martes, 27 de diciembre de 2011

Recortes federales en Estados Unidos amenazan programas de emergencias

PL

Recortes federales y estatales amenazan hoy a California y a otros territorios de Estados Unidos de perder el financiamiento para programas de emergencias, destinados a la protección social ante brotes de enfermedades, desastres y bioterrorismo.

El reporte Preparados o No, de la organización no lucrativa Confianza en la Salud de America (TFAH) y la Fundación Robert Wood Johnson (RWJF) reveló que en 2010, 40 estados y el Distrito de Columbia cortaron los fondos a la salud pública.

La investigación indicó que 29 de esos estados y Washington lo hacían por segundo año consecutivo y 15, por tercer año.

De forma general, los fondos federales para la preparación local y estatal declinaron un 38 por ciento, por lo cual en caso de una tragedia, no habría capacidad suficiente para responder a las necesidades de la gente, comentó el diario californiano La Opinión.

La preparación y respuesta a las emergencias no es un servicio opcional ni tampoco podemos darnos el lujo de dejarla porque tiene consecuencias de vida o muerte, afirmó Jeff Levy, director de TFAH.

Lo alcanzado en la última década corre el riesgo de ser erosionado debido a los recortes a lo largo del país, observó.

California tiene cuatro ciudades en riesgo de ver evaporados los fondos de la Iniciativa de Preparación de las Ciudades.

También están en la lista 10 laboratorios estaduales amenazados de perder el nivel 1, indicador de su capacidad para evaluar sustancias químicas, señaló la publicación.

La Universidad de California en Berkeley y la de Los Ángeles (UCLA) se incluyen entre los nueve centros de altos estudios de la nación que perderían sus Centros de Investigación de Preparación y Respuesta para las Emergencias, añadió.

Nos hemos quedado sin fondos para un proyecto a cinco años que ahora será de sólo tres, lamentó Kimberly Shoaf, directora del Centro de Salud Pública y Desastres de UCLA.

Shoaf explicó que se trata de una pérdida de dinero de los contribuyentes porque al cancelarse el financiamiento, los productos creados quedan sin probarse.

Si viene una pandemia, el sistema se va romper porque los departamentos de salud del estado solo disponen del 60 por ciento del personal, vaticinó la especialista.

Recortar las asignaciones para la preparación ante emergencias se les ha hecho fácil porque es algo que no se nota hasta que sucede, concluyó Schoaf.

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