jueves, 3 de febrero de 2011

Dos años de gobierno: Obama, presidente fiasco (Parte III)

Juan Luis Berterretche (especial para ARGENPRESS.info)

Guerras Sociedad Anónima

“Una vez el general Curtis LeMay, compareció ante una comisión del Senado para pedir diez mil cabezas nucleares para la Fuerza Aérea, y uno de los senadores, Everett Dirksen, le dijo: ‘Pensaba que nos había dicho que con seis mil cabezas nucleares podrían reducir toda la Unión Soviética a cenizas. ¿Para qué quiere diez mil?’ Y LeMay le contestó: ‘Senador, quiero ver bailar las cenizas.”
Tom Wolfe
A Man in Full /29

Aunque el keynesianismo-militar se comenzó a impulsar decididamente con Reagan, los tres siguientes gobiernos lo incentivaron sin descanso. Pero fue bajo Bush jr. y el pleno dominio de los neoconservadores y su política de “guerra perpetua” que el complejo industrial-militar se consolidó como motor de “desarrollo y globalización” y las industrias y servicios centrados en la destrucción y la muerte, como propulsores de la “economía de mercado”.

En plena recesión económica, durante 2007, 2008 y parte de 2009, mientras el sector inmobiliario o el automovilístico se paralizaron, la venta de aeronaves, vehículos blindados, embarcaciones militares o material de artillería, se incrementó en un 53% respecto al curso anterior. Conflictos armados como los de Afganistán o el de Irak han hecho que en la última década el gasto militar internacional haya aumentado en un 45%. Todo ello sin contar las cantidades que se generan en torno al tráfico ilícito de armas /30. Obama mantuvo y amplió esta orientación. El intervencionismo militar y el armamentismo tomaron nuevo impulso bajo su gobierno. Ahora, mal disimulados por el premio Nobel, como una política de Paz.

Con el predominio de la orientación de guerra preventiva global la política exterior es privativa del Pentágono y sus generales. En el manejo de las relaciones internacionales la canciller Hillary Clinton cumple un rol subsidiario de diplomacia de protocolo.

En Medio Oriente, la destrucción continúa bajo la dirección del socio Israel. Con Obama, Estados Unidos mantiene la ocupación de Irak, pero ha instalado su principal base guerrerista en Afganistán y la estrategia se concentra en el Asia Central. Sin dejar de expandirse en África y Latinoamérica. La principal diferencia con sus cuatro antecesores es el énfasis en la hipocresía de su demagogia.

En diciembre de 2010 el Congreso estadounidense aprobó un presupuesto de defensa de 708.000 millones de dólares para el año 2011. Este presupuesto se divide en dos partes: 549.000 millones de dólares para programas de defensa nacional y 159.000 millones de dólares para intervenciones militares en el extranjero, principalmente en Afganistán e Irak. También destina 75 millones de dólares en 2011 para entrenar y equipar grupos militares en Yemen para “luchar contra grupos insurgentes” /31. Dando continuidad a los ataques aéreos de Estados Unidos contra Yemen en diciembre de 2009 que produjeron la muerte a un gran número de civiles, incluidos mujeres y niños.

Constituye el mayor prepuesto militar de la historia estadounidenses. En 2010 el 57 % del presupuesto total de Estados Unidos estuvo destinado a las operaciones militares. No se trata sólo del mayor presupuesto militar del mundo sino que supera a todos los gastos militares del resto del mundo en su conjunto. En 2010 alcanzó a 680.000 millones de dólares En 2009 fue de 651.000 millones y en 2000 de 280.000. Es decir que en 10 años se multiplicó por dos veces y media.

La War Resisters League, estableció que los gastos militares reales para 2009 fueron 1 billón 449.000 millones de dólares en lugar de la cifra oficial de 651.000 millones. El National Priorities Project, el Center for Defense Information y el Center for Arms Control and Non-Proliferation analizan y ponen al descubierto muchos gastos militares ocultos, introducidos en otras partidas de los presupuestos generales estadounidenses. Las subvenciones a los veteranos de guerra así como las pensiones militares no se cuentan en el presupuesto. Tampoco los gastos de las 26 agencias de información que dependen del Pentágono. Los programas de armas nucleares figuran en la secretaría de Energía. Una de las mayores partidas secretas es la de los intereses de la deuda contraída en guerras anteriores, que alcanzó en 2009 entre 237.000 y 390.000 millones de dólares. Lo que en realidad constituye una subvención perpetua para los Bancos, íntimamente ligados a las industrias militares.

El gobierno Obama no solo continuó la privatización de la guerra de la era de Bush sino que ha acelerado ese proceso. En 2010 los contratistas superaron el 70% del personal total del Departamento de Defensa. Centenares de miles de contratistas del Pentágono están haciendo fortunas con la guerra. Esta es la fracción capitalista más dinámica de Estados Unidos, lo que es un indicador de los valores éticos de esa economía. Es un sector dirigido por el armamentismo, pero que no incluye sólo armamento, municiones y transportes de guerra específicamente. Las categorías incluyen todo tipo de industrias y servicios. La diferencia es que cada una de ellas tiene una orientación, logística y utilidad específica para la guerra. Servicios médicos, por ejemplo, no está dedicado a salud infantil, gestantes, geriátrica o salud preventiva sino más específicamente a heridas y mutilaciones por munición o explosivos, y a prevención y atención de enfermedades producidas por las condiciones que impone la guerra.

Cuando hablamos de complejo industrial-militar nos referimos a todo lo que es producción y servicios volcados a la continuidad y expansión de la guerra, y como en el caso de servicios médicos quitado de los gastos generales del Estado en servicios públicos normales. Pero a la cabeza de ese convoy de centenares de miles de contratistas de guerra está la locomotora de los poderosos fabricantes de armamento y transportes de agresión militar. Es decir, las industrias y servicios dedicados exclusivamente a la producción de muertes. Y esos grandes contratistas del Pentágono han sido los principales beneficiarios del esquema. El uno por ciento de los contratistas más grandes ganó el 80 por ciento de todos los dólares destinados a los contratos de Defensa. Los 50 contratistas más grandes consiguieron más de la mitad de todo el dinero de los contratos del Pentágono; los diez primeros obtuvieron casi el 40 por ciento.

Las fantásticas ganancias para estos conglomerados armamentísticos se han reflejado en el crecimiento continuo de sus acciones o valores en Wall Street: “Las acciones de las compañías de defensa de los Estados Unidos, que han triplicado su valor desde el inicio de la ocupación de Irak, no muestran ningún signo de que vayan a bajar (...) Todas estas compañías de defensa –con muy pocas excepciones- han obtenido un éxito arrollador con crecimientos que se concretan en ganancias de dos dígitos en su mayoría(...) La sensación de que los constructores de barcos, aviones y armamento están avanzando a grandes zancadas ha llevado a que las acciones de los grandes contratistas del Pentágono, Lockheed Martin Corp., Northrop Grumman Corp., y General Dynamics Corp., sean más altas que nunca….” /32

Lockheed Martin, por ejemplo, el mayor contratista del Pentágono para las guerras de Afganistán e Irak, está entre los 10 primeros contratistas de 13 de las 20 categorías /33 de industrias y servicios dedicados a la guerra. Y ha comprado empresas que se dedican a categorías en la que ellos aún no intervenían. Compraron Systex que prestaba servicios de “interrogadores” para el Pentágono y, con esa adquisición, también son proveedores de torturadores.

En cuatro meses, de junio a setiembre de 2009 -primer año del gobierno Obama- hubo un aumento de un 40% en los contratistas del departamento de defensa en Afganistán. Durante el mismo período, se duplicó la cantidad de contratistas armados de seguridad privada.

Estados Unidos ha realizado un simulacro de retiro de Irak pero en realidad los ocupantes estadounidenses continúan con centenares de bases militares en el país, mantienen aún cincuenta mil soldados y decenas de miles de mercenarios, y retienen las cuentas bancarias de Irak. Estados Unidos vendió en 2010 a su gobierno pelele de Irak, armas por valor de US$ 26.000 millones. Una compra a su industria armamentista similar a las que realiza el Pentágono. Estados Unidos vende y compra al mismo tiempo pagando con las cuentas bancarias de Irak. La industria armamentista festeja.

Estados Unidos promovió la creación de escuadrones de la muerte y un enfrentamiento religioso que a diario se manifiesta con atrocidades terroristas y que ha transformado a Irak en el país con mayor número de desaparecidos forzosos en la historia mundial. Mantiene también un gobierno fantoche que fomenta el sectarismo religioso y toda clase de prejuicios. Gobierno que junto al de Afganistán detentan el título de estar entre los tres más corruptos del planeta.

Con Obama hubo un cambio en la guerra preventiva global adoptando como centro a Afganistán. Al mismo tiempo hay un mayor esfuerzo de Obama y el Pentágono para controlar la narrativa de la guerra afgana de Estados Unidos. Los medios dominantes estadounidenses se constituyeron en su mayoría en socios cooperativos en el control de las noticias del Pentágono. Y tienen varios “periodistas empotrados” dedicados a la desinformación militar /34. La repetida historia de la presencia de Al Qaeda en Afganistán es una patraña expandida por los grandes medios que actúan como pantalla de los verdaderos motivos.

Una de las razones principales por la que Estados Unidos ocupa el país es para controlar la principal fuente mundial de opio de los mercados internacionales de heroína y la mayor producción mundial de hachís. Washington seleccionó al señor de la guerra, Hamid Karzai, por su larga hoja de servicios en la CIA. Y lo mantiene como presidente con elecciones fraudulentas, porque es en la actualidad junto con su hermano (Ahmed Wali Karzai), el patrocinador del tráfico de opio y hachís afgano. Bajo la invasión estadounidense el río Helmand sigue regando las amapolas. La economía afgana es una narcoeconomía: en 2007, Afganistán produjo 8200 toneladas de opio, cifra que representa el 53% del PIB nacional y el 93% del tráfico de heroína a nivel mundial.

Ya en diciembre de 2005 se denunciaba que: “En una conferencia sobre la droga, desarrollada en Kabul este mes, el jefe del servicio federal antinarcóticos de Rusia estimó el monto actual del cultivo de opio en Afganistán en US$ 65.000 millones. Solamente 500 millones van a los cultivadores afganos, 300 millones a los talibanes y los 64,000 millones restantes van a la «mafia de la droga», garantizándole amplios fondos para corromper al gobierno de Karzai en un país cuyo PIB es de sólo 10.000 millones de dólares” /35. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDC), sólo entre un 5 y un 6% de esos 65.000 millones de dólares, o sea entre 2.800 y 3.400 millones, se quedan en Afganistán.
Estados Unidos es tutor de la producción de drogas a escala mundial. Apadrina o directamente conduce los principales países dedicados a la producción: Afganistán, opio, heroína y hachís; Marruecos, cannabis y hachís /36; Colombia y Perú, cannabis y hojas de coca y todas las variantes de la cocaína /37.

