lunes, 14 de noviembre de 2011

Venezuela. Para Avanzar en Revolución: ¿Una ley del trabajo hecha por el patrono?

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Parece que asistimos a una ficción o a una comedia. Ahora el camarada Chávez es quien se encargará de reformar la Ley Orgánica del Trabajo o de impulsar una nueva Ley Orgánica del Trabajo haciendo uso de sus “facultades legislativas habilitantes”. El Presidente la de República, el patrono de más trabajadores en el país, será el encargado de confeccionar la nueva Ley del Trabajo.

Peligrosa renuncia a la autonomía sindical

Así lo solicitaron los voceros de la Central Sindical nacional, recientemente constituida o propuesta bajo el nombre de “Central Bolivariana Socialista de Trabajadores y Trabajadoras”. El designado presidente provisional de dicha Central, actuando como vocero principal lo solicitó expresamente: “…que el comandante presidente Chávez asuma el liderazgo de la nueva Ley del Trabajo”, dijo en su intervención. “Que sea el líder de la Ley Orgánica del Trabajo… y vamos a recoger millones y millones de firmas…”, afirmó; exigiendo a los ministros que deben prestar el apoyo para recoger esas firmas. Remató diciendo que “… el líder tiene que tomar decisiones y nosotros tenemos que apoyarlo, si no, no tiene sentido que estemos aquí…”, no tiene sentido la lucha; “…camarada presidente la lucha es suya…”

Tal situación revela la renuncia, totalmente irresponsable, de la indelegable función de los dirigentes sindicales de hacer propuestas con AUTONOMÍA frente al Estado, el gobierno y los patronos. Revela una total incomprensión del rol de las organizaciones sindicales y de sus miembros directivos y es una postura de entrega de los intereses y derechos de los trabajadores. Igual o tal vez peor que lo que ocurrió con la CTV en los primeros años de la década de 1960.

El Presidente ha tenido facultad para mejorar a los trabajadores.

El Presidente Chávez, durante más de la mitad de su largo mandato, ha estado habilitado por el cuerpo parlamentario nacional para legislar sobre las más diversas materias y para ello no necesita “millones y millones de firmas” de respaldo. Han bastado las llamadas leyes habilitantes para que lo haya hecho en más de una centena de decretos leyes. Nada legal o constitucional le ha impedido reformar la Ley del Trabajo para mejorar la situación de los trabajadores en materias urgentes como la disminución de la jornada de trabajo, la democratización y profundización de la participación de los trabajadores en la gestión de las empresas de capital público, mixto y privado, el establecimiento de la estabilidad plena, el aumento de la participación de los trabajadores en las utilidades obtenidas por las empresas con el trabajo de sus trabajadores, entre otros temas. Así se lo han exigido miles de trabajadores durante todos estos años de mandato presidencial. Sin embargo el camarada Chávez no lo ha hecho, se ha limitad
o al aumento del salario mínimo, cosa que hacían también los gobiernos del pacto de Punto fijo, incluso estos gobiernos decretaron en varias oportunidades aumentos generales de salarios mejorando tanto el salario mínimo como el salario de otros niveles medios. También se ha mantenido la inamovilidad laboral, sujeta a la autorización de las Inspectorías del Trabajo, las cuales actúan con grandes deficiencias, un retardo muchas veces insoportable y con una intolerable parcialización en favor de los entes gubernamentales, empresas de capital público, intervenidas o nacionalizadas; cuando una reforma de la Ley del Trabajo puede establecer la estabilidad plena sometiendo el conocimiento de los despidos al Poder Judicial.

Un debate sobre ¿por qué no se ha mejorado a los trabajadores?

El presidente ha aceptado ser el líder de la reforma, según la solicitud referida, cuando habría bastado con dictar el decreto con fuerza y rango de Ley Orgánica y presentarlo por ante el Tribunal Supremo de Justicia conforme al artículo 203 de la Constitución a fin de pronunciarse sobre el carácter orgánico. Ahora más bien debería explicarnos cuál es la razón de mantener a los trabajadores sin el mejoramiento de sus derechos esenciales y su respuesta es materia de una discusión nacional entre los trabajadores y los revolucionarios. Muchos trabajadores han sufrido y sufren de sobre explotación y de enormes sacrificios e injusticias por no realizarse las reformas que hemos referido antes.

¿Quiénes son responsables del incumplimiento?

De otro lado es importante, para la determinación de las responsabilidades de los funcionarios en una República y más en una República Bolivariana, descifrar qué pasó con la obligación de la Asamblea Nacional de realizar una reforma de la Ley Orgánica del Trabajo. Una obligación establecida en la Constitución para ser cumplida dentro del primer año después de su instalación en Agosto del año 2000 (Disposición Transitoria Cuarta, numeral 3). Por qué esto no se cumplió si la Asamblea Nacional ha contado desde su instalación con una mayoría del partido de gobierno, primero del MVR y luego del PSUV. Quién o quiénes son responsables de que esto no se haya cumplido?... Los diputados que aparecen como directivos en la recién creada Central, qué tienen que decir sobre este incumplimiento y ahora, qué explicación dan de su abdicación a la función y al abandono de su obligación? .

Negación de la democracia participativa y protagónica

Finalmente, es lamentable que se reafirme el mesianismo y el culto a la personalidad: Chávez el único, Chávez el infalible, Chávez para todo. “La lucha es suya” dice el vocero de la recién creada Central, para rematar “…el líder tiene que tomar decisiones y nosotros tenemos que apoyarlo, si no, no tiene sentido que estemos aquí…”

Dónde queda el ejercicio de la participación protagónica?... Parece que esa participación se reduce a seguir a líder, apoyarlo, creerle y obedecerlo.

Una propuesta del seno de los trabajadores

Lo que deberían hacer los trabajadores, sus dirigentes es proponer un proyecto de Ley Orgánica del Trabajo que contenga sus aspiraciones socio-económicas y las líneas estratégicas de evolución de sus derechos y de su organización en esta etapa del proceso económico, político y social del país, que sea discutido en las bases y que se impulse para que sea aprobado por la Asamblea Nacional con amplias jornadas de debates y de movilización de los trabajadores y que el presidente apruebe porque representa lo que los trabajadores quieren y proponen conscientemente.

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