martes, 1 de marzo de 2011

Rebelión en el mundo árabe: Algunas consideraciones preliminares

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Desde hace ya más de un mes el mundo árabe (en Medio Oriente y el norte de África) está en el tapete mediático de todo el planeta. Las revueltas populares que se vienen sucediendo no son simples protestas; allí se juegan procesos complejos, profundos, que seguramente tendrán consecuencias importantes para la arquitectura mundial de los próximos años. Si bien los sucesos están en su pleno desarrollo, hasta donde sea posible puede ser pertinente tratar de sacar algunas conclusiones. Conclusiones preliminares, en todo caso; ideas-fuerza que nos permitan aclarar un poco más qué está sucediendo para, consecuentemente, poder actuar.

De hecho, como sucede con cualquier gran acontecimiento significativo de la historia, es muchísimo lo que se reflexiona en torno a él (“ríos de tinta”, para usar un lugar ya muy común). Por supuesto, ello está sucediendo con los hechos del mundo árabe: cada quien, desde su óptica, lee el fenómeno, opina, lo valora y toma partido. Obviamente: todos tenemos derecho a hacerlo. Lo que aquí presentamos, por tanto, no son más que otras reflexiones, ni las únicas ni las más acertadas. Son, en todo caso, unas consideraciones que me parecen necesarias si se las ubica correctamente: ¿qué significa todo esto visto desde la izquierda y desde fuera del mundo árabe? Estos dos elementos son determinantes: las presentes conclusiones preliminares están hechas por alguien que no viene del arabismo, que desconoce el Islam, y que seguramente serán leídas (no sabemos si compartidas en un todo) por gente más o menos similar: occidentales no musulmanes. Y por otro lado, están hechas en clave de izquierda (sin entrar a considerar qué entendemos exactamente por tal aquí, pero sabiendo que el espectro que esa caracterización cubre es amplísimo, desde los movimientos de acción armada hasta la izquierda parlamentaria de saco y corbata).

Pues bien: teniendo claro desde dónde se hacen, y apuntando a constituirse en un granito de arena más para la discusión (ya hay otros, seguramente más certeros, más profundos, pero todos tenemos derecho a nuestro granito en este afán participativo), nos permitimos evaluar la situación con las siguientes observaciones:

• Las revueltas populares de Túnez y de Egipto surgieron como procesos espontáneos, genuinos. Y si, en todo caso, fueron vilmente preparadas por la mano desestabilizadora y conspirativa de la CIA –como lo pretenden algunas visiones un tanto apocalípticas que encuentran complots por todos lados, lo cual no negamos de cuajo pero que tomamos con precaución– ello muestra que hay un descontento generalizado en las poblaciones, producto de estructurales situaciones de injusticia. Rebeliones de esas características, donde grandes mayorías reaccionan, visceralmente sin duda, ante su crónica exclusión, pobreza, marginación, falta de oportunidades y represión grosera, no se darían en otros contextos (los países escandinavos, por ejemplo, o Israel). Si hay reacción, más allá de la manipulación que pudiera darse, es porque la realidad en que viven enormes mayorías es profundamente intolerable. La reacción en cadena que se suscitó luego de la chispa tunecina y egipcia, lejos de ser una reacción religiosa, tuvo que ver con niveles concretos de vida, con malestares acumulados, con injusticias atávicas que reventaron en forma pública.

• Por más que se las intente manipular con habilidad, como habitualmente los factores de poder lo suelen hacer, las multitudes son inmanejables, y sus reacciones pueden disparar procesos que se salen de control. Por eso los factores de poder –hoy día de escala planetaria, con proyectos globales y de largo plazo– cada vez afinan más los mecanismos de control. En ese sentido, junto a la acción armada –último recurso del sistema, siempre listo para actuar– asistimos a herramientas de manejo político-ideológico más y más refinados. En esa lógica se inscriben los modernos medios masivos de comunicación, cobrando así sentido lo que los estrategas del Pentágono llaman “guerra de cuarta generación”, es decir: guerras mediático-psicológicas donde no hay enfrentamientos entre fuerzas militares sino un combate invisible en el que la población en su conjunto funciona como “enemigo”, sin saberlo.

• En forma creciente, la agenda política del mundo la establecen los medios masivos de comunicación, en tanto parte fundamental del entramado de poderes que manejan el planeta. Es una noticia relevante, y en términos políticos la población habla de –dicho de otro modo, más patético por cierto: la población piensa– lo que los medios establecen. En ese sentido la revuelta del mundo árabe es importante porque, sin ningún lugar a dudas, rompe un determinado balance de poderes. Pero más importante aún puede ser por la forma en que se presenta mediáticamente, haciéndola funcional a esos grandes poderes, tratándola de cooptar. No deja de ser llamativo el hecho que las grandes cadenas noticiosas internacionales rápidamente mostraron el lado “amable” de las revueltas, su vocación democrática y antidictatorial. Si bien no son lo mismo que las revoluciones de colores que tuvieron lugar en las ex repúblicas soviéticas, las potencias occidentales las transformaron (o intentaron hacerlo mediáticamente al menos) en algo no-peligroso para el statu quo. Algo así como las “damas de blanco” de Cuba, o las protestas “estudiantiles” de Venezuela. Las presentaron como importantes porque permiten a los poderes reciclarse, limpiarse la cara de los impresentables y cambiar algo para que, en definitiva, no cambie nada. También podrían haber optado por el silencio, por el bajo perfil, por la trivialización. Si tanta importancia le están dando, evidentemente es porque allí se juegan cosas muy importantes.

• Como en todo proceso político de gran escala, se trata de acontecimientos sumamente complejos. Aquí, como en general en ningún proceso histórico, las cosas no son en blanco y negro. No existen los buenos y los malos; hay, en todo caso, poblaciones faltas de justicia que encuentran, como pueden, formas de expresión para vociferar sus malestares. Nos los mueve la ideología de izquierda, sin dudas: los mueve el hambre, la miseria, la desesperación. Lo que estamos presenciando en el mundo árabe no lleva el signo socialista, ni siquiera claramente antiimperialista. Es descontento popular. Lo cual obliga a preguntar –al menos en el campo de la izquierda– qué es una revolución, para qué se la hace. Y por otro lado: ¿cómo se la hace? El “para qué” está claro: para cambiar una situación a todas luces injusta, donde las grandes mayorías salen perjudicadas. Por eso los poderes, los detentadores de las cuotas de beneficios que se desprenden del mantenimiento de esos poderes, se resisten. Y se resistirán siempre, por supuesto (¿quién cede voluntariamente su poder?). Lo cual evidencia que no puede haber cambios reales en lo social de modo amable, pacífico. Las revoluciones amistosas no son revoluciones; pueden ser procesos de cierto cambio cosmético, pero no transformaciones de raíz. No sabemos dónde podría haber llegado esta rebelión árabe, pero los poderes fácticos han hecho todo lo posible para que no cambie nada. Quizá el uso tan repetido de la palabra “revolución” en los medios del sistema para describir los acontecimientos tiene por fin, justamente, quitarle toda carga revolucionaria a una posible revolución. Ahora bien: lo ocurrido en los países árabes plantea también la pregunta de cómo cambiar un estado de cosas: ¿alcanza sólo el descontento popular, aunque se salga de cauce? ¿Es necesaria una vanguardia revolucionaria que encause todo ese potencial popular? “Los pueblos no son revolucionarios sino que, a veces, se ponen revolucionarios”, decía una pintada callejera durante la Guerra Civil Española. Los actuales sucesos lo reafirman: sin una conducción, la mayoría librada a su suerte, luego del furor de su grito de lucha, es muy difícil que pueda plantearse la construcción de algo sistemático. Lo que queda como problema abierto es ¿qué conducción plantearse hoy día, luego de las primeras experiencias de socialismo del pasado siglo? ¿Qué levantar como alternativa a las vanguardias partidarias?

• Queda claro también que ningún proceso de transformación real de lo social puede hacerse sin el calor popular, sin la gente en la calle, sin la marea humana que se lleva todo por delante. El sistema lo sabe, y se cuida religiosamente de ello, de que no pueda suceder, que nunca aparezca eso como posibilidad real. De ahí el manejo político y mediático perpetuo al que se somete a las masas (y para eso, entre otras cosas, llegó el fútbol profesionalizado, la gran receta mágica). La izquierda también lo sabe, pero lo que está sucediendo muestra que las fuerzas de la derecha están en una relación infinitamente más privilegiada para mantener su situación que la izquierda para cambiarla, pues disponen de más recursos, más homogeneidad de clase y más experiencia histórica acumulada. Si los capitales globales dominantes (léase Estados Unidos en principio, y la Unión Europea) necesitan, para mantener sus privilegios, sacrificar algunos gobernantes “amigos” (dictaduras sangrientas incluidas), no tienen ningún problema en hacerlo. Si a Moubarak se le bajó el dedo, eso sólo demuestra que el sistema se salva a sí mismo prescindiendo de sus operadores. Incluso –no es la primera vez que algo así sucede– haciendo leña del árbol caído: ahora se le conocen ahorros por 70.000 millones de dólares al depuesto presidente egipcio. ¿Nos lo podremos creer? Y si las cosas se calientan demasiado, no sería improbable que monarquías quasi feudales como las de Arabia Saudita o algún emirato puedan caer para dar pasos a modernizaciones democratizantes (“gatopardismo”, que le dicen…) La gran derecha global sólo tiene intereses, no sentimentalismos. El juego de la política es el frío cálculo de los poderes, descarnados y sin miramientos. Al menos en la concepción de las derechas. Las izquierdas no encuentran aún fórmulas verdaderamente alternativas y eficaces, más allá de la denuncia, todo lo que muestra la necesidad de repensar con valor de urgencia el qué hacer concreto, cómo construir utopías posibles.

• Si los acontecimientos políticos del mundo árabe son tan importantes a nivel macro, ello evidencia que la región tiene una importancia vital en el mundo por la sencilla razón de ser la principal productora y ruta de petróleo. Es decir: el modelo civilizatorio (capitalismo hiper desarrollado con revolución científico-técnica imparable) que actualmente rige en todo el planeta vive a base de petróleo. Si el mismo faltara ahora, antes que ya se hayan generado los mecanismos de recambio (como habrá que hacer inexorablemente para el próximo siglo), la economía planetaria caería. De ahí que esta gran zona, que va del mar Mediterráneo pasando por el mar Rojo, el golfo Pérsico hasta el océano Índico, asentada sobre hidrocarburos, y que justamente reposa en el subsuelo de los pueblos árabes y musulmanes, es en la actualidad un área trascendental en la lógica de los poderes dominantes. Dejarla librada a la suerte de sus propios pueblos –los que técnicamente serían los dueños naturales de esos recursos– no entra en la perspectiva imperial. Por eso el Medio Oriente, durante buena parte del siglo XX y, por lo que se ve, también en el presente, será quizá la zona más sensible –militarizada, convulsa, problemática– de todo el globo. Eso explica, entre otras cosas, la presencia de un Estado como Israel, el matón de Washington en la región, pequeño país con un poder de ataque absolutamente desproporcionado –incluso poder nuclear no desarrollado por sí mismo sino entregado por la potencia americana– que cumple el papel de ariete en la zona custodiando los intereses imperiales, preparatorio del proyecto injerencista del gobierno de Estados Unidos de un Gran Medio Oriente Medio, acomodado a sus conveniencias geoestratégicas. Mientras los modelos de desarrollo no cambien y sigan asentándose en el consumo del oro negro, la región seguirá siendo un polvorín siempre a punto de estallar. Las actuales revueltas evidencian, entre otras cosas, la locura civilizatoria presente en la idea de desarrollo que domina el mundo, tan poco –o nada– amigable con el entorno.

