miércoles, 30 de marzo de 2011

La primavera de los pueblos árabes

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

Los pueblos árabes han despertado de su letargo y están luchando por un cambio de forma y de contenido de sus gobiernos. Hombres y mujeres que ya son adultos, nacieron bajo dictaduras -cuyos gobiernos han usado distintos nombres, como reyes, jeques, “presidentes”, lideres, etc.- pero que no son otra cosa que gobiernos autoimpuestos sin respeto a la mayoría de la población que, como es normal y así debe serlo, desean ser también los que dirijan su propio destino.

Lo más irónico y hasta ridículo son los “presidentes” que son de carácter vitalicio, que se perpetúan en el poder mediante elecciones fraudulentas, y aún más, sus hijos heredan la presidencia. Es una forma artera de engañar a sus pueblos. Debieran denominarse Reyes, porque así responden al mismo principio de toda monarquía, es decir, gobiernos que rigen los destinos de un país, generalmente, por derecho hereditario. Pero al denominarse presidentes crean la ilusión de ser gobiernos democráticos, aunque se elijan entre ellos mismos con el apoyo de unos pocos partidarios o simplemente no llaman a elecciones. En caso de Gadafi, éste llegó al poder mediante un golpe de Estado que en ese tiempo tenía un contenido progresista. Después, le tomó el gusto al poder y se quedó transformando su gobierno en una autocracia más y pretendía que fuese hereditaria como la de Asad en Siria, Mubarak en Egipto, los reyes de Jordania, Arabia Saudita y muchos más. La verdadera democracia está muy lejos y ni siquiera una democracia burguesa se veían en camino.

Y como se sienten dueños del país, también son dueños de su riqueza y si carecen de un mínimo de moral, despilfarran esas riquezas en los casinos de juego de Mónaco y otros de países como USA, Francia, Italia etc. También en fiestas privadas con prostitutas de lujo, al estilo de Berlusconi y de otros famosos ricachones. Mientras tanto sus pueblos viven soportando la pobreza casi extrema y en el mejor de los casos, un bajo estándar de vida, en un mundo sin libertad.

Este despertar de todo un pueblo esparcido entre el norte de África y el Oriente Medio me trae a la memoria los impactantes días de la primavera de Praga allá por el año 1968. Un pueblo amotinado queriendo salir de la mediocridad y de la falta de libertad. Asimismo les está ocurriendo a los pueblos árabes. El clarín de la lucha ha estremecido el alma del combatiente que anida en cada muchacho árabe y han comenzado ya a despertar de ese largo letargo en que se encontraban sumidos, aunque nadie sabe donde ha de terminar. Es de esperar que no termine como la primavera de Praga, acallados por las balas y los tanques.

En todo el mundo árabe había ya un volcán político y social que acumulaba presión y que estaba a punto de estallar. La juventud no permanecía tranquila, aunque en la superficie parecía que no había una ebullición que pondría a esos países en un estallido violento, aun cuando, la violencia vino, más bien, de los que pretenden aferrarse al poder, defendiendo el privilegio de explotar y enriquecerse a costa de sus pueblos. Este volcán necesitaba sólo una chispa para reventar, como también dice el adagio, faltaba una gota para rebalsar el vaso. O como lo dice tan bien, la articulista María Eugenia Eyras citando al escrito famoso de Mao Tsetung: “una sola chispa puede incendiar la pradera”. Ni USA ni los países de UE se imaginaban que este estallido estaba tan cerca y que bastaría una chispa para incendiar las praderas y los desiertos en donde viven los pueblos árabes. Y esa chispa fue la inmolación de Mohamed Bouazizi, que se quemó frente a las oficinas del gobernador en su ciudad, como una protesta porque se le había confiscado su carrito que le permitía la venta de legumbres. Era sólo un joven de 26 años que se veía obligado a vender verduras y fruta para sustentar a su familia a pesar de que había estado estudiando en la universidad. Y tuvo que dejarla para poder seguir manteniendo a su familia. En esos países no existen préstamos de estudio ni el Estado se siente obligado a ayudar a los de abajo cuando desean estudiar. No encontró otro trabajo y la cesantía lo tenía harto; y la única forma de mantener a su familia era ser vendedor ambulante. Estuvo agonizando durante dos semanas y cuando murió, la dictadura había sido derribada por las protestas multitudinarias de la juventud tunecina.

Este acto tan desesperado me trae a la memoria también, que durante la represión soviética de la primavera de Praga, se inmoló de la misma forma el estudiante Jan Palach. Como en el cristianismo, los sacerdotes musulmanes (imanes) prohíben el uso del suicidio, sin embargo, ya van miles de musulmanes que lo usan como arma para combatir al enemigo. Y eso no sólo lo hacen los talibanes o la gente de Al-Kaeda, sino que en casi todo el mundo musulmán. Yo me pregunto si hay algo de amoral en esa forma de lucha. Pienso que cuando el enemigo es muy fuerte y comete toda clase de tropelías contra el pueblo -el pueblo que sea- los pueblos no pueden permitirse el lujo de combatir con las puras manos o los gritos de las protestas. En lo personal estoy en contra de la guerra y de las masacres de cualquier clase y realizada por cualquier tipo de gobiernos (por eso no puedo simpatizar con Gadafi) y también me da mucha lástima cuando alguien llega a inmolarse como forma de protesta o como arma, pero ¿quién soy yo para decirle a los de abajo, a los reprimidos, a los muertos de hambre, cuáles medios deben de usar ellos para combatir a sus explotadores y represores? ¿Dónde empieza a regir la moral social y la conciencia y el despertar de la necesidad de la lucha y de la revolución? ¿Qué es lo moral y dónde se encuentra su límite con lo inmoral o amoral? ¿Acaso lo considerado moral no es algo establecido por la religión y después llevada a los escritos llamados leyes? Quisiera preguntarle al o a la que lee este artículo, ¿es moral la explotación de nuestros semejantes? Este acto tan terrible logró despertar a la juventud oprimida y adormecida por los dictadores de turno, a veces usando de la ayuda de la Iglesia que mantiene en muchos países una relación estrecha con los gobernantes de turno. Y cuando algún imán levanta su voz para protestar contra la represión o la inmoralidad de los gobernantes es considerado un terrorista, perseguido y encarcelado. Y eso sucede también en los países occidentales. Y aunque estoy en contra de la guerra, veo que los pueblos no tienen otra alternativa cuando estos sátrapas de turno se mantienen en el poder gracias a las FFAA y a los aparatos policiales, en especial a la policía secreta y a las cárceles secretas en donde se tortura y se asesina.

Los movimientos de protesta en esta primavera que empezó en Túnez se han disparado y hoy ya existen en Marruecos, en Jordania, en Arabia Saudita, en Yemen, en Siria, en Bahréin y no todavía han terminado en Egipto, ni en Túnez y, en Libia, ha tomado la forma de una guerra civil. Veo que estos movimientos no van a quedarse en protestas solamente. En la misma medida en que sus sátrapas sigan reprimiendo, los jóvenes tendrán que recurrir a las armas como la única forma de conseguir sus propósitos aunque nadie sabe dónde ha de desembocar todo esto. No hay duda de que los islamistas han logrado avances en estos tiempos, ya que los gobiernos que los reprimieron, hoy los declaran legales y les permiten una acción política que antes no tenían. El Imperio teme a los islamistas, porque que son enemigos de Israel y, por tanto, a la geopolítica de USA en esa zona. Teme USA que si se desploman estos sátrapas, ellos perderán terreno y muchas bases norteamericanas tendrán que cerrar. Y eso es pérdida del control militar y geopolítico de una zona tan importante en el mundo de hoy, porque allí abunda el petróleo y el gas natural. Y no quiero decir con esto que los norteamericanos van a llegar con sus barcos tanques a robarse el crudo, como lo dicen algunos que no analizan las cosas más a fondo. Les basta que ese crudo salga de los puertos con destino a Europa y USA vendido por los países dueños, aunque a veces pertenezcan a multinacionales en donde el capital en gran parte es norteamericano; lo importante es que el crudo siga su camino y no cree una situación que puede agravar la crisis económica que empezó en el año 2008 y que todavía no ha terminado.

Vivimos una época diferente a la que planteó Lenin en 1916 en su famoso escrito “El imperialismo, fase superior del capitalismo” en el que planteaba la acción depredadora y despiadada de las potencias imperialistas que condujeron al mundo al desastre y genocidio de dos guerras mundiales. Marx había dicho en sus escritos que para definir una época económica lo fundamental no era lo que se hacía, sino con que herramienta se hacía. Esta época yo llamo la Tercera Revolución Industrial y la época de los Estados Multinacionales, como por ejemplo es hoy en día la Unión Europea. Un arma importante de esta revolución tecnológica que golpea a la puerta de los sátrapas de todo el mundo, es un artefacto pequeño, pero complejo y poderoso: el ordenador, que permitió la existencia de Internet y, con ello, de las comunicaciones y de la distribución de la información a lo largo y a lo ancho de todo el planeta. Así la juventud árabe se puso al día y comprendió que la sociedad árabe estaba retrasada política, social y económicamente, viviendo en un sistema parecido al de la Edad Media, más que al sistema que impera hoy en casi toda la Tierra. Esta revolución industrial fue la que permitió el acceso de una gran parte de la ciudadanía árabe, en especial de la juventud estudiante a la realidad que vive el mundo. En esto el canal digital Al-Jazeera, tanto en televisión como en Internet ha jugado un rol de primer orden. Esta ciudadanía se dio cuenta de que hasta hoy había sido reprimida para que sus gobernantes se apoderasen de las riquezas del país y viviesen en el extremo lujo, mientras que los pueblos viven con un bajo estándar de vida. El uso de Internet permitió llamar a las concentraciones en forma rápida; así ocurrió en Túnez, en Egipto, en Libia y en otros lugares.

La primavera de los pueblos árabes está recién comenzando. Las tiranías como la de Yemen, Arabia Saudita, Argelia, Siria y Jordania recurren a una represión descontrolada y eso, aunque por ahora les sea favorable al desmantelar los movimientos de protesta, a mediano plazo les será desfavorable porque eso incita a la revuelta armada. Y aquí hago también un paralelo con la Primavera de Praga. En un comienzo fueron sólo protestas, pero al ser reprimidos e invadidos por las fuerzas del Pacto de Varsovia encabezadas por las fuerzas soviéticas, el pueblo checo salió a la calle armado de lo que podían encontrar, aunque el ejército checo se mantuvo dentro de sus cuarteles mirando impávidos como sus hermanos eran masacrados. Espero que eso no ocurra en esta primavera y los soldados abandonen a los sátrapas y permitan así los cambios políticos y sociales que se precisan hoy.

