martes, 23 de agosto de 2011

Gobernabilidad de la globalización: Crisis política y advertencias

Juan francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Cada vez que surge una vanguardia para el cambio se corre el riesgo de motearla de aislada y no representativa. Si fuera así, la historia (historiografía, como historia real) formaría parte de pensamientos aislados como fórmulas de conocimiento funcional a la elite dominante, y se vería como una rueda de madera astillada para el placer estético.

La demanda social por un cambio de régimen económico que se manifiesta en Chile a través de grupos de vanguardia, es global. Exhibe rasgos propios del contexto local, y aunque está repartida con desigual intensidad por los cuatro costados del planeta, la naturaleza del fenómeno es la misma y es de orden político.

La representatividad del movimiento estudiantil en Chile – aunque a muchos no les plazca- es ese reclamo de la sociedad sobre un régimen económico instalado arbitrariamente sin participación ciudadana. Es contra el auto golpe que se infringió el estado liberal en su núcleo de justicia social. Los teóricos neoclásicos pueden sentirse satisfechos del caos generado al desmantelar sistemas productivos y de protección social con participación del Estado.

Aun así, el tema central de fondo es el rechazo a un régimen político excluyente, con un altísimo nivel de concentración de poder. Armado por la nueva dirigencia proveniente del capital transnacional -que es donde se maneja la liquidez en el sistema económico del planeta-, el modelo político disfrazado de democracia enfrenta la primera gran crisis de gobernabilidad en la globalización lanzando sus advertencias.

Sin embargo en todo esto hay una trampilla que apunta a una fragilidad que se percibe en el dominio de lo que se llama el Estado.

En Estados Unidos el reclamo de las fallas en la gobernabilidad de la globalización se percibe también a través del “Tea Party” del partido republicano argumentando algo cercano a la extinción del Estado. El tipo actual de gobernabilidad exhibe falencias notorias porque los sistemas políticos que la sustentan perdieron legitimidad. Es probable que hasta en la añosa Inglaterra, -enmascarando bajo una democracia monárquica su eterno cuño imperial de Reino Unido-, los problemas de legitimidad en la representación son el corazón de las protestas. En esa perspectiva, el Estado, tal cual lo conocemos ahora sería el responsable del caos.

El sociólogo estadounidense Roberto Zuban nos describe la cruzada de las redes del neoconservadurismo global implantado durante la administración de George W. Bush para terminar con el rol nefasto del Estado para la iniciativa privada. “Primero fueron las dos guerras en Irak y Afganistán, que han sido excesivamente onerosas. Ahora es una guerra silenciosa, sin armas que matan, y un costo económico marcadamente inferior. La guerra es contra el Estado, en un “ahora a nunca”. Se trata de liquidar al Estado, a través de un expediente no totalmente nuevo, pero sí original en cuanto al objetivo: Se coloca a ciudadanos contra ciudadanos para que decidan si se necesita el Estado como lo hemos visto hasta ahora”.

En su World Economic Outlook de 2007, antes del estallido de la crisis, el FMI planteó la necesidad de mantener mercados de empleos más flexibles, y programas sociales que no obstruyan los cambios económicos. Fue la advertencia para regular menos, y no incitar a mantener el estado de bienestar con reformas tributarias y medidas afines.

El fenómeno de la virtual desintegración del Estado a partir de la crisis financiera, significa el paso restante en la reforma institucional (estatal y pública). Este es el imperativo para que el Ajuste Estructural a las Economías (privatizaciones, desregulación, máxima flexibilidad en el empleo y apertura de mercados), inyecte nueva liquidez en el sistema.

Si en la década de 1980 se inicia la era del primer Ajuste, esta década de 2010, es la del segundo Ajuste, producto de una crisis económica similar pero de naturaleza diferente.

El informe del FMI de 2011 reitera la política de 2007 de no regular, deslizando anuncios para contener el gasto fiscal, especialmente el que impacta en el sector social.

Toda esta dinámica social encarnada en las protestas repartidas por el mundo, responde al malestar generalizado con el actual sistema de administración que la globalización ha adquirido centrado en un gobierno uniforme para una fábrica planetaria.

Si observamos lo de Chile en un contexto global, más allá del “ombliguismo” nacional, las demandas por el cambio de régimen (económico al menos) adquieren cada cual su propia característica o naturaleza y nivel de aspiración. Sea esto los indignados en la Europa Mediterránea, las asonadas por gobiernos democráticos en el medio oriente y el Norte de África, así como en situaciones extremas como la intervención militar en Libia, son indicadores de una globalización amparando sistemas políticos que sostienen un régimen económico caro, de mala calidad de vida y cruel. Así de simple.