El otro objetivo en Afganistán es el inició de una nueva operación militar más agresiva contra Pakistán, un país de 160 millones de habitantes que cuenta con armas nucleares. Lo que impide una intervención directa. Intenta destruir el gobierno paquistaní de Islamabad y hundir al país en una guerra civil, la balcanización, la división y el caos generalizado. Esta estrategia persigue exportar una guerra civil afgana hacia Pakistán y quizá, también desintegrar a Pakistán en líneas de tipo étnico. En Afganistán Estados Unidos siempre han impulsado la represión de los tayiks sobre los pushtun, base central de los talibanes y excluidos del poder en Afganistán. El presidente Hamid Karzai de origen pushtun reserva su lealtad a la CIA antes que a su grupo étnico. Desde 2009 Estados Unidos ha extendido a la parte paquistaní del territorio pushtun las operaciones que incluyen el asesinato masivo desde aviones no tripulados, el homicidio por encargo de la CIA y según reportes, el uso de francotiradores mercenarios privados contra aldeas pacíficas y fiestas de boda, entre otros objetivos.

El cariz que ha tomado la intervención en Afganistán entonces, busca proveer a Estados Unidos de una plataforma desde donde lanzar una campaña militar desestabilizadora en toda la región, basada en aguijonear las diferencias y disputas étnicas por medio de atentados, bombardeos y matanzas. El otro grupo étnico que la estrategia de Obama busca lanzar a la insurrección y la secesión son los Baluchis de Irán. En el Baluchistán iraní, la CIA financia la organización asesina Jundullah. Las operaciones oscuras de Washington han invadido también Uzbequistán, un país de la era postsoviética de 25 millones de habitantes que tiene fronteras al norte con Afganistán. Comandos mercenarios terroristas ejecutan misiones dentro de Uzbequistán contra el Movimiento Islámico de Uzbequistán, de acuerdo con fuentes de inteligencia estadounidenses.

Pero, además, bajo Obama la invasión militar a Afganistán ni se ha hecho “mas humana”, ni redujo las bajas civiles que siguen denominando con el eufemismo de “daños colaterales”. Por el contrario, durante el 2009, bajo McChrystal, las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN dependían menos de los mortíferos ataques aéreos, que son entre 4 y 10 veces más letales para los civiles afganos que los ataques terrestres. Pero los enfrentamientos terrestres tuvieron como consecuencia el aumento de las bajas de soldados estadounidenses. Entonces en 2010 Obama cambió la táctica y Petraeus se ha desembarazado del “enfoque de contrainsurgencia para ganar los corazones y las mentes”, reemplazándolo con un trío letal de rotunda fuerza asesina: ataques aéreos, bombardeos con aviones no tripulados y asaltos nocturnos de las Fuerzas de Operaciones Especiales /38.

Un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos, requerido por el Congreso, reconoció en noviembre de 2010, que la violencia en Afganistán se encuentra en el nivel más alto desde que se inició la guerra hace nueve años y agrega que el progreso conseguido por las fuerzas encabezadas por la OTAN en ese país, ha sido limitado. En el mismo informe se dice que los incidentes de combate registrados en Afganistán del 1° de abril al 30 de septiembre de 2010 aumentaron un 300 por ciento en comparación con las cifras de 2007. Y que en dicho semestre hubo un 55% más de acciones violentas en comparación con el trimestre anterior.
Que el mayor esfuerzo militar esté establecido en Asia central no significa que hayan desatendido otros continentes. Desde octubre de 2007 funciona el Comando África estadounidense (AFRICOM), primero bajo el ala del Comando Europeo, pero desde 2008 como una entidad independiente. El AFRICOM está dividido en 5 distritos militares (reflejando las cinco comunidades económicas regionales de la Unión Africana), cada uno de ellos con una Fuerza de Reserva Africana multinacional adiestrada y dirigida por fuerzas militares de Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea. El AFRICOM planea establecer un cuartel general central en el continente (su actual cuartel general está en Stuttgart, Alemania, aunque Camp Lemonnier de Yibuti con más de 2000 efectivos, funciona como uno de facto en África) con cinco puestos de avanzada satélites regionales en el norte, sur, este, oeste y centro de África. Según Estados Unidos y la Unión Europea, para misiones de “mantenimiento de paz”. El objetivo es facilitar las intervenciones militares imperialistas y no tener fracasos como la invasión de Somalia por Etiopía impuesta por Estados Unidos a fines del 2006, como demostró recientemente un cable de la época, publicado por WikiLeaks.

En Latinoamérica fuimos testigos de la multiplicación de las bases militares con la creación de siete bases militares en territorio colombiano, y la firma de tratados con Panamá para la instalación de 11 bases militares en ese país. Y otras iniciativas por el estilo en Centroamérica. La reactivación de la IV Flota de la marina de guerra de los Estados Unidos, armada con artefactos nucleares. La Invasión militar en nombre de la “ayuda humanitaria” tras el terremoto en Haití y las iniciativas de golpe de Estado, en Honduras (exitoso 2009) y Ecuador (fallido 2010). Y los planes para desestabilizar a países como Paraguay, Bolivia y Venezuela.

El lunes 22 de noviembre de 2010 Evo Morales inauguró la IX Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas en la ciudad de Santa Cruz con la participación de representantes de veintiocho países. Evo le espetó a un Bob Gates hierático que en 2008 el entonces embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Golberg, "organizó" un golpe para acabar con su gobierno así como responsabilizó a Washington de los golpes de estado en Venezuela, Honduras y Ecuador En su alocución aseguró que Estados Unidos alentó y alienta procesos de desestabilización contra gobiernos democráticos y que, su intervencionismo no aporta a la paz en el continente.

Al recibir el Nobel de la Paz Obama hizo una verdadera arenga bélica a favor de la guerra imperialista. Alabó las virtudes de la guerra preventiva y señaló una serie de potenciales objetivos de las agresiones estadounidenses, entre otros, Irán, Sudán, Congo, Zimbabwe, Myanmar, Somalia, Yemen. Todos ellos ya han sido atacados abiertamente o en forma oculta. En el tintero le quedaron decenas de países donde intervienen militarmente en forma encubierta.

Ver también:

Notas:
29/ Tom Wolfe, A Man in Full (Todo un Hombre) Ediciones B, S.A. Barcelona 1999.
30/ Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) y Intermón Oxfam.
31/ Fuente LibreRed.net Información en detalle:
http://comptroller.defense.gov/defbudget/fy2011/fy2011_BudgetBriefing.pdf
32/ Bill Rigby, Defense stocks may jump higher with big profits. (Las reservas del Departamento de Defensa pueden dar un salto con gran beneficio). The Washington Post, 12 de Abril de 2006. New York (Reuters)
33/ La 20 categorías de productos y servicios son: Componentes estructurales y armado de aviones. Naves, pontones y muelles. Vehículos del espacio. Carros, acoplados, carros de asalto y otros vehículos de motor. Armas. Munición y explosivos. Mísiles dirigidos. Combustibles, aceites y lubricantes. Motores, turbinas y componentes. Servicios de transporte, recorrido y relocalización. Comunicaciones y equipos de detección. Servicios de informática y telecomunicación. Equipos de procesos de datos, software y fuentes. Investigación y Desarrollo. Mantenimiento de equipo, reparación y reconstrucción. Construcción de estructuras e instalaciones. Operación de instalaciones gubernamentales. Servicios profesionales, administrativos y de ayuda. Alimento y bebidas. Servicios médicos.
34/ Cuando 500 reporteros de diferentes medios aceptaron invadir Irak junto con las fuerzas armadas de su país para realizar una “cobertura de la guerra” y no hubo una gran reacción del periodismo nacional a esa obvia complicidad con la agresión injustificada del imperio a un país independiente sin que hubiera de por medio ninguna clase de agresión, la gran mayoría del oficio periodístico estadounidense –con honrosas excepciones- perdió sin escrúpulos el rumbo de la ética y la soberanía informativa. Acoplarse al ejército invasor aceptando las condiciones de desinformación que él imponga, es abrazar el oficio de marketinero del Pentágono.
35/ Corey Flintoff, “Combating Afghanistan’s Opium Problem Trough Legalization” PR, 22 de diciembre de 2005.
36/ No olvidemos que Marruecos participó con cárceles y torturadores para víctimas de las “rendiciones extraordinarias” de la CIA. Binyam Mohamed, de 32 años y residente en Londres, fue detenido en Pakistán en 2002 antes de que el ejército estadounidense lo trasladara a Marruecos. Allí, según denunciaron sus abogados, fue sometido a “salvajes torturas” antes de ser enviado a Guantánamo. Mohamed recobró su libertad en 2009. Y aseguró que en Marruecos, sus torturadores le sometieron a un interrogatorio dictado por el MI5 (servicio de inteligencia interior británico), según informó BBC Mundo. A mediados de noviembre de 2010, el gobierno británico decidió indemnizar con millones de libras a Mohamed y otros cinco torturados en Guantánamo, para preservar la “integridad” de su servicio de inteligencia. Uypress, Londres, 16 11 2010.
37/ Ver mi artículo El embuste de la “guerra contra las drogas” http://www.desacato.info y Correspondencia de Prensa. Santa Catarina, Brasil, diciembre de 2010.
38/ Fred Branfman “Petraeus Must Go: Mass Assassination of Muslims Threatens Us All”, Huffington Post. 24 agosto de 2010.
Y Marc W. Herold “Obama’s Afghan War: The New Metric of Civilian Casualties”, Global Research. 12 junio de 2009.

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Crisis capitalista y revueltas populares (Parte I)

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

I. La crisis actual, como las que la precedieron, es inherente al sistema capitalista

El hambre crónico y las hambrunas, la falta de vivienda decente, la escasez o falta de agua potable, las grandes epidemias de enfermedades que se pueden prevenir y/o curar, el analfabetismo, la desocupación etc., situaciones en las que, a escala mundial, las víctimas se cuentan por miles de millones, son el resultado de un determinado funcionamiento de la sociedad humana, en particular en el plano de la economía, sobre todo en sus dos aspectos principales: la producción y el intercambio, que ha dividido a la humanidad en una minoría de explotadores y una mayoría de explotados.

