miércoles, 23 de noviembre de 2011

Chile: Una trampa de monos o… discúlpenme pero yo no voté por él

Andrea Dufournel (especial para ARGENPRESS.info)

Entre intentos de demonizar cualquier atisbo de movilización social y aceptar homenajes a violadores de los DDHH, el gobierno argumenta que: “el incremento de la delincuencia es responsabilidad de las marchas callejeras que mantienen ocupadas a la policía”; sin reconocer, ni admitir, que su demagógica promesa de campaña que: “a los delincuentes se les acabaría la fiesta” si gobernaba Piñera, ha logrado el efecto inverso.

No reconocen las verdaderas causas del fenómeno cuales son las profundas desigualdades sociales del sistema. Han llegado al extremo de, a través del ministro de justicia y del ministro del interior a descalificar el papel de los jueces pretendiendo manipular, como lo hiciera Pinochet, a un poder autónomo del Estado, amenazando, incluso, con evaluar negativamente a los jueces que dejen en libertad a quienes son detenidos por la policía, al momento de proponer algún ascenso, pretendiendo intimidarlos. No contento con esto, Hinzpetter se ha lanzado en picada contra los fiscales y su, según él, escaso interés en aplicar justicia castigando a los imputados, sin tomar en cuenta que las fiscalías son un órgano autónomo del estado. Al parecer el señor ministro se encuentra ebrio de poder y se ha enfrascado en una suerte de lucha frontal contra el sistema judicial.

Han transformado el lenguaje para referirse con eufemismos a quienes dirigen los movimientos sociales descalificando cínicamente a quienes les critican, personificando los conflictos, sin afrontar con honestidad y altura de miras las demandas cuyas soluciones están en sus manos, demostrando con esto su verdadera cara que no refleja otra cosa que la prepotencia pura de la derecha fascista que no trepida en nada con tal de mantener sus privilegios.

Hoy, cuando se está discutiendo en el parlamento el presupuesto del país para el próximo año, en particular la partida de educación, el sector oficialista pide, o más bien demanda que la oposición haga un mayor esfuerzo para sacarlo adelante, pero la disposición del sector oficialista es no estar dispuesto a renunciar a las garantías que tiene un sistema que permite el lucro, la segregación y pretenden, en el fondo, continuar lucrando con fondos públicos y segregar con la sola finalidad de continuar practicando el “amor por los hijos de los pobres”, a sola condición de que no se vayan a mezclar con los hijos de quienes tienen más.

La demagogia, la ramplonería sumada a la prepotencia y la mentira, no son una buena receta para los chilenos. La obcecada decisión del gobierno de seguir aferrado a las leyes del mercado neoliberal impuesto por Pinochet, en particular al lucro en el ámbito educacional, lo podríamos calificar como una trampa de monos y, me parece una ilustración extraordinaria para graficar el porqué se encuentra atrapado en esta situación: resulta que es una forma con la que se puede capturar un mono, colocando algún alimento, el cual puede ser una banana en un contenedor en el que el mono pueda introducir sólo su mano y puede tomar el alimento cerrándola y ya no podrá sacarla a menos que suelte el cebo; ¿qué pasa?, que el mono se aferra al alimento y no lo soltará porque le parece que ya tiene algo demasiado atractivo que no quiere perder.

Es lo que ocurre con el gobierno, tienen el lucro, los fondos de pensiones, la salud privada, cosas a las cuales no están dispuestos a renunciar, aunque pierdan una mano o los atrape la lucha de los movimientos sociales.

La prisa del ejecutivo por sacar adelante el presupuesto fiscal 2012 no les permite responder a los requerimientos de los estudiantes por un lado, pero sí responder a los empresarios de la educación. Es decir no puede ni podrá definirse a favor del pueblo ya que la trampa en la que solo se ha metido, los tiene poniendo los intereses económicos por sobre los de la mayoría que se ha estado manifestando en las numerosas marchas en las calles. El único objetivo de terminar pronto con el conflicto es dedicarse de lleno a las elecciones municipales del 2012, confiando en la mala memoria de los chilenos y obtener la mayor cantidad de municipios posibles, llevando candidatos como “independientes” para nuevamente engañar a los ilusos que aún puedan creerles.

Nuevamente veremos en acción a personajes como Marco Enríquez Ominami, y aparecerán militantes díscolos para aprovechar el momento electoral post movilizaciones, confiando en que su camaleónica actitud convenza a los incautos electores. Veremos pactos y pactitos con la finalidad de acarrear la mayor cantidad de agua para sus respectivos molinos, contando con los votos de quienes deseen manifestar su molestia con el gobierno, tal como lo hicieron para la elección presidencial y que hoy nos tiene cargando con un presidente al cual “nadie” apoyó ni quiere apoyar ya que lo que más se escucha en las calles es: “discúlpenme…pero yo no voté por él”.

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