viernes, 1 de julio de 2011

Interpretaciones convencionales del imperio

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen

Los aportes de las teorías convencionales al análisis del imperialismo contemporáneo son limitados. Las cruzadas militaristas de los neoconservadores realzan las virtudes civilizatorias de la invasión imperial. Son reivindicadas por los teóricos hegemonistas, que proponen recordar al mundo la gravitación del poder norteamericano. Otra tesis más realista defiende esta acción con planteos pragmáticos, pero sosteniendo la misma política hobbesiana.

Con Obama han recobrado preeminencia las justificaciones liberales que disfrazan el militarismo con mensajes benevolentes. Se retoman los mitos paternalistas y la acción humanitaria se ha convertido en la principal justificación imperial. Pero se oculta la naturaleza selectiva de las intervenciones y el doble patrón utilizado frente a los aliados y los adversarios. Predomina una argumentación pluralista, que busca argumentos de gobernabilidad mundial. Omite que en lugar de criterios normativos, siempre predominan las prioridades imperiales.

Las justificaciones legalistas del intervencionismo imperialista postulan la vigencia de un nuevo derecho internacional para proteger a los pequeños países. Pero no explica el continuado monopolio que ejercen las grandes potencias, en la administración de esas normas. No existe una “sociedad civil global” que regule esas acciones, sino que impera el derecho del más fuerte. El humanitarismo militar convalida el orden imperial.

El expansionismo ha desatado reacciones críticas que proponen desmantelar el imperio, siguiendo el precedente inglés. Pero esta secuencia choca con la protección norteamericana del capitalismo global. El belicismo no es una carga indeseada, sino una ventaja utilizada por las clases dominantes estadounidenses. Constituye una necesidad y no una opción del sistema.

En lugar de identificar al imperialismo con la ambición de poder, el enfoque marxista asocia el fenómeno con la acumulación capitalista a escala global. A partir de este presupuesto, existe un intenso debate al interior de esta escuela.

El análisis del imperialismo contemporáneo se ha renovado con distintos enfoques. Pero los aportes de las teorías convencionales son en algunos casos limitados y en otros irrelevantes. Las interpretaciones dominantes incluyen diversas posturas de apologistas, propulsores, justificadores y críticos.

Los reivindicadores

Las cruzadas militaristas que introdujo Bush en la última década alimentaron el predicamento de los teóricos neoconservadores, que realzan las virtudes civilizatorias de cualquier invasión imperial. Algunos exponentes de esta visión reaccionaria -como, Kaplan, Ignatieff e Ikenberry- presentaron esas misiones, como mecanismos de pacificación mundial o instrumentos de la prosperidad económica. (1)

Estas caracterizaciones equipararon las expediciones norteamericanas al Medio Oriente, con la obra constructiva desarrollada por Roma al comienzo del primer milenio. También compararon su efecto con la expansión internacional de la modernidad, que llevó a cabo Gran Bretaña durante el siglo XIX.

En la misma línea de reflexión, otros autores (Kristol, Kagan,) realzaron la labor cumplida por las tropas estadounidenses en la difusión de los valores de Occidente. Ensalzaron especialmente el impacto positivo de esta acción, en sociedades sometidas al totalitarismo político, o carentes de pujanza mercantil. Alabaron sin eufemismos la función benévola del imperio para liberar a esas regiones del primitivismo. (2)

Estas concepciones florecieron durante el período de mayor soberbia unipolar de Bush. Cada brutalidad militar de los marines era exaltada como un aporte invalorable al género humano.

El primer fundamento de esta visión es el simple hegemonismo. Considera que Estados Unidos es una hiperpotencia militar, que debe recordar al resto del mundo quién maneja la fuerza. Entiende que sólo esa exhibición bélica le otorga sentido al manejo de la mitad del gasto mundial de armamentos. Esta apología de la supremacía coercitiva incluye la reivindicación de todas las agresiones necesarias, para reafirmar el poder norteamericano.

Las conexiones de estos planteos con los intereses del complejo militar-industrial norteamericano son evidentes. La intención es utilizar, además, los recursos del Pentágono para contrapesar las dificultades económicas de Estados Unidos. La estrategia de militarizar los conflictos presupone que una ventaja bélica sólo pesa en el escenario geopolítico, si atemoriza en forma permanente a toda la comunidad mundial.

Algunos teóricos de este intervencionismo retoman las viejas justificaciones de la acción imperial como actos de ordenamiento internacional, impuestos por la inmadurez de los países subdesarrollados. Estas naciones amenazan la estabilidad por la simple perdurabilidad de su atraso. Son estados pre-modernos (Bolivia, Colombia, países de África, Afganistán), que generan amenazas contra sus pares pos-modernos (democracias occidentales) y afectan el despertar de los emergentes (India, China). (3)

Se plantea neutralizar ese peligro con actos de fuerza, que adopten la forma de un “imperialismo voluntario”, para erradicar las amenazas que genera la continuidad del primitivismo. Esta acción debe inducir nuevas limitaciones al principio de autodeterminación nacional y permitir la constitución de protectorados regidos por la ONU. La invasión a Irak fue justamente presentada como un ejemplo de estos correctivos.

Las familiaridades de estas teorías con el colonialismo clásico saltan a la vista. Simplemente se actualiza el lenguaje, para evitar los términos que la hipocresía diplomática ha ubicado en el casillero de lo políticamente incorrecto. No se habla con desprecio de los indios, los negros o los árabes, sino de “poblaciones inmaduras” y en lugar de estigmatizar a los salvajes, se transmite pena por los conglomerados pre-modernos. Con excepción de estas diferencias decorativas, el planteo repite todos los lugares comunes de cualquier convocatoria imperial.

Los defensores contemporáneos del hegemonismo buscan nuevos argumentos para sostener su denigración de los pueblos invadidos. Recurren a la teoría del “choque de civilizaciones” que formuló Huntington para describir, por ejemplo, la intrínseca incapacidad de progreso que afecta al mundo árabe. De este diagnóstico deducen la necesidad de un auxilio modernizador de Occidente. (4)

Estas versiones del hegemonismo han perdido su parentesco inicial con las justificaciones, que en el pasado se postulaban para explicar la conveniencia de cierta supremacía. Se resaltaba especialmente la función disuasiva de las grandes potencias (Carr y Aron). Este argumento -que identificaba la estabilidad geopolítica con alguna primacía imperial- fue utilizado posteriormente, para subrayar la importancia del liderazgo norteamericano, como antídoto de la crisis económica (Kindleberger, Gilpin).

Pero este tipo de aprobaciones del intervencionismo, no constituye el único fundamento del belicismo estadounidense. Existe también un argumento realista, basado en las concepciones tradicionales de los consejeros del Departamento de Estado (Brezinzki, Kissigner, Albright). En este caso, identifican cada movimiento imperial, con algún posicionamiento en el ajedrez geopolítico internacional.

Ese enfoque no se interesa tanto por los argumentos de cada invasión, sino que destaca su simple funcionalidad para asegurar la supremacía global. Es una visión basada en la indiferencia moral, que presta muy poca atención a las motivaciones de cada agresión. Sólo resalta la importancia de ganar nuevas posiciones en un escenario inexorablemente cruento, para mejorar la preparación ante las batallas del futuro.

La implementación de esta “realpolitik” exige impunidad total para los diplomáticos y militares. Nadie debe cuestionar sus acciones, ni exigir explicaciones de sus actos. Cuando estas interpelaciones abundan, el realismo pierde efectividad y debe incorporar razonamientos, pretextos o justificaciones para implementar la política imperialista.

Los hegemonistas y los realistas comparten la reivindicación descarada de la fuerza. Esta defensa los conduce al aval de guerras infinitas, sin límites definidos o escrúpulos jurídicos. Este enfoque es visible en las doctrinas recientes del Pentágono, que quebrantan las viejas restricciones de la “guerra justa”. Ya no contemplan proporcionalidad de la respuesta bélica, ni recurren a los viejos objetivos precisos de cada operación (rendición del rival, domesticar a los indígenas, organizar el comercio, garantizar la supremacía naval). En las cruzadas actuales contra el narcotráfico o el terrorismo estos propósitos y limitaciones están borrados.

Se busca potenciar el miedo, a través de incursiones que rompen las fronteras de la auto-contención. A veces no se identifica ningún estado o adversario nítido y la amenaza alegada es ubicua. En cada momento se puede definir un nuevo enemigo para propinarle un ataque preventivo. En este tipo de guerras infinitamente elásticas, el imperio busca golpear para demostrar poder.

Este despliegue retrata intenciones hobbesianas de ejercer la coerción en forma irrestricta, con prácticas de violencia adaptadas a las necesidades inmediatas de la supremacía norteamericana. Los nazis recurrían al genocidio y el Pentágono utiliza periódicamente las guerras irrestrictas.

Los rasgos genocidas que asume cada nueva invasión son consecuencia de esta compulsión a una agresión perpetua, que combina propósitos globales (compartidos por los socios del imperio) y objetivos específicos de Estados Unidos.

Los propulsores

La llegada de Obama a la presidencia atenuó la euforia imperial, diluyó los exabruptos y redujo la impudicia belicista, pero no alteró la defensa oficial de las misiones del Pentágono. Los estrategas tradicionales han recuperado el manejo de la política exterior, utilizan un lenguaje sobrio y preservan los códigos de la diplomacia, frente a la actitud de matón que adoptaron los neoconservadores. Pero este cambio de actitud no modifica el ejercicio coercitivo de la dominación imperial.

En este nuevo clima han recobrado preeminencia las justificaciones liberales, que disfrazan el militarismo con mensajes benevolentes. La justificación de la intervención norteamericana en la periferia retoma los mitos paternalistas, que presentan estas acciones como actos de protección de un hermano mayor, sobre las desguarnecidas sociedades subdesarrolladas.

A diferencia de los apologistas corrientes, los liberales objetan los excesos y reconocen los fracasos de las acciones imperiales. Son muy críticos de las aventuras de Bush, exigieron un retorno a la gestión multilateral, cuestionan la conducta de las tropas norteamericanas en Medio Oriente y resaltan el escaso complemento civil de esas operaciones. Alertan, además, contra las consecuencias de la expansión militar excesiva y objetan el reducido auto-financiamiento del belicismo estadounidense. (5)

Esta mirada justifica las invasiones imperialistas con argumentos humanitarios. Destaca el socorro de los pueblos sojuzgados y el auxilio de las minorías perseguidas por los tiranos. Con ese planteo se aprobó, por ejemplo, la ocupación de Irak y Afganistán o el ingreso de los Cascos Azules en Kosovo y Bosnia.

Pero esos pretextos son tan arcaicos como el propio imperialismo. Sólo ofrecen una actualización a los viejos engaños coloniales. Ya no se menciona a los nativos, ni a sus salvadores de tez blanca. Pero el desembarco de las tropas, alegando el rescate de los pueblos desamparados no ha cambiado. Los imperialistas renuevan el libreto que utilizaban los ingleses para ocupar la India o que presentaban los alemanes para ingresar en Checoslovaquia. Una variante de ese relato expusieron los norteamericanos para auxiliar a Kuwait.

Las intervenciones humanitarias actuales son invariablemente precedidas de campañas mediáticas, destinadas a divulgar los padecimientos de cierto pueblo. En estas presentaciones nunca faltan las denuncias de limpieza étnica (Kosovo), persecución religiosa (Afganistán) o torturas a los opositores (Irak). Se transmite una sensación de urgencia, para que los marines detengan cuanto antes el derramamiento de sangre.

