viernes, 19 de agosto de 2011

¿Imperialismo versus economía de mercado?

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen

El estudio del imperialismo no debe ser sustituido por el análisis de la hegemonía. Esta visión inspira la contraposición del territorialismo occidental con el pacifismo oriental y desconoce los entrelazamientos del capitalismo con el mercado. Presupone una errónea universalidad del capitalismo desde el siglo XV e identifica el belicismo occidental con la expansión comercial externa, omitiendo el servicio que brindó a los industriales.

El protagonismo japonés demuestra que Oriente no ha sido ajeno a la agresividad imperial. El contraste de la decadencia norteamericana con el ascenso de China soslaya un tipo de asociación entre ambas potencias que no puede ser analizado con los modelos de Adam Smith.

Es indispensable caracterizar adecuadamente los rasgos centrales del capitalismo para registrar la restauración en curso de ese sistema en China. Un liderazgo pacifista oriental choca con el totalitarismo y la hipótesis de una hegemonía ideológica china contrasta con la difusión del americanismo entre las elites del país. No existen indicios de giros hacia propuestas antiimperialistas.

Un enfoque reciente propone reemplazar el estudio del imperialismo por el análisis de la hegemonía. Considera que la primera noción perdió utilidad y que la segunda ha recuperado gravitación para explicar dos tendencias de la época: el declive norteamericano y el ascenso chino. (1)

Un mercado sin imperio

Arrighi estima que el imperialismo es un producto de la trayectoria militarista seguida por las potencias occidentales desde el fin del Medioevo. Entiende que esa modalidad fue privilegiada por el territorialismo ibérico, el comercio genovés, las conquistas holandesas, el colonialismo inglés y el expansionismo norteamericano. Todos apelaron a la apropiación de tierras, al uso generalizado de la violencia y al despojo de los pueblos sojuzgados, para reforzar el poder de las elites adineradas.

Ese militarismo constituyó el rasgo saliente de los imperios occidentales, en desmedro de la influencia lograda mediante acciones político-ideológicas. El imperialismo predominó frente a la hegemonía y la coerción primó ante a la persuasión o el liderazgo moral. (2)

La agresividad imperial se asentó en la búsqueda ilimitada de lucros, la acumulación irrestricta y el acaparamiento de dinero para ejercer la dominación. El desenvolvimiento capitalista quedó atado al reforzamiento de las conductas belicistas. (3)

En contraposición a este curso, Arrighi resalta el perfil que adoptó otro esquema menos expansivo y localizado en China. Este rumbo emergió a mitad del primer milenio y fue percibido por las vertientes “sinófilas” de la Ilustración, que polemizaron con los críticos del Extremo Oriente. Este mismo rumbo fue reivindicado por Adam Smith.

Arrighi estima que el fundador de la economía política resaltó las potencialidades de una economía de mercado, basada en actividades productivas locales y aprovechamientos del trabajo rural. Contrastó ese camino con el sendero imperial seguido por los países que priorizaban el comercio exterior.

Este relato de la experiencia seguida por China destaca cómo los adversos desenvolvimientos iniciales del comercio marítimo fueron sucedidos por la prohibición de intercambio con el extranjero. Arrighi señala que este curso fue reforzado al cabo de serias crisis (1683), que derivaron en el cierre de la economía, la redistribución de las tierras cultivables y el impulso de las obras estatales hidráulicas. (4)

Ese modelo es visto como una economía mercantil distanciada de la obsesión por el lucro. Se estima que incluyó la tolerancia de las civilizaciones circundantes y la presencia de un estado regulador que limitaba la búsqueda de beneficios. Estas restricciones priorizaban el mercado interno y evitaban desenvolvimiento de las rutas marítimas externas incentivadas por el militarismo.

Arrighi retrata como el centro chino rodeado de periferias mutables difirió del sistema inter-estatal europeo de equilibrios inestables entre competidores equivalentes. Esa estructura determinó una era de pacificación de 500 años. China sólo guerreaba para asegurarse las fronteras y recurría a la acción policial para mantener su primacía, frente a los estados vasallos. El encierro de una antigua civilización ante las fuerzas capitalistas hostiles recicló esas tendencias pacifistas y evitó el imperialismo que desplegó Occidente, en el resto del mundo. (5)

Pero Arrighi también explica el fracaso de una experiencia oriental que no pudo resistir la presión foránea. Ese ensayo colapsó al cabo de varias guerras con potencias europeas (1839-42) y un emergente adversario japonés (1894). China quedó subordinada a Occidente y soportó los destructivos efectos del desgobierno de los Señores de la Guerra. Este sombrío ciclo quedó cerrado con el triunfo de revolución comandada por Mao (1949). (6)

En esta caracterización, el imperialismo es reiteradamente presentado como un resultado exclusivo del territorialismo capitalista europeo. El modelo chino de economía mercantil no expansiva es exhibido como la antítesis de la violencia colonial. Ese esquema no pudo demostrar todas sus posibilidades por el sometimiento que sufrió el país durante el siglo XIX. Esa frustración anuló el esquema industrial y mercantil regulado por el estado, que Adam Smith había ponderado como un mecanismo óptimo para acotar la competencia y permitir el desarrollo social equilibrado. (7)

Arrighi estudia con interés ese modelo, al considerar que sus pilares son retomados en la actualidad por el gigante oriental. Estima que en esa recuperación radica el secreto de la emergencia de China, frente a la decadencia de Estados Unidos. Mientras que la potencia asiática reencuentra el hilo histórico de su despertar, el poder norteamericano repite un declive ya experimentado por todos los expansionistas de Occidente. (8)

¿China versus Estados Unidos?

Arrighi contrapone la regresión financiera, la improductividad industrial y el descontrol bélico estadounidense con el dinamismo competidor de China. Atribuye la ventaja oriental a la jerarquización de actividades económicas que auto-controlan el despliegue militar.

Pero este contrapunto olvida que el curso seguido por ambos países está condicionado por un contexto común de integración a la mundialización capitalista. El espectacular avance de China se ha consumado en asociación (y no en oposición), al esquema global que lidera Estados Unidos. Estas conexiones económicas son tan significativas, que algunos autores utilizan el término “chinamérica” para describir la asociación que acaparó un tercio de la producción global y dos quintos del crecimiento mundial durante el período 1998-2007. (9)

Este matrimonio canalizó el boom simultáneo de exportaciones asiáticas y consumos norteamericanos que prevaleció durante la década pasada. China ha buscado preservar esta mega-relación con el gigante estadounidense, a pesar del serio deterioro que introdujo en ese vínculo la crisis económica reciente. No está escrito en ningún lugar que el resultado final de esta convulsión será el afianzamiento oriental y el desmoronamiento norteamericano.

Ambas partes intentan por ahora remendar su asociación mediante un “rebalanceo” de sus cuentas económicas. Pretenden incrementar el ahorro estadounidense y el consumo chino, mediante un debilitamiento concertado del dólar y un fortalecimiento acordado del yuan.

Ciertamente este giro pondría en serios aprietos al modelo que facilitó la recuperación hegemónica de Estados Unidos y el reingreso de China al capitalismo. La primera potencia no puede retrotraerse hacia el ahorro interno, sin afectar su liderazgo y el gigante oriental no puede sustituir a su comprador privilegiado, recurriendo al mercado interno. Los términos del rebalanceo son muy problemáticos, ya que ninguno puede dictarle al otro las condiciones de un arreglo. Pero todos continúan buscando la forma de recomponer el acuerdo.

Estos vínculos económicos tienen cierta proyección en el plano político. El emergente oriental se mantiene distante de los acontecimientos internacionales, mientras acumula fuerzas, custodia sus fronteras y fortalece su ejército. Esta estrategia preocupa al Pentágono, que ha desarrollado varias hipótesis de conflicto con su rival asiático.

Pero esos escenarios no impiden una colaboración geopolítica, periódicamente afectada por los choques de China con la India, las incursiones al Tíbet y las reyertas con Taiwán. El gigante oriental ha mantenido la alianza que tejió con Estados Unidos en los años 70 contra la ex URSS y que mantuvo durante las conflagraciones de Camboya y Vietnam.

Nadie sabe si prevalecerá el conflicto o la coexistencia chino-norteamericana. Los factores que determinan uno u otro resultado incluyen desenlaces entre las fracciones negociadoras y beligerantes, que disputan el control del estado en ambos países.

Los gobiernos norteamericanos oscilan entre la agresión y la conciliación. Pero hasta ahora predomina la estrategia de contener negociando con escaladas puntuales (venta de armas a Taiwán, recepción al Dalai Lama, críticas a la censura informativa). Estas tensiones no alteran la convergencia en el manejo de la crisis financiera. En la cúpula gobernante china ha prevalecido el sector que propone preservar las relaciones amigables con el socio norteamericano, para continuar con el negocio de la exportación.

Los dirigentes chinos saben que Estados Unidos continúa manejando no sólo grandes empresas, sino también Wall Street, el Pentágono y la OTAN. El Departamento de Estado y ejerce un poder de veto en todos los organismos mundiales y utilizó esta suma de poderes para doblegar a la Unión Soviética, domesticar a gran parte de la periferia e impulsar la nueva etapa neoliberal.

Estados Unidos no es un imperio aislado que se repliega en soledad. Encabeza la protección militar y la administración política de un sistema capitalista global. Actúa al frente de una tríada y su devenir define en gran medida el futuro de todo el bloque occidental. Hay muchas alternativas abiertas, pero estas posibilidades no pueden indagarse con un patrón analítico simplificado de decadencia norteamericana y ascenso chino.

La restauración del capitalismo

Arrighi considera que el avance chino se asienta en la recuperación de una tradición económica de mercado, ajena a las adversidades del capitalismo occidental. Introduce la visión de “Adam Smith en Pekín” para destacar como el país está retomando las virtudes de una civilización milenaria, opuesta a las desventuras imperiales de Europa y Estados Unidos. (10)

Pero este enfoque omite registrar que China se ha embarcado en una dinámica más afín al capitalismo (cuestionado por Marx), que a la armonía mercantil (atribuida a Smith). Esta restauración tendencial del capitalismo ha permitido un elevado crecimiento, pero es históricamente regresiva puesto que reconstituye las formas de explotación y desigualdad, que comenzaron a erradicarse con el triunfo de la revolución. La justificación de este giro alegando la recuperación de un legado milenario embellece la reconstrucción de un sistema social opresivo.

