lunes, 28 de marzo de 2011

El objetivo político-militar de USA en Libia (El trasfondo de una geopolítica avasalladora)

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

La intervención de la coalición de países encabezada por USA en los asuntos de Libia ha despertado muchas especulaciones desde diferentes ángulos políticos: desde la izquierda tradicional hasta la derecha facistoide; desde análisis economicistas hasta análisis con un fuerte contenido ideológico; desde posiciones francamente de tinte reformista hasta posiciones revolucionarias; y otras más incluyendo las religiosas.

Para entrar en un análisis del acontecer de hoy en Libia pienso que es necesario referirse primero al rol cumplido por todos los gobiernos árabes del norte de África y del Oriente Medio con respecto a la geopolítica de USA en esa zona y a nivel mundial.

Como todos sabemos y nadie lo pone en duda, USA se erigió ya desde el término de la Primera Guerra Mundial como el Estado dominante a nivel planetario. Hoy no hay duda que USA es la potencia dominante seguida de la Federación Rusa y la República Popular China. Y el dominio se manifiesta fundamentalmente en el terreno militar, apoyado claro está, en la economía y en los acuerdos políticos y militares con otras potencias menores que le permiten aglutinar a su alrededor fuerzas mayores y con eso un cierto equilibrio con las otras potencias que impida una guerra entre USA y esas potencias. Es el caso de la OTAN, que aunque con ciertas diferencias internas, es un pilar importante en el sistema de dominación norteamericano. Por esa razón, USA no se interesa en que la UE tenga su propio sistema militar independiente de la OTAN, ya que a su interior, hasta aquí, ha tenido el rol dominante. Un sistema militar de la UE dejaría a la OTAN como una coalición obsoleta. La OTAN nació en la época de la existencia de la URSS, como una alternativa al Pacto de Varsovia, pero después de la caída del campo “socialista” en Europa y Rusia, siguió existiendo y se fortificó aun más con la integración de países que habían sido parte del Pacto de Varsovia y que se allegaron a la OTAN para mantener su independencia, que desde tiempos inmemoriales fue invalidada por los rusos, y no sólo en el tiempo de Stalin, sino también mucho antes, durante los zares del Imperio Ruso.

En esta situación mundial de la época actual, el dominio geopolítico de USA se ha ido afirmando a través de la aceptación por parte de los gobiernos árabes, fuesen monarquías o gobiernos “republicanos”, aliados o simplemente “amigos”, lo que le ha permitido tener una fuerte influencia a la hora de las toma de decisiones políticas a todo nivel, sobre todo, en la ONU. Muchos de estos gobiernos fueron comprados con fuertes “ayudas” económicas, como es el caso de Egipto. Eso le permitió a USA que el Egipto de Mubarak se mantuviese “neutral” frente al acoso político y militar de Israel a los palestinos, en especial a los de Gaza. También y no menos importante, USA pudo ejercer cierto derecho al control del tránsito de los barcos por el canal de Suez. Como todos sabemos, durante Mubarak, los barcos iraníes no podían transitar por el canal, cuestión que fue derogada por los actuales gobernantes y que permitió por primera vez, romper esa regla establecida por varias décadas, a dos buques de guerra iraníes navegar hasta Siria, sin tener que navegar rodeando el sur del continente africano.

El dominio militar de USA en esa zona se hace por medio de bases militares y navales que le permite a USA intimidar a cualquier país que se oponga a su geopolítica. De hecho, el único gobierno árabe no dominado y fuera de la influencia de USA ha sido, desde la última guerra árabe-israelí, el gobierno sirio, que aparte de sus propias doctrinas e intereses geopolíticos está fuertemente influenciado por Irán, hoy en la mira de de las armas norteamericanas y de Israel. De hecho, el avance tecnológico y el desarrollo industrial de países no controlados o no “amigos” de USA son potencialmente enemigos. Y ese es el caso de Irán. Un país que posee un gran desarrollo industrial gracias a sus propios científicos que provienen de las numerosas y calificadas universidades iraníes (238 universidades, institutos de enseñanza superior y politécnicos), además que su economía posee una fuerte influencia del Estado, sistema que se opone al actual impulsado por los capitalistas a nivel mundial.

Entramos entonces a tratar el problema de las sublevaciones de los pueblos árabes y su influencia en el terreno geopolítico. Hasta que no reventó el volcán que se escondía bajo la superficie de las sociedades árabes, a USA le importó muy poco el problema de las libertades personales, la falta de democracia y el fuerte atentado a los derechos humanos que existen en estos países árabes, sus aliados: por lo contrario, en ellos existieron cárceles secretas que sirvieron para que la CIA trasladase prisioneros acusados de terrorismo o de pertenecer a organizaciones afines a Al-Kaeda. Incluso la CIA estaba participando en Libia bajo el auspicio de Gadafi que combatía a los islamistas. Allí se les torturaba (o probablemente todavía se hace) sin que nadie pudiese saber del paradero o de las vidas de las personas tomadas prisioneras en los países en guerra o simplemente personas raptadas en Europa, cuando viajaban por razones personales, con la complicidad de los servicios secretos de esos países. Ni menos del conocimiento de las ONG como Amnistía Internacional que pudiesen intervenir. Todas las declaraciones que los gobiernos de USA hacen sobre la defensa de los derechos humanos se estrellan contra esta lamentable realidad y demuestra el cinismo y la hipocresía de todos sus gobiernos, sin excepción, pero sobre todo, desde el gobierno del padre de Bush, pasando por Clinton hasta ahora. Claro está que, en la ruptura con las normas más elementales de los derechos humanos, se distinguió George W. Bush que debería enfrentar a un tribunal internacional por sus crímenes de lesa humanidad y que hasta ahora permanecen impunes, aunque existen tribunales internacionales que han metido presos a otros individuos por crímenes cometidos en otras guerras del siglo XXI en Europa. Los que creían que Obama, el actual mandatario norteamericano, iba a ser diferente, se equivocaron de plano. No sólo no ha terminado las guerras, sino que ha empezado otra y además todo lo que prometió sobre el abuso con los prisioneros en Guantánamo lo dejó de lado, aun más, ha reiniciado los procesos políticos de tribunales militares contra los prisioneros de guerra que están encerrados allí. El escritor de origen pakistaní Tariq Alí comparó a Obama con el presidente Woodrow Wilson, que “no dejaba de hablar de la paz, la democracia y la autodeterminación mientras sus ejércitos invadían México, ocupaban Haití y atacaban Rusia”. Este escritor opina que la política exterior de Obama apenas ha cambiado frente a la de Bush. Tiene sí, Obama, una retórica diferente, pero en la acción no hay mucha diferencia. En Egipto, Obama discurseó en el año 2009 en la Universidad de El Cairo y allí se expresó a favor de la democracia, cuando en ese momento estaba en el poder el sátrapa Mubarak, que de todo tenía, menos de demócrata. Un régimen corrompido hasta la médula de los huesos que se mantuvo en el poder por 30 años, gracias al apoyo político y económico de USA (calculado este último en unos 5.000 millones de dólares anuales).

Para USA, lo más importante en su política con los gobiernos árabes fue que se aliasen con el imperio norteamericano y no era vital que esos gobiernos fuesen o no democráticos, tampoco que en ellos se cometiesen toda clase de abusos contra la población civil. Claro está, que el servicio de inteligencia norteamericano estaba preocupado de lo que en el futuro pudiese ocurrir, aunque no esperaban que el volcán estallase tan temprano y por algo que podía aparecer como de poca importancia, como la inmolación de un joven en Túnez. Por esa razón y para quedar bien con las ONG, Obama ha estado manifestando su deseo de que se respete los derechos humanos y se establezca la democracia al estilo de los países occidentales, es decir, que unos pocos millonarios (no tanto, pero apoyados económicamente por empresas privadas y millonarios) se presentan de candidatos presidenciales y el pueblo elige entre ellos, a quienes han de gobernarlos y defender fundamentalmente los intereses de los ricos de su país.

Todo este esquema estaba muy bien hasta que no estalló la primera revuelta de la juventud árabe en Túnez. Un país que no se había destacado por ser el más revolucionario ni combativo. Los norteamericanos no creían que ese país fuese afectado por las protestas de miles de jóvenes hartos de sufrir un sistema podrido en todas sus esferas y que no les daba la satisfacción necesaria en un mundo de grandes progresos tecnológicos y modernidad, en donde las libertades personales son hoy por hoy cada vez más importantes para los jóvenes.

El problema que se le planteó a la inteligencia norteamericana y por supuesto a las organizaciones de inteligencia de todos esos sátrapas árabes fue que no se sabía con seguridad de quién o quiénes estaban detrás de las protestas. Muchos izquierdistas en todo el mundo le echaban la culpa a USA y a sus aliados europeos. Otros, dentro de los mismos afectados como Gadafi, le echaban la culpa Al-Kaeda y a los movimientos islamistas. Pero, como el movimiento de protestas se ha generalizado a todos los países árabes sin excepción, el problema se multiplica y adquiere las formas de una revuelta general, y para los norteamericanos se le presentó el problema de cómo detener estos movimientos sin que los pueblos árabes se vuelquen en contra no sólo de sus amos de turno, sino también, del amo de sus amos. Hasta aquí USA se ha desprestigiado por su accionar en Irak y Afganistán, además de su apoyo incuestionable a la ocupación israelita de las tierras de los palestinos. En todo caso, aunque la organización de Al-Kaeda u otros afines se encuentren participando detrás de las protestas y de los jóvenes rebeldes, no hay duda que la participación es más amplia y abarca incluso a los intelectuales, como profesores, técnicos, médicos y otros.

Los políticos norteamericanos, sobre todo la de los que se ubican dentro o simpatizan con el partido republicano, identifican al islam con el terrorismo. Para ellos todo musulmán es un terrorista en potencia. Por esa razón apoyaron a Mubarak que reprimió fuertemente a la Hermandad Musulmana. Una parte importante de ellos fueron encarcelados y en las elecciones se hizo todo lo posible para impedir que el pueblo los apoyase, y cuando esa política no daba resultado las elecciones se convirtieron en unos shows fraudulentos. ¿Cuán grande es la influencia de Al-Kaeda en la Hermandad? Hasta aquí eso está fuera del conocimiento público, pero lo más probable es que exista una cierta influencia. La organización Al-Kaeda sostuvo que la única forma de liquidar al enemigo cercano, es decir a los regímenes corrompidos de los países árabes, era por medio de la yijad, la guerra santa. El temor de los norteamericanos de la ultraderecha es que esta guerra santa no termine en los países puramente musulmanes, sino que se extienda después a Europa y al continente americano. De esta forma la sola referencia al islamismo provoca temor en los ciudadanos corrientes de USA. USA y los regímenes europeos prefirieron estos regímenes corruptos y dictatoriales como una forma de mantener el status quo y la estabilidad económica y política, que les permitía seguir invirtiendo en esos países sin grandes riesgos de que allí ocurriesen revoluciones socialistas. Cambios democráticos al estilo de Europa es lo que aspiraban, pero a falta de esos cambios, los regímenes autocráticos les pasaba como anillo al dedo. Lo mismo que ocurría en algunos países del Caribe a comienzos del el siglo XX, de los cuales Cuba es el mejor ejemplo.