Hace ya unos cuantos años que se reconoce la influencia de las actividades humanas en la contaminación ambiental y el cambio climático y se realizan conferencias internacionales para establecer reglas aceptadas por todos que pongan freno a las actividades que podrían conducir al mundo a un desastre ecológico.

Estas conferencias son una sucesión de fracasos, incluida la última, celebrada en Cancún a fines de 2010: no se decidió nada obligatorio en materia de reducción de gas a efecto de invernadero, se confirmó un mecanismo, llamado REDD (reducción de la deforestación y de la degradación de los bosques en los países en desarrollo) que consiste en que los países altamente industrializados paguen a los países llamados en desarrollo que reduzcan la deforestación comprando así el derecho a seguir contaminando con sus industrias (mercado del carbono) con un resultado, en el mejor de los casos, de suma cero en materia de contaminación ambiental y en Cancún se atribuyó al Grupo del Banco Mundial la gestión de fondos “verdes”.

En cambio, la toma de conciencia del problema ambiental ha sido rápidamente mercantilizada : ahora todo lo que se vende es ecológico, desde los automóviles hasta las máquinas de afeitar, pasando por los agrocombustibles, los alimentos y los artículos de tocador.

La venta de turbinas eólicas destinadas a producir energía limpia es un mercado mundial gigantesco del orden de cientos de miles de millones de dólares donde está primando China. Para gran disgusto de Estados Unidos que acusa ante la Organización Mundial del Comercio a la superpotencia asiática de competencia desleal porque China subsidia la fabricación de dichas turbinas. Ya no se trata de salvar al planeta de la contaminación sino de una feroz lucha por los mercados en la esfera del “capitalismo verde”.

El ser humano superó el estado de naturaleza (en el que se alimentaba y se abrigaba con lo que encontraba en torno suyo en estado silvestre) desde que, para sobrevivir, comenzó a fabricar y utilizar los primeras utensilios y a servirse del fuego para transformar el medio natural que lo rodeaba. Es decir elaboró objetos para satisfacer sus necesidades. En términos económicos, fabricó valores de uso.

Diversos factores (el clima, el azar, la observación, las herramientas disponibles) condujeron del consumo de vegetales silvestres y de la carne de caza a la agricultura y a la cría de ganado, lo que dio lugar en algunos casos a la acumulación de excedentes que pasaban de mano ya sea por apropiación violenta o mediante el intercambio.

La apropiación violenta incluía con frecuencia la muerte del expropiado, que a veces servía también de alimento al vencedor, salvo cuando éste consideró más útil conservar al vencido como esclavo, al que alimentaba con lo mínimo indispensable a cambio de que trabajara para él.

Así comenzó la explotación del hombre por el hombre, que continúa hasta hoy.

Cuando los seres humanos comenzaron a tener más ganado, productos agrícolas o herramientas de los necesarios para su propia subsistencia buscaron cambiar el excedente por otros productos de los que carecían pero que necesitaban. Así nació el intercambio, el mercado y la necesidad, para poder realizar el intercambio, de establecer un equivalente general de todos los productos: el dinero. Y con el dinero, la necesidad de establecer un precio para cada producto, es decir una relación entre cada uno de los productos y ese equivalente general.

Esto lo explicó muy claramente Aristóteles hace 2400 años en la Política, Libro I, Capítulo III (De la adquisición de los bienes).

En la Moral a Nicómaco, Libro quinto, capítulo V (La reciprocidad o el talión no puede ser la regla de la justicia) Aristóteles se refiere también al valor de cambio y a la moneda como equivalente general de trabajos diferentes y dice: en realidad, no puede suceder que cosas tan diferentes sean conmensurables entre sí; pero también es cierto, que, efecto de la necesidad, se puede llegar sin gran trabajo a medirlas todas suficientemente. Es preciso que haya una unidad de medida; pero esta unidad es arbitraria y convencional (texto remarcado nuestro); se la llama moneda.

Marx, comentando estos textos de Aristóteles, escribió:

El propio Aristóteles nos dice, pues, por falta de qué se malogra su análisis ulterior: por carecer del concepto de valor. ¿Qué es lo igual, es decir, cuál es la sustancia común que la casa representa para el lecho, en la expresión del valor de éste? Algo así "en verdad no puede existir", afirma Aristóteles. ¿Por qué? Contrapuesta al lecho, la casa representa un algo igual, en la medida en que esto representa en ambos --casa y lecho-- algo que es efectivamente igual. Y eso es el trabajo humano. Pero que bajo la forma de los valores mercantiles todos los trabajos se expresan como trabajo humano igual, y por tanto como equivalentes, era un resultado que no podía alcanzar Aristóteles partiendo de la forma misma del valor, porque la sociedad griega se fundaba en el trabajo esclavo y por consiguiente su base natural era la desigualdad de los hombres y de sus fuerzas de trabajo. El secreto de la expresión de valor, la igualdad y la validez igual de todos los trabajos por ser trabajo humano en general, y en la medida en que lo son, sólo podía ser descifrado cuando el concepto de la igualdad humana poseyera ya la firmeza de un prejuicio popular. Mas esto sólo es posible en una sociedad donde la forma de mercancía es la forma general que adopta el producto del trabajo, y donde, por consiguiente, la relación entre unos y otros hombres como poseedores de mercancías se ha convertido, asimismo, en la relación social dominante. El genio de Aristóteles brilla precisamente por descubrir en la expresión del valor de las mercancías una relación de igualdad. Sólo la limitación histórica de la sociedad en que vivía le impidió averiguar en qué consistía, "en verdad", esa relación de igualdad”. (1)

En el capítulo citado de la Política dice también Aristóteles: “Con la moneda, originada por los primeros cambios indispensables, nació igualmente la venta, otra forma de adquisición excesivamente sencilla en el origen, pero perfeccionada bien pronto por la experiencia, que reveló cómo la circulación de los objetos podía ser origen y fuente de ganancias considerables [nuestro el texto remarcado]. He aquí cómo, al parecer, la ciencia de adquirir tiene principalmente por objeto el dinero, y cómo su fin principal es el de descubrir los medios de multiplicar los bienes, porque ella debe crear la riqueza y la opulencia. Esta es la causa de que se suponga muchas veces, que la opulencia consiste en la abundancia de dinero, como que sobre el dinero giran las adquisiciones y las ventas; y sin embargo, este dinero no es en sí mismo más que una cosa absolutamente vana, no teniendo otro valor que el que le da la ley, no la naturaleza, puesto que una modificación en las convenciones que tienen lugar entre los que se sirven de él, puede disminuir completamente su estimación y hacerle del todo incapaz para satisfacer ninguna de nuestras necesidades”. (2)

En otros términos, el mercado y el dinero, desde que existen, sirven para que algunos acumulen riquezas a expensas de los demás, por la vía de la especulación (comprando barato y vendiendo caro) o por la vía de la explotación del trabajo ajeno, pagando por debajo de su valor (medido como equivalente general) el trabajo ajeno y vendiendo el producto de dicho trabajo en el mercado a su verdadero valor en trabajo humano socialmente necesario (incluído en la elaboración del producto, en la obtención de la materia prima y en la amortización de la maquinaria) en forma de precio (dicho ésto de manera muy esquemática).

Abolidas la esclavitud y la servidumbre, aunque no totalmente, pues ambas subsisten en algunas partes del mundo, la forma actual de la explotación del ser humano es el trabajo asalariado en el que, por regla general, el trabajador, sea manual o intelectual, se diferencia del esclavo o del siervo en que es “libre”, de modo que puede elegir la soga que lo ahorcará. Es decir el lugar donde recibirá como pago por su trabajo un valor inferior al valor (como valor de cambio) que tendrá en el mercado el producto de su trabajo. Esta diferencia es lo que Marx denominó plusvalía.

Así es como funciona el sistema capitalista, al que también se lo llama economía de mercado, basado en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio. Que se puede sintetizar diciendo que es el sistema en el que entre la producción social y el consumo social se interpone la propiedad privada de los medios de producción y de las mercancías (bienes y servicios) vendidos en el mercado. (3)

La consecuencia de esto es lo que se ha dado en llamar púdicamente la “desigualdad en la distribución de las riquezas”, que muchos denuncian y critican, aunque en general omiten decir que es inherente al sistema vigente.

Este sistema está muy lejos de funcionar como un (buen) reloj. Nada más lejos de ello. Porque la apropiación privada que se interpone entre la producción y el consumo genera la contradicción de fondo del sistema: el productor capitalista necesita producir cada vez más y acumular riqueza para competir y subsistir y la producción -para realizar su ganancia- debe colocarla en el mercado. Pero el mercado (el poder de compra) se achica porque una parte del valor creado en la producción es retenido en forma de plusvalía o de apropiación de los ahorros de la mayoría de los consumidores a través de los instrumentos financieros. Entonces el capitalista no puede realizar (vender) toda su producción en el mercado y así se generan periódicamente las crisis.

Las crisis cíclicas “clásicas”, que comenzaron en la segunda mitad del siglo XIX , son las crisis de superproducción con su secuela de desocupación, quiebras de empresas y de destrucción de parte de la producción. Es lo que economistas como Schumpeter han llamado “destrucción creativa”. Papel que también pueden desempeñar (y desempeñan) las guerras.

A partir del decenio de 1970, se produjo un cambio profundo en la economía mundial, que puso fin al llamado “Estado de bienestar”, el que se caracterizó por la producción en masa y el consumo de masas, impulsado este último por un alto nivel de ocupación, por el aumento tendencial del salario real y por la generalización de la seguridad social y de otros beneficios sociales. Es lo que los economistas llaman el modelo “fordista”, de inspiración keynesiana, caracterizado en la producción por el trabajo en cadena (taylorismo), iniciado en Estados Unidos y que se extendió a Europa sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.

El agotamiento del modelo del Estado de bienestar obedeció a varios factores entre los que cabe destacar dos: la reconstrucción de la posguerra, que sirvió de motor a la expansión económica, llegó a su término y el consumo de masas tendió a estancarse o a disminuir lo mismo que los beneficios empresarios. También incidió el “shock” petrolero de comienzos de los años 70. Para dar un nuevo impulso a la economía capitalista y revertir la tendencia decreciente de la tasa de beneficios, se hizo necesario incorporar las nuevas tecnologías (robótica, electrónica, informática) a la industria y a los servicios y eso requirió grandes inversiones de capital.

