lunes, 12 de diciembre de 2011

Expertos destacan la tendencia al aumento de xenofobia en Rusia

Anna Kurskaya (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Hace un año, el 11 de diciembre de 2010, varios miles de hinchas de fútbol y jóvenes nacionalistas se reunieron en la plaza Manéznahaya de Moscú, al lado del Kremlin.

Ellos protagonizaron una manifestación de protesta por la muerte del hincha del club de fútbol Spartak, Egor Svirídov, asesinado en una pelea callejera el 6 de diciembre de 2010.

Pronto las protestas desembocaron en desórdenes que suscitaron polémica en el seno de la sociedad rusa.

Las autoridades aplicaron una serie de medidas para impedir nuevas provocaciones y actos de agresión contra la población civil en Rusia, pero no lograron detener el aumento de los ánimos xenófobos en el país. Según los expertos, hoy en día, las protestas de carácter nacionalista pueden unirse a una protesta social más amplia.

Se puede encontrar varios comentarios relacionados con los acontecimientos en la plaza Manéznahaya de 2010, desde una condena severa de la “rebelión nacionalista” hasta un entusiasmo respecto a “los cimientos de la nueva sociedad civil en Rusia”.

Sean como sean las interpretaciones y valoraciones de los politólogos, no suscita dudas el hecho que el 11 de diciembre de 2010, varios miles de jóvenes salieran a la calle gritando lemas nacionalistas.

Según un sondeo de opinión pública realizada por la Agencia rusa de ingeniería política “Politekh” en marzo de 2011, la mayor parte de los encuestados no reaccionaron negativamente a las consignas nacionalistas.

Desde aquella época, se ha registrado el aumento de ánimos xenófobos en la sociedad rusa. Según los datos del Centro ruso de Estudio de la Opinión Pública (VTsIOM), publicados el pasado 7 de diciembre, un 63% de los habitantes de Moscú y un 54% de los habitantes de San Petersburgo destacan aumento de la enemistad interétnica en Rusia en 2011.

La política en el ámbito de las nacionalidades sigue sin cambiar

Según varios expertos, pasado un año tras los desórdenes en el centro de Moscú, el gobierno de Rusia no ha elaborado un programa a largo plazo para atenuar las tensiones interétnicas en la sociedad, aunque debería hacerlo.

En febrero de 2011, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, sometió a debate el problema de identidad nacional en una reunión del Consejo de Estado celebrada en Ufá, capital de la República de Bashkortostán, región del Volga. El presidente ruso destacó la necesidad de dedicar una atención especial a todas las culturas que conviven en Rusia. Se decidió instituir una comisión especial que coordine la actividad de varios ministerios en el ámbito de la política para nacionalidades.

“Posteriormente, las autoridades lo relegaron al olvido”, dijo Alexander Verjovski, director del Centro de información y análisis Sova. “Las declaraciones que el gobierno ruso hace al respecto son meras palabrerías. No se trata de una política especialmente elaborada”, añadió el experto.

Por otro lado, según Verjovski, en 2011, los rusos empezaron a discutir el problema de relaciones interétnicas y mostrar su descontento con la afluencia de inmigrantes con mayor frecuencia.

La xenofobia cunde

Los expertos coinciden en que durante el último año, el nivel de xenofobia en la sociedad rusa ha aumentado y las relaciones interétnicas se han agudizado.

Según Pável Sviátenkov, experto del Instituto de estrategia nacional, la causa principal de esto fue una serie de crímenes cometidos por los oriundos de la región del Cáucaso.

Hoy en día, a muchos ciudadanos de Rusia les irrita que el proceso de inserción de los inmigrantes en la sociedad sea muy lento y duradero, dice Alexander Verjovski.

“Aunque el Estado debe aplicar medidas al respecto, el problema sigue sin resolver”, añade.

Mientras tanto, los expertos destacan que durante el último año, los nacionalistas no han intensificado su actividad.

Según Sviátenkov, últimamente, los nacionalistas aprendieron a conseguir sus objetivos con métodos legales. Pero si el Estado no aplica una política para prevenir y luchar contra el extremismo, los nacionalistas convocarán sus manifestaciones con más frecuencia”, señala Verjovski.

Los ánimos de protesta cambian de proyección

Según Pável Sviátenkov, los acontecimientos que tuvieron lugar en diciembre de 2010 en la plaza Manéznahaya obligaron a las autoridades a escuchar a la sociedad de Rusia.

“Las autoridades entendieron que los ciudadanos rusos son políticamente activos y capaces de congregarse para protestar. Esto fue una sorpresa desagradable para el gobierno”, dijo el experto.

Los acontecimientos en la plaza Manéznahaya mostraron no sólo un aumento de ánimos xenófobos, sino también de protesta entre los jóvenes rusos descontentos con la ineficacia de los institutos políticos y estatales”, cree Vladimir Mukomel, director del Centro de Estudios Étnicos y de Política regional.

Según los expertos, la xenofobia continuará aumentando en la sociedad rusa y podría confluir con la protesta social en general.

Vladímir Mukomel cree que a pesar de un aumento de la intolerancia interétnica, la situación en Rusia es diferente de la de diciembre de 2010. “La gente se dio cuenta de que no debería vincular su protesta con los representantes de las minorías étnicas, los inmigrantes.

Creo que el carácter de la protesta debe cambiar en breve y proyectarse hacia las autoridades”, añade el experto. Mientras tanto, Mukomel advierte que el poder puede hacer un intento de convertir la protesta social en la tensión interétnica, arreciando las tendencias xenófobas y nacionalistas. “Espero que las autoridades no se embarquen en este camino”, concluyó.

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