Las protestas en todos los países árabes se organizan los días viernes, los días de oración del mundo musulmán. Al término de las oraciones, salen a la calle para protestar y enfrentar a las fuerzas represivas del Estado. Esos días han sido denominados “Los días de la Ira”. A pesar de que la gran mayoría de las protestas se hicieron o se hacen todavía en forma pacífica, la represión ha sido brutal en todos los países sin excepción alguna. Se les dispara a matar. Estos regímenes, llámense monarquías o repúblicas, constituyen de hecho dictaduras personalizadas, y en el caso de los presidentes, bajo la impostura de gobiernos personales, autocráticos y sin un verdadero respaldo popular. Además, son regímenes corruptos que han almacenado miles de millones de dólares en sus cuentas bancarias de Europa y en bancos del Caribe. Y no existe ninguna excepción a esta regla, ni siquiera Gadafi en Libia es una excepción.

En los cables filtrados por Wikileaks sobre la diplomacia estadounidense, se deja ver la sangría constante de dinero en la Compañía Nacional de Petróleo a manos del clan Gadafi. La sangría monetaria se extiende también a otros sectores como la construcción, la hostelería y las telecomunicaciones. Se puede leer en un artículo publicado en la prestigiosa página de internet de la Junta Islámica de España, Webislam, lo siguiente: No se sabe cuántos miles de millones de dólares han reunido, pero el mundo financiero y la gran prensa internacional estiman que la familia Kadafi es una de las más ricas del planeta. Un clan de parientes, en cuyo centro se encuentran los ocho hijos del líder libio. Forman el primer círculo de poder, el más íntimo, que según el que fue jefe de la misión diplomática norteamericana en Trípoli hasta noviembre último, Gene Cretz, es “una dinastía familiar decadente, ávida de dinero”. Uno de los hijos de Gadafi (Mutasin) ha gastado fortunas en sus fiestas privadas contratando a celebridades como Beyoncé y Mariah Carey. Ambas percibieron nada menos que 1 millón de dólares cada una por actuar en la fiesta privada en la isla de San Bartolomé, en el Caribe. Mutasin, es hijo de Gadafi y consejero de seguridad del régimen. Según el periódico inglés “The Guardian”, el Estado Libio (del cual es Gadafi el único que lo dirige y controla) a través de su organización Autoridad Libia de Inversiones ha invertido algo así como 70.000 millones de euros en el extranjero, inversiones en varias empresas italianas de carácter estratégico. Según este periódico la familia Kadafi tiene escondidos miles de millones de dólares en cuentas secretas en los bancos de Dubai, del sudeste asiático y del Golfo Pérsico. Se podría alegar que se trata de inversiones estatales, pero, ¿cómo explicarse entonces la enorme mansión en Marbella, España o la otra mansión recientemente comprada a uno de sus hijos en Londres, que costó nada menos que 20 millones de dólares? ¿Y los tres jet particulares? ¡Además de dos hoteles de lujo y de dos plantas embotelladoras de agua en Italia (Antrodoco y Fiuggi) en poder de la familia de Gadafi! Según muchos informes de prensa, que parecen ser ciertos, Gadafi tiene en su poder algo así como 4.600 millones de dólares en oro, lo que le permite mantener su guerra contra los rebeldes pagando grandes sumas de dinero a los mercenarios que ha contratado en diferentes países africanos. Esto último se puede comprobar por la cantidad de prisioneros de origen en países africanos que han caído en mano de los rebeldes en los diferentes combates en las localidades de Brega, Bengasi y otros lugares. Si realmente Gadafi contaba con el apoyo mayoritario de su pueblo, ¿qué razón habría para contratar mercenarios? Sobre todo que los rebeldes no cuentan con suficiente armamento ni municiones, además que carecen de organización y disciplina que disminuye con eso su eficacia en el combate. Así como están las cosas en Libia y aunque la OTAN participe con su aviación para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi, los rebeldes tienen muy pocas posibilidades de triunfar. El accionar de los rebeldes, militarmente hablando, no habría existido si Gadafi no hubiese reprimido indiscriminadamente las manifestaciones con su ejército y usando armas de guerra. En otros tiempos Gadafi contaba con el apoyo mayoritario de su pueblo y tomó muchas medidas políticas y sociales favorables a ellos, pero todo eso cambió y se aferró al poder transformándose en un sátrapa cualquiera. Y no deja de serlo aunque el comandante Chávez lo llame su “amigo”. No por eso Gadafi deja de ser lo que es actualmente. Tanto es así que si no hubiese reprimido a los manifestantes en forma criminal, no se encontraría en la situación en que está ahora. Era más que aceptado por los gobiernos de Europa y de América en general. Como son aceptados los grandes inversionistas de cualquier país. Muchos se preguntan hoy la razón por la que se encuentra atacado por los aviones y barcos de países de la OTAN.

Esta pregunta que nos hacemos todos debe ser cuidadosamente respondida. Desde que Gadafi tuvo un vuelco en 180 grados hacia los países en donde reina el capitalismo, incluyendo desde luego a USA que aparecía como su enemigo, Gadafi era uno más entre los gobernantes de origen árabe que combatían a los comunistas y a los islamistas en sus territorios. Y aún más, Libia es el uno de los pocos países árabes en donde no existen partidos políticos; estos partidos no pudieron existir ya que aquellos individuos que intentaron hacerlo terminaron en la cárcel o fueron ejecutados, claro está que existe el partido oficial. Estas medidas de Gadafi fueron aceptadas sin renuencia por los gobernantes de la OTAN y también fuera de ella. Total, Gadafi era un freno a los comunistas y a todo lo que se parezca a Al-Kaeda. Y las medidas de carácter social que fueron tan importantes en su primera época ya no existían y así se estaba más a tono con el sistema capitalista neoliberal. Pero empezaron las sublevaciones en todos los países árabes. Los pueblos árabes, sobre todo su juventud se levanta para pedir la salida de todos esos sátrapas en los cuales se apoya el Imperio para aumentar su dominio mundial. Y ¿qué pasaría si estos rebeldes se toman el poder? ¿Seguirían apoyando a USA y a la OTAN? ¿Se transformarían en seguidores de Al-Kaeda? ¿O simplemente surgirían los islamistas que también están en contra de USA y de Israel?

Las alternativas o cursos de acción que les quedaba a los norteamericanos en toda la región eran los siguientes: Primero, que hubiese cambios muy controlados para que nada cambiase. Por eso los dictadores de Túnez y Egipto a instancias de USA se fueron y las FFAA los reemplazaron sin que nada importante cambiase de fondo. A Mubarak un grupo de generales norteamericanos le convencieron que dejase el poder y se fuese a disfrutar de sus miles de millones de dólares que tiene en distintos bancos del mundo. Se pensaba que con Gadafi iba a ocurrir lo mismo, pero Gadafi no quiso irse y además ya había habido demasiadas muertes por las represiones de sus fuerzas militares: había quemado las carabelas. El segundo curso de acción era despreciarlo y obligarlo a dimitir por las armas o a que dentro de sus fieles surgiesen los que lo derribasen y por esa razón aparecieron varios que lo acusaron de estos crímenes, crímenes que también han hecho otros, como el monarca de Arabia Saudita y el “presidente” de Yemen sin que se les acuse todavía de nada. Para USA el verdadero peligro no es Gadafi, sino lo que puede venir más adelante, porque los pueblos árabes han despertado y las revoluciones empiezan a mostrarse violentas y decididas. Las revoluciones no se pueden controlar así nomás y con seguridad que si triunfan los grandes perdedores serán USA y también Israel. En todo caso lo que venga a futuro es una gran incógnita y esa incógnita asusta a USA y sus aliados. En este curso de acción había que actuar militarmente, pero las posibilidades de que se obtenga un triunfo son pequeñas y aunque los rebeldes hoy sean aplastados, mañana serán más fuertes y más organizados. Ellos aprenderán de la historia.

Autor imagen: Carlos Latuff

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La alianza internacional del crimen

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Todos los imperios, muchos de ellos con reyes (reinas) y todo, contra el pueblo Libio. Esa es la verdadera definición de lo que pasa en Libia, un despoblado país del norte de África con mucho petróleo liviano y en medio de un conflicto nacional. Los pretextos y las excusas, siempre son el instrumento de la impunidad para los crímenes y los crímenes son la vía expedita para lograr los objetivos que satisfagan los más torvos intereses. Las canallas invasiones contra Afganistán y contra Irak, son ejemplos vivos de las mentiras y la crueldad de las grandes potencias y especialmente del Estado de los Estados Unidos de Norteamérica y de sus gobiernos sucesivos, que lamentablemente no han dejado de ser simples herramientas para la imposición de los mortíferos intereses del complejo militar-industrial en un repetido “Iter críminis”, esto es: el guión para la comisión del crimen.

El problema no es Kadafi

No es Kadafi el problema, NOOO…!!! Esa es la excusa para los que ellos creen tontos. Kadafi les importa un bledo. Lo que les importa es la rebelión del pueblo contra Kadafi. Ya “occidente”, como suelen llamar al concierto de los imperialistas de Europa y los EEUU, se había entendido perfectamente con Kadafi, más allá del nacionalismo popular republicano que representó la insurgencia, en 1969, del legendario coronel Kadafi contra la odiosa Monarquía Libia, heredera del colonialismo inglés, francés e italiano que subyugó el norte de África y específicamente a Libia. Allí están los despachos noticieros, las fotos, los videos en abundancia de las giras del líder Kadafi por Europa en diferentes ocasiones. Recibido en 1984 por Felipe González, presidente del Gobierno de España por 12 años y Bruno Kreisky, Canciller de Austria por 13 años. Después en amena conversación con Aznar, presidente del Gobierno español por 8 años consecutivos. Por Rodríguez Zapatero más recientemente, por Gallardón, Alcalde de Madrid y prominente dirigente del derechista Partido Popular de España. Lo vimos abrazado por el desvergonzado Tony Blair cuando era Primer Ministro de Inglaterra, dándose besos de cortesía con el bochornoso Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia por tres períodos, de amores con Nicolás Sarkozy, Ministro en varios Gobiernos y carteras de Francia y actual presidente de la V República Francesa y… finalmente, en respetuoso saludo con Barack Hussein Obama, el presidente de EEUU. O sea… todo un gran líder mundial, aceptado y promovido por los más altos funcionarios de las grandes potencias occidentales.

