viernes, 29 de julio de 2011

Discusiones sobre el declive de Estados Unidos

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen

Los diagnósticos de declinación estadounidense destacan la regresión monetaria e industrial y el endeudamiento externo del país. Pero analizan la economía norteamericana con los mismos parámetros de cualquier otro país, olvidando el papel primordial de la primera potencia en la reproducción del capital global. Esa centralidad se verifica en la primacía de las finanzas estadounidenses.

El dólar ha perdido su reinado mundial, pero ninguna otra divisas se perfila como reemplazante y en las situaciones de crisis es el refugio más apetecido. El endeudamiento norteamericano es sostenido por varias potencias exportadoras. Para comprender el rol de una economía imperial hay que superar la perspectiva nacional comparativa.

El retroceso de la industria norteamericana está compensado por la localización externa de las firmas. Esta combinación es omitida por la teoría de la declinación, que también soslaya el liderazgo tecnológico de Estados Unidos. La primera potencia lucra con el neoliberalismo y se ha recompuesto en cada disipación de las crisis capitalistas.

El retroceso militar de Estados Unidos no se verifica. La primera potencia sufrió derrotas, pero también logró varios éxitos. Hay que distinguir la envergadura de cada episodio y registrar el ejercicio cotidiano de la coerción imperial. Estados Unidos no es un guerrero solitario, sino que encabeza un dispositivo de protección colectiva. La omisión de este dato conduce a observar “sobre-extensiones territoriales”, donde existen manejos capitalistas.

El intento norteamericano de introducir modalidades de gestión globalizada confirma la inconveniencia de evaluar su liderazgo con parámetros comparativos. No se deben confundir coyunturas con tendencias. Evitar la subestimación del gendarme es la condición para derrotarlo.

Muchas teorías de resurgimiento de la rivalidad inter-imperial se inspiran en diagnósticos de declinación estadounidense. Consideran que ese declive modifica drásticamente la configuración del capitalismo contemporáneo y tiende a reabrir la competencia por el reparto del mundo. Hay diagnósticos fuertes y moderados de esa evolución y distintas caracterizaciones sobre el retroceso estadounidense.

Los argumentos de la declinación

El enfoque más corriente remarca la regresión económica. Destaca que el gigante del Norte perdió la superioridad de posguerra, ya no controla el 50% de la industria mundial y no ejerce un reinado monetario. Señala que la in-convertibilidad del dólar (1971) acentúo el deterioro de Estados Unidos frente a Europa o Japón y estima que esa caída se profundizó en las últimas dos décadas de ascenso chino. Resalta la presencia de un generalizado repliegue de la producción norteamericana, que incluye desmoronamientos de la productividad, obsolescencia de la estructura manufacturera y creciente desindustrialización. (1)

En el análisis de este estancamiento se hace hincapié en la pérdida de empleos industriales, la expansión de los servicios y el déficit comercial, que son atribuidos a la masiva importación de bienes anteriormente fabricados en el país. Este desequilibrio externo es explicado por una descontrolada inclinación norteamericana al sobre-consumo, que favorece a las empresas foráneas. (2)

El retroceso del dólar es presentado como otro barómetro del declive. La pérdida de señorazgo de esa divisa es vista como un proceso irreversible. Se supone que concluirá con el reemplazo del billete que reguló durante décadas las transacciones internacionales, por otras monedas (euro, yen, yuan) o por la formación de una canasta de signos sustitutos. (3) Esta sustitución es también asociada con la transformación de un viejo acreedor mundial en el principal deudor contemporáneo. Estados Unidos es descripto como un agobiado prestatario, que depende del flujo de capitales externos para solventar su deuda pública. Esta atadura –que obliga al país a sostener tasas de interés atractivas para los adquirientes foráneos de bonos del tesoro- es identificada con otras experiencias de declive histórico. Se recuerda que la sofocación deudora determinó en el pasado, el fin de la expansión material y el comienzo de la regresión financiera de todas las potencias declinantes. (4)

Este retroceso es señalado, a su vez, como el principal causante de la segmentación económico-social que soporta Estados Unidos. La fractura que corroe la movilidad ascendente de posguerra ya sepulta al modelo de empleo e ingresos ascendentes, que caracterizó al fordismo. (5)

El ritmo de caída del imperio norteamericano suscita controversias. Algunos autores sostienen que ese desplome supera ampliamente la percepción corriente. Consideran que estuvo enmascarado durante la última década por el derrumbe del contendiente soviético y por los artificios de la globalización financiera. Estiman que una economía depredadora y dependiente de la exacción de recursos de otros países tiende al desplome y repetirá la trayectoria seguida por España durante el siglo XVII. Esa potencia disimulaba su quiebra con el oro sustraído del Nuevo Mundo. (6)

Otras visiones son más cautelosas. Reconocen que Estados Unidos logró posponer su caída, mediante un paréntesis de “belle époque” gestado durante el neoliberalismo. El país pudo reorientar los flujos financieros hacia su propio mercado y contó con recursos suficientes para doblegar a la URSS y domesticar al Sur. (7)

Pero este desahogo no alcanzaría y solo demoraría la decadencia que ya padeció anteriormente el imperio británico. Ese antecedente incluyó los mismos giros hacia la intermediación comercial y el refugio en las finanzas. Estados Unidos carga, además, con una orfandad de dominios territoriales, que le impiden repetir la administración de la regresión que logró Inglaterra a principios del siglo XX. (8)

De estas caracterizaciones surgen contundentes previsiones sobre el fin del liderazgo norteamericano, que algunos autores sitúan en una fecha precisa (año 2025) y otros imaginan en horizontes más indefinidos. Pero todos convocan a “desacoplarse” por cualquier vía del desplome estadounidense. (9)

Singularidades financieras

Las teorías que diagnostican el declive norteamericano analizan la economía de esa potencia con los mismos parámetros de cualquier otro país. No registran las peculiaridades de una estructura muy singular. Estos rasgos se forjaron durante la posguerra y se consolidaron en las últimas décadas de mundialización neoliberal.

A diferencia de otros países, Estados Unidos juega un papel primordial en la reproducción del capital global. Resulta indispensable tomar en cuenta este dato, en cualquier evaluación. El simple contraste de índices de productividad, endeudamiento o gravitación monetaria del gigante del Norte con sus rivales olvida esta particularidad y se limita a extender la teoría realista de las relaciones internacionales al campo de la economía. Traza un contrapunto en el plano industrial, comercial o financiero entre países desarrollados, suponiendo que compiten en igualdad de condiciones por la dominación mundial.

Con esa mirada se supone que Estadios Unidos pierde posiciones frente a sus rivales, desconociendo que esa batalla no se desenvuelve como una confrontación entre pares. Ningún adversario cumple el rol político-militar que juega el gendarme imperial, en la preservación del sistema que defienden todos los concurrentes.

Una mirada exclusivamente centrada en la competencia era válida a fines del siglo XIX, pero no sirve en la actualidad. Se ha consumado una internacionalización de la economía, un salto en la asociación mundial de los capitales y un incremento cualitativo en la gravitación de las empresas transnacionales que modifican el viejo escenario. En el contexto vigente, Estados Unidos ocupa un rol decisivo en la organización de la economía global.

Esa centralidad es muy evidente en el plano financiero y por esta razón los teóricos del declive son más cautelosos en los diagnósticos de este sector. Reconocen la continuada preeminencia de los bancos estadounidenses, que perdura como un factor determinante de la mundialización contemporánea.

Mediante la expansión de esas entidades se forjó inicialmente el mercado del euro-dólar que financió la internacionalización de las empresas norteamericanas y especialmente su asociación con las compañías europeas. Esa plaza se convirtió en el principal antecedente de los depósitos desregulados y las transacciones extraterritoriales, que posteriormente forjaron la mundialización financiera. Los bancos norteamericanos facilitaron un manejo autónomo de la liquidez mundial, que apuntaló el protagonismo de la City londinense.

Cuando las desregulación de esa actividad exigió mayor incidencia directa de la Reserva Federal, la centralización de las operaciones se trasladó a Nueva York. Este giro fue precedido por una gran depuración de los propios bancos estadounidenses, que sufrieron un recorte del 36% de sus entidades a fines de los 70 y una segunda limpieza de gran porte a principios de 90. Este ajuste se enmarcó en una ofensiva neoliberal que comenzó en Washington, con la decisión de encarecer la tasa de interés. (10)

Esta gravitación de las finanzas norteamericanas quedó confirmada durante las últimas dos décadas por el rol que ha jugado Wall Street (en el circuito bursátil internacional) y la Reserva Federal (en la circulación global del capital). Lo ocurrido en la crisis reciente ha sido muy ilustrativo de este poderío. Toda la política de socorro estatal a los bancos implementada a nivel internacional fue primero definida por los banqueros estadounidenses, luego asumida por el gobierno de ese país y finalmente adoptada por el resto de las potencias.

Esa preeminencia se verifica también en las negociaciones para reorganizar el sistema bancario. Estados Unidos le impuso a Alemania y a Francia la preservación del actual esquema de finanzas liberalizadas, con algún ajuste cosmético de los paraísos fiscales. Todo el reordenamiento de las normas bancarias internacionales ha quedado a subordinado, además, al ajuste previo de las entidades norteamericanas.

El control sobre las calificadoras, la supervisión de los fondos buitres, la regulación de los capitales mínimos y las restricciones al apalancamiento que se dispongan en Estados Unidos fijarán la pauta a seguir en todo el planeta. El modelo de la FED sería primero adoptado por el FMI y posteriormente exportado al resto de las naciones. Los tiempos de esta renovación dependen de las tensiones internas que afronta la administración de Obama.

La FED actuó durante la crisis del 2008-2010 como un Banco Central con influencia mundial y definió la política predominante de bajísimas tasas de interés. Japón volvió a exhibir sometimiento financiero al padrino estadounidense y el ente rector de las finanzas europeas fue incapaz de adoptar medidas significativas. Mantuvo una postura conservadora y restringió su radio de acción al Viejo Continente.

La gravitación de las finanzas norteamericanas obedece al rol estratégico que continúa cumpliendo ese sector en la internacionalización del movimiento de capitales. Esta circulación no quedó interrumpida por ninguna crisis de las últimas décadas. Al contrario, cada colapso bancario vigorizó la globalización de las finanzas, que impulsan todas las potencias, pero que asegura Estados Unidos. Este rol de garante no se verifica sólo observando la localización del capital. Hay que notar quiénes son los socios y custodios de los flujos financieros desperdigados por todo el planeta.

Divisas y endeudamiento
El lugar del dólar en este proceso es un tema más controvertido. Es evidente que esa divisa ya no tiene la supremacía indiscutida de los años 50. Pero su in-convertibilidad arrastra más de cuatro décadas y durante ese lapso no se registró el desplome incontenible de un signo carente de respaldo real. Predominaron sucesivos ciclos de ascenso y descenso de esa cotización, junto a la aparición de varias monedas de mayor alcance global. Ninguna de estas divisas se ha perfilado, hasta ahora, como reemplazante del billete norteamericano.