Todavía no se puede formular un veredicto definitivo sobre la madurez o irreversibilidad de ese curso, pero es evidente que los pilares del capitalismo se están recomponiendo en China. Este giro no tiene la contundencia de lo ocurrido en Rusia, pero las incógnitas giran en torno a la velocidad (y a no la presencia) de esa involución. Los tres cimientos del capitalismo: propiedad privada de los grandes medios de producción, explotación generalizada de los asalariados y gravitación mayoritaria del mercado son inocultables en todo el país.

Las privatizaciones se aceleraron hasta abarcar el 52% de la industria. La libre contratación de los trabajadores ha crecido junto al desempleo y la utilización de asalariados precarizados se generaliza en la actividad manufacturera. La polarización social se acrecienta, al compás de los enormes privilegios de la elite dirigente.

China ocupa el segundo lugar en el ranking de inequidad de 22 países del sudeste asiático. El número de billonarios creció de 0 a 260 en tan solo seis años (2003-2009). La ascendente gravitación del mercado en desmedro de la planificación se verifica en la vigencia de precios libres, que aumentaron su participación frente a las cotizaciones reguladas desde un 3% (1978) a un 98% (2003) del total. (11)

Por el contrario, las crisis tienen menor efecto que en el resto del mundo. Este dato indica la persistencia de ciertos vestigios de la vieja estructura de planificación. Pero el impacto limitado de los desequilibrios financieros y productivos obedece en mayor medida al continuado crecimiento de una economía que se amolda a la mundialización neoliberal. Esta adaptación sólo permite respiros que preparan futuros desmoronamientos de gran alcance.

China se mantuvo a flote durante la crisis reciente y su nivel de actividad le permite duplicar el producto cada ocho años. Pero continúa acumulando las enormes tensiones agrícolas, sociales y demográficas que genera la restauración. La elite dominante refuerza este viraje, aumentando la conversión de inmigrantes en trabajadores desprotegidos, multiplicando el cierre de empresas no competitivas y estrechando la asociación con firmas transnacionales.

El modelo chino ya incluye formas clásicas de desposesión y opresión impositiva. En lugar de mejorar el poder adquisitivo popular, los dirigentes acrecientan los subsidios a las compañías que ya están en manos de los capitalistas chinos y ensanchan un nivel de desigualdad, que ya alcanza porcentajes latinoamericanos.

Estas formas de explotación repercuten a escala regional, a medida que el modelo chino afianza su centralidad como contratista y presiona por el abaratamiento de la fuerza de trabajo involucrada en la fabricación de los productos ensamblados.

La presentación del modelo actual como un régimen social progresista enmascara esta realidad. Converge con el entusiasmo que exhibe la prensa mundial hegemónica por un rumbo capitalista, que enriquece a los sectores dominantes.

¿Un modelo global pacifista?

La emergencia de China es vista por Arrighi como un posible aporte internacional al desarrollo del pacifismo. Considera que ese avance tornaría factible el escenario imaginado por Adam Smith, en su crítica al uso de la fuerza como mecanismo de acumulación. Estima que el triunfo de China frente a la militarización norteamericana contribuirá a gestar una sociedad global exenta de opresión. Piensa que esa victoria permitiría la vigencia de relaciones políticas más amigables entre los países y contribuiría a neutralizar paulatinamente al imperialismo. (12)

Esta utopía de convivencia pacífica difiere del proyecto comunista en un aspecto central: no exige la extinción progresiva de las clases sociales que alimentan los antagonismos armados. Supone que el ascenso de China bastará para transmitir valores de armonía, respeto y convivencia al conjunto del planeta.

Pero este razonamiento olvida que la violencia en gran escala es un producto de la competencia por beneficios surgidos de la explotación. No hay forma de alcanzar metas pacifistas sin erradicar al capitalismo e impulsar la progresiva extinción del mercado.

Por otra parte, nadie puede transmitir al resto del mundo lo que necesitaría primero construir en su propia casa. La aspiración pacifista de Arrighi choca con un obstáculo evidente: el régimen político totalitario que predomina en China. Este país debería incorporar (antes de exportar a otros), los principios básicos de la convivencia.

Es curioso que China reciba el mandato de conducir un desarme global. Los promotores del pacifismo tradicionalmente recurrían a los antecedentes de neutralismo suizo, convivencia escandinava o liderazgo no violento (Mahatma Gandhi, Martin Luther King). Resulta por lo menos extraño asignarle estos mismos atributos al modelo chino.

Existen muchas evidencias de la persecución política que impera en ese país. Están prohibidos las formas de expresión, los sindicatos independientes y la actividad política autónoma del oficialismo. Esta opresión se acentúo luego de las protestas de Tian An Men (1989).

China es el país más poblado del planeta, adiestra un voluminoso ejército y acumula importantes arsenales nucleares. No soporta acosos norteamericanos, peligros de invasión o grandes amenazas de terrorismo. Tampoco es una pequeña isla -como Cuba- agobiada por embargos, conspiraciones y atentados de la CIA. El carácter represivo de su régimen no tiene justificación y se ubica en las antípodas de la armonía global propuesta por Arrighi.

Este autor supone, además, que los conflictos entre el capital y el trabajo no tienen en China la misma centralidad que en los países occidentales. Estima que la ausencia de concentración capitalista atenúa las confrontaciones sociales. (13)

Pero la diferencia radica más bien en la visibilidad que en la inexistencia de esos antagonismos. La irrupción de combativas huelgas obreras es el dato central de los últimos años. Frente a la expansión de las protestas, la persecución inicial que sufrieron los trabajadores ha sido sustituida por concesiones salariales y laborales. Estas luchas ilustraron el nivel de explotación vigente, especialmente en las compañías extranjeras.

Esta acción proletaria es el ingrediente más positivo de la realidad china. Retrata el peso creciente de una población asalariada, que podría impulsar formas de pacifismo para el resto del mundo, a partir de una construcción de la democracia socialista.

A veces se supone que el avance de China entrañaría consecuencias globales pacifistas, por el amplio margen que tiene el país para procesar un desarrollo económico interno, sin ningún ingrediente de agresividad externa. A diferencia del capitalismo japonés -que siempre necesitó lanzarse a ultramar para encontrar espacios de acumulación- el gigante oriental mantiene grandes reservas internas para su crecimiento.

Pero esta prescindencia del ámbito exterior tiende a decrecer, a medida que el país se afirma como potencia e incursiona en el mercado internacional. Ya no participa sólo como exportador de productos básicos, sino que actúa como inversor industrial, operador financiero y gran adquiriente de materias primas.

Los ejemplos de este giro son innumerables. Las empresas chinas aplican en el exterior los mismos criterios de férrea disciplina laboral que imponen en su país. Los tratados de libre comercio que se suscriben con África y América Latina copian los lineamientos de la OMC y el ALCA. La depredación de recursos minerales en el Tercer Mundo no difiere del saqueo usual de Europa o Estados Unidos.

La tesis de la hegemonía oriental

Arrighi reconoce que China despliega su nacionalismo y ciertas ambiciones geopolíticas. Pero estima que la jerarquización de la acción económica atenúa cualquier belicismo.

Con este razonamiento olvida la íntima conexión que mantiene el desarrollo económico capitalista con las tensiones militaristas. Bajo este sistema el reinado de la competencia, el beneficio y la explotación acrecientan la violencia. En el caso específico de China, su inserción en el orden mundial aumenta las “responsabilidades” que deberán asumir las elites dominantes, en la preservación de la estructura coercitiva global.

Existe una errónea identificación de la agresividad imperial con el declive económico. Se supone que el ejercicio de la violencia obedece al intento de preservar liderazgos alicaídos, frente a los nuevos competidores. Siguiendo este postulado se retrata al imperialismo norteamericano como un “tigre herido”, que está siempre dispuesto a recurrir a “zarpazos desesperados” para asegurar su supervivencia.

Pero la experiencia histórica indica que la actitud guerrerista ha sido también corriente entre las potencias emergentes, que necesitaron ganar espacio mostrando sus dientes. Japón y Alemania durante el siglo XX demostraron que el desafío militarista no es patrimonio exclusivo de los imperialismos establecidos.

En realidad, la contraposición entre belicismo norteamericano y pacifismo chino retoma una mirada clásica de autores liberales que han oscilado entre dos posturas. Un imaginario supone que el desarme será alcanzado mediante negociaciones preparatorias de la “gobernanza mundial”. Otra visión considera que la pacificación sobrevendrá con la victoria del país menos belicista. Entre los cambiantes candidatos a ocupar este último sitial, Arrighi selecciona a China.

Pero esta elección introduce otro problema al contradecir un presupuesto central de la teoría de las sucesiones hegemónicas. Como esta concepción le asigna a cada potencia ascendente un rol sustitutivo de la dominación mundial, el ejercicio de esa opresión le impediría emancipar al resto del planeta.

Arrighi capta esta anomalía y por eso reemplaza el concepto de dominación por un criterio de hegemonía. Esta segunda noción incluye características acordes al rol conciliatorio que jugaría China para alcanzar supremacía global. Desde ese lugar desarrollaría un liderazgo político-cultural y no un papel imperial.

Siguiendo esta pista Arrighi reformuló el concepto de hegemonía, subrayando su contraposición con la noción de imperialismo. Recordó que Gramsci utilizó el término para distinguir la dominación (puramente coercitiva) del consenso, ejercitado por medio de la credibilidad y la legitimidad de los gobernantes. Al aplicar esta idea al contexto internacional, buscó definir cuál es la potencia que puede desplegar esa preponderante influencia a nivel político e ideológico. (14)

Pero esta interpretación recrea las polémicas sobre los usos de Gramsci. El revolucionario italiano introdujo el concepto de hegemonía para explicar cómo opera un poder ideológico de coerción revestido de consenso. Destacó que esa modalidad incorpora concesiones a los oprimidos para complementar la dominación armada, que ejercen los capitalistas. Concibió ese control como un mecanismo adicional y no sustitutivo del uso de la violencia.

Este razonamiento puede enriquecer el análisis del imperialismo, siempre y cuando se recuerde que la persuasión no sustituye el uso de las armas, en la dominación que imponen las grandes potencias. Este sostén coercitivo es olvidado por las teorías que reemplazan el concepto de imperialismo por nociones de hegemonía. Estos enfoques suelen diluir el papel central que mantiene la acción armada en la regulación de las relaciones internacionales.

No existe por otra parte, ningún atisbo de sustitución de Estados Unidos por China en el terreno político-ideológico. El avance económico de Oriente no se proyecta a esas áreas. Al contrario, la ideología americanista que han asimilado las elites dominantes de todo el planeta, también penetra aceleradamente entre las clases medias y altas chinas.