Pero esta sensibilidad hacia los pueblos más sufridos desaparece súbitamente luego de la ocupación, cuándo las tropas imperiales se encargan de continuar las masacres contra las mismas (u otras) víctimas. En todos los casos se oculta la naturaleza selectiva de las intervenciones extranjeras y el interés geopolítico, económico o militar que determina cada acción.

Los derechos humanos vulnerados en Irak, Yugoslavia, Somalia o Sierra Leona suscitan gran indignación, pero su violación en Turquía, Colombia o Israel es totalmente ignorada. Los “auxilios humanitarios” ocupan la primera plana cuando están referidos a regiones con petróleo o diamantes, pero pierden relevancia cuando involucran zonas sin grandes recursos. En esas áreas la opresión de las minorías, las mujeres o la juventud es totalmente omitida.

Este tipo de intervenciones cobró fuerza desde el fin de la guerra fría ante la desaparición del “peligro comunista”, que justificaba todos los despliegues del Pentágono. Los genocidios étnicos (Ruanda), los terremotos (Haití) y las hambrunas conforman las nuevas motivaciones alegadas para ingresar en los territorios ambicionados.

En todos los casos los derechos humanos son el bien supremo a custodiar. Cuando las evidencias de las atrocidades ya han sido propagadas, basta con una foto de la tragedia para enaltecer la llegada del ejército liberador. Pero los crímenes punibles están rigurosamente encasillados. Siempre afectan a los países de África, Asia o América Latina.

Los tribunales internacionales dependen de un mandato de Naciones Unidas, que bloquea cualquier causa contra los responsables de las grandes masacres contemporáneas. Se puede juzgar a Milosevic por los asesinatos en Serbia, pero no a Bush por la destrucción de Irak o a Kissinger por las matanzas de Vietnam. Los artífices de la acción imperial actúan como amos del universo y guardianes de la moral. Se auto-atribuyen el derecho a regir la vida del planeta y a comportarse como salvadores de la humanidad.

Un fundamento de estas intervenciones es la teoría pluralista (Nye, Keohane), que asocia la estabilidad con el predominio de una legislación mundial concertada. Se percibe a este sustento, como la fuente de legitimidad para cualquier acción militar global. Se supone que ese cimiento contrarresta las fragilidades de los distintos estados nacionales. (6)

Esta visión tuvo primacía durante la gestión de Carter y fue muy utilizada por Clinton, para identificar la globalización con una nueva modalidad de gobernabilidad mundial. Ha sido tradicionalmente defendida por los popes de la política exterior, que argumentan a favor de un poder global manejado por una sociedad de Estados Unidos con las potencias occidentales (Kissinger). (7)

Este enfoque cuestiona las adversidades que genera el hegemonismo y cuenta con el visto bueno del establishment, especialmente en los períodos de crisis del unilateralismo. En los hechos, las dos concepciones han ejercido una influencia pendular sobre la elite norteamericana. La primera teoría cobra importancia, cuando resulta necesario golpear los tambores de la guerra y la segunda visión gana terreno, cuando se requiere administrar una pacificación armada.

La opción por una u otra alternativa nunca está determinada por criterios normativos. Son cursos de acción seleccionados por su aptitud para reforzar la supremacía imperial. Las contradicciones de esta acción imponen una oscilación entre ambos polos, que se refleja en el predominio variable de guerras hegemónicas y globales.

Justificadores

Existe una corriente de autores que aprueba el intervencionismo imperialista con argumentos legalistas. Resalta especialmente la necesidad de auxiliar a los pequeños países, recurriendo a nuevas normas del derecho internacional. Afirman que el salto registrado en la interconexión mundial torna obsoletos los viejos principios de soberanía nacional. Interpretan que la legitimidad de cada guerra se asienta actualmente en criterios universales de justicia y ya no en violaciones fronterizas. Esta fundamentación fue muy utilizada para validar el ingreso de tropas extranjeras en los Balcanes y el Golfo, con el visto bueno de la ONU.

Estos planteos destacan que el avance de la mundialización anuló (o por lo menos restringió), el viejo derecho de cada estado a gobernar un territorio delimitado. Consideran que en la actualidad rige una internacionalización de todas las decisiones políticas y militares de envergadura. Proponen alcanzar un nuevo consenso para administrar el planeta, mediante acuerdos negociados en los organismos globales. (8)

Pero nunca se explica por qué razón estos principios son aplicados en forma tan desigual. Las grandes potencias ejercen un descarado monopolio, a la hora de resolver como se instrumentan los criterios de extinción de la soberanía. Recurren al socorro de los más débiles, mediante un ejercicio discrecional de la justicia por parte del más fuerte.

Algunos autores afirman que ciertas acciones militares son indispensables, para consolidar el desarrollo de una sociedad civil progresivamente mundial. Estiman que esas incursiones extienden el radio de la modernidad y forjan -en el ámbito de las Naciones Unidas- los nuevos espacios de la democracia post-nacional. Sostienen que el sistema económico se ha globalizado, pero carece aún de correlato político equivalente. Consideran que el declive del estado-nación justifica la internacionalización de las decisiones militares, en la medida que promueve las ventajas del universalismo frente los resabios del particularismo. (9)

Pero estas caracterizaciones identifican la globalización con una era de paz, que sólo existen en la imaginación de los justificadores. Omiten la estrecha relación de este período con el agravamiento de las desigualdades sociales y nacionales y con el creciente despojo de las poblaciones más desfavorecidas..

Esta dramática realidad es encubierta con elogios a una ciudadanía cosmopolita, que adoptaría posturas progresistas junto a la construcción de una nueva “sociedad civil global”. Pero nunca se define con nitidez, quiénes son los integrantes de este último conglomerado. A diferencia de su contraparte nacional, esa entidad no puede aglutinar a los actores políticos diferenciados del estado, puesto que no existe un órgano de este tipo a nivel global. Esta ausencia de referente estatal torna muy difusas todas las nociones referidas a la opinión pública mundial.

Pero el principal inconveniente del concepto “sociedad civil global” es su total omisión de la naturaleza clasista de la sociedad. En cualquiera de sus dimensiones geográficas, esa entidad constituye bajo el capitalismo, un ámbito de dominación de los explotadores. El control político, militar, institucional que las clases opresoras ejercen a través del estado, prolonga la supremacía que detentan en la sociedad. El uso del aditivo “civil” simplemente oscurece este hecho.

La presentación de las intervenciones imperiales como ejemplos de “primacía del derecho internacional” tiene numerosos abogados. Algunos elogian las tesis kantianas que reivindican la supremacía de la ley en las relaciones interestatales, contra las visiones hobbesiana que avalan el imperio de la fuerza.

Estos enfoques realzan la utilidad del derecho internacional para regular el uso policial de la fuerza, a medida que se perfecciona una Constitución de alcance planetario. Esta norma permitiría asegurar la paz y erradicar el suicidio colectivo de la guerra, que perpetúa la continuidad de las rivalidades fronterizas. Con este razonamiento se justifica la sustitución del principio de no intervención por criterios de acción humanitaria administrados por la ONU. (10)

Pero cualquier balance de esas intervenciones refuta el universalismo abstracto de esa teoría. El orden internacional está regido por reglas que fijan las potencias imperialistas. Estas normas son despóticas y encubren con disfraces jurídicos la estructura totalitaria vigente. Los dominadores manejan la violencia en función de los intereses de las clases capitalistas, mientras sus voceros propagan convocatorias al altruismo y a la primacía de la moral.

El carácter manifiestamente fantasioso de estos razonamientos limita frecuentemente el alcance de las propuestas basadas en el derecho internacional. Ciertos analistas estiman, por ejemplo, que el ideal pacifista constituye tan sólo un objetivo de largo plazo. Consideran que esa meta forma parte de un proceso imperfecto de globalización, cuya maduración exigirá la democratización previa de los organismos internacionales. Este avance implicaría, a su vez, el otorgamiento de mayores poderes a la asamblea general de la ONU, en desmedro de las atribuciones de veto que monopoliza el Consejo de Seguridad. Para implementar las decisiones de esa renovada institución, entienden necesario conformar una fuerza militar independiente. (11)

Este enfoque considera que el humanismo militar tendrá legitimidad, cuando la asamblea de la ONU alumbre un real parlamento de ciudadanos. También pondera los pasos intermedios que ya se han consumado en materia jurídica, para lograr esa meta (como las Cortes Internacionales de Justicia). Estima que en forma paulatina la democracia planetaria global comenzaría a despuntar, dejando atrás las desigualdades que imperan en el planeta. (12)

Pero es evidente que las instituciones globales solo han servido hasta ahora para ratificar el poderío imperial y la hegemonía militar de Estados Unidos. El orden vigente se perfecciona en la actualidad, mediante las tratativas secretas que desenvuelven las potencias en los ámbitos muy restringidos. No existe el menor indicio de un cambio de ese status opresivo. Es una ingenuidad suponer que esos principios -dictados por la capacidad económica, política y bélica de cada contendiente- serán sustituidos por criterios de respeto y consideración.

La democratización de los organismos internacionales es un objetivo inalcanzable bajo el capitalismo actual. Las instituciones de este sistema reflejan las desigualdades nacionales y sociales imperantes. Hay una dictadura del Consejo de Seguridad para viabilizar el poder asociado que ejercen las potencias gobernantes del planeta. Los cambios que se registran en los organismos mundiales preservan estos pilares.

Ciertamente pueden consumarse algunos pasos hacia la democratización de las Naciones Unidas, partiendo del foro que ofrece esa institución. Pero esas modificaciones serán efímeras, si no se remueve el poder imperialista que controla las decisiones de ese organismo.

Críticos

El brutal expansionismo de la última década, la sangría de Medio Oriente y la chocante reivindicación imperial de los neo-conservadores han desatado reacciones críticas, que desbordan el patrón liberal. Estos cuestionamientos no objetan sólo la oportunidad de las invasiones o sus excesos, sino también el propio accionar del imperialismo. Tal como ocurrió en la época de Vietnam, estos rechazos son promovidos por ciertos soportes tradicionales de la política exterior.

Algunos ex funcionarios han quedado conmocionados por la barbarie imperial y proponen medidas radicales para contener esa degradación. Postulan el retiro inmediato de Irak, el cierre de las bases militares y la anulación de los privilegios extraterritoriales de las tropas estadounidenses. También proponen introducir un férreo control democrático de los servicios secretos e ilegalizar las armas más peligrosas.

Este enfoque considera que el imperialismo es una desgracia. Ha corroído la vida norteamericana durante el siglo XX y conduce al declive del país. Destruye las tradiciones democráticas y conduce a la instalación de formas dictatoriales. Postulan detener esta involución eliminando paulatinamente la estructura imperial, mediante un camino que conduzca a repetir el curso seguido por el precedente británico. (13)

Pero esta solución omite que Inglaterra no se deshizo voluntariamente de sus posesiones de ultramar. Fue obligada a abandonar esos territorios por el debilitamiento sufrido durante la Segunda Guerra y por la sucesión de derrotas padecidas frente a la resistencia anticolonial.

Gran Bretaña pudo procesar su repliegue -sin renunciar por completo al intervencionismo externo- por la asociación gestada con un sustituto norteamericano, que actualmente no cuenta con esa opción. La reiteración del camino inglés choca, además, con el novedoso rol de superpotencia protectora del capitalismo global, que ejerce el Pentágono. Esta función dificulta su abandono de la primera escena.

