jueves, 31 de marzo de 2011

Bombardeos humanitarios

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

El discurso es grandilocuente: rebeliones populares, libertad, democracia, derechos humanos, intervención humanitaria, mandato de la ONU, etc. y lo esgrimen Jefes de Estado, dirigentes políticos, periodistas y “opinadores” de casi todas las tendencias.

Pero los hechos son testarudos: en Libia hay una guerra civil y un puñado de grandes potencias, con un curriculum casi bicentenario de colonialismo sanguinario y expoliador en África y en otras partes del mundo, está interviniendo descaradamente a favor de una de las partes con bombardeos aéreos y misiles teleguiados. Ahora se proponen intensificar los ataques y, pese a que ellos mismos decretaron el embargo de armas, se preparan a proveer abiertamente de armamento a los insurrectos.

El 4 de marzo escribíamos en Argenpress (En vísperas de una nueva agresión y van...): “Es muy difícil hacerse un juicio propio sobre las revueltas populares en algunos países árabes, particularmente en Libia, desde donde la desinformación que llega es particularmente grosera.

Dejando de lado las disgresiones de los “analistas de la actualidad” de todas las tendencias, aunque se parta de la hipótesis de que, en su origen, dichas revueltas han sido más o menos espontáneas, no hay que descartar que la CIA, aprovechando la coyuntura, haya metido la mano. Lectura recomendada: La caída de la CIA- Las memorias de un guerrero de la sombra sobre los frentes del Islam, 2002, de Robert Baer, ex agente de operaciones clandestinas de la CIA ».

Confirmación en los medios el 31 de marzo: « Luz verde » de Obama a acciones de la CIA. “Pequeños grupos” de agentes de la CIA están desplegados en Libia para tomar contacto con la rebelión y guiar los bombardeos de la coalición, afirma el New York Times. La cadena ABC asegura por su parte que el Presidente Obama ha dado la autorización de ayudar secretamente a los rebeldes. De la misma fuente “decenas de miembros de las fuerzas especiales británicas y de agentes del servicio de espionaje MI6 trabajan en Libia”.

I. Crimen de agresión

Dichas potencias están cometiendo el crimen de agresión como fue definido por la Resolución 3314 (XXIX) adoptada por unanimidad por Asamblea General de las Naciones Unidas en 1974:

Articulo 1. La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la indepen¬dencia política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se enuncia en la presente Definición. Artículo 2 El primer uso de la fuerza armada por un Estado en contravención de la Carta constituirá prueba prima facie de un acto de agresión, aunque el Consejo de Seguridad puede concluir, de conformidad con la Carta, que la determinación de que se ha cometido un acto de agresión no estaría justi¬ficada a la luz de otras circunstancias pertinentes, incluido el hecho de que los actos de que se trata o sus consecuencias no son de suficiente gravedad. Artículo 3 Con sujeción a las disposiciones del artículo 2 y de con¬formidad con ellas, cualquiera de los actos siguientes, inde¬pendientemente de que haya o no declaración de guerra, se caracterizará como acto de agresión: a) La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado, ó toda ocupación militar, aun temporal, que resulte de dicha invasión o ataque, o toda anexión, mediante el uso de la fuerza, del territorio de otro Estado o de parte de él; b) El bombardeo, por las fuerzas armadas de un Estado, del territorio de otro Estado, o el empleo de cualesquiera armas por un Estado contra el territorio de otro Estado; c) El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado; d) El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra las fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas de otro Estado, o contra su flota mercante o aérea; g) La utilización de fuerzas armadas de un Estado, que se encuentran en el territorio de otro Estado con el acuerdo del Estado receptor, en violación de las condiciones esta¬blecidas en el acuerdo o toda prolongación de su presencia en dicho territorio después de terminado el acuerdo; f) La acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado; g) El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal gravedad que sean equiparables a los actos antes enumerados, o su sustancial participación en dichos actos.. Artículo 4 La enumeración de los actos mencionados anteriormente no es exhaustiva y el Consejo de Seguridad podrá determinar qué otros actos constituyen agresión, con arreglo a las dis¬posiciones de la Carta. Artículo 5 1. Ninguna consideración, cualquiera sea su índole, po¬lítica, económica, militar o de otro carácter, podrá servir de justificación de una agresión. 2. La guerra de agresión es un crimen contra la paz internacional. La agresión origina responsabilidad interna¬cional. 3. Ninguna adquisición territorial o ventaja especial re¬sultante de una agresión es lícita ni será reconocida como tal. Artículo 6. Nada de lo dispuesto en la presente Definición se inter¬pretará en el sentido de que amplía o restringe en toma alguna el alcance de la Carta, incluidas sus disposiciones relativas a los casos en que es lícito el uso de la fuerza. Artículo 7. Nada de lo establecido en esta Definición, y en particular en el artículo 3, podrá perjudicar en forma alguna el derecho a la libre determinación, la libertad y la independencia, tal como surge de la Carta, de pueblos privados por la fuerza de ese derecho, a los que se refiere la Declaración sobre los principios de derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y a la cooperación entre los Estados de confor¬midad con la Carta de las Naciones Unidas, en particular los pueblos que están bajo regímenes coloniales y racistas u otras formas de dominación extranjera; ni el derecho de esos pueblos a luchar con tal fin y pedir y recibir apoyo, de acuerdo con los principios de la Carta y en conformidad con la Declaración antes mencionada.

El 11 de junio de 2010, La Conferencia de Estados partes del Estatuto de la Corte Penal Internacional, adoptó por unanimidad un artículo 8 bis con una definición del crimen de agresión similar a la de la Resolución 3314 de la Asamblea General.

En 1991, la Asamblea General aprobó por consenso la Resolución 46/43 sobre la protección y seguridad de los pequeños Estados, en la que reconocía la vulnerabilidad de los pequeños Estados a las amenazas exteriores y a las ingerencias en sus asuntos internos y señalaba la importancia vital para todos los Estados del respeto incondicional de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente los referidos a la igualdad soberana, la integridad territorial, la no ingerencia en los asuntos interiores y el arreglo pacífico de las controversias.

La presunta o real violación de los derechos humanos en un país no confiere legitimidad a la agresión, como ha dicho la Corte Internacional de Justicia de La Haya:

"El pretendido derecho de intervención sólo puede considerarse como la manifestación de una política de fuerza, política que, en el pasado, ha dado lugar a los más graves abusos y que no puede, cualesquiera sean las deficiencias actuales de la organización internacional, tener lugar alguno en el derecho internacional. La intervención es aún más inaceptable en la forma en que se la presenta en este caso, ya que, reservada a los Estados más fuertes, podría fácilmente conducir a falsear la propia administración de la justicia internacional." (caso Corfu Channel, 1949, fondo, pág. 35).

En el caso Nicaragua c/Estados Unidos (actividades militares y paramilitares en Nicaragua) la Corte Internacional de Justicia señaló que algunas disposiciones de la Resolución 2625 (XXV), de 1970, de la Asamblea General, entre ellas los principios de no empleo de la fuerza y de no intervención, constituyen derecho consuetudinario (párrafo 267) y ante el argumento del Gobierno de los Estados Unidos de que en Nicaragua se violaban los derechos humanos, la Corte dijo: "...cuando los derechos humanos están protegidos por convenciones internacionales, dicha protección se traduce en disposiciones previstas en el texto de dichas convenciones, que están destinadas a verificar o a asegurar el respeto de esos derechos". Y agregó: ..."si los Estados Unidos pueden, por cierto, hacer su propia evaluación sobre la situación de los derechos humanos en Nicaragua, el empleo de la fuerza no es el método apropiado para verificar y asegurar el respeto de esos derechos...". (párrafos 267 y 268).

La agresión contra Libia constituye una violación caracterizada de la Carta de la ONU, particularmente en lo que se refiere a la convivencia pacífica (Preámbulo), al arreglo pacífico de las controversias (art. 1), a la prohibición de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado y a la prohibición de intervenir en los asuntos internos de un Estado, salvo las medidas coercitivas prescritas en el Capítulo VII (art. 2).

II. Crímenes de guerra

Las potencias agresoras, además del crimen de agresión, están cometiendo crímenes de guerra, como lo hicieron en gran escala en Yugoslavia en 1999 bajo la bandera de la OTAN y en Irak como “coalición”.

Un equipo internacional de juristas denunciamos por crímenes de guerra ante el Tribunal para Yugoslavia a los líderes de la OTAN con una prolija descripción de los ataques deliberados dirigidos contra objetivos civiles (1).

Pese a las pruebas abrumadoras acumuladas en la denuncia, el 2 de junio del 2000 la Fiscal Carla del Ponte informó al Consejo de Seguridad que había decidido no abrir una investigación. Los fundamentos de dicha decisión figuran en el Final Report to the Prosecutor by the Committe Established to Review the NATO Bombing Campaing Against the Federal Republic of Yugoslavia. La señora del Ponte hizo suyos el contenido y las conclusiones del Informe. En todos los temas abordados el Comité arriba a la misma conclusión: no se justifica iniciar una investigación.

El informe final del Comité fue elaborado por William Fenrick, jurista canadiense y oficial del ejército de su país, miembro de la OTAN.

La estrategia consistente en ataques realizados desde larga distancia (misiles) o con aviones impide tomar en todos los casos las "Precauciones en el ataque" que indica el art. 57 del Protocolo I de los Convenios de Ginebra y viola la "Regla fundamental" del artículo 48 del mismo Protocolo: hacer siempre la distinción entre población civil y combatientes y entre los bienes de carácter civil y los objetivos militares y dirigir las operaciones solamente contra objetivos militares.

Los misiles Tomahawk utilizados por las fuerzas estadounidenses es muy probable que contengan, en mayor o menor grado, uranio empobrecido con lo que se violan la disposiciones del artículo 35, inc. 2 del Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra: prohibición de emplear proyectiles, materias o métodos de guerra que produzcan males superfluos, del inc. 3 del mismo artículo: prohibición de métodos o medios de guerra concebidos para causar o que se puede esperar que causen daños extendidos, duraderos y graves al medio ambiente natural; del artículo 36: armas nuevas que están o podrían estar prohibidas por el Protocolo u otra norma de derecho internacional y las disposiciones del artículo 55 del mismo Protocolo I : "La guerra debe conducirse teniendo cuidado de proteger el medio ambiente natural contra daños extendidos, duraderos y graves".

Es muy posible que se intensifiquen los ataques y, en consecuencia, que aumenten los “daños colaterales”, es decir el número de víctimas no combatientes y la destrucción de las infraestructuras civiles.

III. Ilegitimidad del Consejo de Seguridad y de sus decisiones

La Resolución 1973 del Consejo de Seguridad, invocando el Capítulo VII de la Carta (amenazas contra la paz) fue votada por tres miembros permanentes (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña). Dos miembros permanentes, China y Rusia, se abstuvieron, incurriendo en la enorme responsabilidad de no vetar una resolución plagada de ambigüedades, por ejemplo “adoptar todas las medidas necesarias” y de afirmaciones no verificadas (como fue el caso de las “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein). Ahora China y Rusia se quejan hipocritamente de que la coalición agresora excede los términos de la resolución.

