lunes, 10 de octubre de 2011

Operación Sobrero: Justicia a medida

Hugo "Cachorro" Godoy (ACTA)

¿Qué dirá ahora el Jefe de Gabinete del gobierno nacional, Aníbal Fernández, que pocas horas después de que el juez Juan Manuel Yalj ordenó la detención de Sobrero, Portorreal y otras personas supuestamente vinculadas a la quema de vagones en el mes de mayo, dijo que el juez tenía suficientes pruebas para ordenar esas detenciones?.

¿Qué dirá el dueño de Tiempo Argentino, Spolzky, que el domingo tituló en primera pagina: “El Caso Sobrero: todas las pruebas del juez”? ¿Qué dirán los editores oficialistas y la propia presidente de la Nación, que el día lunes atacó la supuesta “lógica corporativa” para abordar las necesidades sociales?

Todo este cúmulo de acciones se dispararon con esto que, ahora es claro, es una operación que se desmoronó rápidamente. Y que el propio juez Yalj, que la encabezó con su orden de detención el día viernes, tuvo que abandonar dando la libertad a Rubén Sobrero, Leonardo Portorreal y demás detenidos, porque no había ninguna razón, ninguna prueba que sostuviera dichas acusaciones.

Esta situación que se ha generado pone sobre el tapete una clara intencionalidad política que trasciende los límites de la acción en sí. En primer lugar, digamos que hay dos situaciones que la preceden y de las cuales ya hemos hecho mención en anteriores comentarios: hace dos semanas, cuando analizábamos la absolución de Carlos Menem por el juicio por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, decíamos que si hay algo que el gobierno nacional no ha hecho en estos ocho años, ha sido desmontar la estructura de la Justicia Federal. Que sigue siendo la misma, que viene sobreviviendo desde Menem hasta aquí, inclusive con muchos jueces que subsisten luego de haber pasado por la dictadura, y que esa Justicia Federal, así mantenida, es un instrumento de acción política para sostener los intereses del poder y las operaciones que desde el poder se desarrollan para defender los privilegios de algunos y atacar las acciones de los sectores mas necesitados de la sociedad.

Decíamos también en el ultimo comentario que no todo esta dicho después del 14 de agosto, y que hay una realidad que subyace en la Argentina. Que la Argentina no puede quedar fija en una foto, sino que su realidad es dinámica. Y esto que nosotros afirmábamos, que se veía reflejado en las importantísimas movilizaciones que desde la CTA y las organizaciones sociales se habían promovido el 23 de septiembre y una semana después, daban cuenta de una serie de necesidades del movimiento popular que todavía están insatisfechas, y que exigen ser resueltas de manera inmediata porque existen condiciones económicas como para resolverlas.

Esta realidad subyacente, es claro que también la aprecian y la conocen los sectores del poder. Que no solamente mostraron en esta operación que encabezo el Juez Yalj el sesgo represivo contra los luchadores sociales, sino también que marcó un signo distintivo en términos de discurso: no solamente se intentó justificarlo, sino instalar en la sociedad que Pedraza -un dirigente sindical acusado de ser cómplice en el asesinato de un militante como Mariano Ferreyra, que junto a los trabajadores del ferrocarril peleaba para terminar con la precarización laboral y la tercerización empresarial-, o que Zanola -otro dirigente sindical procesado por la venta de medicamentos truchos a sus propios afiliados-, son lo mismo que Rubén Sobrero, también un dirigente sindical pero que está en las antípodas de estos.

Pero hay un intento del poder de mezclar todo, de poner todo en una misma bolsa y de que todo es igual. Planteo que fue potenciado con el discurso de la propia presidente y de los medios oficiales como Tiempo Argentino en el cual, a partir de esa lógica, se atacó la supuesta “acción corporativa” de quienes salimos a denunciar la detención de Sobrero. Porque desde el gobierno y desde el poder, lo que se intenta es asimilar en un mismo planteo que reclamo social y extorsión es lo mismo. Que organización sindical y reclamo social son acciones corporativas. Lo que se busca es ilegitimar las justas demandas sociales y atacar a las organizaciones que las canalizan.

Por eso, que haya quedada desmontada esta operación, que haya fracasado, que la extraordinaria movilización popular y la capacidad de articular distintos que sectores que desde el viernes se han venido expresando como respuesta a estas detenciones, y que culminaron con la masiva movilización del día lunes, son las respuestas mas adecuadas. No solamente de los trabajadores organizados sino de todos los sectores del accionar político, cultural, que además de a demandar la libertad de Sobrero, también salimos a dejar las cosas en claro: Sobrero no es lo mismo que Pedraza.

La lucha de los trabajadores por salarios dignos, la lucha de las organizaciones sociales para terminar con el clientelismo y lograr trabajo digno, para terminar con la precarizacion laboral, no es ni corporativismo ni extorsión: son justas demandas de nuestra sociedad que obviamente se canalizan a través de las propias organizaciones libres del pueblo.

Porque democracia no es solamente signo de elecciones. Democracia es la capacidad del pueblo de expresarse todos los días a través de las propias organizaciones que como pueblo somos capaces de generar. Y es este camino el que hay que seguir profundizando para que desde esta democracia se desmonte toda esta estructura que sigue vigente en la Justicia Federal, para que los jueces no sigan eternizándose como instrumentos para que el poder lleve adelante sus objetivos.

Hugo "Cachorro" Godoy es Secretario General de la Agrupación Germán Abdala de la CTA de la provincia de Buenos Aires.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.