viernes, 21 de octubre de 2011

Mil preguntas en Francia y Europa sobre futuro económico

Fausto Triana (PL)

Los economistas franceses son consultados de forma permanente en los últimos días, a propósito de la Cumbre de la Unión Europea (UE) el domingo en Bruselas y mil preguntas sin respuesta sobre el futuro.

En un principio se hablaba de la cimera como el momento trascendental, por fin, para dar soluciones a la agravada situación que amenaza con extenderse por todo el Viejo Continente. Hoy, apenas 48 horas antes, el escepticismo domina el ambiente.

Las escisiones en torno a la llamada "Casa europea" se antojan irreconciliables por ahora. Muchas de las naciones más pequeñas y de economías frágiles temen ser arrastradas por las locomotoras de Alemania y Francia.

Precisamente el punto de inflexión se da en el eje París-Berlín, aunque tanto Nicolás Sarkozy como la Canciller Federal, Angela Merkel, anunciaran arreglos y una suerte de posición común que tratarán de imponer al resto de la eurozona.

Tenemos una responsabilidad común y asumimos el liderazgo pero no podemos decidir por los otros socios, declaró en la capital germana el ministro de Economía teutón Wolfgan Schauble.

Ante otro augurio nada edificante en tiempos de crisis -la advertencia de las calificadoras de rebajar la nota a Francia-, el titular galo de Finanzas, François Baroin, prometió un plan de medias severo para impulsar el crecimiento.

Tampoco Alemania goza de una salud ejemplar en sus proyecciones económicas. De tal forma, la discrepancia con los franceses se relaciona con el rescate a Grecia, sumido en medio de una tormenta de protestas.

"Europa se acostumbró a vivir en una burbuja de bonanzas, probablemente a costa de otros. Lo que sucede es simplemente consecuencia de una mundialización diseñada sin estrategias", comentó Philippe Dessertine, reconocido experto local.

La prensa germana dice que Francia no cede en cuanto a su proteccionismo bancario e insiste en la recapitalización de aquellos expuestos a los países de riesgo, como el caso de Grecia.

Asimismo, París propone fórmulas encontradas a las de Berlín para hacer más efectivo y ampliar el fondo de rescate, en estos instantes de 450 mil millones de euros.

Angela Merkel, con un notable descenso de popularidad y apoyo a su partido democristiano, rechaza la idea de que los ciudadanos aporten más al monto común.

De otro lado, la administración de Sarkozy defiende la iniciativa de aprovechar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para convertirlo en una entidad que podría tener acceso a la financiación del Banco Central Europeo.

Aunque el clima de la región se mantiene bastante frío esta semana y con cielo despejado, las miradas permanecen inquietas ante la eventual llegada de una tormenta de impredecibles consecuencias.

La inyección a Atenas es vital para evitar el impago, España no escapa de la intranquilidad y otros miembros poderosos de la UE como Gran Bretaña, si bien fuera de la zona euro, tratan de ayudar ante el temor de un efecto dominó.

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