No es una Intervención humanitaria

Entonces la pregunta: ¿Será que estas potencias se preocupan por las supuestas o reales violaciones de los derechos humanos realizadas por el gobierno libio?... Por supuesto que no…; si así fuera ya todos estos países y sus dirigentes habrían intervenido violentamente en Israel y se habría detenido, juzgado, sentenciado y ahorcado a la dirigencia sionista y a una centena de miembros del ejército israelí y del Mossad, los servicios de inteligencia israelíes, que son responsables de decenas de miles de muertes de civiles, niños, mujeres, ancianos en sucesivas e inmisericordes bombardeos y agresiones. Ante la evidencia de la masacre de Israel contra los palestinos, ante el descaro y la saña con los cuales actúan contra un pueblo totalmente indefenso, la ONU ha dictado innumerables Resoluciones contra Israel, sin embargo el Gobierno Isrelí hace caso omiso a las mismas, se ríe y las viola flagrantemente todos los días. Sin embargo nada se hace para obligarlos a cumplirlas y no se organiza ninguna intervención contra el gobierno Israelí. Si fuese una intervención humanitaria, como lo cacarean los mandamases desde el Consejo de Seguridad de la ONU, ya se habría marchado de Afganistan e Irak. Si fueran razones humanitarias se habría intervenido en Barein o Bahrayn, un reino hereditario en el cual gobierna la familia Al Khalifa, con el rey Hamad ibn Isa Al Khalifah y el Primer Ministro, su tío Khalifa bin Salman Al Khalifa, cuyas protestas populares arriban a la sexta semana con una brutal represión contra el pueblo que carece de todos los derechos políticos y que se gobierna como se gobernaba en Inglaterra hace 400 años o como en los EEUU hace 250 años. O en Yemén, un país de más de 20 millones de habitantes, con una de las tasas de natalidad más elevada del mundo, donde la pobreza azota al 80% de la población y la mayoría es analfabeta, en las recientes protestas han sido asesinadas cientos de personas que han protestado. Si fueran razones humanitarias, ya la ONU y la OTAN habrían intervenido en la base militar que EEU mantiene por la fuerza y contra el Derecho Internacional en territorio de la Provincia de Guantánamo en la República de Cuba, en la cual se ha comprobado la comisión de horrendos crímenes contra indefensos detenidos, por parte de funcionarios civiles y militares norteamericanos.

Ignorantes…ilusos… o instrumentos comunicacionales del saqueo?

Hemos visto como personas aparentemente serias se afanan desesperadamente en razonamientos absurdos para justificar la agresión de la aviación coaligada de los países más poderosos de la tierra contra un pequeño país de apenas seis (6) millones de habitantes. Un asesinato alevoso y cruel, frío e implacable, como el que realizan los asesinos en serie de las películas de Hollywood que crea la sádica intelectualidad de entretenimiento (entretenimiento…?) de los EEUU. Un asesinato que, además de destruir la capacidad militar y en parte económica del país, humilla a ese pueblo y cuyas bajas son en un 90% de civiles y de estos, la mitad o más, de niños, mujeres y ancianos. Vemos como estos comentaristas o periodistas faltan a la más elemental ética, cuando dicen que quienes estamos contra la invasión estamos defendiendo la dictadura de Kadafi y la masacre contra el pueblo libio practicada por éste.

Contra la agresión y el saqueo

Lo humano, lo democrático, lo evolucionado es pronunciarse contra la agresión, que además es con ventaja y con toda clase de agravantes y con el propósito de asegurar el control absoluto del petróleo y el agua subterránea, y…especialmente con el fin de prevenir que la evolución de la rebelión corrija los errores e inconsecuencias revolucionarias de Kadafi y sirva de ejemplo para todas las rebeliones de la zona. La conducta arrogante y no democrática de Kadafi ha sido un formidable pretexto para que las potencias, con sus conglomerados empresariales, intervenga para someter la rebelión y aleccionar a los demás pueblos.

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La alianza internacional del crimen

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Todos los imperios, muchos de ellos con reyes (reinas) y todo, contra el pueblo Libio. Esa es la verdadera definición de lo que pasa en Libia, un despoblado país del norte de África con mucho petróleo liviano y en medio de un conflicto nacional. Los pretextos y las excusas, siempre son el instrumento de la impunidad para los crímenes y los crímenes son la vía expedita para lograr los objetivos que satisfagan los más torvos intereses. Las canallas invasiones contra Afganistán y contra Irak, son ejemplos vivos de las mentiras y la crueldad de las grandes potencias y especialmente del Estado de los Estados Unidos de Norteamérica y de sus gobiernos sucesivos, que lamentablemente no han dejado de ser simples herramientas para la imposición de los mortíferos intereses del complejo militar-industrial en un repetido “Iter críminis”, esto es: el guión para la comisión del crimen.

El problema no es Kadafi

No es Kadafi el problema, NOOO…!!! Esa es la excusa para los que ellos creen tontos. Kadafi les importa un bledo. Lo que les importa es la rebelión del pueblo contra Kadafi. Ya “occidente”, como suelen llamar al concierto de los imperialistas de Europa y los EEUU, se había entendido perfectamente con Kadafi, más allá del nacionalismo popular republicano que representó la insurgencia, en 1969, del legendario coronel Kadafi contra la odiosa Monarquía Libia, heredera del colonialismo inglés, francés e italiano que subyugó el norte de África y específicamente a Libia. Allí están los despachos noticieros, las fotos, los videos en abundancia de las giras del líder Kadafi por Europa en diferentes ocasiones. Recibido en 1984 por Felipe González, presidente del Gobierno de España por 12 años y Bruno Kreisky, Canciller de Austria por 13 años. Después en amena conversación con Aznar, presidente del Gobierno español por 8 años consecutivos. Por Rodríguez Zapatero más recientemente, por Gallardón, Alcalde de Madrid y prominente dirigente del derechista Partido Popular de España. Lo vimos abrazado por el desvergonzado Tony Blair cuando era Primer Ministro de Inglaterra, dándose besos de cortesía con el bochornoso Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia por tres períodos, de amores con Nicolás Sarkozy, Ministro en varios Gobiernos y carteras de Francia y actual presidente de la V República Francesa y… finalmente, en respetuoso saludo con Barack Hussein Obama, el presidente de EEUU. O sea… todo un gran líder mundial, aceptado y promovido por los más altos funcionarios de las grandes potencias occidentales.

No es una Intervención humanitaria

Entonces la pregunta: ¿Será que estas potencias se preocupan por las supuestas o reales violaciones de los derechos humanos realizadas por el gobierno libio?... Por supuesto que no…; si así fuera ya todos estos países y sus dirigentes habrían intervenido violentamente en Israel y se habría detenido, juzgado, sentenciado y ahorcado a la dirigencia sionista y a una centena de miembros del ejército israelí y del Mossad, los servicios de inteligencia israelíes, que son responsables de decenas de miles de muertes de civiles, niños, mujeres, ancianos en sucesivas e inmisericordes bombardeos y agresiones. Ante la evidencia de la masacre de Israel contra los palestinos, ante el descaro y la saña con los cuales actúan contra un pueblo totalmente indefenso, la ONU ha dictado innumerables Resoluciones contra Israel, sin embargo el Gobierno Isrelí hace caso omiso a las mismas, se ríe y las viola flagrantemente todos los días. Sin embargo nada se hace para obligarlos a cumplirlas y no se organiza ninguna intervención contra el gobierno Israelí. Si fuese una intervención humanitaria, como lo cacarean los mandamases desde el Consejo de Seguridad de la ONU, ya se habría marchado de Afganistan e Irak. Si fueran razones humanitarias se habría intervenido en Barein o Bahrayn, un reino hereditario en el cual gobierna la familia Al Khalifa, con el rey Hamad ibn Isa Al Khalifah y el Primer Ministro, su tío Khalifa bin Salman Al Khalifa, cuyas protestas populares arriban a la sexta semana con una brutal represión contra el pueblo que carece de todos los derechos políticos y que se gobierna como se gobernaba en Inglaterra hace 400 años o como en los EEUU hace 250 años. O en Yemén, un país de más de 20 millones de habitantes, con una de las tasas de natalidad más elevada del mundo, donde la pobreza azota al 80% de la población y la mayoría es analfabeta, en las recientes protestas han sido asesinadas cientos de personas que han protestado. Si fueran razones humanitarias, ya la ONU y la OTAN habrían intervenido en la base militar que EEU mantiene por la fuerza y contra el Derecho Internacional en territorio de la Provincia de Guantánamo en la República de Cuba, en la cual se ha comprobado la comisión de horrendos crímenes contra indefensos detenidos, por parte de funcionarios civiles y militares norteamericanos.

Ignorantes…ilusos… o instrumentos comunicacionales del saqueo?

Hemos visto como personas aparentemente serias se afanan desesperadamente en razonamientos absurdos para justificar la agresión de la aviación coaligada de los países más poderosos de la tierra contra un pequeño país de apenas seis (6) millones de habitantes. Un asesinato alevoso y cruel, frío e implacable, como el que realizan los asesinos en serie de las películas de Hollywood que crea la sádica intelectualidad de entretenimiento (entretenimiento…?) de los EEUU. Un asesinato que, además de destruir la capacidad militar y en parte económica del país, humilla a ese pueblo y cuyas bajas son en un 90% de civiles y de estos, la mitad o más, de niños, mujeres y ancianos. Vemos como estos comentaristas o periodistas faltan a la más elemental ética, cuando dicen que quienes estamos contra la invasión estamos defendiendo la dictadura de Kadafi y la masacre contra el pueblo libio practicada por éste.

Contra la agresión y el saqueo

Lo humano, lo democrático, lo evolucionado es pronunciarse contra la agresión, que además es con ventaja y con toda clase de agravantes y con el propósito de asegurar el control absoluto del petróleo y el agua subterránea, y…especialmente con el fin de prevenir que la evolución de la rebelión corrija los errores e inconsecuencias revolucionarias de Kadafi y sirva de ejemplo para todas las rebeliones de la zona. La conducta arrogante y no democrática de Kadafi ha sido un formidable pretexto para que las potencias, con sus conglomerados empresariales, intervenga para someter la rebelión y aleccionar a los demás pueblos.

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Un comentario sobre la vigencia del marxismo y de la propiedad social

Darío L. Machado Rodríguez

El proceso político de transformación socialista abarca no solo el ámbito de la economía, sino también el de la ética, el derecho, la organización, la cultura. Si el capitalismo es el predominio del egoísmo, el socialismo es el predominio de la solidaridad, si el capitalismo es el predominio de la explotación, el socialismo lo es de la justicia, si el capitalismo es el predominio de la competencia, el socialismo lo es de la colaboración, si el capitalismo es el predominio de la irracionalidad, el consumismo y el lujo, el socialismo lo es de la racionalidad, el consumo saludable y el bienestar general, si el capitalismo es el predominio del mercado, en el socialismo debe predominar el plan, si el capitalismo es el predominio de la propiedad privada, el socialismo es el predominio de la propiedad social.

Los dos componentes del título de este artículo están estrechamente vinculados por la finalidad práctica del pensamiento de Carlos Marx, revelada en síntesis en la trascendente tesis 11 sobre Feuerbach, en la que alude a la transformación entendida como práctica, como actividad que incluye el pensamiento abstracto y la teoría y no como un “hacer” desprendido de la racionalidad.

En efecto, hablar de marxismo es hablar de la superación del modo de producción capitalista, es hablar de revolución, de cambio y no solo de crítica del capitalismo real. Por ello, hablar de marxismo con un sentido práctico es también encarar el reto de superar la propiedad privada y la cultura mercantil capitalista que ésta genera.