Algunos sátrapas intentan engañar a los manifestantes con promesas de cambios o con aumentos salariales y en algunos casos con cambios constitucionales. El sátrapa de Siria, el día 27 de este mes levantó el estado de emergencia que había estado vigente durante 48 años. Este estado de emergencia le permitía a al gobierno sirio restringir casi todos los derechos civiles y a sus servicios policiales detener arbitrariamente a cualquier ciudadano y llevarlos a juicios sin con escaso apoyo de defensores y ante tribunales totalmente partidistas. A eso se le llama democracia. Ahora este sátrapa engaña con el repugnante show de la renuncia del gobierno en pleno, pero él se mantiene en el poder y está preparando a uno de sus hijos para que le suceda en el puesto de “presidente” vitalicio. Bueno, es la política de la “democracia” siria. Es como lo decía antes: se precisa un cambio de forma para que se mantenga todo lo mismo en el contenido.

Otros sátrapas represores, como el rey saudí, no sólo reprime a su propio pueblo, sino que se permite enviar tropas a reprimir al pueblo de Bahréin, sabiendo de antemano que ni USA ni la UE han de intervenir a favor de estos pueblos, porque Arabia Saudita es el centro religioso de todo el mundo sunita. Además, uno de los principales productores de petróleo del mundo y que siempre está a las órdenes del Imperio. Cada vez que hay algún país que momentáneamente deja de producir, Arabia Saudita se compromete con USA a aumentar la producción.

Hay quienes muy despistadamente acusan al Imperio estar detrás de las revueltas y de las manifestaciones. Para terminar quiero citar aquí lo expresado por el periodista Gabriele del Grande en una entrevista realizada por Alma Allende: “En Libia, como en Túnez, Egipto, Yemen y ahora también en Siria, las revueltas han sido espontáneas y populares y no el resultado de complots estadounidenses, sino más bien la respuesta más natural que podíamos esperar tras décadas de dictaduras apoyadas por las grandes potencias en nombre de la estabilidad y de los buenos negocios. Asombra que ciertas teorías conspiratorias procedan del campo de la izquierda. Pero eso ocurre también quizás porque estas revoluciones trascienden y superan las categorías de la izquierda. Es interesante analizar esta paradoja. En las calles de El Cairo, como en Túnez y en Bengasi, están sobre todo los pobres. Pero los pobres no piden salarios, no gritan contra los patrones, no se identifican como clase obrera. O por lo menos no todavía. Antes que nada reclaman libertad y antes que nada se identifican como ciudadanos”. Hay también algunos analistas que consideran que esa región del mundo es incompatible con la democracia occidental. Con ello justifican la existencia de todos esos sátrapas que han servido, en cuanto han podido, al Imperio y, por eso, también a la UE. Y por último, me llama tremendamente la atención los analistas o jefes de Estados progresistas de otras regiones que de una u otra forma justifican a los sátrapas como Gadafi y Asad, sin considerar que sus pueblos son las verdaderas víctimas y ellos los culpables y no víctimas de esta enorme tragedia que se vive hoy. Pero la última palabra no la tienen los analistas, tampoco los países con gobiernos progresistas o con gobiernos de izquierda, sino los propios pueblos que es de esperar triunfen con la ayuda de quién sea, con tal de que no se vendan y que puedan derribar las dictaduras y construir sobre sus ruinas una sociedad más justa, libre y democrática.

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Brevísima historia de la ONU (Parte III)

Jorge Gomez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Una vez que en Teherán (Nov.-Dic. de 1943) se hizo firme la decisión de crear un sistema mundial de seguridad colectiva con base en una organización internacional, Estados Unidos, Unión Soviética y Gran Bretaña a las que se sumó China, pusieron manos a la obra. El ambiente de unidad y colaboración, unido a la convicción generalizada de que era preciso evitar las grandes matanzas, la ruina y los enormes costos que la guerra moderna implicaba, crearon una coyuntura propicia.

El aporte político más sustantivo para tal clima lo realizó Roosevelt que, en la Carta del Atlántico suscrita con Churchill “en algún lugar de alta mar” el 14 de agosto de 1941 (luego se supo que fue frente a Terranova a bordo del crucero USS Augusta) y en la cual, ambos estadistas coincidieron en los principios que deberían de regir las relaciones internacionales una vez alcanzada la victoria, según la letra del documentos resumidos en: Cero conquistas territoriales por medio de la guerra, (2) Derecho de todos los pueblos a escoger su forma de gobierno y restablecer la soberanía de aquellos que la habían perdido, (3) Acceso de todos los estados, (incluyendo los vencidos) al comercio y las materias primas mundiales, (4) Colaboración económica para el progreso y la protección social, (5) Fin del nazismo y lucha contra la pobreza (7) Libertad de los mares, (8) Renuncia al uso de la fuerza (9) Desarme y freno a la carrera de armamentos.

Tales preceptos no sólo eran lo máximo a que entonces se podía aspirar, sino que, aunque no contenían un pronunciamiento expreso respecto al colonialismo, era un compromiso que tomaba distancia de los enfoques imperialistas y anticomunistas y en virtud del cual, a diferencia de lo ocurrido con la anterior conflagración mundial, la guerra dejaba de ser un negocio o un camino para nuevos repartos territoriales.

Semejante perfil, unido a la presencia de estadistas como Roosevelt, Churchill y Stalin, profundamente involucrados en la guerra y extraordinariamente poderosos, allanaron el camino para que las que entonces llamadas “potencias patrocinadoras”, iniciaran los trabajos que naturalmente no podían ser en Europa.

Lejos del ruido de las armas, en una bella y bien conservada mansión, decimonónica, en medio de los hermosos jardines de una bucólica barriada de Washington, entre el 21 de agosto y el 7 de octubre de 1944, sesionó la Conferencia de Dumbarton Oaks, que no fue precisamente una balsa de aceite.

El núcleo del evento estaba formado por los representantes de Estados Unidos, Edward Stettinius, Andrei Gromiko por la Unión Soviética y por China (entonces nacionalista) H.H Kung. En la apertura usó de la palabra Cordell Hull, Secretario de Estado de los Estados Unidos (1933-1944) que por su papel en la creación de la ONU obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1945.

Las bases de los trabajos fueron: los Estatutos de la Sociedad de Naciones, los 14 Puntos de Wilson, la Carta del Atlántico, lo acordado en la Conferencia de El Cairo, dos días antes de la de Teherán entre Roosevelt, Churchill y Chiang Kai-shek; los acuerdos adoptados en la capital persa y naturalmente las opiniones expresadas por líderes mundiales, diplomáticos, juristas y otros expertos convocados.

Si bien existían coincidencias de principios, hubo discrepancias que aludían no sólo a matices o a cuestiones de procedimiento sino a asuntos de fondo, entre otros: el nombre de la organización, la exclusión de los vencidos, las atribuciones de los órganos, en especial de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, la elección del Secretario General, las entidades regionales y otros. No obstante, las manzanas de la discordia fueron: el veto y el uso de la fuerza.

Naturalmente, las potencias “vencedoras” cosa que efectivamente eran (aunque se trata de una condición jurídicamente circunscripta a la contienda), apostaban por crear un marco jurídico que, a la vez permitiera el uso de la fuerza contra los países que hicieran peligrar la paz, las preservara a ellas mismas de que semejante recurso pudiera ser utilizado en su contra.

Las preguntas del momento fueron: ¿Cómo acordar el uso de la fuerza cuando hubiera una potencia involucrada? y ¿Cómo proceder cuando la paz fuera perturbada por una de los países con derecho a veto? Con razón muchos estados, especialmente los latinoamericanos sospechaban que el veto generaría impunidad. Pronto la vida les dio la razón.

Además del significado práctico del veto, los juristas presentes lo objetaron porque doctrinariamente plantea una contradicción con el principio de “igualdad soberana de los estados” y una anomalía según la cual, un solo Estado podía paralizar a toda la organización; incluso hubo lucidez para tratar de legislar para limitar el espacio para alianzas y componendas, estableciendo que en el Consejo de Seguridad no se permitiera la ausencia ni la abstención y, naturalmente se privara al país involucrado del derecho a votar a favor de sí mismo.

Aquellas preocupaciones se revelaron ciertas y explican por qué Inglaterra se abstuvo en la votación por la partición de Palestina (1948) pero no por qué la condena a Corea del Norte (1950) se votó sin la presencia de la URSS, por qué se permitió a Gran Bretaña y Francia vetar la Resolución propuesta por Estados Unidos cuando ellas fueron agresoras contra Egipto en 1956 y menos aun por qué, mediante el veto, la Unión Soviética paralizó a la ONU cuando se trató de considerar su intervención en Hungría; asuntos que trataré más adelante.

Las potencias que aspiraban a consagrar jurídicamente la condición de policías del mundo no estaban dispuestas a renunciar a sus prerrogativas pero, debido al carácter democrático de la cita, tampoco podían imponerla. Ante la falta de acuerdo se acudió al veredicto de los Tres Grandes que acordaron volver a reunirse en Yalta. Fue como poner la Iglesia en manos de Lutero. Luego les cuento. Allá nos vemos.

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Bolivia y la coyuntura global en su demanda marítima

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El histórico reclamo boliviano por una salida al mar no sorprende y forma parte de la matriz del debate sobre las relaciones entre los dos países.

El plan del presidente Evo Morales consiste en entablar una demanda ante tribunales internacionales con el objeto de que Chile ceda ante su histórico reclamo y además sintonice con las claves de integración moderna. Si existe una situación que ya resulta un anatema absurdo en la región del cono sur de América es una Bolivia sin salida al mar por el Pacífico.

Por cierto la integridad territorial y la soberanía son temas -de Chile en este caso- más específicos y más complejos, porque cualquier demanda boliviana por salida al mar que se conozca implica una cesión de territorio soberano chileno.

La tesis del corredor marítimo manejado con virtudes de cogobierno, nunca ha sido viable para aquellos sectores que en el fondo aspiran a mantener el status quo en el caso de Chile, y aquellos que sostienen una rectificación histórica en el caso de Chile. Es así que esta zona del globo que debería operar en su propio beneficio en la más estrechas integración, es quizás la más dispersa, desordenada y que despilfarra una gran cantidad de oportunidades de beneficiarse con la integración.

Sin embargo la lectura boliviana es utilizar la coyuntura global para hacer uso de objetivo integracionista que reclama la globalización y esta coyuntura que viene desarrollándose por la dinámica de los mercados, las inmigraciones y las necesidades políticas, plantea vientos que favorecen la demanda boliviana, obligando a Chile a pensar en una estrategia más moderno y acorde con los tiempos de integración.

Es así la histórica demanda boliviana se puede fortalecer y sustentar bajo las coordenadas de un marco global que exige nuevas dinámicas de integración. El tratado de 1904 – eje de la se sustenta en la tesis de su “inviolabilidad” (para Chile), y cae en la zona de la rigidez jurídica, intrínseca en los tratados.

Sin embargo, antes de negociar otras vías, la nueva postura boliviana de acudir al arbitraje internacional coloca a Bolivia y Chile cada vez más cerca de la rigidez jurídica de los tratados y lejos de la dinámica de la globalización.