Arrighi reconoce estas tensiones, pero sólo vislumbra a largo plazo dos posibilidades: el afianzamiento de la hegemonía china o la generalización de un prolongado caos a escala mundial. Si predomina el primer liderazgo se expandirán los mercados auto-centrados, la acumulación sin desposesión y el respecto a todas las civilizaciones. Si este curso no logra abrirse camino, prevalecerá el desorden y la regresión social. (15)

Pero en este plano la disyuntiva clásica del marxismo es más sensata. Postula un dilema entre socialismo y barbarie, que implica progreso general si se avanza en la erradicación del sistema capitalista. La otra opción no es un vago estado de caos, sino un reforzamiento de todas las desgracias de la humanidad. Estas desventuras persistirían por la simple continuidad del capitalismo.

Ningún proyecto antiimperialista

La presentación de China como desafiante de Estados Unidos, también incluye su reivindicación como aliado de los países dependientes. Se supone que impulsa los convenios Sur-Sur para favorecer un nuevo “Consenso de Pekín”, afín al multilateralismo. Este camino permitiría relanzar las iniciativas antiimperialistas (en la tradición de la conferencia de Bandung), aunque con prioridad en los vínculos económicos y no en las convocatorias político-ideológicas.

Arrighi considera que este escenario empalmaría con una reforma financiera global dentro del FMI y una reorganización política de la ONU, que imprimirían un sesgo más progresista a ambos organismos. Los países subdesarrollados ganarían espacio, mientras avanza un paradigma cooperativo impulsado por China, que contribuiría a la integración autónoma de las naciones del Sur. (16)

Pero este pronóstico incluye muchos ingredientes especulativos que reflejan deseos y no cursos verificables. China ha defendido hasta el momento el orden global, evitando cualquier construcción alternativa. Se ha integrado al circuito capitalista sin cuestionar ningún pilar del edificio neoliberal.

Tampoco repite la estrategia que impulsaron en el pasado los miembros del “bloque socialista”, para conformar alguna asociación de economías distanciadas de los centros capitalistas. El Nuevo Orden Internacional (NOEI) que promovía la vieja Unión Soviética o los mecanismos de la planificación concertada que ensayaba el COMECON, no figuran en los planes de China.

La capa dirigente oriental resiste, además, cualquier contacto con los movimientos sociales mundialistas. En Pekín y Shangai hay reuniones de negocios, pero no eventos de resistencia. En este plano, las diferencias con Cuba, Bolivia o Venezuela (que albergan incontables encuentro de movilización antiimperialista) son muy significativas.

Las elites chinas se sienten más a gusto en el G 20, la OMC o la ONU, que en cualquier Foro Social. Están familiarizadas con Davos y alejadas de toda protesta contra la mundialización neoliberal. Esta ubicación no es una necesidad transitoria, ni obedece al equilibrio diplomático. Quienes propician la restauración de la propiedad privada de los medios de producción han perdido afinidad con los proyectos anticapitalistas.

No existe ningún indicio de la política internacional que avale la expectativa en un rol progresista de China. Sin embargo, ese escenario es imaginado cuando se afirma que el “Consenso de Pekín” tendrá basamentos en la economía y no la política. Esa segmentación constituye un artificio que olvida la interconexión entre ambas áreas, en los desenvolvimientos favorables o cuestionadores del status quo.

Como las acciones internacionales chinas están invariablemente guiadas por cálculos de rentabilidad, lo que predominan son políticas orientadas a sostener la estabilidad capitalista. Los tratados comerciales o los convenios de inversión que promueve el país, no difieren de las iniciativas impulsadas por Estados Unidos, Europa o Japón. Estas similitudes se extienden al plano geopolítico.

Estas semejanzas inhiben cualquier viraje de China hacia posturas antiimperialistas y el interrogante a dilucidar se dirime en el terreno opuesto: ¿Transita el país un proceso de conversión en potencia imperial? Más que un liderazgo cooperativo, lo que está en juego es el ingreso del gigante oriental al club de los opresores mundiales.

Arrighi descarta esa posibilidad. Considera que el desplazamiento productivo hacia el continente asiático crea alianzas con las naciones subdesarrolladas, en choque con las viejas potencias. Pero no aporta fundamentos para situar la perversidad imperialista en una trinchera y la cooperación amigable en la vereda opuesta. Ambos polos están regidos por principios de competencia capitalista, que conducen el despojo de los pueblos desfavorecidos.

China enfrenta no sólo una tentación imperial, sino también cierta compulsión a embarcarse en ese rumbo. Esta presión es una consecuencia de su acelerado desenvolvimiento capitalista. Algunos autores estiman que el país ha quedado situado en la actualidad en un estadio transitorio. Adopta posturas de dominación y recurre a la exportación de capitales y mercancías en gran escala, pero no pertenece al núcleo de las potencias imperiales. Los beneficios surgidos de la explotación de ultramar todavía representan una porción pequeña de los ingresos de las elites. (17)

Esta caracterización indica un camino de conversión de China en potencia imperialista. Es tan solo una hipótesis futura cuya concreción requeriría superar varios escollos, en la contradictoria relación del país con Estados Unidos.

China tampoco puede actuar plenamente como potencia expansiva, mientras mantenga un nivel de desarrollo tan bajo en términos de PBI per capita. Resulta difícil imaginar cómo podría ser adaptada una clase obrera tan numerosa a alguna estructura imperial. En cierta medida la aproximación o alejamiento hacia ese estadio dependerá de la estabilidad de la fracción costero-exportadora que controla el régimen político.

En una era de gestión imperial colectiva y agotamiento de las rivalidades bélicas del imperialismo clásico, la eventual incorporación de China al club de grandes mandantes internacionales es dudosa. Pero la persistencia de un ritmo de crecimiento tan intenso induce a la adopción de actitudes sub-imperiales, especialmente con la red de economías regionales que dependen de sus decisiones.

China comanda un taller de ensamble manufacturero de todo el Sudeste Asiático. Ese liderazgo acrecienta las desigualdades zonales y genera serias tensiones. Desde la crisis del Sudeste Asiático (2007), el país ha disputado exitosamente con sus vecinos la recepción de inversiones externas y la concreción de negocios. Se está consolidando, además, una división del trabajo, que refuerza la dependencia de las economías menores. Estos componentes subimperiales están ausentes en la visión de Arrighi, que reduce por principio la vigencia de estas tendencias a los países occidentales.

Capitalismo y mercado

El contraste que establece Arrighi entre expansión cooperativa china e imperialismo agresivo norteamericano se inspira en un contrapunto paralelo, que realza los méritos de la economía de mercado y cuestiona las adversidades del capitalismo. Estima que el primer sistema (reivindicado por Smith) disuade la opresión y el segundo (denunciado por Marx) genera acciones imperiales.

Esta separación radical entre mercado y capitalismo se basa en una diferencia real entre el simple intercambio de productos y su integración a un sistema de explotación basado en la propiedad privada de los medios de producción. El mercado precedió históricamente al capitalismo y debería sucederlo durante un prolongado lapso.

Pero el mercado siempre operó al interior de algún modo de producción, que definió sus peculiaridades. Complementa el funcionamiento de cierta estructura productiva y no define por sí mismo la vigencia de un régimen social.

Por estas razones son muy confusas todas las referencias a “economías de mercado”, que no especifican cuál es el sistema social en se desenvuelven los intercambios. En la época de Adam Smith el mercado acompañaba el despunte del capitalismo, que emergía en Occidente y no lograba abrirse paso en Oriente. Resulta indispensable esclarecer estos conceptos para evitar presentaciones abstractas, que divorcian el desarrollo del mercado de su contexto capitalista.

Es un error desconectar ambas nociones, suponiendo que en la actualidad existe un devenir pleno del mercado ajeno al capitalismo. Esa entidad es un pilar del orden económico vigente, que no genera desarrollos propios, ni auto-suficientes.

Comprender este entrelazamiento con el capitalismo es vital para entender cómo se vincula la acción mercantil, con el sostenimiento de beneficios basados en la explotación. Es tan artificial separar la acumulación del intercambio mercantil, como suponer que este tipo de transacciones obstruye la expansión imperial.

Este supuesto proviene de una idealización del mercado, basada en los méritos que Adam Smith atribuyó a ese organismo. El fundador de la economía política extendía, además, esas cualidades al capitalismo naciente, sin limitarlas a virtuosas actividades localizadas en Oriente.

Arrighi identifica al capitalismo con la búsqueda de lucros ilimitados que desatan grandes convulsiones, pero omite señalar la conexión de ese sistema con la intermediación mercantil. A partir de este desconocimiento establece una equivocada contraposición entre capitalismos occidentales (que conducen al imperialismo) y economías mercantiles de Oriente (ajenas a ese resultado). Las ambigüedades e indefiniciones que rodean al concepto de “economía de mercado” no son ajenas a ese desacierto.
Belicismo versus pacifismo

Arrighi retoma la identificación tradicional del imperialismo con las conquistas militares, el desborde fronterizo y la ambición comercial. Estas características son asociadas a la depredación que instrumentó Occidente y contrapuestas a la regulación estatal del beneficio que imperó en Oriente. ¿Pero puede una economía guiada por el patrón de la ganancia auto-restringirse a la esfera interna? ¿La dinámica competitiva no tiende a proyectarse al exterior?

El enfoque de Arrighi establece una muralla entre ambos modelos. Por un lado, afirma que el capitalismo ha tendido a globalizarse desde su origen y por otra parte, sostiene que en esa estructura mundializada coexistieron dos modalidades de acumulación totalmente divorciadas. Estos presupuestos son contradictorios.

La identificación que postula Arrighi del imperialismo con un pernicioso comercio externo es también problemática, puesto que omite el servicio que brindó esa actividad a los industriales. Fueron los productores de acero, energía eléctrica y cemento, los causantes de las grandes conflagraciones de principio del siglo XX. En realidad, la expansión imperial nunca obedeció al interés de un solo sector de las clases capitalistas. Siempre expresó confluencias de todos los grupos dominantes.

El mismo inconveniente se verifica en la identificación del imperialismo con la preeminencia financiera, que Arrighi emparenta con la agresividad comercial y la declinación de las potencias hegemónica. Estima que Génova (desde 1540), Holanda (desde 1740), Gran Bretaña a partir (1873-96) y Estados Unidos (1970) padecieron “otoños financieros”, signados por la sustitución de inversiones productivas por especulaciones bancarias, que exacerbaron el belicismo. (18)

Esta visión discrepa con la cronología, pero no con el contenido de las tesis de Hobson o Hilferding. Presenta a los financistas como responsables de políticas guerreras tendientes a garantizar el manejo privilegiado de los recursos monetarios, pero olvida otros propósitos y protagonistas. Los imperios comerciales se expandían para asegurar mercados de venta, los imperios coloniales atropellaban para colocar excedentes industriales y el imperialismo del capital arremete para garantizar los negocios de las empresas transnacionales. El imperialismo protege los intereses de las clases dominantes y de sus distintos exponentes en cada época o país.