Creo que es obligado reconocer que si bien la preocupación acerca del marxismo o de los marxismos posteriores a Marx no es nueva, sí adquirió mucha mayor notoriedad después del derrumbe del sistema socialista de Europa del Este y de la confusión que cundió en todo el mundo progresista.

Comparto la idea de los que piensan que el fracaso del experimento socialista eurooriental nacido con la revolución de Octubre de 1917, no fue solo un fracaso “de los soviéticos” ni “del campo socialista”: fue, esencial e históricamente hablando, un fracaso de toda la humanidad; fracasó aquel socialismo como componente de la realidad mundial nacida de aquella revolución primigenia y fue particularmente un fracaso mayor para la izquierda consciente y radicalmente anticapitalista. Eso explica en parte por qué muchos los asumimos con sus defectos y vimos en el antisovietismo una posición contrarrevolucionaria y también por qué –aun reconociendo sus deficiencias, errores, insuficiencias y excesos- no nos sentimos reivindicados con el fracaso de la URSS, sino debilitados. Pero si bien la vida ha comprobado con creces que no estamos “mejor” ahora, también ha sacado a la superficie de modo dramático el costo social y político de los errores y, simultáneamente, que ese fracaso no lo fue del “marxismo” y menos aún “de la obra de Marx”, aunque lógicamente al analizarlo nos remitimos inevitablemente al pensamiento fundador y su producción posterior.

Ahora bien, ¿por qué nos interesa debatir sobre el marxismo, cuando estamos en medio de tanta incertidumbre y crisis en el planeta? Creo, en primer lugar, que es por la convicción de que el marxismo tiene todavía mucho por hacer en este mundo porque sigue sirviendo a los propósitos de la política revolucionaria, la de hoy, la de un mundo cambiado y cambiante.

Un primer asunto es precisamente éste: el marxismo posterior a Marx sólo puede tomar su marxismo, el de Marx, en relación con un mundo cambiado y cambiante, pero no escogiendo pedazos de este que consideremos “buenos” porque en tal caso no podríamos hablar de “marxismo” sino de interpretaciones parciales y descontextualizadas de un pensamiento, una de cuyas principales virtudes, si no la principal, es su integralidad. El otro aspecto es tener en cuenta el carácter abierto de este sistema filosófico, por lo que un abordaje que imponga límites, terminaría inevitablemente en posiciones dogmáticas que acabarían necesitando un marxismómetro que revelase cuánto marxismo hay en un pensamiento, en un enfoque, en un ensayo, etc. y claro está se necesitarían los especialistas en marxismometría para hacer las mediciones y otorgar calificaciones.

La esencia holística del marxismo es el fundamento de su principal fortaleza teórica, es intrínsecamente multi, trans e interdisciplinaria, exige ver la sociedad desde las perspectivas económica, política, jurídica, cultural, ética, estética, antropológica, etc., integralidad que no siempre ha sido asumida por el sujeto de la construcción socialista con el rigor que imprimió Marx a su estudio de la historia, a su crítica del capitalismo, a su perspectiva del socialismo, lo que ha traído importantes desfases en la vida cotidiana resultantes de la falta de articulación práctica de las actividades socioeconómica, organizativa, jurídica normativa e ideológica política; precisamente al análisis de este particular hemos dedicado buena parte de los esfuerzos para estudiar los problemas de la transición socialista (2) .

El marxismo posterior a Marx, si lo consideramos como sistema integral, puede enfocársele desde su característica de ser cosmovisión, teoría de la historia, el ser guía para pensar una sociedad histórica y culturalmente definida, una región, o una actividad humana, por ejemplo: la Economía, el Derecho, la Ética, y verse también como ideología. Todos estos enfoques, claro está, están interrelacionados.

El marxismo, en tanto expresión teórica, totalizadora, es ciencia y como tal está necesitada de incorporar constantemente los nuevos datos de la realidad, de mantener su carácter abierto, de autocrítica y superación ante los nuevos conocimientos, incluyendo aquellos que pueden determinar cambios en su epistemología. La complejidad que hoy se reconoce en la relación sujeto – objeto, que a mi modo de ver se exagera en ocasiones hasta el extremo de diluirse uno en otro caotizando al conocimiento, impone, sin embargo, un reto para la epistemología que no puede ser obviado.

El marxismo como ideología exige una visión integral de la realidad social y convoca a una actitud revolucionaria desde una perspectiva de regularidad que parte de considerar la finitud inevitable del sistema socioeconómico capitalista y del modo capitalista de vida como un resultado natural de la evolución de la historia. Aquí se nos presenta una disyuntiva. No habría Carlos Marx sin Hegel. La modernidad que se levantó sobre las bases del modo capitalista de vida construyó su subjetividad, generó sus filósofos, la filosofía clásica alemana no cerró con Feuerbach, cerró con Marx. Marx, al pensar la crítica del capitalismo estaba criticando también a la modernidad de entonces, a su modernidad, y al postular como inevitable el postcapitalismo en forma de socialismo, también estaba postulando una nueva modernidad o, si se quiere, una postmodernidad, obviamente de signo y contenido muy diferente a la ya pasada moda “postmoderna” y dado su fundamento filosófico hegeliano, ese cambio era visto en una dialéctica de la negación que para nada evocaba una etapa desprendida de la sociedad anterior, sino, como recordara en su Crítica al Programa de Gotha, “con las manchas del parto”.

La ideología marxista es un sistema de principios, teorías, ideas y valores construido sobre la base del convencimiento y prueba del carácter finito del modo de producción y de vida del capitalismo. Por esta razón –en rigor- no toda ideología anticapitalista es necesariamente una ideología marxista tal como Marx vio la historia, pero sí en muchísimos puntos de contacto, no solo por este particular, sino por muchos otros, porque una ideología política revolucionaria es siempre un sistema vivo de ideas, valores, códigos, convicciones, actitudes, y el marxismo en tanto ideología, solo puede existir realmente en una sociedad concreta, histórica y culturalmente definida, solo puede existir, para decirlo con palabras de Isabel Rauber, mestizado, de lo contrario estaríamos ante una pura abstracción de escaso sentido práctico y la ideología, como enseña Fidel, es conciencia y actitud de lucha. (3)

Las preocupaciones e incertidumbre que muchos asumen respecto del futuro de la humanidad llevan a estas personas que rechazan al capitalismo como sistema, que sufren y reflejan sus contradicciones, a luchar contra este, aun sin el convencimiento de que necesariamente está condenado a desaparecer. Pero en tanto postura anticapitalista, esta posición va al encuentro del marxismo y construye sus sentidos con fundamentos muchas veces coincidentes con este, pero se detienen en el concepto de la desaparición ineluctable del sistema, como necesidad histórica, como regularidad.

Lo anterior nos lleva a otra pregunta bien diferente: ¿qué tan importante es para la práctica que las personas reconozcan como cierta tal regularidad? Cabe pensar incluso que no esperar que el devenir histórico determine el cambio implica asumir mayor responsabilidad por parte de ese sujeto anticapitalista, que, por así decirlo, “se queda solo” sin la ayuda del demiurgo de la necesidad histórica y por ello está probablemente en mejor capacidad de prepararse para las incertidumbres, para pensar y reaccionar ante lo casual, y asumir nuevas actitudes prácticas, algo que –dicho sea una vez más- no tiene por qué no ser también una actitud positiva de quienes sí reconocen esa regularidad.

Ni Marx ni Engels tuvieron posibilidad de participar de una práctica de construcción socialista, no pudieron, por tanto, continuar su labor teórica alrededor de tal experiencia. Su legado se circunscribe al desarrollo de la concepción materialista de la historia, el estudio a fondo del capitalismo, el descubrimiento de sus contradicciones, de las lógicas internas que generan las potencialidades para su necesaria superación, pero no tenían ni podían tener idea de cómo en un país subdesarrollado y bloqueado como Cuba, por ejemplo, podía organizarse la producción y alcanzarse la eficiencia. Siendo como eran, científicos, se alejaban de la especulación. Solo llegaron a plantear algunos criterios acerca de cómo podría ser la distribución. Lenin participó en los primeros intentos de organizar el funcionamiento socioeconómico del socialismo en la antigua URSS, con las conocidas etapas de comunismo de guerra y la NEP (4) , pero vivió poco tiempo después de iniciado este proceso, nos legó su análisis del imperialismo e importantes trabajos acerca de la NEP, pero tampoco él tuvo una práctica dilatada, suficiente, como para sistematizar y generalizar algunas experiencias.

Si reconocemos que el marxismo hay que verlo en relación con un mundo cambiante y cambiado, a la pregunta ¿cuál marxismo? hay que anteponerle la pregunta ¿cuál realidad?, ¿qué ha cambiado en el mundo? No podemos aquí pretender el imposible de señalar siquiera todos los cambios fundamentales, sino asomarnos al problema. Muchos entonces nos hacemos preguntas como estas: ¿Cuál y cómo es hoy el sujeto del cambio revolucionario?, ¿Cómo se construye el poder del cambio?, ¿Cómo se expresa hoy la relación economía–sociedad?, ¿Cómo ver hoy el determinismo económico “en última instancia”?

Acerca del papel del marxismo

El marxismo tiene que dar cuenta hoy de las transformaciones que han ocurrido y siguen ocurriendo en el mundo en lo tocante a la estructura socioclasista. La contradicción capital–trabajo, obviamente vigente, se interpretó muchas veces de modo reduccionista, colocando en el polo capital a la burguesía y en el polo trabajo al obrero, la visión mecanicista de esta oposición, llevó incluso a definir como esencialmente “bueno” al obrero y esencialmente malo al “burgués”, recordemos de nuestra práctica las planillas con la pregunta: “origen social”.

El desarrollo del capitalismo ha producido también cambios en los trabajadores, los cambios han llegado al enfrentamiento de los obreros que pelean entre sí por mantener el trabajo, la competencia ha calado hasta la médula a toda la sociedad, no es que sea un fenómeno nuevo en la historia, los trabajadores mejor remunerados hace años se distancian de su clase y también se han puesto entre ellos zancadillas, pero el capitalismo tardío ha empleado, y hábilmente, además de sus armas económicas, las extraeconómicas, las armas de la ideología y ha terminado culpando al individuo de las miserias del sistema y con muchos individuos aceptando las culpas y reconociéndose “incapaces” y “perdedores”.

Mientras, han surgido nuevos actores sociales no necesariamente directamente vinculados -como tales actores- a la función económica del capital, al metabolismo económico, a la producción de bienes y servicios bajo la explotación capitalista, pero sí indirectamente y sufriendo las contradicciones del sistema en su etapa de perversión y sus disímiles vías de parasitar en la sociedad, y le han nacido al capitalismo tardío nuevos enterradores cuyas vías de participación y empoderamiento ya no vienen del modo decimonónico ni como fue en el pasado siglo. No puede decirse que los obreros serán los enterradores, que son los únicos que no tienen nada que perder sino sus cadenas, o que son los encargados por el devenir de ocuparse de acabar con el capitalismo una vez que se apropian de la ciencia del cambio. De igual manera es fundamental la recuperación y relanzamiento de la experiencia y las tradiciones de lucha de los trabajadores. Todo ello introduce muchísimas interrogantes y desafíos acerca de la función de las organizaciones políticas, los modos de articulación, las formas de lucha, las vías de empoderamiento, etc.