Otros críticos con larga trayectoria en la historiografía conservadora (y experiencia personal en la actividad militar), consideran que el expansionismo imperial conduce a la auto-destrucción. Estiman que las invasiones de los últimos años han enredado a Estados Unidos en una madeja de incontrolable belicismo. Este tejido genera enemigos desde la propia estructura militar (como lo prueba el caso de los talibanes) y destruye el espíritu de progreso que forjó a la nación. (14)

Pero ese militarismo no es tan sólo culpa de las últimas administraciones. Expresa necesidades económicas y políticas de las clases dominantes, que no pueden revertirse con simples advertencias. La política imperial norteamericana está determinada por el lugar que ocupa el país en el orden capitalista mundial. Este rol tiende a reciclarse por las ganancias que obtienen las elites estadounidenses. Estas clases dominantes lucran con los privilegios que genera el manejo de los resortes militares del planeta. Desde ese lugar pueden ejercer un chantaje mayúsculo sobre cualquier enemigo, rival o adversario.

Algunos analistas cuestionan la existencia de estas ventajas y subrayan las consecuencias negativas de cargar con responsabilidades imperiales. Entienden que esos efectos pesan en el plano económico (menor productividad) y político (creciente desprestigio). Señalan, además, que la renuncia a esas prerrogativas resultaría ampliamente conveniente. (15)

Pero esta deducción es tan abstracta como engañosa. Estados Unidos no sólo cumple un rol objetivamente dominante en el escenario mundial, sino que además usufructúa de esa supremacía. No es muy sensato suponer que ejercita esa función por una compulsión indeseada. El Pentágono y el Departamento de Estado actúan cotidianamente a favor de las empresas norteamericanas y custodian los beneficios que genera esa dominación.

La acción imperial es una necesidad y no una opción del sistema imperante. Estados Unidos cumple este rol para asegurar la reproducción del capitalismo y facilitar la primacía de sus propios intereses. Al igual que sus antecesores, el imperialismo contemporáneo necesita recrearse a través de la guerra. Lo que ha cambiado son los destinatarios y las formas de ese desenvolvimiento bélico. Las sangrientas confrontaciones entre las grandes potencias han quedado sustituidas por devastadoras invasiones imperialistas, que coordina el mando norteamericano.

Estas intervenciones se suceden con cierta periodicidad, para restablecer un orden socavado por la propia opresión. Un sistema de explotación de los pueblos oprimidos genera turbulencias y exige contar con un ejército siempre disponible para controlar el petróleo, los minerales y las materias primas, en las zonas más calientes del planeta.

Como estas acciones incrementan la desigualdad, desintegran las estructuras económicas y pulverizan los sistemas políticos, cada acción imperial acrecienta la cuota usual de violencia. La magnitud de estos atropellos cambia en las distintas coyunturas, pero el belicismo es tan estructural, como la competencia por beneficios surgidos de la explotación.

Marxistas

Todas las teorías convencionales del imperialismo se inspiran en caracterizaciones que asocian el fenómeno con las ambiciones de poder. Este anhelo es emparentado, a su vez, con las conductas de monarcas o presidentes y con las rivalidades por ensanchar territorios para reforzar la dominación internacional.

Estas concepciones presentan al imperialismo como una acción geopolítica determinada por decisiones de caudillos, que actúan por impulsos nacionalistas y anhelos de primacía regional. El hecho imperial es identificado con la expansión de un ejército fuera de sus fronteras nacionales. (16)

En estas teorías, la dominación es ejercida por estados que inicialmente disputaban territorios o capacidad de tributación y luego entablaron rivalidades por el manejo de las colonias, el control del dinero y el acaparamiento de las finanzas. Se considera que estas confrontaciones tienden a perpetuarse, en la medida que el triunfo de un bando prepara la reacción del otro.

Estos enfoques destacan que la batalla imperial reaparece permanentemente, puesto que al estabilizar su hegemonía cada potencia victoriosa pone en marcha tendencias corrosivas. Estos procesos recrean las disputas, puesto que despiertan el apetitivo de revancha de los derrotados y la ambición de poder de los emergentes. El equilibrio perdura mientras persiste el temor creado por cierto liderazgo militar y se diluye cuando se verifica la posibilidad de un desafío. Estas secuencias tienden a repetirse a la largo de la historia, con la simple modificación de las jerarquías imperantes en cada orden global. (17)

Las concepciones marxistas se han desarrollado con presupuestos muy diferentes y en polémica sistemática con los enfoques convencionales. En lugar de interpretar al imperialismo contemporáneo como una prolongación de luchas eternas por el poder (entre individuos, déspotas, etnias o países) se asocia el fenómeno con tendencias de la acumulación capitalista a escala global. Con esta mirada se plantea una visión opuesta a las tesis de los apologistas, los propulsores, los justificadores y los críticos de la acción imperial.

Este abordaje es un legado de los marxistas clásicos, que a principio del siglo XX indagaron el belicismo de las grandes potencias en función de las presiones creadas por la competencia, el beneficio y la explotación. La dinámica del imperialismo es siempre estudiada a la luz del funcionamiento y la crisis del capitalismo. Se busca establecer una distinción cualitativa entre el imperialismo contemporáneo -gobernado por la lógica de la acumulación- y los imperios precedentes, guiados por impulsos a la expansión comercial o territorial.

El enfoque marxista considera que todas las peculiaridades del imperialismo actual expresan transformaciones equivalentes del capitalismo. Por esta razón la era clásica, el período de posguerra y la etapa neoliberal han modificado las modalidades del fenómeno. Con cada cambio en el proceso de acumulación se alteran las jerarquías geopolíticas vigentes y se modifican las formas de la dominación mundial. Pero esta interpretación compartida por todos los marxistas suscita también intensos debates, en torno a múltiples problemas.
Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Ver también:

Notas:
1) Kaplan Robert, Tierra, Mar y Aire, Ediciones B, España, 2008. Kaplan Robert, Gruñidos imperiales, Ediciones B, Barcelona, 2007. Ignatieff Michael, Honor Guerrero, Taurus, 2004, Madrid. Ikenberry John, La ambición imperial de Estados Unidos, Foreign Affairs, otoño-invierno 2002.
2) Kristol William, Kagan Robert, Peligros presentes, Editorial Almuzara 2005.
3) Cooper Robert, “El nuevo imperialismo liberal”, Estudios Políticos, n 21, julio-diciembre 2002, Medellín. Cooper Robert, “Por qué necesitamos imperios”, Clarín-Ñ, 17-9-05.
4) Huntington Samuel, ¿Choque de civilizaciones?, TECNOS, 2005.
5) Ferguson Niall, Coloso, Auge y decadencia del imperio norteamericano, Debate, 2005, Madrid.
6) Keohane, Robert y Nye, Joseph, Poder e Interdependencia: La política mundial en transición, Grupo Editor Latinoamericano (GEL), Buenos Aires, 1988.
7) Kissinger Henry, La Diplomacia, Fondo de Cultura, México, 1994.
8) Este planteo en: Giddens Anthony. La tercera vía, Taurus, Buenos Aires, 2000, (cap 2, 3, 4)
9) Este planteo en: Iglesias Fernando, ¿Qué significa hoy ser de izquierda, Sudamérica, Buenos Aires, 2004, (Cap 4)
10) Ver: Habermas, Jurgen. Ensayos políticos. Península, Barcelona, 1988. Habermas Jurgen. La globalización, Clarín-Ñ, 1-4-06.
11) Este enfoque en: Held David. La democracia y el orden global, Paidos, Barcelona, 1995, (cap 4, 12). Held David. “Administrar la globalización”. Clarín-N, 12-8-06.
12) Iglesias Fernando. ¿Qué significa hoy ser de izquierda?, Sudamérica, Buenos Aires, 2004. (Cap 3, 4, 5, 13). Iglesias Fernando. “Los actores han quedado atados al carro de las naciones estado”. Apertura Latinoamericana, 6-8-06.
13) Johnson Chalmers, Blowback, Costes y consecuencias del imperio norteamericano, 2004. Johnson Chalmers, “¿Es posible la liquidación imperial en el caso de USA?”, www.rebelión.com 24-5-07. Johnson Chalmers, “El significado del imperialismo”, www.prodavinci.com, 27-1-09.
14) Bacevich Andrew, Adiós siglo estadounidense, Rebelión, abril-mayo 2009, www.rebelion.com
15) Roubini Nouriel, “La decadencia del imperio americano”, Global EconomMonitor, 9-08.
16) Esta concepción desarrollaron: Arendt Hannah, Los orígenes del totalitarismo, Imperialismo, Alianza, 1951, Madrid. Schumpeter, Imperialismo y Clases sociales, Tecnos, 1986.
17) Una presentación de estos enfoques en: -Fiori José Luis, O poder global e la nova geopolitica das nacioes, Editorial Boitempo, 2007, Sao Paulo.

Bibliografía:
-Achcar Gilbert. “Le choc des barbaries”. Contretemps 3, fevrier 2002.
-Amin Samir, “US imperialism, Europe and the middle east”, Monthly Review vol 56, n 6, November 2004.
-Amin Samir, El imperialismo colectivo, IDEP-CTA, Buenos Aires, 2004.
-Amin Samir, Más allá del capitalismo senil, Paidós, Buenos Aires, 2003. (Cap 5)
-Amin, Samir, “Geopolítica del imperialismo colectivo”, en Nueva Hegemonía Mundial, CLACSO, Buenos Aires, 2004.
-Barholomew Amy, Breakspear Jennifer. “Los derechos humanos como espaldas del imperio”. El nuevo desafío imperial, Socialist Register 2004, CLACSO, Buenos Aires 2005.
-Beniés Nicolas. "Sur la crisis de l'etat-providence". Critique Comuniste, n 149, eté 1997, Paris.
-Bensaid Daniel. “Dieu, que ces guerres son saintes”. Contretemps 3, fevrier 2002.
-Bensaid Daniel. Le nouvel Internationalisme, Paris, Textuel, 2003
-Bensaid, Daniel, Les discordances des temps. Les editions de la passion, Paris, 1995, (cap 11)
-Borón Atilio, “La cuestión del imperialismo”. La teoría marxista hoy, CLACSO, Buenos Aires, 2006.
-Borón Atilio. “Hegemonía e imperialismo en el sistema internacional”, en Nueva Hegemonía Mundial, CLACSO, Buenos Aires, 2004.
-Callinicos Alex. Contra la tercera vía, Crítica, Barcelona, 2002, (cap 1, 2, 3)
-Fine Robert, “Debating cosmpolitics”, Capital and Class 88, spring 2006. estado”. Apertura Latinoamericana, 6-8-06.
-Fiori José Luis. “Sobre o poder global”. Novos Estudos 73, Novembro 2005, Sao Paulo.
-Foster Bellamy John, “El redescubrimiento del imperialismo”, La teoría marxista hoy CLACSO, Buenos Aires, 2006.
-Katz Claudio -“Programas altergloables”. Anuario EDI, n2, año 2006, Buenos Aires.
-Katz Claudio. “El imperialismo del siglo XXI”. ESECONOMIA. Instituto Politécnico Nacional, número 7, año 2, verano 2004, México.
-Serfati Claude. “Violences de la mondialisation capitaliste”. Contretemps, n 2, septembre 2001.
-Smith Ashley, “Liberal apologists for empire”, Socialist Worker, june 5, 2009.
-Wood Ellen Meiksins, “Guerre infinie”, Contretemps 3, fevrier 2002,
-Wood Ellen Meiskins, Empire of Capital, Verso 2003 (preface, introduction, cap 4, 7).
-Zolo Danilo. Cosmópolis. Perspectiva y riesgos de un gobierno mundial, Paidos, Buenos Aires, 2000, (cap 5).

