domingo, 16 de octubre de 2011

Retrato de una región autista

Jorge Zavaleta Alegre (especial para ARGENPRESS.info)

La Sociedad Interamericana de Prensa defiende el estado “patrimonialista”.

La concentración de los medios de comunicación en pocas manos nunca como ahora trata de ser más intensa y absoluta, al pretender y lograr imponer una verdad mediática, aunque el contenido del mensaje sea falso. América Latina no escapa de esta premisa, como una reacción del capital nacional y transnacional a los procesos democráticos, donde los sistemas políticos experimentan un viraje hacia la inclusión económica y social.

La Sociedad Interamericana de Prensa-SIP acaba de realizar en Lima su cuadragésima primera asamblea general, y en su temario, una vez más todos sus socios, defienden los estados convencionales, “patrimonialistas” y sin responder a la creciente “auto comunicación de masas”, que según el experto español Manuel Castells, no es fácil definir estas nuevas formas y prácticas de comunicación nacidas al calor de la web.

Para entender mejor la vigente concentración de medios, Cambio16 entrevista al jurista Baldo Kresalja, ex Ministro de Justicia, destacado profesor e investigador de la Universidad Católica del Perú: “Las propuestas políticas, académicas, científicas y culturales no forman parte del debate intelectual. Lo que se sabe y se conversa solo está vinculado a los migrantes, a los familiares de los que viven fuera. Pero desde el punto de vista del análisis multidisciplinario el país es una aldea aislada, dominada por el conservadurismo, cuando existe un gran universo de las ciencias cognitivas”, sostiene, abundando en ejemplos y documentación explícita.

En efecto, tal afirmación se constata en el bajísimo consumo de revistas especializadas y en muy pocos espacios que la prensa dedica a los acontecimientos del mundo, aislamiento que va en deterioro de la visión de país, en tanto prima el sensacionalismo y la tergiversación de la realidad cotidiana, en contra de las iniciativas de contenido social, como sostiene Jhon Beverley, al hablar de Sudamérica y la “Marea Rosada”.

Kresalja defiende sus análisis en estudios realizados en las universidades norteamericanas de Georgetown y Wisconsin y haber vivido en el París del 68: “Creo que los medios de comunicación en el América Latina y particularmente en Perú, tanto escrita pero sobre todo la televisiva, sale muy mal parada en el área. No voy hablar de la BBC de Londres, por favor. Yo vi la guerra de los seis días entre Israel y Egipto, y no olvido que me pasé horas en la TV, porque el análisis de esa guerra (no porque estaba de acuerdo con ella), mostraba un profundo análisis periodístico; la información era tan extraordinaria y de altísimo nivel. Los mensajes provenían de corresponsales de guerra, perfectamente enterados sobre lo que en realidad estaba en juego”.

¿A qué factores atribuye ese bajo nivel de contenidos de la prensa latinoamericana en general?

-Tiene variadas causas. El problema viene de muy atrás, vinculado a la formación del periodismo, al tipo de noticias que ofrece a la audiencia y los lectores. Es una forma errada de ver la vida. En ese sentido en el Perú hay un deterioro. No lo digo en el aspecto económico, porque ha habido avances en últimos años, sino a la disminución de la calidad informativa y en el esfuerzo de los estudiantes. No soy de los que afirman que cualquier tiempo pasado fue mejor. Los alumnos en los últimos años han tenido una oferta económica muy superior a la que yo tuve como alumno. Sin embargo, el rendimiento ha disminuido, porque la exigencia ha disminuido.

¿Esta evaluación podría ser solo una hipótesis?

-Esta opinión la he confirmado después de múltiples conferencias en universidades. En el Perú, con excepción de Arequipa, la inmensa mayoría de estudiantes asiste a estos encuentros como si fuera una fiesta social. Ellos no están informados de lo que se habla. Si incorporamos en el discurso una referencia externa están en la luna. No saben.

Persiste el desconocimiento de la historia, no obstante que el mercado ofrece nuevos, numerosos y muy ricos estudios históricos. Los alumnos no leen, siguen repitiendo conceptos sin fundamento, se dan el lujo de ignorar lo que dicen nuestros propios historiadores. Nada es más visible que el desconocimiento de la historia pre inca e inca o lo que significó la colonia, para llegar a los temas políticos de la República.

Los jóvenes no han entendido su realidad, no le dan importancia. Entonces se sorprenden cuando otros, desde lejos, reconocen la riqueza que tenemos y que es muy amplia, con sus grandezas y miserias. En el extranjero se sabe mucho más del Perú y de América Latina. Creo que lo terrible está en los medios de comunicación que juegan con la realidad.

¿Por qué en nuestra Región, persiste la visión aldeana y autodestructiva?