De todas maneras dicha resolución no tiene legitimidad alguna, como no la tiene el mismo Consejo de Seguridad.

Ilegitimidad de origen del Consejo de Seguridad. El artículo 23 de la Carta dice que el Consejo tiene cinco miembros permanentes: China, Francia, la Unión Soviética, Gran Bretaña y los Estados Unidos y diez miembros no permanentes. Los miembros permanentes tienen el llamado derecho de veto, es decir la regla de la unanimidad de esos cinco Estados, necesaria para aprobar las decisiones de fondo del Consejo (art. 27.3 de la Carta) . Los Capítulos VI y VII establecen los mecanismos de acción del Consejo de Seguridad para cumplir su "responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales ", como dice el artículo 24 de la Carta.

Estas disposiciones, que confieren un estatuto especial privilegiado a cinco Estados Miembros, contradicen un principio fundamental que también figura en la Carta en su artículo 2: la igualdad soberana de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas.

Ilegitimidad del Consejo de Seguridad a partir de la desintegración de la URSS.

La desaparición de la URSS convirtió en obsoletos los artículos 23.1 de la Carta, donde aquélla figuraba como miembro permanente del Consejo de Seguridad y el artículo 27.3, que se refiere a que las resoluciones de fondo deben ser adoptadas con el voto afirmativo de los cinco miembros permanentes. Desaparecida la URSS quedaban cuatro miembros permanentes y el requisito del voto afirmativo de los cinco Miembros Permanentes se hizo de imposible cumplimiento. Lo mismo ocurrió con las partes relacionadas de los artículos 108 y 109 de la Carta, relativas a la reforma de la misma.

Era el momento histórico, político y jurídico de declarar caducos los acuerdos de Yalta de 1945, que repartieron el mundo entre cinco Potencias, en particular entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, en detrimento de la soberanía y de la autodeterminación de los otros Estados y pueblos del planeta.

Pero nada de eso se hizo. En cambio, el 24 de diciembre de 1991, Boris Eltsine envió una carta al Secretario General de la ONU, Pérez de Cuéllar, para informarle que la Federación de Rusia, con el apoyo de la Comunidad de Estados Independientes (los países ex miembros de la Unión Soviética), tomaba el lugar de la URSS, con todos sus derechos y obligaciones, en el Consejo de Seguridad y en los otros órganos del sistema de las Naciones Unidas.

Este fue un verdadero golpe de Estado en el seno de las Naciones Unidas. Rusia ocupó de hecho el lugar de la URSS en la ONU y en el Consejo de Seguridad, en este último organismo con todos los derechos y privilegios de miembro permanente, sin que el Consejo de Seguridad ni la Asamblea General hayan sido consultados ni emitido resolución alguna. Esto fue una violación flagrante del artículo 4 de la Carta que se refiere a la admisión de nuevos Estados a las Naciones Unidas, pues Rusia no era miembro de la Organización (hasta el desmembramiento de la URSS eran miembros de la ONU la URSS, Ucrania y Rusia Blanca (Belarus), pero no Rusia).

A partir de ese momento, las grandes potencias occidentales, lideradas por Estados Unidos, estimaron que tenían las manos libres para poner íntegramente a su servicio a las Naciones Unidas y en particular al Consejo de Seguridad y violar el derecho internacional en su nombre

Ilegitimidad, por el contenido violatorio del derecho internacional, de las decisiones del Consejo de Seguridad

La invocación abusiva al Capítulo VII de la Carta.

El Consejo de Seguridad adopta muchas de sus resoluciones en el marco del Capítulo VII de la Carta (amenazas contra la paz) utilizando arbitrariamente dicho calificativo para desbordar las atribuciones que le confiere la Carta en ese dominio específico (les pouvoirs spécifiques accordés au Conseil…dice el artículo 24.2). (Curiosamente, la palabra específicos, sobre la que se detiene largamente Hans Kelsen en su libro The law of Nations, no figura en el artículo 24.2 de la versión oficial en castellano de la Carta).

Ese recurso abusivo y reiterado por parte del Consejo de Seguridad al Capítulo VII de la Carta llevó a decir a dos miembros de la Corte Internacional de Justicia:

"Hay que tratar de evitar que el Consejo de Seguridad califique de manera arbitraria una situación como amenazante para la paz y la seguridad y que se utilicen las funciones del mismo para fines que no son los previstos en la Carta y "como pretexto para alcanzar objetivos inconfesables" (Opinión disidente del juez Fitzmaurice en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia, Ordenanza nº 1 del 26 de enero de 1971, en CIJ, Recueil 1971, par. 116, pág. 294).

En la misma opinión consultiva, el juez Gross dijo: "No basta decir que un asunto tiene un "eco" sobre el mantenimiento de la paz para que el Consejo de Seguridad se transforme en gobierno mundial".

Sería largo enumerar aquí las resoluciones del Consejo de Seguridad manifiestamente contrarias al derecho internacional.

Pero recordaermos una en particular. El 11 de marzo de 2004 el Consejo de Seguridad adoptó por unanimidad la Resolución 1530, condenando los atentados en Madrid cometidos pocas horas antes y señalando como autor al "grupo terrorista ETA". Con total irresponsabilidad, el Consejo de Seguridad aceptó la versión del Gobierno español que se demostraría falsa en los días siguientes. Primó el deseo de favorecer a un gobierno de derecha que con su versión pensaba ganar votos en las elecciones que se avecinaban. El paralelo entre Aznar entonces y Sarkozy ahora es pura coincidencia.

Hace años que están estancados los proyectos para democratizar, así sea un poco, al Consejo de Seguridad. La razón es que Estados Unidos y los otros miembros permanentes no tienen ningún interés en dicha reforma y disponen en la misma Carta de la ONU del instrumento para bloquearla. En efecto, para que entre en vigor una reforma de la Carta de la ONU, una vez adoptada por la Asamblea General por una mayoría de por lo menos dos tercios de votos, debe ser ratificada en el ámbito nacional por "las dos terceras partes de los Miembros de las Naciones Unidas, incluyendo a todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad ", como dice en las frases finales del artículo 108 y del segundo párrafo del artículo 109 de la Carta de las Naciones Unidas. Dicho de otra manera, cualquiera de los cinco miembros permanentes puede Vetar de hecho la reforma no ratificando la misma en el ámbito nacional. Por ejemplo basta que el Senado de Estados Unidos rechace las reformas a la Carta de la ONU, aunque hayan sido aprobadas por la gran mayoría de los Estados Miembros, para que éstas no entren en vigor.

De modo que el Consejo de Seguridad ha sido, es y posiblemente seguirá siendo durante mucho tiempo el taparrabos institucional de la dictadura mundial de las grandes potencias.

IV. ¿Motivaciones humanitarias?

El activismo “humanitario” de las grandes potencias en Libia contrasta con su pasividad en otros países de la región donde son severamente reprimidas las protestas populares.

Pero casi nadie se acuerda de la República Democrática del Congo donde más diez años de guerra civil han costado entre 3,5 y 4,5 millones de muertos, como informó la prestigiosa revista médica inglesa The Lancet, en su número de enero de 2006. Es decir, la mayor catástrofe humanitaria después de la Segunda Guerra Mundial. Todos reconocen que esa tragedia tiene por telón de fondo la apropiación de los minerales estratégicos que abundan en el Congo: diamantes, oro, colombio-tantalio (coltan), cobalto, etc. Se estima que la RDC posee el 80% de las reservas de coltan existentes. El coltan, por sus propiedades particulares, se utiliza en la industria electrónica, particularmente en la fabricación de teléfonos móbiles (mil millones de unidades vendidas en el mundo en 2006). “Bussines are bussines”.

En 1994 se produjo un genocidio en Ruanda: 800.000 muertos.

Tampoco entonces se desplegó el “humanitarismo” de las grandes potencias.

En vísperas del genocidio, el general canadiense Romeo Dallaire, jefe de las fuerzas de la ONU en Ruanda (MINUAR) advirtió acerca de lo que se avecinaba a Kofi Annan, entonces jefe de las operaciones de mantenimiento de la paz en la ONU. Y éste guardó en un cajón de su escritorio el informe de Dallaire.
Peor todavía, cuando ya se perfilaba la derrota del gobierno genocida ante el avance del Frente Patriótico Ruandés, Francia, cuyo presidente de entonces era François Miterrand gobernando en “cohabitación” con Balladur, un Primer Ministro de derecha, promovió la resolución 929 del Consejo de Seguridad, que creó una “zona humanitaria segura” en Ruanda. En esa zona se desplegaron fuerzas militares francesas (la “Operación Turquesa”) cuya principal ocupación fue proteger a los genocidas en fuga.

Una comisión parlamentaria francesa investigó años después los hechos, en particular por qué las tropas francesas no desarmaron efectivamente a los genocidas ni arrestaron a ninguno de ellos. Alain Juppé, actual ministro de relaciones exteriores de Sarkozy que ocupaba el mismo cargo durante la Operación Turquesa, declaró ante la Comisión Investigadora Parlamentaria que « teniendo en cuenta los efectivos afectados a la Operación Turquesa, no fue posible proceder al arresto de probables criminales de guerra y que, además, el Consejo de Seguridad nunca confirió tal mandato”.

Estados Unidos financió a Saddam Hussein con miles de millones de dólares durante la guerra Irán-Irak (1980-1988, dos millones de muertos). Mientras Francia le vendía armas a ambos contendientes, lo que le permitió mejorar sensiblemente las cifras de su comercio exterior. El proceso que hubiera podido revelar las responsabilidades de la Administración de Estados Unidos en la financiación de Saddam Hussein fue enterrado en 1993 mediante un acuerdo (plea bargaining) entre la Ministro de Justicia Janet Reno y el principal inculpado y “chivo emisario”, un director de un Banco de Atlanta.

Estos antecedentes permiten poner en duda las motivaciones humanitarias y libertadoras de la coalición antikadafi.

Aparte del cálculo equivocado de Sarkozy, (quiso imitar a Bush cuando éste atacó a Afganistán) de que con su protagonismo para desatar la agresión, junto con sus guiñadas a la extrema derecha en Francia (no sólo guiñadas, Gerard Longuet, su Ministro de Defensa, perteneció al Frente Nacional), frenaría su desmoronamiento político, hay una constante, como decíamos más arriba, casi bicentenaria de rapiña colonialista de las grandes potencias, sean los gobernantes demócratas o republicanos, centro-derechistas o socialdemócratas. Y para ello cualquier aliado les viene bien, así sean fascistas, satrapías petroleras, fundamentalistas árabes, judíos o de cualquier religión. O dictadores sanguinarios. Como dicen expresivamente los yanquis: “Es un hijo de puta, pero es “nuestro” hijo de puta”.