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Noticias censuradas: En Grecia “la historia vuelve a repetirse”

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El gran capitalismo bancario-financiero europeo durante décadas proporcionó dinero fácil para que los gobiernos conservadores y corruptos de Grecia compraran armas fabricadas en Alemania y Francia, supuestamente para defenderse de Turquía, que también aspira a ingresar a la Unión Europea. El poder financiero ahora cobra con sangre y quiere estrangular por hambre a los griegos, mientras se propone adueñarse alegremente de los activos de la nación.

La rapiña europea es el repetido leit motiv que resuena en la exigencia de privatizar absolutamente todo el sector público, para apoderarse de sus empresas, servicios e infraestructuras, tales como agua, luz, fondos de pensiones, puertos, aeropuertos, autopistas, etcétera, bajo el pretexto del “salvataje”. Para dorar mejor la píldora, aseguran que si Grecia no sucumbe ante Alemania y Francia, el euro se desmoronaría y toda Europa estaría en riesgo.

Los banqueros europeos, al igual que sus pares estadounidenses, siempre se benefician de las ganancias ilegítimas obtenidas gracias a la creciente desregulación de los mercados financieros, pero siempre consiguen que sus lacayos del mundo político hagan pagar a sus propios pueblos las pérdidas derivadas de las crisis provocadas por sus delitos especulativos. Queda claro que la Unión Europea es tan asimétrica como cualquiera otra región del mundo. Tiene países definitivamente pobres, otros que podrían llamarse “emergentes” y unas pocas naciones verdaderamente ricas y hegemónicas, como Alemania y Francia. En Europa también impera la desigualdad, como en el resto del orbe.

El cacareado segundo rescate de Grecia, aprobado esta semana por el parlamento ateniense, tiene la impronta de algo ya vivido en esta prolongada crisis, como aquellas pesadillas recurrentes. “La historia vuelve a repetirse”, como dice el tango de Tinelli y Cadícamo.

“Lo que le estamos pidiendo al gobierno de Papandreou es algo casi imposible de lograr”, dijo el euro diputado verde Daniel Cohn Bendit ante el Parlamento Europeo. Pero no lo dijo en estos días, sino hace más de un año, durante los debates sobre el primer paquete de ayuda a Grecia. En mayo de 2010, Cohn Bendit advirtió que Alemania ni Francia podrían jibarizar jamás sus sistemas de pensiones con la rapidez y ligereza que venían exigiéndole a Grecia. El llamado “Dani, el Rojo” durante la revolución estudiantil francesa de mayo de 1968, todavía fue mucho más al hueso, en la primera versión del actual remake de la tragedia griega. Sus palabras de mayo de 2010 tienen hoy plena vigencia:

«Es evidente que durante cuatro meses hemos estado emborrachando la perdiz. Es evidente que nos hemos equivocado. Es evidente que, con esos titubeos, hemos estado dando pábulo a los mercados y a la especulación. Por lo menos, los miembros del Consejo [de Europa] responsables deberían decirlo, deberían decir “es culpa nuestra”. La Sra. Merkel [Alemania], el Sr. Sarkozy [Francia], no sé en realidad qué papel juegan… Lo que le estamos pidiendo al gobierno de Papandreou es algo casi imposible de lograr. Yo le pido a Ecofin [Consejo de Asuntos Económicos y Financieros, de la Unión Europea] y a los presidentes de los gobiernos que piensen si ellos mismos son capaces de hacer en sus países reformas como las que le estamos pidiendo a Grecia.

«¿Cuánto tiempo haría falta para reformar el sistema de pensiones en Francia? ¿Cuánto tiempo necesitaría Alemania para arreglar sus pensiones? ¡Y le estamos pidiendo a Papandreou que lo cambie todo en tres meses! Están siendo Uds. totalmente irracionales, y prueba de ello es lo que ahora está pasando en Grecia. No le estamos dando a Papandreou ni a Grecia el tiempo necesario para encontrar una solución consensuada. No existe en Grecia una identificación con el Estado. Existe tan sólo el “cada cual a lo suyo”. Y eso es lamentable. La culpa es de todos: décadas de corrupción de la clase política en Grecia. ¿No deberíamos tratar de convencerles con prácticas y no sólo con decretos? ¡El consenso hace falta crearlo! Y ya verán Uds. lo que va a pasar en España cuando empiecen los problemas. Ya verán en Portugal. Quiero decir con esto que debemos inspirar una actitud de responsabilidad, y no pedir lo imposible. Creo recordar que alguien dijo hace tiempo “¡Quiero que me devuelvan mi dinero!” [alusión a la llamada "cobradora de morosos" Ángela Merkel recordando una frase de la también conservadora ex primera ministra británica Margaret Thatcher, que en el Consejo Europeo de Fontainbleu de 1984 dijo : I want my money back]. Y ahora queremos ganar dinero a costa de los griegos. ¡Porque de eso se trata! A nosotros nos prestan al 1,5% o al 3% y nosotros le prestamos a Grecia al 3,5% o al 6%. ¡Estamos haciendo negocio a costa de los griegos y eso es inadmisible!»

Cohn Bendit también sacó a la luz aspectos ocultos de la cobranza a Grecia que imponen Merkel y Sarkozy: multimillonarios pagos pendientes por ventas de armas:

«Y finalmente, existe también otra manera de prestar ayuda a los presupuestos de Grecia: tomar de una vez la iniciativa, como Unión Europea que somos, de fomentar el desarme en la región. Una iniciativa política para el desarme entre Grecia y Turquía. Una iniciativa política para que las fuerzas armadas turcas se retiren del norte de Chipre [isla ocupada parcialmente por Turquía desde 1974]. ¡Si en el fondo somos unos hipócritas! En los últimos meses, Francia le ha vendido seis fragatas a Grecia por 2.500 millones de euros. Helicópteros por 400 millones. [Aviones] Rafale de combate por 100 millones cada uno. Mis “espías” no han sabido decirme si fueron 10, 20 ó 30… Y Alemania le ha vendido a Grecia otros 6 submarinos por otros 1.000 millones. ¡Más transparencia! ¡Si somos unos absolutos hipócritas! ¡Les prestamos dinero para que nos compren armas! Si somos de verdad responsables, garanticemos entre todos la integridad territorial de Grecia. Creo que aplicar estos recortes es más eficaz que recortar sueldos de menos de mil euros. Yo le pido a la Comisión [Europea] un poco de justicia».

Fuentes:
-Texto completo del discurso de Daniel Cohn Bendit (Traducción de Pedro Olalla) en:

Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Colombia: Trabajar por la reinserción… a palazo limpio, gaseando, torturando

Ingrid Storgen

Sabido es, que las cárceles en ninguna parte del mundo, cumplen la función de reinsertar a quienes cometieran error de diferentes formas, ya sea por delincuencia o por cuestiones ideológicas, políticas o sociales. Sabido es, también, que el error es según el cristal con que se mire, lo que sí es seguro es que jamás se irá al fondo de la cuestión que provoca que las personas deban cumplir una condena determinada. Sabido es, también, que la justicia tiene los ojos vendados tal como se la caracterizó desde tiempos inmemoriales.

Foto: Luchadores sindicales, encarcelados durante su heroica huelga el 1992 en contra la privatización de Telecom que fue coronado con la gran victoria. / Autor: Dick Emanuelsson y Lucio

Hay cárceles comunes y cárceles de máxima seguridad. De verdad, no se cual es la diferencia que hace que algunas alcancen este estatus, porque no se para quien es esa máxima seguridad, hasta el momento no me enteré que fuera para el preso/a. Aunque hilvanando finito podemos evaluar que en las últimas, lo que prevalece es el sadismo, la brutalidad exacerbada. Máxima.

En ninguno de los casos los barrotes pueden sortearse, las puertas no se abren así nomás y sabemos que quienes están del otro lado de esas rejas, llave en mano, cumpliendo un horario, cobrando un mísero sueldo pero con el estímulo del goce de un poder que los hace sentir verdaderos “hombres” o “mujeres”, son la carne utilizada para trabajo sucio, elevando su ego sin dudas aniquilado a lo largo de sus penosas historias.

No les dio el target para pertenecer a las fuerzas armadas, o aparatos policiales, en el caso de Colombia, ni siquiera para convertirse en paramilitar, por lo que quedaron en el grado más denigrante de la escala humana: guardiacárcel.

En todas se cometen atrocidades amparadas por ese poder maldito, Colombia es un ejemplo de ello, por eso tantas veces recibimos pedidos de auxilio de los organismos de derechos humanos que allí funcionan, aún a riesgo de convertirse en personas con pilas de archivos en las páginas del DAS, lo cual les asegura, tarde o temprano, un lugarcito en esos tétricos lugares, cuando no, tres metros bajo tierra.

Esto no es invento de una periodista descolocada, ni amarillista, ni de quien busca fama denunciando no sólo lo denunciable, sino lo que produce indignación. Esta es la más triste realidad que azota el alma de muchos. Claro, primero hay que tener alma y sentir el dolor de otro como si fuera propio, algo no muy común en este girar terrorífico del mundo.

Foto: Carta del preso político, Bernardo Mosquera Machado en el Penal de Valledupar.

Los presos colombianos padecen la más triste dureza, los presos y presas políticos, dureza, escarnio, denigración. ¿Por qué? Por tener alma y negarse a aceptar la injusticia como modo de vida, avalada desde el estado terrorista. Hay presos políticos de todas las edades, algunos hasta de dos añitos de vida, correteando en espacios minúsculos, viendo la vida tras barrotes y a sus madres purgando la condena por haber querido dejar para ellos y para todos los hijos del pueblo, la punta del hilo de la esperanza de un futuro sin hambre ni marginación. Esos niños representan un peligro potencial para el mañana colombiano, imagínense que el sueño liberador estuviera estampado en el ADN de las personas ¡tras las rejas, niños, p’a que aprendan y de paso, sus madres, sufran viéndolos allí, por su insolencia!

Y hay más de 7500 mujeres y hombres en esas condiciones.

En Colombia hay guerra, una guerra que es un excelente negocio para algunos, una fuente de ingresos inagotable que por supuesto, hay que mantener. Y en esa guerra, como en todas, los reos son los pobres.

Foto: Carta del preso político, Negro Antonio, trasladado de La Picota al Penal de Valledupar.

Hasta el momento no conozco ninguna cárcel de máxima seguridad donde se aloje a quienes incentivan esa guerra, ni quienes entregaron el país, ni quienes están vendiendo sus recursos naturales. Para algunos de esos, una ínfima minoría, los que sobran, los que pretendieron escalar posiciones pero se encontraron con una escalera enmantecada, porque está bien que colaboren, pero la torta no puede repartirse entre tantos, para esos, digo, hay otro tipo de cárcel denominada VIP (para very important people) hasta suena más romántico ¿cierto?

