lunes, 12 de diciembre de 2011

Movimientos diplomáticos precedieron la exclusión de Puerto Rico

Jesús Dávila (NCM, especial para ARGENPRESS.info)

Un intenso movimiento diplomático con la presencia de delegados de Roma, Inglaterra, Brasil y Venezuela se sintió en este país en los meses que precedieron a la reunión de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), en la que sin ser invitado Estados Unidos obtuvo la victoria de que se excluyera el caso colonial de Puerto Rico.

A ese ir y venir de mensajes y mensajeros se sumó que justo cuando los presidentes latinoamericanos estaban en la pasada Cumbre Iberoamericana, el periódico The New York Times hizo público un viejo documento sobre el posible vínculo del operativo Irán-Contras con una represalia contra Irak por su apoyo a la independencia para Puerto Rico en las Naciones Unidas.

Entretanto, se multiplican las voces políticas internas -desde ex gobernadores pro Estados Unidos hasta figuras conocidas públicamente como independentistas- que intentan descarrilar la posibilidad de que el año que viene Puerto Rico vote repudiar su condición colonial. De igual forma, el Ejército de Estados Unidos ha estado avanzando en la agenda para poner el sistema eléctrico del país dependiente de una controversial tubería de gas natural, sistema considerado más apropiado que el petróleo para la coacción estratégica.

De la Santa Sede han llegado tres enviados, uno de ellos para investigar la administración del arzobispo metropolitano Roberto González Nieves, un menudo franciscano de hablar bajito que tiene en el balcón de su residencia la bandera de Puerto Rico sola y cuyas posturas son denunciadas por los anexionistas, entre ellos el prominente analista Luis Dávila Colón, que le dice ser una de “las sotanas de Satanás”. También en estos meses se produjo la consulta entre la jefatura conservadora del autonomista Partido Popular Democrático con un embajador de Inglaterra, país que comparte con Estados Unidos el papel de tener todavía colonias en el Caribe.

De América del Sur, estuvo en Puerto Rico el embajador de Venezuela ante la ONU, Jorge Valero Briceño, quien le dijo al periódico Claridad que la República Bolivariana reconoce el vínculo histórico con la lucha por la independencia de Puerto Rico, pero quiere mantener contactos con todos los sectores “sin excepción”. Por su parte, Valter Pomar, Secretario Ejecutivo del Foro de Sao Paulo y miembro del oficialista Partido de los Trabajadores de Brasil, durante su visita contestó preguntas sobre la importancia geopolítica para América Latina de que Estados Unidos se retire de Puerto Rico como protección al proceso de integración y desarrollo económico del sur, pero indicó que ante el deterioro del imperio, Washington insiste en descansar en su poderío militar y se aferra a enclaves como esta pequeña nación isleña.

Al final, en la reunión del CELAC, se escuchó la voz solitaria del presidente Daniel Ortega, de Nicaragua, con su advertencia que en ese concierto de naciones “falta Puerto Rico”.

Pero todavía el camino no luce expedito para la renovación formal del coloniaje por consentimiento, en particular por el resurgir del Partido Independentista Puertorriqueño, que abarrotó hace poco más de un mes el Centro de Convenciones y renovó su liderato con la aparición del líder carismático Juan Dalmau y una nueva generación de candidatos. Ese panorama rebelde no se limita al PIP, sino que incluye al Movimiento Socialista de los Trabajadores, que llenó el auditorio del Colegio de Abogados, así como las gestiones del Frente Socialista, el Partido Nacionalista de Puerto Rico y el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano para tratar que Puerto Rico sea admitido como observador a la CELAC.

El panorama político social que enmarca tales eventos abarca el proceso de inscripción de los partidos Puertorriqueños por Puerto Rico, Movimiento Unión Soberanista y el Partido Puertorriqueño de los Trabajadores, de corte abiertamente pro obrero. También se destaca la continuada lucha contra el referido gasoducto, más de 500 alzamientos en escuelas públicas y la enconada resistencia del movimiento estudiantil, que ejerce mucha influencia en los foros universitarios.

Producto de ese último fenómeno es la coalición universitaria que mantiene contra la pared al Gobierno en un caso en los tribunales en reclamo de que se haga público el inventario de propiedades inmuebles y muebles que constituyen el tesoro heredado de la Universidad de Puerto Rico. En su última moción ante la magistrado, la UPR terminó recurriendo a la indescifrable alegación de que no puede entregar los documentos porque no los tiene porque cumple cabalmente con el reglamento que le impone tenerlos y mantenerlos al día.

Además, los informes que genera la demanda han permitido que aparezcan versiones sobre la presunta desaparición de al menos tres colecciones artísticas, que incluyen una valiosa obra de Francisco de Goya, y de que fue de que sustraído un objeto histórico importante del siglo XIX. Mientras tanto, se conoció que agentes del Gobierno encontraron irregularidades en los inventarios de equipo científico como parte de una pesquisa sobre mal uso de fondos de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Nada de esto escandaliza en un país en el que la deuda de 23.800 millones de dólares acumulada durante toda la segunda mitad del siglo XX se ha multiplicado en apenas el primer decenio del siglo XXI y ronda ya 68.000 millones de dólares con una economía contraída que no tiene con qué pagar. Otro tanto ocurre con la violencia homicida, que se redujo durante dos décadas con la inauguración del régimen autonómico en los años cincuenta y dio un respiro de veinte años, para dispararse en espiral ascendente desde 1971 y que ya ha acumulado más de 27.000 muertos durante el período con una tasa de asesinatos mayor que la de México.

Otro factor que complica el problema geopolítico llega de un hemisferio lejano. También en los pasados meses, el buque “Arca de Paz”, un barco hospital de la Armada de China, cruzaba el Canal de Panamá y tocaba puerto en Cuba, Jamaica, Trinidad y Costa Rica. El nuevo gigante paseaba su bandera por el Mar Caribe, que en otros tiempos Estados Unidos proclamaba como su “mare nostrum”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.