Pero Arrigihi no pone el acento en la diferenciación de estos grupos, sino en las consecuencias expansionistas que tiene el control del estado por cualquiera de estos sectores. Presenta al belicismo como un resultado de ese manejo ¿Pero acaso podría ser de otra forma? Quienes detentan el poder económico tienen a manejar también el poder político.

Arrighi estima que esa supremacía tiene consecuencias militaristas, cuando nadie se interpone en las decisiones de los poderosos. Pero olvida que los capitalistas no necesitan ejercer directamente los cargos que ocupan sus socios de la alta burocracia. Ambos sectores manejan las áreas estratégicas del estado burgués y ese control tiene efectos imperialistas, derivados del carácter destructivo que asume la acumulación. La primacía de una fracción guerrera al frente de ese estado, nunca fue un acontecimiento fortuito. Siempre obedeció a necesidades belicistas del conjunto de los dominadores.

Arrighi asocia el imperialismo con la expansión territorial, sin tomar en cuenta que esta característica sobresaliente de la era pre-capitalista perdió relevancia en el último siglo. Mientras que los viejos imperios necesitaban capturar regiones para sustraer recursos, el imperialismo contemporáneo obtiene los mismos insumos por medio de los negocios. Recurre a los réditos de la inversión extranjera, sin necesidad de imponer la sujeción formal de los territorios ajenos.

La presentación del imperialismo como una deformación militarista impuesta por financistas o grupos enriquecidos que manejan el estado tiene afinidades con la visión liberal. Identifica la agresión externa con la primacía del extremismo en los gobiernos metropolitanos y plantea razonamientos semejantes a los utilizados por los teóricos convencionales, para asociar exclusivamente al imperialismo con el militarismo y el territorialismo.

Este abordaje conecta el belicismo con la codicia descontrolada de ciertos segmentos minoritarios (conspiradores, fabricantes de armas, complejo militar-industrial). Visualiza al estado burgués como una entidad neutral, cuyo manejo está en disputa. Si ganan los militaristas hay efectos imperiales y si triunfan sus adversarios predomina la pacificación. Se desconoce que el devenir del estado está siempre condicionado por el interés mayoritario de los dominadores.

Es importante recordar también que los cursos imperiales no han sido patrimonio exclusivo del capitalismo occidental. Una gran potencia de Oriente –como Japón- encabezó el militarismo de principio del XX. Ese expansionismo alcanzó la misma virulencia que sus pares europeos, confirmando que la política de conquistas nunca fue un rasgo exclusivo del Viejo Continente.

El ensayo de Arrighi aporta importantes materiales de investigación de la historia china y esclarece aspectos esenciales de esa evolución, a través de fascinantes descripciones. Indaga las causas que condujeron a forjar el modelo introvertido de Oriente, desde una óptica muy distinta a las viejas miradas positivistas, que cuestionaban el estancamiento asiático reivindicando el progreso europeo.

Pero estas contribuciones contrastan con su discutible interpretación de Adam Smith, con las cuestionables continuidades que establece entre distintas economías de mercado y con la presentación del modelo chino actual, como la antítesis del imperialismo.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Ver también:

Notas:
1) Arrighi Giovanni, “The winding paths of capital”, New Left Review 56, Mars-April 2009, London
2) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 3 y 8)
3) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 3, 8 y 11).
4) Arrighi Giovanni, Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 1, 3, 11).
5) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid, (cap 1, 2, 3, 8 y11)
6) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 11).
7) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid, (introducción, cap,2)
8) Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid, (introducción, cap 5, 6). Arrighi Giovanni, “The winding paths of capital”, New Left Review 56, Mars-April 2009, London. Arrighi Giovanni, “Conceptos fundamentales para comprender el capitalismo actual”, Herramienta n 38, junio 2008.
9) Ferguson Niall, “El matrimonio entre China y EEUU no podía durar”, Clarín, 28-12-09
10) Arrighi Giovanni, “The winding paths of capital”, New Left Review 56, Mars-April 2009, London
11) Ver: Hart-Landsberg Martín, “China, capitalist accumulation and the world crisis”, XII International Conference of Economist on Globalization, La Havana, march 2010.
12) Arrighi Giovanni, “Entrevista”,www.mst.org.br/node, 20-6-2008-Arrighi Giovanni, “The winding paths of capital”, New Left Review 56, Mars-April 2009, London
13) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 3).
14) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid.(cap 6)
15) Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (epilogo) -Arrighi Giovanni, “The winding paths of capital”, New Left Review 56, Mars-April 2009, London.
16) Arrighi Giovanni, “Conceptos fundamentales para comprender el capitalismo actual”, Herramienta n 38, junio 2008. Arrighi Giovanni. Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (epilogo)
17) Hung, Ho Fung, “China’s crisis” The crisis this time Socialist Register 2011, Toronto 2011
18) Arrighi Giovanni, Adam Smith en Pekín, Akal, 2007, Madrid (cap 8).

Bibliografía:
-Anderson Perry. “Algunas observaciones históricas sobre la hegemonía”, C y E, año II, n 3, primer semestre 2010.
-Bello Waldem, “¿Salvará China al mundo de la depresión?”, www.zmag.org/znet
-Bello Waldem, “O neocolonialismo chines, IPS, 10-3-2010. Seongin Jeong, Página 12-Cash, 19-10-08.
-Fiori José Luis, “In memorian Giovanni Arrighi”, www.sinpermiso.info 13-7-2009
-Hung Ho-Fung, “China: ¿la criada de Estados Unidos?”, New Left Review 60, 2010-Hung, Ho Fung, “China’s crisis” The crisis this time Socialist Register 2011, Toronto 2011
-Jetin Bruno, “The crisis in Asia: An over-dependence on international trade or reflection of “labour repression-led” growth regime?”, International Seminar: Marxist analyses of the global crisis, 2-4 October 2009, IIRE, Amsterdam.
-Katz Claudio, “Las tres dimensiones de la crisis”, Número 37/38 de la revista Ciclos en la historia, la economía y la sociedad, Año XX, Vol. XIX, 2010
-Katz Claudio, -El porvenir del socialismo. Primera edición: Editorial. Herramienta e Imago Mundi, Buenos Aires, 2004 (cap 3)
-Katz Claudio.-“Crisis global: las tendencias de la etapa”, Aquelarre, Revista de Centro de la Universidad de Tolima, Colombia, vol 9, n 18, 2010,
-Kissinger Henry, “China y EEUU deben aprender a caminar juntos y al mismo ritmo”, Clarín, 1-2-10
-Petras James, ”Rising and Declining Economic Powers: The Sino -US Conflict”, 28-4 2010, www.lahaine.org/petras/
-Petras James, “Imperialism and imperial barbarism, 19-9-2010, www.mycatbirdseat.com/2010,
-Seong-jin Jeong “Review Giovanni Arrighi, Adam Smith in Beijing”, International Socialism Journal 123, Summer 2009.
-Stiglitz Joseph, Clarín, 15-5-09
-Yu Au Loong, “Fin d´un modelo ou naissance d´un nouveau modele”, Inprecor 555, november 2009

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El “¡yo no fui!” de Uribe: Ayer sembró miedo y ahora tiene… ¡Miedo!

Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

El ex presidente Álvaro Uribe fue interrogado ante la Comisión de Acusaciones, en el congreso colombiano.

Crítica, desenmascaramiento, desnudo de la verdad, sacuden hoy a esa disminuida figura, así como a casi todos los directores de la policía política secreta del DAS y sus diferentes jefes de la contrainteligencia, personajes confesos por haber interceptado a la oposición, periodistas, líderes de DDHH militantes políticos y sociales.

Agentes al servicio de un Terrorismo de Estado, son todas esas personalidades que él mismo ubicó en sus cargos. Pensar que fue tan “macho”, el pobre, que ahora resulta que teme y se apresura en decir que toda esta investigación es “una venganza criminal en contra de su gobierno y familia”.


El cinismo de Uribe no tiene límites, todavía piensa que subiendo el tono de su voz puede asustar a la gente, cuando ya le pegó un trompazo la verdad. Aún rodeado de fuertes engendros desde que comenzara su carrera política como aliado y socio de Pablo Escobar, barón de la droga en Medellín, semejante aparato montado en torno suyo no lo salvó de aparecer ocupando el puesto N° 82 en el ranking de corruptos.

Y no es que lo haya puesto cualquiera, sino que ese sitial se lo otorgó, nada más ni nada menos que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, según un informe secreto elaborado por esos otros engendros, en 1991 y publicado en la revista estadounidense News Week 2001.

Está muy bien posicionado porque la lista completa está formada por 103 personas, todas acusadas de formar parte como socios al “narcotraficante más violento y asesino que haya tenido Colombia”, el Capo No 1. de los Carteles, Pablo Escobar.

Esto le augura un triste final, como siempre ocurre en los cárteles mafiosos cuando de cobrar facturas se trata.

Cuando Luís Guillermo Pérez, representante de las víctimas y secretario general de FIDH, Federación Internacional de los DDHH con sede en París, tomó la palabra, el ex presidente colombiano no tuvo valor para quedarse frente a la comisión investigativa del Congreso colombiano. Su rostro demuestra tanto odio, tanto veneno incorporado en su anatomía, que jamás lo han visto sonreír. Ver su fotografía es percibir la ausencia del más mínimo sentimiento, una frialdad comparable a la de la serpiente.

A esta percepción personal, ahora se suman los datos y pruebas aportadas por Luis Guillermo Pérez contra el ex presidente de los colombianos, que lo dejan enganchado como un mandatario que ordenó las acciones terroristas más espantosas a través de sus órganos de seguridad y de inteligencia militar.

En lo que a mí respecta, tengo experiencias de lo que representa el terrorismo de estado, ya sea a través de acciones de guerra psicológica como de amenazas de muerte constantes durante todo 2005. También están las pruebas técnicas a través de los documentos que confirman cómo las máximas autoridades del DAS daban cuenta e informe de sus andanzas diarias al mandatario.


