miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los maestros asesinados siguen enseñándonos: El hallazgo de los restos de Julio Castro en Uruguay

Carlos Iaquinandi Castro (SERPAL)
El maestro Julio Castro había desaparecido en 1977. Entonces tenía 68 años; se había jubilado como docente, pero seguía siendo redactor de la revista “Marcha”. En esos días, procuraba con otros amigos facilitar la salida clandestina de quienes debían abandonar el país por razones de seguridad.

El primero de agosto de ese año, un grupo militar le detuvo en la calle. De allí fue trasladado a un centro clandestino, donde fue sometido a torturas. Se decía que había muerto en cautiverio, pero su cuerpo nunca fue hallado. Posteriores declaraciones de mandos militares, de la llamada "Comisión para la Paz", y del ex jefe de la Fuerza Aérea Enrique Bonelli, coincidían en afirmar que Julio Castro había muerto a causa de las torturas en agosto del 77. En cuanto al destino de su cuerpo había diferentes versiones. "Enterrado en el batallón 14, pero luego exhumado e incinerado" afirmaba el brigadier Bonelli. "Sus cenizas fueron arrojadas al Río de la Plata", afirmaban otros. Todos mintieron. También lo hicieron los mandos militares que entregaron un informe oficial del Ejército al entonces presidente Tabaré Vázquez en agosto del 2005.
Sus hijos, sus nietos, sus amigos y compañeros buscaron y reclamaron durante años, pero ni siquiera quienes participaron en su secuestro y confesaron haberlo llevado a La Casona -un centro clandestino situado en la Avda. Millán en Montevideo - dieron indicios del destino final de sus restos.
Hallazgo en octubre pasado
El 21 de octubre pasado, el equipo de antropólogos que trabajaba en terrenos militares, siguiendo la indicación de un colaborador anónimo excavó en las proximidades de un horno para la fabricación de ladrillos del Batallón 14 de Infantería donde habrían sido enterrados dos cuerpos en 1977. Allí aparecieron efectivamente restos humanos – un esqueleto completo y un zapato-. Se extrajeron muestras para comparar el ADN con el de familiares de desaparecidos. Así pudo certificarse que esos restos pertenecían al maestro Julio Castro. Posteriormente, un informe de una Junta Médica Forense designada por el Poder Judicial concluyó que la causa más probable de muerte fue un disparo en la cabeza del maestro.
Uno de sus nietos, Abel Castro, lamentó que su padre –fallecido hace dos años y medio – no haya podido tener esa cosa mínima humana de poder enterrar a sus mayores”. “Estamos hablando de gente que asesinó a sangre fría a un maestro de 68 años, no me vengan a hablar de “pobres viejitos”, añadió Abel, haciendo alusión a quienes pretenden no juzgar y procesar a los mandos militares responsables de estos crímenes.
Las investigaciones judiciales continúan con interrogatorios a presuntos implicados y a testigos. El periodista y escritor Samuel Blixen afirma que " para los magistrados, el coronel retirado José Gavazzo es una pieza clave en el proceso, puesto que en 1977 era jefe del Departamento III del SID ( Servicio de Información de la Defensa)." Considera que puede ser decisivo para precisar las causas del secuestro y posterior asesinato.
Quien era Julio Castro
Julio Gerardo Castro Pérez fue una figura referente del magisterio uruguayo, impulsor de las Misiones Socio-Pedagógicas, proyecto educativo de profundo contenido social destinado a democratizar y extender la educación a las zonas rurales del país. Fue cofundador de la Federación Uruguaya del Magisterio, donde militó con pasión, entusiasmo y profunda convicción en sus ideas. Maestro y periodista, fue un trabajador incansable por acercar la cultura y la educación a los más lejanos rincones de su país. La “Declaración Personal” de otro destacado y comprometido educador uruguayo, Miguel Soler Roca, que incluimos también en este envío de SERPAL, define con precisión la trayectoria humana y la trascendencia de Julio Castro.

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