El tema que arrastra Chile por más de un siglo con dos vecinos de singular importancia en la integración continental como Bolivia y Perú, está confinado al rincón más aislado del bilateralismo como si fuera tabú. En una era de intensa globalización e interdependencia, tanto para Chile como para Bolivia la salida al mar para ambas naciones es un tema de soberanía y no de integración.

Cualquier observador atento al material sobre derecho internacional elaborado a partir del fin de la segunda guerra y la apertura hacia la globalización, se encuentra con un conjunto de instrumentos jurídicos internacionales, entre ellos convenciones y tratados, que requieren de una reevaluación no en su mérito estrictamente jurídico, sino en su validez y funcionalidad frente al contexto sociológico, que en este caso sería el marco de la globalización.

El reconocimiento de un nuevo derecho internacional en gestación, provoca inquietud en aquellos sectores que se aferran a los principios de soberanía nacional e integridad territorial como letra sagrada de las constituciones.

En este sentido, el concepto de soberanía absoluta como está planteado en constituciones de excepción, como es el caso de las formuladas en la mayoría de los estados surgidos de la guerra colonial, está reñido con la progresión del derecho (moderno) y con su injerto proveniente de la sociología de la globalización.

Los esfuerzos por adaptar esta soberanía a las nuevas realidades terminan en un juego intelectual artificioso derivado en disputas jurídicas o en el peor de los casos en connatos de violencia entre los estados. Este punto no es menor porque la mayoría de los tratados entre naciones con disputas territoriales han sido fabricados bajo climas cuando la guerra era una clara posibilidad.

En un Foreign Policy de 1929 (pp284/284), el experto A. de Bustamante explica el Acuerdo Pan Americano de 1928, donde se hace evidente la fragilidad de los tratados y la necesidad del arbitraje internacional para preservar la paz. El acuerdo expresa: “Las naciones americanas condenan la guerra como instrumento de la política nacional para las relaciones con los otros estados”.

Este embrujo de la fuerza para enfrentar diferendos refleja la fragilidad de los tratados y está en vigencia. Es así que los cambios constitucionales proceden por lo general con marcada lentitud, y los que permitirían eventualmente llenar el vacío jurídico que generan tratados elaborados 100 años atrás, procederían con mayor lentitud aún, especialmente en asuntos de soberanía.

Bolivia y Chile no han estructurado un sistema de interacción estrecha en una serie de campos incluyendo el jurídico, y por cierto, los conceptos más convencionales como el de soberanía van a prevalecer.

Pero más allá de la cuestión jurídica, el factor de gravitación esencial debería ser el nuevo orden de relaciones internacionales y el ambiente de la globalización, que erosiona cada vez más el concepto de soberanía por un sistema de convivencia entre estados cada vez más interdependiente.

La integración en su ejemplo moderno más paradigmático como es la comunidad europea, estimula el cuestionamiento de esos principios que son amparados por un nacionalismo vetusto en lo funcional y asfixiante en lo conceptual. No se trata de negar la soberanía o la integridad territorial de los estados, sino de calificar el sentido de una soberanía absoluta desprendiendo su existencia en relación a otros estados en igualdad de términos. No existen estados más soberanos que otros porque esto lo define el propio estado. Es probable que el ejercicio centrado en sí mismo, insular y hasta provinciano de la comunidad europea, sea un buen ejemplo de globalización que rompe estructuras anquilosadas.

Tanto Chile como Bolivia postulan integrarse a ese marco de la globalización con las ataduras de los tratados de más de cien años convertidos en políticas de estado. No se trata de sacrificar la soberanía, se trata de postergar innecesariamente la apertura de válvulas esenciales para la integración que es una de las llaves del progreso.

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Después del genocidio: Algunas reflexiones sobre las exhumaciones en Guatemala

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

En cualquier momento histórico y en toda forma cultural, los seres humanos hacemos frente a la finitud, al malestar espiritual, a través de determinados mecanismos. La revisión de la historia así como la comparación antropológica de distintas sociedades nos enseña que el sufrimiento moral, las penas, las ansiedades que produce el proceso de vivir siempre reciben algún tipo de respuesta, de tratamiento. Entre todas estas aflicciones la relación con la muerte es la más fuerte. La muerte (aquello de lo que no hay representación posible, lo que no tiene explicación) es el horizonte espiritual desde donde transcurre la vida.

Para enfrentar esas flaquezas constitutivas, este estado de inexorabilidad ante el final que representa el paso por la vida, existen diversas instancias de amortiguación del dolor. Hay varias, pero tampoco existe una variedad infinita; hay formas de abordar este problema que se repiten universalmente y en toda la historia: formas de explicar lo inexplicable podríamos decir. Para eso están las religiones.

En toda cultura conocida -lo cual las equipara y viene a confirmar definitivamente que no hay ninguna mejor que otra, que no hay ninguna superior- se encuentran cosmovisiones religioso/espirituales. Esto no falta; como incluso no faltó en las experiencias de socialismo real conocidas, donde supuestamente se caminaba hacia un presunto ateísmo con base científica. Todo demuestra que los seres humanos, al enfrentar la sensación de desprotección, de finitud, necesitamos de un orden que nos organice la vida, que nos constituya y nos de raíces seguras, que nos explique el sentido de nuestra proveniencia y nuestro futuro. De momento, si bien la ciencia avanzó mucho en eso, el papel del pensamiento mágico-animista sigue estando presente.

El malestar espiritual, distinto al material, más pernicioso que él en algún sentido (por la dificultad de encontrarle salidas definitivas), es de más difícil abordaje; y los resultados de su enfrentamiento, igualmente, no deparan el mismo nivel de éxito que el de las necesidades concretas (es más fácil llegar a la luna que dejar de padecer angustia). Existe, podría decirse generalizando, un malestar intrínseco a toda formación social que debe perpetuamente estar siendo procesado.

En el contexto guatemalteco

La población maya de Guatemala lleva más de 500 años sufriendo hondamente; en estas últimas décadas ese dolor se vio cruelmente incrementado. La cosmovisión maya, que en sí misma es una concepción místico-espiritual de la vida (y de la muerte), ha sido el mecanismo de protección que permitió sobrevivir a los pueblos. El no haber perdido su identidad histórica, el haber podido conservar su cultura, su espiritualidad, todo eso funcionó como colchón para aminorar los efectos de tan grandes y masivos ataques externos.

En el Occidente moderno, desde el Renacimiento en adelante, marcándose más aún con la revolución industrial, la idea de ciencia vino a destronar, en buena medida pero no totalmente, a la religión. El sufrimiento espiritual, en cierta forma, también pasó a formar parte del universo de investigación científica; pero con el mal comienzo de estar concebido desde la taxonomía imperante. De ahí que el dolor moral, el malestar, pasó rápidamente a ser "enfermedad mental", psiquiatrizándose desde el momento inaugural. La psiquiatría manicomial fue la respuesta al "trastorno" psíquico, estableciéndose desde ahí (fines del siglo XVIII) la figura del médico psiquiatra, del hospital para locos -el "loquero"- y del padecimiento espiritual como discordante, como anormal. Inicio que dejó una marca a fuego, imborrable ahora, por la que se liga indisolublemente salud mental con locura.

No fue sino hasta el siglo XX que se abrió una pregunta con intención científica respecto de la subjetividad, del dolor psíquico. Es ahí cuando nace la psicología.

Con todo esto queremos decir que siempre han existido mecanismos para afrontar el sufrimiento subjetivo, el dolor moral. Sacerdotes, guías espirituales, shamanes o psicólogos -con distintos proyectos, con distintas metodologías- han dado respuestas a estos temas tan eternos entre los humanos. ¿Cuál es la mejor respuesta? Desde ya, así formulada, la pregunta es absolutamente inválida. Todas las ofertas dan alguna respuesta, por eso subsisten.

Los mecanismos de resolución individual de este tipo de problemáticas son casi exclusivos de la cosmovisión occidental moderna, donde la subjetividad se afirma, desde el cogito cartesiano en adelante, como condición del desarrollo del capitalismo. El "yo" ha destronado al "nosotros", cosa que no sucede en otras culturas. Entre los pueblos mayas definitivamente la concepción dominante es comunitaria, todo se juega en el ámbito de lo colectivo.

Si algo bueno tienen las ciencias es que formulan conceptos que pretenden tener validez y efectividad práctica universalmente. En las ciencias naturales nadie pondría en tela de juicio la validez general de sus conceptos. En Alemania, en la Amazonia brasileña o en el Tíbet la conceptualización de los átomos puede hacerse desde los mismos parámetros científicos. Y también lo son las reacciones físico-químicas de los habitantes de esas áreas: sus mecanismos respiratorios, sus procesos neurofisiológicos o excretorios. El problema se plantea cuando lo que está en juego son los objetos de las ciencias sociales, que implican un compromiso personal del científico en juego: allí no hay neutralidad posible. Se abre entonces un interrogante epistemológico: si las ciencias naturales son universales, ¿no lo son también las sociales? Los conceptos que formula la psicología (insisto: los conceptos, no las técnicas de intervención) ¿no se aplican igualmente a alemanes, amazónicos y tibetanos? ¿Funciona distintamente el psiquismo de cada una de estas personas?

Par decirlo muy rápidamente con algunos ejemplos: la repetición de las religiones -distintas cada una de ellas, pero religiones al fin- ¿no puede entenderse desde los mismos parámetros universales: temor a lo desconocido, necesidad de satisfacción espiritual, esquemas que organicen la vida socialmente en tanto axiologías? El síndrome de estrés post traumático, nombre con que, según la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, se conocen los cuadros clínicos con que nos encontramos a diario en la población afectada por la violencia y cuyos familiares son exhumados, es una formación que se repite allende las culturas. Ante pérdidas grandes o ante la posibilidad real de la muerte todos los humanos reaccionamos más o menos igual, independientemente que esas reacciones estén tamizadas por el tejido cultural.

Intentando sanar el dolor

Las exhumaciones, en tanto parte de un ceremonial místico-religioso, constituyen una práctica muy antigua en la historia humana. La arqueología nos enseña que las mismas se encuentran presentes ya desde la prehistoria. Ahora bien, hasta donde se conoce actualmente, nada indica que las mismas hayan hecho parte de la cultura maya clásica. El sentido de prueba forense para el ámbito de la justicia es algo muy reciente, de estas últimas décadas, y nacido en el orden técnico-jurídico occidental.

En Guatemala, por diversos motivos, se lleva a cabo una gran cantidad de exhumaciones; y la gran mayoría -casi la totalidad- de las mismas teniendo a la población maya como su objeto de trabajo (porque los restos exhumados son mayas, porque los familiares de esos muertos son mayas. Porque la inmensa mayoría de víctimas de la reciente guerra interna son mayas -el 82% más precisamente-, lo que permite tipificar lo ocurrido como genocidio). Ahora bien: ¿por qué se desarrollan exhumaciones en este país?