El síndrome del “ahora o nunca” para liquidar al Estado es el mismo del aplicado para ganar más dinero como sea. El sueño de muchos jerarcas de las 100 compañías transnacionales más poderosas consiste en una gobernabilidad sin repúblicas añosas con aparatos institucionales obsoletos. El sistema político que ampare el dogma que la felicidad empieza y termina en el consumo espera su turno.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Chile. Marchas y manifestaciones pacíficas por un plebiscito: Crece el clamor por la educación pública gratuita, mientras Piñera sigue dando la hora

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El gobierno de Sebastián Piñera adelantó el domingo la hora de verano en dos meses, pero el tiempo político transcurre implacablemente en su contra.

El reloj de la política avanza contra el gobierno. Cada día aumenta el rechazo ciudadano al modelo de negocios llamado “industria de la educación” a expensas del Estado y de las familias, erigido en la enseñanza superior hace tres décadas por Pinochet y perfeccionado en la educación media durante 20 años de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia.

Piñera hasta ahora ha hecho concesiones mínimas sin ir al fondo del conflicto. Después de decir el 19 de julio que “la educación es un bien de consumo” (http://www.youtube.com/watch?v=5LsSA0FCEro&feature=related), en agosto ofreció rebajar a 2% los intereses de los préstamos a largo plazo (hasta más de 10 años) que deben contratar los universitarios, y sus familias, para poder estudiar –mediante un subsidio en beneficio de los bancos, que seguirían cobrando 5,6%-, pero no tiene ningún deseo de sentarse a conversar con los afectados para debatir una transformación radical de una “industria” que enriquece a sus propietarios privados, como lo piden estudiantes, profesores, padres, apoderados y población en general. Para los estudiantes Piñera ofrece una subvención a los bancos pagada por “todos los chilenos”, no a la educación.

El Movimiento por la Educación crece a lo largo de los 4.000 km de este país, pero no se vislumbran propuestas reales de solución a un conflicto que trata de romper el autismo voluntario –y quizás también patológico- del gobierno, en un país donde cualquier iniciativa legislativa de carácter tributario o gravamen al erario público es responsabilidad exclusiva del poder Ejecutivo, no del Congreso, ni del poder Judicial, menos de la ciudadanía. Por eso, el movimiento transversal por la Educación está planteando un plebiscito que definiría un nuevo modelo educacional o un “proyecto educativo país” con objetivos absolutamente opuestos a los designios ideológicos del jefe del Estado, su gabinete de hombres de empresa y los dos partidos de derecha que lo sustentan en un poder cada día más precario.

“El pez muere por la boca”

El Presidente gobierna con los dos partidos de la extrema derecha: el suyo, Renovación Nacional (RN), y su aliado, la Unión Demócrata Independiente (UDI), que conforman la Alianza por Chile. Pero desde julio la hegemonía del gobierno parece radicar en la UDI, después que 18 diputados de esa tienda exigieron -en ultimátum público- más participación de ese partido en el gabinete que resultó reformado en julio para satisfacer tales demandas. Al parecer, Piñera no ejerce el gobierno unipersonal típico del sistema presidencialista chileno. Con frecuencia dice y luego se desdice, al compás evidente de las presiones UDI en el llamado comité político de un selecto grupo de ministros, que incorporó al nuevo titular de Economía Pablo Longueira (UDI) y al ministro vocero Andrés Chadwick, también UDI, casualmente primo suyo.

Puede parecer irreverente burlarse de un Presidente de la República que ha sido castigado por la opinión pública con una caída vertical de credibilidad nunca vista en la historia política reciente. Pero hoy dan risa muchas aseveraciones presidenciales, como su alusión al “marepoto” (vb: mareculo) tras el terremoto y, sobre todo, sus promesas electorales como ésta de 2008: “Somos partidarios de un sistema mixto de educación financiado por el estado, gratuito y que garantice a todos una educación de calidad” (http://www.youtube.com/watch?v=jRNlCJg3LrQ). Nada más y nada menos que las mismísimas demandas estudiantiles. Esta alocución de la campaña electoral, enunciada bajo el gobierno saliente de Bachelet, fue subida a YouTube por su comando y está reproducida en numerosas páginas y medios Internet, al igual que muchos otros dichos presidenciales que inevitablemente provocan hilaridad e inspiran video-chistes Internet.