Lo anterior conduce a otra reflexión acerca de cómo considerar la construcción del poder para el cambio. Este ya no puede verse sólo como atributo básico “de una clase con sus aliados”. En las nuevas circunstancias históricas no pierde centralidad el trabajo como polo opuesto e imprescindible del capital, pero sin perderse o diluirse el concepto de clase en el presente la centralidad se agranda y el capital que fue otrora el trasfondo y fundamento económico de un modo de vida y de un cambio progresista, aparece hoy como un gigantesco cuerpo parasitario que se relaciona de modo dañino con la humanidad y con la naturaleza. En consecuencia, el desarrollo hoy del marxismo plantea a la izquierda el estudio, seguimiento, elucidación de las nuevas formas de construcción y ejercicio del poder para el cambio, desarrollo y consolidación de un nuevo modo de vida.

Lo dicho nos lleva de la mano a rever el tema recurrente del determinismo económico. El determinismo económico de Marx se inscribía en la lógica del desarrollo de las fuerzas productivas, ellas eran las generadoras del cambio inevitable, pero ese ángulo hay que verlo detenidamente, porque la influencia de los procesos económicos en la vida social tiene características específicas y regulares, independientemente del grado y nivel de su desarrollo. No albergamos dudas al afirmar que cuando hay crisis en la actividad económica, esta se refleja en la sociedad en su conjunto con fuerza que determina direcciones de la historia, tampoco dudamos de la estrecha en insoluble relación de los procesos económicos con los procesos sociales en general y nos dirigimos a estudiar los eslabones mediadores cuando queremos elucidarla, pero también debemos plantearnos ante los nuevos problemas que se presentan hoy ¿Qué corresponde al marxismo como ideología política, como guía para la acción superadora del capitalismo, como ciencia del cambio? ¿Debemos, para decirlo en buen cubano, “seguir la rima”, enfocar la sociedad que queremos construir sobre la base de competir con capitalismo para “producir más” y “consumir más” porque de lo contrario no lo derrotaríamos, o debemos plantearnos una crítica profunda y específica en cada sociedad de la producción y el consumo que heredamos del capitalismo y forjar un modo de vida, una cultura, auténticamente nuevas, superiores? Digo esto, sin dejar de tener en cuenta las deudas de consumo básico elementales que se heredan con el subdesarrollo o con las injusticias y desigualdades del capitalismo en los propios países desarrollados y que el emprendimiento por una nueva sociedad no puede soslayar.

Uno de los temas más importantes, en los que en la experiencia socialista mundial ha olvidado la integralidad del pensamiento de Carlos Marx es el referido a las formas de organizar la propiedad social.

Ha quedado suficientemente claro que el capitalismo no es “el fin de la historia”, ahora bien, si no es superado por algo –y valga la redundancia- “superior”, acabará con la historia, que no es lo mismo, pero como dijo el poeta, es igual.

En consecuencia, el socialismo está hoy más que nunca a la orden del día. También ha quedado claro que no habrá una única forma de existencia del socialismo, sino tantas como condicionen las diferentes sociedades que emprendan tal camino de transformación de la sociedad.

El proceso político de transformación socialista abarca no solo el ámbito de la economía, sino también el de la ética, el derecho, la organización, la cultura. Si el capitalismo es el predominio del egoísmo, el socialismo es el predominio de la solidaridad, si el capitalismo es el predominio de la explotación, el socialismo lo es de la justicia, si el capitalismo es el predominio de la competencia, el socialismo lo es de la colaboración, si el capitalismo es el predominio de la irracionalidad, el consumismo y el lujo, el socialismo lo es de la racionalidad, el consumo saludable y el bienestar general, si el capitalismo es el predominio del mercado, en el socialismo debe predominar el plan, si el capitalismo es el predominio de la propiedad privada, el socialismo es el predominio de la propiedad social.

Cuando una sociedad ha acumulado suficiente fuerza, organización e inteligencia y emprende el camino socialista desde el predominio de la propiedad privada, podrá avanzar progresivamente en su socialización. Donde ya –como es en la realidad cubana- predomina la propiedad social y hay casi medio siglo de hábitos y experiencias acumulados en su organización, administración y funcionamiento, estoy convencido que lo sensato no es retroceder privatizando masivamente la pequeña y mediana empresa bajo el supuesto de que es el único modo de asegurar el estímulo a la tan necesaria eficiencia.

Pensar así, sería dejar de lado la integralidad que caracteriza al marxismo. Téngase en cuenta que siendo Cuba un país subdesarrollado, la pequeña y mediana empresa abarcan una parte importante del contingente de trabajadores que asegura la producción nacional. Pasar esa propiedad a manos privadas, además de plantear un complejo dilema ético, jurídico y político generado por las preguntas: ¿a manos de quién van a pasar? ¿Por qué? ¿cómo quedarían después de eso las políticas sociales?, etc.; significaría, en el hipotético caso de que así fuere, que cientos de miles de trabajadores y sus familias pasarían, por decisión de la propia voluntad socialista, al bando del mercado, el individualismo y la competencia mercantil, recreándose el motor reproductor de valores capitalistas y la base socioeconómica de rearticulación de una ideología capitalista dependiente, superada en lo fundamental por el proceso revolucionario de 1959. Es una falacia pensar que el problema tiene solución estratégica en los impuestos que controlarían esa propiedad privada.

Pero la única forma de existir la propiedad social en el socialismo, no es la de su administración estatal, verticalista y centralizada, y el hecho de aceptarla como fundamento de la construcción económica socialista no significa que con ello deja de existir automáticamente la ley del valor. No solo porque esta predomina en el mundo real y obliga a una sociedad subdesarrollada y de economía abierta, necesitada del comercio internacional a subordinar su metabolismo socioeconómico en buena medida a esa ley, sino –y en mi criterio básicamente- porque en la propia sociedad cubana, luego de medio siglo de transformaciones socialistas no ha sido eliminada –ni lo podrá ser por largo tiempo- la psicología de intercambio de equivalentes que han generado en la especie humana siglos y milenios de práctica mercantil.

También es fundamental -en mi criterio- tener en cuenta que la economía cubana no tiene otro modo de procurar la eficiencia si no asume conscientemente la necesidad de ser una economía mixta, en la que predomine la propiedad social, pero en la que se conjuguen diferentes tipos y formas de propiedad: privada, mixta, cooperativa, la propiedad social administrada por el Estado o con la modalidad de asociación, etc. y articular toda su armazón social económica, jurídica, política, ideológica, ética, sobre la base de esta realidad.

La existencia de la propiedad privada puede asumirse excepcionalmente también en empresas grandes o medianas y pautarse por un tiempo determinado siempre según la conveniencia social y ser más amplia en la pequeña propiedad (como lo es hoy la de la tierra de los pequeños agricultores o la de los cuentapropistas). (5)

En resumen, entre los conceptos vigentes del pensamiento de Marx está el de la superación de la propiedad privada (sobre lo cual Engels en “Principios del comunismo” afirmó que sería un proceso gradual) como base de la superación del capitalismo por el socialismo. Pero la propiedad social en el socialismo no será eficiente si no adopta las formas que pauta la realidad social, si no se organiza de manera tal que los colectivos laborales estén adecuadamente estimulados material y moralmente para trabajar con eficiencia y eficacia, para generar iniciativas, para propiciar la creatividad. Ello requiere una diversidad de formas de organización del trabajo y los salarios que ponga en manos de los colectivos muchas funciones que hoy están en estructuras que no se relacionan directamente con los procesos productivos y que, por tanto, no pueden tener la necesaria sensibilidad para adoptar las mejores decisiones.

Cada forma organizativa, empresa, unidad de producción, de servicios, etc. si es eficiente estará organizada de manera específica, diferente en la medida correspondiente de todas las demás incluso de aquellas que hacen una producción similar de bienes o de servicios; de forma adecuada a su tecnología, vías de realización comercial de la producción, condiciones socioeconómicas y geográficas en la que están sus instalaciones y se realiza su trabajo, etc.

El socialismo es un proyecto consciente de transformación de la realidad en el que corresponde tener participación a la sociedad en su conjunto, algo impensable sin un sistema de ideas compartido básicamente por la mayorías, que sustente la conjugación de los esfuerzos sociales en dirección a dejar atrás el modo capitalista de producción y de vida y forjar uno nuevo, superior, sistema de ideas, ideología, cuyas líneas maestras constituyan la orientación fundamental de los cambios. La ideología de la transformación revolucionaria de la sociedad cubana se nutre de las experiencias de su construcción, de los aportes de la sociedad en su conjunto, de los avances en la economía política y de la teoría general del socialismo en Cuba, cuya tarea principal será entonces la de contribuir a la estructuración sistémica del metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición socialista, enigma cuyas respuestas no encontraremos en los clásicos.

Darío L. Machado Rodríguez es licenciado en Ciencias Políticas, Dr. En Ciencias Filosóficas, miembro del Consejo Editorial de la Revista Cuba Socialista.