¿Qué es el Consejo Nacional de Transición de Libia? Lo menos que puede decirse es que se trata de un conglomerado heteróclito. Pero además, el almirante James Stavridis, comandante de las fuerzas yanquis en Europa confirmó lo que viene denunciando Kadafi hace algunas semanas, al afirmar que había “signos” de la presencia posible de militantes de Al Qaeda o de los Hezbollah en las filas rebeldes.

Gente presentable, pues Al Qaeda fue cofundada por Ben Laden y por Bush padre, quien a través de la CIA la armó, instruyó y financió para que combatieran al ocupante soviético en Afganistán.

V. Autores, cómplices por acción y cómplices por omisión

Ya nos referimos a los autores de la agresión. Entre los cómplices por acción están quienes la apoyaron, por ejemplo con su voto en el Parlamento los socialistas franceses, y casi todos los medios masivos de comunicación, convertidos para la circunstancia en agencias de propaganda de la “coalición” (prepararon a la opinión para la agresión y ahora la preparan para la intensificación de los ataques y el aprovisionamiento en armas de los insurrectos).

Entre los intelectuales cómplices cabe destacar al “filósofo” y dandy Bernard Henry Levy, una verdadera caricatura, que hizo de nexo entre Sarkozy y los insurrectos de Bengazi : mentiroso compulsivo, célebre por sus “gaffes” sobre personas y lugares , la más conocida es haber citado en su libro De la guerre en philosophie a un filósofo inexistente Jean-Baptiste Botul, inventado por un periodista de Le Canard Enchaîné, un semanario satírico francés. Por supuesto que la escuela filosófica de Botul es el botulismo.

Entre los cómplices por omisión hay que citar a China y Rusia, que no vetaron la Resolución 1973 y sobre todo a quienes, pudiendo anticipar y denunciar la agresión antes que ésta se produjera no lo hicieron, por confusión política y/o temiendo que el terrorismo ideológico del imperialismo humanitario los calificara de prokadafis y enemigos de la luchas liberadoras del pueblo libio.

Nota:
1. La denuncia fue presentada contra William J. Clinton, Madeleine Albright y William S. Cohen (Estados Unidos); Tony Blair, Robin Cook y George Robertson (Reino Unido); Javier Solana, Jamie Shea, Wesley K. Clark, Harold W. German, Konrad Freytag. D.J.G. Wilby, Fabrizio Maltinti, Giuseppe Marani y Daniel P. Leaf (OTAN); Jean Chrétien, Lloyd Axworthy y Arthur Eggleton (Canada); Jean-Luc Dehaene, E. Derycke and J.-P. Poncelet (Belgica);Vaclav Havel, J. Kavan and V. Vetchy (Republica Checa); Poul Nyrup Rasmussen, N.H. Petersen y H. Haekkerup (Dinamarca); Jacques Chirac, Lionel Jospin, H. Védrine y Alain Richard (Francia); Gerhard Schröder, J. Fischer y R. Scharping (Alemania); Kostas Simitis, G. Papandreou and A. Tsohatzopoulos (Grecia); Viktor Orban, J. Martonyi y J. Szabo (Hungría); David Oddsson, H. Asgrimsson y G. Palsson (Islandia); Massimo D'Alema, L. Dini y C. Scognamiglio (Italia); Jean-Claude Juncker, J. Poos y Alex Bodry (Luxemburgo ) Willem Kok, J. van Aartsen y F.H.G. de Grave (Países Bajos); Kjell Magne Bondevik, K. Vollebæk D.J. Fjærvoll (Noruega);Jerzy Buzek, B. Geremek y J. Onyszkiewicz (Polonia); Antonio Manuel de Oliveira Guterres, J.J. Matos da Gama y V. Simão (Portugal); Jose María Aznar, A. Matutes y E. Serra Rexach (España); Bulent Ecevit, I. Cem y H. S. Turk (Turquía).

Foto: Libia - Ataque de la OTAN. / Fuente: YAHOO

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El ADN imperial de Estados Unidos

Romualdo Retamal Maureira (especial para ARGENPRESS.info)

El imperio estadounidense siempre ha tenido dos caras: Obama acaba de visitar tres países de América Latina para delinear el futuro a corto plazo de la dominación imperial “pacífica” en esta parte del mundo, hablando de “democracia” y “derechos humanos”, mientras intensifica sus esfuerzos bélicos en Libia, Afganistán, Irak, Pakistán, etcétera.

Tradicionalmente, Estados Unidos hace lucrar y utiliza a todas las empresas privadas (petróleo, transporte, electricidad, alimentación y medios de información) en sus sangrientas intervenciones militares abiertas y también en su perpetua campaña solapada para desestabilizar a los gobiernos que considera “hostiles” y cuyos recursos naturales desea apropiarse. La clásica intervención oculta culmina con los golpes de estado, como el de Chile en 1973, Honduras (el más descarado del siglo 21) y el golpe fallido a la República Bolivariana de Venezuela de 2002, una escena circense que le duró sólo 2 días. Últimamente, ha fallado en Bolivia y Ecuador.

Para instrumentar sus políticas, Estados Unidos cuenta con la condescendencia de sus “aliados”, “amigos” o vasallos del continente. Entre los más leales tiene a Canadá, Chile, Panamá, Colombia, Costa Rica, Honduras y Perú, más sus organizaciones funcionales como la ONU, la OEA o las ONG financiadas por instituciones camufladas del departamento de Estado, entre otras, el Instituto Albert Einstein de Gene Sharp, el Centro Internacional para el Conflicto No Violento (ICNC) de Peter Ackerman y Jack Duvall, Freedom House, la USAID, la NED y el Instituto Republicano Internacional. Utiliza las propias embajadas y sedes diplomáticas de Estados Unidos que sirven como centros clandestinos de planificación y conspiración para ejecutar acciones que van desde la ilusión de propinar un “golpe suave”, como el de la Yugoslavia de Milosevic, o el de Honduras del 28 de junio de 2009.

Ideología imperial

Para entender mejor cómo piensa y actúa el imperio Estados Unidos se requiere hurgar en la historia. Tal como la república de Roma (509 a. C - 27 a. C.) se convirtió en imperio (27 a.C - 476 d.C) después de guerras fratricidas, traiciones y asesinatos que obligaron al Senado (compuesto sólo por aristócratas terratenientes esclavistas) a “pasar” el poder a los simpáticos imperatores, el imperio yanqui tiene algunas analogías con lo más conocido de la historia romana.

Estados Unidos de América del Norte, nació como república aprobando la constitución el 17 de septiembre de 1787 en la Convención Constitucional de Filadelfia, que -entre otras omisiones- no abordó el tema de la esclavitud. Para dar la cara a esa ignominia hubo que esperar al 16° presidente, Abraham Lincoln, quien era contrario a la esclavitud, como la mayoría de la población del norte de Estados Unidos. Pero eso no significa, ni mucho menos, que fuera partidario de la igualdad racial, ni que se tratase de un abolicionista radical dispuesto a imponer por la fuerza la emancipación de los esclavos en el sur.

Esta primera república americana tiene algunas similitudes con la historia romana y sólo una gran diferencia. Las similitudes las podemos resumir brevemente. En primer lugar, la carta magna fue redactada a espaldas del pueblo, en una mansión de Filadelfia (Cámara Legislativa), en reunión secreta, a puertas cerradas y con guardianes armados en todos los accesos. Segundo, los 55 delegados que redactaron la constitución incluyeron a la mayor parte de los líderes más destacados, llamados padres fundadores de la nueva nación (Thomas Jefferson, que estaba en Francia durante la convención, dijo: “Esto es realmente una asamblea de semidioses”). Tercero, todos eran terratenientes ricos, de raza blanca, en un territorio lleno de esclavos negros. La sola diferencia es que esta república (al contrario de su ídem romana) no necesitó esperar siglos para convertirse en imperio: lo fue desde que nació. Es decir, lo trajo en su ADN.

Como todo imperio, nació con una convicción mesiánica de su futuro. Esta visión fanática de su destino lo llamaba a obedecer el mandato divino de convertirse en protector y defensor de la legalidad, la libertad y la democracia en el mundo. Esta pesada carga, que nadie se la pidió ni se la impuso, se funda en la creencia de que poseen una superioridad moral (porque son el “pueblo elegido”) y, en consecuencia, tienen un “destino manifiesto”.

Esta suposición les ha permitido justificar su intromisión en los asuntos internos de otros pueblos (aquellos no “elegidos de Dios”) o ejerciendo, de plano, la violencia contra ellos. La primera actitud intervencionista inspirada por el espíritu del “destino manifiesto” (engendro de fanatismo híper violento divulgado por las sectas puritanas inglesas llegadas entre los primeros colonos al territorio norteamericano) fue la obsesión de los colonos ingleses por desplazar de sus tierras (o bien exterminar) a los indígenas norteamericanos y la desenfrenada necesidad de extender sus territorios hasta conformar -como corresponde- una nación fuerte y poderosa para asegurar el cumplimiento de su destino manifiesto. Podemos constatar, sin ningún esfuerzo suplementario, la concordancia aterradora con los principios fundacionales del Estado de Israel. En cuanto a su relación con otras naciones (desde su conversión a “República” y hasta que se derrumbe su Imperio), Estados Unidos seguirá manejando sus relaciones exteriores como si se tratara de una cruzada moral. Generalmente justifica sus acciones (sin siquiera sonrojarse) con dos argumentos: el de la “nación fuerte que protege a la débil”, como pueden constatar la gran mayoría de las naciones americanas; o bien, el de “la lucha contra el ‘mal’ para defender la libertad y seguridad del mundo”, como actualmente alega respecto a sus bombardeos e invasiones inmorales y genocidas en Libia, Irak, Afganistán y Pakistán. Los pueblos latinoamericanos conocemos de memoria la aplicación de esta política “salvadora” de los yanquis (basta leer “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano). Los oligarcas de nuestros países también lo saben pero se hacen “los suecos”, o, para ser más actuales, se hacen “los chilenos”.

Para concluir este recordatorio histórico y como último ejemplo del legado de esta democracia espuria made in USA, una joyita: para ilustrar la poca participación del pueblo en las elecciones locales, por ejemplo en 1999 el Alcalde de Dallas resultó electo con el voto del 5% de los electores inscritos, y el de San Antonio con el 7,5%. Respecto a las elecciones presidenciales ya sabemos que los Presidentes se eligen con poco más del 20%, y en ocasiones, como Bush en el año 2000, son designados en vez de elegidos.