Alguien tenía que pagar la factura. Comienza entonces la época de la austeridad y de los sacrificios (congelación de los salarios, deterioro de las condiciones de trabajo y aumento de la desocupación) que acompañaron a la reconversión industrial. Al mismo tiempo, la revolución tecnológica en los países más desarrollados impulsó el crecimiento del sector servicios y se produjo el desplazamiento de una parte de la industria tradicional a los países periféricos, donde los salarios eran –y son- mucho más bajos.

En esas condiciones toma cuerpo la llamada “mundialización neoliberal”: el pasaje de un sistema de economías nacionales a una economía dominada por tres centros mundiales: Estados Unidos, Europa y Japón y un grupo constituido en una primera etapa por los "cuatro tigres de Asia": Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur y que se ha modificado sustancialmente con el surgimiento de nuevas potencias económicas, cuatro en particular: China, India, Rusia y Brasil. Es el grupo llamado BRIC.

Con la incorporación de las nuevas tecnologías la productividad aumentó enormemente, es decir que con el mismo trabajo humano la producción pasó a ser mucho mayor, creciendo mucho más rápidamente que la población.

Por ejemplo en Francia, según las estadísticas oficiales, la productividad total del trabajo en 2004 era 2,3 veces mayor que en 1975, mientras la población aumentó sólo un 25% y el salario real disminuyó en un 5,5 por ciento.

De modo que junto con el aumento de la productividad aumentó la explotación de los trabajadores y el incremento de los beneficios de la mayor productividad fue a parar integramente al capital.

Se abrieron entonces dos posibilidades: o se incitaba el consumo de masas de los bienes tradicionales y de los nuevos bienes a escala planetaria con una política salarial expansiva, una política social al estilo del Estado de bienestar, se reducía la jornada de trabajo en función del aumento de la productividad para tender a una situación de pleno empleo y se reconocían precios internacionales equitativos a las materias primas y productos de los países pobres, o se tendía a mantener y a aumentar los márgenes de beneficio conservando bajos los salarios, el nivel de ocupación y los precios de los productos de los países del Tercer Mundo.

La primera opción hubiera sido factible en un sistema de economías nacionales, en las que la producción y el consumo se realiza fundamentalmente dentro del territorio y entonces es posible el pacto social de hecho entre los capitalistas y los asalariados en tanto consumidores. Pero en el nuevo sistema “mundializado” la producción se destina a un mercado mundial de "clientes solventes" y ya no interesa el poder adquisitivo de la población de bajos recursos del lugar de producción.

En las condiciones de la mundialización acelerada, los dueños del poder económico y político a escala mundial con su visión de "economía-mundo" y de "mercado global" apostaron a la segunda alternativa (bajos salarios, bajos niveles de ocupación, liquidación de la seguridad social, precios bajos para las materias primas, etc.) para elevar su tasa de beneficios.

Esta opción tuvo como consecuencia acentuar las desigualdades sociales en el interior de cada país y en el plano internacional, con lo que se creó una neta diferenciación en la oferta y la demanda de bienes y servicios. La producción y oferta de bienes se orientó no a la gente en general sino a los llamados “clientes solventes”. Fue así como la oferta de bienes de lujo aumentó enormemente y la oferta de nuevos productos como ordenadores y teléfonos portátiles encontró una gran masa de clientes en los países ricos y muchos clientes en la primera periferia no demasiado pobre. Entretanto, los bienes esenciales para la supervivencia (alimentos, servicios de salud, medicamentos, vivienda digna de ese nombre, etc) quedaron fuera del alcance de la gran mayoría del sector más pobre de la población mundial: los tres mil millones de seres humanos que viven con menos de 2,5 dólares por día.

La idea de servicio público y de un derecho irrevocable a los bienes esenciales para vivir con un mínimo de dignidad, fue reemplazada por la afirmación de que todo debe estar sometido a las leyes del mercado. (4)

Predominaron entonces tasas de crecimiento económico bajas, a causa de que un mercado relativamente estrecho imponía límites a la producción y surgió el fenómeno de las grandes masas de capitales ociosos (incluidos los petrodólares), puesto que no podían ser invertidos productivamente.

Pero para los dueños de dichos capitales (personas, bancos, instituciones financieras) no era concebible dejarlos arrinconados sin hacerlos fructificar.

Es así como el papel de las finanzas al servicio de la economía, interviniendo en el proceso de producción y de consumo (con créditos, préstamos, etc.) quedó relegado por el nuevo papel del capital financiero: producir beneficios sin participar en el proceso productivo.

Este último aspecto se concreta básicamente de dos maneras.

Una consiste en que los inversores institucionales gestores de fondos de pensiones, las compañías de seguros, los organismos de inversión colectiva y los fondos de inversión compran acciones de sociedades industriales, comerciales y de servicios. (5) Esos grupos financieros pasan a intervenir asi en las decisiones de política de las empresas con el objeto de que su inversión produzca la alta renta esperada, imponiéndoles estrategias a corto plazo. Y la otra manera en que crece el papel del capital financiero especulativo es que los grupos financieros (fondos de inversión, etc.) invierten en la especulación (por ejemplo con los llamados productos financieros derivados) y lo mismo hacen las empresas industriales, comerciales y de servicios con parte de sus beneficios, en lugar de hacerlo en la inversión productiva.

Así se generalizó la práctica de obtener beneficios creando productos financieros o adquiriendo los ya existentes y haciendo con ellos operaciones especulativas.

Además de los productos financieros tradicionales (acciones y obligaciones) se han creado muchos otros. Entre ellos los productos financieros derivados, que son papeles cuyo valor depende o "deriva" de un activo subyacente y que se colocan con fines especulativos en los mercados financieros. Los activos subyacentes pueden ser un bien (materias primas y alimentos: petróleo, cobre, maíz, soja, etc.), un activo financiero (una moneda) o incluso una canasta de activos financieros.

Así los precios de materias primas y de alimentos esenciales ya no dependen sólo de la oferta y la demanda sino de la cotización de esos papeles especulativos y de ese modo los alimentos pueden aumentar (y aumentan) de manera inconsiderada en perjuicio de la población y en beneficio de los especuladores.

Por ejemplo cuando se anuncia que se fabricarán biocarburantes los especuladores “anticipan” que el precio de los productos agrícolas (tradicionalmente destinados a la alimentación) aumentará y entonces el papel financiero (producto derivado) que los representa se cotiza más alto, lo que repercute en el precio real que paga el consumidor por los alimentos. Fue así que a mediados de 2008 aumentaron enormemente los precios de los alimentos básicos, lo que ha vuelto a producirse a partir de diciembre de 2010, dando lugar en algunas regiones a protestas populares masivas. La versión de que el aumento del precio de los alimentos se debe al aumento de la demanda y a la disminución de la oferta a causa de sequías, inundaciones e incendios hay que relativizarla.

En la antigüedad solían ser muy severos con quienes especulaban con los alimentos.

En el año 386 antes de Cristo, los comerciantes de trigo de Atenas que habían comprado a los importadores una cantidad superior a la autorizada, con el fin de acaparar granos, fueron sometidos a proceso. Lisias, alegando ante el tribunal, pidió para ellos la pena de muerte, diciendo: “¿Cuándo obtienen más beneficios? Cuando el anuncio de un desastre les permite vender caro... Ellos se apoderan del trigo en los momentos en que hace más falta y se niegan a venderlo a fin de que no discutamos el precio”... (6)

Notas:
1) El Capital, Libro primero, Sección primera, Capitulo I, La mercancía, 1. Los dos factores de la mercancía: valor de uso y valor (sustancia del valor, magnitud del valor).
2) Obras de Aristóteles. Versión castellana de Patricio de Azcárate. Madrid 1873.
3) En el sistema capitalista el mismo trabajo humano está sometido a las leyes del mercado (la oferta y la demanda) pese a que en el Tratado de Versalles de 1919, las potencias signatarias, empujadas por el temor a que cundiera el ejemplo de la Revolución bolchevique de 1917, introdujeron en el mismo una declaración afirmando que El trabajo humano no es una mercancía ni puede ser objeto de actos de comercio.
4) En el informe de la entonces Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (documento E/CN.4/Sub.2/2002/9 de 25 de junio de 2002) se dice, con referencia al comercio de servicios que una inversión privada extranjera puede producir como resultado el suministro de servicios de dos niveles, uno para sanos y ricos y otro para pobres y enfermos, la pérdida de personal especializado en los servicios públicos, una excesiva insistencia en los objetivos comerciales a expensas de los objetivos sociales y un sector privado cada vez más amplio y poderoso que puede amenazar la función del gobierno como principal responsable de los derechos humanos (página 3 de la versión en español).
5) Los fondos de inversión colectan fondos provenientes de los fondos de pensiones, de empresas, compañías de seguros, particulares, etc, y los emplean en la compra de empresas industriales, comerciales o de servicios, que conservan si son muy rentables o por razones estratégicas o si son deficitarias o poco rentables, las “sanean” despidiendo personal y luego las venden con un margen de ganancia considerable. Las compras las realizan utilizando el llamado Leverage Buy-out (LBO) que podría traducirse como “operaciones con efecto de palanca”, que consiste en financiar la compra con una parte de capital propio (generalmente el 30%) y otra parte (el 70% restante) con préstamos bancarios, garantizados con el patrimonio de la empresa adquirida. Se estima que los fondos de inversión disponen en el mundo de unos 350 mil millones de dólares para invertir y que sólo en Europa recogieron en 2005 setentidós mil millones de dólares de fondos de pensiones y de grandes fortunas.
6) Lisia, Orazioni, Frammenti, XXII (Contro i mercanti di grano), Biblioteca Universale Rizzoli; Bergamo, Italia, 1995, pág. 225.

Fuente foto: AL JAZEERA

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Egipto: Una revolución en el centro neurálgico del imperialismo

Jorge Altamira (PRENSA OBRERA, especial para ARGENPRESS.info)

Al momento de cerrar la presente edición de Prensa Obrera, centenares de esbirros del aparato oficial del estado egipcio y del partido de gobierno irrumpían en la plaza central de El Cairo (Tahrir) para desalojar de ella a las personas y familias que la continuaban ocupando luego de la inmensa movilización del martes 1° de febrero.