COMENTARÉ UN SOLO EJEMPLO de ese reporte a Uribe sobre los sucesos el 15 de junio de 2005. Tenía programado hacer una gira por Centroamérica. Durante todo el trayecto de taxi de mi apartamento, en el norte de Bogotá, tuve a los supuestamente “invisibles” agentes, detrás mío. En el aeropuerto fui fotografiado en 5-6 ocasiones, todo está documentado en mi carpeta personal que armó el DAS ese año. La carpeta fue decomisada, como tantas más, por la fiscalía colombiana en 2009 y ahora son pruebas técnicas en cuatro procesos judiciales en contra el entonces jefe del DAS, Jorge Noguera (1).

Pero la “sombra” no terminaba ahí. Dicen los agentes del DAS en su informe en una segunda carpeta donde figuro (2):

“En el interior del avión 690 del Grupo Taca, el 15 de junio 2005, con destino a San José de Costa Rica, se detectó en su equipaje un computador, procediendo a ubicarle momentáneamente un imán, con el fin de borrar su memoria”.


¿Cómo podemos caracterizar tal acción?

¿Qué hubiera pasado si los agentes de Chávez, por mencionara a alguien, hubieran hecho algo similar con un periodista de CNN con destino a Atlanta?

Recordemos que esa acción terrorista fue realizada en área internacional, más precisamente, mientras me encontraba sentado en la butaca de un avión listo para despegar del aeropuerto internacional El Dorado, el 15 de junio de 2005 en donde no se permite ningún tipo de aparatos electrónicos.

Los agentes no contentos de intentar borrarme el contenido de mi computador, culminaron su informe del día con lo siguiente:

“Se envió (un) correo (electrónico) anónimo a las autoridades policiales de Costa Rica, difundiendo presencia de terrorista en el avión con las características de Dick Emanuelsson” (pag 11 del DAS).

En la página 9, esos mismos agentes fueron más objetivos, al presentarme como un defensor de las organizaciones sociales, hecho que no voy a negar. Pero agregan que “ataca políticas gubernamentales del presidente…” y que “establece vínculos entre los organismos de seguridad y AUC (los paramilitares)”. Tampoco lo puedo negar.

En la página 11 hay un mapa que marca mi itinerario por el mundo, registrados con líneas entre país y país, datos que son reales ya que jamás negué ser corresponsal en Latinoamérica para el diario sueco Norrskensflamman, donde trabajo desde 1984, acreditado en Colombia entre 2000 y diciembre de 2005 cuando me vio obligado de abandonar el país por las constantes amenazas de muerte, llamadas telefónicas que ahora sabemos quienes eran los autores.

En la página 12 siguen las tareas contra mi persona:

“Iniciar campaña (de) desprestigio a nivel internacional, a través de las siguientes actividades:

– Comunicados
– Inclusión Video FARC
– Gestionar la suspensión de Visa

Foto: Cuando el DAS y Uribe no pudieron silenciar al periodista sueco a través amenazas de muerte, optaron por la guerra sucia, leyendo bien los manuales de la CIA.

Al otro periodista que figura en esta carpeta de 326 páginas, Hollman Morris, le achacaron las mismas conclusiones. Es decir, fuimos víctimas de acciones de guerra sucia, desprestigio, montajes, mentiras y amenazas constantes.

Fotos: ¿Para que robar el pasaporte del periodista Hollman Morris? Los agentes del DAS son ruedas sueltas u obedecieron las ordenes de Uribe que públicamente acusaba
a Hollman Morris por estar al servicio a las FARC-EP.

El plan de desprestigio constituía en hacer montajes incluyéndonos como guerrilleros en videos de la guerrilla, como DAS hizo con Freddy Muñóz, periodista colombiano de Telesur. Colocaron su cabeza en un cuerpo de un guerrillero de casi dos metros, ignorando que el colega es de muy baja estatura. La tarea política del DAS era de acusarnos de ser terroristas internacionales, para así “neutralizar” nuestra labor investigativo en contra Uribe por sus nexos con la mafia, el narcoparamilitarismo y el verdadero carácter terrorista del estado colombiano. Hacerlo en ese hermoso país tiene sus costos, además de más de 200 periodistas asesinados…

Uribe ha negado sistemáticamente todo tipo de acciones ilegales, utilizando a sus agentes del DAS en su agenda política. Uno de los directores de ese organismo nefasto, Maria del Pilar Hurtado, no era nada tonta y solicitó y recibió, en tiempo récord, asilo político en Panamá donde, casualmente, se encuentra el compadre político de Uribe, Ricardo Martinelli, fuerte empresario y hombre de la extrema derecha panameña.

Foto: Al servicio al Patrón; Maria del Pilar Hurtado, jefa del DAS, ahora asilada en Panamá.

Es el mismo presidente el que ha dado su territorio otra vez a los gringos además de calmar su apetito de nuevas bases militares en territorio panameño y que, igual como Uribe, recibió la delegación del golpista hondureño. Roberto Micheletti solo diez días del golpe militar en el país centroamericano, el 28 de junio de 2009.

Lo que aquí he presentado sólo es un fragmento de increíbles delitos cometidos por los subalternos de Uribe, en el DAS.

Cabe que nos preguntemos:

¿Habrían cometido ellos esos delitos sin el consentimiento u órdenes expresas de Uribe?

¿Cómo fue que dijo el veterano periodista Juan Gossaín, esa mañana en su editorial en la RCN Radio? (3):

“Los colombianos tenemos derecho a saber quién fue el que intentó convertir a nuestro país en un Estado de policías y de terroristas del Estado (…) ¿Quién fue el que concibió el macabro plan de perseguir a opositores, reales o imaginarios, como si fueran delincuentes? ¿Quién está atrás de esto? ¿Tres detectives del DAS? ¡No me hagan reír! (…) Queremos saber si el DAS es una institución respetable del Estado o es una cueva de bandidos. Esto no lo hacen sino los bandidos: perseguir a los demás, poner bombas para hacer creer que fue la oposición (…)”

Dice Carlos A. Lozano Guillén el periodista y director del semanario Voz, otra víctima de la persecucción del DAS-G3:

“Álvaro Uribe debe responder por las chuzadas”

Por Pacocol

“El ex presidente Álvaro Uribe Vélez debe responder por las llamadas chuzadas del DAS, que fueron realmente acciones criminales, orientadas desde la ‘Casa de Nari’, como se le llamaba entonces, para perseguir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a congresistas y dirigentes políticos de oposición y a periodistas críticos del Gobierno”, dijo Carlos A. Lozano Guillén, director de VOZ y dirigente del Partido Comunista Colombiano y una de las víctimas de las chuzadas.

La declaración la hizo con ocasión de la versión libre de Uribe Vélez ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, hoy 18 de agosto de 2011. Agregó Carlos A. Lozano Guillén: “Es una situación especialmente grave y compromete a Uribe Vélez, porque a través de esas llamadas chuzadas se adelantaron campañas de intimidación, amenazas y desprestigio de los afectados”. Para Lozano, esa actividad criminal adelantada por el G3 del DAS, célula ilegal, pero con el consentimiento de los directores de la época y de la ‘Casa de Nari’ está comprobada. “No es casual que el propio ex presidente Uribe le haya gestionado el asilo a María del Pilar Hurtado en Panamá, fue la manera de silenciarla de manera amistosa”, dice el Director de VOZ y dirigente comunista.

Para Carlos Lozano, “está comprobado por las declaraciones de varios ex funcionarios del DAS, condenados y purgando condena, que las informaciones eran entregadas a Bernardo Moreno y José Obdulio Gaviria, colaboradores cercanos del ex mandatario y con fácil acceso al despacho privado. Al escritorio en este sitio llegaban los informes que eran utilizados por Uribe para señalar y cuestionar a sus contradictores”. Moreno y Gaviria están bajo investigación por esta actividad criminal. El primero de ellos, ex secretario privado, está en la cárcel.

“Si hay justicia en este país para ciertos ‘intocables’, Uribe Vélez debe responder y debe ir a la cárcel, porque no hay duda que fue informado de esa actividad ilegal y la utilizó para estigmatizar a sus enemigos", según Lozano

Recordó Carlos Lozano, que el 26 de febrero de 2006, a través de Radio Caracol en entrevista con el periodista Darío Arizmendi, entonces presidente Álvaro Uribe Vélez dijo que Carlos Lozano era “asesor político y colaborador de las FARC”, términos con que fue calificado el dirigente comunista en los informes preparados por el DAS para la ‘Casa de Nari’ con base en los seguimientos y chuzadas ilegales. Así aparece en las carpetas halladas en el allanamiento de la Fiscalía a la sede del DAS en las oficinas del G3 en donde estaba toda la información recopilada sobre el Director de VOZ, desde 2002, de espionaje ilegal. Lozano recibió amenazas, flores para su funeral, acciones hostiles, todas denunciadas al presidente Uribe y de las cuales nunca obtuvo respuesta. Para Carlos Lozano “Uribe Vélez conocía de estos delitos, los estimuló porque como aseguran varios ex altos funcionarios del DAS en muchos casos fueron solicitados por Bernardo Moreno y José Obdulio Gaviria. Además, el DAS depende en línea directa de la Presidencia de la República”.

Lozano puntualiza de forma directa que durante la presidencia de Uribe Vélez, “la ‘Casa de Nari’ fue convertida en un antro visitada por criminales y de donde se orientaron acciones ilegales como las investigadas por la Comisión de Acusaciones de la Cámara”.