El Imperio ataca en América Latina: Venezuela, el enemigo predilecto

Para tener una pequeña idea de cómo “trabajan” los esbirros del imperio otro ejemplo simple: invitado por todos los sectores opositores al gobierno bolivariano de Venezuela, José Miguel Vivanco (de nacionalidad chilena y director de Human Right Watch para América Latina) llegó a Caracas -el 18 de Septiembre del 2008- para participar en reuniones secretas con sus invitados e intervenir en una emisión televisiva por Globovisión, apodado Globoterror por su participación activa en el golpe de 2002 en ese país. Vivanco habló poco, más leyó que improvisó. Y culpó al gobierno de Chávez de violación a la libertad de expresión, discriminación política, ataque a las organizaciones laborales (sic), eliminación de la independencia del poder judicial y -la cereza del pastel- “numerosas degradaciones a los derechos humanos”. Así es la cara dura de este digno representante de una organización que vigila al mundo desde su sede en Washington. Terminada la emisión, a Vivanco aguardaba la policía, que lo llevó directamente al aeropuerto y lo embarcó de regreso a su “democrático” país, cumpliendo un acto de elemental dignidad y soberanía ante una infame injerencia reñida con todos los tratados que regulan la diplomacia del continente. Por supuesto, la OEA, por boca de su secretario general (el circense José Miguel Insulza, también de nacionalidad chilena) condenó inmediatamente la decisión soberana de Venezuela y amenazó con activar la graciosa e ineficaz Carta Democrática Interamericana.

Dejando de lado más de una década de intentos desesperados de derrocar a Chávez, incluso contemplando su asesinato, la oligarquía venezolana -con la descarada ayuda imperial en dinero, logística terrorista, mercenarios y toda su batería mediática, a través del monopolio mundial de los medios de información- no ha podido retrasar, ni menos parar, la construcción de un nuevo sistema social que tiene como características sobresalientes ser anti-imperialista y anti-capitalista, un sistema basado en la solidaridad, la transparencia de los actos de sus dirigentes y la delegación del poder al pueblo organizado, denominado Socialismo del Siglo 21. Hasta ahora, el imperio y sus vasallos no han podido dañar seriamente a los gobiernos que buscan una vía propia, agrupados especialmente en el ALBA para luchar por una América mestiza unida y con una sola voz.

Una importante agresión a Venezuela fueron las 7 bases militares impuestas a Colombia a través del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, cuyo vasallaje rastrero mereció una “condecoración yanqui” y estas palabras de otro infame, Busch, pronunciadas entre sonrisas cínicas de mafiosos: “He aquí a un verdadero amigo de nuestro país, es más que un amigo porque no sólo cumple con lo que le pedimos sino que hace mucho más de lo que le pedimos” (carcajadas de los asistentes en el circo).

La última agresión a Venezuela vino por boca del payaso menor en política exterior (el mayor es Hillary Clinton), quienes -quizás en una analogía de mal gusto- serían los “los enanos” contemporáneos de las antiguas cortes (con el perdón de los enanos). Este payaso menor es el portavoz del departamento de Estado, Philip Crowley, quien advirtió a Venezuela sobre las “consecuencias” que traería para las relaciones bilaterales la decisión soberana del gobierno de Hugo Chávez de retirar el placet a Larry Palmer como embajador de la Casa Blanca (Caracas, 20 Dic., AVN). "Le dejamos claro a Venezuela que este tipo de acciones tendría consecuencias", amenazó Crowley en rueda de prensa reseñada por la AFP. Causa de estas amenazas (dirigidas a medir la paciencia del gobierno bolivariano con la secreta esperanza de que haga un gesto, una acción, que justifique una intervención militar imperial) es este sospechosa insistencia de Obama y sus secuaces en poner como embajador en Venezuela a un afroamericano -Larry Palmer- quien sin esperar el beneplácito a su nombramiento tuvo el descaro de decir que era contrario a regímenes totalitarios como Cuba, y que Venezuela corre el riesgo de seguir el mismo camino de Fidel. ¡Qué tal el negrito! A reglón seguido, el subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, Arturo Valenzuela (otro chileno, este ya chileno-estadounidense) publicó en su página que su designación se había aprobado y que Palmer viajará a Venezuela.

La respuesta de Chávez fue de antología. Dijo, “Si viene, Nicolás (Nicolás Maduro, ministro de Relaciones Exteriores) habrá que agarrarlo y le brindas un café de mi parte y por el mismo lugar retorna a su país, bye, bye”.

Estrategias de “golpe suave”

En un breve resumen de una de las estrategias preferidas del imperio en América Latina, el golpe suave tuvo éxito en Yugoslavia (Serbia) contra Milosevic en 2000, y luego fue utilizado en Georgia (Revolución de las Rosas, 2003), Ucrania (Revolución Naranja, 2004) y Kyrgyzstan (Revolución de los Tulipanes, 2005) para debilitar a los gobiernos izquierdistas o aliados de Rusia en esos países. Aunque la estrategia del golpe suave fue exitosa en todos estos casos, excepto Serbia, se ha revertido en los últimos años. En Ucrania, por ejemplo, el mismo presidente que fue derrocado con esta estrategia en 2004, Viktor Yanukovych, ganó la presidencia de nuevo en 2010, luego que la "Revolución Naranja" fue desenmascarada como una táctica de Washington para instalar un gobierno títere en ese país.

Según la estrategia del golpe suave, llamada también "revolución de colores", bajo la bandera de la "no violencia" y empleando logotipos y tácticas de marketing atractivas para los jóvenes, se fomentan pequeños disturbios en la calle para crear un ámbito permanente de inestabilidad y caos. Luego, atrayendo la atención de los medios internacionales, los jóvenes guiados por las agencias de Washington provocan la represión del Estado (a través de actos violentos o ilegales) que luego es difundida a través de la prensa como “violación de los derechos humanos” para justificar cualquier acción contra el gobierno victima escogido por el Consejo de Seguridad de Estados Unidos.

En 2003, representantes del Instituto Albert Einstein, que es el organismo creador de la estrategia del "golpe suave", armaron un taller de casi dos semanas en Venezuela para sectores de oposición al Presidente Chávez, dirigido a lo más granado de la oligarquía venezolana afín al imperio, es decir, los más radicales y mafiosos, y un grupito de seudo-estudiantes aspirantes a líderes, como el sinvergüenza Yon Goicoechea, premiado con 500 mil dólares por el Instituto Cato de Washington y premio Milton Friedman (creador del neoliberalismo salvaje de los Chicago’s Boys, que se aplicó por primera vez bajo la dictadura de Pinochet). También destacó otro delincuente, matón y violador, de nombre Nixon Moreno, asilado en el Arzobispado de Caracas y, como si fuera poco, premiado en su asilo por la Universidad ULA, feroz opositora al gobierno bolivariano, con un título universitario después de estar 11 años inscrito en esa Universidad sin haber aprobado ni un tercio de las asignaturas del programa. Todo este mundillo de mafiosos y delincuentes comunes dijeron “Presente” al “taller” convocado por el Imperio.

El propósito de esta mascarada fue ayudar a los grupos anti-chavistas a sacar del poder al Presidente de Venezuela. Semanas después de esta visita, que contó con la presencia del Coronel Robert Helvey, experto en "cambio de régimen" y mano derecha del "gurú ideológico" Gene Sharp, los sectores de la oposición en Venezuela iniciaron acciones de calle que provocaban disturbios y desestabilización en Caracas, con la intención de forzar al Presidente Chávez a dejar el poder justificándola por una supuesta “rebelión cívica”, llamada "guarimba" por el pueblo. Los sectores opositores quemaron neumáticos y basura por toda la ciudad, tiraban piedras y bombas molotov a las fuerzas de seguridad y buscaban cualquier manera de fomentar la violencia (asesinatos de dirigentes campesinos por sicarios pagados, incluidas amenazas de muerte o asesinatos efectivos de fiscales y representantes comuneros elegidos en votación directa por el pueblo) para luego justificar la intervención internacional para derribar al gobierno. Al no lograr su objetivo en aquel momento, durante los años 2005 al 2007, las agencias de Washington seleccionaron un grupo de jóvenes venezolanos para viajar a Belgrado, Washington y Boston a fin de recibir varios talleres de formación y capacitación directamente de los antiguos fundadores de OTPOR en Serbia, y también del Instituto Albert Einstein y el Centro Internacional para el Conflicto No-Violento. Al mismo tiempo, la USAID y la NED aumentaron su financiamiento a grupos de jóvenes en Venezuela, para facilitar la formación de sus organizaciones y movimientos contra el gobierno del Presidente Chávez.

La inversión financiera y estratégica de Washington logró lanzar el movimiento estudiantil "manos blancas" en Venezuela, que desde 2007 ha ejecutado una serie de acciones contra el gobierno cada vez que se acerca un proceso electoral o un momento importante en la política del país. Aunque no han logrado su objetivo, siguen recibiendo financiamiento multimillonario de las agencias internacionales para alimentar al conflicto.

La batalla que libran los países progresistas de América Latina, a la cabeza Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, nos conmueve y nos orgullece. Lograr hacer renacer la conciencia de dignidad de nuestros pueblos está en las tareas prioritarias de la revolución, llámese Socialista, Ciudadana o Indigenista, poco importa. Lo imprescindible es levantar la educación ideológica de los pueblos hasta hacer irreversible la re-fundación de nuestras sociedades enfermas y corruptas desde nuestras seudo-independencias. Es urgente crear una verdadera independencia donde el pilar en que ella descanse sea la participación activa de nuestros pueblos creando la sociedad que las mayorías desean, hoy, en nuestro impredecible presente, según cada país. Hay pueblos mayoritarios heroicos. Mañana serán la juventud de hoy y las próximas generaciones quienes dirán la última palabra.

Fuentes y obras consultadas:
- Aporrea.org
- Ecured.cu
- La Otra historia de los Estados Unidos, Zinn, Howard, Ed. Paperback
- América Latina y Estados Unidos, Cockcrof, James, Ed.Siglo XXI
- Estados Unidos, Planet, Lonely, Ed. Planeta
- The Real Lincoln, DiLorenzo, Thomas, Ed. Prima Publishing, 2002

Romualdo Retamal Maureira es cientista social chileno residente en Canadá.

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Detrás del “rescate humanitario” en Libia: mucho petróleo y escándalos sexuales

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

Por estos días vi la cinta que aquí fue titulada “Juego de traiciones” (Fair game), basada en la historia real de Valerie Plame, una ex agente de la CIA, cuya identidad fue ilegalmente revelada por un alto funcionario, debido a que el esposo de Plame, el diplomático Joseph Wilson, se atrevió a decir que la invasión a Irak de 2003, por parte de Estados Unidos, se había hecho con base en absurdas mentiras, como el que ese calumniado país contaba aún con un programa para construir “armas de destrucción masivas”.

Ahora se sabe que ese era el pretexto para intervenir militarmente a dicho país y quedarse, entre otras cosas, con sus vastas reservas petroleras, muy convenientemente entregadas a las petroleras extranjeras, sobre todo estadounidenses, por un impuesto, títere gobierno. Al calor de la invasión, se trató de matizar el pretexto de las “armas de destrucción masivas”, que no se habían encontrado aún, luego de varias semanas de la invasión, arguyendo que de todos modos se justificaban los infames bombardeos estadounidenses (se asesinaron a más de medio millón de civiles inocentes) y el despliegue de tropas terrestres, con tal de deshacerse de Saddam Hussein, al que se calificó como un brutal y cruel dictador (claro, pues ya no le era útil a Estados Unidos, como años atrás lo había sido, cuando se le empleó en la guerra contra Irán). Comienzo este análisis con la anterior referencia, pues al parecer, lo mismo está sucediendo en Libia, país norafricano también con vastos recursos petroleros, muy útiles para el derrochador Estados Unidos, ávido de hallar nuevas reservas de petróleo que le permitan continuar sus desperdiciadores requerimientos energéticos.