Notas:
1) Eliminada por el autor
2) Puede consultarse: Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, Editora Política, La Habana, 2004 y “La persona y el programa del socialismo en Cuba”, Editorial Vadell y Hnos., Caracas, 2010.
3) La ideología de la revolución cubana es resultado también del mestizaje y encarna las líneas maestras de un proyecto de socialidad, lo que constituye una fortaleza del propio proceso, incluye objetivos, finalidades, ideales y también sueños que mañana pueden ser realidad si hay la conciencia que oriente los esfuerzos por convertirlos en verdad en el futuro. Lo anterior evidentemente no ha sido entendido o no es compartido por Julio César Guanche, quien en su ensayo „La verdad no se ensaya. Revolución, ideología y política en Cuba“, publicado por la página de Rebelión en Internet, escribe en la página 7: “La cuestión de las mayúsculas define lo esencial: de quién es la Revolución, ¿del sujeto o de «la ideología»?, ¿del ciudadano o de la «naturaleza»? La mayúscula hace que la ideología funcione como la racionalización de la política, como metajustificación del comportamiento de «La Revolución». «En tanto instrumento de transformación consciente de la sociedad, la ideología de la Revolución Cubana desempeña un papel decisivo en la correcta solución de los problemas sociales, orienta sus acciones ante la realidad cambiante». He aquí un sueño que produce monstruos: la ideología haciendo las veces de programa infalible de gobierno.” (Ver: http://www.rebelion.org/, Libros Libres)
No es necesario referirse a su interpretación de las mayúsculas, pero es imprescindible aclarar que lo que cita de mi libro “Cuba. Ideología Revolucionaria.” está fuera de contexto, a continuación transcribo un tramo mayor del texto que rodea a su cita, aunque el referente más amplio es lógicamente el propio libro:
La ideología de la Revolución Cubana no es un resultado acabado, se enriquece y transforma al calor del propio proceso de desarrollo social, y es deber de sus portadores preservarla de derrotas. En su vínculo indisoluble con el proceso social cubano, a la ideología de la Revolución Cubana le es inherente el constante enriquecimiento y transformación, el desarrollo.
Al proceso de creación de ideas y valores ideológicos, al desarrollo de la ideología del proceso revolucionario cubano contribuyen no solo los ideólogos, los cuadros, militantes, científicos, trabajadores de la esfera espiritual, sino también la opinión pública, las masas, los individuos, los grupos sociales.
Como dijimos, esta puede verse como resultado y como proceso. En tanto instrumento de transformación consciente de la sociedad, la ideología de la Revolución Cubana desempeña un papel decisivo en la correcta solución de los problemas sociales, orienta sus acciones ante la realidad cambiante. En el proceso de afrontar con soluciones nuevas los nuevos problemas es donde se enriquece y desarrolla la propia ideología.
Otra característica es la complejidad creciente de la actividad ideológica consciente. Está condicionada por el desarrollo científico-técnico, el desarrollo cultural general, e ideológico, en particular de las masas, por complejidades específicas de cada etapa y coyuntura, y por el desarrollo de los métodos y medios de la actividad ideológica. (Ver Darío L. Machado Rodríguez, “Cuba. Ideología Revolucionaria”, Editora Política, La Habana, 2000, pp. 178-179.).
Su valoración acerca de que ello es „un sueño que produce monstruos: la ideología haciendo las veces de programa infalible de gobierno.“ es cuando menos difícil de entender. Espero, sí, que su escrito sirva para invitar a la lectura de mi libro, que ciertamente hoy escribiría de otro modo en más de un aspecto, pero sin renunciar al papel de la ideología de la revolución cubana, a sus valores, sus principios, sus ideales y su ética, como instrumento decisivo en la orientación del proceso revolucionario cubano y no estrecha y forzadamente „haciendo las veces de programa infalible de gobierno“.
4) Nueva Política Económica, “NEP“ por sus siglas en ruso ( Nóvaia Ekonomícheskaia Política) . Política económica, impulsada por V.I.Lenin y el Partido Comunista a partir de 1921, en sustitución del comunismo de guerra y su fundamento: el sistema de contingentación. La NEP basada en las relaciones monetario-mercantiles perseguía impulsar la producción, en particular la agrícola.
5) Ver capítulo Propiedad social y mercado en la sociedad cubana actual, en Darío L. Machado Rodríguez, “¿Es posible construir el socialismo en Cuba?”, Editora Política, La Habana, 2004, pp.119 – 143.

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Libia: El otro veto

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

La aprobación por el Consejo de Seguridad de la ONU de la Resolución 1973, al amparo de la cual varios países de la OTAN bombardean a Libia, no sólo fue apresurada y sobre la base de hechos no verificados sino que, a la luz de la Carta de la ONU y de los compromisos adoptados durante su fundación, probablemente sea ilegal.

1) No cuenta con el voto unánime de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

2) Los países que atacan a Libia no constituyen una Fuerza de Paz de la ONU ni lo hacen bajo su bandera. Ningún país ni la OTAN han sido facultados por Naciones Unidas para actuar y usar la fuerza en su nombre.

No obstante la presunta ilegalidad de la actuación de la llamada “coalición” que opera contra Libia, lo que ahora me interesa destacar no es tanto el poder de las grandes potencias con derecho a veto, sino la falta de liderazgo y cohesión que afecta a los países del Tercer Mundo y los paraliza, poniendo de manifiesto la ineficacia de sus organizaciones, entre ellas, la Liga Árabe, la Unión Africana, la Conferencia Islámica y el Movimiento de Países No Alineados.

A lo largo de cincuenta años, los países del Tercer Mundo se conformaron con crear organizaciones más o menos ceremoniales, dedicadas a celebrar eventos formales, incluyendo grandes cumbres de jefes de estados y gobiernos, en las cuales lo importante son las apariencias y no la capacidad para abordar problemas específicos y encontrar soluciones concretas. Convertidos en un fin en sí mismo, sus eventos han llegado a ser circuitos de turismo político y virtuales torneos de oratoria. Recientemente un comentarista comparó la Liga Árabe con un club de futbol. No le falta razón, excepto que jugar futbol es menos peligroso.

Sin estatutos ni reglas claras y sobre todo sin mandatos ni capacidad para lidiar con asuntos importantes, las organizaciones tercermundistas no están habilitadas para actuar decisivamente. En el pasado la única excepción fue la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que aprovechando su posición en el mercado petrolero, ha logrado presentar un frente común ante a las transnacionales. Recientemente, con motivo del golpe de Estado en Honduras, La Unión de Países Sudamericanos (UNASUR) y la Iniciativa Bolivariana para las Américas (ALBA), asumieron posiciones de resistencia y aplicaron sanciones ante la violación de la institucionalidad en un país de la región.

Los imperios y las grandes potencias han procedido de otra manera.

Aleccionados por la carnicería que resultó ser la Primera Guerra Mundial y ante requerimientos derivados de la amplitud e intensidad alcanzada por las relaciones internacionales y las amenazas para la paz derivadas de las contradicciones entre las potencias; europeos y norteamericanos comprendieron la necesidad de crear mecanismos de concertación que impidieran grandes contiendas bélicas entre ellos. Así, impulsada por el presidente norteamericano Woodrow Wilson, nació la Sociedad de Naciones.

La Sociedad de Naciones, creada en 1919 y que tuvo 42 miembros, fracasó, no porque fuera una mala idea, sino porque fue realizada de modo imperfecto. A pesar de los tratados de Versalles, la organización no pudo impedir el rearme alemán ni evitar el desencadenamiento de la II Guerra Mundial. La principal limitación de aquella entidad era el carácter no vinculante de sus resoluciones y la ausencia de medios para imponerlas. Al calor de la II Guerra Mundial, Franklin D. Roosevelt y otros estadistas del siglo XX se dieron a la tarea de solucionar aquellas carencias.

Desde 1941 cuando se adoptó la Carta del Atlántico, suscrita por Roosevelt y Churchill y luego adoptada por Stalin, de común acuerdo, norteamericanos, ingleses y soviéticos, avanzaron en la estructuración de un sistema de seguridad colectiva basado en una organización internacional que, aunque funcionara bajo reglas democráticas, no tuviera las limitaciones de la Sociedad de Naciones. Aquella entidad fue la ONU en la cual, con la mayor franqueza, se reservaron prerrogativas como el derecho a decidir o vetar el uso de la fuerza.

La decisión crear las Naciones Unidas se adoptó en 1943 durante la Cumbre de los Tres Grandes en Teherán y la redacción de la Carta; así como otros pormenores estructurales, organizativos y de procedimientos se iniciaron al año siguiente en Dumbarton Oaks, Estados Unidos.

Los expertos resolvieron todos los problemas planteados, excepto lo relativo a cómo lograr que los acuerdos relacionados con el mantenimiento de la paz fueran vinculantes y de qué manera hacerlos cumplir. No quedó otra alternativa que someter la cuestión a Roosevelt, Stalin y Churchill que en Yalta, en febrero de 1945, delinearon las funciones del Consejo de Seguridad, en particular el Capítulo VII de la Carta que autoriza el uso de la fuerza.

Las decisiones adoptadas convirtieron al Consejo de Seguridad de Naciones en una poderosa organización facultada, para utilizar la fuerza militar en litigios que, a su juicio, hicieran peligrar la paz internacional. En sus deliberaciones los líderes de las grandes potencias decidieron que el Consejo tendría 11 miembros (luego se elevó a 15) y que las cinco potencias vencedoras serian miembros permanentes del mismo. Para curarse en salud y preservar a sus aliados, adoptaron lo que entonces se llamó “clausula de unanimidad” y hoy se conoce como “derecho de veto”.

El asunto consistía en que el Capítulo VII que autoriza el uso de la fuerza sólo podría ser aplicado cuando, además de la mayoría necesaria de votos que son nueve, hubiera unanimidad entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

El primer problema se planteo cuando en 1950, al adoptar la Resolución que condenó a Corea del Norte por la presunta invasión a Corea del Sur y autorizó a la creación de una fuerza militar para restablecer la paz, hechos que dieron lugar a la Guerra de Corea, con una excusa trivial, la Unión Soviética estuvo ausente de la votación.

Entonces surgió la duda y todavía se discute si el acuerdo adoptado entonces era o no valido debido a que fue evidente la ausencia de unanimidad; cosa que, dicho sea de paso, tampoco existió en la aprobación de la Resolución 1973 al amparo de la cual se ataca a Libia donde todo es más confuso porque, a diferencia de Corea, quienes ahora actúan no lo hacen bajo la bandera de la ONU.

A pesar de las irregularidades procesales, de haber tenido la cohesión, el liderazgo y la voluntad política necesaria, el Tercer Mundo pudo paralizar a los halcones del Consejo de Seguridad donde, para aprobar una Resolución, se necesitan como mínimo nueve votos a favor, incluyendo los cinco de los miembros permanentes. Hubiera bastado que: Líbano, Sudáfrica, India y Brasil votaran en contra para a que aquella Resolución no hubiera podido aprobarse.

No hay en la Carta de la ONU ni una sola palabra que reconozca como válida la abstención de los miembros permanentes en votaciones relacionados con el mantenimiento de la paz y la autorización para el uso de la fuerza.

Se trata de un tema abierto y de la convicción de que además de protestar y exhortar a la democratización de la ONU, con los recursos existentes, los países del Tercer Mundo pudieran defender mejor sus intereses. La ONU no es perfecta pero lo más importante en este caso, no fue la actitud de los miembros permanentes ni el veto, sino el silencio ante la ilegalidad y la ausencia de voluntad política de otros integrantes.

El asunto da para más. Luego les cuento.

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La alianza internacional del crimen

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Todos los imperios, muchos de ellos con reyes (reinas) y todo, contra el pueblo Libio. Esa es la verdadera definición de lo que pasa en Libia, un despoblado país del norte de África con mucho petróleo liviano y en medio de un conflicto nacional. Los pretextos y las excusas, siempre son el instrumento de la impunidad para los crímenes y los crímenes son la vía expedita para lograr los objetivos que satisfagan los más torvos intereses. Las canallas invasiones contra Afganistán y contra Irak, son ejemplos vivos de las mentiras y la crueldad de las grandes potencias y especialmente del Estado de los Estados Unidos de Norteamérica y de sus gobiernos sucesivos, que lamentablemente no han dejado de ser simples herramientas para la imposición de los mortíferos intereses del complejo militar-industrial en un repetido “Iter críminis”, esto es: el guión para la comisión del crimen.