Lo ocurrido en la crisis reciente confirmó este panorama. El dólar se convirtió en el principal refugio monetario frente al desmoronamiento de los bancos. En la emergencia, los acaudalados del planeta optaron por proteger sus ahorros en esa divisa (en llamativo contraste con el euro). La moneda del Viejo Continente debió sostenerse con un anclaje, que el Banco Central Europeo sostuvo mediante tasas de interés superiores a las vigentes en Estados Unidos. Esa entidad actuó con muchas vacilaciones para apuntalar un signo creado durante la bonanza y sometido a su primer test de consistencia.

En la distensión financiera que ha sucedido al pico del colapso del 2008-09, el dólar ha vuelto a caer. Esta baja ciertamente refleja la búsqueda de un equilibrio monetario, que exprese las nuevas relaciones de fuerza vigentes entre la primera potencia y el resto del mundo. Estados Unidos intenta mantener cierta primacía, manejando una devaluación que le permita reducir el déficit comercial, sin afectar la afluencia internacional de capitales. Negocia con sus rivales estos dos objetivos contradictorios, mientras que sus competidores intentan aminorar la gravitación del dólar, evitando su completa sustitución por otra moneda.

La tendencia preeminente apunta disminuir la supremacía monetaria norteamericana, sin eliminar su gravitación. El euro no se perfila como reemplazante del dólar, el yen ni siquiera ambiciona disputar ese rol y el yuan no opera todavía libremente en los mercados internacionales. Nadie avala tampoco, un retorno a las áreas monetarias cerradas de entre-guerra.

Por esta razón se discute la formación de distinto tipo de canastas o billetes compartidos (como los Derechos Especiales de Giro), cuya viabilidad dependerá del carácter manejable o descontrolado que asuma la crisis actual. En general, los rivales buscan nuevas formas de asociación y no de confrontación (o reemplazo) de Estados Unidos. (11)

Este interés por preservar la estabilidad del dólar obedece a un propósito comercial: continuar la colocación de productos en el principal mercado del planeta. Mediante la importación masiva de bienes, la economía norteamericana mantuvo aceitado el ritmo de actividad mundial, durante la última década. Todos los exportadores intentan sostener su cuota de ventas en Estados Unidos y esa tarea exige mantener la gravitación del dólar.

En este contexto hay que analizar la conversión de Estados Unidos en un gran deudor. Este lugar puede ser interpretado como un signo de decadencia y subordinación a los rivales ascendentes es otro indicio del papel central que ocupa la primera potencia, en el ciclo mundial de los negocios.

Existen muchas discusiones sobre la magnitud real del endeudamiento externo norteamericano y del costo de su refinanciación externa, a partir de un déficit comercial que saltó del 1,7% (1982-97) al 5-6 % del PBI (2003-10). Las calificadoras han reducido el puntaje de confiabilidad de la deuda y los republicanos impulsan la formación de una comisión con plenos poderes, para monitorear una drástica reducción del pasivo. Estos datos son ilustrativos del debilitamiento interno de la economía norteamericana.

Pero el país mantiene su estratégica importancia como absorbente de las mercancías excedentes. La actitud de China durante la crisis reciente retrató el interés que mantienen las restantes potencias en el sostenimiento de ese mercado. El gigante oriental decidió refinanciar el déficit norteamericano para preservar su corriente de ventas. La posibilidad de sostener este circuito es muy dudosa y no resulta fácil continuar comerciando a puro crédito.

Pero los teóricos de la declinación norteamericana no logran explicar por qué razón, los concurrentes de la primera potencia apuestan al sostenimiento y no a la caída de su rival. A la hora de observar el endeudamiento externo hay que notar no solo la posición contable adversa de Estados Unidos, sino también la función movilizadora que tiene ese desbalance sobre el flujo internacional de capitales y mercancías.

Para capturar las tendencias en curso es necesario reconocer que la economía norteamericana no se equipara con las restantes. Las variables en discusión -cotización del dólar, magnitud del déficit comercial, envergadura del bache presupuestario- deben ser analizadas superando la perspectiva nacional-comparativa. Hay que estudiar esos indicadores desde una dinámica imperial, que sitúa a Estados Unidos en el corazón del capitalismo global.

Internacionalización y segmentación

En el terreno industrial los datos del retroceso norteamericano son más contundentes. La participación del país en la producción manufacturera mundial se ha reducido año tras año. Esta caída obedece a la irrupción de los competidores y a la creciente localización externa de las firmas estadounidenses.

La magnitud del retroceso es más discutible, si en lugar de comparar con lo ocurrido con las nuevas potencias, se traza un contrapunto con los viejos rivales de la tríada. En ese contraste, la tasa de crecimiento de Estados Unidos no ha sido inferior a Europa o Japón. La productividad supera a ambas regiones en las ramas más estratégicas, en el gasto de inversión y desarrollo y en el promedio de las ganancias. (12)

Tal como ocurre con las finanzas, la performance industrial norteamericana no debe ser evaluada con simples comparaciones internacionales. A diferencia del pasado, el índice de internacionalización de las grandes empresas constituye un dato insoslayable.

Si una firma estadounidense se traslada a un país asiático, su producción parece acentuar la prosperidad de Oriente a costa de Norteamérica. Pero en realidad, esa compañía remite ganancias a la nación de origen y forma parte de un dispositivo fabril globalizado, bajo el comando estadounidense. Esta mundialización constituye el cambio más importante de la industria norteamericana. Las compañías que fabricaban “made in USA” encabezaron desde fines de los años 60 un gran salto hacia la inversión externa directa.

Los teóricos de la declinación reconocen ese liderazgo, pero consideran que la internacionalización productiva ha erosionado indiscriminadamente el poder territorial de todos los estados. No perciben el carácter jerarquizado de ese deterioro y el continuado poder de presión que mantiene el estado norteamericano, sobre los países que reciben inversiones de esa metrópoli.

En la nueva división del trabajo que forjó la internacionalización productiva, muchas actividades de mayor relevancia (gerencia, diseño, investigación, control financiero, innovación de producto, administración comercial) han mantenido su vieja localización. Sólo abaratan costos, transfiriendo a las filiales la fabricación en masa. Esa producción sigue las pautas fijadas por una gestión global, que se diagrama en las casas matrices.

Este proceso constituye una reorganización más compleja que la simple desindustrialización, resaltadas por los teóricos de la decadencia estadounidense. Desconocen que la primera potencia ha liderado una transformación global que continúa generando significativos beneficios. Un indicador de esta tendencia es el aumento de las ganancias remesadas por las firmas que operan en el exterior. (13)

Este proceso de internacionalización ha dado lugar a una creciente segmentación de la industria norteamericana. Las compañías que operan a escala globalizada se han expandido y las firmas que actúan sólo a nivel nacional sufrieron sucesivos retrocesos. La ampliación del primer sector genera desequilibrio comercial y la regresión del segundo acentúa la pobreza y el desempleo.

Esta misma segmentación explica, a su vez, la recuperación que tuvieron los sectores globalizados que trabajan con tecnologías de punta, especialmente en las actividades de aeronáutica, informática y electrónica. La contraparte de esta prosperidad ha sido la sistemática caída de las ramas que operaban en torno al mercado interno.

La escandalosa polarización social que soporta Estados Unidos constituye un reflejo de esa fractura económica. La brecha no separa sólo a las familias enriquecidas de los trabajadores endeudados. En todo el país se ha producido una radical transformación entre zonas que mantuvieron su nivel de actividad y regiones que colapsaron por la reorganización capitalista. Basta recordar que en plena crisis del 2008-2010 continuaron floreciendo las ganancias de las empresas con fuerte localización externa, para mensurar la dimensión de esa reconversión.

Esta reorganización expresa la compleja y contradictoria situación que ha creado la internacionalización de la industria norteamericana. Esta transformación es omitida por los análisis que enfatizan la declinación. Observan la reestructuración como una prueba del declive, soslayando el análisis de la mundialización en curso.

Esos enfoques enfrentan un escollo particularmente duro a la hora de explicar el liderazgo norteamericano, en las nuevas tecnologías de la información. Este comando es indiscutible en cualquier esfera de la computación, las redes, la microelectrónica, los chips, el hardware o el software. Esta supremacía obedeció en su origen a la estrecha conexión del sector con la experimentación militar. Existen numerosas controversias sobre el impacto de la revolución tecnológica actual en la productividad de las empresas, aunque el paso del tiempo tiende a confirmar la presencia de un giro radical.

Pero lo incuestionable es la incidencia dominante de Estados Unidos en ese proceso y este liderazgo en la innovación contrasta con el postulado de la declinación. En la historia del capitalismo los países que encabezaron revoluciones tecnológicas mantuvieron lugares preponderantes en la jerarquía internacional.

Algunos partidarios de la teoría del declive aceptan el carácter sinuoso del retroceso norteamericano. Comparan el respiro logrado por el país bajo el neoliberalismo, con el interregno que pospuso la decadencia británica a principios del siglo XX.

Pero la restauración del poder estadounidense no ha sido tan puntual. Desde los años 70 esa recomposición ha irrumpido en varias oportunidades, al cabo de severas crisis. Se observó después de la derrota de Vietnam y luego del desplome de la URSS. Cada vez que el capitalismo global logró emerger de una coyuntura crítica, se observó esa restauración estadounidense.

Los teóricos del declive simplemente presentan esa recomposición como un dato secundario e incluso sugieren que Estados Unidos se perfila en el largo plazo, como uno de los perdedores de la era neoliberal. Olvidan cómo ha usufructuado de la ofensiva del capital, la potencia que concibió, gestó y consumó esa agresión.

Las previsiones de caída norteamericana con fecha precisa son mucho más discutibles. Situar este desplome en el 2015, 2025 o 2050 es un dudoso ejercicio de futurología, que omite estudiar cómo la mundialización ha modificado la secuencia tradicional de sustituciones hegemónicas.

¿Pérdida del poder militar?

Existe otra caracterización más contra-intuitiva del declive norteamericano. Destaca que la primera potencia no sufre sólo regresión económica, sino también impotencia militar. Considera que el gendarme afronta desde hace varias décadas una secuencia de derrotas bélica, que comenzaron con la retirada de Vietnam y culminaron con el fracaso de Irak. La primera adversidad marcó el inicio de la caída (“crisis señal”) y el último podría implicar el jaque mate del imperio (“crisis terminal”). (14)

Esta evaluación supone que los últimos cuarenta años han estado signados por continuadas frustraciones del Pentágono, tanto en guerras parciales (Nicaragua, Camboya, Angola, Afganistán), como en operativos contra blancos insignificantes (Granada, Panamá). Este mismo resultado adverso es atribuido a las acciones de hostigamiento aéreo (Libia en los 80), a las incursiones contra enemigos puntuales (Somalia) y a las misiones de coerción policial (Kosovo, Yugoslavia). Este balance deduce que los tropiezos yanquis facilitaron los desafíos tercermundistas (encarecimiento del petróleo) y las insolencias de Irán e Irak. (15)

Este enfoque considera que todas las reacciones estadounidenses afianzaron su debilidad. Sostiene que la primera potencia sólo obtuvo victorias contra adversarios irrisorios. Estima que esa elección de enemigos insignificantes ilustra el temor del Pentágono a confrontar con países de mayor porte. Esa cobardía es vista como un inequívoco síntoma de decadencia. (16)

Esta caracterización presupone que el síndrome creado por Vietnam continúa condicionando una postura débil del imperialismo norteamericano. Se supone que esta fragilidad no habría encontrado ningún contrapeso significativo en el último cuarto de siglo. Se estima que ni siquiera la caída de la Unión Soviética, revirtió la regresión militar de Estados Unidos. (17)

¿Pero se puede resumir la compleja relación de fuerzas de las últimas cuatro décadas en un sencillo veredicto de “derrotas norteamericanas”? ¿Ha estado marcado este período por invariables fracasos del Pentágono? El carácter unilateral de esta evaluación salta a la vista.