• El caso de Libia no termina de estar claro, pero es evidente que hay ahí en juego oscuros intereses de las grandes potencias. El punto básico para entender lo que allí sucede son sus ricos recursos petroleros, con nuevas reservas recientemente descubiertas. La actual manipulación mediática de las cadenas comerciales occidentales que ven en el coronel Mohamed Khadafi algo así como un monstruo, no deja de ser llamativa. El gobernante libio no es un revolucionario, y si años atrás jugó un papel más antiimperialista, hoy día, desde hace ya no menos de una década, está alineado con los grandes poderes del capital transnacional. La presente andanada contra su “brutalidad dictatorial” no es sino parte de una estrategia de desinformación y creación de escenarios. Hace ya un tiempo que el compañero Fidel Castro venía denunciando que la OTAN tiene como objetivo el petróleo libio. Los hechos actuales parecen estar demostrando la veracidad de esta afirmación. De todos modos extraer la conclusión que todos los hechos que vive en estos momentos el mundo árabe son un montaje fríamente calculado para quedarse con los hidrocarburos de Libia es, como mínimo, una exageración simplificante. Eso no sería más que subestimar las sublevaciones populares.

• En el marco de esa matriz mediática que imponen los grandes poderes globales se ha difundido la idea que todas las revueltas tuvieron como núcleo disparador el uso de las mal llamadas “redes sociales”: Facebook y Twitter. Una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad, se ha dicho. Lo cual es cierto. Tanto, que muchos podríamos estar tentados de creernos la falacia en juego. Pero las rebeliones populares espontáneas, hechas por gente en general pobre, sin acceso a mayores recursos, demuestran en forma palmaria que las mayorías no salen a las calles impulsadas por instrumentales tecnológicos que casi no conocen. El mito que “todo el mundo usa internet” no es sino eso: mito. En la llamada sociedad de la información la mitad de la población mundial está a no menos de una hora de marcha del teléfono más cercano, y la media planetaria de acceso al internet no pasa del 10%. Es una flagrante mentira que las supuestas redes sociales mueven mayorías. Eso no es sino una forma más de promover una burbuja consumista. La gente real de a pie, la que salió a protestar espontáneamente, está más cerca de las señales de humo que de la informática. Ese es nuestro mundo real.

• El saludo insistente de los medios comerciales a este supuesto renacer de las democracias en los “atrasados” países árabes e islámicos demuestra que la idea de democracia en juego es otro elemento más de control social. Democracia de base, autogobierno de los pueblos, participación real en la toma de decisiones trascendentes para la gente, todo eso aún no existe en ningún lado. Quizá en algunos países del socialismo real hubo algunos acercamientos, pero una auténtica democracia de base no existe aún en ningún lado. Por eso, esta repetición significativa con que nos está inundando la industria de la información demuestra que la democracia en juego es, cuanto más, la farsa electoral ya conocida. Los pueblos que salieron a la calle, en Túnez, en Egipto, etc., etc., no piden “parlamentos representativos”. Quizá no esté claro que pidan, más allá de su profundo descontento. Pero hay que estar muy alertas a no dejar secuestran ese potencial humano en nombre de una palabra tan manoseada como democracia. E igualmente podría decirse eso de la idea de “derechos humanos”, término que la izquierda, con actitud crítica, debería alguna vez problematizar, pues en su nombre –al igual que en el de la democracia o de la libertad– el capitalismo global da golpes de Estado, cambia presidentes o invade países. ¿Será que estas revueltas de los pueblos oprimidos está motivada por la búsqueda de un sistema político más bien desconocido en el mundo árabe? ¿Qué tal si intentamos leer mejor el fenómeno en clave de luchas de clases?

• Los hechos actuales vienen a poner sobre la palestra el lamentable estado de la Organización de Naciones Unidas –ONU–. Si bien desde su nacimiento la organización evidenció sin ninguna vergüenza la más absoluta falta de democracia en su constitución (el Consejo de Seguridad manejado sólo por los cinco grandes con poder nuclear es una ofensa a los pueblos del mundo), al menos durante los años de la Guerra Fría se permitía funcionar como caja de resonancia del reparto de poderes globales y, en muy pequeña medida pero al menos en algo, podía ser un espacio para dirimir los conflictos del mundo. Por supuesto nunca sirvió para garantizar la paz, y mucho menos el desarrollo de todos los habitantes planetarios. Pero su situación actual es trágica: con el unipolarismo militar post caída soviética, amarrada abiertamente a los grandes poderes económicos del globo, su papel es triste. Para la actual crisis africana y del Medio Oriente no apareció. Y, para colmo de males, es probable que aparezca en escena cuando las cosas ya están consumadas. La pretensión de ser una mesa de negociaciones a escala mundial está hoy más lejos que nunca desde su fundación.

• Para quienes queremos seguir teniendo esperanzas en un mundo menos injusto, más vivible, –“y no por ellos ser estúpidos”, como dijo el jesuita Xabier Gorostiaga sacudiéndose así la marea neoliberal individualista y antisolidaria que vino a invadir todo estos últimos años– lo que está sucediendo hoy en esta atribulada región del planeta no deja de ser una buena noticia. Las interpretaciones que de esto se puedan hacer serán muchas, variadas, antitéticas en muchos casos. Por supuesto que para un pensamiento conservador esto será un exabrupto; ello ni se discute. Incluso en el campo de la izquierda hay posiciones que desacreditan los alzamientos espontáneos considerándolos o inconducentes (por amorfos, por faltos de dirección) o manipulados (productos de los laboratorios de la CIA). Pero más allá de esas posibles lecturas todo esto viene a demostrar que, como diría Galileo saliendo del Tribunal de la Santa Inquisición: eppur si muove. Esa es la esperanza que no hay que perder.

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Las culpas de occidente

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Llama la atención cómo la prensa occidental ha construido un relato mitológico en torno a los países árabes. Lo primero que sorprende es el escándalo por la presencia de fuerzas políticas islámicas en naciones, predominantemente, islámicas. Esto es tan absurdo como poner el grito en el cielo porque existe una organización llamada Democracia Cristiana en una cultura, precisamente, cristiana. Para decirlo con toda franqueza, lo anómalo en las naciones del Oriente Medio y el Golfo Pérsico no es la presencia islámica, sino la presencia extranjera. La única pregunta que debiera ser planteada es qué hacen militares y civiles de los Estados Unidos y de potencias europeas en tales países.

La respuesta a tal interrogante es casi una obviedad. Las naciones desarrolladas tienen enormes intereses en la región. En primer lugar, desde luego, el crudo que alimenta a la industria norteamericana y europea. Esta riqueza diseminada bajo las arenas del desierto ha sido desde hace décadas el factor fundamental que orienta las luchas políticas en muchos de estos países. La riqueza petrolera ha determinado golpes de estado, asesinatos, guerras, invasiones extranjeras, acciones terroristas y, hoy, insurrecciones populares. En segundo lugar, no podemos olvidar el valor estratégico de toda la región, desde el Estrecho de Gibraltar al canal de Suez, desde el Mar Rojo al Estrecho de Ormuz. El panorama político de aquellos países del norte africano ha sido la presencia invariable de sistemas autocráticos, sea bajo la forma de monarquías, pseudo democracias o, explícitamente, dictaduras militares. Todo ello convirtió a las sociedades árabes en un mundo fosilizado, atrasado, una sociedad altamente desigual, con elites tan ricas como corruptas, y amplias mayorías de analfabetos y pobres.

Este estado de cosas fue no solo legitimado sino sustentado por los gobiernos occidentales, más interesados en facilitar gigantescos contratos para grandes corporaciones petroleras y millonarias ventas de equipos y armamentos a regímenes reñidos con el más mínimo principio democrático. El mismo coronel Gadafi, demonizado en la actualidad por la prensa de todo el mundo, había “hecho las paces” con occidente en nombre del pragmatismo. Las declaraciones de los gobiernos occidentales en torno a los derechos humanos y la democracia resultan ser no sólo de una hipocresía sin límites sino un grotesco. Las corporaciones petroleras y la banca occidental han sido cómplices del coronel libio y su clan, especialmente los gobiernos de Italia, España y Alemania.

Más allá del discurso del presidente Barack Obama en el Cairo, lo cierto es que los Estados Unidos y sus socios europeos están cosechando las culpas de occidente, aquella política que fue sembrada en la era Bush, la intervención militar descarada o el apoyo a regímenes autocráticos serviles a sus intereses. La mecha sigue encendida en diversos países, ya que se trata de una insurrección regional en tiempos de globalización. Occidente está jugando con fuego al pie de un estanque de petróleo. La crisis del Medio Oriente no presagia nada bueno para el mundo: alza en los precios del petróleo y sus derivados, aumento de los flujos migratorios hacia las costas europeas, un clima de violencia generalizado en la región con insospechadas consecuencias en todo el planeta. Cualquiera sea el destino de este proceso histórico, es indudable que el mundo ya no será más lo que solía ser.

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Doble poder en Libia

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

La crisis revolucionaria no solamente ha asumido su forma más extrema en Libia con el desencadenamiento de un principio de guerra civil. Es también el lugar donde la descomposición del Estado ha sido más aguda, casi completa, y donde el vacío de poder, en las zonas que escapan al control del gobierno central ha sido cubierto en parte por la formación de comités populares.

De acuerdo al Financial Times (27.2), “en todo el este del país, académicos, funcionarios, soldados y hombres de negocios han unido fuerzas para administrar ciudades y pueblos una vez que el régimen de Mohamad Khadafi hubiera sido expulsado. En Benghazi, la capital de la región, uno de los varios comités que se han establecido asegura la provisión de electricidad. Se conecta con el comité encargado del petróleo para obtener el abastecimiento de combustibles para las plantas eléctricas. Los funcionarios que trabajan en la sucursal local del ministerio de Finanzas, que han adherido a la revolución ‘desde el primer día’, firman los cheques que aseguran el pago de los salarios”; la sucursal local del banco central tendría liquidez para sufragar gastos por tres meses. Grupos armados protegen el funcionamiento de las oficinas del banco central. Se encuentran movilizados incluso los ‘boy scouts’ para la distribución de alimentos. En los bancos que han retomado su trabajo, se permite el retiro diario de hasta 160 dólares. Para los analistas políticos, la formación de comités obedece a la ausencia de instituciones políticas en Libia, con excepción de la camarilla del líder máximo, creando un vacío de poder que es cubierto por los comités. De acuerdo al corresponsal del FT, “El movimiento anti-régimen espera usar el mismo modelo de comités a nivel nacional para impedir el vacío que producirá la expulsión del régimen de Khadafi”.