El problema no es Kadafi

No es Kadafi el problema, NOOO…!!! Esa es la excusa para los que ellos creen tontos. Kadafi les importa un bledo. Lo que les importa es la rebelión del pueblo contra Kadafi. Ya “occidente”, como suelen llamar al concierto de los imperialistas de Europa y los EEUU, se había entendido perfectamente con Kadafi, más allá del nacionalismo popular republicano que representó la insurgencia, en 1969, del legendario coronel Kadafi contra la odiosa Monarquía Libia, heredera del colonialismo inglés, francés e italiano que subyugó el norte de África y específicamente a Libia. Allí están los despachos noticieros, las fotos, los videos en abundancia de las giras del líder Kadafi por Europa en diferentes ocasiones. Recibido en 1984 por Felipe González, presidente del Gobierno de España por 12 años y Bruno Kreisky, Canciller de Austria por 13 años. Después en amena conversación con Aznar, presidente del Gobierno español por 8 años consecutivos. Por Rodríguez Zapatero más recientemente, por Gallardón, Alcalde de Madrid y prominente dirigente del derechista Partido Popular de España. Lo vimos abrazado por el desvergonzado Tony Blair cuando era Primer Ministro de Inglaterra, dándose besos de cortesía con el bochornoso Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia por tres períodos, de amores con Nicolás Sarkozy, Ministro en varios Gobiernos y carteras de Francia y actual presidente de la V República Francesa y… finalmente, en respetuoso saludo con Barack Hussein Obama, el presidente de EEUU. O sea… todo un gran líder mundial, aceptado y promovido por los más altos funcionarios de las grandes potencias occidentales.

No es una Intervención humanitaria

Entonces la pregunta: ¿Será que estas potencias se preocupan por las supuestas o reales violaciones de los derechos humanos realizadas por el gobierno libio?... Por supuesto que no…; si así fuera ya todos estos países y sus dirigentes habrían intervenido violentamente en Israel y se habría detenido, juzgado, sentenciado y ahorcado a la dirigencia sionista y a una centena de miembros del ejército israelí y del Mossad, los servicios de inteligencia israelíes, que son responsables de decenas de miles de muertes de civiles, niños, mujeres, ancianos en sucesivas e inmisericordes bombardeos y agresiones. Ante la evidencia de la masacre de Israel contra los palestinos, ante el descaro y la saña con los cuales actúan contra un pueblo totalmente indefenso, la ONU ha dictado innumerables Resoluciones contra Israel, sin embargo el Gobierno Isrelí hace caso omiso a las mismas, se ríe y las viola flagrantemente todos los días. Sin embargo nada se hace para obligarlos a cumplirlas y no se organiza ninguna intervención contra el gobierno Israelí. Si fuese una intervención humanitaria, como lo cacarean los mandamases desde el Consejo de Seguridad de la ONU, ya se habría marchado de Afganistan e Irak. Si fueran razones humanitarias se habría intervenido en Barein o Bahrayn, un reino hereditario en el cual gobierna la familia Al Khalifa, con el rey Hamad ibn Isa Al Khalifah y el Primer Ministro, su tío Khalifa bin Salman Al Khalifa, cuyas protestas populares arriban a la sexta semana con una brutal represión contra el pueblo que carece de todos los derechos políticos y que se gobierna como se gobernaba en Inglaterra hace 400 años o como en los EEUU hace 250 años. O en Yemén, un país de más de 20 millones de habitantes, con una de las tasas de natalidad más elevada del mundo, donde la pobreza azota al 80% de la población y la mayoría es analfabeta, en las recientes protestas han sido asesinadas cientos de personas que han protestado. Si fueran razones humanitarias, ya la ONU y la OTAN habrían intervenido en la base militar que EEU mantiene por la fuerza y contra el Derecho Internacional en territorio de la Provincia de Guantánamo en la República de Cuba, en la cual se ha comprobado la comisión de horrendos crímenes contra indefensos detenidos, por parte de funcionarios civiles y militares norteamericanos.

Ignorantes…ilusos… o instrumentos comunicacionales del saqueo?

Hemos visto como personas aparentemente serias se afanan desesperadamente en razonamientos absurdos para justificar la agresión de la aviación coaligada de los países más poderosos de la tierra contra un pequeño país de apenas seis (6) millones de habitantes. Un asesinato alevoso y cruel, frío e implacable, como el que realizan los asesinos en serie de las películas de Hollywood que crea la sádica intelectualidad de entretenimiento (entretenimiento…?) de los EEUU. Un asesinato que, además de destruir la capacidad militar y en parte económica del país, humilla a ese pueblo y cuyas bajas son en un 90% de civiles y de estos, la mitad o más, de niños, mujeres y ancianos. Vemos como estos comentaristas o periodistas faltan a la más elemental ética, cuando dicen que quienes estamos contra la invasión estamos defendiendo la dictadura de Kadafi y la masacre contra el pueblo libio practicada por éste.

Contra la agresión y el saqueo

Lo humano, lo democrático, lo evolucionado es pronunciarse contra la agresión, que además es con ventaja y con toda clase de agravantes y con el propósito de asegurar el control absoluto del petróleo y el agua subterránea, y…especialmente con el fin de prevenir que la evolución de la rebelión corrija los errores e inconsecuencias revolucionarias de Kadafi y sirva de ejemplo para todas las rebeliones de la zona. La conducta arrogante y no democrática de Kadafi ha sido un formidable pretexto para que las potencias, con sus conglomerados empresariales, intervenga para someter la rebelión y aleccionar a los demás pueblos.

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Chile: Después de Obama, la tragedia

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)

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¿Cuántas veces debe un hombre mejorar,
antes de que pueda ver el cielo?
¿Cuántos años debe un hombre tener,
antes de que pueda escuchar a la gente llorar?
¿Cuántas muertes cometerá hasta que sepa
que mucha gente ha muerto?
Bob Dylan
1. “Con un arma de fuego en cada mano, le disparó al detective de tez morena, que estaba en el suelo, después apuntó a la mujer, quien corría hacia el vehículo, impactándola en la espalda y posteriormente a un tercer detective que iba corriendo hacia atrás de nuestro camión”, cuenta Ulises Campos, empleado del empresario de chatarras Ítalo Nolli de 68 años y veterano de la guerra de Vietnam, que el miércoles 23 de marzo en la calle La Divisa de la comuna de San Bernardo, mató a una pareja de la Policía de Investigaciones (PDI) que no llevaba chaleco antibalas, en un control de rutina. En su huída motorizada y cinematográfica, hirió a 8 detectives más, hasta que fue muerto en el centro de Santiago, en medio de un operativo pocas veces visto en Chile.
“Nosotros, de delincuentes, no tenemos nada. Mi hermano simplemente se volvió loco a consecuencia de lo que tuvo que vivir en la vida y esta estadía en Vietnam”, dice la hermana de Ítalo Nolli que a los 24 años, por razones no aclaradas, se fue a Estados Unidos, y se enroló como mercenario para partir a Vietnam a matar gente en una guerra de liberación que marcaría una de las derrotas político-militares más catastróficas y sangrientas de Norteamérica contra un pequeño pueblo asiático que luchaba por su independencia y el socialismo.
Nolli, luego de los acontecimientos que todavía son portada en el país, fue calificado de psicópata por especialistas, y estaba en libertad, pese a que desde 1987 se encontraba con una orden de aprehensión pendiente en su contra decretada por la justicia militar por tenencia de armamento de guerra. Naturalmente, ello no ocurre nunca en territorio chileno cuando se vincula a otros casos. Pero aquí se trata de un chileno de ascendencia italiana que se batió contra vietnamitas desde el bando estadounidense. Ítalo Nolli quedó como el protagonista de “Taxi Driver” o “Apocalipsis Ahora” luego de permanecer tres años en Vietnam: enfermo psiquiátricamente. Sin embargo, al parecer, jamás tuvo atención profesional, las autoridades hicieron vista gorda respecto de su colección y uso de armas de armas de guerra, y el tipo, casi a los 70 años de edad, terminó matando policías. Las fuerzas conjuntas de Investigaciones y Carabineros tardaron más de dos horas en matarle, en mitad de un despliegue de incontables agentes y vehículos.

Esto ocurrió al día siguiente de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, partiera de Chile luego de una visita al país. En este caso, la paranoia no es monopolio del extinto Ítalo Nolli.
2. Fuera de todo lo esperado, luego de movilizaciones históricas, intervención de la Iglesia, y posicionamiento en la opinión pública de la causa mapuche como jamás antes, cuatro comuneros que de la justicia militar, pasaron a la civil, fueron condenados por supuestos atentados, sin resultado de muerte y donde la fiscalía se apoyó en “testigos encapuchados”. Héctor Llaitul Carrillanca fue sancionado con 25 años de prisión; y Ramón Llanquileo Pilquiman, José Huenuche Raiman, y Jonathan Huillican Mendez con 20 años de cárcel. Los mapuche están en huelga de hambre desde el 15 de marzo y mientras se organizan nuevas protestas, sus abogados preparan la solicitud de nulidad del juicio.
Por otro lado, en pocos días más, 10 jóvenes prisioneros políticos que permanecen hace más de 6 meses en la Cárcel de Alta Seguridad, serán sentenciados por el denominado “Caso Bombas”, donde no existen pruebas, ni heridos, ni muertos. Por bombas, aquí se entiende tubos para extinguir el fuego supuestamente arrojados contra sucursales bancarias en horario de madrugada. También cada vez más personas se agregan a las movilizaciones para exigir su liberación, cuando hace muy poco la oficina del equipo de abogados que defiende a los muchachos fue víctima de una explosión de ruido, a una calle de La Moneda. El extraño suceso que ocurrió mientras la infatigable abogada de Derechos Humanos, María Rivera, se encontraba al interior de las dependencias agredidas, dio pábulo para que la policía, excluyendo ilegítimamente la presencia de alguno de los juristas propietarios del inmueble, efectuaran un operativo de cuatro horas a puerta cerrada en la oficina.
3. El Producto Interno Bruto (PIB) es el principal indicador económico que cuantifica la representación en dinero de la producción de bienes y servicios finales de un país durante un año. En Chile, de acuerdo al informe del Banco Central, la minería –y en ella el cobre en particular- contribuyó con un 19,2 %; los servicios financieros con un 15,7 %; la industria con un 11,1 %, la educación y salud públicas y privadass con un 11 %, y el área agropecuario-silvícola con un 2,5 %.
La minería cuprífera aún de propiedad estatal es de apenas un 28 %; mientras el 72 % es de propiedad privada. Se trata de grandes transnacionales que desde 1982, aprovechando las políticas ultraprivatizadoras iniciadas en la dictadura militar, comenzaron a hacerse del recurso a precio de remate. Sin embargo, sólo desde 1990, con el inicio de los gobiernos civiles, las corporaciones extranjeras se adueñaron rápidamente de más de dos tercios de la principal materia prima del país. Según los especialistas, Obed Cid y Leonardo Tapia Ovalle, “del total del capital que recibe el Estado proveniente de la producción de cobre, el 75 % proviene de la empresa estatal (CODELCO) y el 25 % por parte de los privados. Entre los años 1995 y 2003 sólo la Minera Escondida pagó todos los impuestos y otra lo hizo esporádicamente, pero el resto de la minería privada no pagó”. Los mismos investigadores añaden que “dentro del programa de gobierno de Sebastián Piñera está en agenda privatizar un 20 % de la minería estatal, tomando en cuenta que CODELCO posee una reserva de 198 millones de toneladas de cobre fino”. Ese plan ya está en curso, con la venta total de CIMM T & S, y parcial de Edelnor, y el 66 % de la minera Inca de Oro.
En Chile se encuentra entre el 40 a 50 % de los recursos de metal rojo de todo el planeta. De hecho, hoy mismo produce el 36 % del cobre del mundo. Aquí es imprescindible anotar que el boom de los precios de las materias primas debido a la alta demanda asiática en toda América Latina, y en Chile, de China en especial, ha puesto sus precios transitoriamente al alza. Sólo el 2007, las transnacionales involucradas en la industria obtuvieron US$ 30.086 millones de dólares en utilidades. Sin embargo, las políticas anti soberanas, y en consecuencia, anti sociales, de los gobiernos de la Concertación y Piñera permiten y promueven el saqueo del cobre que alguna vez fuera nacionalizado por el gobierno de Salvador Allende, titiriteados por la ortodoxia súper liberal que hegemoniza la presente fase de la acumulación capitalista. Las utilidades del metal rojo, teóricamente, son incorporadas al Fisco para ser destinadas a inversión social. Por tanto resulta insultante que el 62 % de los ingresos del Estado provengan del IVA –un impuesto extraordinariamente regresivo que pagan los trabajadores y el pueblo por cualquier tipo de mercancía, incluido los libros y alimentos esenciales- del 80 % de la población cuyos salarios promedio son menores a los $ 320 mil pesos mensuales (US$ 666 dólares).
Por otra, el poder creciente de la industria del crédito y las finanzas –que lucra con recursos de terceros y no producen valor en el sentido estricto, pero sí excedente especulativo- marca a fuego el predominio del liberalismo financiero en Chile, tal cual ocurre en el resto del globo. Al igual que en el cobre, la empresa de la deuda grande o pequeña, no tiene más restricciones y regulaciones que sus propios intereses corporativos, dañando y determinando el devenir de la producción y el consumo, de la industria productiva que va restando en el país y el sobreendeudamiento de lo trabajadores (cada asalariado está endeudo en una media de 6 remuneraciones, producto del virtual congelamiento y retroceso del precio del trabajo).
La suma del cobre y el sector financiero en el paisito impactaron con un 35 % en el PIB de 2010. El cobre, que es puro primario extractivismo de un recurso no renovable, es exportación sujeta a la demanda vacilante de naciones que cualquier día, resultado de la crisis económica en curso agravada por los acontecimientos en Japón y el Medio Oriente, pueden ralentizar sus compras y comenzar a consumir sus enormes provisiones, como China. Y la banca que opera en Chile, sólo produce deuda. En efecto, la manga ancha en materia de créditos, incluso sorteando los riesgos con aseguradoras propias, ha aumentado la producción de viviendas y avivado el consumo y comercio en marzo (mes de compras escolares), pero al no existir un aumento general de salarios, sino, por el contrario, sólo preocupación por controlar la inflación que de todos modos comienza a vivir un ciclo alcista, se convierte en una bomba de tiempo en materia de cesación de pagos y alta morosidad, como ha ocurrido en algunos retailer que han visto disminuidas sus ganancias respecto del año anterior por el no pago de los créditos de usuarios corrientes. El crédito con bajas condiciones se bascula con intereses y el costo de gastos operacionales leoninos. Y el tiempo, los salarios enanos y la inflación construyen las condiciones de una crisis en ciernes.