Tanto en la posguerra como en el período neoliberal, el imperialismo norteamericano soportó contundentes derrotas y logró significativas victorias. Los fracasos sufridos en Vietnam o Cuba coexistieron con los éxitos obtenidos en República Dominicana, Guatemala o Panamá. Entre ambos polos se verificó una amplia variedad de resultados mixtos.

Es erróneo colocar en una misma bolsa a situaciones tan diferenciadas. Los marines arrasaron a Granada, pero debieron escaparse de Somalia. En algunos operativos impusieron su agenda de ocupación y en otros no pudieron estabilizar títeres confiables.

Cuando esa multiplicidad de resultados se reduce a un restrictivo concepto de “fracaso general”, la conclusión implícita es el triunfalismo ingenuo. Esa sensación no se corresponde con la ofensiva neoliberal de las últimas dos décadas.

Considerar que el derrumbe de la URSS acentuó el debilitamiento militar estadounidense es el corolario más extremo de ese razonamiento. Se pueden trazar muchos balances de la guerra fría y subrayar acertadamente que el “campo socialista” se derrumbó más por implosión interna, que por presión bélica externa. Pero no tiene ningún sentido presentar ese desmoronamiento, como una adversidad para Estados Unidos. Es evidente que constituyó exactamente lo contrario y que le brindó al imperialismo oxígeno requerido para implementar la ofensiva neoliberal.

Es importante reconocer que el desmoronamiento del principal adversario de la segunda mitad del siglo XX, tiene más envergadura que los tropiezos en Somalia. Al colocar en pie de igualdad acontecimientos de dimensiones tan divergentes, se abre el camino para la arbitrariedad.

Conviene no descalificar las operaciones que desarrolla el Pentágono con adjetivos menores. A través de esas acciones se concreta el rol de custodio cotidiano, que ejerce el imperialismo a escala mundial. Mediante el despacho de marines hacia pequeños lugares desestabilizados, Estados Unidos cumple el papel de gendarme que le han delegado las clases dominantes del planeta.

Las guerras imperialistas contra los pueblos indefensos siempre han seguido ese patrón de inequidad. En ese desparpajo se basa el ejercicio de la coerción. Estas acciones deberían incentivar la denuncia y no miradas épicas o morales que sugieren grandes fragilidades del opresor.

El principal test de la fortaleza o debilidad de una potencia no se verifica en las peripecias menores, sino en los desafíos de gran alcance. La pregunta eludida por los teóricos del fracaso militar es la ausencia de confrontaciones de peso con la primera potencia. Si Estados Unidos tiende a ser pulverizado en cualquier campo de batalla: ¿Por qué nadie aprovecha esta impotencia para desplazarlo?

Al evitar este interrogante básico, se puede presentar la extensa trayectoria que ha recorrido el capitalismo contemporáneo desde Vietnam a Irak, como una sucesión de desplomes militares estadounidenses. Lo que no se explica es por qué razón preserva su liderazgo bélico.

El retrato de sucesivas caídas del Pentágono da lugar a ese curioso resultado. Al cabo de cuatro décadas de invariables fallidos, Estados Unidos monopoliza la mitad de gasto bélico internacional, mantiene su red de bases militares, controla la OTAN y supervisa la proliferación atómica.

¿Aislamiento o asociación?

La sesgada óptica centrada en los fracasos norteamericanos se extiende al balance de Irak. Este operativo es presentado como una derrota militar superior a Vietnam. Se remarcan los aciertos que logró una resistencia con un armamento y experiencia guerrillera inferior al Vietcong y se resalta la impotencia de las tropas invasoras. (18)

Pero hasta ahora el resultado de esta incursión es mucho más incierto y el desenlace final permanece abierto. A un costo humano incalculable, los marines han creado en Irak una situación de desangre interno, que les permite permanecer en el país.

Una diferencia importante con Vietnam radica en la profesionalización de las tropas y el uso masivo de mercenarios. Esas modalidades acentúan la descomposición interna de los invasores, pero han evitado las protestas contra la guerra que imponía la conscripción obligatoria en los años 70. Este cambio le aportó a la comandancia yanqui un alivio político que no tenía el generalato anterior.

Al soslayar estos datos se tiende a vislumbrar a Estados Unidos como una superpotencia solitaria, carente del poder y los medios que se utilizaban en el pasado. Se supone que la influencia internacional norteamericana ha caído, junto al deterioro de los contingentes terrestres, que se necesitan para ejercer el mando mundial. (19)

Pero ese aislamiento no se ha verificado en los principales operativos de las últimas dos décadas. Estados Unidos forjó coaliciones para invadir regiones estratégicas con el concurso de la ONU (Golfo), aprovechó el implícito aval de sus socios para acciones unilaterales (Irak), contó con financiación y tropas externas para ampliar agresiones (Afganistán) y sustituyó a sus aliados en las intervenciones complejas (Balcanes).

El imperialismo no ha dado ningún paso significativo sin el visto bueno (o por lo menos la resignación) de sus socios. Es cierto que resurgen las tensiones con Rusia y con China, pero estas hipótesis están referidas al futuro. En el balance de lo ya ocurrido, no se observa ningún atisbo de soledad. Estados Unidos actúa al frente de una coalición de la triada, que se mantiene sin cambios.

En algunos trabajos se argumenta que la primera potencia ya no logra financiar sus guerras. A diferencia de su antecesor británico carece de una colonia para extraer riquezas (como era la India) y depende de préstamos internacionales para sostener su aparato bélico. (20)

Pero este apuntalamiento del resto del mundo ilustra el interés global que existe en el sostenimiento del gendarme yanqui. El Pentágono no desenvuelve solo guerras hegemónicas (como Inglaterra), al servicio exclusivo de su propia burguesía. Cumple un rol protector del sistema internacional de dominación. Si se omite esta diferencia, resulta imposible comprender la lógica de la política militar estadounidense. Esa orientación no está guiada sólo por los intereses de una potencia, sino por los propósitos más colectivos del capitalismo mundial.

Este cambio es ignorado por quiénes razonan las hipótesis bélicas del futuro con los criterios de guerras inter-imperialistas. Con esa mirada suponen que Estados Unidos compensa la fragilidad económica con la expansión del poder militar, repitiendo un recurso de supervivencia utilizados por los imperios decadentes. (21)

Este enfoque conduce a estudiar en detalle cuáles son los recursos en disputa en cada incursión, perdiendo de vista la dominación colectiva que reafirman esas operaciones. Siempre hay reyertas por petróleo, minería o agua. Pero en la actualidad prevalece un tipo de unanimidad imperial, que no existía al principio del siglo XX.

Las dificultades para registrar este viraje conducen a vislumbrar a Estados Unidos como una potencia decadente, que abusa de “sobre-extensiones territoriales” para administrar su imperio. Ese sobredimensionamiento recrea las aventuras militares fallidas. (22)

¿Pero cómo se mide una “sobre-extensión imperial”? Este concepto supone que existe un radio de dominación manejable y otro que desborda las posibilidades de control. El conflicto es situado en el pasaje de la primera situación a la segunda, olvidando que el imperialismo capitalista contemporáneo no presenta contornos geográficos tan precisos. Estados Unidos domina a través de inversiones, asociaciones y empresas transnacionales. No gestiona un imperio territorial como Roma, sino que actúa en un mapa de 200 países formalmente soberanos.

En esa estructura no hay forma de discernir “sobre-extensiones”, puesto que la acumulación sigue un patrón de ampliación ilimitada. Lo mismo ocurre con el sistema de bases militares que el Pentágono mantiene en todo el planeta. Este dispositivo permite una gestión imperial colectiva, que no sigue normas territoriales de adecuaciones y desbordes. El mantenimiento de esa red bélica no es un hecho desafortunado para Estados Unidos. Implica mayores costos y riesgos, pero asegura todos los beneficios de ejercer el comando imperialista.

No subestimar al gendarme

Los teóricos de la declinación norteamericana atribuyen la debilidad militar de la primera potencia al impacto generado por numerosos fracasos políticos. Consideran que durante décadas Estados Unidos contuvo al bloque socialista, domesticó al nacionalismo y manejó el equilibrio nuclear, pero sin gestar proyectos políticos duraderos. Esta limitación se reflejó en la imposibilidad de forjar el estado mundial bajo dirección norteamericano, que concibió Roosevelt e intentó implementar de Truman. (23)

Pero con esta caracterización se reconoce que la intención imperial estadounidense difiere de todos los liderazgos anteriores. Gran Bretaña, Francia, Holanda o Japón sólo ambicionaban ampliar sus territorios y recursos a costa de sus rivales. No aspiraban a forjar ningún tipo de entidad planetaria. Comprender esta peculiaridad es vital para superar los simples contrastes nacionales, entre grados de supremacía y decadencia. Ese contrapunto no puede establecerse en forma tan directa en la actualidad.

En lugar de conquistar el planeta para su usufructo, Estados Unidos ha buscado erigir una forma de gestión imperial a escala mundial. Por eso intenta asociar a otras potencias a este proyecto, mediante mecanismos de imperialismo colectivo. En vez de indagar cómo funciona esa sociedad, la tesis de la decadencia continúa indagando comparaciones entre contendientes.

Es muy dudoso que la elite dirigente norteamericana haya intentado en algún momento la concreción de un gobierno mundial. Semejante administración es difícil de imaginar, sin un estado global. Pero no cabe duda, que auspició incontables modalidades intermedias de gestión globalizada en el plano económico (FMI), militar (ONU) y político (Triada). El énfasis en la decadencia no clarifica la marcha de este objetivo prioritario.

Ese enfoque estudia la regresión imperial, analizando las conductas mafiosas que adopta Estados Unidos para contrapesar sus fracasos militares. Se estima que ese comportamiento le permite extorsionar a sus aliados de la tríada. (24)

Europa y Japón han sostenido las agresiones norteamericanas por su propio interés y no por mera debilidad frente a un chantajista. Necesitan el apoyo de la primera potencia para su propia supervivencia. La geopolítica imperial efectivamente incluye patrones de extorsionador-extorsionado, puesto que ordena las relaciones entre estados. Pero la existencia de chantajes en esos vínculos no clarifica ninguna modalidad imperial específica.

Algunos teóricos de la declinación imaginan escenarios de caos y anarquía. Prevén varias décadas de colapso y un sinnúmero de estallidos, hasta que las potencias sustitutivas de Estados Unidos estabilicen un nuevo sistema mundo. (25)

Pero esa ausencia de equilibrios es un dato intrínseco del desarrollo capitalista y su agravamiento depende del nivel de las resistencias sociales y de las tensiones internas que afronten las clases dominantes. Estos elementos operan en forma inter-relacionada, determinando escenarios más volcánicos o más apacibles. El grado de conmoción que suscitan no depende de la decadencia de una potencia hegemónica.