Para empezar, la propia “rebelión social” en Libia, que dio origen a la guerra civil y la presente invasión, no está clara en sus razones. De acuerdo con información contenida en “The World Factbook” (dependiente, irónicamente, de la CIA), los casi 6.6 millones de habitantes, vivían relativamente bien, gracias a las ventas libias de sus grandes reservas de petróleo y gas natural, siendo el ingreso per capita de alrededor de $13,800 dólares por habitante, lo que coloca a ese país en el lugar 84, con respecto al resto del mundo, sitio aceptable. He escuchado, además, testimonios de personas que vivían allí hasta antes de la “rebelión” y no se explican por qué, de repente, se dio el llamado efecto copy cat del mundo árabe allí, pues a diferencia de, por ejemplo, Egipto, no había sectores en pobreza extrema, ni severas carencias. Por eso, repito, en ese sentido, el que las protestas sólo se hayan centrado en la destitución de Muammar Kadafi (al que se señala, por cierto, en la mencionada publicación de la CIA, que es el mandatario de facto, pero sin un título oficial), no se ve como un fuerte argumento. Sobre todo, también, teniendo en cuenta que, para muchos, Kadafi era considerado, de alguna forma, como opositor al régimen estadounidense y líder revolucionario (es muy amigo de Fidel castro, por ejemplo), además de que su política económica era de corte fuertemente estatal, calificada incluso de “socialista”. Por lo mismo, por esa situación, y el que dicho país se decía que apoyaba a grupos terroristas, se ganó el adjetivo estadounidense de “rogue state”, o sea, país paria, y hasta el año 2003, se mantuvieron “sanciones internacionales” contra él, que no le permitían comercializar su petróleo libremente (y quizá en unos años se exhiba una película revelando las verdaderas causas de por qué en ese país se produjo una “revuelta social” y está invadido, sobre todo, por Estados Unidos).

Por otro lado, hay que resaltar que las naciones africanas, como conjunto, no se han desecho de su pasado colonialista y ahora son sujetas de un neocolonialismo que sigue depredando sus cuantiosos recursos, en menoscabo de sus habitantes, quienes siguen sumidos en la pobreza extrema la mayoría de ellos (ver en mi trabajo “El coltan, otro recurso natural más para el sometimiento neocolonialista de África”). Y es ese saqueo el que ha dado lugar a espurias intervenciones durante toda la sufrida historia del continente africano. Justamente la actual invasión la están llevando a cabo nada menos que Estados Unidos, Inglaterra y Francia, controladores países que en el pasado estuvieron entre los que más colonias, sobre todo en África, poseyeron. Pero ahora, con el pretexto de la “ayuda humanitaria” hacia los “rebeldes libios”, vuelven a hallar el pretexto perfecto, con tal de intervenir y subyugar una vez más a ese golpeado país (eso ha sucedido, por ejemplo, con Sudan, país en donde recientemente tuvo lugar un referendo para que la gente decidiera si se dividía al país en dos, cuya porción sureña es también muy rica en petróleo).

Así pues, la carta petrolera es un fuerte aliciente para países derrochadores y ávidos de energía como Estados Unidos y el otro par de invasores. Además, en vista de lo que acaba de suceder en Japón, a causa del terremoto, la energía nuclear se está cuestionando como futura fuente energética, dados los potenciales peligros que están surgiendo ahora en el destruido reactor nuclear de Fukushima, que está emitiendo altísimos niveles de radioactividad, de cientos de veces los niveles “permitidos”. Por tanto, en lo que se desarrollan energías, digamos “más seguras”, pues mientras hay que dilapidar el petróleo que le quede aún al mundo, sobre todo que sea acaparado por los países más engullidores de esa energía fósil (y en ello va implícita una, digamos, discriminación energética, pues Libia o muchos países exportadores de petróleo, con su reducida población, se dirá, no requieren demasiado crudo, así que mejor lo vendan a quien sí lo requiere, léase, Estados Unidos, principalmente, o Europa).

Por otro lado, sorprende que Estados Unidos se haya metido de nuevo en uno más de sus aventurerismos bélicos, y que Barac Obama, haya autorizado, sin más, la invasión militar. Y su absurda actuación es peor incluso que la del mismo George Bush, su inepto, pusilánime antecesor, quien, para invadir Irak, consultó, en su momento, con el congreso estadounidense. Obama no lo hizo, y ya ocho diputados están presentando una resolución bipartita que afirma que la invasión a Irak debe de ser autorizada por el congreso (y eso que a Obama le dieron un cuestionable “Premio Nóbel de la paz” en el 2009. Ver mi trabajo “Premio Nóbel de la paz al armamentista Barack Obama”). Además, la “razón” por la cual inicialmente Obama justificó la invasión, la “defensa de civiles inocentes”, ya se perdió entre el mar de intereses que llevaron a hacerla. Supuestamente sólo Estados Unidos puede invadir a otro país si éste pone en peligro la seguridad estadounidense. Se le preguntó al secretario de la defensa, el arrogante, proarmamentista señor Robert Gates, si, en efecto, Libia era un “peligro” para Estados Unidos y cínicamente respondió que “no, no es de interés Libia, pero de todos modos era de interés y era de interés por todas las razones que mencionó la secretaria (Hilllary) Clinton”. Pero, curiosamente, Clinton adujo que era para “proteger a los civiles inocentes”, y esa razón se cae cuando Estados Unidos no sólo está bombardeando Libia para crear una supuesta “zona de exclusión”, en donde no haya ataques a los rebeldes, sino que ya está combatiendo directamente a las fuerzas militares de Kadafi, ya que ahora la “razón” inicial cambió, pues de acuerdo con un análisis del diario New York Times, ahora se trata ya de derrocar a kadafi. Según el diario, el plan es atacar cuanto se pueda a las tropas de aquél, de tal modo que sean éstas las que demanden que el dictador salga de Libia. Y esto lo está haciendo Estados Unidos porque su aventurerismo bélico ya le está costando varios millones de dólares, alrededor de $600 millones hasta ahora (incluyendo el costo del avión militar derribado, así como al menos 191 misiles Tomahawk que se han lanzado). Así que Obama y sus secuaces temen que la invasión se vaya a alargar y a encarecerse demasiado (como suele suceder en donde Estados Unidos mete sus militares narices, como ya se ha visto en Irak o en Afganistán, que son invasiones que hasta ahora, de todos modos, no ha podido ganar), y por eso están optando por el “Plan B”. Incluso se habla ya de que Estados Unidos y su pelele la OTAN, podrían desplegar tropas terrestres, una vez “liberada” Libia de Kadafi, con tal de “mantener el orden” y evitar que el país se divida.

Pero, como señalo arriba, esas son minucias, cuando lo que realmente está en juego es la apropiación del petróleo libio, por parte de los países invasores y sus respectivas corporaciones petroleras, cómplices de la bélica acción.

A partir del 2009, Libia, se propuso tener un mayor control de su petróleo, extendiendo las funciones de su organismo estatal, la Corporación Petrolera Estatal (CPE). Su director de ese entonces, Shukri Ghanem, dejó claro que el gobierno deseaba participar más de las cuestiones técnicas. Declaró Ghanem “Estamos buscando beneficios a largo plazo, no sólo a corto plazo. Nos preocupa que la mayor parte de los trabajos técnicos se lleven a cabo fuera del país. Nuestros graduados están sin empleo, mientras que damos trabajo a extranjeros. Esto no es benéfico para Libia en el largo plazo. Necesitamos crear una mejor capacidad ingenieríl en nuestro país”. Y de hecho, Libia había iniciado una campaña para establecer más escuelas e instituciones que ampliaran las capacidades tecnológicas de su población (por ello, insisto, la revuelta popular no se justificó del todo en las razones para su actuación. Qué tan vagos fueron los argumentos de la revuelta, que los rebeldes aún no tienen claro qué sucederá luego del derrocamiento de Kadafi. Además, la “rebelión” en buena parte fue producto del trabajo hecho a través de redes sociales, como Facebook o Twitter, las cuales, repentinamente, cambiaron su carácter de simples lugares de socialización y chismes, a potenciales sitios “revolucionarios”).

A esos esfuerzos de contar con tecnología refinadora propia, el gobierno los llamó “libianizar la industria petrolera”. Así que la estrategia puso a temblar a las petroleras extranjeras, pues el gobierno las despojaría de buena parte de los negocios (el big money) que hacen tradicionalmente allí, sobre todo gracias a los “Acuerdos compartidos para exploración y producción”, gracias a los cuales aquéllas empresas han ganado siempre muy buen dinero. Un total de 50 corporaciones estaban operando hasta antes de las “rebeliones”, incluyendo la italiana ENI, la francesa Total, la española Repsol, la inglesa BP y la noruega-estadounidense Shell. Justamente las naciones cuyas empresas tienen en Libia más intereses petroleros, son las que están llevando a cabo la “acción humanitaria”: Francia, Estados Unidos e Inglaterra (incluso España e Italia están de acuerdo con la invasión. Y ya España le entró con un submarino y una fragata, su cooperación militar, para defender los intereses de Repsol).
Pero además Libia, país que pertenece a la OPEP, tiene la obligación de acatar las estrategias que dicho organismo establezca, con tal de defender, por ejemplo, los precios del crudo, que no bajen de cierto límite. De hecho, Libia sería la sede de reunión de dicho grupo en el año 2012, lo que ahora es ya incierto. Se puede pensar que Libia, con un gobierno títere impuesto, pudiera salirse de la OPEP, con tal de servir a los nuevos amos, que investidos de hipócritas intenciones “democráticas”, celebraran con creces a un “nuevo gobierno” libio, elegido “democráticamente”. Dicho gobierno impuesto, no acataría, en consecuencia, los dictados de la OPEP, sino los de los barones petroleros.