El proceso de investigación antropológico-forense surgió en Guatemala como una forma de aportar pruebas para demostrar y actuar en contra del genocidio que tuvo lugar durante los años de guerra. El impulso de las mismas básicamente proviene de organizaciones que reivindican, en el sentido más amplio del término, el trabajo con derechos humanos. Algo interesante a destacar aquí es que todo este esfuerzo está concebido desde una posición político-ideológica no maya (hay que apurarse a aclarar que no por ello es anti-maya, obviamente, pero que no viene desde la cosmovisión clásica de los pueblos que fueron los más castigados durante el conflicto). Al trabajar con los familiares sobrevivientes de las masacres se ve que el pedido de justicia, de castigo a los culpables de los atropellos, no es lo que primeramente destaca. ¿Qué espera de todo esto la población cuyos familiares son exhumados: justicia, resarcimiento, reparación psicológica?

Las investigaciones antropológico-forenses constituyen la posibilidad de aportar pruebas en los tribunales. Pero junto a ello (y quizá más que ello) sirven como bálsamo para los familiares de los muertos. Las exhumaciones realizadas en otros contextos históricos y culturales (Bosnia, Argentina, las de judíos luego del Holocausto) apuntan fundamentalmente a la aportación de evidencias probatorias de los presuntos ilícitos, con miras enjuiciatorias y condenatorias. En Guatemala, en las comunidades donde tuvo lugar la política contrainsurgente de "tierra arrasada" y "castigo ejemplar" (montada sobre una práctica discriminatoria ancestral que se articuló con el "ladinizar a los indígenas" que guiaba la intervención del ejército), la búsqueda de la justicia no parece ser, al menos en principio, lo fundamental en los familiares de la población masacrada. Eso es, más bien, el pedido de grupos urbanos políticamente comprometidos y alineados en el campo del trabajo en derechos humanos, más aún en su vertiente cívico-política. Según el testimonio de los familiares sobrevivientes lo que se espera en las comunidades es que "sus muertos estén bien enterrados".

Un interés no se contrapone con el otro. En todo caso, y creo que esto no debe perderse de vista, hay dos cosmovisiones en juego, quizá no antitéticas, pero sí diferentes.

El culto a los muertos en la tradición maya es distinto al occidental. La experiencia de diversos procesos exhumatorios pareciera indicar que el interés central de la población de quien se buscan familiares enterrados está depositado en su cosmovisión espiritual en torno a los muertos. Lo esperado no es tanto la reparación emocional a partir del trauma vivido (muerte, destrucción, pérdida material), ni la reparación jurídica de una ofensa, sino el poder brindar un adecuado descanso, dentro de los cánones culturales fijados, a los muertos en esas circunstancias traumáticas.

Quizá la misma forma de organización socio-cultural maya, priorizando lo comunitario sobre lo individual, sirve como resguardo preventivo y/o terapéutico en relación al dolor psicológico. Una cultura con un alto componente espiritual y vertebrada en torno a lo comunal resguarda especialmente de la "descompensación" individual, para decirlo con términos clínicos. Si es cierto que hay verdades psicológicas en términos de concepto científico, el de trauma psíquico pareciera ser una de ellas. Toda persona, independientemente de su historia socio-cultural, se conmueve ante las pérdidas. Más aún si las mismas tienen lugar de un modo traumático. Ahora bien: diferentes culturas pueden ofrecer diversas respuestas a ese dolor: mayor o menor estoicismo, mayor o menor dramatismo con se vive la pena, diferencias en el compartir los sentimientos con los semejantes, más o menos introversión, etc.

¿Para qué las exhumaciones entonces?

¿Curan, calman, tranquilizan psicológicamente las exhumaciones? En otros términos, si no es como aporte de pruebas para un posterior juicio, ¿para qué le sirven a la gente cuyos familiares son desenterrados?

Las exhumaciones tienen un valor altamente simbólico. Si cumplen con una misión reparadora es porque, incluso independientemente que se encuentren todos los restos de personas desaparecidas, o que todos ellos puedan ser debidamente identificados, sirven para dar crédito a una historia elidida, reprimida. Y es una verdad psicológica constatada en toda circunstancia que lo reprimido siempre retorna, sea en la forma de síntoma, de angustia, de cualquier trastorno conductual. La historia que se recupera a través de la exhumación es la de un pasado reprimido que ha estado ahí por años -por décadas- sin desaparecer, haciéndose presente "patológicamente" en distintas manifestaciones comunitarias y que, fundamentalmente por el terror todavía imperante en cada sobreviviente, nunca se había podido expresar abiertamente. En tal sentido la exhumación cumple con una función liberadora; liberadora de afectos congelados, de realidades y fantasmas aterrorizantes, aunque no se encuentren todos los restos que se buscaban.

Es necesario agregar rápidamente que la población no busca tanto una reparación psicológico-individual (nadie se siente "enfermo mental") sino, antes bien, una contención social: lo que se espera es que los muertos puedan comenzar a descansar bien. Pareciera que los dispositivos espirituales comunitarios tienen un papel decisivo en la forma de afrontar y resolver el sufrimiento. El hecho que los espantos no deambulen más por los cementerios clandestinos tiene, definitivamente, un valor reparador, de promoción de salud.

La experiencia enseña que la población no sufre sólo por la masacre vivida sino -¿fundamentalmente?- por la suerte corrida posteriormente por los muertos. Es aquí donde se advierte en su cabal dimensión el registro comunitario de la vida de los pueblos mayas y las diferencias con la cultura occidental. Las exhumaciones liberan del sufrimiento a la comunidad, permite que todos estén mejor: los muertos porque ahora podrán ser dignamente enterrados, y los vivos porque ya no quedan atados al sentimiento de no separación debida con los que se fueron.

Las exhumaciones, vistas en este contexto, tienen entonces un alto valor psicológico, reparador. Pero no debemos confundir esto con la siempre difícilmente conceptualizada salud mental. El concepto (si es que es tal) "salud mental" sirve como guiño conceptual, como referente para significar buena calidad de vida. La salud, en todo caso -y haciendo nuestra la definición clásica de la OMS- no es la ausencia de enfermedad sino el estado de bienestar físico, psíquico y social. El término "salud mental" indefectiblemente está permeado por su carga psiquiátrica, excluyente (la frase "yo no estoy loco" es su binomio casi obligado).

¿Puede haber, entonces, una salud mental desde la cosmovisión maya? Mezcla un tanto complicada. Solamente podría decirse que sí si entendemos salud mental en tanto comunitaria, y como sinónimo de calidad (buena) de vida. Hay, de hecho, prácticas culturales mayas que aportan comunitariamente elementos para promover un buen estado espiritual. Si lo deseamos, podemos llamar a eso salud mental; pero creo que hay ahí un retorcimiento conceptual que debe manejarse con precaución. Quizá la formulación reparación psicosocial -hoy tal vez de moda-, con todos los problemas que pueden traer este tipo de conceptos, se ajusta más a la realidad de lo que son las prácticas que se llevan a cabo en los procesos post bélicos: recuperación de la historia, procesamiento de las heridas psicológicas, promoción de una cultura de no-violencia superadora de la lógica militar anterior, inversión fuerte a futuro en la educación de las nuevas generaciones. Todo esto se puede (y se debe) hacer apelando a los medios de que se disponga: respetando y promoviendo las culturas tradicionales, aprovechando las técnicas occidentales debidamente probadas, combinando ambas perspectivas, etc.

En algunas circunstancias la realización de las exhumaciones despertaron problemas comunitarios: reapertura de viejas rivalidades, odios que estaban dormidos, ánimos de venganza. A nivel individual también mueven sentimientos muy profundamente, en algunos casos produciendo situaciones de descompensación allí donde, en principio, se veía un cierto estado de equilibrio emocional: nuevamente se tocan heridas, se reviven momentos traumáticos, aflora el dolor. Pero visto en términos globales cabe preguntarse si es pertinente todo esto, si la exhumación realmente ayuda a los familiares y allegados de las víctimas, si aporta a la superación del fantasma de la guerra, si contribuye a la consolidación de los procesos de paz post bélicos. En otros términos: ¿qué autoriza, en términos morales, en términos históricos, a llevar adelante una investigación antropológico-forense? Por lo pronto un primer nivel de respuesta es la autorización legal: la exhumación es parte de un proceso judicial que la misma comunidad afectada ha pedido, por lo que eso, en sí mismo, ya es legitimidad suficiente para llevarla adelante. Por otro lado, y aunque en principio pueda constatarse, a veces, un aumento en el nivel de conflictividad de las comunidades a partir de su realización, cualquier trabajo de reparación psicológica que intenta revisar la historia de un proceso "problemático" ha de producir dolor al revivir el episodio traumático.

Vistas globalmente, y habiendo despejado algo de este equívoco respecto a la salud mental, podría decirse que las exhumaciones en su conjunto (coordinando adecuadamente sus distintos componentes: el antropológico-forense, el psicológico, el legal) tienen un valor de reparación psicosocial. Por tanto, esto no es un patrimonio de especialistas psicólogos. Es una cuestión mucho más multidisciplinaria.

La historia que está en juego en todo el proceso de investigación antropológico-forense no es ni grata ni placentera; su rememoración seguramente puede despertar angustias (así como las puede provocar en los equipos técnico-profesionales que lo llevan adelante). Pero en definitiva afrontar ese pasado es mucho más sano (aunque algo doloroso) que intentar acallarlo. Es esto lo que autoriza, en términos humanos, a promover esta "arqueología" de la historia sangrienta vivida y sufrida recientemente por la población campesina más indefensa: en definitiva, promueve salud. Y no sólo en los sobrevivientes, sino también -esto es muy importante- en el colectivo social: la violación de las leyes no debe quedar impune. Minimizar o simplemente acallar lo que aconteció años atrás en Guatemala refuerza la impunidad, por tanto la angustia, la exclusión, la debilidad de los más débiles. Permitir que se diga claramente lo que pasó es una forma de promover bienestar. En tal sentido, olvidar la historia abre la posibilidad de repetirla. A propósito: "olvidar es repetir" puede leerse en un cartel a la entrada de Auschwitz, antiguo campo de concentración nazi, hoy convertido en museo de la guerra.

A modo de balance

La medición del impacto de proyectos sociales es siempre dificultosa, engorrosa. Lo cual no exime de hacerlo; casi que, justamente por ello, es más justificada e imperiosa aún su implementación.

Para poder responder con criterios de veracidad a las interrogantes que este tipo de trabajos trae aparejado es necesario emprender mediciones específicas, concretas. Por ejemplo: establecer comparaciones (estudio riguroso mediante) entre comunidades donde se exhumó a principios del proyecto en cuánto a cómo estaba su dinámica en aquel entonces y cómo está luego de realizada la exhumación, o comparar inclusive poblaciones en que hubo investigaciones antropológico-forenses por fuera del presente proyecto tiempo atrás (2, 3, 4 años, o más aún) y ver qué procesos psicosociales se siguieron posteriormente hasta la fecha. Solamente al disponerse de esa información pueden establecerse conclusiones sólidas.

