martes, 27 de diciembre de 2011

Argentina: La historia se repite… 1973 - 2011

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Corría el año 1973, luego de 18 años de proscripción Juan Domingo Perón obtenía el 61,8 % de los votos y asumía la presidencia de la Nación, el 12 de octubre de ese año.

Pero el General ya estaba en un “laberinto” junto a López Rega, su esposa Isabel Martínez y la burocracia sindical encabezada por el dirigente metalúrgico Lorenzo Miguel.

Unos meses antes había impulsado la formación de un “somatèn”, similar a la organización que conformara Primo de Rivera en España en la década del 30 para reprimir a los activistas de izquierda.

Esta organización, que luego se autodenominara Alianza Anticomunista Argentina -la siniestra Triple A- bajo la conducción del “Brujo”, el Secretario del Presidente y Ministro de Bienestar Social, secuestró y asesinó a mas de 1.500 militantes sociales, sindicales, estudiantiles y políticos en el período 1973 a 1976, que pese a sus características y a que se encuadran en la figura del genocidio, no han sido considerados “crímenes de lesa humanidad” por un juez, afín al oficialismo -Norberto Oyarbide- que sustancia la causa.

Al mismo tiempo y en los últimos días de ese año, el Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley dirigido a reprimir a las organizaciones revolucionarias, que habían tenido una activa participación en la derrota de la Dictadura y que cuestionaban al poder real en manos de la gran burguesía financiera, industrial y agraria.

En la norma, bajo un tipo penal no definido -actividades subversivas- se criminalizaba no sólo la actividad armada, sino también todas las formas de organización de los sectores populares que cuestionaban a las conducciones sindicales y políticas.

Los diputados de la Juventud Peronista, entre los que estaban Armando Croatto, Santiago Díaz, Aníbal Iturrieta, Carlos Kunkel y Rodolfo Vitar -entre otros- le pidieron una urgente reunión al Presidente, adelantando que no votarían la reforma pretendida.

Al mismo tiempo, desde el Frente Antiimperialista y por el socialismo -FAS-, comenzamos a preparar una gran movilización, junto con los compañeros de la Juventud Peronista de las Regionales.

Luego de un período en que habíamos caminado por senderos diferentes la perspectiva clara de que comenzaba a aflorar el pacto del viejo Líder con los sectores dominantes, hacía posible este acuerdo.

Sin embargo el intento de copamiento de la Unidad Militar de Azul llevado a cabo por el Ejército Revolucionario del Pueblo -ERP- el 17 de enero de 1974, impidió el acercamiento, momentáneamente, y suspendió la concentración conjunta prevista.

Años más tarde, el PRT -dirección político militar del ERP- realizó una autocrítica, considerando que esta acción había sido absolutamente inoportuna.

En el encuentro con los integrantes de la bancada de la Juventud, el Presidente fue terminante, ratificando su alineamiento con la derecha del Movimiento, al manifestar, que los que no votaran la norma enviada al Congreso serían expulsados.

La respuesta, valiente, de aquellos compañeros fue presentar su renuncia a las bancas el 24 de enero de aquél año 74.

Varios de ellos fueron asesinados años mas tarde.

En estos días, ejercitando la mayoría automática que posee en el Congreso, el Ejecutivo remitió un proyecto de Ley Antiterrorista exigida por el Departamento de Estado norteamericano, a todos los países “aliados”.

En la misma, como en aquel proyecto de Perón, no se define claramente a que se considera “actividad terrorista”, por lo que podrían ser imputados por la comisión de este “delito” desde los que compran dólares o monedas extranjeras en el contexto de una “corrida bancaria”, a los que participan en una movilización con corte de calles o rutas en reclamo de derechos vulnerados, e incluso, acaba de decirlo un vocero presidencial, las publicaciones en los medios masivos de información -diarios y revistas- o la propalación de noticias en las radio y canales de televisión “opositores”.

En esta oportunidad, no hubo disidencias en la bancada del Frente para la Victoria, por el contrario los “diputados progresistas”, que acompañan al gobierno “desde la izquierda” -Heller, Sabatella, Raimundi, Rivas, entre otros- votaron esta ley represiva, exigida por la Casa Blanca y cuestionada por organizaciones sociales y de derechos humanos.

En aquellos 70, como en esta oportunidad, la aplicación de estas normas quedaba y queda a criterio de jueces, muy poco “independientes”, con clara sujeción al poder político.

Así fue que el 14 de marzo de 1974, invocando la norma citada, El “Viejo General” dispuso la clausura del Diario “El Mundo”, cuya dirección ocupaba en ese momento el autor de esta nota.

Se repetirá la historia en esta oportunidad ¿Será como farsa o como tragedia? El tiempo dirá.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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