En las últimas décadas se han sucedido coyunturas explosivas y controlables, en estricta correspondencia con las crisis económicas, la pujanza de la lucha popular y la falta de cohesión por arriba. El capitalismo recrea en forma periódica estos desequilibrios, más allá del destino declinante entrevisto para Estados Unidos.

La teoría del declive genera obsesiones por dilucidar el ritmo de la caída. Pero este tipo de profecías son más familiares a las creencias, que a la reflexión historiográfica. Sintonizan con los pronósticos del “mundo post-estadounidense”, que irrumpen en los momentos de calma y desaparecen en los picos de las crisis.

Los analistas de la decadencia buscan confirmaciones de su tesis en cualquier área de la vida social. Estiman por ejemplo, que la hegemonía cultural estadounidense perdió fuerza en las últimas décadas y consideran que el refinamiento de Nueva York y los patrones de comportamiento de Hollywood tienden a declinar. (26)

Pero esta hipótesis choca con el indiscutible impacto global del americanismo y la continuada gravitación de la ideología y las costumbres que exporta Estados Unidos. Los razonamientos centrados en el declive confunden coyunturas con tendencias. Por eso presentaron el mandato de Bush como un punto culminante caída yanqui. Identificaron la reacción belicista de los neo-conservadores con conductas desesperadas de un tigre acorralado por el shock del 11 de septiembre. (27)

Estas impresiones quedaron rápidamente desactualizadas con la euforia mediática que rodeó al ascenso de Obama. Los mismos periodistas que remarcaban la agonía de Estados Unidos resaltaron los atributos del nuevo presidente para restaurar el sueño americano. En este sube y baja, el fin del imperio y su resurrección continúan alternándose con sorprendente velocidad, demostrando cuán inconveniente es deducir un curso de largo plazo de las circunstancias que rodean a cada presidente.
Para evitar ese vaivén anímico conviene invertir la problemática de la declinación norteamericana y explicar lo contrario: la continuada primacía de una potencia, que ejerce la custodia del capitalismo global. Reconocer esa gravitación es indispensable para encontrar estrategias, que permitan enfrentar y derrotar al principal opresor del planeta.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Ver también:

Notas:
1) Arrighi, Giovanni. “Hegemony Unravelling”, Part I, New Left Review, no. 32, March/April 2005.
2) Johnson Chalmers, “El significado del imperialismo”, www.prodavinci.com, 27-1-09.
3) Wallerstein Immanuel, “¿De quién es el siglo XXI?”, Página 12, 26-7-06.
4) Sutcliffe Bob, “Imperialism Old and New”, Historical Materialism, vol 14.4, 2006.
5) Wallerstein Immanuel Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos: un análisis de sistemas- mundo, 2004, Akal, Madrid, (cap 26)
6) Todd Emmanuel, “El ilusorio poder ilimitado de EEUU”, La Hoja Latinoamericana rodelu.net 5-1-2004.
7) Arrighi Giovanni, Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid, (cap 5 y 6)
8) Arrighi, Giovanni. “Hegemony Unravelling”, Part II, no. 33, May/June 2005.
9) Wallerstein Immanuel, “El tigre acorralado”, Página 12, 14-9-06. Arrighi Giovanni, “Conceptos fundamentales para comprender el capitalismo actual”, Herramienta n 38, junio 2008.
10) Ver: Panitch Leo, Leys Colin, “Las finanzas y el imperio norteamericano”, El Imperio Recargado, CLACSO, Buenos Aires, 2005
11) Ver: Rude Christopher. “El rol de la disciplina en la estrategia imperial. El Imperio Recargado, CLACSO, Buenos Aires, 2005.
12) Ver: Pantich Leo, Gindin Sam, “Rethinking crisis”, Monthly Review 54, November 2002.
13) Este tipo de ganancias pasaron del 22% (1999) al 49% del total de los beneficios (2008). Ver: Caputo Orlando, “La crisis actual de la economía mundial: una nueva interpretación teórica e histórica”, XI Encuentro Internacional sobre Globalización y problemas del Desarrollo, La Habana, 2-6 marzo 2009.
14) Arrighi, Giovanni. “Hegemony Unravelling”, Part I, New Left Review, no. 32, March/April 2005
15) Arrighi, Giovanni. “Hegemony Unravelling”, Part II, no. 33, May/June 2005.
16) Todd Emmanuel “El ilusorio poder ilimitado de EEUU”- La Hoja Latinoamericana rodelu.net 5-1-2004. Todd Emmanuel Después del Imperio, Foca, 2003.
17) Vasapollo Luciano. “Imperialismo y competencia global”. Laberinto n 18, segundo cuatrimestre 2005
18) Arrighi, Giovanni, “Hegemony Unravelling”, Part I, New Left Review, no. 32, March/April 2005. También: Wallerstein Immanuel, “América Latina puede contar más en la nueva geopolítica mundial”, Clarín, 23-9-07.
19) Arrighi Giovanni, Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid, (cap 6). Wallerstein Immanuel. “¿De quién es el siglo XXI?”, Página 12, 26-7-06
20) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid.(cap 6 y 9)
21) Foster John Bellamy, “The new age of imperialism”, Imperialism Now, Monthly Review, vol 55, n 3, July-august 2003. Foster John Bellamy, “The new geopolitics of Empire”, Monthly Review, vol 57, n 8, January 2006.
22) Wallerstein Immanuel. “América Latina puede contar más en la nueva geopolítica mundial”. Clarín, 23-9-07-Johnson Chalmers, “El significado del imperialismo”, www.prodavinci.com, 27-1-09
23) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid.(cap 6 y 9)
24) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid.(cap 9).
25) Wallerstein Immanuel Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos: un análisis de sistemas – mundo, 2004, Akal, Madrid. (cap 28)
26) Wallerstein Immanuel Capitalismo histórico y movimientos anti-sistémicos: un análisis de sistemas – mundo, 2004, Akal, Madrid. (cap 32).
27) Wallerstein Immanuel. “El águila se estrelló al aterrizar” Página 12 17-10-05. Wallerstein Immanuel. “¿De quién es el siglo XXI?”. Página 12 26-7-06. Wallerstein Immanuel. “El tigre acorralado”. Página 12 14-9-06.

Bibliografía:
-Anderson Perry. “Apuntes sobre la coyuntura actual”. New Left Review, n 48, 2008
-Arrighi Giovanni “Linajes imperiales: sobre Imperio de Michel Hardt y Antonio Negri.
-Arrighi Giovanni. El largo siglo XX. Akal, 1999 (Cap 1, 4)
-Borón Atilio. “Hegemonía e imperialismo en el sistema internacional”, en Una nueva Hegemonía Mundial, CLACSO, Buenos Aires, 2004.
-Callinicos Alex, “La teoría marxista y el imperialismo en nuestros días”, Razón y Revolución, n 56, Buenos Aires, 2010
-Dumenil Gerard, Ley Dominique. El imperialismo en la era neoliberal. Revista de Economía crítica n 3.
-Fiori José Luis, O poder global e la nova geopolitica das nacioes, Editorial Boitempo, 2007, Sao Paulo.
-Fiori José Luis. “Crisis y hecatombes”, Valor Económico, Sao Paulom 26-3-08.
-Gindin Sam, Panitch Leo, "Superintending Global Capital," New Left Review, 35, Sept/Oct 2005
-Halevi Joseph, Varoufakis Yanis. “The global minotaur”, Imperialism Now, Monthly Review, vol 55, n 3, July-August 2003.
-Katz Claudio -“Crisis global: las tendencias de la etapa”, Aquelarre, Revista de Centro de la Universidad de Tolima, Colombia, vol 9, n 18, 2010
-Katz Claudio. -“Desequilibrios y antagonismos de la mundialización”. Realidad Económica n 178, febrero-marzo 2001, Buenos Aires, Argentina.
-Petras James, Veltmeyer. “Construcción imperial y dominación”.Los intelectuales y la globalización, Abya-Yala, Quito, 2004.
-Petras James. “El neo-imperialismo”. El mundo de los trabajadores, n 2, 2004. www.geocities.com/revista
-Petras James. “Estado imperial, imperialismo e imperio”. Pensar a contracorriente. Volumen II, segunda edición, 2005.
-Rojo José Luis, “Cuando se prepara una recaída”, Socialismo o Barbarie, n 23-24, diciembre 2009.

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Los yanquis en defol

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Hace tiempo que Estados Unidos se encuentra en cesación de pagos (‘default'). La deuda pública federal es de 14 billones de dólares -un ciento por ciento del PBI; el déficit fiscal del ejercicio 2011 supera el 10% de ese producto, en las cercanías de los dos billones de dólares. El cómputo de la deuda pública no incluye a los estados de la federación y a los municipios -muchos de los cuales, entre ellos el estado de California- han dejado de pagar sus cuentas en dólares para hacerlo en una suerte de moneda local, un certificado denominado IOU.

La ruleta

Estados Unidos ha dejado de pagar su deuda pública hace bastante tiempo, porque solamente la renueva. La causa principal de su crecimiento es la acumulación de intereses que se pagan con la emisión de deuda nueva. La tasa de ese crecimiento de la deuda supera la del PBI -por eso ha pasado del 62 al 100% en el curso de cuatro años. De modo que cuando se dice que Estados Unidos podría incurrir en defol, se oculta que ya lo ha hecho. La potencia capitalista más importante está en cesación de pagos, el valor de su deuda en el mercado no tiene nada que ver con la realidad. La cotización de la deuda pública disimula la desvalorización del dólar, la moneda que se usa como referencia mundial. Si se valuara la deuda norteamericana en términos de francos suizos, ni qué decir en términos de la cotización del oro, quedaría claro que ya ha sufrido una desvalorización suficiente como para ser declarada deuda basura o en default. La deuda pública norteamericana vale, en términos de oro, el 12% (un 88% inferior) con referencia a 2005 (lo que cayó la deuda de Argentina, en 2002, en términos de dólares).

Una disposición legal fija, sin embargo, un techo al endeudamiento en que puede incurrir Estados Unidos, que el Congreso va subiendo cada vez que se llega al tope. Es lo que ocurre ahora con el techo de los 14 billones. Pero Estados Unidos no va a dejar de seguir pagando su deuda impagable ni de renovar la deuda que va venciendo. La Constitución misma le exige honrar la deuda pública, aunque no le prohíbe devaluarla, claro, recurriendo a la desvalorización de la moneda. Al llegar al techo sin obtener una autorización del Congreso para subirlo, el gobierno dejará de pagar gastos sociales y hasta salarios, o suspender y despedir personal, pero seguirá con la ruleta financiera. Esta situación muestra el condicionamiento que impone el capital financiero al conjunto de la economía capitalista, en contraste con lo que ocurría en el siglo XIX, cuando los Estados enfrentaban sus crisis mediante el defol y la ruina de los acreedores.

Entre Boudou y los chinos

La deuda pública norteamericana tiene, sin embargo, algunas características explosivas. La más importante es que el cincuenta por ciento de ella se encuentra en manos extranjeras -bancos centrales y tenedores privados. Una inflación interna puede disminuir (desvalorizar) esa deuda en relación con los precios de otros activos en el interior del país y operar como una transferencia de valor entre los tenedores de diferentes formas de capitales. Los acreedores internacionales (China, Japón, Alemania, Brasil) podrían recurrir a deshacerse de los bonos y títulos públicos en su poder, y desplomar el mercado de capitales norteamericano y el comercio internacional. Como el perjuicio para los acreedores sería enorme, el manejo de la deuda pública sería el disparador de una crisis política mundial.

