lunes, 12 de diciembre de 2011

Bolivia: El insulto de los pictogramas

Antonio Peredo Leigue (especial para ARGENPRESS.info)

“Advierten que tabacaleras incumplen la Ley 3029” dice el titular de un diario de este sábado, rodeado de imágenes que, como dispone la ley, debe llevar toda cajetilla de cigarrillos desde el pasado 5 de diciembre. Tales imágenes, o criptogramas como la ley denomina, muestran rostros y otras partes del cuerpo humano, seriamente deformadas por el consumo del tabaco.

Supuestamente, este tipo de imágenes, tendría el efecto de disminuir el consumo de tabaco, consumo contra el cual hay una estrategia mundial que ha sobrepasado los límites permisibles, sin que nadie se atreva a protestar. Si. Límites permisibles del derecho a la dignidad de las personas.

Vamos a suponer que son reales, las imágenes que el Ministerio de Salud intenta mostrar en las cajetillas de cigarrillos, para cumplir con la ley. Que hay personas con pústulas, llagas, carcomas y otros males en el rostro, la boca, los pulmones y otros varios órganos humanos. Lo único que demostraría eso es que, el hábito de fumar es una enfermedad. Me pregunto: ¿para combatir el cáncer, se hacen afiches, folletos o fotos tamaño carnet mostrando sus consecuencias? Sería un insulto a las personas que padecen ese mal. Pero en el caso del tabaco, se lo hace con imposiciones precisas so pena de castigos.

En un centro médico, hace un tiempo, vi un afiche que mostraba una persona de cuerpo entero con todas las malformaciones supuestamente provocadas por el consumo de tabaco. Se trata de un centro médico donde llegan los enfermos, las personas que padecen un mal. ¿Es saludable decirles que el cigarrillo puede convertirlos en monstruos como los que mostraba el afiche? Protesté ante los responsables que entendieron el mensaje. Pero no estoy seguro que se haya quitado en todos los centros médicos.

Fui fumador durante cincuenta años. He dejado esa adicción hace ya más de cuatro años. Tengo algunas consecuencias que sobrellevo. Los excesos de cualquier tipo tienen consecuencias y hay que cargar con ellas. Pero a nadie se le ocurriría mostrar deformaciones a los adictos a las comidas grasas, ni hacer campaña con imágenes grotescas contra la bulimia o la anorexia.

Coincido en que, las transnacionales del cigarrillo, aumentan adictivos al tabaco para elevar el consumo de éste. ¿Por qué, en vez de obligar a poner etiquetas grotescas en las cajetillas, la Organización Mundial de la Salud, no organiza un sistema de fiscalización en la elaboración de cigarrillos?

Me imagino el escándalo internacional que se produciría si, los fabricantes de licores, fuesen obligados a sustituir sus bellas etiquetas por avisos que muestren a un monje o a un caballero en el peor estado de beodez y con las deformaciones de Dorian Grey.

Me pregunto, sinceramente, si los promotores de estas ideas, que están en los organismos internacionales, se han olvidado de la historia.

En la Edad Media, se organizaban espectáculos truculentos para castigar con la pena de muerte, previa tortura, a los asesinos y otros delincuentes. En la Roma antigua, los delitos se castigaban con la crucifixión. Todo se hacía con el argumento de que, el ejemplo de los horrores que sufría el condenado, ayudarían a disminuir el delito. Nunca pudo disminuirse ni un ápice el índice delictivo. Hablando con sensatez ¿alguien puede creer que los desventurados pictogramas reducirán la adicción al tabaco?

Personalmente creo que se produce una reacción contraria. Que lo comprueben, nuestras autoridades, en países vecinos como Argentina o Chile, donde esa campaña se hizo hace varios años, sin ningún resultado. Y, por favor, las imágenes ideadas en Bolivia, según las muestras que aparecen en los periódicos, incluso pueden ser objeto de juicio, pues imitan marcas de cigarrillos.

Intimidar con imágenes grotescas, es el peor recurso que pudieron haber encontrado. Pero, ¿qué se le puede pedir a la OMS, capaz de haber declarado una pandemia mundial con el único propósito de vender un producto que no era necesario? En esta campaña contra el tabaquismo, no pueden hacer nada peor que convertir en víctimas a las grandes empresas fabricantes de cigarrillos. ¡No le hagamos el juego, por favor!

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