martes, 4 de octubre de 2011

El sinsentido de las elecciones capitalistas

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Me da lo mismo que “los ciudadanos europeos no castiguen a la izquierda sino a los gobiernos que han gestionado el cataclismo económico sometidos al discurso impuesto precisamente por quienes lo provocaron”, dice hoy Jesús Maraña en "Público". El resultado es el mismo. Quizá el abandono de la izquierda es porque más bien de izquierda ha tenido muy poco...

No obstante, resulta curioso, demasiado curioso para calificarlo de "inteligente", que cuando los socialdemócratas fracasan porque no han conseguido durante una o más legislaturas más igualdad y solidaridad, sean castigados por el electorado para elegir a quienes practican más desigualdad y menos solidaridad.

¿Cómo se entiende este raro comportamiento? Esa conducta de elección pone en evidencia que algo falla en el conjunto de la sociedad y de la democracia cuando el cuerpo electoral prefiere “castigar”, entregando el poder a quienes más abusan de él, a tener un poco más de paciencia y comprender que los malos tiempos generados deliberadamente por la alternativa de poder (derecha y ultraderecha), han impedido a los socialdemócratas hacer la política según sus postulados y ser fieles a sí mismos.

Es decir, los electores, hartos de que los socialdemócratas adelgacen el Estado ponen a éste en manos de los que lo van a desmantelarlo privatizando todo lo que se les ponga por delante. ¿Habrase visto mayor barbaridad o cretinez?

La socialdemocracia en Europa no se ha caído del caballo por traición o por desidia. La socialdemocracia perdió su identidad desde que abandonó el socialismo raso, y luego desde que las tenazas impuestas para crear la Nueva Europa con instrumentos férreos económicos y estructurales paralizaron a los socialdemócratas que no “pudieron” hacer otra cosa que más neoliberalismo. Durante más de una década todo vino atándose y en esa dirección. Las instituciones europeas estaban, y están, plagadas de diputados y dirigentes que saben bien lo que hacen para arrastrar a las naciones al neoliberalismo. Y neoliberalismo es lo que han gestionado en su último tramo los socialdemócratas. Los socialdemócratas hubieran tenido que plantarles cara, pero se hubiera generado una situación de preguerra si no caían en la trampa tendida por los neoliberales.

Es cierto que merecen los socialdemócratas, la socialdemocracia y los gobernantes socialdemócratas el castigo aunque sólo sea por débiles, pero no se me negará que es una aberración electoral y al fin y al cabo social elegir precisamente a los artífices del desmán, como se supone lo fue elegir la plebe la liberación de Barrabás para crucificar a Jesucristo.

Estos insensatos comportamientos humanos colectivos aprovechados por la política, es lo que hace de la política (que se supone está para corregir la idiocia de las masas) un instrumento muy especial que convierte a las masas idiotas en imbéciles. Y en España el asunto es mucho más grave al no dar entrada franca a los partidos de la izquierda verdadera coartada obscenamente por la Ley Electoral.

Si se me va a objetar que el electorado es como el dinero que va sólo a donde le conviene, y que ambos son irracionales, encontraré otro motivo más para detestar a la democracia capitalista que no merece otra cosa que desprecio y abstenerse de participar.

Por último y para redondear este alegato: una de dos, o la masa electoral es estúpida, morbosa e irracional, o es inteligente. Si es inteligente ¿cómo pueden elegir a quienes cometen más abusos con ella y le maltrata? Y si son idiotas, ¿cómo es que se da tanta importancia al hecho electoral? Dos preguntas que sólo la antropología, la sociobiología o tal vez la zoología podrían responder.

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