Hace menos de dos años, Piñera convocó a "tres millones de jóvenes menores de 19 años que no se han inscrito, y que no participan; yo quiero invitarlos a que se tomen su país; después de todo es el único país que tienen. Quiero invitarlos a que se hagan grandes, y a que asuman el protagonismo y el control de sus propias vidas, y la forma de hacerlo es participando en nuestra democracia, y aportando lo que es tan propio de la juventud, el idealismo, la irreverencia, la rebeldía, los sueños: Una democracia que no tiene sueños es una democracia que está muerta, una democracia en que sus jóvenes no participan es una democracia que está enferma. Y por eso quiero invitarlos a tomar los pinceles y dibujar con sus propias manos el futuro de Chile y el futuro de sus vidas", etc. “Si no es ahora, ¿cuándo? La palabra la tienen ustedes". Esta premonitoria incitación ("Vota y hazte grande"), que los jóvenes están cumpliego al pie de la letra, fue difundida en “la Franja”, el espacio gratis de TV que usaron los candidatos presidenciales (http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20110821/pags/20110821121428.html).

Fortaleza del Movimiento por la Educación

La gran Marcha de la Familia por la Educación realizada durante la jornada del domingo congregó pacíficamente a más de 500.000 personas -según la televisión-, y quizás hasta un millón, entre estudiantes, profesores, padres, apoderados y público general. Dos gigantescas columnas convergieron a una manifestación en el Parque O’Higgins de Santiago, de 76,7 hectáreas para realizar un acto que transcurrió pacíficamente durante toda la jornada, incluso con la participación de niños, con un prolongado festival artístico. El gran evento demostró que cada día se pliega más y más gente al movimiento por una educación pública gratuita, de calidad, garantizada y financiada por el Estado. La demostración fue replicada en las principales ciudades del país, mientras se prepara un paro nacional convocado para el miércoles 24 y jueves 25 por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

La reivindicación de los estudiantes dejó de ser una lucha sectorial del alumnado secundario y universitario apoyada por el gremio de profesores. Hoy es una bandera que agita más del 80% de la sociedad chilena, según la encuesta CEP y otros sondeos de opinión considerados serios. En definitiva, los chilenos exigen el cambio del actual modelo de “industria de la educación”, que succiona el presupuesto de las familias y absorbe los pocos fondos del Estado asignados al rubro, pero no beneficia a los estudiantes, sino exclusivamente a los dueños del negocio.

Simultáneamente, a las 9 de la mañana del domingo partió desde Santiago una multitudinaria marcha de estudiantes que demorará tres días en llegar hasta la sede del Congreso en Valparaíso, donde arribará al mediodía del martes 23. Los medios de comunicación no han ofrecido información sobre esta caminata, iniciada por unas 500 personas, según la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), que agrupa a los alumnos de la Universidad de Chile (www.fech.cl).

Huelgas de hambre críticas

La nota dramática del conflicto la ponen más de 30 estudiantes en huelga de hambre en diferentes ciudades. Seis alumnos secundarios de Buin (35 km al sur de Santiago), completaron el domingo 35 días en ayuno. La joven Gloria Negrete fue trasladada al hospital local, donde se encuentra fuera de peligro pero mantiene firme su decisión de no ingerir alimentos hasta que Piñera escuche a los estudiantes.

Radio Bío Bío informó que el Ministro de Salud, Jaime Mañalich, protagonizó el domingo un incidente con el padre de Gloria Negrete, a quien tildó de “asesino” mientras visitaba a su hija, por estimar que incentivaba la rebeldía de la joven. El Dr. Mañalich pretende mostrar una imagen “humanitaria” del gobierno, tipo “médicos sin frontera”, pero con evidente intencionalidad política.

En Temuco (700 km al sur de Santiago), nueve estudiantes de la Universidad de La Frontera cumplieron el domingo 20 días de ayuno. También están en huelga alimentaria cuatro alumnos del Liceo Darío Salas de Santiago Centro; tres jóvenes del Liceo Experimental Artístico de Quinta Normal (Santiago); cinco del Liceo Politécnico de Castro (en la austral isla de Chiloé); dos de la Universidad del Bio Bío de Chillán (400 km al sur de la capital); otro estudiante del Liceo Gronemeyer de Quilpue (120 km al NO de Santiago, cerca de Valparaíso); tres alumnos del Liceo A-14 de Antofagasta (1.370 km al norte de Santiago); y tres del Liceo Rayen Mapu de Quellón (1.300 km al sur de la capital). Los estudiantes afirman que se mantendrán en huelga hasta que el gobierno responda a sus demandas e incluso están dispuestos a radicalizarla dejando de ingerir líquidos, manifestó Ana Soto, una de las huelguistas de Temuco.

