miércoles, 23 de noviembre de 2011

Comentario a tiempo: El mañana

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

El político por naturaleza, Manlio Fabio Beltrones no necesitó ir a un proceso interno de confrontación dentro de su partido, el Revolucionario Institucional, PRI, directo o indirecto, a través del voto a las bases o de encuestas, para dar un ejemplo de unidad y por qué no decirlo de humildad partidaria, al renunciar a la contienda interna por la candidatura a la Presidencia de la República.

Cuando unos cuanto militantes se han empezado a inconformarse por algunas posiciones que suponen obtendrían de ganar el PRI en el 2012, el coordinar de la bancada del tricolor en el Senado de la República da a conocer su decisión al través de una carta pública que no tiene desperdicio.

Su decisión que comparte con los priistas y los ciudadanos en general, fue dada a conocer por el senador mediante un desplegado del cual entresacamos los siguientes conceptos:

“Hace ya casi un año, lancé una pregunta a la sociedad y a los partidos políticos: ¿Poder para qué? ¿Para qué queremos ganar la elección del 2012? Me parecía, y me sigue pareciendo importante crear conciencia sobre una idea: Para resolver los problemas del país no basta cambiar de presidente o de partido, hay que plantear primero “Un Programa para México”. Lo hice convencido de que la política sólo vale la pena cuando es la vía para transformar las ideas en propuestas y las propuestas en acciones. Primero el programa y luego el candidato”.

“Coincidimos en que el rumbo del país ya no puede ser el mismo, ni tampoco repetir el que ya dejamos atrás. Que ahora es necesaria una estrategia política que consolide las tendencias electorales que nos favorecen”

A continuación la parte sustancial: “Así como hace meses pregunté para qué queremos ganar, hoy planteo: Unidad, sí ¿para qué? Es que, si no somos capaces de responder esta pregunta y construir una auténtica y activa unidad, estaremos poniendo en riesgo la victoria en el 2012”.

Luego el rechazo a esa minoría a la que nos referimos: “Reconozco que en mi partido hay quienes tienen prisa y alegan la necesidad de la unidad para conservar privilegios o para garantizar sus intereses personales o de grupo. Es esa minoría la que ve un motivo de discordia en las reformas propuestas para modernizar la vida y la política del país”.

Finalmente el mensaje sustancial: “Entiendo el momento que vive México y que vive el PRI. Este no es el tiempo de las ambiciones ni de los recientes eventos políticos que nos obligan y nos exigen: Logramos un apretado triunfo en Michoacán, bajo el asedio de una injerencia gubernamental que parece ser la tónica que el PRI enfrentará en adelante”.

Y la decisión: “Siempre he buscado ser congruente entre lo que digo y lo que hago. El respeto al valor de la palabra ha sido mi práctica común. Me siento orgulloso de tres cosas: la familia que he construido, mi formación en escuelas públicas y mi militancia en el Partido Revolucionario Institucional.

Jamás haría algo que dañara alguno de estos tres elementos fundamentales de mi vida. Atentar contra mis convicciones, sería hacerlo contra mí mismo. Me he formado con quienes hicieron de la lealtad su mejor patrimonio. Mis aspiraciones son legítimas, se fundamentan en el respaldo plural que han recibido mis propuestas. Pero ante la grave situación que vive la República y los riesgos que acechan al PRI en su proceso interno y en la elección constitucional, cumplo con mi palabra. Cumplo con el deber que me dicta mi responsabilidad y conciencia política. Este es uno de los momentos de la vida y la política en que uno se tiene que decidir entre aspirar he decidido no participar en el proceso interno por la candidatura presidencial, optando por ser un hombre útil al interés de mi país y de mi partido, al que sueño renovado y liderando la construcción de una nueva nación prospera y segura”.

Seguro que para Manlio, el futuro se hará presente de acuerdo a su frase final: “Mañana, empiezo otra vez”.

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