Otra característica es que el Banco Central norteamericano -siguiendo en esto al maestro Boudou- ha estado comprando la deuda de corto plazo, de modo que tiene hoy en sus arcas el 60% de ella. Esta medida inyectó dólares en los bancos y redujo el monto de deuda en circulación, o sea que redujo la oferta de títulos públicos para sostener su cotización -una expresión de que la deuda es impagable y de que su valuación en el mercado es ficticia. El gobierno de Obama tiene la opción de suspender el pago de esa porción de la deuda, o sea convertirla en circulante para reactivar la economía. Esto, sin embargo, no sólo desataría una reacción interna de los grandes bancos sino, con seguridad, una salida de capitales.

Obama pretende que el Congreso suba el techo del endeudamiento, a cambio de lo cual promete reducir el déficit en seis años. Los republicanos se oponen, con dos planteos: que el aumento del techo cubra un año financiero solamente y que la reducción del déficit sea mayor que la prometida por Obama y con acento en la poda de los gastos sociales. La prensa presenta la crisis de la deuda como un enfrentamiento entre dos variantes del ajuste o como una competencia frente a las elecciones de 2012, o como un resultado de la presión de la derecha en el partido republicano, pero relegan la evidencia de la inviabilidad del presente cuadro financiero de Estados Unidos -o sea de la obligación de hacer lo que ya muchos admiten para Grecia: la declaración de un defol.

Yanquis y helenos

En el estadio actual del desarrollo financiero del capitalismo, el valor de una moneda lo determina la cotización de la deuda pública. La deuda norteamericana es el anteúltimo refugio del capital frente a la crisis; el refugio último, el oro, sería, precisamente por eso, el detonante de un derrumbe mundial, porque privaría a los Estados de los medios para financiarse. El defol de Estados Unidos pone de manifiesto el carácter universal del derrumbe de Grecia.

El capitalismo ha llegado a una concentración tan enorme de los recursos económicos que podría salir de esta crisis con un gasto planificado gigantesco, que elevaría la producción y el movimiento comercial, y con ellos las finanzas públicas. El problema es que esos recursos están concentrados en manos privadas, que operan en función de sus propios intereses, y que el capital financiero ocupa la cúspide de esa concentración económica. Por eso, la salida del gasto impone la nacionalización, la usurpación de la propiedad capitalista por el Estado capitalista. En contra de esta tendencia, la crisis, por esto, ha propiciado el florecimiento de un mercado incendiario: el de los seguros contra default, que apuestan a que se produzca una cesación de pagos de los Estados, como si las compañías que venden esos seguros pudieran cumplir con los compromisos en el caso de un estallido.

Al ingresar al quinto año de la crisis, todos los fundamentos del capitalismo han sido puestos en cuestión.

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Julio Argentino: La sangre jujeña

Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

El asesinato a mansalva de luchadores obreros y populares por parte de fuerzas del Estado y por grupos armados por capitalistas para la defensa de sus intereses, hace hervir la sangre y llena de repugnancia y asco a cualquiera que considere a la lucha popular como un estadio permanente en la defensa de los derechos básicos de los trabajadores y el pueblo.

El verdadero progresismo, no ya socialismo, pasa por entender que la rueda de la historia gira hacia adelante y que es la movilización popular con sus propios métodos e independiente de la “cultura oficialista” la que transforma las relaciones de dominación entre explotadores y oprimidos.

El derecho a la tierra, a la salud y a condiciones dignas de trabajo, se sostiene a través de la historia de la mano de la movilización, del piquete, de la ocupación, de la huelga. No existe rasgo más conservador en cualquier persona, por más progresista que se considere así misma, que esperar que el Estado se vuelva benefactor y que a las masas sólo les cabe esperar pasivamente a que sus problemas los resuelvan los mismos representantes del capitalismo, que los origina.

“La reacción” es en términos políticos un intento permanente por frenar el avance en las conquistas sociales de las masas; es la intención de defender las posiciones consolidadas; es una barricada armada por represores, banqueros y usureros de toda índole a la que se le suman elementos desclazados que piensan a la sociedad en términos corporativos, camarillas infames que proyectan sus propios intereses por encima de los intereses del conjunto y de las necesidades mayoritarias del pueblo pobre y de sus organizaciones.

Esas camarillas desclazadas discuten su “asco” subjetivo, en salones bien calefaccionados, por una paliza electoral, pero, son incapaces de discutir críticamente en su ámbito de militancia cotidiano, los restaurantes de lujo en los que cenan, las políticas oficiales que relegan a millones de personas a la condición de ser esclavos de un régimen de dominación de las pandillas armadas por banqueros, mineros, petroleros y terratenientes. Hablan de porcentajes: 30% de pobres pero no se ponen en el cuero de esas doce millones de personas que apenas subsisten a una dieta baja en calorías y proteínas.

Ayer fue en Jujuy, donde la reacción, en un nuevo intento por frenar la rueda de la historia que marcha hacia el futuro, reprimió criminalmente a la clase obrera y volvió a dejar los cuerpos inermes de 4 trabajadores y más de 30 heridos graves. Ayer fue en Jujuy donde la fuerzas renovadas de los Blaquier retomaron su viejo “vicio” de movilizar patotas armadas, que funcionan en conjunto con las fuerzas policiales y la justicia jujeña, para apagar 4 vidas. Los terratenientes jujeños siempre apostaron a la oscuridad con el objetivo de extender los alambres de sus ingenios. La concentración de tierras despoja de un derecho a los que no tiene viviendas, quita el derecho de alumbrar nuevos niños a las familias condenas al hacinamiento. La reacción es siempre oscuridad, acostumbrada a las penumbras de las velas de las grandes catedrales donde se dan misas en su nombre para perdonar sus pecados mientras se defiende su derecho a la propiedad privada.

Ni una ni 6,7,8 palabras sobre la sangre que no deja de correr, sobre los gases fascistas que ahogan bebes de los barrios populares que se arraciman junto al alambrado del ingenio.

Ninguna carta abierta para repudiar las políticas oficiales que subsidian a las empresas del grupo. El kirchnerismo hace mutis. Defiende el enroque como una movida política genial: el kirchnerista Fellner, ahora senador pretende volver a ser gobernador; el actual gobernador, Walter Barrionuevo, pretende ser senador; la rueda de la historia kirchnerista, como se ve, intenta marchar para atrás, pura reacción para mantener en una de las provincias más pobres del país las posiciones consolidadas de los Ledesma a sangre y fuego.

Esta aventura reaccionaria es característica del oficialismo más allá del relato. Es la marca en el orillo, es el sello de nacimiento de un gobierno que se dio la tarea de consolidar las posiciones logradas por la burguesía en todas sus formas.

La muerte por asesinato de luchadores si que da asco. Puede ser en Jujuy –gobernado por el kirchnerismo- en el indoamericano gobernado y reprimido por la coalición macri-kirchnerista; en las vías del Roca, gobernadas por las patotas de Pedraza aliadas a Tomada; en Neuquén de los Sosbich-Sapag; en la Santa Cruz de Peralta-Kirchner o en la Buenos Aires, del gatillo fácil y de las desapariciones, de los Scioli-Cristina.

El asesinato de pobres que luchan, de militantes que luchan asquea y repugna, y si uno es honesto, amerita una condena de conjunto a un régimen político basado en el disimulo de defender los DDHH mientras dispara a fuego cruzado y militariza regiones enteras. Pero, no hay cartas abiertas de rompimiento, ni las habrá, porque la investigación de la represión jujeña trasciende las fronteras provinciales y llega al propio ejecutivo; los informes dan cuenta que el operativo represivo estuvo monitoreado desde Buenos Aires por la propia ministra Nilda Garré.

Ya se anunció, lo dijo el candidato Fellner del FPV, las muertes forman parte de una operación político mediática. Otra vez el kirchnerismo que actúa como victimario se coloca como víctima, ¿hasta cuándo, el luto por un hotelero puede anestesiar la conciencia social por los asesinados del pueblo? ¿Hasta cuando los “pliegues del lenguaje” de los intelectuales van seguir justificando asesinatos como una obra nacional y popular?

Nada más concreto, nada más real, que la muerte. No fueron muertes accidentales, fueron preparadas, política, judicial y operativamente. Seguramente hubo reuniones, cruces telefónicos, maldiciones, compromisos económicos. Si hay algo que queda claro, desde el asesinato de Mariano Ferreyra, para acá es que la burguesía y sus patotas están dispuestas a tirar por defender sus intereses de empresa y que cuando los burgueses se disponen a tirar no les tiembla el pulso.

Es la reacción, es la desesperación que provoca la arena que se escapa por entre los dedos, es la perdida de capital político. Ya lo dijo el viejo general Perón: cuando una masa de gente te sigue “o la regimentás o terminas ahorcado”, antes de eso la represión y el asesinato no dejan de ser un recurso disciplinador.

El kirchnerismo intenta hacer una campaña contra la derecha, que lo viene “paliciando” en las elecciones, sin otra idea que copiarle sus métodos.

Tan funesta y degradante es la posición represiva del oficialismo que hasta el propio Duhalde, responsable de otra masacre salió a enjuagar los colmillos. El propio Alfonsín y Gen de Stolbizer, que conocieron sus propias masacres cuando fueron gobierno (la Tablada, el puente Corrientes-Resistencia) se visten de corderos y humanistas. La supuesta lucha del kirchnerismo contra la derecha no hace más que darle argumentos a la reacción, y en función de la defensa de los intereses del capital la sangre termina por mancharle las manos a los nacionales y sus acólitos, sean estos intelectuales, barones del conurbano, burócratas sindicales o artistas asqueados de su propia existencia dependiente de la billetera oficial.

El titulo de esta nota tampoco es accidental, es histórico.

Hubo un hombre, un presidente, que no tuvo cartas abiertas que defendieran su gestión y que sin embargo, posiblemente, tendría más argumentos a favor para tener a los intelectuales progres de esta época de su lado. Se llamó Julio Argentino, conservador y militarista no ahorró sangre de indio para extender las fronteras alambradas de sus representados terratenientes. Aplico la ley de residencia para expulsar al activismo de los lugares de trabajo y reprimió con saña toda manifestación sindical de las organizaciones obreras. Claro, no dicto una ley de medios, pero dicto la 1420 de educación gratuita, laica, obligatoria y gradual en todo el país. El hombre estuvo preocupado por la tecnología, y aunque no se le ocurrió crear una tecnopolis, se convirtió en uno de los mejores pagadores de deuda a los imperialistas internacionales. Roca no tenía a un Aníbal Fernández en su gabinete, lo puso a Sarmiento, aunque el fraude electoral fuera tan auspicioso como en la actualidad y la proscripción a la izquierda figurara entre sus premisas más destacadas.

Todas estas medidas del “zorro roquista” no alcanzaron para que su figura fuera reivindicada por la intelectualidad progresista; tenía demasiada sangre en sus manos.

Sin embargo, Julio Argentino es un momento fundante de la política conservadora, represiva y entreguista de nuestro país. Pero como dijo la presidenta la historia no se ahorra caricaturas.

De todas maneras, como siempre se dijo, “julio los prepara, agosto se los lleva”. El kirchnerismo está acorde a esta sentencia popular.

