miércoles, 7 de diciembre de 2011

Consejo de Seguridad: Otro año sin reforma

Víctor M. Carriba (PL)

La actuación y manejos del Consejo de Seguridad durante 2011 alimentaron la necesidad de una profunda y urgente reforma de ese órgano, exigida desde hace casi dos décadas por la abrumadora mayoría de los miembros de Naciones Unidas.

El presente año concluye con un nuevo reclamo de una abrumadora mayoría de los 193 Estados miembros de la ONU a favor de una modificación sustancial de la integración y métodos de ese órgano de 15 escaños.

De ese total, cinco asientos, ocupados por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China, tienen carácter vitalicio y cuentan con el exclusivo privilegio del veto individual frente a cualquier decisión.

Durante 2011 los miembros no permanentes fueron Brasil, Líbano, Nigeria, Gabón y Bosnia y Herzegovina, que terminan su gestión de dos años el próximo 31 de diciembre, y Colombia, India, Suráfrica, Alemania y Portugal.

Los que concluyen su mandato serán sustituidos por Guatemala, Marruecos, Pakistán, Togo y Azerbaiyán, electos por la Asamblea General en octubre pasado.

En marzo del año que termina, ese cuerpo, con el voto de solo 10 de sus miembros, autorizó la creación de una zona de exclusión aérea en Libia que abrió las puertas a los bombardeos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra ese país.

Esa intervención condujo a la caída del gobierno de Muamar el Gadafi, muerto por sus opositores tras ser capturado vivo luego de un ataque de la aviación de la OTAN contra el convoy en que viajaba.

El Consejo de Seguridad también avaló las acciones militares de los cascos azules de la ONU y de las fuerzas francesas en Costa de Marfil para capturar al expresidente de ese país, Laurent Gbagbo, quien se negaba a entregar el poder a Alassane Ouattara.

Por otro lado, debido al veto norteamericano, el órgano no pudo condenar a Israel por continuar la construcción de asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados.

Al mismo tiempo, mantiene en suspenso una decisión sobre el pedido de admisión del Nuevo Estado Palestino como miembro pleno de la ONU, presentado en septiembre pasado y que cuenta con el apoyo de más de 130 Estados de la organización mundial.

Sin embargo, el 2011 concluye en medio de enormes presiones de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Alemania para que el Consejo de Seguridad adopte decisiones que posibiliten una intervención en Siria, a lo cual se oponen Rusia y China.

Ante esos intentos, el embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, quien preside esa instancia durante diciembre, advirtió que la aprobación de sanciones puede conducir a acciones militares contra Siria, como ocurrió en el caso de Libia.

El diplomático subrayó que el Consejo de Seguridad no fue creado para buscar el enfrentamiento, sino para evitar los derramamientos de sangre.

Esas actuaciones del órgano y otras muchas registradas durante 2011 consolidaron las reiteradas demandas que desde hace casi 20 años abogan por su amplia transformación.

En los últimos días de noviembre pasado, ese clamor volvió a escucharse en la Asamblea General y durante la octava ronda de negociaciones intergubernamentales sobre la reforma del Consejo.

Los puntos esenciales de las modificaciones propuestas apuntan a una ampliación del número de asientos permanentes y no permanentes que permita una mayor representación de los países subdesarrollados en la primera clasificación.

Una buena cantidad de países consideran injustificable que regiones enteras como África o América Latina y el Caribe no tengan un escaño permanente cuando más de la mitad de los temas de la agenda están relacionados, por ejemplo, con el continente africano.

Con respecto al privilegio del veto, existe una extendida corriente a favor de su eliminación, pero, ante la perspectiva de que ese objetivo fracase, hay propuestas para que sea otorgado a los nuevos miembros permanentes surgidos de la reforma.

Todas las iniciativas buscan erradicar la falta de transparencia, democracia, representatividad, credibilidad y eficiencia que hoy marcan las acciones del Consejo de Seguridad, órgano cada vez más utilizado por las grandes potencias, en particular Estados Unidos, Reino Unido y Francia, en beneficio de sus intereses.

En ese sentido, existen ideas para reducir al máximo las llamadas consultas a puertas cerradas, garantizar un nivel de acceso real a los Estados no miembros del cuerpo y para que esa instancia se ocupe de los temas que le corresponden y no invada los de otros órganos.

Para muchas delegaciones, no podrá existir una verdadera reforma de la ONU hasta tanto no se reforme el Consejo de Seguridad.

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