De todos modos, y dado que ese material no está disponible en estos momentos, podemos esbozar sin embargo un primer intento de evaluación. Partimos de la base (teórica, y no podría ser de otra manera) que las exhumaciones cumplen una función reparadora, en el sentido más amplio del término. Encontrar los restos de los familiares o allegados desaparecidos y poder darles una adecuada sepultura -según el rito mortuorio que fuere- no hay dudas que tiene un alto valor positivo. Los seres humanos necesitamos despedir a nuestros muertos. De hecho no hay formación cultural que no presente estos dispositivos, que no tenga una forma de velorio (aceptación y procesamiento de la pérdida, esto es: proceso de duelo) y entierro (adiós definitivo).

El trauma vivido en el conflicto guatemalteco por la población civil más golpeada no fue sólo la pérdida de personas queridas -al igual que en cualquier guerra- sino la manera en que esa pérdida se dio: sin posibilidad de defensa, sin posibilidad de llorar a los caídos, sin poder enterrarlos debidamente, teniendo que ocultar por años el sufrimiento que ello trajo aparejado. Se entiende que exhumar los restos abre la posibilidad de dignificar una historia terrorífica, vergonzante incluso, de la que casi no se pudo hablar hasta ahora. En un sentido amplio puede considerarse a las exhumaciones como una forma de resarcimiento.

Muchas veces, si bien las exhumaciones se inician siempre forzosamente con el pedido formal de las comunidades ante una instancia legal, los procesos desarrollados abren la pregunta en cuanto a si efectivamente se mejora la situación de una población, si se contribuye a resolver, en parte al menos, la conflictividad heredada de la guerra, si se ha seguido fielmente lo que la comunidad realmente demanda.

Podría pensarse que las investigaciones antropológico-forenses son un elemento que tiene que ir unido indisolublemente a toda una intervención comunitaria amplia, de la que hacen parte, pero de la que no pueden desprenderse. Hacer una exhumación en un lugar al que se llega sólo para esa tarea puntual (aunque lleve acompañamiento en salud mental comunitaria) puede ser discutible; en algunos casos puede ayudar a muchas personas a comenzar a atreverse a hablar de algo muy temido, muy oculto. Puede, incluso, ayudar a tranquilizar a familiares sobrevivientes hondamente apenados por no haber podido enterrar debidamente a sus muertos. Pero puede también terminar siendo una buena intención y no más que eso, que por diversas razones no genera cambios reales en la dinámica intracomunitaria en relación a los efectos dejados por la violencia de la represión política. Quizá ayuda, pero no se le saca todo el provecho que se podría a un esfuerzo de esa magnitud.

Quizá valga aquí una comparación, que debe ser tomada con toda la altura del caso: una exhumación hecha desde la lógica y los tiempos de la técnica forense, y a partir de la denuncia que impulsó un organismo que apoya derechos humanos, puede ser como impulsar un cultivo de papas allí donde la población espera desarrollar cultivos de café. Sirve, pero no termina de llenar todas las expectativas; y hasta es probable que, al no ser lo que se esperaba, la misma comunidad no le ponga toda la atención del caso.

Hay que aclarar rápidamente que estos temas son controversiales y quizá no admiten una respuesta definitiva. Pero en términos generales quizá se podría aportar más a la consolidación del proceso de justicia post guerra si las exhumaciones se enmarcaran en un trabajo de resarcimiento comunitario más amplio. Con esto se apunta a considerar no el trabajo de salud mental de acompañamiento en exhumaciones sino las exhumaciones mismas, en tanto un todo multidisciplinario, como un eslabón de una cadena compleja. Por ejemplo: en una comunidad donde se sabe que hay cementerios clandestinos producto de la guerra quizá sería de más impacto generar un proyecto multifacético que promueva la recuperación de la historia y el diálogo (para lo que pueden ser de especial importancia los equipos de salud mental), ligando eso, hasta donde sea posible, con proyectos de mejoramiento material (productivos, becas para capacitación, infraestructurales), y en el que, luego de un tiempo de intervención y dejando que la misma población lo proponga como una necesidad, pueda surgir la exhumación ayudando al trabajo de retejido social.

Es altamente significativo que el grueso de las exhumaciones realizadas en Guatemala en su escenario de post guerra civil hayan estado financiadas por el gobierno de Estados Unidos, el mismo que movió todos los hilos de esa guerra. ¿Qué agenda hay allí verdaderamente? Y desde ya descartamos un presunto "lavado de conciencia". Los poderes imperiales no tienen nada que lavar; tienen, por el contrario, intereses que defender. Una exhumación realizada con el mismo dinero que ayudó a la masacre, como mínimo, abre dudas.

Las exhumaciones deben concebirse y ser parte de una perspectiva de reparación amplia que incluye necesariamente el mejoramiento de la calidad de vida de la población (situación socioeconómica, sistema de justicia, ausencia de miedo, participación ciudadana), y no solo una intervención jurídico-forense. En definitiva la salud mental comunitaria (no clínica) no es sino el indicador de esa calidad de vida. Si no se concibe como parte de un proceso de cambio real, mucho más amplio que un movimiento controlado de memoria histórica dentro de marcos ya preestablecidos, se corre el riesgo que la exhumación no pase de ser un gesto políticamente correcto, pero falto de impacto transformador. ¿Gatopardismo? Sin dudas, se corre ese riesgo.

Foto: Guatemala, Derechos Humanos, Desaparecidos - Tres antropólogos forenses midiendo una fosa. / Autor: Gervasio Sánchez - EL HERALDO

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Por la tierra y el agua

Silvana Melo (APE)

El Banco Mundial hizo foco sobre América Latina. En la búsqueda desesperada de áreas potencialmente cultivables para una producción masiva que pueda contrarrestar el alza en los precios de los alimentos, detectó que el 28% de tierra arable del planeta se despliega en el patio de atrás del mundo. En esa parcela inmensa donde fatigan 550 millones de personas que producen alimentos para el mundo pero en la que 53 millones se atormentan de hambre cada día.

De los 445,6 millones de hectáreas de tierra que, en el globo, podrían ser utilizadas para la expansión del cultivo, 123,3 millones está en América Latina. Sólo Africa la supera, con un 45 por ciento del total mundial. Paradójicamente, los dos continentes más sumergidos, más pauperizados, más sometidos, más olvidados.

Por la cintura del planeta baja el sur. Con su dermis prolífica, con su vientre dispuesto a alimentar al mundo. El 52% de la soja del planeta se produce aquí. Y el 44% de la carne, el 70% de plátanos, el 45% de café y el 45% de azúcar. Exportadora de trigo, maíz y carne, se proyectaba que la crisis internacional haría trepar el número de hambrientos en esta América a 71 millones. Es la foto del niño famélico que agoniza sobre una montaña de soja lista para embarcar.

En el subcontinente 80 millones de niños viven en la pobreza. El 17,9 por ciento (unos 32 millones) pasan hambre a pesar de que esta tierra feraz produce tres veces más de lo que se necesita para alimentar a sus habitantes suburbiales del mundo. Cepal y Unicef se rasgan las vestiduras difundiendo estos datos mientras el Banco Mundial fija su ojo largo e infalible en la extensión de América Latina, en el agua de América Latina, en la virginidad y en la juventud de la tierra de América Latina. Para sembrar más, producir más, generar más terreno potencialmente cultivable y desmontar para lograrlo, sembrar más, producir más comida para alimentar al sector del mundo que devora más allá de la saciedad, por placer y hedonismo. Y conservar las hambres mismas para los que pisan y fatigan y cosechan. Porque los alimentos que nacen de su tierra no son para ellos. América Latina –ahora con el foco del Banco Mundial- es una loca paradoja dibujada por los designios de los poderes del mundo. El aumento en el precio de los alimentos debería beneficiar a aquellos que los producen y los venden. Sin embargo, la comida se vuelve inalcanzable por su costo. Y la producción que cosechó con sus manos, que le dobló la espalda, que le taló el sueño durante seis meses y después otros seis de condena a la nada, todo ese maíz, todo ese trigo, toda esa soja incontable, la que se llevó el monte que desapareció un día y enloqueció al río, toda esa riqueza se escurre sin verla. Se va sin dejar huella. Y no queda nada para llevar a la mesa. Ni resto para comprar en supermercado. Ni en el almacén. Ni en el puesto de la calle.

Los precios mundiales de los alimentos alcanzaron un nuevo récord en febrero por octavo mes consecutivo, calculó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). La responsable del Banco Mundial para América Latina, Pamela Cox, dice que la región misma es una parte de la solución. "América Latina no ha alcanzado sus límites (de producción), pueden hacer aún mucho para aumentar su producción, tiene mucha agua... Hay un gran potencial para seguir alimentando al mundo", dijo. Está claro que el Banco Mundial y sus brazos sensibles han puesto los ojos encendidos en la América des-cubierta y subsumida durante más de cinco siglos. La América marginal, pariente pobre del mundo, a la que se le sigue cambiando oro por trocitos de cristal donde se mira la cara todavía tersa y juvenil.

En esa América ve el mundo lo que le salvará la vida en un futuro mediato: los alimentos y el agua. La vida que brota de la tierra. Lo que se cosecha y lo que mana.

El 93 por ciento de la población sur-americana vive en países exportadores de alimentos. Pero entre 50 y 70 millones sufre hambre. Enferma de hambre. Muere de hambre. Como los niños de Salta, Misiones, Formosa y el conurbano rosarino y bonaerense en la privilegiada Argentina.

Es que la América lo tiene todo, pero termina vendiendo la materia primaria. La América no elabora porque es pobre, porque no tiene infraestructura, tiene transportes antiguos y destruidos, tiene industrias moribundas. Por eso suele comprar afuera el pan cocinado con su harina. Los zapatos confeccionados con su cuero. Mil veces más caros. Como para definir, con moño y celofán, la cajita donde engorda la injusticia.

Un total de 189 millones de latinoamericanos vive en la pobreza, un 34% de la población total. A pesar de que exhala alimentos hacia el mundo, hace llover el café y la leche, pone la carne sobre la mesa y los cereales y el pan. Pero sus hombres y sus mujeres, sus historias individuales, sus tragedias de a una, no los pueden comprar. No pueden acceder. Trabajan para otros. Producen para otros.

Es la paradoja argentina -la que aún se resiste a ser visceralmente latinoamericana-: con apenas un 0,65 % de la población mundial, produce el 1.61% de la carne y el 1.51% de los cereales que se consumen en el mundo.

Pero nueve millones de sus niños soportan hambre, sufren hambre, corren riesgos de morir de hambre. Mueren de hambre. Rodeados del agua y los alimentos para el mundo.

El crimen más imprescriptible.