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En un nuevo aniversario de la más oscura noche del pueblo argentino: No sólo la naturaleza dice basta

PCT

La catástrofe ocurrida en Japón causada por el terremoto que provocó el posterior tsunami nos muestran que el avance de la civilización tiene los límites del desarrollo bien marcados por la naturaleza: todo lo hecho en décadas puede ser borrado en un instante. A esto se suma la alerta nuclear, evidenciando esto el aspecto más destructor e inhumano del capitalismo: no importan las consecuencias, el asunto es explotar los recursos humanos, naturales y tecnológicos a cualquier costo. Pero no es sólo la naturaleza quien pone límites al desarrollo, también lo pueden hacer los pueblos.

Eso lo demuestran los levantamientos populares de Marruecos, Bahréin, Túnez, Libia y Egipto, cansados de la opresión de dictadores que lo único que representan son los intereses de multinacionales en extraer, mediante concesiones irrisorias por no decir ridículas, sus recursos naturales. En el caso de Libia, cabe destacar que el pueblo ahora tiene que enfrentar su lucha contra un enemigo aún mayor, las fuerzas “democratizadoras” de Estados Unidos, Inglaterra, Francia y el resto de la OTAN. Maestros en el cinismo, argumentan que su intervención busca poner paz en la región, y la única manera parece ser masacrando gente y aumentando la cantidad de muertos (a todo esto, el gobierno “nacional y popular” permanece en absoluto silencio).

Lejos ya de medio oriente merece ser resaltado en la extensa lucha de los pueblos el caso de Islandia, país donde asombra el grado de concientización de su pueblo al realizarse un referéndum por el pago o no de la deuda externa, dando como resultado un 93% al no pago de la misma. Como es de esperar dicho referéndum no llegó sólo o por benevolencia de sus gobernantes, sino por una férrea cruzada popular que dejó en el camino a su Primer Ministro junto a todo su gabinete de gobierno y que finalizará con la sanción de una nueva constitución .

Mientras tanto en América Latina las dictaduras sangrientas de décadas anteriores parecen ser parte del pasado -exceptuando el golpe en Honduras del 2009- a medida que se afianzan gobiernos “democráticos” de diferentes características. Exceptuando Bolivia y Venezuela, donde los pueblos están forzando por tomar rumbos diferentes, y Cuba donde rige un Estado Obrero, los restantes países se organizan en democracias burguesas tradicionales, y los pueblos gozamos de sus grandes "beneficios", esto es hambre, miseria y desigualdad. Es que la democracia actual no es más que el enmascaramiento de una dictadura económica, llamada capitalismo. A partir de la vuelta de la democracia ha habido gobiernos que en base a sus discursos pueden diferenciarse en lo que respecta a su política, sin embargo lo que verdaderamente los distingue no es lo disímil entre ellos sino lo símil, y ése es su papel como cara visible de una clase, la capitalista, que más allá de las diferentes formas políticas que adopte, su esencia será la misma: la explotación a las mayorías populares por parte de una minoría.

La realidad de nuestro país no escapa a esta coyuntura. En un nuevo aniversario del nefasto golpe militar de 1976, si hacemos un balance de la realidad desde el fin de la dictadura en 1983 hasta la actualidad, la democracia en que vivimos está (y no puede ser de otra manera) en deuda con respecto a los trabajadores. Después de casi 8 años de discurso oficialista anti-militar y a favor de los derechos humanos (es paradójico que esto provenga de la administración que cuenta con mayor cantidad de presos políticos desde el advenimiento de la democracia) el saqueo y la desigualdad son tan alarmantes como 35 años atrás. Basta con mencionar el principal flagelo económico de nuestro país, la deuda externa. El discurso nacional y popular kirchnerista se deshace ante los hechos: es el gobierno que más deuda externa pagó, cumpliendo los deberes con los buitres internacionales. Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que la deuda la contraen los militares, la acrecienta aún más el menemismo y el kirchnerismo se encarga de pagarla, cerrando el negocio del capital financiero internacional. Pero como dijo el ministro Randazzo, “hay que honrar las deudas”. Éste es tan sólo uno de los aspectos antipopulares y antinacionales del kirchnerismo, ya que no hay que olvidar que fue Néstor Kirchner el que cedió por 40 años más los contratos que permiten la explotación de los yacimientos petrolíferos… todo siempre en representación y beneficio de los ¡¡trabajadores!! Vale la pena recordar la galopante inflación no reconocida y permitida por el gobierno, que podría sintetizarse parafraseando al referente ideológico del oficialismo, Juan Domingo Perón, cuando sentenció que "Los precios suben por ascensor, los sueldos por escalera". De esta manera se mutila el poder adquisitivo de los trabajadores y se beneficia a los empresarios.

Otro aspecto en el que se puede ver una clara relación entre el kirchnerismo y sus supuestos enemigos (la “derecha” encarnizada en los sojeros y los militares) es la política entreguista en cuanto a las riquezas naturales del suelo y el subsuelo nacional. La presidente Cristina Fernández no dudó un segundo en dar el veto a la primera ley de protección de glaciares a pedido de la Barrick Gold (sin mencionar el espantoso daño ambiental que la explotación minera a cielo abierto genera), y nunca termina de reglamentar la segunda y no tan buena (lo que permite que el saqueo continúe), mientras permite abiertamente el avance de los pooles de siembra con su sistemática sojización de la agricultura. Seguramente criticar esto es “hacerle el juego a la derecha”. Es un concepto de “derecha” muy extraño aquel que no incluye en ella a los organismos de crédito internacionales y a las multinacionales como la Barrick Gold, como también es bastante particular la supuesta “no criminalización de la protesta social”, olvidando casos de represión y aprietes a los reclamos de los trabajadores de: Kraft, Casino, Htal. Francés, Indec, Dana, Atilra, Docentes (en Santa Cruz, el caso Varizat),Carlos Fuentealba, los trabajadores del subte o el último caso de los ferroviarios tercerizados, en el que la patota sindical del impresentable Pedraza (símbolo de la burocracia sindical peronista en la que se apoya este gobierno) asesinó a Mariano Ferreyra. La misma burocracia sindical de la CGT que no va a permitir que ni siquiera se mencione la posibilidad de investigar a ”Hugo”, aquel que tuvo demostrados vínculos con la triple A. Manchar la imagen de Moyano es algo que al gobierno no le conviene, teniendo en cuenta que estamos en un año electoral y el oficialismo acaba de perder en Chubut frente al impresentable Peronismo Federal y obtuvo una victoria ajustada en Catamarca, donde contó con el apoyo del viejo caudillo menemista Ramón Saadi. La inescrupulosidad del gobierno llega tan lejos que hasta es capaz de acordar en La Rioja con el delincuente Carlos Menem, en una relación simbiótica que le proporciona votos a unos, y fueros e impunidad al otro.
Por estas cosas -y muchas más- es que se hace realmente indignante escuchar en el discurso oficial una reivindicación a la generación de los 70´ que sufrió la terrible maquinaria represiva (financiada por los mismos grupos económicos a los que este gobierno responde) del Proceso. No alcanza con enjuiciar a los autores materiales de los crímenes de lesa humanidad o con bajar un cuadro de Videla del Colegio militar. La verdadera justicia se completaría encarcelando a los responsables del genocidio económico que sufrieron (y sufren) las mayorías populares de nuestro país. Es por eliminar este sufrimiento que pelearon todos los compañeros que hoy ya no están presentes, pero que dejaron un ejemplo de sacrificio y lucha que es necesario reivindicar y continuar, para crear una herramienta política de los trabajadores que fundida en el pueblo pueda poner fin a la mentira, a la hipocresía y la miseria y pueda abrir la posibilidad de una sociedad distinta, sin explotadores ni explotados, una sociedad socialista. Hacia ese objetivo hay que dirigirse más allá de todas las dificultades y trabas que haya en el camino…tarde o temprano los oprimidos del mundo entero vamos a decir basta.

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