Estas patotas de civil ya habían hecho irrupción en las jornadas precedentes en distintas ciudades el país y fueron asimismo las responsables de diversos saqueos que resultaron en la decisión de armarse por parte de algunos sectores propietarios. La intervención de las patotas ha servido para echar luz sobre la política del mando militar egipcio, al cual numerosos medios de prensa caracterizan como sostenedor del movimiento revolucionario. En la ocasión, las tropas han dejado actuar con toda libertad a los provocadores en función de un planteo que el mando militar había hecho con anterioridad al llamar a la multitud a abandonar la plaza luego de la movilización. Después de más de una semana de manifestaciones y recambios políticos, es claro que los militares no están dispuestos a tumbar al presidente Mubarak, en tanto no hay acuerdo para ello entre las distintas potencias que intervienen en el conflicto y entre los distintos clanes oficiales. Israel y la Autoridad Palestina han mantenido inconmovibles la posición de que Mubarak debe pilotear la transición a las elecciones previstas para septiembre – precisamente el planteo que ha hecho Mubarak en su última aparición televisiva. La complicidad del ejército con la acción de las barras bravas del oficialismo es un indicio de que no está excluido un baño de sangre ejecutado por las fuerzas armadas. El régimen de Mubarak está ciertamente acabado, pero esto no significa que la burguesía mundial haya aceptado que su salida tenga lugar con las masas en la calle.

La revolución egipcia ha tomado al imperialismo por sorpresa, e incluso ahora varios sectores siguen apoyando a Mubarak, incluso en Estados Unidos. Hay una suerte de ficción democrática como sucedió luego del derrocamiento del hondureño Zelaya, cuando Obama logró hacer creer que se oponía a lo que no quería llamar golpe de estado. Ante el hecho consumado, sin embargo, alienta la ilusión de que las revoluciones pueden alcanzar sus objetivos a fuerza de manifestaciones exclusivamente, o sea sin una fuerza política dirigente y por sobre todo con exclusión de la organización de una insurrección popular armada, y si aceptan una dirección liberal y un recambio político superficial. Esta ilusión está ahora presente en Egipto, aún más cuando esa metodología alcanzó para derrocar al gobierno de Túnez, hace dos semanas, e incluso después para expulsar del nuevo gobierno a ministros vinculados con el anterior. Los cambios de gabinete o la renuncia a la reelección del presidente en países como Yemen y Jordania, también alimenta el espejismo de la posibilidad de un cambio social y político efectivo sin la destrucción del aparato de estado precedente. Se omite en estos casos, sin embargo, que en Túnez ha quedado salvaguardado todo el aparato militar, represivo y burocrático del régimen desahuciado, incluido la continuidad del primer ministro (e incluso, hasta ahora, el inmenso conglomerado económico de la familia del presidente depuesto), y que en Yemen y Jordania los cambios no fueron siquiera de fachada.

Mubarak, en Egipto, ha tomado sus propios recaudos al llenar el cargo vacío de vicepresidente en la persona de un mandamás militar, Omar Suleiman, formado en Moscú, bajo el régimen staliniano, y luego en West Point. Omar Suleimánes el jefe del conjunto del servicio de espionaje, y el principal enlace con los servicios de espionaje de Israel y de Estados Unidos; tiene a su cargo la supervisión del bloque a Gaza. No es claro, con todo, que sirva como figura de recambio para las masas movilizadas, dado, precisamente, su larguísimo vínculo con el gobierno de Mubarak y su condición de espada fiel del sionismo. Es, sin embargo, este personaje la cabeza política de las fuerzas armadas, en las que tantos comentaristas y fuerzas políticas locales confían para producir una transición ‘pacífica’. Lo que no cabe duda, de cualquier manera, es que un aplastamiento sangriento de la revolución egipcia no significará, de modo alguno, un retorno al orden anterior de cosas – al contrario, desarrollará en las masas una conciencia revolucionaria más aguda en el conjunto del Medio Oriente. Tampoco se puede dudar que sin una revolución victoriosa no habrá ninguna mejora para las masas, sino más miseria, tensiones y conflictos bélicos.

Crisis mundial

La mejor caracterización de conjunto de la situación revolucionaria que se desarrolla en el Medio Oriente la produjo el titular de un artículo en el británico TheTelegraph (1.2): “El FMI levanta el espectro de guerras civiles como consecuencia del empeoramiento de las desigualdades globales”. En efecto, el presidente del Fondo había declarado: “No es la recuperación que queríamos. Es una recuperación acosada por tensiones y presiones, que pueden sembrar incluso las semillas de la próxima crisis”. Agregó también: “El desempleo global se mantiene en alturas records, con una desigualdad creciente de ingreso que suma tensión social”, para citar “los tumultos en África como un preludio de lo que puede ocurrir con los 400 millones de jóvenes que se sumarán a la fuerza de trabajo en la próxima década”. El funcionario agregó que ¨Están re-emergiendo los desequilibrios globales que han causado la crisis financiera”. Como conclusión pronosticó: ¨Podríamos ver una inestabilidad social y política creciente dentro de los países – incluso guerra”.

Ha sido el desarrollo de la crisis mundial, precisamente, el detonante de la crisis revolucionaria en Egipto, que como toda crisis auténtica nadie la esperaba porque opera en forma subterránea. Los lectores de Prensa Obrera saben que esa ha sido la conclusión fundamental nuestra desde el inicio de la etapa actual de la crisis mundial – la tendencia a la creación de situaciones revolucionarias y de revoluciones. Egipto, que se jacta, como otros países llamados emergentes, de un crecimiento anual del 5%, como consecuencia del ingreso de capital especulativo generado por las operaciones de rescate de los bancos centrales más importantes; este país tiene una tasa de inflación del 20% anual en los productos de primera necesidad y una elevada desocupación. En un reportaje sobre la situación del pueblo egipcio, el francés Le Monde (3.2) relevó, entre los manifestantes en distintas ciudades, ingresos diarios de 1.50 euros, o sea diez pesos.

La fuerza motriz

La presencia abrumadora de la población empobrecida en las manifestaciones en Egipto, pone en cuestión la tesis que más ha circula en los comentarios internacionales, según la cual la revolución egipcia es un movimiento de la clase media modernizadora, cuyo objetivo es puramente político, no social, a favor de una democracia parlamentaria o ‘transparente’. Es la ilusión que tiene el imperialismo de estos acontecimientos. La lectura atenta de los pronunciamientos populares en todos los países en que ha prendido la revuelta, demuestra por el contrario la preeminencia de los reclamos sociales – que solamente podrían alcanzarse con el derrocamiento del poder de turno. Es cierto que el rol de Internet en la agitación política que condujo a las manifestaciones populares mostraría una preeminencia de los sectores más alfabetizados, pero el impulso popular no se detuvo cuando el gobierno cerró el canal de información electrónica, porque, como comenta el reportaje de Le Monde, “la comunicación recurrió al viejo método del boca a boca”. De cualquier modo, la bancarrota capitalista internacional excluye la posibilidad de una ‘modernización incluyente’, si ese fuera el programa de clase media. Incluso en Israel, el único país ‘moderno’ de la región, la pauperización camina a pasos acelerados. La etapa histórica mundial y la correlación de clases en Egipto determinan que la realización de las aspiraciones de las masas movilizadas solamente es posible por medio de la revolución permanente, o sea el desplazamiento de la dirección política de la lucha hacia los polos extremos de las masas.

La perspectiva de una agudización del proceso revolucionario ha levantado la hipótesis de que en un Egipto pueda triunfar un movimiento islámico, o sea reaccionario. Se cita para el caso a Irán, pero simplemente por ignorancia, porque la islamización de Irán no fue el producto de la revolución iraní de 1979, sino de la contrarrevolución posterior que consagró la preeminencia de la jerarquía clerical, reforzada luego por la guerra con Irak – impulsada por el ‘imperialismo democrático’ para desangrar, precisamente, el ímpetu revolucionario. De todos modos, el islamismo egipcio ha buscado colaborar con Mubarak, incluso fue reconocido como la oposición a su majestad, y pagó por ello con prisiones masivas de sus militantes. En la circunstancia actual se ha puesto a la cola y al servicio de la oposición designada por el imperialismo, en la persona de un ex funcionario de la ONU en cuestiones de proliferación nuclear, El Baradei.

El cuidadoso edificio del sionismo

La revolución egipcia ocupa un lugar internacional excepcional por la simple razón de que amenaza hasta sus fundamentos toda la estructura de opresión del sionismo sobre la nación palestina. Este es el hecho, por encima de cualquier otro, que acelera la polarización política y el ritmo de la revolución al interior de Egipto. Israel es incompatible con una revolución victoriosa, por eso obstaculiza cualquier contemporización con las masas. Esto explica el apoyo incondicional que la propia Autoridad Palestina está dando a Mubarak, porque el derrocamiento de éste pondría en peligro todos los acuerdos de ella con el sionismo y pondría fin a su propia supervivencia. Una victoria revolucionaria devolvería la región a la situación de 1956, cuando la nacionalización del canal de Suez provocó la invasión terrestre de Egipto por parte de Israel, con el apoyo de la aviación y tropas aéreotransportadas de Gran Bretaña y Francia – pero ahora en un marco histórico mucho más explosivo. Esta tensión explica que aún no se hayan producido movilizaciones de apoyo a la revolución egipcia en Cisjordania, que serían aplastadas sin miramientos por las tropas ocupantes, y hasta la moderación en Gaza. La historia está demostrando la clarividencia de una de las alas de la IV Internacional, en los años 50, el llamado lambertismo (con el cual el Partido Obrero rompió en los años 80), que previó que una lucha victoriosa contra el sionismo solamente era posible a partir de revoluciones en los estados árabes, cuyas clases dominantes estaban enfeudadas o lo estarían más adelante a un acuerdo con Israel – y nunca mediante la construcción de una utópica Nación Árabe por parte de esas clases dominantes. Una victoria revolucionaria en los países árabes, es decir de sus obreros y campesinos, plantearía a las masas judías una salida de la trampa mortal en que se encuentran, que sería la construcción de una República Palestina Única de todos sus componentes nacionales y la unidad socialista de todo el Medio Oriente.

Salto histórico

Los movimientos revolucionarios en las naciones árabes transportan la crisis capitalista mundial a otro terreno; ya no hablamos solo de la quiebra masiva de bancos que son conservados en estado zombie por los estados; ni de la quiebra de estos estados; ni de la miseria social creada por esta bancarrota. Hemos ingresado a un período de situaciones revolucionarias y revoluciones. Fue precisamente lo que advertimos en un artículo relativamente reciente – El rostro boliviano de la crisis mundial – en referencia a la rebelión desatada por el gasolinazo de Evo Morales. Egipto es Bolivia, pero ubicado en un centro neurálgico internacional para el imperialismo y para su socio más decisivo, el sionismo. Los ‘países emergentes’ no se han alejado de la crisis mundial, ni siquiera la han esquivado, están en el ojo de la tormenta – por la simple razón de que ella desnuda contradicciones históricas mucho más explosivas que cualquier estado desarrollado. Aunque Europa ya ha dado sus primeros pasos.

