lunes, 31 de octubre de 2011

Italia: Más presiones para evitar contagio de crisis

Odalys Buscarón (PL)

Tras Grecia, Italia desató hoy todas las voces de alarma de la Unión Europea (UE), cuyos líderes reclamaron al gobierno del primer ministro, Silvio Berlusconi, medidas adicionales de austeridad para reducir el déficit fiscal y la deuda.

Con la tercera economía de la Eurozona (17 países) y más de 61 millones de habitantes, la península itálica pasó al epicentro de las preocupaciones de la dirigencia comunitaria por el deterioro progresivo de sus finanzas y la desconfianza de los mercados, en un ambiente de incertidumbre generalizada ante un posible contagio, y tenso clima en Roma.

Las presiones a Italia no tardaron en llegar y antes de la cumbre extraordinaria de esta semana, la Comisión Europea -brazo ejecutivo de la UE- recordó al gabinete de Berlusconi que debía llegar a Bruselas con propuestas concretas y un plazo específico de aplicación de las medidas.

Antes de la partida a la sede comunitaria, Il Cavaliere -como se conoce también al magnate de los medios- los nervios contagiaron a la Cámara de Diputados, al punto de desencadenarse una riña con intercambios de insultos y golpes entre parlamentarios de los partidos Futuro y Libertad, de Gianfranco Fini, y la Liga Norte, de Umberto Bossi, de la coalición gubernamental.

El "show" mediático fue sin duda una extensión de las divisiones y tensiones dominantes entre las huestes oficialistas, de nuevo divididas en la gestión de la crisis económica.

De fondo, la controversia estuvo aderezada por la postura hasta última hora intransigente de Bossi -socio de Berlusconi en el gabinete- en torno a consentir un aumento de la edad de jubilación de 65 a 67 años para los italianos, a fin de satisfacer las exigencias de la UE.

Se cree, por trascendidos a la prensa, que el jefe de Gobierno negoció a cambio de la reforma en el sistema de jubilación otros drásticos ajustes en el mercado laboral, con otra ola de despidos masivos.

Ambas medidas integran el plan "in extremis" presentado por la administración conservadora al bloque de los Veintisiete y reflejado en una carta rubricada por Berlusconi y el titular de Economía, Giulio Tremonti, cuyo contenido se decidió fuera del recinto parlamentario.

La UE reclamó a Italia más "esfuerzos" en el saneamiento de las cuentas públicas y el control del déficit, para evitar otro eslabón en la cadena de contagio, al que tanto temen en el Viejo continente, luego de los desastres financieros en Islandia, Irlanda y Grecia.

El pacto Berlusconi-Bossi, tachado por la oposición de villano, y los compromisos con la UE avivaron los ataques opositores y han puesto de nuevo en pie de lucha a los sindicatos en contra de los proyectados despidos laborales.

Los partidos Democrático (PD), Italia de los Valores (IdV), la Unión de Centro (UdC) y Futuro y Libertad (FLI) reclamaron que el Ejecutivo explique ante el parlamento los detalles de la misiva y la hoja de ruta para cumplir con la UE.

Para el secretario del Partido Democrático, Pier Luigi Bersani, la propuesta desesperada de Berlusconi representa una amenaza adicional al mercado laboral italiano, afectado con otros recortes de empleos y congelación de salarios.

Dijo que se trata de un pacto con Bossi a cambio de la libertad para los despidos masivos, lo cual generaría un conflicto social de los ricos contra los pobres que no podemos permitir, advirtió Bersani, al término de una reunión con dirigentes de la Unión de Centro (UDC, Pier Ferdinando Casini, y de Italia de los Valores (IdV), Antonio Di Pietro.

El gobierno tiene la intención de ganar dinero de manera irresponsable en la piel de los más débiles y los trabajadores despedidos, alertó el diputado Mauricio Zipponi, del IDV, en referencia a los ajustes laborales.

Di Pietro, en particular, aprovechó la ira en las filas opositoras y revivió la añejada estrategia de demandar elecciones anticipadas y la creación de un gobierno transitorio como "una necesidad del país" para responder a los desafíos de la crisis, frente a un gobierno sin credibilidad, reiteró.

Con un poco de buena voluntad y la responsabilidad mutua, no sólo de la oposición política, sino también de todos los parlamentarios que todavía se preocupan por el destino del país, pueden crearse las condiciones para un gobierno alternativo, a corto plazo, insistió el líder de IDV, que no logró la caída de Berlusconi, gracias al espaldarazo de Bossi.