La corresponsal de Le Monde (1.3) aborda también el tema de los comités, aunque desde otro ángulo. El comité encargado del gobierno de Benghazi realizó su primera conferencia de prensa el 27 de febrero. Señala, sin embargo, que “Entre las ciudades ‘liberadas’ del este, la coordinación entre los comités es casi inexistente”. Ella también explica que “Libia no tiene Constitución, ni partidos políticos, ni asociaciones ni sindicatos, ni el menor tejido político organizado en el cual apoyarse”. Además, “la revolución libia, lanzada por el empuje de la juventud, no tiene por el momento ningún dirigente”. Las caracterizaciones de los corresponsales del FT y de Le Monde contrastan con las de los analistas norteamericanos, que aseguran que el levantamiento en el este es la consecuencia d! e la desafección de los clanes tribales del este, que no es de ahora, con la camarilla familiar que gobierna desde Tripoli, la capital, en el oeste.

Los comités, dice Le Monde, han desechado la propuesta de marchar sobre Trípoli debido a la carencia de armamento adecuado para hacer frente a los tanques del gobierno. Asimismo, se encuentran discutiendo la formación de un gobierno regional, el cual serviría para unir a los comités pero que podría provocar la escisión territorial de Libia; un ex ministro de Khadafi, que abandonó el gobierno en los primeros días de la insurgencia, ha comenzado las gestiones para formar gobierno, probablemente en función de un reconocimiento internacional. Según el diario francés, los comités, en cambio, defienden con firmeza la unidad nacional y se oponen a formar gobierno. Al cabo de 40 años, la unidad burocrática de Libia, desarrollada por el nacionalismo tercermundista, se disuelve bajo la presión de una división nacional que se! ha acentuado.

Si la información de estos diarios es exacta, el imperialismo intentará pacificar a Libia a través de un arbitraje entre comités que combinan a diferentes clases sociales y la autocracia khadafista. Pero el imperialismo es incapaz de tener una política unificada frente a un país políticamente estratégico por sus recursos petroleros y su ubicación geográfica. El profesor Nouriel Roubini, que cobró fama cuando anticipó en detalle el derrumbe hipotecario en Estados Unidos, ha observado que el mayor problema “sistémico” del momento es el vacío de dirección política a nivel mundial. Quizás se quedó un poco corto, porque no tuvo en cuenta las crisis políticas que han emergido en los estados de Norteamérica, ni el efecto corrosivo de la crisis fiscal de Estados Unidos sobre la crisis mundial y la crisis política interna. El despropósito de los gobiernos del ALBA al apoyar a Khadafi pone de manifiesto la caracterización deformada que tienen de los acontecimientos internacionales, lo cual es típico del nacionalismo, que los examina desde sus estrechas fronteras nacionales y sus condicionamientos internos.

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Beldades y mentiras de Gadafi (Parte I)

Juan Alberto Sánchez Marín (especial para ARGENPRESS.info)

Los Estados Unidos tienen una imprudencia espléndida para ayudar a destripar los príncipes infelices que tienen regados por el mundo.

Sólo es comparable con el disimulo sinvergüenza que los caracteriza para ayudar a apuntalarlos cuando son sus aliados, secuaces y perros de presa en las maduras. Un pábulo a la larga bueno, porque nutre de una vez la antimateria, los procesos inversos, y termina desmenuzando las propias dictaduras, como ocurrió con las de la América Latina.

Pero que tiemblen esos amigos en las verdes, cuando sus pedestales se tambalean. Que lo digan Ben Alí, en Tunez, o Mubarak, en Egipto. Ayer, Noriega, en pleno canal de Panamá. O Saddam Hussein, allá en el rancho grande del polvorín. Hoy, Gadafi, en Libia.

Mañana… Mohammed VI, en Marruecos; Abdullah II y su primer ministro de afán, Maouf Bakhit, en Jordania; Ali Abdullah Saleh , y su vice Abd al-Rab Mansur al-Hadi, en Yemen, quienes han prometido salir en 2013 pensando escurrir así el hecho de tener que irse ahora mismo; Hamad Ibn Isa Al Khalifa y su primer ministro, Khalifa bin Salman Al Khalifa, en Bahrein.

Hasta Abdalá Bin Abdelaziz Al Saud, en Arabia Saudí; Yalal Talabani y su primer ministro, Nuri al Maliki en, en Irak, por supuesto, o Mahmud Ahmadineyad y el Líder Supremo Ayatolá Ali Jamenei, en Irán, que oran callados mientras silencian el runrún. La lista es larga.

En la cuerda floja, asustados, por lo menos advertidos, están Mohamed Ould Abdel Aziz, en Mauritania; Bashad Al-Assad, en Siria; Abdelaziz Bouteflika, en Argelia; Michel Suleiman y su provisional primer ministro Najib Mikati, en Líbano; Isaías Afewerki, en Eritrea; Omar Hassan al-Bashir, en Sudán; o Qabus ibn Said, en el Sultanato de Omán, un remedo de país cuyo día nacional, cómo no, es el cumpleaños del sultán. La lista es larguísima.

Monarquías absolutas, dinastías legendarias, herencias caducas, nepotismos sin disimulo; democracias de papel, constitucionales de adorno; presidentes de rémora y parlamentos de fábula; oposición entorpecida, opiniones proscritas; partidarios movilizados y pagos, contrincantes exiliados. Porra contra avión, piedras contra fusiles: soluciones de rejo y policía.

Y el gringo ahí

La Unión Europea y su brazo siniestro, la OTAN; Estados Unidos e Israel, donde no se sabe bien quién es el apoyo nefasto de quién: Van y vienen, arrojan redes, procuran pescar en el río revuelto del Medio Oriente (tan Próximo, como lo ven los españoles), del Magreb y de todo el noreste de África, y azuzan la jauría mediática para reforzar la confusión. ¿Qué tanto, un galimatías premeditado?

Hacen falta días, para mover las fichas, para trepar a los podios vacantes a nuevos cofrades, otros fanáticos de esas tiranías que dan pábulo a las democracias protocolares que les sirven, y a las realezas y soberanías que lo mismo.

Y tiempo, precisamente, es lo que no hay. Las bolas de nieve ruedan imparables sobre los ardientes desiertos. Los aludes van arriados por las mesetas, los llanos y las planicies. Y uno vuelve y se pregunta, ante la inesperada baraúnda: ¿esperada por cuántos, inesperada para quiénes?

“Los países de la región tienen el mismo tipo de retos en términos demográficos: las aspiraciones de su pueblo, la necesidad de reformas” , dijo hace poco el portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Philip Crowley. “Animamos a estos países a tomar acciones específicas, que respondan a las aspiraciones y las necesidades y las esperazas del pueblo.”

Una frase que no por etérea deja de ser invulnerable. Y si no fuera porque es tenida como mentira por el gobierno que la sostiene y dicha como tal por el portavoz que la desabrocha, valdría la pena, además de citarla, repetirla por ahí.

Cualquiera creería, incluso, que es tomada de modo literal de lo dicho por algún ideólogo progresista, como dicen ellos con eufemismo, anti imperialista y nada patán.

Por eso mismo, tal vez, a muchos les pone los pelos de punta oír a CNN hablando de revolución, insurrección y rebelión por esas tierras del olvido. Rebelión, una palabra que escandaliza a la Wikipedia, ahora la trillan los gráciles reporteros de los medios occidentales. Un asunto sospechoso.

Dirán: “oportunismo gringo”; tildémoslo de rapacidad imperial, pero es pura pericia, simple y llanamente. Son años sometiendo, urdiendo, acallando.

La siemprelibia

Libia ha sido, ancestralmente, una tierra de nadie, y, por lo mismo, de todos los que cruzan por allí.

Morada de mercenarios contratados por el Antiguo Egipto, posesión cartaginesa en tiempos de Aníbal, dominio romano; invadida por los árabes, sojuzgada por los vándalos y tomada por los turcos otomanos, hados sin gracia llevaron a Libia a ser colonia de Italia en 1911.

De Italia, nada más ni nada menos; aquella patria grave cuya Roma pasó de la teta de la loba a mamar y mamarse de lobos como el Duce Mussolini, Craxi, Andreotti… ¡Berlusconi! De Italia, ni más ni menos, tan lejos de Dios y tan cerca del Papa (2). Italia, que en un agotado arrebato imperial, a comienzos del siglo XX, no halló a mano sino la desolación Libia. Y la tomó.

En territorio libio, durante la Segunda Guerra Mundial, se batieron a muerte el Afrika Korps, de Rommel, y las tropas británicas, de Montgomery. Un zorro (3) y un vizconde levantando con sus blindados el polvo de los desiertos.

Libia fue tres regiones desde tiempos inmemoriales: Cirenaica, Fezzán y Tripolitania, unidas a finales de 1950 para conformar la monarquía federal del Reino de Libia. Libia fue la primera colonia africana en lograr su independencia.

Regiones una vez vueltas provincias, luego llamadas gobernaciones, más acá nombradas distritos, desde las revueltas recientes todo aparenta que rebotan al mismo estado que tenían hace un siglo: el de vilayatos; de ahí, a un paso del de tribus.

Mientras se escinden las ideas de la izquierda en el mundo en torno al tema, Libia se escinde como nación.

El peso marrón

Para los gobiernos occidentales, Gadafi vale pocos dinares (LYDs, pues), pero Libia vale petróleo, muchísimo petróleo ligero, marrón claro, del bueno, que para los Estados Unidos y la Alianza es más que oro, más que todo, y harto más que lo que pueden significar seis millones de bereberes y árabes y un puñado de nómadas o seminómadas.

El imperio, está claro, busca ganarlo todo sin apostar nada. Nosotros no podemos caer en la trampa de la trama eterna: apostarlo todo para ganar nada.

A cuento de qué enredarnos en la ficción de que Gadafi es un sol. Magnánimos, diremos, se cotiza en dirhams (monedas), abalorios y túnicas, también, color marrón. El revolucionario que fue, y lo fue, o pudo serlo, ya no es.

Socialista junto al presidente Chávez, espada de Bolívar en alto; capitalista peculiar con Berlusconi o Aznar; sátrapa vil entre Mugabe, Mubarak y Ben Alí: Gadafi chocante de cada día, en una fase que lleva ya varios años.

Jefe beduino trepado a Guía, Líder, Hermano Líder… Gran Hermano de una tierra que a sí misma nombró la Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular Socialista: un país que en su historia ha tenido un rey, Idris I, primero y único, 18 años en el poder, al que Muamar en buena hora bajó de un tajo. Un reycillo proveniente de Cirenaica, la misma región oriental que hace días dice Italia que “ha sido liberada” de Gadafi. Como para atar cabos.

Y que ha tenido un solo paladín en el poder, año tras año vuelto cada vez más totalitario: Gadafi, claro.