Bogotá D.C. 18 de agosto

Notas:
1) “DAS, TERRORISMO DE ESTADO”, la carpeta con 454 páginas que armó DAS sobre la actividad periodística y privada de la vida del periodista sueco Dick Emanuelsson (http://das-terror.blogspot.com/).
http://das-terror.blogspot.com/2011/05/folio-22.html
2) Juzgado Sexto AZ 63 Penal 0: El espionaje del DAS-G3 contra los dos periodistas y el Colectivo de Abogados Alvear Restrepo. http://es.scribd.com/doc/58645668/Juzgado-Sexto-AZ-63-Penal-0-El-espionaje-del-DAS-G3-contra-la-oposicion-de-Uribe
3) Editorial de Juan Gossaín. Sobre las “chuzadas” del DAS. http://www.rcnradio.com/node/22862
EL TERRORISMO DEL ESTADO COLOMBIANO EN EL EXTERIOR
Algunos reportajes de Dick Emanuelsson sobre el espionaje del DAS-G3
1) Asesor político de Carlos Castaño está señalando a periodistas y parlamentarios suecos desde Radio Caracol.http://www.argenpress.info/2011/05/colombia-asesor-politico-de-carlos.html
2) El espionaje de Uribe en España y en Colombia contra españoleshttp://www.albatv.org/El-espionaje-de-Uribe-en-Espana-y.html
3) Cancillería sueca se pronuncia sobre amenazas de Uribe contra refugiados políticos en Sueciahttp://www.argenpress.info/2010/02/cancilleria-sueca-se-pronuncia-sobre.html
4) Ex diplomático Uribista, en Estocolmo, fue asesor político de Carlos Castaño quien pagó por su trabajohttp://www.argenpress.info/2009/05/ex-diplomatico-uribista-en-estocolmo.html
5) Uribe amenaza s cineastas argentinos y a refugiados políticos colombianos. Embajador colombiano en Suecia desconoce las declaraciones de Uribehttp://www.argenpress.info/2010/01/uribe-amenaza-cineastas-argentinos-y.html
6) VIDEO: “¿Yo entonces puedo escribir en su página que Álvaro Uribe es un Narco-Presidente”? La Fuerza Aérea (FAC) no quiere saber de su propia publicación.
Esta es la entrevista con la teniente coronel Nancy Cárdenas, máxima jefe de las publicaciones de la Fuerza Aérea Colombiana donde miente cuando dice que la crónica de Yamhure fue tomada del diario El Espectador. En realidad fue tomado de la Revista del Ejército Nacional de Colombia, mayo-junio 2010, escrito por Yamhure, el asesor político de Carlos Castaño http://www.kaosenlared.info/noticia/121029/yo-entonces-puedo-escribir-pagina-alvaro-uribe-narco-presidente
Videos YouTube(3): “Yo soy integrante de la Comisión Internacional de las FARC“
1: http://www.youtube.com/watch?v=-1LH79EWXbY&feature=player_embedded
2: http://www.youtube.com/watch?v=IDtihe3WBPo&feature=related
3: http://www.youtube.com/watch?v=ZH0tA2jRBhw&feature=player_embedded
7) Colombia: Así arma el jefe del G3, José Obdulio Gaviria, el expediente contra Joaquín Pérezhttp://www.argenpress.info/2011/05/colombia-asi-arma-el-jefe-del-g3-jose.html

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Costa Rica: Le tomo la palabra, doña Laura

Luis Paulino Vargas Solís (especial para ARGENPRESS.info)

En declaraciones ante la prensa emitidas hace pocos días, la Presidenta Laura Chinchilla explicó que, a su juicio, la crisis que afronta actualmente la Caja del Seguro Social (CCSS) debe ser asumida y enfrentada como un “tema país”, esto es, como algo que debe ser resuelto a partir del diálogo amplio y democrático y el concurso comprometido de todos los sectores de la sociedad costarricense, más allá de banderías partidarias e intereses electoreros, gremialistas, sectoriales o de otro tipo.

Bien, por doña Laura. Los días que corren, erizados de amenazas y crisis, son tiempos que exigen liderazgos de altura; desprendidos, generosos, magnánimos. Es la única forma de enfrentar los desafíos que se nos presentan y hacerlo de forma que se restablezcan la equidad y la justicia y que la democracia se amplíe y perfeccione. De otra forma, no solo se sufrirán los impactos inhumanos de la crisis, sino que estos sacrificarán la democracia en la misma medida en que descarguen su golpe sobre quienes son más pobres y débiles.
Así las cosas, no queda sino tomarle la palabra a la señora Presidenta. La Caja es, muy probablemente, el tema principal en la actualidad de Costa Rica, en el tanto se trata de la institución central –sin duda la más importante- dentro de nuestro sistema de seguridad social. Es, por antonomasia, “el” tema-país.
De ahí, estas modestísimas y muy respetuosas sugerencias que le formulo a doña Laura, las cuales se inspiran íntegramente en su proclama del problema de la Caja como un tema país. No dudo que es honesta y sincera la posición expresada por la señora Presidenta, de forma que asumo que no tendrá inconveniente en impulsar reformas que rompan con la lógica político-partidaria desde la cual se ha manejado tradicionalmente esta institución, con resultados tan obviamente perniciosos.

Aquí mis humildes propuestas:

1) Despolitización de la Caja. Por la enorme significación e impacto social, cultural y económico que deriva de las funciones y responsabilidades que competen a esta institución, su funcionamiento debe responder a una planificación de mediano y largo plazo, con arreglo a intereses nacionales superiores e independiente de los vaivenes asociados a los énfasis e intereses característicos de cada período gubernamental de cuatro años. Deben, por lo tanto, modificarse las leyes de forma que:

a. desaparezca la figura de la presidencia ejecutiva;
b. la junta directiva sea elegida por períodos distintos de los gubernamentales y con base en criterios estrictos que garanticen independencia respecto de estrechos intereses político-electorales, económicos o gremiales, y de forma que se equilibren la representación de la ciudadanía –en particular de la población usuaria y cotizante- y la idoneidad técnica y profesional;
c. los cuadros gerenciales deben ser elegidos con base en rigurosos procesos de selección que garanticen la mayor solvencia profesional y ética;

2) Rendición de cuentas y control ciudadano. La normativa debe ser modificada a fin de propiciar la mayor transparencia en la gestión de la Caja, así como la vigencia de procesos amplios y rigurosos de rendición de cuentas y un control ciudadano eficaz y permanente. Aparte la función específica que la ley asigna a la Controlaría General de la República, me parece que deben fortalecerse mecanismos de supervisión directa por parte de la ciudadanía y, en particular, por parte de la población usuaria. Es esta una forma de ampliar y profundizar la democracia y de devolver a la ciudadanía el control de aquellas instituciones clave que constituyen nuestro Estado social de derecho. Si se trata de rehabilitar la democracia y restablecer la confianza, ese es del tipo de medidas que, con valentía y decisión, deberían ser impulsadas. Al respecto, sugiero dos posibles mecanismos de control:

a. La formación de una comisión permanente de notables –personas totalmente independientes, de gran solvencia técnica, profesional y ética- quienes realizarán una evaluación periódica –digamos cada dos años- del funcionamiento y calidad de los servicios de la Caja, al modo de una auditoría ciudadana que ausculta el funcionamiento de conjunto de la institución. Esta sería la Comisión Auditora Nacional. Sugiero que esta comisión podría estar formada por cinco personas, nombradas a partir de ternas propuestas por los consejos universitarios de las universidades públicas. Sobre esa base se realizaría la elección de los cinco integrantes, la cual correría por cuenta de la Defensoría de los Habitantes. A su vez, esta sería responsable de darle seguimiento al funcionamiento de la comisión. Desde luego, tal Comisión tendría acceso a toda la información relevante que requiera.

b. Crear por ley la figura de las “comisiones auditoras ciudadanas”, las cuales se constituirían por parte de las personas usuarias en todos los hospitales, clínicias, EBAIS y dispensarios de la Caja, y que tendrían atribuciones tales como: solicitar información en relación con cualquier asunto que sea del interés de las personas usuarias; plantear denuncias, quejas y solicitudes de corrección o enmienda ante los órganos, funcionarios o instancias que corresponda; realizar denuncias públicas, etc.

Aquí dejo estas modestas sugerencias. Quizá tengan sentido y sean viables; quizá no. En todo caso, estoy convencido que si nuestro pueblo asume con plena conciencia un rol ciudadano activo y beligerante, de ahí saldrán magníficas propuestas que le permitirán a doña Laura dar cumplimiento exitoso a su propuesta de hacer de la Caja un “tema país”.

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Venezuela. Para Avanzar en Revolución: Equivocaciones del camarada Chávez

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

La construcción de una institucionalidad jurídico-política que exprese la esencia del Estado democrático y social de Derecho y de Justicia es un objetivo esencial, inmediato y estratégico que comienza con la actuación efectiva de las instituciones en el seno de la sociedad, tal como se diseñaron en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 y lo expresan muchas leyes. Sin esa actuación no es difícil, sino imposible que se construya realmente ese Estado Revolucionario (o Socialista) y que se consolide la revolución. La construcción, en la práctica concreta, de esa Institucionalidad es lo que hará que la revolución se convierta en hecho real dejando de ser simple promesa que deriva hacia el engaño y la tragedia.

Escuché al Presidente Chávez llamando a la construcción de esa institucionalidad aprobando más leyes y a que el pueblo exija y proteste reclamando a los gobernadores, alcaldes y demás funcionarios que se cumplan las leyes y los derechos de la población.

El Pueblo se organiza y protesta

Se equivoca el camarada Chávez cuando considera que es el pueblo el que ha faltado en su protesta y exigencia para buen funcionamiento de esa institucionalidad. El pueblo, en todos sus estratos, los trabajadores asalariados del sector privado y del público, de todas las áreas de la economía, diversos grupos de trabajadores independientes, pequeños y medianos empresarios, del campo y de la ciudad, han dado muestras reiteradas y sacrificadas de esa exigencia. En todas las áreas de la vida social se presenta el mismo cuadro.

Crisis Institucional en la seguridad

Por ejemplo en el campo de la seguridad; con una paciencia cercana a la humillación muchos ciudadanos asisten todos los días y a toda hora ante los organismos de seguridad a exigir, solicitar y rogar que los oigan en sus necesidades y que cumplan con el deber que tienen de proteger al pueblo frente a la cruel agresión del hampa que roba, atraca, hiere y mata a mansalva. Estos cuerpos no sólo no investigan, sino que ya ni siquiera toman las denuncias de los delitos. El ciudadano tiene que padecer el desprecio de los cuerpos de seguridad, como una especie de tortura infamante o de penitencia capital, por haber sido víctima del hampa. Ante la conducta revolucionaria, diligente y cívica de los trabajadores, los pequeños y medianos empresarios y en general del pueblo, la alta burocracia gubernamental y de los poderes públicos dan reiteradas y frecuentes muestras de lo contrario:…De no oír, de no corregir. Insisten tercamente en los errores y atropellos, en la violación sistemática de los derechos laborales y populares.

Quiebre de la institucionalidad en lo penitenciario

El apocalíptico episodio de las cárceles de El Rodeo y la dantesca tragedia de todas las cárceles venezolanas evidencian la ABSOLUTA VIOLACIÓN Y MENOSPRECIO del Poder Público, especialmente del Gobierno Nacional, de la institucionalidad, de las leyes existentes y también de la Constitución. Sobre este tema, como autocrítica, sólo escuchamos al camarada Chávez decir que el Gobierno estaba reprobado en esa materia. Cuando la situación es verdaderamente escandalosa. Se creó un Ministerio para el Servicio Penitenciario y al frente del mismo nombró a la camarada Diputada Iris Valera, por quien profeso simpatía por su consecuencia y valentía. En sus primeras declaraciones, según los medios informativos, manifestó, entre otras cosas, que liberaría 20.000 presos, que la población penal era elevada porque las leyes venezolanas eran muy punitivas, dando orden de no aceptar más reclusos en los establecimientos penitenciarios durante dos meses; amenazando con recurrir a la Presidenta del Tribunal Supremo para destituir sumariamente a los jueces que no hicieran caso de sus requerimientos. De ser ciertas tales afirmaciones, revelan desconocimiento de principios elementales de la criminología, del derecho penal y procesal, de las normas penitenciarias vigentes y de las relaciones entre los Poderes Públicos, incluso de datos primarios de la reciente historia penal y penitenciaria del país. Lo cual es muy grave para la institucionalidad.