Y ya indagando más sobre esas empresas extranjeras que operan en Libia (y en el mundo, dado el caso, pues esos barones del crudo andan por todos lados), resulta que Shell, en el 2009, se vio envuelta en Estados Unidos en un escándalo que se trató de minimizar lo más posible. El periodista John Donovan escribió un artículo titulado “Sexo, drogas y corrupción patrocinados por Shell”, en el cual reveló que la empresa organizaba frecuentemente fiestas para altos funcionarios gubernamentales, en donde había tanto drogas, como orgías, con tal de que tales funcionarios le adjudicaran buenos contratos a esa corrupta empresa (una situación similar sucedió en Inglaterra). El nombre más mencionado fue el de la ex secretaria del Interior, Gale Norton, cuyo equipo de trabajo y colaboradores, de acuerdo con la investigación, frecuentemente fueron agasajados por empleados de Shell, quienes les organizaban, como dije, fiestas en donde había drogas, alcohol y ¡muchas mujeres! Sí, y eso que Shell, hipócritamente, se adhiere a un protocolo de “Principios generales de negocios”. En correos electrónicos que fueron obtenidos durante la investigación efectuada por el Departamento de Justicia, se hace referencia a las reuniones y a que se contratarían chicas para que “trataran muy bien a los asistentes”. Gracias a eso, Shell, no sólo ganó muy buenos contratos gubernamentales, sino que también salió beneficiada Norton, pues meses después de las orgiásticas prácticas de Shell, la empresa le dio trabajo como Consejera General de la división de la compañía encargada de explotar el esquisto, una arcilla cuyo aceite es muy parecido al petróleo, así que puede emplearse también como potencial energético. Y esas orgías y sucios negocios y contratos se dieron ya en plena administración de Obama, que ha tratado de mostrarse como incorruptible y diferente a su antecesor (¡bola de hipócritas!).

Así que, en conclusión, lo que sucede en Libia, ni fue producto de una bien justificada revuelta social, ni la invasión militar tiene como objetivo la “ayuda humanitaria”. Detrás de todo este montaje, hay, como dije, muchísimo petróleo, y que se logren opacar los turbios manejos de las hipócritas corporaciones petroleras que convergen en esos fuertes intereses económicos, como Shell. No siempre, por tanto, las revueltas sociales son producto de una toma de conciencia colectiva, sino de turbios intereses corporativos.

Autor imagen: Carlos Latuff

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Signo de decadencia

Luis Paulino Vargas Solís (especial para ARGENPRESS.info)

El combustible que alimentó el incendio de la crisis económica mundial que empezó hacia los últimos meses de 2007, fue proporcionado por los múltiples excesos que el predominio neoliberal promovió e impuso.

En ese sentido, varios órdenes de asuntos se entrelazan de forma compleja y sumamente problemática: el debilitamiento de los regímenes de seguridad social y Estado de bienestar; la “flexibilidad laboral” y el debilitamiento de los derechos laborales; el retraimiento de los salarios y la concentración brutal de la riqueza (de lo cual Estados Unidos es un ejemplo dramático y América Latina un escenario de devastación); el desarrollo de la transnacionalización de las inversiones, como un proceso que reta y subvierte la estabilidad de las economías nacionales; los procesos de globalización financiera, concomitantes a la desregulación generalizada de los flujos de capital financiero.
Al entrar en la segunda mitad del primer decenio del siglo XXI, la confluencia de todas estas tendencias da lugar a un cuadro paradójico y potencialmente explosivo: se han desarrollado nuevos y poderosos centros industriales (China el principal); en la mayoría de las industrias más importantes la oferta a nivel mundial sobrepasa a la respectiva demanda; el consumo ha devenido la fuerza principal que, desde el lado de la demanda, sostiene el crecimiento y da salida a esa enorme producción, pero, a su vez, ese consumo se sostiene en la deuda, la cual suple la deficiencia de los salarios pero demarca límites infranqueables; deuda y especulación financiera se han entrelazado en una telaraña de alcances planetarios.
La crisis comporta un derrumbe estruendoso de este complejo y riesgoso arreglo. Y, sin embargo, y a la luz de los antecedentes mencionados, sus implicaciones efectivas, con todo haber sido, y ser aún, muy serias, han sido menores de lo que cabría esperar. La única forma de explicar que la devastación no haya sido muy superior, se encuentra en la acción de los poderes públicos a nivel mundial: gobiernos, parlamentos, bancos centrales y organismos internacionales. Una acción a menudo confusa, contradictoria, errática, pero finalmente masiva a una escala sin precedentes históricos. Ello frenó la debacle de modo que hoy podemos decir que se logró cambiar el cauce por el cual pudo haber discurrido la historia. Lo cual tan solo nos recuerda que, después de haberlo asesinado muchas veces –con artillería proveniente lo mismo de la derecha que de la izquierda- Keynes conserva mucho mejor salud de lo que imaginábamos.
Y, sin embargo, frenar la catástrofe ha tenido un costo altísimo que se visibiliza en el gigantesco y creciente endeudamiento público que enfrentan los países ricos, casi sin excepción.
La magnitud excepcional de la deuda pública y, en particular, la amenaza de colapso de la deuda europea, da lugar a una especie de movimiento de retorno al punto de partida. La crisis ponía en cuestión todo el edificio anti-estatista y desregulador del neoliberalismo. Frenado el colapso sistémico gracias a la intervención en gran escala de los poderes públicos, emerge, como producto necesario de tal intervención, el problema de la deuda. A esta se asocia un cúmulo de amenazas –reales o fantasmales- que insuflan nueva vida al discurso neoliberal y a la derecha política, la cual hasta ese punto parecía difunta. En seguida, esta se envalentona y contraataca con furia.
Ha sido, en cierto modo, como al modo de un efecto dominó: tras el derrumbe de Grecia y los sucesivos ataques especulativos que, eventualmente, provocan la caída de Irlanda y mantienen en vilo a España y Portugal, se generaliza el consenso a favor de políticas fiscales altamente restrictivas, destinadas a frenar (y se supone que revertir) el crecimiento de la deuda. La ofensiva contra los regímenes de seguridad social, las instituciones del Estado de bienestar y los sindicatos es generalizada y violenta y no ha quedado encapsulada en los países donde la crisis de la deuda es más grave, sino que, con matices y gradaciones, tiende a reproducirse en muchos otros, no necesariamente en situación crítica. Gran Bretaña, bajo la conducción de Cameron, es un caso que, por extremo, resulta paradigmático. En Estados Unidos la deuda ha dado pretexto –en conjunto con el débil liderazgo de Obama y las vacilaciones de su política económica- al fortalecimiento del ala extrema de la derecha republicana. El panorama político y social, tanto a nivel federal como estatal, se vuelve tenso y enrarecido. Acontece incluso que muchos gobiernos estatales se mueven al borde del colapso presupuestario.
Se multiplican entonces las preguntas. En una perspectiva económica más bien estrecha, cabe interrogarse acerca de lo que una restricción fiscal tan severa podría implicar para una recuperación económica que ha sido débil y vacilante. Desde otra perspectiva, es válido plantearse si esto ratifica la persistencia de la crisis en el mediano y largo plazo, más allá de cualquier momentánea recuperación del crecimiento económico. Y, sin duda, está planteado un escenario de muy probable agudización de los conflictos sociales y políticos.
Pero resulta especialmente paradójico que se opte por un camino que lleva de retorno a los detonantes que empujaron hacia la crisis: la profundización de las desigualdades sociales, la concentración de la riqueza y el ingreso, el ataque a los derechos de las clases trabajadoras. Incluso el desmantelamiento, más o menos extensivo según los casos, de los sistemas de seguridad social. Con el agravante de que esta rediviva derecha neoliberal parece radicalizarse y quiere llevar las cosas más allá del peor de los escenarios previos a la crisis.
Innecesario insistir en lo que es obvio: sobre los grupos medios y las clases trabajadoras están siendo descargados los costos de la crisis. Menos evidente es la respuesta a una pregunta clave: ¿es que esto significa que el capitalismo perdió la capacidad -de que en otros tiempos sí dio prueba- para aprender de sus propios errores y enmendar el camino con un mínimo de sensatez?

Ese quizá sea el peor signo de decadencia.

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Brevísima historia de la ONU (Parte IV)

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

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Cuentan que en Yalta tuvo lugar el siguiente diálogo:

-Roosevelt: La Carta de la ONU debe ser lo suficientemente perfecta como para impedir que alguna potencia pueda dominar al mundo.

-Stalin: Excepto Alemania, no conozco a ninguna otra potencia que quiera ella sola dominar al mundo; es mejor cuidarse de los pequeños.

-Churchill: “Uncle Joe” tiene razón: unidos son peligrosos.

Entre el 4 y el 11 de febrero de 1945, mientras las tropas soviéticas marchaban sobre Berlín; las huestes de Eisenhower avanzaban desde Normandía y en el océano Pacifico, MacArthur ponía a Japón contra las cuerdas, los líderes del momento volvieron a reunirse, esta vez en territorio soviético. Sólo uno de ellos sabía que en Nuevo México Robert Oppenheimer preparaba la prueba de la bomba atómica. Era febrero de 1945, en Yalta, los Tres Grandes efectuaban un convite de ganadores.

Stalin llegó a Crimea desde Moscú en tren; mientras Roosevelt que por primera vez viajó en avión, con escala en La Valeta, Chipre, lo hizo en un C-54 Skymaster, el primer Air Force One, “La Vaca Sagrada”. Churchill aceptó los argumentos de que, debido a la presencia alemana en Creta, el viaje en avión era más seguro. Ambos líderes fueron acompañados por unos 700 expertos que viajaron en otros 20 aparatos idénticos. Cuentan que Stalin bromeó: ¿Por qué mejor no me reúno con los asesores?

Los invitados fueron recibidos por Viacheslav Molotov, Comisario del Pueblo para las Relaciones Exteriores, (el mismo que en 1939 negoció el pacto Stalin-Ribbentrop). En el aeropuerto estaban también: Edward Stettinius, Secretario de Estado de Estados Unidos, y Averell Harriman, embajador norteamericano en Moscú. Exultante como anfitrión, Stalin, dispuso de tres palacios: Livadia para Roosevelt, Vorontsov para Churchill reservando para sí el más modesto de Yusúpov.

Debido al saqueo nazi hubo que allegar muebles desde otras ciudades para habilitar las instalaciones palaciegas, a Roosevelt le correspondió el menaje de casa extraído del hotel Metropol de Moscú. Una vez alojados, el líder soviético pasó a saludar; primero a Churchill y luego a Roosevelt.

Debido al inminente fin de la guerra, era el momento para adoptar las decisiones principales. En total se efectuaron 3 reuniones plenarias en las cuales participaron 28 personas: 10 soviéticos, igual número de norteamericanos y ocho británicos. A la derecha de Stalin estaba Molotov, con Churchill se encontraba Eden y con Roosevelt Stettinius y Marshall. Durante la cena (se sirvió caviar blanco y pollo frito al estilo de Luisiana), Roosevelt bromeó comunicándole a Stalin que a sus espaladas Churchill lo llamaba el “Uncle Joe” (tío Joe).Molotov aclaró que desde hacía dos años la KGB estaba enterada del chiste.

Como era habitual en estas citas, los Tres Grandes tomaban decisiones políticas y militares y sobre asuntos mundiales, sin encomendarse a ninguna otra instancia ni consultar a ningún organismo; si alguna vez hubo un liderazgo mundial y el mundo fue gobernado como un campamento, fue entonces y por aquella triada. En conjunto, entre otras cosas decidieron:

Declarar liberados a todos los países de Europa (excepto Alemania), efectuar elecciones y constituir gobiernos. Desarmar, desmilitarizar y dividir a Alemania en cuatro zonas; así como establecer las indemnizaciones que debería pagar Alemania. Restablecer la soberanía de Polonia y contribuir a la unión de Yugoslavia. La Unión Soviética se comprometió a declarar la guerra a Japón tres meses después de la rendición alemana y se pospusieron los detalles sobre temas relacionados con ajustes fronterizos y el castigo a los crímenes de guerra.

