lunes, 10 de octubre de 2011

ONU: Instrumento de dominación imperialista

Carlos Angulo Rivas (especial para ARGENPRESS.info)

Concluido el 66º período de la Asamblea General de la Naciones Unidas, el sabor de la decadencia de dicho organismo se deja sentir. Los discursos de los mandatarios de casi todo el mundo no difieren en los propósitos de bienestar general y paz sobre la tierra, sin embargo, ellos resultan, una vez más, declarativos e ineficaces. Después de tantos años, la política exterior norteamericana continúa dominando el escenario por encima de la democracia interna que debiera reinar en este organismo, hoy bastante anacrónico en cuanto a logros efectivos de políticas protectoras de la humanidad.

La existencia de la Unión Soviética y el bloque de Europa del Este mantenían un cierto equilibrio aunque no del todo efectivo, pues la agresividad monopólica en lo económico por un lado y la guerrerista por otro de la política de los Estados Unidos, produjeron heridas no saldadas hasta ahora como los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki y las guerras de ocupación militar en Corea, Vietnam, Laos, Camboya; las intervenciones en África; y en nuestro continente, Santo Domingo, Granada y Panamá, y el intento fracasado en Bahía Cochinos para invadir y ocupar Cuba. Asimismo en esta política de agresión debemos mencionar la injerencia directa de Estados Unidos en la promoción y protección a los golpes militares en el mundo y, en particular, en Centroamérica, Chile, Argentina y Uruguay, donde la política genocida aplicada por las dictaduras costó decenas de miles de víctimas encarceladas, asesinadas y desaparecidas.

Los antecedentes históricos de la agresión imperialista marcan una dirección inconfundible que, en este momento, se ve reforzada con nuevas guerras de dominio y ocupación. Más aún cuando la Casa Blanca haciendo valer su poderío hegemónico militar y económico, en arreglo con las potencias europeas, consagra la violación de principios fundamentales de la propia Carta de las Naciones Unidas. La última transgresión de la ley internacional ha sido el bombardeo inmisericorde con toneladas de bombas y mísiles en Libia, por las fuerzas de la OTAN comandas por Estados Unidos y sus ensayos de alta tecnología destructiva, ya utilizada en Yugoslavia, Afganistán, Irak, parte de Pakistán, todos ellos teatros de operaciones militares de las nuevas guerras de agresión y ocupación imperialista. Aquí el silencio, en la Asamblea de las Naciones Unidas de la gran mayoría de países, respecto a las crisis humanitarias creadas por las guerras, con las contadas excepciones de Irán, Corea del Norte, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Nicaragua, nos evidencia la descomposición de la ONU y su devenir histórico de organismo anacrónico, incongruente e inservible.

Prevalece en la ONU el chantaje y la presión de Estados Unidos sobre los países del Tercer Mundo, siempre necesitados de la cooperación internacional, los créditos, la tecnología y los mercados de consumo más ricos. Entonces el silencio de la mayoría de países integrantes de la ONU frente a la transgresión de las leyes internacionales es cobarde y cómplice, lo cual permite la doble moral de la Casa Blanca apoyada a rabiar por los medios de comunicación capitalistas, igualmente impúdicos y deshonestos. No debemos escapar a esta realidad que prevalece y se fortifica en la procacidad y el cinismo de las “verdades oficiales” ampliamente difundidas. Con esta política exterior imperialista no existen diferencias entre Ronald Reagan, George Bush (padre), Bill Clinton, George Bush (Hijo); y Barack Obama, quien sin el mínimo rubor afirmó en la 66º Asamblea de la ONU lo siguiente:

“Para hacer frente a la destrucción mundial debemos luchar por un mundo sin armas nucleares; en los últimos dos años comenzamos a andar ese sendero. Desde la Cumbre en Washington muchas naciones han comenzado a garantizar, asegurar su material nuclear contra los posibles terroristas”. Aseveración frente a la que el comandante Fidel Castro se pregunta: “¿Puede haber terrorismo mayor que la política agresiva y belicosa de un país cuyo arsenal de armas nucleares podría destruir varias veces la vida humana en este planeta?” Y podríamos agregar: ¿se necesitan armas nucleares para terminar con las organizaciones terroristas o es que el presidente Obama se está refiriendo a los estados soberanos que no aceptan la política internacional de la agresión-ocupación y dominación imperialista?

Barack Obama ante el pleno de la Asamblea General, como presidente de Estados Unidos, se arrogó el derecho de invadir y ocupar territorios en el futuro, justificando y ampliando los bombardeos de la OTAN en Libia, además, poniéndolos como ejemplo de la búsqueda de democracia, emancipación y libertad. Esta es una verdadera amenaza a la paz mundial si la ONU y el Consejo de Seguridad, hoy organismos mediatizados, no ponen límites precisos a los avances imperialistas de Estados Unidos. Otra muestra de esta política de imposición total, en el decadente organismo internacional, es la negativa norteamericana-sionista de reconocer el derecho de Palestina a ser un país libre, independiente y soberano.

Como en la misma Asamblea el presidente Hugo Chávez señaló a través de su mensaje: “Duele e indigna que quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia, se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino; duele e indigna que la herencia del Holocausto sea la Nakba. E indigna, a secas, que el sionismo siga haciendo uso del chantaje del antisemitismo contra quienes se oponen a sus atropellos y a sus crímenes. Israel ha instrumentalizado e instrumentaliza, con descaro y vileza, la memoria de las víctimas. Y lo hace para actuar, con total impunidad, contra Palestina. De paso, no es ocioso precisar que el antisemitismo es una miseria occidental, europea, de la que no participan los árabes. No olvidemos, además, que es el pueblo semita palestino el que padece la limpieza étnica practicada por el Estado colonialista israelí”. “…una cosa es rechazar al antisemitismo, y otra muy diferente aceptar pasivamente que la barbarie sionista le imponga un régimen de apartheid al pueblo palestino. Desde un punto de vista ético, quien rechaza lo primero, tiene que condenar lo segundo”.

Y quien actúa, precisamente, junto al sionismo, es la Casa Blanca mediante sus interminables “conversaciones de paz” entre israelitas y palestinos, donde siempre pierde Palestina por el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad que enfrenta la opinión y decisión favorables al derecho palestino de todos los países del mundo; como en el caso de Cuba donde el veto sionista-norteamericano enfrenta a la totalidad de las Naciones Unidas respecto al ilegal bloqueo político-económico a la isla, primer territorio libre de América.

Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.

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