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Egipto: Tan lejos, tan cerca

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Para los latinoamericanos, Egipto es un país tan exótico como lejano. Poco o casi nada se conoce de su historia reciente, acaso algo de las pirámides, acaso el nombre de algún ilustre faraón de la antigüedad. Rara vez los medios de comunicación nos informan sobre la historia o la política en aquellos países del Magreb. Esto se traduce en un desconocimiento de una importante región del mundo que, esta semana ha saltado a las primeras páginas del mundo entero.

A pesar de la distancia y las diferencias que nos separan de dichas sociedades, lo cierto es que la actual crisis política en Egipto posee ciertas características que nos resultan absolutamente reconocibles en nuestro vecindario, hay un cierto “aire de familia” con nuestra realidad. La explosiva combinación entre una élite corrupta y autocrática que ha mantenido al gobierno de Mubarak por tres décadas, con el apoyo de Estados Unidos y las potencias Europeas y una población sumida en la pobreza, la falta de educación y de oportunidades es algo que nos resulta más que familiar en América Latina.

La situación egipcia es compartida por muchas naciones árabes, lo que explica en parte el llamado efecto dominó que, por estos días, tiene atemorizado a las potencias hegemónicas. El norte de África no sólo guarda inmensas reservas de petróleo sino que es el emplazamiento del estratégico canal de Suez y un cliente preferencial en la compra de armamentos. En este escenario, la actual crisis política desestabiliza toda la región y abre un horizonte incierto.

Lo que sucede actualmente en Egipto trae algunas lecciones dignas de tenerse en cuenta. En un mundo globalizado que nos tiene acostumbrados a la cerveza sin alcohol, al café sin cafeína y a las políticas sin política; la presencia popular en las calles de El Cairo nos viene a recordar que la movilización de un pueblo sigue siendo un factor de cambio histórico protagónico y decisivo. A esto habría que agregar la importancia que han adquirido las nuevas tecnologías en la articulación de grandes movimientos sociales, al punto de que el gobierno de Mubarak suspendió los servicios de Internet en las horas más cruciales de la protesta. Por último, resulta interesante advertir cómo los medios de comunicación logran contagiar las demandas populares en diversos países en cuestión de semanas.

Con todas sus singularidades, lo acontecido en Egipto está tan lejos y, sin embargo, tan cerca de la realidad de muchos países latinoamericanos que, de un modo u otro, comparten aquella condición que en tiempos pretéritos se conoció como las miserias del Tercer Mundo. Una realidad que ya fue denunciada por Gamal Abdel Nasser aquel patriota egipcio que se enfrentó a las potencias europeas de la época y nacionalizó el Canal de Suez. Una vez más, el mundo globalizado nos viene a mostrar que la vieja historia, aquella de pueblos ricos y desarrollados versus la de los pueblos pobres y subdesarrollados no ha perdido su vigencia hasta el presente.

Fuente foto: RIA NOVOSTI

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El pan que hornean en El Cairo

Oscar Taffetani (APE)

“Egipto -leemos en un libro de Historia que ya cumplió cien años- no se halla ahora bajo el poderío turco, puesto que cayó en las manos comerciales de la poderosa Inglaterra. Las personas que están al corriente de la gran miseria que invadió la India cuando quedó sometida a ese mismo dominio, pueden fácilmente presentir la suerte que espera a este desdichado país".

"He demostrado en un capítulo anterior la inmensa necesidad en que los especuladores europeos sumieron a los labradores egipcios, hace algunos años, pero esta miseria era una suerte de edad de oro comparada con la que les espera. El fellah se verá sometido como el indio a uno de esos engranajes metódicos, formidables y lentos, que exprimen y desmenuzan sin ruido, hasta que no queda nada que sacar. En cuanto a los antiguos monumentos árabes que todavía hay en El Cairo, parecen destinados a sufrir la suerte de los de la India, desapareciendo rápidamente para sustituirlos con cuarteles y otros edificios análogos, pues la demolición se verifica con tal rapidez que indica que terminará muy pronto”.Escribimos alguna vez -a propósito de ese maravilloso, diverso e inagotable continente que es el Africa-, que podía ser visto como un “retrato de Dorian Gray” de Europa, es decir, como un espejo que devuelve con exactitud la imagen de los crímenes cometidos. Y a cada bucle de oro y cada manifestación de abundancia del metafórico Dorian Gray le corresponderá una silueta oscura, de hambre y miseria, pintada en la tela del retrato.También nos preguntábamos en octubre de 2002, al reinaugurarse durante el gobierno de Hosni Mubarak (y bajo el auspicio de la Unesco) la Biblioteca de Alejandría, qué iría a pasar con las nuevas generaciones egipcias, al vincularse a través de la red y las nuevas tecnologías con la movediza sociedad de la información y del conocimiento. Hasta hicimos una lista de libros que sugestivamente no figuraban en el catálogo, sugiriendo con humor su adquisición y exhibición en los estantes.La historia, como siempre ocurre, responde a cualquier pregunta que le hagamos. Será más tarde o más temprano, con una caricia o una bofetada, y siempre será una voz o un aullido inconfundiblemente humano lo que nos baje de la ensoñación y del deseo al áspero territorio que vulgarmente llamamos realidad.Saludo a un pueblo que luchaLas cadenas de noticias, siguiendo la cartilla de procedimiento, redondean las cifras al contar los muertos de la inédita rebelión de masas que vive Egipto. Así, nos informan de los primeros 10, de los primeros 50, de los primeros 100 y a la fecha de los 300. Y por ahora no tienen nombre, ni rostro, ni señas personales.Paradójicamente, en el momento en que hay mayor cantidad de medios electrónicos y digitales de comunicación, ese gobierno vertical y despótico de Mubarak (al que apoyaron y sostuvieron por décadas Israel y los Estados Unidos, acotemos) utiliza hoy como medida de seguridad -de seguridad propia- el bloqueo de Internet y las redes de telefonía celular, que constituyen un arma democrática poderosa, en manos de los jóvenes.

En cuanto a los jóvenes, que son amplia mayoría en las multitudes movilizadas, nos permitimos hacer un cálculo rápido en base a ciertos hitos históricos. Un niño o niña egipcia nacidos en 1967, tras la derrota en la Guerra de los Seis Días (que marcó la declinación del sueño del socialismo árabe, impulsado por Nasser), tiene hoy 44 años. Es un adulto joven. Y si nació en 1981, tras la trágica muerte del presidente Anwar El Sadat (y el comienzo del ciclo de Mubarak), tiene 30 años. Este simple cálculo nos dice que los niños, los adolescentes y los jóvenes de El Cairo, grandes protagonistas de la pueblada que terminará con el régimen de Mubarak y que abrirá un nuevo ciclo en la historia del Egipto moderno, no cargan con la memoria ni con las frustraciones ni con las inhibiciones de sus generaciones mayores. Ellos son una realidad en sí mismos, y no tienen deudas con el pasado.Algo nuevo pasa en París, en Atenas, en Túnez, en El Cairo (nombramos al azar algunas capitales, pero son muchas más). Algo nuevo pasa y
son los jóvenes excluidos del sistema los protagonistas. Ellos pelean por el pan y por el trabajo. Pelean por la tierra. No soportan la prepotencia ni el militarismo. No tienen miedo. Si en el vértice de la pirámide -ya que hablamos de Egipto- no los quieren oír, ellos encontrarán la manera; ellos encontrarán la furiosa y jubilosa manera de hacerse escuchar.Edición: 1947

Escribimos alguna vez -a propósito de ese maravilloso, diverso e inagotable continente que es el Africa-, que podía ser visto como un “retrato de Dorian Gray” de Europa, es decir, como un espejo que devuelve con exactitud la imagen de los crímenes cometidos. Y a cada bucle de oro y cada manifestación de abundancia del metafórico Dorian Gray le corresponderá una silueta oscura, de hambre y miseria, pintada en la tela del retrato.

También nos preguntábamos en octubre de 2002, al reinaugurarse durante el gobierno de Hosni Mubarak (y bajo el auspicio de la Unesco) la Biblioteca de Alejandría, qué iría a pasar con las nuevas generaciones egipcias, al vincularse a través de la red y las nuevas tecnologías con la movediza sociedad de la información y del conocimiento. Hasta hicimos una lista de libros que sugestivamente no figuraban en el catálogo, sugiriendo con humor su adquisición y exhibición en los estantes.

La historia, como siempre ocurre, responde a cualquier pregunta que le hagamos. Será más tarde o más temprano, con una caricia o una bofetada, y siempre será una voz o un aullido inconfundiblemente humano lo que nos baje de la ensoñación y del deseo al áspero territorio que vulgarmente llamamos realidad.

Saludo a un pueblo que lucha

Las cadenas de noticias, siguiendo la cartilla de procedimiento, redondean las cifras al contar los muertos de la inédita rebelión de masas que vive Egipto. Así, nos informan de los primeros 10, de los primeros 50, de los primeros 100 y a la fecha de los 300. Y por ahora no tienen nombre, ni rostro, ni señas personales.

Paradójicamente, en el momento en que hay mayor cantidad de medios electrónicos y digitales de comunicación, ese gobierno vertical y despótico de Mubarak (al que apoyaron y sostuvieron por décadas Israel y los Estados Unidos, acotemos) utiliza hoy como medida de seguridad -de seguridad propia- el bloqueo de Internet y las redes de telefonía celular, que constituyen un arma democrática poderosa, en manos de los jóvenes.

En cuanto a los jóvenes, que son amplia mayoría en las multitudes movilizadas, nos permitimos hacer un cálculo rápido en base a ciertos hitos históricos. Un niño o niña egipcia nacidos en 1967, tras la derrota en la Guerra de los Seis Días (que marcó la declinación del sueño del socialismo árabe, impulsado por Nasser), tiene hoy 44 años. Es un adulto joven. Y si nació en 1981, tras la trágica muerte del presidente Anwar El Sadat (y el comienzo del ciclo de Mubarak), tiene 30 años. Este simple cálculo nos dice que los niños, los adolescentes y los jóvenes de El Cairo, grandes protagonistas de la pueblada que terminará con el régimen de Mubarak y que abrirá un nuevo ciclo en la historia del Egipto moderno, no cargan con la memoria ni con las frustraciones ni con las inhibiciones de sus generaciones mayores. Ellos son una realidad en sí mismos, y no tienen deudas con el pasado.