Un Estado que cumpla las leyes para respetar los derechos

También se equivoca nuestro camarada Chávez cuando habla de la necesidad de más y más leyes. Si algo ha habido en estos 12 años y medio de período revolucionario ha sido una enorme producción de leyes, que podemos llamar a granel. Tantas que los abogados, incluso los profesores, no las conocen y no las enseñan en las Universidades. El problema central no son más leyes, sino QUE ESTAS SE CUMPLAN.

Servidores Públicos idóneos

El reto es preparar al cuerpo de servidores para que cumplan con sus deberes y atribuciones. Colocar en los cargos a los más capaces, a quienes tengan conocimiento y sensibilidad social, a quienes ejerzan sus funciones, no pensando en los intereses y el aplauso del padrino, ni en los beneficios personales, familiares y partidistas que obtendrá, SINO EN EL BIENESTAR COLECTIVO. El reto es colocar en los principales cargos a quienes piensen con cabeza propia y con sus conocimientos den solución a los problemas basados en los principios y normas de la Constitución y las leyes con sentido de la justicia y social e individual. Esa es la tarea que debe cumplir el camarada Chávez, con humildad, firmeza y tesón rechazando el nepotismo, el sectarismo, toda lisonja y culto a la personalidad, que son el principal obstáculo para que se construya esa institucionalidad.

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La Constitución monárquico-presidencialista hace agua por todos los costados

Rafael Luis Gumucio Rivas

El presidencialismo monárquico, sea en el modelo norteamericano o en el latinoamericano, está demostrando su incapacidad para enfrentar los grandes problemas y los consecuentes desafíos en los planos económico, social y político.

Cuando los conflictos sociales se radicalizan, en algunos casos dando paso a posiciones extremas, los mecanismos del presidencialismo hacen ver al desnudo la incapacidad de resolver problemas centrales de la vida social.
En Estados Unidos, durante las semanas precedentes, ante el problema burocrático de alza del techo de la deuda mostró, en toda su realidad, la miseria de la clase política y la incapacidad del sistema, frente a un presidente de la república, con minoría en la Cámara de Representantes, consecuencia del triunfo republicano en la mitad del período de cuatro años (los Representantes duran en su cargo solamente dos años). La mayoría republicana terminó dominada por el sector extremista de derecha, el “tea party”, que se opone a todo aumento de impuestos bloqueando, durante un largo tiempo, toda posibilidad de acuerdo. A su vez, el presidente Barack Obama ha mostrado poca habilidad de negociación para enfrentar el problema económico, como también un débil manejo respecto al tema del techo de la deuda. Este panorama se enmarca dentro del juego político de las elecciones presidenciales y de Congreso para el 2014.
La monarquía presidencial sólo puede funcionar cuando el jefe de Estado y el o los partidos que lo apoyan tiene mayoría en ambas Cámaras. En el caso chileno, de 1925 a 1973, tuvimos un régimen político de doble minoría: la democracia podía funcionar en base a alianzas políticas, con partidos flexibles como el P. Radical -que, ora pactaba con la derecha, ora con la izquierda– el ejemplo más emblemático de esta práctica fue el período de Gabriel González Videla, que compuso su gabinete con todos los partidos políticos existentes. La Democracia Cristiana, si bien tuvo mayoría en la Cámara de Diputados, el conflicto ideológico se trasladó al partido “único”, entre oficialistas y rebeldes y terceristas.
La Constitución autoritaria de Augusto Pinochet, refrendada por Ricardo Lagos y sus ministros, no ha hecho más que profundizar los conflictos, ya no solamente entre los poderes del Estado, sino también entre la casta política y la sociedad civil –hoy en plena rebeldía contra el modelo neoliberal, la lepra de la desigualdad, y la educación factor eje de la segregación social-.
Asistimos a una crisis en que los representados ya no aceptan, ni creen a sus mandatarios, la mayoría de ellos designados a dedo por directivas políticas y, los demás, adquirieron sus curules gracias a un sistema binominal, que les garantiza un puesto vitalicio, en cualquiera de las dos Cámaras, sin necesidad de competir (se da el caso paradojal de algunos que compiten solos y llegan segundos).
En la mentalidad autoritaria el representante, una vez elegido, no necesita consultar, ni buscar la aprobación de sus representados y, como “es vitalicio”, su mandato es absoluto. En teoría política, esta concepción se basa, específicamente, en el Leviatán, de Thomas Hobbes.
La concepción democrática del mandato es muy distinta: según John Locke, el mandato es fiduciario, es decir, puede ser siempre recuperado por el verdadero propietario, la soberanía popular. Durante el período de la Revolución Francesa, la nación tenía derecho a relevar a sus representes; lo mismo ocurrió en la Comuna de París.
En conflicto entre la sociedad civil y la casta política no parece encontrar solución si no se recurre a la figura democrática de una Asamblea Constituyente y, previamente, una consulta plebiscitaria sobre temas fundamentales, como la educación de calidad, pública y gratuita, como también un cambio en el sistema tributario que permita financiar estas urgentes e inaplazables reformas.
El presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, reacio a abandonar sus concepciones conservadoras –y tal vez con ánimo de perpetuarse en el poder-, se opone a la convocatoria al plebiscito, entrando en conflicto con la mayoría de sus camaradas de partido y con los otros duques de la fenecida Concertación, que están dando sus últimos aletazos en la UTI.
Es una torpeza sostener que la democracia representativa es contradictoria con la directa, el plebiscito se ejerce tanto en regímenes parlamentarios, como semi presidenciales y presidenciales: en Francia, el general De Gaulle, fundador de la V República, empleó el plebiscito en repetidas ocasiones y, en el último de ellos, significó su salida del poder; en Austria, en Alemania, en Dinamarca y en Italia, un número determinado de ciudadanos puede convocar a un plebiscito para revocar una ley, -como aquella que garantizaba, en Italia, la impunidad de Silvio Berlusconi-.
En la democracia directa existen diversos mecanismos para tomar decisiones:
• El plebiscito de arbitraje, que convoca a los ciudadanos a resolver el conflicto entre poderes del Estado.
• El plebiscito e consulta, que no tiene imperio, ni carácter vinculante.
• El recall, que consiste en la revocación e mandatos
• El veto popular que convoca a la ciudadanía para vetar una ley aprobada por los poderes del Estado.
Las Constituciones chilenas de 1833, 1925 y 1980 se han impuesto a consecuencia de una guerra civil, la primera, y del poder militar, las dos últimas. La historiografía de derecha se ha encargado de demonizar el período que va desde la abdicación de O´Higgins hasta Lircay, como el de la primera anarquía; esta visión conservadora es falsa y, en extremo, ideologizada. Por el contrario, la Constitución de 1826, la federalista de J. M. Infante, el verdadero padre de la patria, definía la democracia como republicana, representativa y popular, poniendo término, por ejemplo, a los mayorazgos, ante la indignación de la aristocracia santiaguina. La Constitución de 1828, la más liberal y democrática de nuestra historia, planteaba la elección por sufragio popular de intendentes y gobernadores, debía ser ratificada por un congreso constituyente, en 1836, sin embargo, no pudo ser convocada a causa de la rebelión militar, encabezada por Joaquín Prieto y Diego Portales.
En 1925, los militares y Arturo Alessandri habían prometido convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna presidencialista, pero asustados ante el poderío popular, el demagogo presidente Alessandri prefirió llamar a dos Comisiones, una grande, que debía discutir los principios generales y, una pequeña, compuesta por pocos notables, que redactaría el texto de la Constitución que, en esta ocasión, fue preparado en su integridad, por José Maza; indignados algunos miembros de esta Comisión, amenazaron con retirarse, y fue en ese momento en que el inspector del ejército, Mariano Navarrete, en una famosa arenga, poco menos que instó a los miembros de la Comisión a aprobar el texto.
El presidente de la república convocó a un plebiscito contra la voluntad de los partidos Conservador, Radical y Comunista, cuyo resultado fue el siguiente: sobre 302.304 inscritos, votaron sólo 135.738, apenas el 44,9%, lo que significó que hubo más abstención que sufragios; el voto rojo a favor de la Constitución obtuvo el 93,9%; el voto azul, que consignaba la reforma al sistema parlamentario, el 5,3% de los votos; la blanca, el 0,48%.
Tanto Jorge Alessandri, como Eduardo Frei plantearon una idea de plebiscito arbitral, es decir, convocar a los ciudadanos para resolver los conflictos entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, sin embargo, no se hizo necesario convocarlos. Eduardo Frei proponía plebiscito cuando el Congreso se negara a delegar facultades en el Ejecutivo, o el rechazo del Congreso a una reforma constitucional.
La Constitución pétrea y autoritaria del dictador Pinochet tiene tales amarres que, hoy por hoy, hace imposible el llamado a plebiscito, pero la fuerza del movimiento social podrá permitir que los ciudadanos, verdaderos detentores del poder, puedan resolver temas tan importantes para el desarrollo del país, como los planteados por el movimiento estudiantil.

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Argentina: Rechazan planteos de la defensa. Bussi y Riveros irán a un nuevo juicio oral por el robo de bebés durante la dictadura

PRIMERA FUENTE

El ex gobernador tucumano Domingo Bussi y el ex jefe de Campo de Mayo, Santiago Riveros, irán a un nuevo juicio oral, esta vez por robo de bebés durante la dictadura, según confirmó la Cámara Federal porteña.

La Sala I del tribunal rechazó los planteos de las defensas de ambos represores y de dos médicos acusados por los delitos de “sustracción, retención, ocultamiento y supresión de identidad de menores ocurridas entre 196 y 1978” en esa gran guarnición.

Los médicos son Jorge Habid Haddad, que se desempeñó como subdirector del Hospital Militar de Campo de Mayo, y Ramón Oscar Capecce, ex jefe del Servicio de Cirugía, ambos a cargo de la maternidad clandestina donde las mujeres secuestradas daban a luz a sus hijos luego robados.