En éstas, no hace falta domar a nadie, ni trabajar por su reinserción mucho menos a palazo limpio, gaseando, torturando, porque estos seres ya fueron domados, simplemente molestaron y hay que hacer ver que la justicia colombiana funciona y encarcela a los equivocados…

La violación de los derechos humanos de la población carcelaria es inenarrable. De la mente más básica jamás podría salir la creencia que avale como lógico que las personas tengan que comer alimentos contaminados con materia fecal. Que reciban agua cuando los que están del otro lado de las rejas, llave en mano, decidan a qué hora deben tener sed los prisioneros. Que no tengan acceso a la luz del día lo que producirá que su ciclo biológico sufra alteraciones gravísimas y de por vida.

Los presos y presas políticos colombianos están padeciendo el peor de los castigos, su condena injusta y el silencio de un mundo donde los habitantes nos atropellamos para ver quién es el que primero cruza la calle, quién el que logra insertarse en un sistema perverso, quién el que alcanza la última migaja y quién es el que tiene el ego más alto, antes que la persiana se baje y sean pocos los que entren al paraíso mientras millones queden esperando que la historia se reedite hasta que comiencen a crearse más cárceles y los “educadores” carcelarios vuelvan a trabajar por la reinserción…a palazo limpio, gaseando, torturando, como están haciendo hoy mismo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Amada Amado

Alfredo Grande (APE)

.

“En una cultura no represora, no se trata de parecerlo, sino de serlo”
(aforismo implicado)

(Página 12)La jueza Wilma López procesó a seis policías federales por haber permitido y facilitado que una patota de la Unión Ferroviaria (UF) asesinara a Mariano Ferreyra, quien participaba de una protesta de trabajadores tercerizados de la ex línea Roca. A su vez, los responsabilizó de no haber actuado mediante un “operativo cerrojo” que retuviera a los matones en el lugar para “individualizar a los responsables y hallar las armas de fuego utilizadas”. En una resolución de 162 páginas, la magistrada les imputó el delito de abandono de persona agravado por las lesiones sufridas por Elsa Rodríguez, quien recibió un disparo en la cabeza que la dejó hemipléjica, y por la muerte del militante del Partido Obrero (PO), además de incumplimiento de sus deberes.

Hay una cuestión en relación con los deberes. Y no me refiero a la tarea para el hogar, que nuestros maestros de la primaria nos daban para hacer y que fueron formas artesanales de control social. La cultura represora hace culto del cumplimiento del deber, sin cuestionar de qué deber exactamente se trata. Se agradecen los servicios prestados, y se agradecen a los servicios que sigan prestando sus deberes. Una de las indudables ventajas del denominado fuero penal es que en su afán de tipificar delitos, neutraliza los determinantes históricos, políticos y sociales que los propician. Incluso la evaluación sobre la imputabilidad implica determinar la conciencia sobre el bien y el mal, ambos pensados en un sentido puramente abstracto. O sea: el derecho no tiene sujeto, apenas individuos, y en la mayoría de los casos, solamente leyes y códigos de procedimiento. Por eso se pretende que la justicia sea ciega, totalmente sorda a los reclamos de las víctimas y con un lenguaje tan críptico que más le valiera ser muda. En una infeliz coincidencia, la baja de imputabilidad es directamente proporcional a la suba de impunidad. Tenemos una endemia de un dengue democrático que se ha extendido gracias a la proliferación de lo que denominaré el SICOPOL. O sea: el síndrome del converso político. Con episodios agudos denominados borocotización. Otros más elaborados y sostenidos en el tiempo, y popularizados como “cooptación”. La democracia en su versión reactiva, denigra aquello que propicia. El neoliberalismo, los marrones 90, tienen sus propios retratos de Dorian Gray que se deterioran mientras los actuales protagonistas de los minutos de los pueblos hacen semblante de alegría, felicidad, paz, confort, confianza, esperanza e infinito amor. Tercerizados abstenerse. Una de las conquistas más preciadas de los 90 fue pulverizar la idea de sujeto social histórico para hacer un formateo egoísta y privatizado que denomino “individuo de deseo”. Tiempos donde las organizaciones de la derecha privatizadora y cipaya tuvieron su propio turco de Troya para entrar por la puerta grande y agrandada del menemismo triunfador. Pero si el cartero llama dos veces, la derecha democratizada por oportunismo y rufianismo, llama algunas veces más. ¿Cómo se construye luego de más de 25 años de democracia un Pedraza? Si el asesinato organizado de Mariano Ferreyra involucra a asesinos sindicalizados y a copartícipes necesarios de una fuerza de inseguridad, ¿no será necesario pensar que el Código Penal en el mejor de los casos opera sobre los efectos, pero que nada tiene para decir sobre las causas? Y que en el supuesto alucinatorio que “será justicia”, será una justicia neutralizada de política, historia, y desde ya, despojada de lucha de clases. Será pequeña justicia para hoy e impunidad para mañana. Decir que hubo inacción policial roza la insoportable pesadez de la complicidad. Lo que hubo es una acción destinada a garantizar el apriete y el asesinato. Y esto no es un tema jurídico, debería ser el comienzo jurídico de un análisis político institucional al estilo de la inolvidable Z de Costa Gavras. En este macabro telón de fondo, aparecen las flores que impiden ver bosques y glaciares. El cartero sigue llamando y entonces desde el mismo chiquero que el chanchito y la chanchita supieron abrevar, surge el candidato para todos. La crítica sonriente de su pasado, el trasvasamiento generacional cuidadosamente gerenciado, el elegante pas de deux que deja a las vértebras de la columna calientes e indignadas, se prolonga con las bizarras colaterales de los candidatos oficiales, secundados por vices que no serán comisarios políticos, según sus dichos porque en realidad serán virreyes (según sus no dichos). Desde mi propia implicación ciudadana, los afiches que dicen: “el gobierno nacional y la ciudad trabajando juntos” promocionando con imagen las candidaturas de Cristina y Daniel (¿Por qué a la Presidenta se la llama por el nombre y a los funcionarios por el apellido?) Queda claro, al menos para mí, que el requisito para trabajar juntos es el triunfo del candidato del Frente para la Victoria, y que todas las otras opciones serán para la ciudad un Contra Frente para la Derrota. Claro, no es lo mismo un pas de deux que una lambada. El retroprogresismo se paga de sutilezas, de gestos, miradas, insinuaciones, pero a buen entendedor, pocas pavadas. La brutalidad del fascismo de consorcio del Jefe de Gobierno es funcional al retroprogresismo del oficialismo. De la misma forma que Aguilar es funcional a Pasarella y a Grondona. Siempre conviene tener un “adulto de los azotes”, para que el justo castigo siempre llegue a culo ajeno. Pero para quebrar este “individualismo de deseo” la crítica a la partidocracia debería conducir a la construcción de partidos políticos con fuerte fundamento de clase, que permitan defender intereses y deseos genuinos. Sin embargo, la opción no ha sido por los pobres partidos, sino para los ricos y famosos. Incluso en la CABA (caba con b larga) el debate sobre el candidato a Jefe de Gobierno no fue realizado en ningún ámbito partidario. Fueron designados tres mosquiteros y luego, en una versión transversalizada del ta te ti, se designaron dos para la ciudad y uno para el país. Lo curioso, realmente curioso, es que el candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad y el designado candidato en la fórmula del Poder Ejecutivo, tienen un fuerte pasado noventista. Ley de educación Superior y Ucedé. Es el momento donde termina el culto a la memoria histórica y empieza el rezo a San Alzheimer. Por supuesto que todos, o casi todos, podemos cambiar. Pero cuando la conversión implica una brutal ganancia de poder, hasta el diablo desconfía. Qué fácil es olvidar que la privatización de YPF fue posible por el apoyo del entonces Gobernador de Santa Cruz. Como dirían Gary Grant y Debora Kerr, es realmente “algo para recordar”. Pero no se recuerda, porque como hay peores que los malos, éstos hasta pueden parecer buenos. De todos modos, el corazón tiene razones que la economía no entiende. Y mi corazón no se conmueve por la privatización de las AFJP del que fuera seguidor del chanchito liberal. Reprimir en la subjetividad el pasado delator, no es lo mismo que una oportunista evolución conceptual. La irresistible ascensión del Amado, primero como promesa ciudadana, y luego como vice, me parece el triunfo total de la lógica represora del “individualismo de deseo”. Es la destrucción absoluta de los partidos políticos, especialmente aquellos que no pueden ser irresistiblemente masivos, y el retorno de un neo feudalismo donde la rostridad es razón de Estado. Es el peligroso pasaje del ideal a la idealización, que algunos llaman culto (siempre reverencial) a la personalidad. Es tiempo de entender que lo electoral es un analizador de lo cultural. La ayuda de la asignación universal es otra de las paradojas que la cultura represora sostiene. Es una ayuda importante, pero asignada. Un poder que asigna, que condiciona, que estimula, que desalienta. Pero los asignados de hoy no ejercen su derecho a trabajos que permitan la satisfacción inmediata de las necesidades básicas. Reciben una asignación, propiciando la resignación que impida la temida indignación. La soberanía popular vulnerada, mientras se vocifera su vigencia. No es menor lo que se recibe, pero son de un verticalismo retroprogresista los mecanismos por los cuales se realiza la entrega. Espero que el próximo slogan electoral no sea: televisores, tuco y pesto. La electrónica no se come, y el hambre no se combate con computadoras que no son aptas para el consumo humano. Pero es difícil resistir el efecto de atracción del amor. Más que a un acto ciudadano, asistiremos a una fiesta de casamiento . Los abrazos para el que aparentemente nada sabía de su fortunio, una especie de pogo para la victoria, nos hablan a los gritos de algo que nunca hubiera querido escuchar: como el amor es más fuerte, la fórmula del oficialismo será AMADA AMADO. Y el que no ama, es un gorilón.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Venezuela: La conspiración de los cínicos

Luis Palencia (especial para ARGENPRESS.info)

"…en realidad, el marxismo es una teoría social, de la sociedad en su conjunto; mientras que el neopopulismo es una teoría de lo político. Sin duda que puede haber otras teorías políticas y el neopopulismo es una forma de gobierno concreto que puede ser articulado desde lo político con una postura teórica marxista. En ese sentido se explica que en Ecuador o Bolivia se hable del "Socialismo del Siglo XII"...

Entrevista a Roberto Follari... "La democracia neopopulista es más democrática que la liberal" CECIES: Pensamiento Latinoamericano y Alternativo.

El anuncio de la Misión Vivienda, el alza del petróleo y el crecimiento de la economía (economicismo) en un escenario pre-electoral donde ya hay un candidato presidencial-reelección-como es el del comandante Hugo Chávez, ha creado una expectativa triunfalista frente a la oposición derechista implosionada por sus propios intereses y sus aliados mass mediáticos subalternos del gobierno estadounidense y los incondicionales del mundo capitalista, enemigos jurados del gobierno bolivariano y de la unión e integración latinoamericana y caribeña que propicia el comandante. La constitución de los "Piratas del Caribe", como lo señala el intelectual Tariq Ali, ensayista británico de origen paquistaní y editor de la revista de izquierda New Left Review, se ha convertido en el obstáculo para el neoliberalismo y el Consenso gringo y sus aliados criollos históricos, las élites parasitarias rentistas del pasado puntofijismo y sus progenitores actuales de la MUD. El cuestionamiento de la oposición a los doce años de gestión bolivariana, se levanta desde la propia argumentación economicista y populista que ellos editaron en los cuarenta años de concertación puntofijista. Es decir, el petróleo como arma e instrumento de ilusión de armonía para las masas populares y las clases medias. Un testimonio documentado lo encontramos en las obras de Moisés Naím y Ramón Piñango: Venezuela, una ilusión de armonía; Asdrúbal Baptista: Las cuentas nacionales; Fernando Coronil: El Estado Mágico, todos estos autores, por cierto, alejados de simpatía con el chavismo. Si a todas estas reflexiones incorporamos la obra reciente del filósofo argentino Roberto Follari, titulada: La alternativa neopopulista, ello nos dará elementos para destacar las falencias, debilidades y precariedad de las élites políticas, económicas y culturales canónicamente constituidas, las cuales apelan al cuestionamiento político con el descaro cínico del clientelismo, el cual se apoya en el aparataje de la industria cultural del entretenimiento para distanciar la memoria y evitar la revisión crítica de la historia política con sus respectivas responsabilidades.