Gadafi es el jefe de Estado más antiguo del mundo. Con excepción de las monarquías, desde luego, y aunque la suya pareciera ahora otra de tantas y cada vez más afín a la que tumbó.

Gadafi, en los años setenta, se libra de las bases extranjeras y nacionaliza varias empresas petrolíferas. En 1977, proclama la Jamahiriya o Estado de las Masas, influenciada por Nasser y con clara tendencia socialista. Apoyó en un tiempo a las guerrillas y subversivos del mundo. Fue panarabista. Fue panafricanista. En 1986, el gobierno republicano estadounidense de Ronald Reagan bombardeó a Libia, asesinó a Jana, una hija adoptiva de Gadafi, y chamuscó la jaima en Trípoli.

Gadafi deshizo jerarquías militares, trastocó generalatos y estamentos encumbrados. Reclutó unas buenas docenas o centenas de mujeres vírgenes, por qué dudarlo, y con ellas conformó su guardia personal, que demostró su eficacia en el atentado contra el líder hace unos años.

Veremos ahora qué tan útil es tener un dragoneante al frente de la tropa y dentro de poco él reconfirmará lo de las vírgenes cuidándole las espaldas.

Parafernalias del oportunismo

Casi con el cambio de milenio, o apenas un poco antes, la política exterior de Gadafi experimentó un fuerte viraje.

La condescendencia alega que fue una adaptación de su pensamiento a los nuevos tiempos y del país a la realidad, que en casi 1.800.000 kilómetros cuadrados apenas alberga poco más de 6 millones de habitantes, comprendidos todos, kilómetros y habitantes, sobre una de las riquezas petroleras más grandes del mundo.

La vana esperanza indicaría que todo es una estrategia para conocer mejor al enemigo, para fortalecer la revolución, para no cejar en el empeño de afianzar los logros.

Los hechos apuntan a que el pequeño niño beduino se hizo viejo, egocéntrico y opresor. El malicioso capitán del Cuerpo de Señales fue olvidando al Ché Guevara y a Nasser. El anticolonialismo resuelto de otrora es episódico. El Libro Verde maduró biche (4): las hojas, en el otoño súbito del patriarca, son hojarasca.

La jaima, genuino símbolo de identidad, se volvió el armazón pintado de un gobernante excéntrico, que se instalaba por el ancho mundo. En los jardines del Hotel Marigny de Paris. O en Alcalá de Guadaira, en Sevilla, o en los jardines del palacio de El Pardo, en Madrid, en España. En el vistoso Jardín Villa Pamphili de Roma, en Italia. O junto al Kremlin. O en Nueva York.

En Libia o afuera, en Trípoli o en las afueras, la jaima se atiborró de negocios controvertibles e invitados azarosos y zalameros, como Zapatero y los reyes de España; Aznar y su Botella; Sarkozy y su Carla; Il Cavaliere y quién sabe cuál; Moratinos; Micheline Calmy-Rey; Lawrence Gonzi; Tony Blair. El etcétera no acaba.

Al presente, Gadafi se aferra al poder, aunque mande sólo entre la tribu Qadhadhfa, que es su familia, sus allegados y él mismo, arrinconados junto al Mediterráneo, en la Tripolitania original, en un caudillaje que ahora no va más allá de la incertidumbre.

Quiera este tiempo que sea su desobediencia al pasado lo que lo tumbe, es decir, el pueblo cansado de lo mismo y de él mismo, y no los tejemanejes afanados de los Estados Unidos y la OTAN, cuyos misiles de buena voluntad y cazas pacificadores calientan los motores, al aliento de las grandes transnacionales, que por la gracia del etéreo ven aparecer otra Irak en las narices.

Gadafi, entre tanto, rodeado de sus beldades, vocifera, desafía, miente. Y la voz telúrica en la tribuna es el canto del cisne.

Notas:
1) Cabrera Infante, Guillermo. Beldad y mentira de Marilyn Monroe. En su: Cine o sardina. España, Punto de Lectura, 1997. Pp. 322-330.
2) Paráfrasis de la frase pronunciada por el dictador mexicano Porfirio Díaz: "¡Pobre México!, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos."
3) Erwin Rommel, Mariscal de Campo alemán durante la Segunda Guerra Mundial, era conocido como el “Zorro del Desierto”.
4) Biche: Adj. Col. Dicho especialmente de un fruto: Que no ha alcanzado su plenitud o culminación (DRAE).

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El Ferrocarril una cuestión nacional: 1º de marzo de 2011 – Día de los ferroviarios

Juan Carlos Cena (especial para ARGENPRESS.info)

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Tren de pueblo
Ya no atraviesa los campos /tampoco se oye el fragor /de esa mole impresionante, movida por el vapor. /Solo queda en la memoria /el silbato de los trenes, /vacío de pasajeros,/silenciosos los andenes. /La trocha ya no se ve, /cubierta está de maleza, /ruinosas duermen las vías/bajo un manto de tristeza./Sobre rieles oxidados, vagones abandonados,/morada de muchos pobres /se divisa en los poblados.
Lejos llevaron las ruedas, /los sueños, las ilusiones, /que quizás fueron truncadas como están las estaciones./Se perdió en el horizonte,/el humo del viejo tren, borradas están las huellas/del viajero en el andén.
Marta Ofelia Manna - Docente. Provincia de Santa Fe

Oficialmente se estipuló que el día 1º de marzo sería el día del ferroviario, como símbolo por la nacionalización de los ferrocarriles en nuestro país. A nosotros, los ferroviarios, nunca nos preguntaron cual debería ser nuestro día. A pesar de este descuido, esa fecha es un tiempo que debe olvidarse. Cuando lo recuerdan los falsos festejadores lo hacen ninguneándolo. Distorsionando su esencia y su verdadera naturaleza. Ocultan de quiénes son los ferroviarios y que papel les tocó jugar en el devenir de la construcción de la patria en el transcurso de más de 150 años. Por eso, dicen los detractores, hay que negar el papel de constructores, no sólo del ferrocarril sino el rol en la construcción y organización del movimiento obrero argentino.

Como de sus instituciones sociales, precursores del mutualismo, centros culturales, clubes, establecimientos educacionales, hospitales, entre otras fundaciones. Cobijaron en su seno a todas las corrientes políticas e ideológicas desde sus nacientes.

Es por eso es que han tratado de borrar de todas las maneras posibles del quienes son. Por eso dicen desde muchos lugares que no hay nada que recordar. Menos en estos tiempos donde el olvido aún mantiene un cierto campo conquistado sobre la memoria.

Dura lucha es la que ha protagonizado y protagonizan tercamente los memoriosos ferroviarios, en el intento por hacer recular ese vacío negro, llamado olvido. Primero en la cabeza de los nuevos ferroviarios y luego en la sociedad.

La historia de los ferroviarios es un testimonio de pugnas, de abnegaciones, sacrificios, rebeldías, muertes y desapariciones. Desde sus inicios el movimiento obrero ferroviario fue duramente reprimido. Nunca lo doblegaron. Todos los gobiernos de todos los signos trataron de sujetar y domesticar a los trabajadores ferrucas.

Estimamos que en 1888 comienzan las luchas parciales y luego la huelga de 1896. Este fue la primera huelga en el orden nacional, masivo del movimiento obrero argentino protagonizado por los ferroviarios contra los ingleses. Discutida, preparada y emprendida desde una Sociedad de Ayuda Mutua situada en Tolosa provincia de Buenos Aires, donde la polémica entre anarquistas y socialista fue de un altísimo nivel. Tan de nivel político e ideológico fue que el intelectual José Ingenieros, confeccionabas los volantes de la huelga. Es para preguntarse el papel del intelectual, hoy. Desde donde deben actuar, desde los palcos o con todo el cuerpo

La huelga del 6 de enero de de 1912, La Fraternidad, Sociedad de Maquinistas y Foguistas de Locomotoras, con casi 7.000 afiliados pertenecientes a 18 líneas férreas, se declaró en huelga. Eran otros tiempos. Un maquinista es llevado preso por haber sufrido un accidente. Su recorrido era Buenos Aires – Rosario del ferrocarril Central Argentino (inglés).

La más dura fue la del año 1917, hubo una violenta represión, en Mendoza con mujeres ejecutadas por ser solidarias. Casi le cuesta el gobierno a Yrigoyen.

Así, hasta el advenimiento del gobierno peronista, donde somos movilizados militarmente en 1950 a través de una célula militar. Momento en que Eva Perón concurre a los talleres Remedios de Escalada para disuadirlos, no logrando tal cometido. Muchos de esos compañeros que le dijeron no a Eva, más tarde, en 1955, integraron la Resistencia Peronista. Eran jóvenes peronistas en esa huelga, pero tenían metido dentro de su ser la pertenencia: la de corresponder a la clase obrera.

En el año 1955, después del golpe del 16 de septiembre comienza a implementarse una política de estado en forma permanente y sistemática contra el ferrocarril, para consumarse era necesario además, elaborar una política represiva para ahogar todo reclamo o resistencia a plan contra los ferrocarriles. En el año 1958 nos movilizaron militarmente, en 1960 nos aplicaron el Plan Conintes (plan de conmoción interna sancionado durante el gobierno de Perón, donde Frondizi se opone. Pero bajo su gobierno es reglamentado y aplicado con todo rigor convocando a los militares.

Dura huelga resistente fue la de 1961, fueron 42 días de paro. Otra vez Frondizi nos moviliza militarmente. Cruda fue la lucha del riel en 1961, férrea fue la resistencia ferroviaria cuando intentan aplicar el Plan Larkin para dejar vía libre a la industria del transporte automotor.

Todos atentaron contra el ferrocarril, menos durante en el gobierno del doctor Arturo Illia, nuestro reconocimiento y homenaje. Todos los gobiernos boicotearon a los ferrocarriles hasta la fecha

La dictadura de Onganía, que desplazó al doctor Illia, militarizó a los ferroviarios mediante el decreto 5324, todos teníamos grado militar.

El golpe de estado de Onganía tuvo como política de estado controlar militarmente a los ferrocarriles. Como decía militarizó a los ferroviarios, dejó miles de ferroviarios en la calle, intervino sus sindicatos históricos como la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. Dos generales, incontables coroneles y de otros grados menores desembarcaron en la Ciudadela Ferroviaria. Los ferroviarios les contestaron organizándose a través de las Comisiones Clandestinas Ferroviarias, donde nunca se supo quienes la integraban.

Durante el gobierno del doctor Cámpora como una muestra lo que vendría, el ferrocarril fue copado por la agrupación que comandaba Norma Kennedy y el C.D.O de Brito Lima. Luego se fueron, pero aparecieron los perros de la triple A.

Luego, ahí no más, la dictadura cívico militar de 1976 les propinó un fuerte golpe a los ferrocarriles y a los ferroviarios que resistieron valientemente la ofensiva cívico militar.

