jueves, 20 de octubre de 2011

Equivalencias: 1=1.027

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

La población palestina y la israelí están empatadas en número: 7.000.000 de habitantes cada una. Sin embargo, una es el dominadora y la otra la dominada, una es una potencia atómica y la otra está desarmada, 1 israelí vale por 1.027 palestinos. Lo prueba el hecho de que los israelíes acaban de canjear 1.027 prisioneros palestinos en sus manos, por un prisionero israelí en poder de los palestinos.

Está claro que en esta guerra de oscilante intensidad pero permanente entre unos y otros, los israelíes hacen mil veintisiete veces más prisioneros palestinos que los palestinos prisioneros israelíes... Me es indiferente que la categoría social o política del israelí sea la que el Estado israelí quiera asignarle.

Pensando en términos de guerra, vale. Pero considerando la paz aunque sea en vilo, no sé cuántas constituciones y declaraciones de derechos proclaman urbi et orbe que todos somos iguales. Aunque muchos para sus adentros piensen otra cosa diametralmente opuesta, ningún occidental se atreve a hablar ya oficial o públicamente de diferencias entre etnias, razas, culturas y otros rasgos diferenciales entre los seres humanos.

Pero se ve que es rentable unir dos cosas: seguir fieles a las costumbres propias, a las medidas de valor propias, a la religión propia y a la cultura propia, y añadir al cóctel unas gotas de la bomba atómica propia. Eso es lo que hacen las “potencias”. Y entre ellas, los judíos. Perdón, los israelíes. El resto de la humanidad que o no son potencia o no se alían a ellas, somos miserables gentiles, carne de cañón..Así es que la proporción de 1 israelí igual a 1.027 palestinos es la misma que la de 1 israelí por 1.027 gentiles desarmados.

No sé de dónde sale este número que parece cabalístico, pero me da la impresión de que tiene mucho que ver con el átomo. Pues en todas las confrontaciones (por llamar de alguna manera a las matanzas masivas de las potencias), tanto en Oriente próximo como en el resto del mundo, ese 1 a 1.027 es la misma que la habida entre las bajas de los eternos ganadores y las bajas de los eternos perdedores. Por cada yanqui o aliado que cae en Afganistán o Irak, caen 1,027 afganos o iraquíes. La misma cuenta que en las películas del Oeste entre indios y el Séptimo de Caballería.

Por eso es estupendo saber por anticipado cómo se reparte la "razón" de las naciones según el armamento que posea, porque lo peor es vivir engañados pero darse cuenta de la estafa. Lo peor es imaginar que todos somos iguales, que todos tenemos la misma cantidad de libertad, que todos tenemos el mismo derecho que el de al lado... y luego comprobar que eso son cosas de parlanchines.

Así es que no debe olvidarse todo esto cuando “la comunidad internacional” se pone a discursear, y los medios y los políticos que pertenecen a un mundo que tienen por superior y “civilizado” los difunden en la ONU o en cualquier otro foro. Todos dependen de esa circunstancia y de esa proporción armamentística, no de la sensatez no de la ponderación no de la justicia no de la lógica pura. Un país armado hasta los dientes vale, pues, 1.027 veces más que otro desarmado que no se le someta.

Dos ejemplos vivos domésticos se corresponden de esa mágica proporción son: por un lado ese 10 a 0 de los que se jubilan con 10 millones de euros al año y los otros con nada, y por otro, el valor 1.027 del voto a los dos partidos mayoritarios que están con las potencias atómicas, y el valor 1 del voto a los partidos comunistas.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.