Ahora bien, lo paradójico de los acontecimientos es que mientras las mismas encuestadoras y los asesores de la derecha reconocen el posicionamiento de Chávez para la reelección, se vienen desarrollando protestas populares y gremiales de las bases del chavismo que reclaman sus justas reivindicaciones -muchas de ellas heredadas de la Cuarta República- y que denuncian al burocratismo oficial de entorpecer, perseguir y criminalizar las protestas, manipulando a su vez al propio presidente, según las bases, con respecto a la verdad de la realidad existente.

Este escenario de descontento corrobora que las llamadas tres RRR no se han cumplido y en contraposición, se sigue imponiendo la corrupción, el amiguismo y el nepotismo burocrático, así como la improvisación oportuna para cumplir la "tarea" asignada por el comandante, que en realidad es una deuda social de vieja data, como ocurre con la construcción de viviendas dignas para la población a partir de una planificación urbanística razonada. Es por ello que, no atender y pensar acerca de estas motivaciones, pueden ir allanando y erosionando por la vía del justo descontento un futuro debilitamiento del liderazgo del presidente. De continuar estos acontecimientos y no atender las demandas populares y el verdadero empoderamiento del poder popular -tan enunciado discursivamente-, el "triunfalismo sospechoso endógeno" es el mejor aliado que tiene la derecha opositora y sus capataces del imperio para asegurarse una derrota del comandante, que será, la derrota del movimiento popular en su lucha por la verdadera emancipación. Un elemento que abona a los propósitos de la derecha opositora y sus aliados massmediáticos, son los acontecimientos que se han generado en los llamados centros penitenciarios y al tratamiento manipulador y perverso que se pretende imponer por vía de la "información" tendenciosa a la población.

Ahora bien, responder a la desinformación y manipulación de la oposición derechista y los medios de comunicación privados, requiere una respuesta efectiva y eficiente a la coyuntura presentada y atacar desde la raíz a los responsables de los hechos...Y, es aquí donde la memoria tiene mucho que decir acerca de los orígenes estructurales que han contribuido al estado de descomposición heredado de la sociedad venezolana.

El olvido y la memoria: Cuando el coronel Marcos Pérez Jiménez y su compinche, el bachiller Rómulo Betancourt, se confabularon para salir del general Isaias Medina Angarita, tenían entre sus planes "desarrollar" e "industrializar " el país. La sesuda idea era el impulso de la economía de bienes y servicios- apelando a la renta minera y petrolera - para incentivar el consumo-consumismo desmedido como ilusión de progreso. Esto significaría, a la postre, la migración compulsiva del campo a la ciudad de miles de venezolanos. El coronel, posteriormente, se dio cuenta que el secuaz no era imprescindible y entonces emprendió la empresa para obtener los méritos propios. Nuevamente aparece el excompinche y logra por la vía de la conspiración subalterna (EE.UU., las elites económicas, militares, y religiosas) salir del coronel y emprender la misión antes compartida...

El resultado, es que esa ficción de ilusión y armonía dio como resultado el cordón de miseria cuna de los "Yoifres", "Oriente", los "Pranes" y sus convives de la sociedad de cómplices donde se destacan la industria massmediática y los cínicos de la jerarquía eclesiástica católica. Un ejemplo de estos progenitores, lo tenemos en Guillermo Zuloaga, accionista de Globovisión, quien con la mayor desfachatez declara..."...yo especulo, pero doy trabajo."

Ese es el legado lamentable y miserable, que le entregaron como herencia ese domingo del año 1998, a Hugo Chávez Frías.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

“Viviremos y venceremos”, dijo Chávez a su pueblo

.
.

“Yo espero mucho del tiempo. Su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados y los acontecimientos futuros han de ser superiores a los pretéritos“. Simón Bolívar.

El tiempo y sus ritmos, el tiempo y sus mandatos, el tiempo y sus designios, como está señalado en el Eclesiastés, me llevan hoy a leer este comunicado a la nación venezolana y a la opinión pública internacional, muy pendientes como sé han estado de la evolución de mi salud, desde que hace varias semanas comenzó a dar muestras evidentes de deterioro.

Después de la excelente gira que hicimos por Brasil y Ecuador entre los días 5 y 7 de junio próximo pasados, llegamos a la Cuba solidaria de siempre para concluir la jornada con la revisión y firma de nuevos acuerdos de cooperación.

Confieso que desde el punto de vista de mi salud solo tenía previsto hacerme un chequeo en la rodilla izquierda, ya casi recuperada de aquella lesión de comienzos de mayo.

A lo largo de toda mi vida vine cometiendo uno de esos errores que bien pudiera caber perfectamente en aquella categoría a la que algún filósofo llamó “errores fundamentales”: descuidar la salud y, además, ser muy renuente a los chequeos y tratamientos médicos. Sin duda ¡qué error tan fundamental!, y sobre todo en un revolucionario con algunas modestas responsabilidades como las que la revolución me vino imponiendo desde hace más de 30 años.

Sin embargo, ya en La Habana, cuando caía la tarde del miércoles 8 de junio, allí estábamos de nuevo con Fidel, con aquel gigante que ya superó todos los tiempos y todos los lugares. Seguramente no fue difícil para Fidel darse cuenta de algunos malestares, que, más allá de mi rodilla izquierda, yo había venido tratando de disimular desde varias semanas atrás. Me interrogó casi como un médico, me confesé casi como un paciente, y esa misma noche todo el inmenso avance médico que la Revolución Cubana ha logrado para su pueblo, y una buena parte del mundo, fue puesto a nuestra plena disposición, iniciándose un conjunto de exámenes, de diagnósticos.

Fue así como se detectó una extraña formación en la región pélvica que ameritó una intervención quirúrgica de emergencia ante el inminente riesgo de una infección generalizada. Eso fue el sábado 11 de junio, muy temprano en la mañana, algunas horas antes del anuncio que fue leído al país y al mundo, y que ha desatado tantas manifestaciones de solidaridad que no dejan de emocionarme a cada instante.

Luego de aquella operación, que en principio logró el drenaje del absceso, comenzó un tratamiento antibiótico intensivo con una positiva evolución, que trajo una notable mejoría. Sin embargo, y a pesar de la favorable evolución general, a lo largo del proceso de drenajes y de curas, fueron apareciendo algunas sospechas de la presencia de otras formaciones celulares no detectadas hasta entonces.

Comenzó, por tanto, y de inmediato, otra serie de estudios especiales citoquímicos, citológicos, microbiológicos y de anatomía patológica que confirmaron la existencia de un tumor abscesado con presencia de células cancerígenas, lo cual hizo necesaria la realización de una segunda intervención quirúrgica que permitió la extracción total de dicho tumor.

Se trató de una intervención mayor, realizada sin complicaciones, tras la cual he continuado evolucionando satisfactoriamente, mientras recibo los tratamientos complementarios para combatir los diversos tipos de células encontradas y así continuar por el camino de mi plena recuperación.

Mientras tanto, me he mantenido y me mantengo informado y al mando de las acciones del gobierno bolivariano, en comunicación permanente con el vicepresidente, compañero Elías Jaua y todo mi equipo de gobierno.

Agradezco infinitamente las numerosas y entusiastas demostraciones de solidaridad que he recibido del pueblo venezolano y otros pueblos hermanos, así como de Jefes de Estado y de Gobierno de numerosos países del mundo, desde la convicción de que todo ese amor, de que toda esa solidaridad constituyen la más sublime energía que impulsa e impulsará mi voluntad de vencer en esta nueva batalla que la vida nos ha puesto por delante, y de manera muy especial al pueblo cubano, a la nación cubana, a Fidel, a Raúl, a toda esta legión médica que se ha puesto al frente de esta batalla de una manera verdaderamente sublime.

Sin embargo, también he estado muy consciente de cierto grado de angustia e incertidumbre que ha estado recorriendo, a lo largo de estos días, de estas noches, el alma y el cuerpo de la nación venezolana. Creo que más allá de los intentos manipuladores de algunos sectores bien conocidos, esos sentimientos eran y son inevitables, y forman parte de la propia naturaleza humana, rodeada esta, además, por las circunstancias que la enmarcan y muchas veces la sacuden, como en este caso ocurre.

Desde el primer momento asumí todas las responsabilidades en cuanto al cuido estricto por la veracidad de las informaciones a ser trasmitidas, fundamentándome en un doble conjunto de razones: la razón médico-científica, en primer término, y, en segundo lugar, y de manera especialmente cuidada desde lo más profundo de mi alma y de mi conciencia, la razón humana, la razón amorosa, para ser más preciso, ¡la razón amorosa!

De la primera, es decir, de la razón médica, ya hemos hablado un poco. Ha sido un proceso lento y cuidadoso de aproximación y diagnóstico, de avances y descubrimientos a lo largo de varias etapas, en las cuales se vino aplicando un riguroso procedimiento científico que no aceptaba ni acepta apresuramientos ni presiones de ningún tipo. La norma suprema que sustenta esta poderosa razón es la plena verificación científica, más allá de los indicios y sospechas que vinieron apareciendo.

Y acerca de la razón amorosa, estoy obligado ahora a hablarles desde lo más hondo de mí mismo. En este instante recuerdo el 4 de febrero de aquel estruendoso año 1992. Aquel día no tuve más remedio que hablarle a Venezuela desde mi ocaso, desde un camino que yo sentía me arrastraba hacia un abismo insondable. Como desde una oscura caverna de mi alma brotó el “por ahora” y luego me hundí.

También llegan a mi memoria ahora mismo aquellas aciagas horas del 11 de abril de 2002. Entonces también le envié a mi amado pueblo venezolano aquel mensaje, escrito desde la Base Naval de Turiamo, donde estaba prisionero, Presidente derrocado y prisionero. Fue como un canto de dolor, lanzado desde el fondo de otro abismo, que sentía me tragaba en su garganta y me hundía y me hundía.

Ahora, en este nuevo momento de dificultades, y sobre todo desde que el mismo Fidel Castro en persona, el mismo del Cuartel Moncada, el mismo del Granma, el mismito de la Sierra Maestra, el gigante de siempre, vino a anunciarme la dura noticia del hallazgo cancerígeno, comencé a pedirle a mi señor Jesús, al Dios de mis padres, diría Simón Bolívar; al manto de la Virgen, diría mi madre Elena; a los espíritus de la sabana, diría Florentino Coronado; para que me concedieran la posibilidad de hablarles, no desde otro sendero abismal, no desde una oscura caverna o una noche sin estrellas. Ahora quería hablarles desde este camino empinado por donde siento que voy saliendo ya de otro abismo. Ahora quería hablarles con el sol del amanecer que siento me ilumina. Creo que lo hemos logrado. ¡Gracias, Dios mío!