Fuente imagen: APE

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Los derechos laborales también son parte de la "democracia"

Irina Santesteban (LA ARENA)

El conflicto gremial que afecta a trabajadores de la empresa Artes Gráficas Rioplatenses, que imprime las ediciones del Grupo Clarín, reactualiza la discusión sobre los derechos sindicales en nuestro país.

En la Argentina son muchas las empresas que no quieren delegados en sus plantas ni en sus redacciones. Es conocido que, en el ámbito privado, sólo el 13 por ciento de los establecimientos tiene delegados gremiales, mientras que el 87 por ciento restante no tienen la representación sindical que la Ley de Asociaciones Sindicales 23.551, prevé en sus artículos 40 a 46 (referido a los delegados del personal) y 47 a 52 (que legislan sobre la tutela sindical).

Luego de 28 años de vigencia de las instituciones democráticas, estas violaciones a la libertad sindical constituyen una asignatura pendiente de la que debe dar cuenta tanto el gobierno nacional, a través del Ministerio de Trabajo, los legisladores y las centrales sindicales. Y sobre todo deben responder a esto los dirigentes de los gremios cuyos afiliados carecen de esa representación directa, el delegado en el lugar de trabajo.

Según la "Recopilación de decisiones del Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo", del año 2006, los trabajadores de todos los estados que son parte de la OIT, tienen el derecho de elegir a sus representantes en plena libertad. Y en cuanto al derecho de huelga, la OIT lo considera el "derecho fundamental" de los trabajadores y de sus organizaciones sindicales, como medio de defensa de sus intereses económicos.

Centrales

Claro que no es sólo el sector privado donde se cercenan los derechos sindicales de los trabajadores. También el Estado lo hace, por ejemplo, cuando no le reconoce a una Central de Trabajadores, como la CTA, que agrupa a gremios nacionales y provinciales importantes -docentes, judiciales, empleados públicos, etc.-, su personería jurídica, favoreciendo la política de unificación de la representación de tercer grado en una sola central obrera, la Confederación General del Trabajo (CGT). Aunque tanto la una como la otra, hoy están divididas, sería bueno que el Ministerio de Trabajo tomara nota de las recomendaciones de la OIT respecto a la necesidad de respetar la libertad sindical y otorgar la personería a aquellas organizaciones que cumplan con los requisitos que establece la legislación.

Despidos en Clarín

En el caso del diario Clarín, es conocida su política de no permitir la organización sindical de sus empleados. Por ello, en el año 2000 despidió a todos los integrantes de la comisión interna, hecho reconocido públicamente por su jefe de redacción, Ricardo Kirschbaum. Entre esos despedidos, estaba Pablo Llonto, hoy abogado querellante en causas judiciales que se están llevando a cabo por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

El año pasado, el periodista Claudio Díaz renunció a su puesto como redactor del suplemento Zonal de ese diario, luego de sufrir presiones y discriminación dentro de la empresa, por haber emitido opiniones diferentes a las del "discurso único" que deben tener quienes trabajan en el "gran diario argentino".

En una carta donde explica los motivos de su renuncia, Claudio Díaz dice que, en marzo del año pasado, y frente a un pedido de la revista Veintitrés para que opinara sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual, "efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN".

Presiones

A partir de allí, cuenta Díaz, sufrió presiones de todo tipo como negarle vacaciones que ya habían sido otorgadas y, lo más grave, se le impidió seguir escribiendo la página 3 del suplemento Zonal.

Estos hechos que ocurren en el Grupo Clarín y en muchas otras empresas que persiguen a sus trabajadores por sus ideas políticas, o que les impiden desarrollar libremente la actividad sindical, son constantemente denunciadas por los sindicatos democráticos.

Sin embargo, los diputados y senadores de la oposición parecen ignorar estos graves hechos y, en cambio, consideraron como "el más grave atentado contra la democracia", el pacífico bloqueo de 150 personas, trabajadores con sus familias, durante doce horas, que retrasaron la salida de la edición del día domingo del diario Clarín y del deportivo Olé.

Los trabajadores retrasaron pero no impidieron la salida del diario, la empresa ha impedido e impide la actividad sindical y a nadie se le ocurre decir que atenta contra la democracia.

Informe

El Observatorio del Derecho Social de la CTA publicó un informe sobre violaciones a la libertad sindical durante 2010, indicando que en el primer semestre de ese año hubo 220 denuncias de violaciones a la libertad sindical, la mayoría de ellas referidas a impedir o limitar la creación de sindicatos, la elección de delegados o la realización de asambleas en los lugares de trabajo.

En ese período, hubo 85 denuncias de despidos discriminatorios, la mayoría de ellos de delegados y activistas sindicales. En cuanto al sujeto activo de esas violaciones, el informe marca que éstas se dan generalmente en las empresas, aunque también existen violaciones a la libertad sindical, no llegando al despido pero sí a traslados u otro tipo de acciones persecutorias, en el ámbito de la administración pública y las reparticiones estatales.

El informe da cuenta que, tanto en 2009 como en 2010, las empresas de la industria alimenticia, como Arcor, Felfort, Stani y Kraft, protagonizaron duros conflictos con sus trabajadores, en particular contra los delegados y comisiones internas, impidiendo su ingreso, limitando su accionar y realizando todo tipo de acciones que se engloban en la "persecución". No asignarles tareas, ponerles custodios que los siguen a todas partes y los amenazan, entre otras cuestiones, son algunas de estas acciones, que también fueron denunciadas por los delegados de la empresa Artes Gráficas Rioplatenses, como una práctica habitual.

Disciplinamiento laboral

En el caso de la empresa Felfort, sus trabajadores denunciaron formas precarias de contratación como contratos a personal de más de siete años en la planta, y que realiza tareas permanentes. Esto fue señalado como una práctica de disciplinamiento laboral, para que el miedo a perder el trabajo actué como un freno a la hora de efectuar reclamos laborales.

Es interesante destacar que en la carta del periodista Claudio Díaz, también se denuncia que Clarín apela a la precariedad laboral, con pasantes a los que se obliga a trabajar como redactores, por un sueldo de cadete, sin vacaciones ni aportes.

Falta de acción

Como se ve en este incompleto resumen, son muchas las empresas que violan los derechos de los trabajadores y trabajadoras a organizarse sindicalmente para reclamar por sus justos derechos laborales.

Si bien la principal responsabilidad es de las propias empresas que cometen estos actos discriminatorios, es evidente que si hubiera una acción más enérgica del Estado, a través del Ministerio de Trabajo, esta situación sería diferente.

La dirigencia sindical del sector privado, enrolada en la CGT, también es responsable de que la mayoría de las empresas no respeten la legislación laboral en materia de elección de delegados. En una complicidad objetiva con las patronales, muchos dirigentes sindicales prefieren no tener representantes "molestos" en los lugares de trabajo, para evitar que sea discutida su conducción.

Por último, es inconcebible que los legisladores de la oposición convoquen a conferencias de prensa para denunciar un pacífico piquete de familias trabajadoras, mientras callan las numerosas violaciones que vienen sufriendo esos empleados, por parte de una patronal que propaga la democracia pero no la practica al interior de su empresa.

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Libertad y democracia sindical: “El despido del delegado de ADIUC es un hecho totalmente repudiable”

NOTICIAS DEL FRENTE - ACTA

El secretario Adjunto de la Central de Trabajadores de la Argentina, Ricardo Peidro, repudió el despido del dirigente gremial de ADIUC y secretario de Cultura de la Central cordobesa, Esteban Nicotra. Reclamó el respeto a la libertad y democracia sindical en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

La CTA reclamó días atrás a la Rectora de la Universidad Nacional de Córdoba “que se aplique en el ámbito universitario cordobés la libertad y democracia sindical que los trabajadores exigen en todo el país, como una manera de reconocer la capacidad de los trabajadores a organizarse conforme su propio criterio, sin tutelajes ni arbitrariedades que sólo perturban la paz y armonía social que debe desarrollarse en cualquier ámbito laboral”.

La carta, firmada por el Secretario General de la CTA, Pablo Micheli, demanda que se reinstale en su cargo del delegado de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (ADIUC-CTA) y Secretario de Cultura de la CTA Córdoba, profesor Esteban Nicotra, “quien fuera despedido de su lugar de trabajo a pesar de contar con fueros gremiales que los protegen en su carácter de representante de los trabajadores que lo eligieron”.

En diálogo con Noticias del Frente el Secretario Adjunto de la CTA, Ricardo Peidro, opinó que “en la Argentina, no hay libertad sindical y el Gobierno no puede sostener lo contrario a nivel internacional”. Peidro remarcó que “en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hubo quince recomendaciones al gobierno argentino para que adapte la Ley, para que haya libertad sindical y para que haya personería gremial para la CTA y las más de mil organizaciones que no tienen reconocimiento oficial. Tres veces se trató el caso argentino en la comisión de normas en la OIT”. A lo que agregó que, no obstante, “hay casos en la Corte Suprema que nos dieron un paraguas determinado con respecto a la libertad sindical”.

El Secretario Adjunto de la CTA denunció que el Estado precariza y no hay libertad gremial en este ámbito ya que se despide a delegados sindicales o directamente no se recibe a la representación gremial “constituyendo una violación a la libertad sindical en pos de ‘quebrar’ la organización”.

En el mismo sentido, Peidro consideró como “un acto de barbarie” el despido del delegado de ADIUC, Profesor Esteban Nicotra. Dijo que “es un hecho totalmente repudiable, una falta de justicia y libertad sindical. Teóricamente, la Universidad es un espacio donde la intelectualidad debe aportar su capital para que se produzcan pensamientos críticos al modelo y, por el contrario, es precisamente en una Casa de Altos Estudios donde se despide al compañero”.

Las empresas, el Estado y la tutela sindical

En el local de la CTA en el barrio porteño de San Telmo, lugar donde se encontraba reunida la conducción nacional de la CTA, Peidro reclamó el cambio del modelo sindical defendido por el gobierno nacional. Afirmó que el asesinato de Mariano Ferreyra se produjo porque “existe un modelo sindical empresario que se siente impune para hacerlo”.

El dirigente nacional de CTA trazó un paralelismo entre la acción de desarticulación de las comisiones internas durante la dictadura y la situación actual “ya que el núcleo del cambio, el núcleo de las disputas estaba en las comisiones internas y en los delegados. Y eso lo tiene muy claro el poder”. Planteó además la necesidad de que “hoy debe existir tutela sindical y libertad para elegir”.

Por último, el Secretario Adjunto de la CTA señaló que no hay libertad sindical y que los interesados en que esto así suceda son los grupos económicos que no quieren que se modifique la distribución de la riqueza.