Los líderes de las tres potencias vencedoras fueron informados de las conclusiones de los trabajos en Dumbarton Oaks para la creación de lo que sería la organización de Naciones Unidas y de los obstáculos que se presentaban ante el desacuerdo de varios países, especialmente latinoamericanos liderados por Cuba, Colombia y Australia que consideraban excesivas las atribuciones del Consejo de Seguridad para usar la fuerza y objetaban el veto en poder de los miembros permanentes.

Stalin propuso que todas las repúblicas de la Unión Soviética ingresaran como “estados miembros”; a lo que Roosevelt ripostó sugiriendo lo mismo para cada estado de la Unión Americana y, en broma, Churchill sugirió idéntico trato para Escocia y Gales. Finalmente se aceptó el ingreso de Ucrania y Bielorrusia.

En lo relativo al Consejo de Seguridad y al veto, Roosevelt, Stalin y Churchill no cedieron ni “tantito así”. Mantuvieron la propuesta de Dumbarton Oaks y desde allí convocaron a la Conferencia de San Francisco. Las invitaciones fueron cursadas el 5 de marzo de 1945 y su texto incluía las “sugerencias” sobre el Consejo de Seguridad y la forma para adoptar las decisiones y que, dicho sea de paso no mencionaba la palabra “veto”:

“…Las decisiones del Consejo de Seguridad sobre todas las demás cuestiones serán tomadas por el voto afirmativo de nueve miembros, incluso los votos afirmativos de todos los miembros permanentes…”

Concluida la cita se emitió un comunicado en el cual se daba cuenta de que: “Hemos resuelto el establecimiento de una organización internacional para mantener la paz y la seguridad…Los fundamentos se pusieron en Dumbarton Oaks, sin embargo no se ha llegado allí a un acuerdo en la cuestión del procedimiento de votación. La presente Conferencia ha podido resolver esa dificultad…”

A su vez el presidente Roosevelt al comparecer ante el Congreso el primero de marzo declaró: “…Las decisiones finales van a ser tomadas conjuntamente y, por lo tanto, serán a menudo el resultado de un compromiso…Pero estoy seguro que bajo los acuerdos alcanzados en Yalta habrá una Europa más estable políticamente que en cualquier tiempo pasado…”

La suerte estaba echada, excepto que entonces sólo ellos lo sabían. La criatura por nacer sería un organismo teratogénico. La ONU crecería pero crecería deforme. Libia no es la única víctima del veto, tampoco la última, apenas la más reciente. Luego les cuento. Allá nos vemos.

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Argentina. El "modelo productivo" es un vientre de alquiler

J.O. (especial para ARGENPRESS.info)

Los bancos lograron mantener el invicto y, como viene siendo una constante de los últimos tiempos, cerraron 2010 liderando el ranking de sectores económicos con mayores ganancias". Es lo que revela La Nación (28/3), a partir de las informaciones de la Bolsa de Comercio. Nada mal para un ‘modelo productivo' y para un gobierno que remachaca su reivindicación de la ‘economía real', real, real. "Los bancos siguen siendo el sector estrella", se enorgulleció un ‘manager' de Banco Puente.

Los bancos, de todos modos, podrían cumplir un papel ‘productivo' si financiaran las inversiones que necesita la industria; en este caso, se apropiarían de una parte de la plusvalía que deriva de la producción capitalista. Pero uno de los factores más importantes que explica estas ganancias ha sido la valorización de los títulos públicos, donde los banqueros invirtieron la mayor parte de lo que han recaudado por distintos conceptos. Se trata de una ganancia netamente parasitaria, que resulta de la ‘inversión' en valores ficticios -ya que la deuda del Estado no es un capital ni tampoco la representación de un capital, que el Estado no posee. El patrimonio público es negativo; el valor de los títulos descuenta de los ingresos futuros del Estado.

El otro rubro que generó ganancias para los bancos fueron los "préstamos personales, prendarios y la financiación con tarjeta", o sea los que gravan, con deuda, los salarios y los ingresos futuros de los consumidores. Las tasas de interés de estos préstamos son francamente usurarias, más allá de los sobreprecios que carga la cadena comercial. Los bancos revenden estas carteras de préstamos en el mercado de capitales, lo cual acelera el giro de su capacidad prestable y sus beneficios. Como el salario no produce plusvalor (lo hace la fuerza de trabajo y lo acapara el capitalista), la deuda que contrae el consumidor opera como una confiscación de sus ingresos futuros. A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando el ahorro de los trabajadores para gastos futuros formaba parte de la cuantía del salario, la deuda no es recuperada en la actualidad, porque el poder adquisitivo del salario disminuye, al menos de un modo general. El dinero de estos beneficios acaba engrosando las cuentas de los bancos o de sus accionistas en el exterior, para disponer de una variedad de posibilidades especulativas.

Los otros grandes ganadores han sido las empresas de alimentos, pero en especial aquellas que exportan y las que producen biocombustibles, que también son exportados. En este caso, el alimento es convertido en combustible, lo cual encarece los alimentos; además son subsidiados por el Estado, o sea que lo pagan los consumidores que deben pagar el IVA, el impuesto de mayor recaudación.

El ‘modelo productivo' es, entonces, una de las principales estafas ideológicas del kirchnerismo, cuya característica principal -que heredó del gobierno de Duhalde- ha sido rescatar el régimen de privatizaciones menemistas de la bancarrota de 2001, a fuerza de subsidios. El agotamiento de este recurso explica la reciente liberación de los precios de la nafta y la coincidencia con la oposición en la necesidad de aumentar "en forma gradual" las tarifas de servicios. Hay que advertir, sin embargo, que el aumento del precio de la nafta implica un aumento considerable de la recaudación del impuesto a los combustibles.

Mirado de conjunto, el régimen económico nacional es lo contrario de lo productivo, porque en lo esencial se trata de un sistema de armado de componentes que son producidos en el exterior. Hay un progresivo vaciamiento tecnológico relativo. La industria automotriz, la de mejor performance bajo los K, no tiene ningún diseño nacional y las partes internas no pasan del 20% del producto final. Algo similar ocurre en la agroindustria: Argentina pone la tierra y la fuerza de trabajo: los agroquímicos, los transgénicos, los tractores, cosechadoras, etc., son en su mayoría productos de importación, en tanto que los capitales aplicados al agro están formados por fideicomisos cuyo capital es reunido en los mercados financieros.

Este cuadro económico resume el colosal fracaso de la burguesía nativa y su gobierno nacionalista para industrializar al país.

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Destinos al sur

Claudia Rafael (APE)

Hay finales anunciados. Historias que por sí solas desgajan una fotografía impecable del futuro y parecerían esbozadas por los chamanes del continente que deambulan marcando -con solo mirar- qué sino tocará a cada mortal. Como si hubiera una Moira repartidora de fatalidades, ciertos destinos aparecen como controlados desde el nacimiento hasta la muerte e, inclusive, mucho más allá aún. Esa categoría parece adquirir por un instante apenas el documento de Silvia de los Santos y Verónica Heredia, las abogadas de Amicus (Clínica Jurídica y Social Patagónica) que patrocinan a doña María Leontina Millacura Llaipén desde la desaparición de su hijo, siete años y medio atrás.

Cuando hablan del muchacho y su grupo de amigos, las abogadas advierten que “ellos pertenecen a un grupo vulnerable, al que no se les garantiza el libre y pleno ejercicio de los derechos. Es el grupo de niños, niñas y adolescentes de sectores populares y/o empobrecidos de la sociedad que deambulan en la calle. Estos niños, niñas y adolescentes se convierten en adultos, despojados ya de todo derecho, incluso de su dignidad. Por esta situación es que, en el marco de la violencia policial, ingresan al sistema penal como única respuesta del Estado a su situación de vulnerabilidad, la que, en este marco, se agrava”.

Esa definición -de perfecto manual de estos tiempos- insinúa cuál será la triste sombra que acompañará los pasos de esos jóvenes. Que fueron paulatinamente engullidos por una oscuridad desde la que no asoman respuestas. Sólo la perversidad más honda de un sistema desigual pueden darlas. De otro modo, cómo se logra comprender no sólo la desaparición de Iván Eladio Torres el 2 de octubre de 2003 en manos de la policía de Chubut sino además la muerte violenta de seis testigos de la causa.

El sexto fue su amigo y cuñado, Juan Pablo Caba, que murió apenas una semana atrás en el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, tras una agonía de dos semanas después de que lo balearan en “confuso episodio”, eufemística y típica definición de los policías a la prensa patagónica.

Antes, David Hayes había sido asesinado en la alcaidía en la que estaba detenido y también Walter Mansilla, Dante Caamaño, Gastón Vera, Luis Alberto Gajardo. Varios de ellos testigos protegidos por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Iván era chileno, como su mamá, como sus hermanos Marcos y Valeria. Ninguno de ellos y de sus amigos había sabido deletrear el rosario de derechos que las convenciones y leyes dicen asegurar a los chicos. Ninguno sabía de largas horas en el pupitre de un aula ni tampoco de techos dignos. Ninguno podía contar historias cotidianas de sus padres asalariados y menos aún, del derecho eterno de los niños a la felicidad, convidada ausente a la mesa de sus días.

Iván era chileno y seguramente llegó a esa ciudad pesquera en la que el petróleo y las riquezas fluyen de lo que da la tierra en busca de un puñado luminoso de azules en la piel y en el futuro. La historia misma de Comodoro, la capital nacional del oro negro que quedó asociada para siempre a la vida de una Argentina en la que todavía YPF y Gas del Estado eran sinónimos de soberanía y patrimonio fue conociendo -como lo haría Iván- de despojos y desmadres.

Iván había nacido a la vida en el mismo año en que los Videla y los Massera se sentaban en el sillón de los poderosos de la patria. Mientras él pujaba por salir del útero hecho nido del cuerpo de María Leontina, tantos en esta tierra que no era todavía la suya, eran devorados por los despojadores para ser colocados eternamente en las tinieblas de la desaparición forzada. Como harían otros con él mismo 26 años más tarde.

A él, Iván Eladio, que vivía en una casita de pobrezas viejas y que trabajaba a veces como ceramista; otras como durlero, como techista o como albañil. A él que amaba andar por las calles y las plazas, que sabía una y mil veces lo que era ser prepoteado por los hombres de uniforme que le gritaban “documentos” y cacheaban contra una pared cualquiera. A él que tenía entradas de sobra en la comisaría por “averiguación de antecedentes y medios lícitos de vida” o que sabía qué significaba un simulacro de fusilamiento. A él que -cuentan y se lee en los expedientes- se hermanaba “con sus pares, niños, niñas y jóvenes que deambulaban en la calle”

Pero las lecciones fueron definitivas para Iván aquel 2 de octubre. Ese día -mientras esperaba a un par de amigos que ayudaban a desarmar un castillo inflable- fue levantado por el móvil 469 de la plaza del centro, fue llevado a la comisaría primera y ya se perdió para siempre todo rastro suyo.