-La pregunta es profunda y no tengo una respuesta única. Creo que hay un conjunto de factores. En primer lugar, se le pone poco énfasis a los valores locales. Carlos Amat y León, economista y profesor de la Universidad del Pacífico, dice que el fenómeno más importante durante las últimas décadas es la construcción de ciudades. Coincido con ello, porque va a marcar lo que deviene. En el Perú el proceso de urbanización ha sido violentísimo, en términos de tiempo, “un desborde popular” para referirnos al sociólogo Matos Mar. La creación de la ciudad tiene mérito y tantas cualidades, pero ha sido construida desordenadamente desde el punto de vista del Estado.

Ese crecimiento puede haber sido ordenado desde la óptica de una determinada urbanización o de un club provincial, porque han intervenido conjuntos de familias, que han tomado en cuenta una serie de aspectos particulares. Pero el Estado puede haber estado presente en la construcción de una carretera, instalación de luz o una posta médica. Allí terminó la labor del Estado, no ha encausado el desarrollo.

Tampoco ha existido un liderazgo preparado para enfrentar este fenómeno de la migración volcánica. Hay una especie de reducción de las élites. Existen consideraciones para cuestionar el liderazgo político. En el caso de la universidad, antes teníamos gente fuera de serie, con gran influencia en la conducción social del país.

¿Cómo se manifiesta la concentración de la propiedad de los medios?

-En el Perú, la concentración de la propiedad, especialmente de la televisión, se da entre cinco empresarios: Ivcher, Belmont, Shultz, un mexicano, la familia Miró Quesada – Mohme. Considero que debe haber una conexión entre esos grupos como parte de la historia real y el interés por el Perú. Esto creo que también ocurre en otras partes.

¿Pero el Norte desarrollado acaso no está exento de este fenómeno?

-La gente de nuestra región contesta que este problema persiste también en los países con alto desarrollo y toman como referencia a Murdoch de Inglaterra, pero no se toma en cuenta que esa estructura está absolutamente consolidada, aunque a Murdoch ya se le ha cerrado uno de sus más antiguos medios escritos por ejercer un sensacionalismo extremo en perjuicio de la vida privada.

En el Perú las familias de propietarios de medios se han incorporado violentamente - en el sentido de la rapidez en el tiempo - al mundo pre moderno o moderno, junto a centenas de miles de personas.

En la historia republicana ha habido pocos intentos de cambios estructurales. Para el sociólogo Sinecio López, ex Director de la Biblioteca Nacional hay solo tres momentos: Entre 1945-48 con el gobierno de Bustamante, que fracasó. Velasco 1968-75 y el actual, del presidente Ollanta Humala. ¿Qué opina usted?

- Considero que Manuel Pardo con el Civilismo, en el siglo XIX, fue el primero, después de la Guerra del Pacífico, en impulsar una transformación de la república. Creó las universidades nacionales de ingeniería y agraria. Incentivó la educación gratuita y el desarrollo manufacturero.

El presidente Valentín Paniagua me decía que uno de los informes más importantes de la Historia Republicana proviene de la provincia de Jauja, de Manuel Pardo cuando solo tenía 21 años de edad. Es un análisis de la Sierra Central, desarrollado en esa ciudad de clima benigno, cuando él estuvo tuberculoso. Después de ser presidente postuló a una diputación y fue asesinado en las puertas del Congreso. Ese es el primer gobierno civil, que después se convierte en oligarca, lo que supone y es otro tema para otro análisis.

El segundo intento modernizador es el de Leguía, con sus luces y sombras. Luego de Bustamante, que fue un fracaso. Velasco llega tarde, con muchas cosas importantes y también con serios errores como la expropiación de la prensa y la reforma agraria. Hay gente que defiende esa reforma en el campo, pero es evidente que se equivocó, no porque no fue necesaria, sino porque la hicieron pésima. Ha sido 30 años de estancamiento del desarrollo agrícola. Velasco contó con apoyo de las masas, pero no pudo consolidarse por una serie de errores.

También es interesante el movimiento de Acción Popular de Fernando Belaunde, con "La conquista del Perú por los peruanos". Hay un entusiasmo en las burguesías de clase media y los sectores juveniles. Pero ese primer gobierno fue realmente malo. El siguiente intento radical, desde el Liberalismo, lo encabeza Mario Vargas Llosa. Fujimori es un instrumento malvado de una primera propuesta liberal del Perú.

Yo no estaba de acuerdo con la propuesta liberal. Pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. MVLL se fue a los pueblos a expresar ideas que no se habían dicho nunca y lo hizo con un lenguaje sincero, se enfrentó directamente con el poder. MVLL, después se asocia con Acción Popular y Fredemo y se desdibuja su propuesta. Pero el “Movimiento Libertad” marca la pauta, marca la diferencia. Es una especie de bandera, en un momento dado. Solo a partir de ese momento las ideas liberales vuelven a ser banderas de conversación. Nadie hablaba de eso, cuando en el mundo ya eran enunciados en marcha.