Algo nuevo pasa en París, en Atenas, en Túnez, en El Cairo (nombramos al azar algunas capitales, pero son muchas más). Algo nuevo pasa y son los jóvenes excluidos del sistema los protagonistas. Ellos pelean por el pan y por el trabajo. Pelean por la tierra. No soportan la prepotencia ni el militarismo. No tienen miedo. Si en el vértice de la pirámide -ya que hablamos de Egipto- no los quieren oír, ellos encontrarán la manera; ellos encontrarán la furiosa y jubilosa manera de hacerse escuchar.

Fuente foto: APE

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Operativo clamor: Un recurso de necesidad y urgencia

Pablo Heller (especial para ARGENPRESS.info)

Más que ante un operativo clamor estamos frente a un recurso de necesidad y urgencia. En la Casa Rosada se está discutiendo adelantar la proclamación de la candidatura de CFK, para pilotear la crisis en el PJ y en toda la estructura kirchnerista, desatada por la pugna de candidaturas en los niveles provinciales y municipales. La que no podría ser anticipada es la candidatura del candidato a vicepresidente.

La premura está dictada, en primer lugar, por la necesidad de desactivar la candidatura alternativa de Scioli, que no tiene un sustento propio pero podría emerger si el gobierno activa la posibilidad de listas colectoras, porque esto potenciaría la postulación rival de Sabbatella y de diversos candidatos a intendente en el conurbano. El planteo de Scioli a favor de bajar la imputabilidad penal para los menores empalma con las versiones de un amotinamiento de la Federal como consecuencia de las purgas dispuestas por la nueva ministra Garré. El desembarco de la Gendarmería en el conurbano desató una suerte de rebelión en la Bonaerense, celosa de sus negocios. A esto se suma, ahora, el resonado caso de narcotráfico, que envuelve a la Fuerza Aérea, la Policía Aeronáutica y la administración kirchnerista de la Aduana y de la aviación civil (Anac). Aníbal Fernández aprovecha cada episodio para pasarle facturas a la ministra de Seguridad. Del adelantamiento del ‘clamor' se ha encargado el cortesano Horacio Verbitsky, quien ha anunciado que CFK "emerge sin rivales". La proclama es, de todos modos, vacía, porque su viabilidad ulterior depende de arreglos con los viejos caciques derechistas del pejotismo, que aún deben consumarse.

Las líneas internas "progres" que actúan a través del FpV quieren poner al vicepresidente y al vice bonaerense, más allá de las colectoras de Sabbatella, o sea que imaginan pelear la sucesión en 2015. Lástima, dicen las versiones, que no tienen candidatos que traccionen a favor de la Presidenta. El 75% de los intendentes, que se presentan para su reelección, no están dispuestos a aceptar que, bajo el paraguas de Cristina, proliferen rivales en los distritos o debajo de Scioli. El operativo clamor deberá conciliar la candidatura de CFK con la de Scioli, según las condiciones mínimas que éste exige para la provincia.

Detrás del escenario

Cuanto más se proclama la de Cristina K como una candidatura firme, la estantería de la gestión se sacude. La afirmación presuntuosa de que la Argentina había logrado sortear la bancarrota capitalista mundial ha quedado definitivamente sepultada frente a la estampida de la inflación, que es consecuencia de la devaluación del dólar -el arma principal del capital norteamericano para neutralizar su propia bancarrota. Los K han liberado el precio de la nafta en función de sus compromisos con Repsol-Eskenazi, pero si hicieran lo mismo con el transporte y las tarifas de gas y luz, tendríamos un ‘replay' de lo ocurrido en Bolivia. Los subsidios, en 2010, han llegado a la friolera récord de 48.000 millones de pesos y siguen subiendo. El aumento colosal de los precios de las materias primas -entre ellas los granos- acentúa la sobrevalorización del pe! so y, por lo tanto, el abaratamiento de la importación -que ya ha provocado choques con la patronal de la industria. El fracaso del pacto social obedece, precisamente, a que las patronales y la burocracia reclaman a cambio de ciertos compromisos en materia de precios y salarios, concesiones en materia de subsidios, tarifas, créditos y rebajas impositivas que el gobierno no está en condiciones de dar.

El descalabro inflacionario empieza a manifestarse en movilizaciones, protestas y huelgas muy aguerridas, incluso de alcance regional, como la huelga por tiempo indeterminado, que ya lleva una semana, dispuesta por la CGT de San Lorenzo. Recordemos la pujante huelga de los petroleros de Santa Cruz que echó por tierra el acuerdo firmado en ese ramo, promovido por el gobierno.

Crisis y realineamientos

La pelea por la sucesión en el kirchnerismo ha encendido las alarmas de la burguesía, que le ha hecho saber al gobierno que su apoyo está condicionado al reforzamiento de las candidaturas del elenco de gobernadores de las oligarquías agro-industriales de las provincias. Lo mismo podría decirse de la exclusión de Argentina en la gira de Obama, aunque ésta responde a una decisión de conjunto del ‘establishment' norteamericano, que reclama una reparación por los ‘agravios' a Bush en la ‘cumbre' de Mar de Plata de 2005.

El impasse en el armado del esquema K para las elecciones impide al bloque del Peronismo Federal-PRO armar el suyo propio, pues están pendientes del destino de Scioli e incluso de Reutemann. El PJ de Santa Fe marcha a la escisión como consecuencia, precisamente, de la negativa de Reutemann a anticipar el apoyo a la candidatura de CFK.

Conclusiones

A partir de esta caracterización, advertimos a los trabajadores de lo infundado de la pretensión progre-kirchnerista de desarrollar una alternativa independiente respecto de la derecha pejotista dentro de la campaña electoral del gobierno. La derecha política del país se encuentra, en su mayoría, dentro del campo K; así lo prueba el hecho de que sus emigrantes (Solá, Massa) de inmediato se pasan al campo de la derecha extra oficial. La Presidenta va a pactar la reelección de Scioli y de todos los gobernadores pejotistas, no los va a desbancar. No tiene la menor intención de inviabilizar la reelección echándose en contra a la derecha gubernamental. La pseudoizquierda K aceptará este compromiso oficial y se tragará todos los sapos que sea necesario. A partir de esta entregada a la "derecha endógena" (expresión venezolana), los ‘progres' admitirían salvar la cara con un candidato a vice del elenco ‘transversal'. En suma, votar a CFK es votar a la derecha y a los candidatos de los banqueros y los industriales.

Foto: Argentina, Política - La presidenta Cristina Fernández junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, en un acto en Florencio Varela. / Fuente Presidencia de la Nación

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Sembrar el futuro

Juan Carlos Giuliani (ACTA)

Aunque la "inteligentzia" cipaya intente una y otra vez explicarnos otra cosa, lo cierto es que nadie se llama a engaño: la riqueza de las naciones la generamos los trabajadores.

Justo es, entonces, que reclamemos la equitativa distribución de lo que creamos cotidianamente: en fábricas, aulas y oficinas, en la ciudad y el campo, en la actividad privada y estatal. En condición de trabajadores formales, en negro, autogestionarios y cuentapropistas.

No nos resignamos a convivir con la desocupación, ese tributo de humillación social que exige la voracidad del capitalismo.

La clase trabajadora es el motor de la historia. Mal que les pese. La aceitada superestructura cultural del poder ya no tiene consenso social para convencer sobre las bondades del régimen de saqueo y dominación.

Ni el más desprevenido de nuestros compatriotas se traga la píldora de la desaparición de las ideologías. Y mucho menos del trabajo. ¿De qué vivirían los pueblos y los países si no fuera del trabajo humano? Esa ecuación, tan sencilla como natural, no ha podido ser rebatida por los que mandan. Es de una lógica irrefutable.

No es una utopía que en la Argentina el pueblo se alimente, se eduque, viva sanamente de su trabajo y bajo un techo digno. Si la renta nacional no se distribuye, o se lo hace en cuentagotas, lo que hay es esta asombrosa desigualdad que no se compadece para nada con el largo ciclo de crecimiento macroecoeconómico verificado en nuestro país.

Resulta legítimo plantearse la reescritura de un pensamiento estratégico que trascienda cualquier cronograma electoral y tome como objetivo irrenunciable la construcción multisectorial de la Justicia Social.

Durante casi tres décadas hemos comprobado en carne propia que con la llamada democracia representativa no se come, no se educa, ni se sana. Es urgente y necesario avanzar hacia una democracia participativa, de carnadura social y protagonismo popular.

Los trabajadores tienen una experiencia vital de lo que fue la participación en la distribución del ingreso, en la organización para la lucha sindical y su relación con el gobierno del Estado. Saben que los mayores grados de legalidad y derechos adquiridos para el conjunto del pueblo fueron el resultado de procesos en los que protagonizaron claras instancias de democracia participativa.

El proceso hacia una Asamblea de la Constituyente Social en la Argentina, se presenta así como la posibilidad de promover un proceso multisectorial y unificado de construcción y articulación de una experiencia política capaz de dotar al Movimiento Popular de capacidad estratégica transformadora para sentar las bases de un nuevo Estado que resuelva la desigualdad y la pobreza.

Vamos camino a una Constituyente Social con la idea de conjugar la unidad en lo diverso, de reconstruir el Estado a partir de privilegiar lo público sobre lo privado, de recuperar el dominio y uso de nuestros recursos naturales, desmontar el andamiaje legal del coloniaje, deshacer las nuevas y sofisticadas formas de usura y esclavitud, enfrentar la concentración económica y la exclusión, defender el medio ambiente e impulsar un proyecto soberano de reindustrialización.

La consecuencia con el legado de nuestros mártires y el compromiso de sembrar el futuro se cruzan en la esquina donde reside nuestro mandato histórico.

Juan Carlos Giuliani es Secretario de Relaciones Institucionales de la CTA.

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Argentina: ¿Querés que los matemos a todos?

Ulises Naranjo (MDZOL)

Los muros de las cárceles cumplen un doble objetivo a favor del cinismo social: esconden la basura y también el tratamiento que de ella se hace. Y a casi nadie le importa cuánta sea y cuál sea el resultado de ese tratamiento. Ahora bien, ¿qué dice la ley? ¿Dice que vos y yo prendamos fuego a todos los ladrones de gallinas? Las “sanas” intenciones suelen ser un abanico de apologías de delitos. La única tortura posible es el apego a la ley.

Un puñado de guardiacárceles tortura a algunos jóvenes presos del complejo penitenciario San Felipe y a partir de estos deleznables y dolorosos hechos sale a la luz –en los foros de los diarios digitales y las mensajerías de las radios– todo un discurso de condena social que se caracteriza, inequívocamente, por ser ignorante, violento, reaccionario y delictual en sus agravios, injurias y apología de la violencia social.