La primera huelga contra el golpe fue el mismo día 24 de marzo en el depósito de locomotoras de Alta Córdoba, encabezada la resistencia por el compañero Negrini, un maestro libertario. Luego es detenido y encarcelado en la base del Chamical, lo devuelven destrozado por las torturas. Otra vez la Clandestinizacion de los ferroviarios y la organización de sus resistencias. Donde confluían todos los oficios, todas las ideologías, todos los sindicatos. Mientras otros perduraban en sus sillones por el consentimiento de los dictadores. La represión continuaba, la resistencia era cada día más resistente. Honra y honor a esos compañeros. Como resultados miles compañeros cesanteados y 90 compañeros desaparecidos.

La dictadura militar de 1976, a través del genocidio, crea un vacío generacional entre los ferroviarios, compañeros desaparecidos por todo el territorio, se instala el terror, a pesar de ello los ferroviarios nunca dejaron de luchar. Resistieron de mil maneras diferentes dejando como saldo más de 90 compañeros desaparecidos y 40.000 cesantes. Los ferroviarios demostraron que la clase obrera resistió.

El advenimiento de las democracias relativas o las frágiles democracias continuaron con el mandato de la destrucción de los ferrocarriles. Durante el gobierno de Ricardo Alfonsín se intentó implementar el Plan Terragno. Dividiendo a los ferrocarriles en cuatro partes, era tupacamarización de la empresa ferroviaria.

Luego llegó lo que llegó, el gobierno de Menem. Lo que no pudieron implementar ni las dictaduras cívicos militares ni las democracias frágiles, a este plan siniestro lo puso en ejecución este gobierno genuflexo de los poderes internacionales con la complacencia de los dirigentes gremiales y el parlamento, Obedeció y cerró los ferrocarriles. Expulsó a 85.000 ferroviarios a la calle, el ferrocarril fue saqueado, desintegrado, anulado, pasto de comerciantes y corruptos, políticos y gremialistas cipayos. Aún hoy continúa el saqueo, viene por las tierras y las propiedades.

Se eliminaron más de 40 policlínicos instalados en todo el territorio ferroviario, aparecieron más de 1.200 pueblos fantasmas, se eliminaron los trenes aguateros, sanitarios, y el tren de las artes, sí, teníamos un tren que surcaba la geografía ferroviaria recogiendo como arqueólogos las manifestaciones culturales del interior del país, el manto de la mediocridad comenzaba a cubrirnos. Además, por si esto fuera poco, desapareció la industria ferroviaria nacional, estatal y privada, y todas las escuelas de capacitación

Los ferroviarios resistieron esta embestida contra la corriente de la opinión pública que disfrutaba, ¡venía lo privado!, todo iba a derramarse, las copas se iban a desbordar de ganancias. Los jóvenes ferroviarios resistieron en la gloriosas huelgas de 1991 y 1992, contra la traición de los dirigentes gremiales, los diputados y senadores, que antes habían jurado defender hasta la muerte a los ferrocarriles como el senador Menem. La clase política en general aplaudieron a dos manos estas miserabilidades, como hoy.

Este día, el de los ferroviarios, será seguramente un día de nostálgicas recordaciones para los veteranos, que engrosan el ejército de desocupados y jubilados allá por la década de los 90, comenzaba la diáspora ferroviaria.

La nostalgia es la cita sutil con el pasado /y una forma del sueño.
Esa corriente oculta y silenciosa /que se opone al olvido con decoro.
Es el domingo triste del recuerdo. Raúl González Tuñon

Se intentará que no sea un día triste en esta larga diáspora, a pesar de ello, los ferroviarios, recordaran lo que fueron y lo que fue el ferrocarril aquel, el deficitario. El recuerdo regresará en ese ¿té acordás? Que momento. Es el primer paso que da la memoria, es el primer tranco dará para ganarle al olvido. Será la terquedad de la memoria. Una de las características de los ferroviarios fue siempre su porfía y la alegría.

¿Quienes somos?

Los trabajadores del riel somos nada más ni nada menos que la carnadura imprescindible de ese medio de transporte que es el ferrocarril. Porque entre ese objeto metálico que es puesto en movimiento llamado tren, y ese carnal que lo prepara orgulloso y lo encaballa para que se deslice por las enrieladuras de nuestro territorio, se establece una relación biunívoca vital, substancial: Ocurre lo real maravilloso entre el hierro en movimiento y ese ser humano, toda una correspondencia casi mágica. No se puede dividir esa relación que nace desde su parición.

Viene desde cuando el vapor de agua, al intentar liberarse, transformó ese esfuerzo en una fuerza descomunal. Todo ocurre en esa relación indivisible que existe entre el trabajo y el hacedor del trabajo que es el obrero, en este caso: el ferroviario. El ferroviario es parte inseparable del ferrocarril. El es el ferrocarril. Hierro con carnadura, unidad vigorosa. Por lo tanto, eso es el ferrocarril. Armonía que se transforma en una misteriosa relación, como ese adiós que guarda el tren,

A tantas historias, tantas preguntas, damos tantas respuestas. Es necesario aclarar que trabajar en el ferrocarril no es lo mismo que ser ferroviario. El ferroviario incorporó a su Ser ese inmenso objeto metálico en movimiento, como su Sujeto: él es el ferrocarril, es de su pertenencia, no como una propiedad privada, sino porque él es parte constitutiva del ferrocarril, no está añadido, adosado, sino contenido; el ferrocarril y el ferroviario constituyen un conjunto integrado, armónico. Por eso, caminar por las playas de maniobras o recorrer sus rincones es como recorrer el patio y las comisuras de su casa.

Todas estas cuestiones son las que van construyendo nuestra identidad: somos trabajadores trashumantes montados sobre nuestra geografía. En ese andar hemos sido solidarios, sembradores y cosechadores de ideas, vertebradores e integradores de costumbres y cantares, y así. Identidad que se cimienta en el trabajo reiterado, en la relación social diaria, cotidiana, permanente, repetida, correspondencia que continua en el sindicato y en el barrio, así, sencillamente, nos vamos consolidando y elevando nuestra conciencia de trabajadores. En esa armonía se establecen códigos de comportamiento, como que hay que tener una actitud correcta frente al trabajo y colaborar en la cuestión laboral con el otro, que se le atrasa el trabajo porque no sabe o no entiende. Esta es una de las manifestaciones firmes del sentido solidario que destierra el individualismo y el egoísmo.

Pero es dable aclarar que, trabajar en el ferrocarril no es lo mismo que ser ferroviario. El ferroviario incorporó a su Ser ese inmenso objeto metálico en movimiento como su Sujeto: el es el ferrocarril, era de su pertenencia, no como una propiedad privada sino porque él era parte constitutiva del ferrocarril, no estaba añadido, adosado sino incluido; el ferrocarril y él constituían un conjunto integrado, armónico. Caminar por las playas de maniobras o recorrer sus rincones era como recorrer el patio y las comisuras de tu casa.

Marzo del 2011, tiempo surcado por las luchas que comenzaron en el siglo XIX. Más de cien años, tiempo que les costó a los explotadores pretender domesticar la rebeldía ferroviaria, no pudieron. Hoy la realidad lo confirma y nos permite afirmar que todo germina de nuevo, la clase obrera y los ferroviarios en forma particular, que en su dimensión dialéctica ésta siempre renace de sus cenizas demostrando que no hay un fin sino un recomienzo más dinámico. La clase obrera, la clase más antigua de la humanidad, nunca fue vencida a pesar de las persecuciones, genocidios, represiones, y las derrotas temporales.

También se va a cumplir otro aniversario del golpe de estado cívico militar de marzo de 1976. En ese período los ferroviarios fueron brutamente reprimidos. Hoy, los ferroviarios están de nuevo en el riel, como la clase obrera remontado la lucha en las calles.

Es que después de la derrota ferroviaria se intentaría la extinción de toda cultura obrera, empezando por la palabra. Los ferroviarios vivieron a través de la palabra por todo este tiempo; recorrieron el país montados en trenes de palabras. Ella fue y es la transmisora de ideas, historias, triunfos, derrotas, pero nunca acarreó historias de vencidos, porque siempre se resistió, siempre. Los ferroviarios nunca se dieron por derrotados ni aún derrotados, porque no estaban vencidos, conservaron la palabra, y mientras haya guardapalabras que las cobijen, la vida continúa.

Ellos, los que cercaron la Ciudadela Ferruca lo sabían, y se propusieron: ¡hay que arrebatarle la palabra a los ferroviarios! para vaciarles el lenguaje aquel. Nunca lo lograron. Por eso la lucha continúa en toda la geografía argentina…

Existen fenómenos que ocurren en el seno del pueblo, y hay que divulgarlos, porque son almacenamientos de vida. Durante la dictadura y los gobiernos democráticos serviles, los trabajadores ferroviarios escondieron el fuego sagrado de sus luchas. Cobijaron y clandestinizaron la palabra entre los rescoldos de las cenizas de la devastación ferroviaria. Los nuevos compañeros volvieron a soplar la brasa, es lo real maravilloso de la clase obrera, dando nacimiento a nuevos retoños tibios, que encarnan la certeza de que la lucha continúa.

Como dice el maestro Raúl Scalabrini Ortiz:”Luchar es, en cierta manera, sinónimo de vivir”, “El que no lucha se estanca, como el agua. El que se estanca, se pudre”.

Juan Carlos Cena es miembro fundador del Mo.Na.Re.FA. (Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos.

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Por una nueva universidad

Marcelo Ruiz (ACTA)

La Universidad Pública, desde hace ya tiempo, ha perdido el carácter de voz pública decisoria y de alta legitimidad, en tanto rol cultural y social, frente a los serios problemas que atraviesa la educación en su conjunto como parte de una sociedad profundamente desigual.

Ausencia de la Universidad, como voz institucional, revelada en la falta de posicionamientos críticos y propuestas alternativas comunicados abiertamente, frente a graves situaciones sociales como son la inequidad y la injusticia social, el hambre y la precarización laboral, el vaciamiento de los sistemas públicos de salud, la exclusión en el sistema educativo de las grandes mayorías, la violación a los derechos de los pueblos originarios y la degradación y depredación del ambiente.

Al mismo tiempo, tampoco son evidentes posicionamientos con fuerza institucional respecto de los grandes e importantes debates en torno al estado actual y las relaciones entre la ciencia, la cultura y el arte. Por el contrario, se parte de sus realidades como datos y no como un proceso social de exploración y modificación del mundo. Cuando hablamos de ausencia no nos referimos a la inexistencia de investigaciones, intervenciones y de valiosos compromisos de muchos miembros de la institución Universidad, sino que enfatizamos su ausencia en tanto centralidad en la política universitaria y por ende de la inexistencia de voz pública de sus conducciones institucionales.

Se trata de una ausencia política que conlleva el supuesto posmoderno de la no política, de la disociación ciencia - política, del no decir y del no actuar. Es decir, inmovilidad intelectual e ideológica, paradigma de este tiempo. En realidad, para nosotros, esa ausencia lejos de ser neutralidad es un nueva forma de hacer política, que instrumenta, mantiene y profundiza eficazmente las injusticias sociales y educativas.