¿Qué significan los gobiernos de Fujimori y García?

-A partir de Fujimori y el primer gobierno de García se producen los peores desaciertos de la historia. Pero se produce un cambio gigantesco. Es un retroceso al modo de explotación primaria del siglo XIX con la careta tecnológica moderna. El golpe de Fujimori, a diferencia de todos los golpes anteriores, tuvo el apoyo casi universal de los organismos internacionales, de los gobiernos de los países ricos y de los bancos desde el campo financiero. Esta es una situación jamás ocurrida. Lo apoyaron en todo, como hoy día siguen encubriendo una serie de hechos, concurrentes a la destrucción total de la institucionalidad del país.

-¿Cómo ex Ministro de Justicia puede darnos su opinión sobre las multilaterales que endeudaron al país para reformas que nunca se hicieron. La inmunidad diplomática de la que gozan jamás ha sido cuestionada ni menos se ha intentado la investigación del destino de los préstamos?

Efectivamente, nunca. Y se explica porque existe una especie de contubernio, por un lado, y hartazgo. Si a usted todos los días le hablan de accidentes automovilísticos, después de dos años ese tema ya no le interesa. Eso sucede si todos los días le hablan de corrupción y denuncias inventadas o graves.

Cuando fui ministro de Justicia durante el gobierno del Presidente Toledo tuve oportunidad de asistir a la OEA por un tema penal internacional, y solo podía intervenir ocho minutos. Sin embargo, los delegados de Canadá y de EEUU pusieron de relieve que el Perú era el único país de América, que tenía presos a los militares. Era un mérito extraordinario, lo que hasta ahora es cierto. A pesar de la impunidad hay un porcentaje que está preso aún.

Me pregunto, porqué habiéndose hecho eso, no se tomaron las medidas para que esa política de tal magnitud, se extendiera a todo el país. ¿Habría una razón cultural, una razón política?

En las personas de pocos recursos o de recursos medios, por desgracia, se sigue pensando que el estado es un botín. Si yo tengo un familiar que ingresa a la administración pública, por elección o por contrato, está obligado a darle empleo a la familia, a ganar dinero con él. Es un tema cultural, verdadero. Lo peor es ocultar la verdad.

¿En este contexto cuál es el rol de los medios?

-Lo dicho anteriormente es una primera razón. En segundo lugar no hay ejemplos, no hay paradigmas. Esto es esencial. Se ha perdido el paradigma del periodismo, religioso, familiar y barrial. No puedo olvidar el comentario de mi padre, cuando tenía 8 ó 9 años y tomamos el tranvía. Mi padre me dijo: allí este fulano de tal, no quiero decir su nombre. He ahí un hombre honrado, era el director de bienes públicos, “sigue viajando en tranvía”. Ese es un ejemplo barrial, porque yo vivía en La Punta, en el Callao, típico distrito de clase media. No hay ejemplos barriales, no hay paradigmas.

¿Su visión sobre el tema cultural y la actitud de los medios de comunicación, el experto Manuel Castells, en “Comunicación y Poder”, sostiene que los procesos de producción, distribución y consumo cultural tienen lugar bajo relaciones sociales marcadas por el conflicto y deberían encuadrarse en las confrontaciones que atraviesan la sociedad?

-El mundo ha derivado su admiración al show, al cantante, al diseñador de moda, o en el cocinero, con todo respeto. Lo académico y lo político es más que eso. La inmensa mayoría de personas del Perú cree que el Ministerio de Cultura es folklore, danza, pintura, literatura, arqueología, a nadie se le ocurre decir que la ciencia es parte de la cultura.

Todos hubiéramos vivido ciegos sin el desarrollo tecnológico. He sido operado cuatro veces de la vista, operaciones que hace cincuenta años no hubieran sido posibles. Por ello mi propuesta es incorporar la Ciencia al Ministerio de la Cultura. No es necesario crear otra dependencia. Basta con alguien que represente a los dos mundos.

Cada día sorprende el desarrollo de la tecnología, y la concentración de medios es más intensa siguiendo el cauce de las siete hermanitas de la comunicación. ¿La deformación del mensaje no es acaso más intensa?

-En primer lugar nosotros somos una provincia perdida en el orbe, y el mundo de las comunicaciones está totalmente globalizado, esa es una primera consideración. Entonces hay una tendencia irrefrenable a la concentración. Propongo que los medios de comunicación del Estado se desarrollen con amplia participación de los sectores sociales, para que estos reflejen la opinión de todos o el sentimiento de todos. Europa tiene experiencias de éxito que nos pueden ilustrar.

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