Y, finalmente, mis amados y amadas compatriotas; mis adoradas hijas e hijos; mis queridos compañeros jóvenes, niñas y niños de mi pueblo; mis valientes soldados de siempre; mis aguerridos trabajadores y trabajadoras; mis queridas mujeres patriotas; mi pueblo amado, todo y uno solo en mi corazón, les digo que el querer hablarles hoy desde mi nueva escalada hacia el retorno no tiene nada que ver ya conmigo mismo, sino con ustedes, pueblo patrio, pueblo bueno. Con ustedes no quería ni quiero para nada que me acompañen por senderos que se hundan hacia abismo alguno. Les invito a que sigamos juntos escalando nuevas cumbres, que hay semerucos allá en el cerro y un canto hermoso para cantar nos sigue diciendo desde su eternidad el cantor del pueblo, nuestro querido Alí Primera.

!Vamos pues, vamos, con nuestro padre Bolívar, en vanguardia, a seguir subiendo la cima del Chimborazo!

¡Gracias Dios mío! ¡Gracias pueblo mío! ¡Gracias, vida mía!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Nosotros venceremos!

La Habana, esta querida y heroica Habana, 30 de junio de 2011.

Desde la patria grande, les digo, desde mi corazón, desde mi alma toda, desde mi esperanza suprema, que es la de un pueblo: ¡Por ahora y para siempre viviremos y venceremos!

¡Muchas gracias! ¡Hasta el retorno!

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Amada Amado

Alfredo Grande (APE)

.

“En una cultura no represora, no se trata de parecerlo, sino de serlo”
(aforismo implicado)

(Página 12)La jueza Wilma López procesó a seis policías federales por haber permitido y facilitado que una patota de la Unión Ferroviaria (UF) asesinara a Mariano Ferreyra, quien participaba de una protesta de trabajadores tercerizados de la ex línea Roca. A su vez, los responsabilizó de no haber actuado mediante un “operativo cerrojo” que retuviera a los matones en el lugar para “individualizar a los responsables y hallar las armas de fuego utilizadas”. En una resolución de 162 páginas, la magistrada les imputó el delito de abandono de persona agravado por las lesiones sufridas por Elsa Rodríguez, quien recibió un disparo en la cabeza que la dejó hemipléjica, y por la muerte del militante del Partido Obrero (PO), además de incumplimiento de sus deberes.

Hay una cuestión en relación con los deberes. Y no me refiero a la tarea para el hogar, que nuestros maestros de la primaria nos daban para hacer y que fueron formas artesanales de control social. La cultura represora hace culto del cumplimiento del deber, sin cuestionar de qué deber exactamente se trata. Se agradecen los servicios prestados, y se agradecen a los servicios que sigan prestando sus deberes. Una de las indudables ventajas del denominado fuero penal es que en su afán de tipificar delitos, neutraliza los determinantes históricos, políticos y sociales que los propician. Incluso la evaluación sobre la imputabilidad implica determinar la conciencia sobre el bien y el mal, ambos pensados en un sentido puramente abstracto. O sea: el derecho no tiene sujeto, apenas individuos, y en la mayoría de los casos, solamente leyes y códigos de procedimiento. Por eso se pretende que la justicia sea ciega, totalmente sorda a los reclamos de las víctimas y con un lenguaje tan críptico que más le valiera ser muda. En una infeliz coincidencia, la baja de imputabilidad es directamente proporcional a la suba de impunidad. Tenemos una endemia de un dengue democrático que se ha extendido gracias a la proliferación de lo que denominaré el SICOPOL. O sea: el síndrome del converso político. Con episodios agudos denominados borocotización. Otros más elaborados y sostenidos en el tiempo, y popularizados como “cooptación”. La democracia en su versión reactiva, denigra aquello que propicia. El neoliberalismo, los marrones 90, tienen sus propios retratos de Dorian Gray que se deterioran mientras los actuales protagonistas de los minutos de los pueblos hacen semblante de alegría, felicidad, paz, confort, confianza, esperanza e infinito amor. Tercerizados abstenerse. Una de las conquistas más preciadas de los 90 fue pulverizar la idea de sujeto social histórico para hacer un formateo egoísta y privatizado que denomino “individuo de deseo”. Tiempos donde las organizaciones de la derecha privatizadora y cipaya tuvieron su propio turco de Troya para entrar por la puerta grande y agrandada del menemismo triunfador. Pero si el cartero llama dos veces, la derecha democratizada por oportunismo y rufianismo, llama algunas veces más. ¿Cómo se construye luego de más de 25 años de democracia un Pedraza? Si el asesinato organizado de Mariano Ferreyra involucra a asesinos sindicalizados y a copartícipes necesarios de una fuerza de inseguridad, ¿no será necesario pensar que el Código Penal en el mejor de los casos opera sobre los efectos, pero que nada tiene para decir sobre las causas? Y que en el supuesto alucinatorio que “será justicia”, será una justicia neutralizada de política, historia, y desde ya, despojada de lucha de clases. Será pequeña justicia para hoy e impunidad para mañana. Decir que hubo inacción policial roza la insoportable pesadez de la complicidad. Lo que hubo es una acción destinada a garantizar el apriete y el asesinato. Y esto no es un tema jurídico, debería ser el comienzo jurídico de un análisis político institucional al estilo de la inolvidable Z de Costa Gavras. En este macabro telón de fondo, aparecen las flores que impiden ver bosques y glaciares. El cartero sigue llamando y entonces desde el mismo chiquero que el chanchito y la chanchita supieron abrevar, surge el candidato para todos. La crítica sonriente de su pasado, el trasvasamiento generacional cuidadosamente gerenciado, el elegante pas de deux que deja a las vértebras de la columna calientes e indignadas, se prolonga con las bizarras colaterales de los candidatos oficiales, secundados por vices que no serán comisarios políticos, según sus dichos porque en realidad serán virreyes (según sus no dichos). Desde mi propia implicación ciudadana, los afiches que dicen: “el gobierno nacional y la ciudad trabajando juntos” promocionando con imagen las candidaturas de Cristina y Daniel (¿Por qué a la Presidenta se la llama por el nombre y a los funcionarios por el apellido?) Queda claro, al menos para mí, que el requisito para trabajar juntos es el triunfo del candidato del Frente para la Victoria, y que todas las otras opciones serán para la ciudad un Contra Frente para la Derrota. Claro, no es lo mismo un pas de deux que una lambada. El retroprogresismo se paga de sutilezas, de gestos, miradas, insinuaciones, pero a buen entendedor, pocas pavadas. La brutalidad del fascismo de consorcio del Jefe de Gobierno es funcional al retroprogresismo del oficialismo. De la misma forma que Aguilar es funcional a Pasarella y a Grondona. Siempre conviene tener un “adulto de los azotes”, para que el justo castigo siempre llegue a culo ajeno. Pero para quebrar este “individualismo de deseo” la crítica a la partidocracia debería conducir a la construcción de partidos políticos con fuerte fundamento de clase, que permitan defender intereses y deseos genuinos. Sin embargo, la opción no ha sido por los pobres partidos, sino para los ricos y famosos. Incluso en la CABA (caba con b larga) el debate sobre el candidato a Jefe de Gobierno no fue realizado en ningún ámbito partidario. Fueron designados tres mosquiteros y luego, en una versión transversalizada del ta te ti, se designaron dos para la ciudad y uno para el país. Lo curioso, realmente curioso, es que el candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad y el designado candidato en la fórmula del Poder Ejecutivo, tienen un fuerte pasado noventista. Ley de educación Superior y Ucedé. Es el momento donde termina el culto a la memoria histórica y empieza el rezo a San Alzheimer. Por supuesto que todos, o casi todos, podemos cambiar. Pero cuando la conversión implica una brutal ganancia de poder, hasta el diablo desconfía. Qué fácil es olvidar que la privatización de YPF fue posible por el apoyo del entonces Gobernador de Santa Cruz. Como dirían Gary Grant y Debora Kerr, es realmente “algo para recordar”. Pero no se recuerda, porque como hay peores que los malos, éstos hasta pueden parecer buenos. De todos modos, el corazón tiene razones que la economía no entiende. Y mi corazón no se conmueve por la privatización de las AFJP del que fuera seguidor del chanchito liberal. Reprimir en la subjetividad el pasado delator, no es lo mismo que una oportunista evolución conceptual. La irresistible ascensión del Amado, primero como promesa ciudadana, y luego como vice, me parece el triunfo total de la lógica represora del “individualismo de deseo”. Es la destrucción absoluta de los partidos políticos, especialmente aquellos que no pueden ser irresistiblemente masivos, y el retorno de un neo feudalismo donde la rostridad es razón de Estado. Es el peligroso pasaje del ideal a la idealización, que algunos llaman culto (siempre reverencial) a la personalidad. Es tiempo de entender que lo electoral es un analizador de lo cultural. La ayuda de la asignación universal es otra de las paradojas que la cultura represora sostiene. Es una ayuda importante, pero asignada. Un poder que asigna, que condiciona, que estimula, que desalienta. Pero los asignados de hoy no ejercen su derecho a trabajos que permitan la satisfacción inmediata de las necesidades básicas. Reciben una asignación, propiciando la resignación que impida la temida indignación. La soberanía popular vulnerada, mientras se vocifera su vigencia. No es menor lo que se recibe, pero son de un verticalismo retroprogresista los mecanismos por los cuales se realiza la entrega. Espero que el próximo slogan electoral no sea: televisores, tuco y pesto. La electrónica no se come, y el hambre no se combate con computadoras que no son aptas para el consumo humano. Pero es difícil resistir el efecto de atracción del amor. Más que a un acto ciudadano, asistiremos a una fiesta de casamiento . Los abrazos para el que aparentemente nada sabía de su fortunio, una especie de pogo para la victoria, nos hablan a los gritos de algo que nunca hubiera querido escuchar: como el amor es más fuerte, la fórmula del oficialismo será AMADA AMADO. Y el que no ama, es un gorilón.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

La candidata eligió compañía

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Si es verdad que las encuestas que encarga Página/12 le dan a la Presidenta cuarenta puntos de ventaja sobre su inmediato perseguidor en la provincia de Buenos Aires, nadie debería quejarse de que haya decidido reservar a su camarilla íntima y a su dedo mágico la designación de los candidatos del Frente para la Victoria. Cada uno tiene el régimen que ayudó a construir. Los ‘excluidos' de este gobierno de ‘la inclusión' deberían ir a protestar al Muro de los Lamentos.

Hay que reconocerle a la madrina de la batalla electoral, además, el mérito de sus razones: para designar a Boudou como su vice, ponderó la capacidad del ex Ucedé para meter la mano en la lata cuando es necesario (endeudando a la Anses y aumentando la deuda pública). El hombre que diseñó la reestatización de aquello que privatizaron sus progenito! res, justificó de entrada que la única forma de pagar la sacrosanta deuda externa era con la plata de los jubilados, primero, y con la de los bancos oficiales, después. La Presidenta siente que, con el gran saqueador a su lado, puede encarar el segundo turno protegida. La foto de Boudou con Favale no le quita el sueño -mucho menos la cercanía del ministro con Cristine Lagarde, la negociadora de la deuda argentina con el Club de París, quien acaba de ser designada directora general del FMI con el voto de Argentina. Boudou no ha desmentido aún su compromiso con los bancos de no tocar el tipo de cambio, lo que equivale a una estafa económica porque otorga a los especuladores un seguro de cambio gratuito a cargo del Estado.