Esta clase de sucesos sirve para que florezca cierta sed de absolutos que siempre busca imponer sus designios a todos y a cualquier precio. Funciona así: juntando las circunstancias convenientes para obtener la sentencia conveniente. Por ejemplo: dado que hay casos de asesinatos y violaciones, pues todos los presos son asesinos y violadores y hay que prender fuego las cárceles para que se mueran “todas las ratas”.

Lamentablemente, para esta visión infame de la vida, los casos de asesinatos y violaciones en las cárceles son ínfima minoría. Y cada preso nuestro -porque son nuestros- es el resultado de lo que nosotros mismos producimos como sociedad. Tenemos los reclusos, guardiacárceles, funcionarios, periodistas, enfermeras, peluqueros o foristas que nos merecemos tener.

Imaginemos por un minuto que esto (torturar y asesinar internos) realmente fuera solución y que todos los presos, son asesinados, tal como expresamente marca el hambre de cierta gente de mierda que vive entre nosotros: ¿qué ocurriría el día después? El desastre institucional.

Aquellos que se consideran bien pensantes y comprometidos con la seguridad social están –ni más ni menos– propiciando una guerra civil. Del mismo modo, valga aclararlo ya mismo, creer que todos los guardiacárceles son torturadores es otro error tremendo.

Sin embargo, para toda una caterva de imberbes escudados en el anonimato y falsamente fortalecidos por sus tosquedades, está bien que castigue física y psíquicamente a los internos, porque se lo merecen, porque han hecho lo mismo y aún peor. He aquí el argumento favorito, que merece también una mención: ser víctimas de la inseguridad (casi todos lo hemos sido, algunos de espantosa manera) nos habilita para convertirnos en victimarios.

La inseguridad, sin duda, está en el podio de los problemas vitales de nuestra comunidad y debe ser abordada con todas las herramientas debidas y la participación activa de todos. Que alguien pierda su vida por un par de zapatillas configura un tremendo daño social, con causas profundas y soluciones complejas.

Ahora bien, jamás debemos perder de vista que una cosa es un delincuente y otra un interno de un penal. ¿Quién marca la diferencia? Un instrumento maravilloso ante el cual todos debemos arrodillarnos: la ley. Y la ley indica que, cuando una persona es detenida, en pos de trabajar por su reinserción social (improbable en muchos casos), el único derecho que pierde es el de transitar. ¿Por qué? Porque es ley y porque si no se promueve este principio, la gran casa de ladrones de gallinas que es la cárcel, la fábrica perfecta de más delincuencia que es la cárcel, no hará más que devolver a la sociedad a individuos más violentos, más perdidos, más condenados, más sedientos de venganza.

En las cárceles surge, entonces, una gran paradoja: el delincuente que quiebra la ley y es metido preso, a partir de ese momento, ya encerrado, lejos de la mirada social, se convierte automáticamente en víctima de quienes administran la ley, que vuelve a quebrarse, pero ahora en su contra.

La ley es nuestra madre y la democracia nuestra casa. La ley es la respuesta a todas las preguntas. En Argentina, contamos con una Ley de la Pena Privativa de la Libertad (24.660) que es muy buena y tiene su correspondiente provincial (6513), pero que no se cumple, porque cuando una persona cae presa, el sistema institucional y la presión social lo llevan –montado en la ignominia– a perfeccionar sus inconductas. Y sale, cuando sale, peor. Y nadie los quiere cerca. Y no hay trabajo para ellos y sus hijos –impávidos frente al televisor– crecen con un modelo de éxito imposible de lograr. Y el fracaso es más grande y, en algunos casos, el nuevo delito también lo es. Y el círculo es cada vez más grande y más vicioso.

La ley, nuestra madre, es la que determina el castigo que cada quien merece, según el delito que se haya cometido. De aquí a suponer que todos los alojados en las cárceles han cometido asesinatos y violaciones, hay un trecho larguísimo y decorado con todas las flores posibles de la ignorancia. Nuestro dolor de víctimas jamás puede llevarnos a la oscuridad de la venganza, si la ley es quien ilumina el camino y rige el destino de todos.

¿Qué sabemos nosotros de los torturados? ¿Conocemos acaso la naturaleza de su delito o sus historias personas e incluso su fortaleza espiritual para superar esas torturas sin ánimo de venganzas? A muchos, muchos –los ignorantes, los violentos, los reaccionarios, los fanáticos del daño en el tejido social– esto realmente nos les interesa: quieren lejos la basura, escondida, quieren ardiendo a las ratas, mientras sueñan con un mundo más justo: el que ellos promueven con sus conductas ejemplares.

Ahora bien, como opiniones puede haber muchas al respecto y esta es una más, ¿qué nos queda? Pues nos queda la ley, nuestra madre, para cumplirla, ya seamos internos, guardiacárceles, funcionarios, periodistas, enfermeras, peluqueros o foristas. Para uno y para todos, la única bendición ha de ser la única tortura permitida: el apego a la ley.

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Argentina, Mendoza: Los videos que delatan las torturas en el penal de San Felipe

MDZOL

Una organización no gubernamental denunció torturas en el complejo ubicado detrás de la cárcel de Boulogne Sur Mer. Aquí, los videos y argumentos de los denunciantes. Imágenes impactantes.

La asociación defensora de los Derechos Humanos Xumek, representada por el abogado Diego Lavado, ex subsecretario de Justicia de la provincia, denunció ante el Ministerio de Gobierno y la Legislatura un caso de tortura producido en el penal de San Felipe.

Por ese motivo, el ministro Mario Adaro ofrece una conferencia de prensa.

La denuncia ofrece como pruebas videos en los que se verifica el acto aberrante de parte de personal penitenciario.

Por ello, solicitaron que "se tomen las medidas de protección pertinentes para resguardar a los internos que se encuentran bajo custodia del personal penitenciario que realiza esas prácticas".

Uno de los diálogos registrados por la cámara de video, es el siguiente:

Penitenciario que filma: “así es con la ratita, ah. La ratita que boconea al personal… Atado como un perro, está, mirá… el bocón”;

- Interno: (exclamaciones de dolor);

- Penitenciario que filma: “Ah, uh… (reproduciendo las exclamaciones de dolor del interno), no me diga”;

- Interno: “YA ESTA!!!..., uh!!!” (mientras se le golpea);

- Penitenciario que filma: “Quién “YA ESTA!!!”, quién “YA ESTA!!!”;

- Interno: “se me ha quebrado una costilla, ya está por favor!!!;

- Penitenciario que filma: “¿se te ha quebrado una costilla? Mire, se le ve el poto”;

- Otros Penitenciarios: (No se entiende por superposición de voces);

- Penitenciario que filma: “Claro…”;

- Otro Penitenciario: “Yo soy más bueno”;

- Interno: (exclamaciones de dolor);

- Penitenciario que filma: “Somos más buenos nosotros…”;

- Interno: “YA ESTA!!!..., uh!!!” (mientras se le golpea);

- Penitenciario que filma: “ahora ya está, viste (mientras era nuevamente golpeado)”Ah, uh… (reproduciendo las exclamaciones de dolor del interno), no me diga”;

- Interno: “YA ESTA!!!..., uh!!!” (mientras se le golpea);

- Otro Penitenciario: “¿Ahora ya está, ya? Cuando nos puteaste recién… (no se entiende) eras repiola”;

- Interno: “ya está encargado, por favor!!!”;

- Otro Penitenciario: (le hace señas al filmador que no focalice su cara e insignia para no ser identificado) “Hay un olor a chisito, culiado”;

- Penitenciario que filma: “aha, viste…”;

- Interno: “ya está…, por favor!!!”;

- Penitenciario que filma: “cómo dice cuando toca con las manos en la pared? (inmediatamente el funcionario filmado comienza a llevarle las manos contra la pared en sentido contrario a su flexión natural); ay! ay… dice ”;

- Interno: “Por favor!!! (mientras llora)”.




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Argentina, Mendoza: Pese al video de la tortura, el Gobierno no intervendrá el Complejo San Felipe

Maxi Quinteros (MDZOL)

Ante la Bicameral de Seguridad en la Legislatura, el ministro de Gobierno Mario Adaro rechazó la intervención de en la cárcel luego de que se conociera un video donde guardias torturaban a dos presos. La oposición sostuvo que la política carcelaria "ha fracasado" y pidió la remoción de la cúpula penitenciaria.

Mientras el ministro Mario Adaro defendió la política carcelaria bajo su órbita, la oposición legislativa pidió la intervención del Complejo San Felipe y la remoción de su cúpula de autoridades, luego de que se hiciera público un video filmando con un celular que muestra a agentes penitenciarios golpeando a dos internos.

Ante la Comisión Bicameral de Seguridad, Mario Adaro volvió a ratificar que las pruebas hechas públicas por la ONG de Derechos Humanos, Xumec, donde se muestra la tortura y humillación a dos presos de la centenaria penitenciaria mendocina constituyó "un hecho aislado, marginal. Es una situación vergonzante, grave y aberrante, pero excepcional", sostuvo.

El ministro de Gobierno también indicó que el Ejecutivo se constituirá en querellante de la causa que es investigada por el fiscal de Delitos Complejos, Santiago Garay.

Adaro confirmó que, gracias a las imágenes, se ha podido identificar a cinco integrantes de la fuerza de seguridad, además de pasarlos a disponibilidad junto al jefe de seguridad interna, de apellido Escobar, que se encontraba a cargo en el momento de la golpiza, ocurrida en mayo de 2010.

Las explicaciones del ministro no contentaron, sin embargo, a los legisladores. El diputado radical Luis Petri pidió la intervención del complejo ubicado en la parte de atrás de la Penitenciaría de Boulogne Sur y, así mismo, la remoción de la cúpula de autoridades, ya que "tienen responsabilidad en el control del comportamiento del personal a su cargo".

"No podemos suponer que es un hecho aislado", retrucó Petri al ministro y pidió que se profundice la investigación. "Hay que intervenir y entrevistar a personal e internos para romper este pacto de impunidad que hay en San Felipe", afirmó Petri.

La intervención fue rechazada de plano por el ministro, luego de atender las críticas de la oposición que consideraron "un fracaso" la política carcelaria de la gestión Jaque: "Vamos a intervenir, pero con más maestros, más médicos y más personal de seguridad", respondió el ministro político del Gobierno.

De la reunión en la Legislatura, también participó Sergio Salinas, abogado que integra la ONG Xumec y que cuestionó la liviandad con la que los legisladores analizaron la problemática carcelaria.

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