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Recibió el premio Rodolfo Walsh en La Plata. Chávez en Argentina: "Acá no hay tercera vía, sólo dos caminos: o socialismo o capitalismo"

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Durante dos horas el presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías dialogó con miles de personas que se acercaron a la facultad de periodismo de La Plata en donde Chávez fue premiado por su tarea en la comunicación popular en Venezuela. La integración de los pueblos, la unidad y el compromiso de los jóvenes fueron algunos de los temas principales de su discurso.

"Dicen que soy un dictador, los medios de la burguesía critican que reciba este premio. Sin embargo en nuestros países reina la libertad de expresión y quienes hablan de dictadura mediática son los medios que ocultaron que había desaparecidos, que apoyaron los golpes de Estado, es el cinismo del poder". Con estas ideas Chávez respondió a los principales medios masivos de comunicación argentinos que criticaron la distinción recibida por el mandatario venezolano.

Frente a miles de personas que se congregaron en la facultad de La Plata, Chávez se refirió al ataque de la OTAN a Libia y leyó párrafos de las últimas reflexiones escritas por Fidel Castro. "Es el colmo del cinismo la posición del Imperio frente a Libia. No se puede hablar de proteger a un pueblo y acto seguido bombardearlo. Lo único que le importa a las potencias imperialistas es apropiarse de las reservas de petróleo del pueblo libio". Chávez resalto que, mas allá de las opiniones sobre el líder libio, lo que debe primar es la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.

Al referirse a la integración de América Latina y el Caribe, el presidente venezolano pidió avanzar en hechos concretos, haciendo hincapié en la necesidad de avanzar con el Banco del Sur, fortalecer todas las herramientas de integración latinoamericanas como bilaterales y la articulación del ALBA, no solo desde los países que participan institucionalmente sino también desde los movimientos sociales, resaltando la importancia de que sean los propios pueblos los que protagicen la unidad y la integración. "Aquí hay solo dos caminos, o socialismo o capitalismo, no hay tercera vía", dijo y agregó: "lo mas importante en la resurrección de nuestro continente suramericano es la fuerza de los pueblos despiertos, conscientes, como en el 2001,que despertó el pueblo en Argentina, con un movimiento de rebeldía", aseguro Chávez.

En el acto participaron organismos de derechos humanos, agrupaciones universitarias, organizaciones políticas, organizaciones kirchneristas, la Federación Universitaria de La Plata, la FUBA, Quebracho y la articulación de movimientos sociales hacia el ALBA Argentina (integrada por la CTA, el Frente Dario Santillán, la Juventud Rebelde, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, Pañuelos en Rebeldía y el GEAL).

Además, Chávez hizo mención a los acuerdos alcanzados con el gobierno argentino, tanto económicos como de integración y elogio a la presidenta argentina Cristina Fernández, asi como a sus pares de Brasil, Dilma Roussef y de Uruguay, Pepe Mujica a quien visitara hoy en Montevideo.

En el cierre, el presidente bolivariano insto a los jóvenes a profundizar los niveles de conciencia, el compromiso y la integración. "Los jóvenes a las calles, a la batalla. Ustedes son la garantía del futuro. No fue en vano la sangre de quienes dieron su vida peleando, esa sangre esta hoy en el pueblo argentino y hoy nuestra Patria es Nuestra América", afirmó.

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Argentina: Boletín de CORREPI

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Si reclama, es extorsión. La 44ª y la Pandilla de Liniers en la mira. Poliprostibularios, de nuevo. Marche preso, pero mejor no. El estado sigue matando.

Si reclama, es extorsión
Es el sueño del capitalista, el mayor deseo del explotador hecho realidad: si un trabajador reclama mejoras en sus condiciones laborales, comete un delito. Y no cualquier delito, sino uno grave, como la extorsión.
Todo hecho realidad gracias al esforzado trabajo de señores jueces que, desde la majestad de su investidura, se encargan de aquello que decían los romanos: “a cada quien, lo suyo”. Y dar a cada cual lo suyo, bajo el régimen de explotación en que vivimos, es lo que viene haciendo el poder judicial, a través de prohombres como el juez federal de Quilmes.
El Dr. Armella ya mostró cómo valora el derecho de huelga y defiende a los trabajadores cuando procesó a los compañeros de Causa Ferroviaria Hospital, Merino y Morales, y al dirigente del PO Belliboni, por media docena de delitos cuando se manifestaron, el 23 de diciembre de 2010, por el pase a planta de todos los tercerizados. No le pareció suficiente acusarlos por interrumpir el servicio ferroviario, entorpecer el tránsito vehicular, daño, etc., etc. Como la protesta no era porque sí, sino que había un reclamo laboral, los procesó por extorsión.
Y lo mismo hizo ahora, sumando también los delitos de atentado y resistencia a la autoridad y lesiones, con los vendedores ambulantes que hace unas semanas se manifestaron en reclamo de que la empresa UGOFE y el Ministerio de Trabajo contemplara su irregular y precaria situación laboral. Doce vendedores, y dos estudiantes, militantes de la Tendencia Piquetera Revolucionaria que solidariamente los acompañaban, fueron detenidos, y ahora procesados.
Es bien sencillo, especialmente si uno se anima a dejar a un lado la idea de una “justicia independiente” que tiene como fin “reglar las relaciones entre los integrantes de la sociedad”. Se trata, ni más ni menos, que de mandantes (los empresarios, la burocracia sindical) y mandatarios (la policía, los jueces). Y los mandatarios hacen lo que se les manda hacer.
CORREPI, que cree fervientemente que la única legalidad es la que deriva de la lucha por un mundo diferente, asumió la defensa de los compañeros, y hará cuanto esté a nuestro alcance para evitar su condena. Es insostenible, aun en el estrecho margen de la legalidad vigente, la asimilación de un reclamo laboral a una extorsión. Pero aunque usemos los mejores argumentos técnicos, la defensa sólo será exitosa con la solidaridad de todos los trabajadores, y su movilización creciente para acompañarlos.

La 44ª y la pandilla de Liniers en la mira
Semana tras semana, desde CORREPI insistimos acerca del papel de la policía en el crimen organizado. También insistimos sobre la connivencia entre la policía, el poder político y las barrabravas, todas ellas.
En esta ocasión, nuevamente se puso el asunto sobre el tapete debido al asesinato a manos de la policía de la comisaría 44ª del hincha de San Lorenzo, Ramón Aramayo.
Zonas liberadas, extorsiones a los puesteros de la zona, secuestros, gerenciamiento de prostíbulos y un largo etcétera entran en el amplio abanico de posibilidades de recaudación de los perros guardianes de los poderosos.
Para dar un ejemplo, el domingo del partido en cuestión hubo dos emboscadas de la barrabrava de Vélez, en las que la federal liberó la zona. En la primera, 50 hinchas de Vélez aparecieron por el sector por donde ingresan al estadio las hinchadas visitantes; en la segunda, dos micros de la hinchada de San Lorenzo fueron desviados por la policía hacia el sector donde estaba el grueso de la hinchada de Vélez.
Ramón Aramayo murió luego de que se negara a un cacheo. Fue golpeado hasta morir en la calle Barragán. En la autopsia dice que se le encontró un edema, una hemorragia pulmonar y una cerebral. Bastante raro el paro cardiorrespiratorio, eterna versión policial, para provocar semejantes consecuencias en otros órganos del cuerpo. Después de todo, con un tiro en la frente la muerte, finalmente, también sucede por “paro cardiorrespiratorio”, que, como explican los forenses, no es una “causa de muerte” sino la descripción misma de la última fase del proceso.
Vayamos un poco más atrás, y recordemos lo que pasó en noviembre de 2009, en un recital de Viejas Locas, cuando la policía dejó pasar a la barra de Vélez y comenzó a reprimir a los chicos que habían ido a ver a la banda. El resultado fue de cientos de heridos y detenidos y Rubén Carballo muerto, también golpeado por la policía de la 44ª y abandonado a morir junto a la autopista.
En Liniers hay alrededor de 60 prostíbulos, manejados por la policía de la comisaría 44ª. Se sospecha que la oficial Maidana, que fue secuestrada, torturada y violada por haber denunciado a su pareja y otros compañeros por liberar zonas, estuvo cautiva en uno de ellos.
Las autoridades de la comisaría 44ª fueron reemplazadas en dos ocasiones en los últimos años. Luego del asesinato de Rubén Carballo, el comisario Meta y toda la cúpula fue removida, reemplazados por Eduardo Bayot, el que fue trasladado a la comisaría 13ª de Caballito 8 meses después, debido a las reiteradas denuncias de los vecinos de Liniers de un prostíbulo que funciona arriba de un pelotero y al lado de un colegio primario. Actualmente, la comisaría está a cargo del comisario Carlos Stamato. Los vecinos, con razón, piensan que nada va a cambiar.
Es que no importa quién esté a cargo de la comisaría, la 44ª o cualquiera de ellas. Como insistimos desde CORREPI, es toda la institución. Y ninguna medida cosmética, ningún movimiento de ajedrez va a cambiar la naturaleza de las cosas. Sea con la violencia en el futbol, la prostitución, el narcotráfico, los robos y las extorsiones, siempre hay un uniforme azul y una chapa detrás.

Poliprostibularios, de nuevo
Como semana a semana vemos en nuestro Boletín, la policía, además de servirle a la clase dominante para proteger sus ganancias, es la que regula y promueve los negocios más perversos como el tráfico de drogas, la trata de personas para la explotación sexual, los secuestros extorsivos, etc.
El ejemplo de esta semana compromete a 12 comisarías de la Federal y a 90 efectivos (entre ellos, 6 comisarios y 15 subcomisarios).
En base a una denuncia de la UFASE (unidad fiscal anti secuestros) ante la jueza federal María Romilda Servini de Cubría, saltó a la luz un negocio de protección que realizaban dichas comisarías con unos cuantos prostíbulos.
Por medio de una sistemática falsificación de las actas policiales con testigos inhallables (usaban datos de gente que había hecho trámites en las comisarías para incluirlos en las actas) esas comisarías porteñas, en vez de controlar la actividad de los centros nocturnos, ocultaban una red de trata de mujeres.
A partir de esta denuncia, allanaron más de 40 boliches, cuatro de los cuales terminaron clausurados. En uno de los locales, encontraron dos menores de edad, de 16 y 17 años, que eran explotadas sexualmente. Otros boliches comenzaron a ser investigados por trata de mayores con fines de explotación sexual, y, en al menos tres lugares, se encontraron indicios de pagos a policías: algo tan burdo como billetes agarrados con un clip a un papel en el que estaba anotado el número telefónico de la seccional.
La misma perversidad que late en este negocio protegido por la institución policial, la hallamos en el siguiente caso, que es sólo un ejemplo entre muchos, de actitudes enfermizas que son llevadas a cabo por oficiales.
En Bariloche, un cabo de la policía rionegrina que estaba acusado de abusar sexualmente de una menor en la ciudad de General Roca, intentó suicidarse mientras estaba siendo perseguido.
El intento de abuso sexual en el que fue víctima la adolescente ocurrió el 1º de enero de 2010 en el paraje Guerrico.
También hay otro oficial involucrado (Rubén Darío Rubio) quien fue capturado en General Roca.
Bien lejos de la imagen de integridad y pureza con la que los medios y las instituciones quieren vestir a la policía, estos casos vuelven a demostrar la vinculación de la fuerza con los valores más putrefactos y siniestros de esta sociedad.