Europa presiona y sindicatos atacan

Con frases de elogios a la respuesta rápida del gobierno italiano, el titular de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, definió como imperativo que Italia materialice los compromisos con un calendario claro.

Las autoridades comunitarias insistieron durante la reunión extraordinaria del Eurogrupo en que vigilarán de cerca el cumplimiento de los acuerdos por Roma.

No es suficiente presentar compromisos. La clave es la aplicación y ahora es necesario verificar si se hace realmente, dijo en claro el titular de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Habrá, puntualizó, un seguimiento constante y permanente de Bruselas sobre los cumplimientos del paquete de medidas.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, manifestó que ningún país puede subestimar el posible impacto de la deuda pública o burbujas inmobiliarias en otro país de la eurozona o en su propia economía.

Serán castigados por los votantes y por los mercados, fue la advertencia del dirigente europeo a los supuestos incumplidores, en alusión a los estados que faltan a la disciplina fiscal, dentro de las pautas de los organismos financieros internacionales.

Junto con los ajustes de los gastos presupuestarios y la reforma de pensiones, Bruselas reclama a Italia el fin de las tarifas mínimas en las prestaciones profesionales sociales y la privatización de los servicios públicos.

Roma en adición, planea recaudar cinco mil millones de dólares anuales procedente de las ventas de los activos estatales.

"Vamos a respetar nuestros compromisos, como siempre hemos hecho", prometió Berlusconi, a su vez, a sus socios tras terminada la reunión cimera de emergencia.

Tras admitir que aceptó la vigilancia y el control sobre Italia, el gobernante aseguró que en breve presentará el programa detallado y una fecha para su aprobación, proceso que indefectiblemente conducirá a más fricciones en el entorno político, agudizará la polarización social y la confrontación, vaticinan analistas.

Dado que la UE ha llegado a un punto de vista positivo, estamos comprometidos a no dividir a Europa, alegaron portavoces del gabinete en un intento de apagar el fuego en casa, escribe el periódico El Mensajero.

En sintonía con tal señal, el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, se deshizo de sus pronósticos sobre una eventual caída del Gobierno por la crisis institucional, al esgrimir que no era momento de elecciones y que se sigue adelante.

"Si no hubiéramos respondido en el modo justo a Europa sobre el tema de las pensiones habríamos ido a las urnas. Pero ahora se votará cuando sea el momento. No ahora", dijo Bossi a los periodistas

La implantación de nuevas regulaciones en los contratos laborales relativas a los despidos por motivos económicos, según las autoridades, que sigue a un drástico ajuste calculado en 145 mil millones de euros (entre 2011 y 2014), provocó respuestas inmediatas de los principales sindicatos del país.

La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), la más importante del país trasalpino, anunció que responderá a las nuevas recetas impopulares y ataques a los trabajadores con la fuerza necesaria, tras convocar a otra huelga general.

El gremio, con más de cinco millones de afiliados, denunció que los planes quebrantarán la cohesión social. Si el gobierno introdujo la medida sin el consentimiento de todos los interlocutores sociales, vamos a cambiar la estructura de los despidos, afirmó la central obrera.

Tenemos un gobierno incapaz de actuar y sólo es capaz de recibir órdenes; el país necesita crecer y reducir las zonas de incertidumbre y esto se logra con la garantía de los derechos, eliminándolos, declaró la líder de la CGIL, Susana Camuso.

Camuso deploró la precariedad laboral de las mujeres y de las regiones del sur de Italia, mientras el Ejecutivo avanza con más ataques a los sueldos, las pensiones y el empleo, subrayó.

También la Confederación Italiana de Sindicatos y la Unión Italiana del Trabajo mostraron la posibilidad de unirse a la protesta como una iniciativa conjunta en contra de la política gubernamental.

Si el proyecto de crecimiento de un país se entiende solo como la libertad de despedir, con un desempleo del 10 por ciento, estamos hablando de un delito de instigación a la criminalidad contra el sistema productivo nacional, reflexionó Fulvio Fammoni, representante de la CGIL.

Con un terreno político polarizado, desunión en el oficialismo, crisis de liderazgo en la oposición e impopularidad del gobierno, Italia parece cada vez más cerca de una crispación social, atizada por la crisis y los programas de austeridad.

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