Las marcas de estas ausencias y la pérdida de legitimidad social de la Universidad como voz pública, configuradas como crisis institucional, es la resultante -en parte- de las políticas de mercantilización que se desataron con vigor a partir de los ´90, y que fueron impuestas al espacio público en su conjunto y a la educación superior en particular y en la cual, aun hoy, persisten sus núcleos duros de diseño y ejecución.

En la Universidad, algunas manifestaciones de ello son:

* Los bajos salarios y la precarización laboral.

* El escaso número de cargos y de posibilidades de movilidad en el escalafón, tanto en docentes como en no docentes.

* El reemplazo de dedicaciones exclusivas por otras menores en el sector docente.

* Las insuficientes becas estudiantiles tanto en número como en monto.

* La progresiva tercerización y privatización de las actividades de apoyo, otrora realizada por las/los trabajadoras/res no docentes.

* El ajustado margen presupuestario de las universidades para sostener, promover y ensanchar el proceso educativo -enseñanza, investigación y extensión- dado que su mayor componente es el salarial.

* La existencia de una marcada separación entre concepción de las líneas centrales de la política- decidida por los "expertos" portadores de un supuesto saber neutral- y ejecución de dichas líneas por parte de las/los estudiantes y las/los trabajadoras/res. Esta es una de las manifestaciones del carácter autoritario del "diseño" de las políticas educativas.

* La fragmentación del sistema operado a través de financiamientos focalizados (programas especiales), incluyendo sólo a algunas áreas de conocimiento, sujetos a criterios cuantitativos de "eficiencia" y "calidad".

* La falta de oportunidades en la continuidad de la formación ya que en muchas áreas la formación continua, que el propio sistema obliga para poder permanecer en él, no está garantizada, empujando de este modo a que muchas/os trabajadoras/res docentes sostengan con sus propios ingresos la formación de posgrado.

Estos elementos se dan en el marco de un proyecto de mercantilización de carácter transnacional que cuestiona a la educación superior en cuanto derecho social, y le imprime una lógica de mercado - enunciada en términos de mérito, crédito y control - experimentando la creciente y peligrosa transformación de su identidad haciar una organización con carácter mercantil. Lógica mercantil que se refuerza por una tipología de funcionarios que, lejos de fortalecer los procesos autónomos de carácter colectivo y democráticos movilizados para pensar una "nueva universidad", utilizan la política de "piloto automático", evadiendo los debates sustanciales. El resultado es la pérdida de la hegemonía y, más aún, la pérdida de legitimidad de la Universidad para intervenir activamente en los grandes problemas de la educación, la ciencia y la sociedad en su conjunto.

Así, vemos como la Universidad crítica ha desaparecido, dejando lugar a un vaciamiento en la reflexión educativa y epistemológica y, como correlato - no puede ser de otro modo ya que se basa en la acentuación del carácter individual de los procesos - la pérdida de lazos colectivos, la dificultad para percibirnos como sujetos históricos, la pérdida de energía utópica, del deseo y la vitalidad ¿Cuánto hace que dejamos de soñar con transformar la realidad?

Por todo esto, un conjunto de estudiantes, graduados y trabajadoras/res de la Universidad Nacional de Río Cuarto, apoyados en experiencias colectivas previas en nuestra institución, nos asumimos como actores sociales diversos que hacen de su vida cotidiana una búsqueda de otros horizontes, de "otros mundos donde quepan muchos mundos".

Por lo anterior, y rebelados frente a la inercia insensible y ante la conformidad material de algunos, hemos decidido conformarnos como corriente de pensamiento y acción que cuestione el "estado actual" de la Universidad. Que, al mismo tiempo, descartando toda pretensión de iluminismo de vanguardia, convoque a un debate amplio y abierto con el objetivo de recrear una nueva universidad, que transite un camino de consolidación de lo público, un camino de compromiso con un proyecto educativo con clara vocación de inclusión mayoritaria de la población, en diálogo con las organizaciones sociales de los sectores más vulnerables, de profundización de la democracia y con un perfil fuertemente emancipador.

Esto supone que la Universidad, institucionalmente asuma:

El carácter limitado en el acceso de las grandes mayorías y, por lo tanto, la necesidad de profundizar la democratización de las oportunidades. Implica también, repensar los dispositivos didácticos desde una pedagogía situada - que parta del contexto socio-cultural-, el aumento de becas orientadas a los sectores más humildes, y fortalecer los lazos con la escuela pública y con las organizaciones sociales para diseñar estrategias comunes frente a la exclusión.

La insuficiencia del presupuesto universitario actual y su compromiso para exigir, y no declamar, al Estado Nacional, un financiamiento que permita sostener procesos de ensanchamiento de la Universidad Pública. el deterioro de las condiciones laborales y su compromiso para revertir la situación. Reconocimiento que al mismo tiempo implica ubicar a las/los propios trabajadoras/res universitarios en el rol estratégico de construcción del proyecto educativo.

Que la producción de ciencia y tecnología debe ocupar un lugar clave en un proyecto de Nación autónoma, lo que supone generar las condiciones en términos de presupuesto y de políticas de acceso a la investigación a escala nacional. Hoy existen circuitos altamente diferenciados, tanto hacia el interior de las propias universidades, como en términos de regiones y de género, entre otras problemáticas.

Pensar una Universidad diferente supone recuperar el carácter de institución social autónoma para definir sus prioridades en un amplio proceso de debate. La autonomía no la entendemos como mirada auto-centrada o perspectiva endogámica sino que, por el contrario, como estrategia para poner en suspenso el carácter alienante de las políticas de mercantilización. Autonomía que permita que la Universidad recomponga alianzas con los sectores sociales más vulnerados y así, de este modo, poder reconquistar la legitimidad social perdida. Autonomía para que trabajadoras/res, graduados y estudiantes asumamos un rol protagónico en las definiciones sustanciales del proceso educativo.

La potenciación del trabajo en red entre Universidades, entre Universidad y escuela, y entre Universidad y organizaciones sociales y estatales debería ser un modo orgánico de construcción institucional. Red que debería asumir el compromiso de profundizar concepciones y prácticas solidarias, desde un humanismo emancipador.

No se trata de derrumbar lo hecho sino que, por el contrario, partiendo de nuestra historia y de nuestras subjetividades decidamos abrir un espacio colectivo de construcción.

El objetivo de este documento es invitar a una auto-convocatoria de carácter plural, para construir una programática por una Nueva Universidad.

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Convenio de entendimiento entre el gobierno de Chaco y capitales financieros saudí: Un nuevo ataque contra el impenetrable chaqueño

Rolando Núñez (CENTRO NELSON MANDELA)

En octubre de 2010 el gobierno provincial insinuó que proyectaría una millonaria inversión en El Impenetrable, a través de un convenio con el grupo árabe Al-Khora yef, bajo un sistema de arrendamiento de 221.000 hectáreas de tierras fiscales ubicadas entre las localidades de Comandancia Frías, Fuerte Esperanza y Taco Pozo, en pleno Impenetrable chaqueño. Esta semana se anunció la celebración de un convenio con el grupo financiero interesado para el desarrollo de un proyecto agroalimentario en tierras fiscales ociosas, anticipándose que en la primera etapa el grupo saudí invertiría 400 millones de dólares.

En realidad, lo que se ha firmado es un convenio de entendimiento entre el gobierno chaqueño y los representantes del grupo financiero. Este instrumento tiene los alcances de un compromiso a futuro, que puede o no concretarse, según las reformas legislativas que se deberían introducirse para ello a la actual legislación de tierras públicas. Esto es así en virtud de que la ley 2913 no autoriza la ejecución de proyectos productivos de esta naturaleza. En este sentido, conviene resaltar que ninguno de los argumentos intensamente difundidos por el gobierno alcanzan para avanzar en el proyecto sin que previamente aquella ley sea modificada. En definitiva, no alcanza para comenzar a ejecutar el proyecto el objetivo publicitado de desarrollar productivamente un amplio territorio de tierras fiscales, mal calificadas como ociosas, manteniendo la propiedad pública de las mismas, acrecentando su valor patrimonial, mientras se capitalizaría las ganancias que serían destinadas a la ejecución de obras de infraestructura, como mecanismo para la reconvención estructural de El Impenetrable.

Foro por la Tierra

Cuando en octubre del año pasado el gobierno insinuó que llevaría adelante el referido proyecto productivo, el Foro por la Tierra salió a fijar su postura muy definida en el sentido de que tal emprendimiento no debía ejecutarse bajo el modelo de fideicomisos, con la supuesta intención de atraer inversores, provocando capitalización, otorgando ventajas a tales inversores que nunca se ofrecieran a pequeños y medianos productores.

Con buen criterio, el Foro se preguntaba ¿Qué capitalización amortizará el inevitable desgaste de los suelos y la presión sobre los bosques de una zona tan frágil? ¿Se respetará la ley de ordenamiento territorial de bosques nativos, teniéndose en cuenta que el área posiblemente afectada está clasificadas con los colores rojo y amarillo, o sea que pesan sobre ellas severas restricciones para el desarrollo de las actividades productivas y no productivas? ¿Se respetará el Convenio 169 de la OIT, tomándose en cuenta que el grupo inversor se instalaría en cercanías de la Reserva Grande Indígena?
El duro documento de este Foro se tituló “Las tierras negadas a los chaqueños son ofrecidas a los extranjeros”. El remate final se sintetizó en un fuerte cuestionamiento a toda la política de tierras implementadas por el gobierno de Capitanich, señalándose que se estimulaba el éxodo rural, favoreciéndose la concentración escandalosa de la tierra, aferrado al modelo de los agronegocios, con producción escala, como sinónimo de éxito.

Un proyecto temerario

Si se concretara este proyecto, se desvirtuarían y desnaturalizarían las pautas generales y específicas que en materia de administración de tierras fiscales contempla la Constitución Provincial (CP) y la Ley 2913 (más su modificatoria 4133).

El art. 42 de la CP establece las pautas que regulan la propiedad, el uso y la explotación de las tierras fiscales, definiendo las unidades económicas de tipo familiar, la explotación directa y racional de la tierra a cargo del propio adjudicatario, la entrega y adjudicación preferencial a los aborígenes, ocupantes, pequeños productores y descendientes, como también a cooperativas y entidades intermedias, sin fines de lucro. O sea que esta cláusula constitucional descarta la entrega del uso y de la explotación de las tierras en latifundios, incluso y con mayor razón a extranjeros, que naturalmente incluye a capitales fideicomisados para el lucro, que es la base financiera del emprendimiento presentado con mucho entusiasmo por el gobierno chaqueño como un extraordinario proyecto productivo agroalimentario, en tierras fiscales ociosas, según dicen.