Riveros era titular del Comando de Institutos Militares de Campo de Mayo y Bussi, segundo comandante de ese Comando.

Los casos concretos que se ventilarán en el juicio oral ahora confirmado son el robo del hijo de María Eva Duarte de Aranda, Marta Graciela Alvarez, Susana Stritzler, Myriamn Ovando y Liliana Isabel Acuña.

Las defensas de los acusados habían pedido la nulidad de las elevaciones a juicio aduciendo que los pedidos de la fiscalía y de los querellantes -Liga Argentina por los Derechos del Hombre, Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos y Abuelas de Plaza de Mayo- era “imprecisa”.

“No se advierte defectos formales que se justifiquen la sanción procesal pretendida”, dijeron en su confirmación los camaristas Eduardo Farah y Jorge Ballestero.

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Argentina, Entre Ríos: El congreso de AGMER resolvió nuevos paros

INFOALTERNATIVA

El miércoles 24 los docentes del gremio harán un paro parcial de dos horas por turno. Mientras que el 1º de septiembre la medida será por 24 horas. “Las acciones votadas tuvieron un consenso muy amplio”, destacaron desde AGMER.

La Asociación Gremial del Magisterio (Agmer), dispuso por Congreso realizar dos nuevas medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales. La primera será el miércoles 24, con un paro parcial de dos horas por turno. Siete días después, la huelga será por 24 horas.

A esta medida se llegó por consenso entre las representaciones de los departamentos, que en su mayoría llevaban mandato de proseguir el plan de lucha, indicó Luis Fernández, secretario de prensa del gremio. La anterior medida de acción directa de Agmer habían sido dos paros: uno de 48 y otro de 72 horas.

“La próxima semana, el miércoles 24, habrá un paro parcial de dos horas por turno. El miércoles 1º de septiembre habrá una huelga de 24 horas. Ese es el plan de acción que se ha definido”, indicó Fernández, en un aparte de la sesión del Congreso de la entidad gremial, que seguía sesionando durante la tarde.

El dirigente dijo que a la decisión se llegó luego de un debate que se dio durante todo el día, en el que estuvieron presentes “cuestiones internas del sindicato y la inflexibilidad del Gobierno para otorgar el aumento, con un análisis de las respuestas que las autoridades vienen dando”, abundó.

En ese sentido “cada uno de los departamentos expuso su mandato. La amplia mayoría, ante la falta de una respuesta por parte del Gobierno a la justa demanda salarial, traían orden de realizar un plan de acción, por lo que las acciones votadas tuvieron un consenso muy amplio”, relató.

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Argentina, Santa Fe: Puja por la reforma previsional docente. Los maestros van al paro

REDACCION ROSARIO

La asamblea provincial convocada por la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé), decidió este jueves por amplia mayoría realizar un cese de actividades por 24 horas el próximo jueves. Otro paro de 48 horas quedó latente, a la espera de una mejor oferta por parte del gobierno.

La demanda de los docentes por una rebaja de la edad jubilatoria será acompañada a partir de la semana que viene por paros y movilizaciones luego de meses de negociaciones infructuosas. La asamblea provincial de Amsafé que debatió durante cuatro horas, rechazó por abrumadora mayoría, la propuesta del gobierno de Hermes Binner por omitir ésta el eje de la disputa.

La secretaria general de Amsafé, Sonia Alesso, aseguró que los maestros "resolvieron por amplia mayoría ir al paro" y precisó que votaron más de 24 mil maestros, de los cuales 14.031 se inclinaron por un paro que supere las 24 horas.

Además, 8.846 optaron por un paro de actividades de 24 horas, 1.037 votaron por realizar medidas de protesta pero sin paro y sólo 140 docentes prefirieron aceptar la postura del gobierno.

"De esta forma, con una mayoría tan importante se resolvió un paro de actividades de 24 horas para el jueves y, en caso de no haber solución por parte del gobierno también se hará un paro de 48 horas, que todavía no tiene fecha y será confirmado en una reunión de secretarios seccionales", agregó Alesso.

El gobierno insiste en mantener la edad jubilatoria en 57 años para las mujeres y en 60 para los hombres siempre y cuando hayan cumplido con 30 años de aportes, ofreciendo computar a razón de dos años por uno en caso de que se exceda la edad límite de manera de alcanzar el segundo requisito.

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Cacerolazos en Chile cierran jornada de protestas

PL

Casi hasta entrada la madrugada los cacerolazos en diferentes ciudades de Chile cerraron otra jornada de demostraciones masivas por un modelo político diferente, garante del acceso universal y gratuito a la educación.

El sonido de ollas y cacerolas, en manos de estudiantes, profesores y trabajadores, irrumpió anoche en plazas de Santiago y de otras importantes urbes del país como La Serena, Valparaíso, Temuco y Concepción, reportó la radio local.

La convocatoria a la peculiar manera de protestar estuvo a cargo de la Confederación de Estudiantes de Chile, organización que aglutina a una treintena de federaciones universitarias y que aboga por el fin del lucro en todos los niveles de enseñanza.

"Las cacerolas se toman otra vez los espacios, calles, esquinas, ventanas, el aire", destacó en reciente editorial el periódico chileno El Siglo, tras recordar cómo tales utensilios domésticos fueron utilizados como una forma de lucha por el pueblo durante los años de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

En el contexto actual han sido retomadas para expresar el descontento de la ciudadanía con el endeudamiento de por vida que significa estudiar en Chile.

De hecho, los cacerolazos constituyeron la víspera el epílogo de otra multitudinaria manifestación, estimada en más de 250 mil personas en todo el territorio nacional y que en el caso específico de esta ciudad transcurrió bajo el impacto de un temporal de lluvia y nieve.

En opinión de la revista Punto Final, lo que cuestionan los estudiantes y los vastos sectores ciudadanos que los apoyan son los pilares del modelo institucional, económico, social y cultural impuesto a Chile por el pinochetismo.

Bajo la apariencia de una sociedad domada por el consumismo superfluo y la banalidad del debate político, venía fermentando un profundo malestar en Chile que, según Punto Final, maduró en el tiempo y eclosionó en la protesta social.

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Nuevas revelaciones sobre torturados y desaparecidos en Chile

PL

Unos 10 mil nuevos casos de torturas y 30 de ejecutados y desaparecidos durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) fueron incluidos en un segundo informe de la reabierta Comisión Valech.

El documento fue entregado al presidente de Chile, Sebastián Piñera, y constituye una actualización del texto que en 2004 había acreditado unas 29 mil víctimas del régimen militar, entre ellas un centenar de menores de edad.

La Comisión Valech sobre Prisión Política y Tortura recogió en los últimos meses miles de denuncias y testimonios sobre graves hechos de violaciones de derechos humanos en Chile, donde según los datos trascendidos este día se elevarían a más de 40 mil las víctimas del pinochetismo, incluidos tres mil 225 muertos o desaparecidos.

Presidida por el obispo Sergio Valech, la homónima comisión buscó sacar a la luz la identidad de quienes sufrieron privación de libertad y torturas durante los 17 años de dictadura y completar de ese modo el proceso que se inició en 1990 con el Informe Rettig de la Comisión de Verdad y Reconciliación.

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Político chileno respalda la demanda marítima de Bolivia

Mario Hubert Garrido (PL)

El presidente del Partido Progresista chileno y excandidato presidencial, Marco Enríquez-Ominami, respaldó la demanda de Bolivia de una salida soberana al Océano Pacífico, arrebatada por Santiago en una guerra de 1879.

Tras reunirse con el presidente Evo Morales en su residencia de San Jorge, el político abogó por un diálogo sin exclusiones entre ambos países vecinos, como parte de la agenda de 13 puntos que incluye el centenario reclamo.

Enríquez Ominami dijo a los periodistas que le manifestó a Morales su convicción de que se deben crear las condiciones necesarias para retomar el diálogo entre Chile y Bolivia.

Asimismo rechazó la versión del canciller de su país, Alfredo Moreno, quién aseveró que Chile no tiene asuntos pendientes con Bolivia y se refirió a los asuntos de integración, además de los económicos y energéticos.

"Las fronteras cuando son duras aumentan el gasto militar, pero cuando las fronteras respiran y son porosas hay más libertad e integración y por tanto el compromiso es con la integración", remarcó.

También cineasta y filósofo, el visitante adelantó al jefe del Estado Plurinacional su interés en realizar un documental sobre la experiencia del mar para Bolivia.

Enríquez Ominami participa en un Encuentro Político Binacional que concluirá mañana viernes en la ciudad de La Paz.

En declaraciones precisó que entre Bolivia y Chile existen intereses comunes y que es necesario retomar el diálogo.

Hay que mejorar en las relaciones bilaterales porque el mundo ha cambiado y los vínculos no pueden seguir siendo los mismos que hace décadas, apuntó.

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Uruguay: Avanzan las investigaciones y búsquedas de desaparecidos

PL

Especialistas del Instituto Técnico Forense y el Hospital de Clínicas de Uruguay analizan osamentas halladas en excavaciones mientras se buscaban restos de desaparecidos durante la dictadura militar (1973-1985).

Alberto Breccia, secretario de la Presidencia, declaró que todavía es temprano para elaborar alguna hipótesis a partir del hallazgo de las pequeñas muestras de huesos en un cuartel del Batallón 14 de la ciudad de Toledo y es necesario investigar y estudiarlos.

De acuerdo con las autoridades hay que determinar el origen, pues todavía no se sabe si es animal o humano.

En Toledo, población cercana a Montevideo, en febrero pasado se retomaron las excavaciones, después que en el pasado año fueron encontrados pequeños fragmentos óseos que fueron analizados en instituciones de Argentina.

Sin embargo, no se pudo determinar el origen de los enterramientos evaluados en la vecina nación.

Los restos estudiados actualmente fueron encontrados el pasado junio, en un proceso de búsqueda reabierto a petición de la Justicia.

Entre los casos de desaparecidos todavía más buscados en Uruguay figuran los restos de María Claudia García, nuera del poeta argentino Juan Gelman, quien fuera secuestrada y asesinada en 1976.

Durante la presidencia de Tabaré Vázquez (2005-2010) aparecieron y se identificaron los restos del profesor Fernando Miranda y del obrero metalúrgico Ubagesner Chaves Sosa, asesinados en 1974 y 1976, en ese orden.

La dictadura cívico-militar imperante en Uruguay de 1973 a 1985, dejó un saldo de unos 300 detenidos-desaparecidos y 15 mil presos políticos en las cárceles, sin contar los que fueron víctimas de la Operación Cóndor.

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