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Ingenio Ledesma: Otra vez represión y sangre obrera

Carlos Saglul (ACTA)

“Ya estaba casi todo arreglado. Habíamos acordado hacer una asamblea para retirar la gente en orden y como contrapartida se nos otorgaban tierras. Estábamos a la espera de la reunión dejar en firme el acuerdo. De repente vino la represión y tantas muertes”, así lo narraba anoche a ACTA Aníbal Ibañez, de la Corriente Clasista y Combativa de Jujuy.

Cuatro muertos, dos heridos de bala graves, uno en la cabeza y otro en el estomago además de por lo menos otros catorce que ya están fuera de peligro fue el saldo de una brutal represión, durante un operativo de desalojo de más de 500 familias en un predio de 15 hectáreas ubicado a la vera de la ruta nacional 34, cercano al camping municipal de Libertador General San Martín, informaron fuentes judiciales y policiales.

La orden de desalojo fue firmada por el juez Jorge Samman, antes de finalizar la feria e irse de vacaciones, según afirmaron fuentes oficiales.

La empresa Ingenio Ledesma, que arrastra una negra de historia de muertes y represión durante la dictadura militar, había denunciado la ocupación del predio.

Ibañez señaló a ACTA que ninguno de sus compañeros tenía armas. Afirmó anoche que “nos dicen en el hospital que el policía fue muerto por un disparo calibre nueve milímetros que corresponde a las armas que lleva la policía". Desmiente de esta manera que se haya tratado de un enfrentamiento entre los propios ocupantes del predio.

El dirigente dice angustiado que uno de sus compañeros sobrevivientes “esta descerebrado, le tiraron a la cabeza”, y otro "lo operan de urgencia para sacarle una bala del estómago”.

Narra que “pensábamos que estaba todo arreglado, y ya pensábamos en desalojar porque se había llegado a un acuerdo y de repente esto...Teníamos una reunión con el intendente Jorge Ale porque nos iban a entregar tierras. Lo que pedimos es que ahora no se hagan los distraídos”.

“Muchos no entienden lo que es para nosotros una casa, un poco de tierras. Estas familias viven amontonadas en forma inhumana. A veces varias en un solo cuarto. Que son 15 hectáreas para el Ingenio?. Para ellos nada. Para nosotros todo”.

Ibañez repite como si no pudiera entender “Vinieron con un odio que no se puede creer. No había forma de pararlos. Nos defendimos desesperados como pudimos, con piedras, con los puños. No hemos cometido crimen alguno, salvo que ser pobre lo sea”.

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Argentina: Brutal represión en Jujuy

AGENCIA WALSH

En Ledesma un desalojo causo hasta ahora 3 muertos y unos 50 heridos (*). El predio era ocupado desde hace una semana a modo de acelerar el compromiso de la empresa para entregar tierras a los pobladores de la zona. Diferentes organizaciones convocan a concentrar a partir de las 11:00 frente al Obelisco porteño en Av. 9 de Julio y Corrientes para rechazar lo ocurrido.

Alrededor de las 6 de la mañana fuerzas policiales provinciales realizaron un violento desalojo con efectivos de infantería y caballería por orden del juez Jorge Saman que dejo como saldo la muerte de Ariel y Alejandro Farfán y Félix Reyes y unos 50 heridos y detenidos. Los terrenos se hallan a unos 100 km. de la ciudad en donde se han asentado más de 500 familia. Ledesma S.A. posee 157.556 hectáreas. Se calcula que 40 hectáreas alcanzarían para resolver el problema habitacional en la ciudad del Libertador Gral. San Martín.

El dirigente de la Corriente Clasista y Combativa de Ledesma, Enrique Mosquera señalo: "Estaba todo el aparato represivo coordinados con la empresa Ledesma porque los vimos a los de seguridad de esa empresa para realizar esta grave represión que mataron a Ariel Farfan de 17 años, que estaba con su mama en la toma, Félix Reyes que salió de trabajar y como tenia familiares en la toma, vino a apoyar a sus familiares y a Alejandro Farfan que sería policía pero nosotros no tenemos confirmado que es policía. Porque primero nos dijeron que era un joven y después nos dijeron que era un policía". "Nosotros lo únicos que teníamos eran piedras, no teníamos armas y bombas molotov, como se esta diciendo. Nos defendimos con piedras y fuimos retrocediendo hacia los barrios, donde asfixiaron bebes, nosotros lo únicos que hicimos fue tirar piedras para defendernos porque nos estaban atacando con balas de goma, gases y balas de plomo. Tenemos filmaciones que muestran como mataron a los chicos y tenemos muchos testigos entre ellos yo". "No conocemos la orden de la justicia, solo teníamos hoy la reunión en la municipalidad con el intendente, con la gente de la empresa Ledesma que nos pidió un gesto para que venga el administrador que se llama, licenciado Gati y que ellos iban a traer gente del gobierno provincial. Nosotros estábamos esperanzados de llegar a una solución en esa reunión con el gobierno provincial, el gobierno municipal, la empresa Ledesma y nosotros para discutir el tema de las tierras. Porque el problema de hacinamiento, el problema de la falta de tierra en nuestro pueblo es terrible. En ese contexto no nos llega la orden de desalojo en ningún momento, pero si había rumores desde que se inicio la toma, de que el juez Amman había dictado una orden de desalojo, pero no nos había mandado a notificar a nosotros y salió de vacaciones por la feria judicial. O sea mando el desalojo y se fue de vacaciones. Por lo tanto a la empresa Ledesma, al gobierno provincial y al juez Amman lo hacemos responsable de los sucesos que han pasado acá. Lo único que hicimos fue defendernos de un compromiso que ya había con la empresa Ledesma". "Entendemos que si Ledesma tiene todas las tierras del pueblo y no deja crecer el pueblo y expandir demográficamente es necesario que el gobierno le solicite. El gobierno en el 2008 le había solicitado y habían llegado a un acuerdo que iba a entregar tierras para loteos fiscales, estamos hablando de una población que tiene problemas habitacionales de 2 mil a 3 mil familias y 50 mil habitantes, o sea que una de cada 3 casas tienen problemas habitacionales. Las tierras no están siendo utilizadas para la producción. La empresa Ledesma tiene 38 mil hectáreas para la producción de caña, que 15 hectáreas se les adjudiquen a la gente que necesita para un loteo fiscal no les hubiera cambiado para nada el nivel de producción. Todos los años desmontan hectáreas para seguir produciendo, por lo tanto este tipo de asentamiento no les hubiera perjudicado en nada a la empresa Ledesma. Por su parte el Dr., Roberto Maizel (Director del Hospital Oscar Orías) informo el ingreso de dos civiles fallecidos por heridas de bala y uno con herida grave en el cráneo.

*) N de R: Al momento de la publicación de esta nota la cifra de muertos asciende a 4 personas.

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Argentina. Aquí no pasó nada: ¿Qué dicen los diarios de Jujuy sobre la represión?

MDZOL

La reacción de la prensa jujeña ante los violentos hechos en los que por lo menos fallecieron 3 personas, aunque se habla de 5, y más de 30 resultaron heridas es disímil. En tiempos de campaña, un collage de temas deja como uno más a los graves hechos represivos.

No todos los diarios de Jujuy se han enfocado con la fuerza que se espera de los medios que buscamos información local sobre el fatal desalojo de ayer que arrojó por lo menos tres muertes.

Sorprende. Pero la realidad de muchos medios de comunicación parece ser el condicionamiento al que se encuentran sometidos a la hora de informar. Así, cuando buscamos información sobre los hechos que constituyen el tema número uno en la agenda informativa del país, podemos ver que:

- Para El Tribuno, la principal noticia de su sitio web es: Preocupación en el nivel medio. En un plano inferior, el precandidato a intendente de la capital jujeña aparece señalando: "Nos merecemos modernidad, seguridad y el buen trato", y se mostró "sorprendido" por los episodios. En tanto, se les da un espacio a los diputados del PJ que señalan que hay que "analizar la responsabilidad del juez" en el desalojo fatal. Ofrece entrar a una edición impresa en la que el título principal es "Argentina es líder en la región en igualdad de género" y la principal foto, un choque.

- Pregón, en tanto, vuelve a pasarle la pelota del problema a la Justicia. "El Ejecutivo deposita su confianza en la Justicia", titula en su sección principal de la edición digital. Relega a la sección Policiales la información sobre los graves incidentes y los saca de la esfera política. Tres muertos en un desalojo, dice. Y agrega que el hecho "derivó en enfrentamiento".

- Jujuy al Día da información electoral en su principal portada. Y coloca, también en una sección denominada Elecciones 2011, la grave noticia: "Por incidentes en Ledesma: manifestantes realizaron pintadas en la Central de Policía y la Casa de Gobierno de Jujuy y dañaron un patrullero". No menciona las muertes y le pone la carga informativa a daños a oficinas del Gobierno.

- Diario Jujuy es el único que dedica gran parte de su portada digital al caso del que habla el país, menos Jujuy. Destaca que Renunció el ministro La Villa por los incidentes. Completa con dos informaciones más: Los gremios y organizaciones sociales hoy organizan jornada de duelo y protesta y Ledesma expresa pesar por las muertes y pide que la investigación judicial esclarezca los hechos. Tres notas más se refieren al tema en la misma portada: hablan el gobernador Barrionuevo y el candidato Fellner y da la noticia de las muertes.

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Empleo en la Argentina y el rol del G20

Adolfo Aguirre (ACTA)

El reciente encuentro en Buenos Aires, entre Francia y la Argentina, en el marco de la agenda del G20 pretendió poner a nuestro país como ejemplo en la solución de problemas de empleo. Pero lo cierto es que la dificultad en la creación de empleo es y fue un rasgo que estuvo presente en la mayor parte del período de la post Convertibilidad.

El 12 de julio se realizó en Buenos Aires un encuentro de trascendental importancia, del que participaron los ministros de Trabajo y Empleo de algunas de las 20 economías más poderosas, que conforman el llamado G-20: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Rusia, Sudáfrica y Turquía, además de la Unión Europea, por una parte; y los países que integran el Mercosur, además de Brasil y Argentina: Paraguay y Uruguay, más Bolivia y Chile en carácter de asociados. El seminario fue motorizado por Francia -de preocupante actividad en la zona de Africa y América latina en el último año- con el rótulo de “Crisis económica, recuperación y empleo”.

No es un dato menor que recibiera un enfático apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), más la concurrencia de autoridades de la Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT) de la OEA y diversos actores sociales regionales.

El análisis se completa con la idea de situar a nuestro país como nave insignia en el esfuerzos institucionales por el Trabajo Decente, ya que incluso lo decretó como “2010: Año del Empleo Decente en la Argentina” y con la invitación que hizo la Argentina para que la OIT sea miembro observador del G20. Una confluencia que ha permitido que el caso argentino por violaciones reiteradas a la libertad y democracia sindical, que afectan directamente a la CTA y a miles de sus organizaciones de base se haya invisibilizado en la última reunión anual en Ginebra del organismo laboral mundial.

Increíblemente las organizaciones de trabajadores de ambos países promotores del seminario no fueron invitadas a este evento sobre empleo y salario. A la idea de que hay una nueva oleada de “conciencia social” de los organismos supranacionales, o un mejoramiento de la situación en la Argentina, la CTA podría haber contrapuesto el hecho de que a los problemas de empleo en nuestro país se agrega otro vinculado a la capacidad del salario para dar respuesta a las necesidades básicas de los trabajadores ante el agravamiento del proceso inflacionario vigente que hace ataque de manera directa al poder adquisitivo.

