jueves, 3 de noviembre de 2011

Argentina: Política de subsidios

Claudio Lozano

“Mientras subsidiamos bingos, casinos e hipódromos, el 47% de los hogares argentinos carece de cloacas. Es hora de modificar la política de subsidios”.

Luego de vanagloriarse del éxito de su política de subsidios, la que en su opinión favoreció a los sectores más desprotegidos, el gobierno nacional ha hecho el primer reconocimiento expreso de que las cosas, en materia de cuentas públicas, no están tan bien como se decía.

Frente a esto suponemos:

a) El éxito de los subsidios sobre los sectores vulnerables es, por lo menos, relativo. Según el último censo, el 47% de los hogares argentinos carece de cloacas, el 43,9% no tiene gas de red y el 22,3% no posee agua corriente.

b) Parece razonable eliminar los subsidios tarifarios a sectores que indudablemente exhiben capacidad económica suficiente. Resulta incomprensible que hasta hoy se hayan mantenido subsidios a bancos, compañías de seguro, bingos, casinos, hipódromos, petroleras, compañías de telefonía móvil, etc. No obstante, es conveniente señalar que el ahorro de recursos que se logra con lo dispuesto se estima en 600 millones de pesos, cuando el déficit del presupuesto 2011 orilla los 30.000 millones de pesos, el proyectable para el 2012 prácticamente lo duplica y son más de 60.000 millones de pesos los subsidios económicos incorporados en el último presupuesto.

c) Lo anterior indica que lo anunciado es apenas una mínima muestra de lo que está en discusión y que el eje de la cuestión pasará por las resoluciones que tomará la creada Comisión que revisará la continuidad de estos subsidios.

d) Es evidente que un Estado que pierde recaudación por exenciones impositivas que totalizan unos 49.000 millones de pesos y canaliza subsidios por más de 60.000 millones, debe revisar lo que está haciendo. No obstante es bueno alertar que el gobierno podría fortalecer inmediatamente las cuentas públicas en más de 40.000 millones de pesos con sólo restituir las contribuciones patronales a las grandes empresas a los niveles que tuvieran en el año 1993 cuando Domingo Cavallo las redujo a la mitad.

e) Es conveniente señalar también que el único modo de replantear los subsidios en materia energética y de transporte sin afectar a los usuarios de menores recursos, pasa por replantear la regulación “noventista y menemista” aún vigente en materia de hidrocarburos, y por revisar y terminar en algunos casos, con las concesiones en materia de transporte ferroviario, avanzando en la creación de una Empresa Nacional de Ferrocarriles, que recupere el control simultáneo sobre el transporte de carga y de pasajeros.

f) Respecto a la transferencia del subte y del Premetro a la Ciudad de Buenos ires, pareciera lógico inscribir esta decisión en la discusión más general de la Autonomía de la Ciudad. No resulta muy sensato, en un contexto donde la ciudad de Buenos Aires no participa del régimen de Coparticipación, que además gasta en una policía metropolitana cuando debiera transferírsele con recursos la Superintendencia de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal, que se piense ahora en trasladarle el control sobre servicios que requieren subsidios para su funcionamiento y sin los recursos correspondientes. Daría la sensación, tal cual se presentan las cosas, que el gobierno entiende la Autonomía solo como un traslado de gastos al Estado de la Ciudad de Buenos Aires.

g) Resulta positivo que el gobierno asuma el problema que exhiben las cuentas públicas y más importante aún que mantenga un criterio de equidad para su resolución. En esta misma dirección debiera crearse una Comisión Bicameral o un Consejo Nacional que discuta una reforma impositiva integral, así como también una Comisión Parlamentaria que revise la deuda con el Club de París habida cuenta de su origen dictatorial y el aumento geométrico que exhibe desde el 2001 a la fecha.

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