Sólo las voces de otros detenidos describieron -como otros presos lo hicieron con los últimos instantes de Luciano Arruga en una comisaría de Lomas del Mirador- qué ocurrió con Iván. Cómo lo golpeaban, dónde exactamente cayó desmayado, de qué manera varios policías lo “sacaron a la rastra” hasta una escalera que da a la unidad regional y cómo otro policía limpiaba la sangre del calabozo.

Tal vez en él, en ellos, pensaba Gelman cuando escribió que los sin nada se envuelven con un pájaro humilde que no tiene método.

Siete jóvenes ya no caminan por las calles de Comodoro Rivadavia. Ya no respiran ese aire del golfo que llena los pulmones hasta estallar de vida. Ya no desarman castillos inflables ni sienten el sabor imborrable de un helado de fresas en un enero tórrido. Sus vidas ya no son. Y sus días irremediablemente ya no forman parte de las hojas de ningún calendario.

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Argentina: Buscan exterminar completamente los prostíbulos

TUCUMAN NOTICIAS

Desde el Gobierno de la Nación estudian introducir modificaciones en los artículos de la Ley de Trata de Personas para quebrantar el negocio de los burdeles. Susana Trimarco se reunió con la ministra Nilda Garre para analizar la iniciativa.

Hace un tiempo que el Ejecutivo Nacional estudia la posibilidad de producir algunas modificaciones a la actual Ley de Trata de Personas, con el objetivo de logar erradicar totalmente los prostíbulos en todo el país. Así lo confirmó Susana Trimarco, madre de María de los Ángeles Verón y presidenta de la Fundación que lleva ese nombre, quien se encuentra participando activamente en esta iniciativa, en conjunto con la ministra de Seguridad Nilda Garre, entre otras autoridades de la Nación.

“Yo estuve reunida con la ministra Nilda Garre y la idea fue de ella y de algunos senadores y diputados nacionales para mejorar la ley de trata de personas y algunos puntos que podían ser modificados. Esto es un avance para la sociedad y principalmente para las mujeres”, manifestó Trimarco.

Asimismo, enfatizó que “los prostíbulos están prohibidos en la Argentina pero sin embargo estos delincuentes se ingenian para poder ponerlos activos como lo hacen actualmente”. No obstante, advirtió: “A mi me llena de fuerza todo esto ya que mi lucha es esta. Día a día voy luchando por encontrar a Marita y a través de ello, voy encontrando a todas estas chicas”. Según explicó la abogada de la Fundación María de los Ángeles, María Rosa Ponce, en Argentina “tenemos una ley vigente del año 1937 y 1939, que es la 12.331, la ley de profilaxis”.

“Una ley nacional, por la cual se prohíbe las casa de citas y el prostíbulo”, comentó en diálogo con el noticiero de Canal 10, TV Prensa. Ante la común falta de conocimiento respecto a este tema, la doctora dejó en claro la diferencia que existe entre el prostíbulo y la prostitución ante la justicia.

“El prostíbulo es un lugar que esta prohibido por esta ley, que en su artículo 15 y 17 prevé multas, cierres definitivos y privativa de la libertad para quien regentee y explote estos lugares”, comentó. Mientras que por el contrario, en Argentina “la prostitución es una actividad que es lícita”, pero “siempre y cuando sea desarrollada por la propia voluntad de la persona, mayor de edad, que quiera hacerlo”.

Asimismo, explicó que “el proxeneta es el delincuente en este triángulo entre prostíbulo, prostituta y prostituidor”. “El que comete el delito cierto es el proxeneta, porque la ley castiga a quien se beneficia de la prostitución ajena. Si yo tengo un beneficio de la prostitución de otra persona, estoy cometiendo un delito, pero si yo brindo mi propia prostitución y cobro por eso, no estoy cometiendo delito”, agregó.

Pese a esta ley, muchos son los lugares que a lo largo y a lo ancho del país funcionan como burdeles y ofrecen este tipo de servicio sexual. Y frente a la pregunta de cómo estos lugares consiguen el permiso para funcionar, Ponce precisó que “están habilitados por autoridades municipales que habilitan bajo otro tipo de nombres como: bares, whiskerias, spa, saunas, en fin. Hay otras denominaciones de fantasía, con las que las autoridades municipales autoriza.

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Argentina, Córdoba: Vitnik. Una colección de trabajadores esclavos

PRENSA RED

Detuvieron al dueño de la empresa textil tras detectar talleres clandestinos en garajes donde explotaban a un centenar de ciudadanos peruanos. Por el escándalo le sacarían el padrinazgo del Parque de las Naciones. El año pasado la firma auspició en Córdoba una muestra itinerante.

Seis personas fueron detenidas el martes, entre ellas el propietario de la marca comercial Vitnik, durante una veintena de procedimientos ordenados por el juez federal número uno de nuestra capital, Ricardo Bustos Fierro, con intervención de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), en el marco de una causa por "trata y tráfico de personas".

De acuerdo a lo informado por fuentes de la Justicia Federal cordobesa, las detenciones se practicaron en procedimientos realizados en la ciudad de Córdoba entre el lunes y ayer en distintos talleres textiles de la empresa Anavi, cuya marca comercial es Vitnik.

De los operativos participaron, además del fiscal federal Enrique Senestrari, la AFIP, la Dirección de Migraciones y el grupo de Trata de Personas de la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba.

Entre los detenidos se encuentra el propietario de la firma Anavi, Ramín Tovfigh Rafii; Juan Manuel Nieto, gerente de producción; Martín Gustavo Aldorino, repartidor de Anavi, y Néstor Emilio Uncini.

También fueron detenidos Oscar Barrientos Pérez y Lúxela Garay Nacha, ambos de nacionalidad peruana, quienes habrían actuado como reclutadores de los trabajadores.

Durante las pesquisas fueron rescatadas varias personas, las que habrían estado trabajando bajo un sistema de explotación. De ellas, cinco son hombres, uno de nacionalidad peruana, y una mujer, también de ese origen.

Además, entre los trabajadores rescatados se encuentra un menor de 16 años, cuya edad se determinó por sus declaraciones, ya que estaba indocumentado, y no se descarta que pueda haber más menores en esa condición.

Los allanamientos se realizaron en dependencias de la firma Vitnik, así como en garajes y casas particulares donde funcionaban talleres textiles presuntamente clandestinos en los que los trabajadores habrían vivido en condiciones de hacinamiento.

El fiscal Senestrari explicó que la investigación a la marca comenzó el año pasado, luego de una denuncia por la ausencia de una joven que trabajaba en un taller textil. Por su parte, la empresa, por distintos medios, rechazó tajantemente las acusaciones y manifestó que siempre cumplió las leyes laborales.

Un padrinazgo en duda

El escándalo por la detención del dueño de la marca de ropa Vitnik puso en alerta a los funcionarios del intendente Daniel Giacomino porque la firma tiene el padrinazgo para el cuidado del Parque de las Naciones, acuerdo que será revisado, tras conocerse la noticia.

Desde diciembre de 2008, la línea de marca deportiva se hizo cargo de este espacio verde con la idea de acondicionar el lugar, además de generar actividades deportivas para los vecinos de este sector.

“Huella ecológica”

El año pasado, Vitnik auspició la muestra itinerante denominada “Huella ecológica” de la fotógrafa Gaby Herbstein, que durante varios días funcionó en la ex plaza Vélez Sársfield e instaba que los ciudadanos cordobeses reflexionaran sobre los daños que le hacen al medio ambiente.

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Argentina: Urtubey al igual que Romero, acentuó la represión a la protesta social en Salta

Marco Díaz Muñoz (COPENOA)

La aplicación del plan represivo se enmarca dentro del un protocolo denominado tolerancia cero, que faculta a la fuerza de seguridad de esta provincial, a reprimir de forma preventiva el derecho a peticionar garantizado en la constitución.

Al igual que su antecesor el también peronista Juan Carlos Romero, el gobernador Urtubey responde con violencia sobre las organizaciones populares que peticionan ser incluidas en el sistema, ataques hoy sistemáticos acentuados sobre zonas petroleras.

El objetivo de este plan macabro e inconstitucional, es garantizar a las empresas multinacionales el continuismo del saqueo, reafirmando la matriz económica, privatista y de entrega fortalecida en la época de la dictadura, que deja como regalías de los recursos naturales, como el gas y el petróleo para el estado solo el 12 %, mientras las multinacionales se llevan el 88%.

Los índices de desocupación en el norte de Salta, siguen siendo de dos dígitos, la migración de la población laboral inactiva en busca de trabajo se incrementó, como la protesta por la falta de trabajo.

En el municipio de Gral. Mosconi organizaciones de desocupados como la U.T.D, Unión de trabajadores desocupados de esta ciudad, impulsaron una ordenanza que garantice un cupo del 50 % de puestos de trabajo para desocupados del lugar, en empresas que se radiquen en la zona, para contrarrestar la falta de trabajo. El incumplimiento de esta norma, es una constante, originando desde las empresas en su mayoría petroleras conflictos que culminan con la aplicación del plan de tolerancia cero, es decir reprimiendo a la petición, al cumplimiento de una norma, ordenanza municipal, lo que convierte al estado provincial en garante al quebrantamiento de las garantías constitucionales.

Entrevista a José “Pepino” Fernández, dirigente popular y ambientalista.


Para hacer efectiva la aplicación del plan de tolerancia cero, la represión, el gobierno acentuó en medios de comunicación, la criminalización de la protesta social, basada sobre las dificultades que originaban los continuos bloqueos a los pobladores, en ciudades como Tartagal y Gral. Mosconi, realizados por organizaciones populares que se visibilizaban mediante este reclamo. Arremetiendo el gobierno con esa propaganda, sobre la necesaria aplicación preventiva del plan de tolerancia cero, ante posibles reclamos, peticiones, vistos por el gobierno como delitos, de forma especial sobre petroleras multinacionales.

No es casualidad que las organizaciones más vulneradas por este plan represivo, como la Unión de Trabajadores Desocupados de Gral. Mosconi, sean las que llevan adelante la consigna de estatizar las empresas petroleras hoy en manos extranjeras. Como la defensa de los recursos naturales no renovables.

Sobre esta problemática el dirigente popular y ambientalista José “Pepino” Fernández, quien es criminalizado ante la opinión pública y en la justicia por ejercer del derecho a peticionar en busca del bien común, se refiere al plan macabro implementado por el gobernador Kirchnerista Juan Manuel Urtubey, que conformó con el aval del partido justicialista de Salta una alianza política para su reelección para las elecciones del 10 de abril con el Partido Renovador, de pensamiento procesista, similar al de Fuerza Republicana de los Bussi en Tucumán.

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