El art. 43 de la CP establece la regla general en materia de adjudicaciones, como también las excepciones. Dentro de estas últimas, ordena que no se adjudiquen tierras fiscales a las sociedades mercantiles. Entonces, no debe perderse de vista que aún cuando la legislación vigente contempla el arrendamiento de tierras fiscales como una de las formas jurídicas para transferir el uso y la explotación de las tierras públicas, el proyecto que se intenta llevara adelante desnaturalizará las pautas fijadas en aquella cláusula constitucional y en los decretos reglamentarios 236/84 y 737/84, en virtud de que las transferencias de las propiedades fiscales deben tener por finalidad el arraigo de las familias campesinas, el desarrollo de la agricultura familiar, el uso y explotación racional de la tierra y de los recursos naturales, particularmente del bosque nativo chaqueño, a lo que se deben agregar los planes de colonización que debe formular el Estado, orientados por una matriz ordenada de las actividades. A partir de este mandato es que nuestra Constitución no autoriza los arrendamientos de tierras fiscales, sino al régimen de división por adjudicación en venta de las tierras públicas, como figura típica y excluyente, independientemente de lo que dispone la ley 2913. Desde este postulado es que el arrendamiento latifundista de tierras públicas al grupo saudí contradice la letra y el espíritu de nuestra Constitución, aún cuando en el futuro se quieran usar avales de leyes y decretos.

A su vez, el art. 44 de la CP protege el bosque nativo chaqueño, que es lo mismo que decir que protege el suelo y la biodiversidad, que en buen romance implica defender las tierras públicas. Por lo tanto, el proyecto de inversión del fideicomiso árabe tampoco parece sustentable si tomamos en cuenta que para su ejecución deben desmontar miles de hectáreas en una zona de biodiversidad extremadamente frágil y muy degradada, que poco después se orientará a hacia la desertificación.

Conclusión

La entrega de tierras públicas, en grandes extensiones (latifundios), bajo el régimen de fideicomisos para entidades extranjeras, inevitablemente violará el espíritu y la letra de la Constitución, que como contrato político y social entre los chaqueños tiene cláusulas extraordinariamente progresistas en lo social, productivo y ambiental, que han sido sistemáticamente violadas a través de las visiones liberales o neoliberales, particularmente las productivistas y las ultra rentísticas a escala. Por lo tanto, lo más criticable del proyecto se concentra en la posible transferencia del uso y de la explotación de miles de hectáreas de tierras fiscales que se entregarían bajo el régimen de concesión, comodato o arrendamiento, que en definitiva constituirá una forma solapada de adjudicación indirecta y temporaria de las tierras y un mecanismo concreto de extranjerización.

Además, tomándose en cuenta la posible localización del proyecto, debemos comprender que se afectarán suelos Clases V y VI, que desmontados y destinados a la producción agroalimentaria colapsarán en el mediano plazo, aún cuando se desarrolle un sistema de riego artificial, de modo de que serán suelos estragados a la época de la devolución o poco después de que esto se concrete.

Entonces, debemos comprender que este proyecto financiero, económico y productivo será de corto plazo, de carácter netamente extractivo y predador, con costos sociales y ambientales irreversibles, de tal modo que el Estado no se beneficiará con el proceso de capitalización que ha anunciado y los chaqueños no se verán favorecidos con este proyecto porque el modelo agrotecnológico que se aplicaría excluye la contratación de mano de obra, de tal modo que el emprendimiento no será fuente generadora de redistribución de la riqueza.

Los diputados chaqueños tienen la palabra. De nuestros legisladores depende que se avance o no en el temerario proyecto que puede terminar por colapsar el frágil ecosistema existente, aunque muy degradado, en el corazón de El Impenetrable. Si fracasan, será la hora de los jueces. En todos los casos, la suerte de El Impenetrable dependerá de la cohesión y de la presión social.

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Un obrero muerto en explosión en mina de Chile

PL

Una explosión en un yacimiento de cobre en la norteña región de Antofagasta causó un muerto y un lesionado, confirmaron autoridades chilenas.

El trabajador fallecido fue identificado como Jordan Araya, de 19 años de edad.

Según declaraciones del gobernador de Antofagasta, Pablo Tolosa, el accidente se produjo en la mina "Palo Blanco", de la ciudad de Taltal, situada en la referida área geográfica, a unos mil 300 kilómetros de Santiago.

Inicialmente había trascendido el socavón "Montecristo", situado en la misma zona, como el epicentro de la tragedia.

La falta de seguridad en las faenas mineras en Chile salió a la luz a raíz del sonado derrumbe del pasado 5 de agosto en una veta de oro y cobre del desierto de Atacama y que dejó atrapados a 33 trabajadores durante 70 días.

El tema volvió a escalar en el escenario político tras la muerte en noviembre último de dos obreros como consecuencia de una explosión en un yacimiento cuprífero de Atacama.

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Argentina, Neuquén: Fallo a favor de los mapuche en el conflicto con Petrolera Piedra del Águila S.A.

Criminalización y represión, Neuquén, Pueblos Originarios

El juez Mario Tomasi, a cargo del juzgado Civil 2 de Cutral Co, rechazó un amparo presentado por la empresa petrolera Piedra del Águila que había reclamado que impidiera acciones por parte de la comunidad mapuche Huenctru Trahuel Leufú en cercanías de Picún Leufú. El recurso fue presentado por la firma en 2007, luego de una serie de graves conflictos en el territorio donde se encuentran las áreas hidrocarburíferas El Umbral y Los Leones.

El fallo del juez Tomasi -que puede ahora ser apelado por la firma- le da la razón a la comunidad mapuche pues reconoce su asentamiento anterior en el paraje Cerro León de Picún Leufú y destaca que la empresa no ha cumplido con el procedimiento de consulta o gestión conjunta de los recursos naturales.

“Ellos han entrado a nuestra casa sin pedir permiso y han dispuesto de nuestro territorio sin solicitar autorización. Queremos que se vayan y que se retire la Policía, que desde hace cuatro años permite que entren todas las personas que ellos permitan sin importar lo que diga el dueño de casa”, afirmó ayer Rufino Huenctru Trahuel Leufú, el lonko de la comunidad identificada como Wenctru Trawel Leufú.

La abogada del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, Micaela Gomiz, explicó que el fallo de Tomasi “reconoce el territorio comunitario y su carácter constitucional. Afirma que la posesión comunitaria de los pueblos indígenas no es la posesión individual del Código Civil. Que se basa en la preexistencia del Estado y en el hecho de haber conservador la ocupación tradicional”, detalló.

El dirigente de la Confederación Mapuche Jorge Nahuel afirmó que el fallo no tiene antecedentes en la provincia y servirá como jurisprudencia para otras causas similares que se llevan adelante en lugares donde hay explotaciones petroleras.

Gomiz señaló que la empresa “no ha cumplido con el procedimiento de consulta o gestión conjunta de recursos naturales”.

“El fallo -agregó- sostiene que el derecho de participación supone el de la consulta previa y que debe ser el establecimiento de un diálogo genuino entre las partes, caracterizado por la comunicación y el entendimiento”, describió la abogada.

“Para el juez la participación de las comunidades debe ser libre y plena en todas las fases del proceso y que la consulta debe ser previa a la adopción de las decisiones”, precisó Gomiz.

Los mapuches recordaron que por defender su territorio sufrieron “hostigamiento” de la empresa, de desocupados y del gremio petrolero.


Resumen de la sentencia dictada

Reconoce los derechos de la Comunidad Huenctru Trawel Leufú en contra de una empresa petrolera integrada por amigos del gobierno neuquino.

El juicio ya llevaba más de tres años y durante ese tiempo, por orden de otras juezas, la empresa había ingresado al territorio comunitario con auxilio policial y reprimido a los miembros de la Comunidad.

Esta es la primera sentencia en la Provincia de Neuquén que reconoce claramente los derechos de los pueblos indígenas (descargar el texto completo).

“PETROLERA PIEDRA DEL ÁGUILA SA C/ CURRUHUINCA VICTORINO Y OTROS S/ ACCIÓN DE AMPARO”

RESUMEN DE LA SENTENCIA- Juzgado Civil N° 2 en lo Civil y Comercial de Cutral Co.

La sentencia fue dictada el 16 de Febrero de 2011 por el Juez Mario O. Tommasi.

En el fallo se rechaza un amparo presentado en 2007 por la petrolera en el que solicitaba que se impidiera la obstaculización de los trabajos de exploración hidrocarburífera en el área El Umbral y Los Leones.

El rechazo de la demanda se basa en los siguientes argumentos:

-Reconoce a la Comunidad Wenctru Trawel Leufu como Comunidad Mapuce asentada en el paraje Cerro León Departamento Picún Leufú, Provincia del Neuquén.

-Reconoce el territorio comunitario y su carácter constitucional. Afirma que la posesión comunitaria de los pueblos indígenas no es la posesión individual del Código Civil. Que se basa en la preexistencia al Estado y en el hecho de haber conservado la ocupación tradicional.

-Afirma que no se ha cumplido con el procedimiento de consulta o gestión conjunta de los recursos naturales. Sostiene que el derecho de participación supone el de consulta previa y que debe ser el establecimiento de un diálogo genuino entre las partes, caracterizado por la comunicación y el entendimiento, el respeto mutuo, la buena fe y el deseo sincero de llegar a un acuerdo. Advierte también que la participación de las comunidades debe ser libre y plena en todas las fases del proceso y que la consulta debe ser previa a la adopción de las decisiones.

-Determina entonces que no se ha dado cumplimiento al artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, ni al 53 de la Constitución Provincial, ni a los artículos 6, 7 y 15 del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas ni de los artículos 10, 19, 29 inciso 2°, 30 inciso 2° y 32 inciso 2° de la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas.

Juan Manuel Salgado
Director
Observatorio de Derechos Humanos
de Pueblos Indígenas

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En el país de Evita…

Carlos del Frade (APE)