Boudou se ha convertido en la tercera pareja presidencial del matrimonio Kirchner desde 2003. El primero, Scioli, tradujo la alianza de conveniencia con el ex presidente con Duhalde y el PJ -sin la cual no hubiera salido nunca del prometedor 6% de intención de votos que le brindaba su década de actividad pública. Danielito fue vapuleado en ese período tanto por Néstor como por su esposa, quienes, sin embargo, no tuvieron más remedio que recurrir a él como candidato a gobernador bonaerense -lo que ahora repite. El segundo fue Cobos, expresión de una alianza diferente (esta vez con la UCR) extendida a numerosas provincias con el propósito declarado de armar un centroizquierda que se eternice en el gobierno con el centroderecha, pero, principalmente, para levantar para siempre la hipoteca contraída con el pejotismo. Con su ‘voto negativo', Cobos salvó al gobierno de una crisis terminal, porque la aprobación de la 125 hubiera producido una crisis sin fin con la burguesía sojera y los operadores financieros en los mercados de granos. Pero mandó al diablo la fantasía de centroizquierda. El nuevo elegido, Boudou, es un cero a la izquierda político -la Presidenta que encarna el proyecto se decidió por la compañía de nadie, solamente de un asesor. La especulación de los analistas acerca de un futuro proto-juvenil con La Cámpora no tiene contenido. Luego de ocho años de gobierno, el kirchnerismo no desmanteló ningún aparato tradicional, incluso cuando todos ellos se encuentran en completa crisis. Ahí está para probarlo la sarta de gobernadores que se reelige porque gobierna para sojeros, mineros, petroleras y -lo que nunca falta- la patria contratista. Los secuaces de Pedraza siguen en los ministerios de Trabajo y de Transporte! , y el procurador Righi acaba de lograr que la cúpula de la Federal sea excluida del juicio por el crimen contra nuestro compañero Mariano Ferreyra, al presentar la acusación de "abandono de persona" contra quienes colaboraron con la patota en lugar de "homicidio calificado". Más allá de esto, las decisiones electorales de CFK dejan traslucir una crisis dentro de la camarilla que se venía operando hasta ahora, con el aparente desplazamiento de Julio de Vido y los recambios que deberán producirse en el gabinete. La Presidenta pretende ganar en octubre como bonapartista exclusiva, a pesar de las calamidades de salud que le atribuyen algunos que saben y una mayoría que fantasea.

El bonapartismo es, de todos modos, un aspecto del asunto. El otro es que el oficialismo proyecta un futuro de interminable crecimiento de la renta sojera y de la exportación de automóviles sin contenido nacional a Brasil. Las retenciones a la soja, sin embargo, han quedado a la zaga de los subsidios a las privatizadas de la energía y del transporte. El déficit de caja se hace notar en el empeño para que las acciones de la Anses en las empresas recauden el máximo de dividendos posible, algo que, en última instancia, es incompatible con un proceso capitalista de inversiones. Más importante que esto es que ninguna ganancia extraordinaria es permanente, por la simple razón de que genera una competencia entre capitalistas por su apropiación: los precios de sus insumos (agroquímicos, semillas, alquiler de maquinarias) suben, lo mismo que la renta del suelo (el preci! o de la hectárea). Por otro lado, los principales economistas advierten que la economía de Estados Unidos va a otra recesión y la de China oscila entre un recule y un estallido, en el marco de la gigantesca crisis de Europa. Aquí es donde algunas voces del oficialismo empiezan a hablar de ‘radicalizar el populismo' -algo que ellos mismos no saben en qué consiste. La economía mundial no le promete a la Gran Electora un lecho de rosas.

Otra amenaza para el bonapartismo tardío es lo que llamaríamos el ‘mal de Alan García', el peruano que será reemplazado por Ollanta Humala. Ocurre que, aunque Perú crece más que Argentina, la candidata de Alan salió cuarta cómoda en los recientes comicios, dado que los mineros se han enriquecido, pero los peruanos están peor que nunca. Sin llegar a ese extremo, la ‘redistribución de ingresos' K ha dejado a la mitad de los asalariados con un promedio de sueldo de 2.500 pesos -la mitad del costo de la canasta familiar. El peligro de que al oficialismo le ocurra algo parecido a lo de Alan (en nuestro caso, no ganar en el primer turno) explica las insinuaciones de que los K tiren la casa por la ventana cerca de octubre. Usarán para eso una recaudación impositiva que crece al compás de la inflación y viceversa. Los punteros del oficialismo no han contabilizado el costo de la tentativa de re-elección.

La otra novedad del panorama político es que el entusiasmo por las encuestas bonaerenses omite una derrota en Santa Fe, Córdoba y la Ciudad -todas las cuales votan antes que la provincia de Buenos Aires. Una Presidenta reelecta tendría estados provinciales opositores, los que la obligarían a gobernar con una generosa chequera que no tiene. Otro asunto es que el esquema centroizquierda-centroderecha no prevalece para extorsionar al electorado: Alfonsín y De Narváez se las arreglaron para meter la opción en la misma bolsa, al igual que lo ha hecho el oficialismo. Después de la condena de Filmus a la lucha docente santacruceña y el apoyo a la represión contra la delegación que vino a Buenos Aires, lo de la derecha quedó como un asunto abstracto.

La campaña electoral recién empieza. Los ‘progres' (Solanas, Sabbatella) llegan a ella en ruinas. Unos por el compromiso con la Mesa de Enlace, otros cooptados por el oficialismo. La presencia de Mariotto y otros camporistas podría amargarle la fiestista a Sabbatella. La izquierda del electorado carece de representación política.

Esta caracterización de conjunto no le ahorra nada al Frente de Izquierda, porque los objetivos no vienen regalados sino que se conquistan por medio de la lucha. Eso sí: el campo de la crisis del régimen imperante se ha ampliado en términos internacionales y de gobernabilidad. Tenemos que pelear cada eslabón de la cadena que nos exigen las circunstancias -así se desarrolla una estrategia hacia el gobierno de los trabajadores. El desafío inmediato es la Ciudad. Marcelo Ramal, vocero del Frente, ha hecho una campaña muy rica en la que ha derrotado polémicamente a todos sus contendedores. Los últimos días de esta campaña deben ser consagrados a la conquista de voto por voto para buscar el difícil ingreso del Frente de Izquierda y de los Trabajadores a la Legislatura de la Ciudad. Sabremos usar la tribuna parlamentaria para desarrollar la conciencia y organización de los explotados y acelerar el fin de la dictadura capitalista.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Pino Solanas en la ciudad: La historia secreta del “no” debate

INFOSUR

Daniel Filmus faltó a su palabra y Mauricio Macri incumplió el acuerdo firmado. Fernando Solanas dejó en evidencia las mezquindades políticas de los dos gobiernos.

Detrás del debate frustrado que se realizó en "A Dos voces" y que terminó siendo una entrevista individual entre Fernando Solanas y Mauricio Macri, hay una historia de operaciones políticas y mediáticas que le privaron a los porteños la posibilidad de escuchar un intercambio de ideas que podría haber enriquecido su decisión electoral.

No sólo Daniel Filmus faltó a su palabra sino que Mauricio Macri incumplió el acuerdo que había firmado y se negó a debatir con Fernando Solanas con el poco sólido argumento de que “el debate era entre tres”. Lo que no dijeron ni los conductores, Marcelo Bonelli ni Edgardo Alfano, es que los representantes de Proyecto Sur propusieron que cada candidato hablara de los temas acordados con derecho a réplica pero sin cruces ni intercambios. A eso también se negó Macri.

La historia secreta de este debate comenzó cuando la señal Todo Noticias convocó a los representantes de Daniel Filmus, Mauricio Macri y Fernando Solanas a participar del tradicional segmento de este programa para las elecciones del proximo 10 de julio.

En la primera reunión el vocero de Filmus aceptó las reglas sugeridas por los productores del programa y acordadas con los otros respresentantes y se comprometió a volver a un segundo encuentro para firmar el acta acuerdo. La misma establecía que A Dos Voces sería el programa donde se realizaría el primer debate. Esa condición no significaba ningún derecho de exclusividad. Después del 29 de junio los candidatos tenían la posibilidad de debatir donde quisieran.

Los tres representantes aceptaron el convite y quedaron para una nueva reunión que nunca se produjo. Daniel Filmus, por orden de la presidenta Cristina Kirchner, realizó una conferencia de prensa para invitar a realizar el debate en una emisora de aire o en un lugar público. Filmus pateaba el tablero, Macri rechazaba esa propuesta y Solanas reconfirmaba su decisión inciial. Lo que pocos saben es que el Jefe de Gobierno porteño tenía decidido debatir sólo una vez porque sabe que en ese terreno no se siente cómodo. Y que Filmus no se iba a sentar en la "casa" del multimedio.

La decisión del candidato K y del PRO dejó en evidencia una vez más las mezquindades políticas de dos Gobiernos que resuelven sus disputas de espaldas a las necesidades de los porteños. Los mismos vecinos que pudieron encontrar en Fernando Solanas al único candidato dispuesto al diálogo que al fin y al cabo es una de las bases con las que se construye un país y una democracia.

A todo esto hubo una entrevista a la que se sometió Fernando Solanas donde demostró su capacidad innegable para transmitir las propuestas del Movimiento Proyecto Sur pero también para expresar su bronca por la decisión de Macri. "Es una pena que no haya querido debatir. Parece que me tiene miedo", disparó y tampoco perdió la oportunidad de criticar al gobierno nacional. “"Cristina Kirchner le dio la orden a Filmus de que no apareciera. Es un escándalo, un abuso. Esto es una monarquía autoritaria.

En la entrevista que le realizaron los conductores de “A dos Voces”, Solanas manifestó: “La Capital Federal es la única provincia de la Argentina que es rehén" del gobierno nacional y remarcó que "necesitamos luchar por la autonomía". Al respecto calificó como un "abuso" al modelo que busca "hacer astilla del mismo palo", que "maneja de manera discrecional a los fondos públicos", y en el que "un presidente nombra a un candidato y le da órdenes".

Por otra parte, Solanas se refirió a la problemática de la inseguridad en la Ciudad de Buenos Aires y adelantó que de imponerse en los comicios porteños continuará con la ampliación de la Policía Metropolitana que creó la gestión macrista. "Ha nacido mal pero en el futuro (la Metropolitana) debería ser de formación de cuadros", evaluó, para luego garantizar su compromiso en "la lucha contra el delito organizado".

Solanas remarcó además que la Policía Federal y sus efectivos requieren de una "transformación profunda", pero insistió que "en tanto la Nación nos siga sustrayendo a la Federal, tenemos que seguir desarrollando a la Metropolitana".

El líder de Proyecto Sur aprovechó la entrevista para renovar sus críticas al mandatario porteño y denunciar que existen "sobreprecios" en las principales obras públicas que desarrolló la gestión macrista. "Macri fue consecuente con las ideas de los '90", cuestionó y advirtió: "Terminamos pagando 20, 30 ó 50 por ciento más de lo que valen las cosas". Por último, Solanas envió un mensaje al electoral porteño y lo convocó a votar por su candidatura porque "tenemos la ocasión de ponerle freno a un Gobierno que ha desarrollado el maltrato".

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...