El G20, es decir el G8 (de Alemania, Canadá, Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Rusia, más la Unión Europea) y 11 economías emergentes (Sudáfrica, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México y Turquía) no avanzó en los viejos temas pendientes como la prohibición de los paraísos fiscales y la eliminación del secreto bancario, el impuesto sobre Transacciones Financieras para regular los movimientos especulativos y recabar fondos para los costos sociales de la crisis, y la lucha contra la pobreza basada en la creación de empleos dignos y el respeto a la diversidad de organizaciones económicas alternativas.

Un exhaustivo estudio (julio de 2011) realizado por el Instituto de Estudios y Formación (IEF-CTA), titulado “Sobre el trabajo decente. Contexto general, informalidad laboral y políticas publicas” dan cuenta de que “la Argentina no es ejemplo de solución en el empleo o el salario, que la flexibilización salarial y laboral se instaló como forma preponderante de contratación y que la lucha por ingresos laborales y el empleo son parte sustancial de la demanda de los trabajadores y trabajadoras”.

Porque para entender el caso argentino, bien vale desentrañar el llamado “modelo económico” y su impacto en el empleo.

Hay muchos que están encantados con que el gobierno argentino haya declarado al 2010 como el “Año del Empleo Decente”. Sin embargo, en la Argentina actual se mantienen situaciones insostenibles de precarización y pobreza. A saber: 8 de cada 10 jóvenes económicamente activos están precarizados; 8 de cada 10 jubilados perciben haberes iguales o inferiores al mínimo; 8 de cada 20 asalariados están en negro; 7 de cada 16 trabajadores ganan por debajo del Salario Mínimo, Vital y Móvil; y 7 de cada 15 niños/as son pobres.

En otro párrafo del estudio sostiene que la realidad del modelo argentino “es la continuidad de la precariedad en el empleo de más de un tercio de los trabajadores y un ingreso salarial que solo compensa el crecimiento de precios en el sector de trabajadores formales, la minoría de la fuerza laboral en el país”.

“El salario real actual apenas equipara los bajos ingresos del 2001 al momento de explosión de la crisis. La tasa de desempleo sigue siendo mayor que la que se presentaba a comienzos de los 90´ y todavía muy elevada respecto de las décadas anteriores, de los ’80 y ’70”, dice en otro de sus puntos.

Es necesario que la Argentina discuta el modelo productivo y de desarrollo que sostiene cuantiosas ganancias para un núcleo concentrado de empresas, principalmente foráneas, y mantiene a los trabajadores bajo formas precarias de contratación.

Las crisis sucesivas del capitalismos en distintos bloques del mundo, incluso la posibilidad de que Estados Unidos entre en default, obligan a pensar reales objetivos para generar empleos y salarios dignos, Argentina puede y debe hacerlo.

Adolfo Aguirre es Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA.

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Haití en la Argentina del tercer milenio

Carlos del Frade (APE)

Hubo un tiempo, hace mucho, cuando recién amanecían las revoluciones en la tierra americana que la palabra “negro” era sinónimo de libertad, igualdad y dignidad humana.

Para la constitución de la República de Haití, del año 1805: "Todos los ciudadanos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros”.

Esta frase “es el artículo 14 de la Constitución Haitiana de 1805, promulgada por Jean-Jacques Dessalines sobre los borradores redactados por Toussaint Louverture en 1801, pero cuya institucionalización tuvo que esperar a la Declaración de Independencia de 1804, con Toussaint ya muerto en las cárceles napoleónicas cuando la primera, la más radical y la más inesperada de esas revoluciones se llevó a cabo en 1804 y no en 1810. La más radical, digo, puesto que allí son directamente los ex esclavos africanos -es decir, la clase dominada por excelencia, y no las nuevas élites “burguesas” de composición europea blanca- las que toman el poder para fundar una república llamada, justamente, negra", dice el notable investigador Eduardo Gruner.

El artículo 12 advierte: “Ninguna persona blanca, de cualquier nacionalidad, podrá poner pie en este territorio en calidad de amo o propietario, ni en el futuro adquirir aquí propiedad alguna”. Y aquel artículo 14, sostiene que “todos los ciudadanos haitianos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros”.

En aquellos días revolucionarios, lo malo era lo blanco.

El sistema jamás permitió la continuidad del ejemplo haitiano. De hecho, el presente del país parece ser la permanente condena que sufre aquel pueblo por semejante transformación ante el imperio francés.

La aniquilación de aquella revolución fue también la invención del racismo en todas sus formas, entre otras, el color del desprecio y lo despreciado sería -desde el saqueo- el negro.

En la Argentina, hablar de cosas de negros, es hablar de cuestiones que no merecen respetarse.

Al decir de los haitianos, los blancos se han hecho cargo de las distintas formas de propiedad, entre ellas, la vida de los que son más, la suerte de los que trabajan.

En estos arrabales del mundo, por otra parte, hay otra realidad: Buenos Aires sigue siendo la cabeza de Goliath de una nación federal en los papeles y profundamente unitaria en los hechos de la vida cotidiana.

Por eso no sorprende que lo despreciado, lo de menor valor, lo condenado a no tener nunca el nivel de vida mínimo para ser feliz, tenga que ver con lo negro y la Argentina llamada del interior. (Queda claro que muchos porteños son y se sienten el exterior).

La lección de Haití continúa en el presente.

Lo oscuro de la vida se impone para que nadie más ose vivir con dignidad y declarar lo negro como sinónimo de futuro mejor.

De acuerdo a los datos de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos, realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo, el 42 por ciento del empleo en negro se verifica, especialmente, en los pueblos del interior argentino.

Vidas precarizadas, ninguneadas, a las que les cuesta realizar sus sueños porque están pintadas a través de la historia cotidiana por el color del desprecio según la visión de las minorías dominantes.

Para el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), esta es "una evidencia concreta de las consecuencias negativas que tiene pensar y formular políticas públicas a medida de la Capital Federal, menospreciando al Interior del país".

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El presente político en Santa Fe. Crónicas políticas del presente Santafecino: Entre el retroceso democrático y la esperanza

Carlos del Frade

A esta altura del partido viene bien repasar algunas cosas.

Las reglas claras y transparentes puestas por un gobierno que se precia de ser ambas cosas, estaban publicadas en un decreto y un manual instructivo.

El 24 de julio se votaba en el contexto de la ley 12.367.

Desde diciembre de 2010 hasta ese domingo a la noche, era así: los diputados que ingresarían por minoría, los 22 legisladores eran consecuencia de pasar el piso del 3 por ciento de los votos válidos.

Eran las reglas de juego.

El desafío era alcanzar ese “umbral”.

59.924 votos arrojaron un 3,59 por ciento de aquellos sufragios.

Habíamos logrado el objetivo.

E incluso lo superamos.

Somos el diputado número 14 entre los 22 en cuestión.
En la noche del domingo, en tanto, la página oficial del Tribunal Electoral que está diagramada por la gente del sistema de computación que depende del Ministerio de Gobierno de la provincia de Santa Fe, cargaba nuestros datos pero no nos ponía entre los legisladores ingresantes.

Le hicimos la advertencia, de manera personal, a quien encabeza la lista de diputados por el oficialismo, Raúl Lamberto que se encontraba en el llamado Patio de la Madera de la ciudad de Rosario, lugar que funcionó de bunker para el partido gobernante. El local del Partido Socialista Auténtico, integrante del Movimiento Proyecto Sur, está enfrente, de allí la posibilidad que tuvimos de hablar con el dirigente.

– Quedate tranquilo porque debe ser un error. Ya llegaste al 3 por ciento de los votos válidos – fue su respuesta.

Al otro día, lunes 25 de julio, la página seguía igual.

Con el mismo sistema que valoraba el triunfo de Antonio Bonfatti sobre Miguel del Sel, porcentaje sobre votos válidos, a ellos los definían ganadores y a nosotros, en tanto, perdedores.

El martes a la tarde, en la ciudad de Santa Fe, el apoderado legal del Movimiento Proyecto Sur presentó una advertencia sobre ese “error” en la página oficial del Tribunal Electoral.

El miércoles a la mañana, la secretaria electoral, Claudia Catalín, no quiso establecer un diálogo con el candidato a diputado electo y fue a la tarde de ese día que sacaron un documento que adelanta la posición del organismo –un claro prejuzgamiento– diciendo que se utilizaría la ley de la dictadura, la 9280 que exige un mínimo del 3 por ciento del padrón general.

Algo que, por supuesto, no se tiene en cuenta para ningún otro cargo, según las cifras que todavía están en las páginas oficiales, si no, exclusivamente, para eliminar la banca obtenida por el Movimiento Proyecto Sur.
En forma paralela, los ministros de Justicia y Gobierno, Héctor Superti y Antonio Bonfatti, salieron a decir que se aplicaba aquella ley. Lo de Bonfatti fue muy preocupante porque dijo que fue en un pasillo de la Casa Gris que escuchó que se trataba de aquella ley (grabación realizada por el periodista Cristian Lavallén, en LT 8, Rosario, en la jornada del martes 26 de julio). Preocupante porque se trata del ministro de Gobierno de la provincia.

Superti, en cambio, eligió publicar un comunicado donde asegura que el Manual de Instrucciones para las elecciones de 2011 que hace mención también a la aplicación de la ley 12.367 se hizo para el público en general, como minimizando el contenido y, lo peor, subestimando a ese público en general que, en realidad, era el que votaba y el que le da sustento a la democracia.
Varios medios de comunicación, entonces, comenzaron a hablar de la pérdida de la banca de Proyecto Sur por la aplicación de aquella legislación de la dictadura.

Hasta el comunicado del Tribunal Electoral del miércoles 27 de julio, nadie en la provincia podía decir qué criterio, qué porcentaje, qué base se usa para calcular el número de votos que son necesarios para elegir un diputado por minoría. Una vergüenza que peca de oscuridad, falta de transparencia y ofrece lugar para múltiples suspicacias políticas.

Ese mismo miércoles, en tanto, en la ciudad de Rosario, en el Centro Cultural La Toma, más de doscientas personas se reunieron con el objetivo de defender la banca obtenida y respetar la voluntad política de casi 60 mil santafesinas y santafesinos.

A 28 años del regreso de la democracia a la vida cotidiana de los argentinos, las elecciones en el segundo territorio del país se rigen por una ley de la dictadura cuyo espíritu es recortar la potencial representación de las minorías y anular la pluralidad ideológica y la multiplicidad de voces. Algo que atenta contra cualquier consideración que hoy se tiene sobre la vida en democracia.

La decisión política del gobierno de Hermes Binner de regirse por esta ley 9280 de la dictadura es seguir con aquel espíritu: recortar la posibilidad de representación legislativa de las minorías políticas y cercenar el pluralismo de voces. Un hecho aberrante e inadmisible después de tantas luchas a favor de una sociedad más amplia y tolerante.

