Siempre tiene resortes con que sortearlos. Las leyes tributarias y el propio sistema se los brinda ordinariamente.

¿Cuándo se ha visto que las protestas masivas y el sentido común hayan vencido al poder del dinero: esa fuerza que compra voluntades, que abre puertas para cíclopes, que mata y corrompe sin tregua? Si fuese así, si el dinero acabase rendido a la sensatez y a la equidad; si los razonamientos y las protestas de los indignados mundiales lograsen remediar un 1% de los problemas económicos, financieros y del empleo, yo maldeciría la revolución francesa y la rusa, la china y la cubana. Y ello, aunque sólo fuera por la diferencia entre los millones de víctimas que sucumbieron a las “necesidades” revolucionarias, y los millones de veces más causadas por las guerras, por la prepotencia, por los fascismos con sus diversos adjetivos, por los engaños, por los crímenes y por las truculencias de la sociedad humana sin evolucionar que dominó desde siempre el mundo… hasta la irrupción del comunismo como el sistema político y social inteligente y racional por antonomasia. (Un tanto por ciento cada vez más elevado añora el comunismo en los países de la antigua Unión Soviética)

En su defecto, la única efectividad a medio o largo plazo de las movilizaciones del 15M que veo posible es no desmayar. Lo que hay que añadir es sinergia y sincronización. Sólo la tenacidad en sofocar el seso y asfixiar el alma de ese 1 por ciento en EEUU y probablemente el mismo 1 por ciento en España, quizá pueda horadar los cimientos de este sistema nauseabundo e irracional.

Si el 15M se interrumpen o detienen y no están presentes en los centro neurálgicos del poder (instituciones, palacios, residencias, banca, Bolsas...), nada se logrará y todo quedará reducido a jolgorio.

Efectivamente, el agua es más fuerte que la piedra… en incesante golpear.

Para terminar, a los destinatarios de nuestra infinita indignación debemos decirles lo que decía Groucho Marx: “Disculpen si les llamamos caballeros, pero es que no les conocemos muy bien”.

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