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Ser mujer adolescente es un riesgo en la Argentina crepuscular del siglo veintiuno. De jugar a las muñecas, muchas, pasan a ser objetos del juego sin ni siquiera poder elegir. El cuerpo de la mujer, una vez más, parece ser propiedad de muchos, salvo de la propia piba. Más allá de las campañas publicitarias y hasta de los proyectos políticos que sostienen la necesidad de avanzar en el sentido de una sociedad menos machista y más inclusiva e igualitaria, los datos estadísticos confirman que el lugar de las mujeres no es el mejor en el país. Y especialmente lo sufren las más chicas. En 2007, la presencia de embarazadas niñas y adolescentes era de un 7,2 por ciento sobre el total de mujeres a punto de dar a luz. Y dos años después esa cifra trepó al 19 por ciento. Son las estadísticas de los centros de Salud y dentro del Plan Médico de Cabecera del Ministerio de Salud de la ciudad de Buenos Aires. La legisladora del bloque Diálogo Por Buenos Aires, María Elena Naddeo, dice que las mujeres-niñas que conforman esta fría estadística van de los 12 a los 19 años y viven, mayoritariamente, en las zonas sur y oeste de Capital. “Nos preocupan indicadores que hablan del aumento del embarazo adolescente. No es casual que esto suceda porque la ley de educación sexual no se cumple, entre otras cuestiones”, señaló. Además denunció la crítica situación de los servicios de protección de derechos de niños, niñas y adolescentes de la ciudad a los que calificó de “colapsados”. Por otro lado, la llamada “Encuesta sobre las condiciones sociales de la juventud”, realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y el Banco Mundial, sostiene que el 25 por ciento de las madres jóvenes tuvo más de un hijo durante la adolescencia y casi el 8 por ciento de las mamás, entre 18 y 19 años, tuvo tres o más hijos. ¿Habrán tenido la posibilidad de elegir ser madres o no? Para los analistas de la Encuesta, “el embarazo temprano puede significar una amenaza no sólo para la salud del hijo sino para la relación parental, ya que se argumenta en la investigación que los hijos de padres jóvenes tienen más probabilidades de tener problemas con el desarrollo cognoscitivo y los logros académicos”, sostiene el estudio. En relación al nivel de exigencias y presiones que sienten las chicas en la Argentina, el informe agrega que las probabilidades de iniciación sexual para las mujeres jóvenes que no concurren a la escuela son 2,6 veces mayores que las de las mujeres que sí asisten. Una de cada seis madres argentinas da a luz entre los 15 y los 19 años de edad, y la fecundidad adolescente es aún mayor en algunas provincias. Por ejemplo, el índice en Chaco es superior a los 100 nacimientos cada 1. 000 personas, valor comparable con los niveles de África. El problema es la falta de democracia informativa para decidir qué hacer con la sexualidad. La utilización del condón, por ejemplo, sigue siendo algo extraño para los pibes. El 20 por ciento de los que pertenecen a clases sociales menos privilegiadas informaron que nunca han utilizado anticonceptivos. Una de las consecuencias por la falta de prevención y conciencia se proyecta en el contagio de enfermedades de transmisión sexual, por lo que se calcula que alrededor de 120. 000 argentinos viven con VIH/SIDA, y que la mayoría contrajo la enfermedad cuando eran adolescentes o jóvenes adultos. Pero el sistema descarga el peor peso de la desinformación en las chicas y más aún en aquellas que pertenecen a los sectores sociales empobrecidos. Una de las conclusiones del informe es que los jóvenes, no solamente las chicas, "a menudo caen en las grietas de la política pública y se les niega la participación en los procesos de toma de decisiones. Además, con frecuencia se desestima a los jóvenes, ya sea porque se los considera fuentes potenciales de riesgo social o demasiado idealistas para realizar aportes significativos para la política y el cambio social. El bajo nivel de participación puede traer como consecuencia la privación del derecho a votar, la inestabilidad social y la disminución del capital social", sostiene la Encuesta. Utilizadas como vendedoras de casi todos los productos del sistema, las chicas argentinas están lejos de poder elegir su presente y mucho menos planificar sus vidas. En el tercer milenio, en el país de Alicia Moreau y Evita, las adolescentes todavía no han conquistado el dominio de si mismas. Una tarea pendiente no solamente del género, si no de toda la sociedad.

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En el caso del avión, lo más importante es a lo que venía

Emilio Marín (LA ARENA)

Febrero está signado por la contrariedad en la relación de Argentina con Estados Unidos. Un avión de la Fuerza Aérea norteamericana quiso introducir armas y drogas no permitidas, generando otro incidente.

El 10 de febrero fue un mal día para la embajada norteamericana en Buenos Aires. Un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, un C-17 Globe Master III de gran porte, fue retenido en el aeropuerto de Ezeiza luego de detectarse que su carga no correspondía con lo declarado. Durante un par de días al incidente le pusieron sordina pero luego se convirtió en un tema de debate político.

Cuatro días más tarde, la cancillería argentina entregó una nota a la embajada de Vilma Socorro Martínez (ausente del país), haciendo constar una enérgica protesta. La nota detallaba que entre lo incautado había "armamentos, drogas psicotrópicas y estupefacientes, así como varios elementos de almacenamiento de datos rotulados como secretos, instrumentos para el control de comunicaciones y emisiones de señales, y manuales operativos".

Timerman estuvo presente en la parte culminante del operativo a cargo de Aduana y Policía de Seguridad Aeroportuaria, cuando el personal, alicate de por medio, pudo cortar el candado de una valija de color verde donde estaba parte de lo no declarado. Durante un día los soldados del Norte se turnaban para sentarse sobre la valija a fin de impedir su apertura.

Semejante violación de las leyes argentinas no es la primera vez que ocurre con aeronaves estadounidenses. En agosto de 2010, cuando se iba a dictar un curso "antiterrorista" para la Policía Federal similar al de esta ocasión, ocurrió lo mismo. Pero en esa oportunidad la embajadora Martínez arregló las cosas y el avión volvió tal como había venido, sin que el curso policial se dictara.

Parece una obviedad. No se pueden ingresar a Argentina armas y drogas no declaradas y no autorizadas. Pero los militares estadounidenses y el Departamento de Estado están habituados a moverse por el mundo, y por su ex patio trasero, como si se tratara del Estado nº 51 de la Unión. Esta vez alguien les marcó un límite. Paradojalmente fue Timerman, reputado como un muy buen amigo de Estados Unidos, donde con anterioridad fue cónsul en Nueva York y embajador en Washington.

¿Cuál fue la reacción de la cartera de Hillary Clinton?

Primero hubo una comunicación telefónica del Subsecretario Adjunto para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela, reprochándole a Timerman haber convertido un asunto de Aduana en problema político. De pedir disculpas, nada.

Luego hubo declaraciones de funcionarios que defendieron lo actuado por su Fuerza Aérea y acusaron de mentiroso al canciller argentino. Frank Mora, del Pentágono, hizo declaraciones a TN desmintiendo la denuncia argentina. Reclamó que los equipos retenidos por la Aduana "tienen que ser devueltos lo más pronto posible, inmediatamente para poder resolver el conflicto". El tono fue amenazante. Imperial.

Sin disculpas

Cosas de la justicia argentina: desde el 10 de febrero y hasta ayer 25, la causa pasó por tres juzgados. El titular es el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky, pero inicialmente fue subrogado por Ezequiel Berón de Astrada, quien luego le cedió la posta a Rafael Caputo. No fue a propósito pero tantos cambios objetivamente conspiran contra la celeridad y uniformidad en la investigación.

Si es por los tiempos, los más apurados son los militares y políticos del Norte. Se la pasan reclamando la devolución de lo incautado al punto que el vocero del Departamento de Estado, Philip Crowley, declaró que "no sabemos más qué podemos decirles" al gobierno argentino. El funcionario recordó en conferencias de prensa cubiertas por "La Nación" que, en notas fechadas el 11 y el 16 de febrero pasado, habían insistido en ese reintegro.

Lo que Crowley no dijo, y "Gaceta Ganadera" no le repreguntó, es por qué Estados Unidos no había pedido disculpas al gobierno argentino por un trámite ilegal que, además, había sido tan desprolijo.

La explicación de esa conducta mediática estaba a la vista: los medios monopólicos están más cerca de la administración Obama que de los intereses nacionales.

Lo mismo ocurrió con la oposición política, con perlas como la del Peronismo Federal que presentó en Diputados un pedido de informes al Ejecutivo donde preguntaba si no se había podido resolver este entredicho por la vía de la diplomacia. El legislador Alfredo Atanasoff expresó la "preocupación que genera este incidente, que pone en riesgo el normal funcionamiento de la relación bilateral". "La mayoría de los países del mundo aspiran a ser amigos de los Estados Unidos, por el simple hecho de que es el país más poderoso del planeta y nosotros hacemos todo lo posible para convertirlo en nuestro enemigo", añadió el duhaldista.

Otros diputados opositores expresaron que el gobierno argentino había hecho un "papelón internacional", con lo que ratificaban que la bandera que más honran tiene barras y estrellas.

El Palacio San Martín fundamentó la demora en la devolución de lo incautado en que la justicia está investigando. Cuando eso concluya, dijo que irán para el Comando Sur norteamericano los equipos para interceptar comunicaciones, GPS muy sofisticados y elementos tecnológicos de códigos secretos.

Ante esa demora, para ellos exasperante, los funcionarios norteamericanos han comenzado a deslizar a la prensa su explicación: el gobierno kirchnerista habría interceptado esa carga por su enojo ante la no visita de Obama al país en marzo, cuando sí visitará Brasil y Chile. Esa teoría, justificativa del delito, fue planteada desde el primer día por Clarín y La Nación.

Soberanía en serio

Con el acta labrada el 10 y 11 de febrero, y el listado de las gravísimas irregularidades entre lo declarado y lo hallado, queda claro que la Fuerza Aérea extranjera estaba en falta. En contra de esto sólo pueden expresarse el yanqui Valenzuela y el duhaldista Atanasoff.

Lamentablemente para la justicia argentina el debate gira en torno a si se trata de una infracción aduanera, redimible por multa, o contrabando. En rigor parece algo mucho más grave: un delito o atentado contra la soberanía del país. Quedan picando algunas de las preguntas de Timerman: ¿qué uso pensaban darle los norteamericanos a esos equipos tan sofisticados de intercepción de comunicaciones? ¿Y lo de las drogas y medicamentos vencidos? Son interrogantes difíciles de responder para quienes fletaron el avión, que por eso hasta ahora hacen mutis por el foro.

La presidenta de la Nación, en un discurso desde El Calafate, reflexionó sobre el tema. "¿Saben cuál es la verdadera soberanía? Defender los intereses de la Nación. Esa es la verdadera soberanía", dijo.

Hay que celebrar ese punto de vista. Sin embargo, una política soberana debería en lo inmediato incinerar los materiales incautados en el avión, en vez de devolverlos. Así está estipulado para casos menos graves en el Código Aduanero y sería una linda lección dada a los jefes del Comando Sur.

Por otra parte, habría que valorar la maniobra militar estadounidense no como infracción ni contrabando sino como un atentado a la seguridad y la soberanía del país. Y en consecuencia, tratándose del segundo incidente similar, cabría declarar persona no grata a la embajadora Martínez con pedido de salida del país. Por otra parte, esta diplomática apareció en WikiLeaks firmando cables sobre la salud presidencial y otras groseras injerencias en asuntos internos.

Finalmente, si de soberanía se trata, cabe ir hasta el fondo del asunto, y cortar todos los "ejercicios" policiales y/o militares con fuerzas norteamericanas. Esto es lo más grave del affaire del avión de marras, más que su carga ilegal. No hay que poner más el GEOF de la Policía Federal a hacer este curso en Buenos Aires ni enviar policías de esa fuerza o de policías provinciales a cursar con el FBI o en academias como la ILEA de El Salvador. Tampoco la Armada debe hacer los ejercicios navales Panamex ni el tradicional Unitas con jefes estadounidenses tan habituados a cañonear y portar aviones para atacar ciudades en Irak y otros países.

Reclamos soberanos de este orden parecen destinados a caer en saco roto pues la Argentina aprobó dos leyes antiterroristas en 2005 pedidas por George Bush, y un contingente militar argentino está ocupando Haití desde 2004, luego de la solicitud de ese texano bruto.

Pero de todas maneras vale la pena reabrir el debate político. Una cosa es segura: la Policía Federal no será más democrática con "maestros" y equipos como los que venían en el C-17 Globe Master III.

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