Marche preso, pero mejor no
El 22 de marzo, a partir de los videos del canal TN sobre la represión en el Parque Indoamericano en diciembre de 2010, en los que se puede ver a policías federales golpeando al joven Emanuel Ríos en el suelo tras ser derribado con un piedrazo en la cara que le fracturó la nariz, el fiscal porteño Sandro Abraldes pidió al juez de instrucción Eliseo Otero que se cite a
declaración indagatoria a nueve policías, entre los que se encuentran los comisarios Eduardo Pereyra y Miguel Ángel Cariolo. Y solicitó la detención de cinco de ellos por considerar que podrían entorpecer la investigación. El fiscal calificó los hechos como "torturas".
Hoy, a casi cuatro meses del desalojo del Indoamericano, el juez Otero –conocido defensor de cuanto policía le cae cerca- se declaró incompetente, porque uno de los policías ya tenía otra causa (¿novedad?) en el juzgado de su colega, la Dra. Berdión de Crudo. Pero ella, rápida como don Otero, declinó la competencia “porque los hechos no tienen conexidad”. Conclusión, la causa quedó sin juez y deberá intervenir la sala especial de la Cámara del Crimen para designar a un nuevo magistrado.
Así como las fuerzas policiales son entrenadas para torturar y matar como brazo armado de la burguesía, también son utilizadas como chivo expiatorio en casos desfavorables para la legitimación del orden institucional. Son constantes las purgas policiales a lo largo de los gobiernos democráticos, y es en la ineficacia de estas purgas donde radica su efectividad: cambiar sin que nada cambie, porque la represión y la tortura es política de estado al servicio del poder.
El 23 de marzo, pero sin tanta resonancia, una pareja de desocupados (ella embarazada) denunció ante los medios la brutal golpiza a la que fueron sometidos por custodios del empresario Lázaro Báez, íntimamente vinculado a los negocios del latifundio kirchnerista, por protestar encadenados en reclamo de trabajo y vivienda frente a la nueva sede del Club Boca de Río Gallegos presidido por el hijo del empresario e inaugurado, horas después del hecho, por la presidenta Cristina Fernández. Sólo después de hacer público el hecho, el juzgado de turno les tomó la acusación.
Para procesar a jóvenes y trabajadores, la justicia despliega todo su poder. En cambio, a la hora de procesar a quienes nos reprimen, despliega toda su burocracia.
El Estado sigue asesinando
En la localidad bonaerense de Florida, en el partido de Vicente López, un efectivo retirado de la Policía Federal mató a balazos a un joven de 23 años, para, según su versión, evitar el asalto a un locutorio, que es de su propiedad. Al policía no le importó que hubiera otras cinco personas dentro del local y desató la balacera. Con un balazo en el estómago, ultimó al joven, que cayó muerto en la puerta del negocio.
En Villa General Belgrano, Córdoba, un guardia de seguridad fue detenido por asesinar a cuchilladas a una anciana de 84 años, en el interior del geriátrico donde ella residía y él “trabajaba”. Para robarle su tarjeta de débito, el guardia la mató en la noche del miércoles, y ya en la mañana del jueves estaba sacando plata. Las imágenes registradas por la cámara de un cajero automático fueron la clave para detenerlo.
Dos nuevos ejemplos de una política permanente del Estado, que mata impunemente a la hora de hacer sus negocios.
Frente a esto, se yerguen ejemplos de lucha y organización independiente del Estado. Los familiares de Ezequiel, el pibe asesinado la semana pasada en el Barrio Mitre de la localidad de San Miguel, donde un policía de civil le disparó en el pecho, ya están junto a CORREPI, comenzando a denunciar su caso, y el de todos los pibes asesinados por el Estado. Frente a su intento por disciplinarnos, los familiares de Ezequiel responden con más organización, y más lucha.

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Argentina. Delitos de lesa humanidad: A partir de abril se pondrán en marcha al menos ocho juicios a represores

PRIMERA FUENTE

Son procesos que ya tienen fecha de debate fijada. Tucumán por lo pronto, esperará su turno hasta el 4 de octubre. El debate se realizará en el marco de la causa “De Benedetti” y serán juzgados los ex represores Videla, Menéndez, entre otros.

Al menos ocho nuevos juicios orales por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar arrancarán a partir de abril, según informó el Centro de Información Judicial (CIJ). Los procesos se desarrollarán en Capital Federal, Tucumán, Salta, Rosario, Mar del Plata, Corrientes y Bahía Blanca. El detalle es el siguiente:

4 de abril: a partir de ese día, el Tribunal Oral Federal de Salta encabezará el juicio oral por el secuestro y desaparición de Miguel Ragone, ex gobernador de esa provincia, donde será juzgado Luciano Benjamín Menéndez, ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, junto a otros siete acusados.

26 de abril: el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca fijó para ese día la fecha de inicio del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar. El debate será en el marco de la causa denominada “Bayón, Juan Manuel y otros”, donde se investigan a 19 imputados.

27 de abril: comenzará ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes. El debate se realizará en el marco de la causa “Panetta”, donde se investigan crímenes contra los derechos humanos en perjuicio de 25 víctimas cometidos en el centro clandestino de detención que funcionara en el ex Club Hípico de la ciudad de Goya.

2 de mayo: ante el TOF de Mar del Plata se iniciará el juicio por delitos en perjuicio de 85 víctimas ocurridos en la Comisaría Cuarta de la ciudad de Mar del Plata y el Centro Clandestino de Detención “La Cueva” (ex radar Base Aérea Mar del Plata).

21 de junio: el TOF de Salta dará inicio al juicio oral contra el ex coronel Carlos Alberto Mulhall y los ex policías Jacinto Ramón Vivas y Felipe Caucota, por los delitos de privación ilegítima de la libertad y tormentos en perjuicio de Pablo Salomón Ríos.

10 de agosto:ante el Tribunal Oral Federal Nº 2 de la Capital Federal comenzará un nuevo juicio oral contra el ex presidente de facto Reynaldo Bignone, por delitos cometidos durante el último gobierno de facto en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército. Se investigan los hechos que habrían ocurrido en el ámbito del entonces “Policlínico Profesor Alejandro Posadas”, donde habría existido un centro clandestino de detención.

29 de agosto: el Tribunal Oral Federal Nº 2 de Rosario fijó para el 29 de agosto la fecha de inicio de un nuevo juicio oral por delitos de lesa humanidad. Se investigan los delitos de privación ilegítima de la libertad, tormentos y homicidios ocurridos en noviembre de 1976 en la localidad bonaerense de San Nicolás en perjuicio de cinco víctimas.

4 de octubre: el TOF de Tucumán dará inicio al debate que se realizará en el marco de la causa “De Benedetti”, en la que se investiga la muerte de Osvaldo De Benedetti, ocurrida en 1978. Se encuentran acusados Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez, entre otros.

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Mujeres pobres recurren a métodos inseguros: Restringir el aborto, condena de muerte para las latinoamericanas

Gladis Torres Ruiz (CIMAC)

Organizaciones por los derechos de las mujeres en América Latina (AL) afirmaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que los Estados de la región “atentan contra la vida” de la población femenina, al no garantizar el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

Durante la audiencia temática sobre los derechos reproductivos de las mujeres de AL y el Caribe, realizada ayer en la sede del organismo internacional en Washington, Estados Unidos, las agrupaciones advirtieron que la falta de marcos jurídicos y políticas sanitarias que permitan el aborto legal pone en riesgo la vida de las latinoamericanas, sobre todo de las más pobres.

Manifestaron su preocupación por la falta de marcos jurídicos adecuados que garanticen el derecho a las mujeres a la salud reproductiva: “En la región existen cinco países que tienen totalmente penalizado el aborto: Chile Nicaragua, República Dominicana, El Salvador y Honduras”.

Como resultado de esta restricción absoluta niñas, jóvenes y adolescentes son obligadas a continuar con embarazos producto de una violación, afectando severamente su salud física, mental y emocional o a morir a causa de ello.

Agregaron que en otros países los códigos penales establecen algunas causales de excepción con diferentes grados de no punibilidad, sin embargo aún son muy restringidas ya que sólo contemplan los casos de violación sexual, peligro para la vida de la mujer o daños a su salud física. Entre estos países se encuentran Brasil, Bolivia Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Argentina Uruguay, Haití y Perú.

En la región latinoamericana sólo Cuba, Puerto Rico y la capital de México permiten la interrupción del embarazo temprano.

Las organizaciones afirmaron ante la CIDH que la penalización del aborto ha generado que las mujeres recurran a la interrupción insegura teniendo grandes repercusiones para su vida, salud, entorno familiar y social.

Las más afectadas ante esta realidad son las niñas y mujeres pobres de bajo nivel educativo o que viven en zonas rurales.

“La penalización no inhibe su práctica (del aborto); la mayoría de las leyes han pretendido resolver el problema del aborto mediante su prohibición lo cual se ha traducido en grandes consecuencias económicas, sociales, de salud pública y de justicia social para las mujeres de estos países sin lograr la disminución de la alta tasa de abortos que existe en la región”.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del total de abortos que se practican en condiciones inseguras en el mundo el 95.4 por ciento ocurren en países en vías de desarrollo con leyes restrictivas.

En AL y el Caribe ocurren anualmente entre 3.9 y 4.2 millones de abortos inseguros. “Las cifras nos indican que la penalización ha generado que las mujeres recurran a la interrupción del embarazo inseguro”, advirtieron las agrupaciones.

En la audiencia temática de la CIDH participaron, en representación de 12 organizaciones de AL y el Caribe, Mariela Belski, de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), de Argentina; Sergia Galván, de la Colectiva Mujer y Salud y Coordinadora de la Campaña 28 de Septiembre, de República Dominicana, y Margarita Rivas, de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico, de El Salvador.

También asistieron Marta María Blandón, de Ipas Nicaragua, y por México Vanessa Coria, abogada del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), quien en entrevista telefónica con Cimacnoticias calificó la audiencia como “exitosa”.

“Las y los comisionados se mostraron muy accesibles e interesados en plantear el tema como prioridad y mostraron su consternación sobre lo que significa la penalización del aborto. Se mostraron muy abiertos y complacidos con la información, lo que nos da buenas señales. Esperamos un pronunciamiento contundente”, abundó.

La mexicana subrayó la importancia de que por primera vez en la CIDH se escuche de primera mano las consecuencias de la penalización del aborto en la vida de las niñas y mujeres de la región, ya que esto abre la puerta para que se siga hablando del tema en un foro internacional que puede resolver casos, dar medidas cautelares y llevar a los Estados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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