jueves, 20 de octubre de 2011

Liberia: Un Estado fundado por esclavos

Roberto Correa Wilson (PL)

Cuando se habla o escribe sobre Liberia, se asocia exclusivamente a un país surgido con la llegada a África de los esclavos que obtuvieron su libertad tras la abolición de la esclavitud en Estados Unidos.

Pero los primeros habitantes de lo que sería esta nación ubicada en la parte occidental entre la República de Guinea, Costa de Marfil, Sierra Leona y el océano Atlántico, fueron tribus ecuatoriales posteriormente mezcladas con otros pueblos africanos.

De esa mezcla resultaron diversos grupos tribales como mandingas, gissis, golas, kweis y kru entre los más importantes, que se localizaban en la zona del litoral.

En esa área se concentran los mayores grupos poblacionales, y en menor grado en lugares más alejados. Esas etnias hablan más de 30 lenguas autóctonas, aunque el idioma oficial es el inglés.

Los navegantes portugueses fueron los primeros europeos en arribar a las costas de la que actualmente es Liberia en el siglo XV. Así, los grupos originarios sostuvieron los contactos iniciales con hombres procedentes de otro continente.

Más tarde llegaron normandos, genoveses y catalanes. Portugal mantuvo el monopolio comercial hasta 1515. Este comercio se basaba en intercambios que se realizaba con las poblaciones asentadas próximas a las zonas del litoral.

A partir de 1515 el país resultó invadido por británicos, franceses y holandeses. Ya por esa época el comercio de esclavos comenzaba su auge; fue iniciado por los portugueses hacia su colonia de Brasil y seguido por traficantes de esas naciones europeas.

Entre 1700 y 1850, miles de africanos fueron arrancados de lo que es la actual Liberia y de otras áreas de la región, y llevados a diversas zonas del continente americano y el Caribe para trabajar en sistema esclavista en plantaciones agrícolas y minas.

En 1834 la corona británica decretó la prohibición de la trata de esclavos en todas sus colonias; en Reino Unido tenía lugar la Revolución Industrial, y para Londres no era conveniente el régimen esclavista que le proporcionó abundantes beneficios.

En las colonias, la norma británica fue recibida a disgusto por los dueños de plantaciones que se habían enriquecido con la explotación del trabajo esclavo. Muchos manumitidos comenzaron a trabajar con su familia en sus propias parcelas.

Los traficantes también pretendían continuar con La Trata, y por eso Londres creó en su colonia de Sierra Leona una base naval para perseguir a los violadores de la decisión de la Corona.

Estados Unidos y África

Con el pretexto de la abolición de la esclavitud, en 1861 estalló en Estados Unidos la llamada Guerra de Secesión (1861-1865), por la que los Estados del Sur intentaron separarse de los del norte, militarmente vencedores.

En ese país la abolición de la esclavitud generó numerosos problemas sociales y la burguesía terrateniente del sur decidió enviar al continente africano a los esclavos que habían obtenido la libertad.

Varias organizaciones de Estados Unidos propiciaron la emigración de africanos manumitidos hacia el territorio que más tarde constituiría Liberia. En su mayoría fueron liberados en 1800 por el Congreso de Virginia, y según testimonios escritos de la época, considerados como "individuos perjudiciales y peligrosos" para la sociedad.

Esos hombres y mujeres "perjudiciales y peligrosos" contribuyeron con su trabajo esclavo a llenar las arcas de los recalcitrantes dueños de plantaciones de algodón y otros cultivos.

Las organizaciones sureñas hicieron un primer intento de asentamiento en Sierra Leona en 1820, pero fueron rechazados por el gobernador inglés.

Representantes de la American Colonization Society, una empresa que se proclamaba humanitaria, obtuvieron en 1821 en Liberia una franja de tierra de 12 mil 800 kilómetros cuadrados, comprada a jefes de tribus asentados en ella. El contrato garantizaba la perpetuidad sobre el territorio.

Más tarde, los afronorteamericanos adquirieron otras tierras hacia el interior del país, fueron estableciendo colonias y fundaron Monrovia, capital actual, en homenaje al entonces presidente norteamericano James Monroe.

La independencia

En julio de 1847 se celebró en Monrovia un congreso de los afroamericanos agrupados en distintos conglomerados, en el cual se acordó proclamar la independencia y designar presidente a Joseph J. Roberts, quien había sido desde 1841 gobernador de Liberia; se adoptó una constitución y una bandera similares a la norteamericana.

En 1885 y 1910 se firmaron acuerdos territoriales con Gran Bretaña y Francia respectivamente, para fijar los actuales límites de la república africana más antigua. En 1924 se adoptó una legislación, aprobada por el gobierno de Estados Unidos, mediante la cual el país recibió oficialmente el nombre de Liberia.

Toda la organización estatal y social se mantuvo ajena a la población nativa que prácticamente había sido desconocida. Esa marginación derivaría en graves consecuencias políticas y sociales en los años venideros, y, en general, en buena parte del siglo XX.

De todas formas, Liberia quedó en la historia de África como la primera nación al sur del Sahara en convertirse en un Estado independiente.

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