Por eso es necesario llamar la atención que la marcha convocada para el lunes 1º de agosto a partir de las 17.30 horas desde la Plaza 25 de Mayo hasta la Plaza San Martín, en Rosario, es para defender la libre expresión política de 60 mil santafesinos, la soberanía popular de todos los habitantes de la provincia, la necesaria claridad informativa sobre cómo se eligen diputados y que la ley vigente sea una democrática y no una emanada durante el terrorismo de estado.
Son ejes que parecen provenir del año 1983 y, sin embargo, son necesarios repetirlos en la segunda mitad de 2011.

Eso marca el retroceso democrático en la provincia.
Pero, por otro lado, la manifiesta decisión de miles de santafesinas y santafesinos de luchar contra este atropello abre la posibilidad concreta de transformar esta indigna manera de llevar adelante el recuento de los votos a contramano de lo ya establecido.

La esperanza está en la movilización de los indignados santafesinos.

Para que la democracia sea de verdad y no una máscara como la que portan muchos de los dirigentes y funcionarios de los tres poderes que hoy tiene la provincia de Santa Fe, una vez más vencida desde adentro.
Por la Santa Fe Latente, por el respeto a la soberanía popular y por leyes democráticas en democracia, escribimos estas líneas y convocamos a la Marcha del lunes 1º de agosto.

LA LEY ELECTORAL PARA EL 24 DE JULIO ES LA 12.367, DIJO, FIRMÓ Y DECRETÓ BINNER.

“EL GOBERNADOR DE LA PROVINCIA D E C R E T A: ARTICULO 1º - Fíjase el día 24 de julio de 2011, para la realización de los comicios generales, de elección de cargos provinciales, municipales y comunales. Se proclamará a los que resulten elegidos conforme al sistema establecido en la Constitución de la Provincia y la Ley N° 12.367”, dice el texto del decreto 2897 firmado por el gobernador de la provincia Hermes Binner y el ministro de Seguridad, Alvaro Gaviola, el 30 de diciembre de 2010.

Esas eran las reglas hasta la noche del domingo 24 de julio.

Todavía se puede ver con claridad el texto completo del decreto en la página web del tribunal electoral que depende del Ministerio de Gobierno de la provincia.

Con esa claridad, entonces, se le decía a los más de tres millones de santafesinos que estaba en vigencia la ley 12.367 que fija en el 3 por ciento de los votos válidos la posibilidad de llegar a la cámara de diputados.

El Movimiento Proyecto Sur sacó el 3,59 por ciento en esas elecciones, 59.924 votos, accediendo al lugar número 14 entre los 22 legisladores que deben integrar la representación minoritaria. Con lo cual, en caso de producirse esta maniobra de despojo de la banca obtenida, se llegaría al absurdo que ingresen por la ventana nueve candidatos que sacaron menos votos que el referente de Proyecto Sur.

Sin embargo la decisión política fue tomada. El gobierno de la provincia, a través de Héctor Superti (Ministro de Justicia) y Antonio Bonfatti (Ministro de Gobierno), dicen que la ley de la dictadura, 9280, es la vigente.

De forma obediente, el tribunal electoral que incurre en un prejuzgamiento, sostiene lo mismo.

Es decir que en 96 horas el gobierno socialista borra con el codo lo que firmó el ahora candidato a presidente de la Nación.

Semejante cambio en las reglas de juego sirve para arrebatar al Movimiento Proyecto Sur de la banca que ganó con el voto popular, despreciar 60 mil voluntades y mentir sobre una supuesta ambigüedad en torno a las leyes que se aplican para definir los lugares en la Legilastura.

Para Binner la cosa estaba definida: las reglas de juego son las que marcan la ley 12.367. El 3 por ciento sobre los votos válidos. El Movimiento Proyecto Sur alcanzó el 3,59 por ciento. El Movimiento Proyecto Sur ganó la banca.

Cualquier otra interpretación en desmedro de esa realidad concreta y objetiva es una mentira manifiesta que va en contra de todos los santafesinos, no solamente de los casi 60 mil votantes.
Fuente imagen: LA NEUTRAL

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Cárceles de mujeres, la mayor de las exclusiones

Alejandra Waigandt (ARTEMISA)

Conocedora de los sistemas penitenciarios del mundo, la española Elisabet Almeda Samaranch se encuentra en Argentina visibilizando la dura exclusión que afrontan las mujeres en las cáceles. Esta situación es aún más grave para las migrantes latinoamericanas que son apresadas por delitos vinculados al tráfico y consumo de drogas.

'La vida en las cárceles es más difícil para las mujeres que para los varones', afirma la investigadora Elisabet Almeda Samaranch, ya que en general las mujeres privadas de libertad afrontan peores condiciones. Cuando vulneran la legislación penal, reciben castigos más severos. También son más discriminadas y maltratadas y se encuentran alojadas en unidades penales con mayores restricciones y peor ubicadas.

'Diría que esta situación es similar en casi todos los países del mundo. No he hecho estudios profundos en Argentina, como sí los he realizado en Europa, pero he visitado algunas cárceles de varones y mujeres y puedo afirmar que también en este país las mujeres afrontan peores condiciones', dijo Almeda Samaranch a Artemisa Noticias, desde la Universidad Nacional del Comahue en Río Negro, donde dicta un seminario con perspectiva de género sobre sistemas penitenciarios.

Antes de viajar a la Patagonia, la experta de origen español ofreció una charla en Buenos Aires sobre la situación de las mujeres presas en Cataluña y el resto de España, convocada por la Defensoría del Pueblo de la capital porteña. En el país ibérico la mayoría de las mujeres son encarceladas por tráfico y contrabando de drogas. Aunque también son privadas de libertad por ‘quebrantar el orden socioeconómico’, principalmente robos y hurtos debido al uso indebido de drogas. Estas faltas constituyen casi el 80 por ciento de las causas por las cuales las españolas terminan en las cárceles. El índice se replica en todo el continente europeo, de acuerdo a los datos ofrecidos por la investigadora de la Universidad de Barcelona.

'Cuando hablamos de cáceles de mujeres hay que hablar de drogas y políticas que aborden este tema. Sé que en Argentina se está trabajando en ese sentido y las propuestas están en sintonía con algunos países europeos, que en vez de políticas abstencionistas, impulsan políticas de reducción de daños causados por las drogas. En España existe un programa de distribución de jeringas, que acepta que en las cárceles hay consumo de drogas como la heroína, y promueve la higiene y aquellas garantías que el servicio médico pueda brindar', detalla Almeda Samaranch, aclarando que los tratamientos de reducción de daños son fundamentales para las mujeres privadas de libertad, debido a que están muy solas y deterioradas. 'Estas mujeres han sido excluidas previamente de la sociedad y si no reciben tratamientos de rehabilitación, vuelven a ser excluidas dentro de las cárceles', afirma.

En ese marco, son esenciales las políticas de prevención para personas sin recursos con problemas de drogadicción. 'No tienen acceso a instituciones de rehabilitación y delinquen para consumir drogas, llenando las cáceles en todo el mundo. Son enfermos, por eso las cáceles no solucionan nada. En Argentina hay algunas alternativas, por ejemplo la probation (suspensión del juicio a prueba), y en ese sentido está más avanzada que algunos países de Europa', asegura la española.

La migración y las drogas

En el tráfico ilícito de drogas hay involucradas mujeres inmigrantes de América Latina y el Caribe, Europa del Este y el Magreb, confirma Almeda Samaranch respecto de la población femenina en las cárceles españolas. Un 62 por ciento son mujeres latinoamericanas, la mayoría procedentes de Colombia, Brasil y Bolivia. En cambio es mínimo el porcentaje de argentinas presas por tráfico o consumo de drogas. Hubo un caso que tomó estado público en 2006, cuando la modelo argentina María Belén Téllez fue detenida en España por narcotráfico y tras 18 meses de prisión fue absuelta por falta de pruebas.

-¿En qué tipo de delitos sobre drogas se encuentran involucradas las migrantes latinoamericanas?

La mayoría se encuentra privada de su libertad por traficar. Estas mujeres son un medio de transporte conocido como mulas. Llevan la droga escondida en sus cuerpos. Las mulas son el último eslabón de la cadena del narcotráfico, son el chivo expiatorio. Estas mujeres suelen ser detenidas en el aeropuerto internacional y alojadas en cáceles preventivas donde esperan ser enjuiciadas. Obtienen condenas muy altas, hasta 9 años de encierro, que es un número desproporcionado en relación al delito. En general el perfil de estas mujeres muestra que han tenido algún problema específico con su familia, inclusive con la situación política de su entorno, y que se han involucrado en el tráfico de drogas para solucionar ese problema. Si en el proceso del delito no son detenidas, obtienen alrededor de 2000 euros; las mayores ganancias quedan para la red de narcotraficantes. Sin embargo en este proceso ellas arriesgan la vida, de hecho muchas mueren.

-¿Migrantes y nativas procesadas reciben el mismo trato?

Las extranjeras presas son todavía más discriminadas. Tienen menos permisos, reciben menos tratamientos, obtienen penas más duras.

-¿Las políticas dirigidas a las mujeres presas contemplan la perspectiva de la migración?

Sí, en el caso de las mujeres migrantes que delinquen contrabandeando drogas. Hace 5 meses el Congreso español redujo la pena de 9 a 6 años en delitos contra la salud pública, que incluye a estas mujeres. Influyó la presión de las organizaciones de derechos humanos, juristas y académicos. Es importante evitar que la gente ingrese a la cárcel y también acortar la privación de libertad. El encierro no rehabilita. Cuando estas personas vuelven a insertarse en la sociedad, vuelve a empezar el proceso.

-¿Cómo se aborda el tema de las diferencias culturales, por ejemplo en el lenguaje?

No hay mediadores ni traductores. Los funcionarios muchas veces no logran comprender a las poblaciones migrantes y los conflictos están a flor de piel. Hay organizaciones de derecho humanos españolas y extranjeras que están empezando a ocupar ese vacío. La situación es agravada por la crisis económica que afecta a toda Europa, pues disminuyen las políticas sociales.

-En cuanto a las condiciones más duras que afrontan las mujeres privadas de libertad, que también caracteriza a las unidades penales argentinas, ¿cómo puede intervenirse desde el Estado y la sociedad para modificar esa realidad?

En España en vez de poner cárceles pequeñas en diferentes regiones, se montan cárceles para 2000 personas. Estas cárceles se sitúan lejos de las comunidades en que viven las mujeres presas y el vínculo con los familiares se rompe. Se pueden hacer muchas cosas para modificar esa realidad. En Italia por ejemplo existen servicios sociales que trabajan con los familiares para que visiten más asiduamente a sus presos y sus presas. He entrevistado a muchas mujeres presas, llevo 20 años trabajando en este tema, y siempre comentan que el mayor problema es la ruptura del vínculo con sus hijos. En general, estando en prisión ellas tienen menos relaciones sociales. Los varones son más visitados por la madre, la pareja, la hija u otro familiar.

-¿Qué otras condiciones hacen que la privación de libertad sea más dura para las mujeres que para los varones?

La organización de los talleres de trabajos dentro de las penitenciarías. En los módulos en que están las mujeres, estos talleres son de peor calidad, llegan los peores productos y están mal pagados. Cuando se cuestionan estas condiciones, se hacen justificaciones en base a estadísticas, ya que la proporción de varones presos siempre es mayor. Como las presas integran poblaciones más pequeñas y están más vulnerabilizadas debería ser al revés. Pero estas situaciones están invisibilizadas.

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