Educación segregada en guetos

El nudo ciego de la actual política chilena radica en que el movimiento por una nueva educación implica reformar o cambiar de una vez la Constitución y borrar la “industria de la educación” del modelo neoliberal chilensis, impuesto por la dictadura, “mejorado” por los gobiernos de “la democracia” bajo la Concertación y convertido hoy en una cuasi-religión para el gobierno de Piñera y los grandes medios de comunicación. El cuestionamiento del dogma neoliberal involucra también al rol histórico de la Concertación, a las dos ramas del Congreso y, por cierto, a toda la clase política chilena, que ya envolvió y engañó a los secundarios en la llamada “Revolución Pingüina” de 2006, muchos de cuyos dirigentes (as) son hoy líderes universitarios.

Tanto quienes apoyan y se oponen al gobierno desde la Concertación, sea cual fuere su signo partidario, están involucrados o han hecho dinero en la “industria de la educación”. A manera de ejemplo, el actual ministro de Justicia, Teodoro Ribera (de RN, el mismo partido de Piñera), ex diputado, es co-dueño con su padre de la Universidad Autónoma, establecida en Temuco en 1989, también con sedes en Talca y San Miguel (Santiago), mientras Gutenberg Martínez (dirigente del PDC, ex jefe de la ODCA y marido de la senadora Soledad Alvear, obviamente “opositora” al gobierno) detenta la propiedad de la privadísima Universidad Miguel de Cervantes. La Autónoma fue la tercera con mayores ganancias de todo el sistema en 2009, cuando cerró su balance con $11.796 millones (25,4 millones de dólares”), tras reclutar 14.000 alumnos en sus primeros 7 años bajo el rectorado de Ribera.

El gobierno, sus voceros y la clase política RN-UDI desvirtúan las demandas de los estudiantes con argumentos falaces y tratan de “emborracharles la perdiz” con ofertas insustanciales, como el término del fin de lucro en las universidades privadas, que está prohibido expresamente por el decreto-ley de la dictadura que las inventó “sin fines de lucro” en 1981, pues –además- casi todas reciben fondos del Estado. Obviamente, la oferta gubernamental de acabar con el lucro carece de valor para los estudiantes, porque simplemente se trata de hacer cumplir la ley y deja en la nebulosa la evasión tributaria acumulada en tres décadas de ganancias sin pagar impuestos a la renta, además que están exentas del 19% de IVA, que en Chile grava incluso al pan de cada día.

Los estudiantes no quieren acabar de la noche a la mañana con la educación superior privada, ni eliminar de golpe más de 3.500 establecimientos de enseñanza media que reciben dinero fiscal, sino iniciar un proceso que cambie radicalmente el sistema de apartheid social, que elimine los “guetos de educación” y termine con la estratificación de universidades buenas pero caras, al alcance de quienes pueden pagar, y otras menos caras, y malas, en una escala variable, para quienes pueden pagar menos. Incluso las universidades públicas cobran por la educación tanto como las privadas, pues no reciben más que un 10% de financiamiento del Estado. La universidad privada tampoco es capaz de encarar seriamente la investigación científica que cualquier país necesita.

¿Ser o no ser democrático?: Dilema de un gobierno de derecha

En este aparente callejón sin salida política existe un verdadero “diálogo de sordos”. Es como si los estudiantes hablaran un idioma distinto al del gobierno, o por lo menos éste finge no entenderlo al responde con propuestas elusivas u otros temas. Con un Presidente al que cada vez menos le creen, un Congreso y una casta política invalidados por lo estudiantes y la opinión pública, surgió la idea de convocar a una consulta popular para que la ciudadanía decida qué tipo de educación quiere y necesita el país. La clase política, con Piñera incluido, utilizó el plebiscito en 1998para sacar a Pinochet, pero después esa figura fue eliminada de la Constitución de 1980, carta ilegítima, literalmente “dictada” por los militares y sucesivamente modificada -y así validada- por la Concertación. Pero la derecha en bloque se opone al plebiscito, alegando que es un instrumento típico de gobiernos como el de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, etc. También la jefatura del Partido Demócrata Cristiano estima que la “democracia plebiscitaria” es intrínsicamente perversa, no así para los demás partidos de la Concertación opositora. Todo esto mientras aumentan quienes piensan que llegó el momento de dotar a Chile de una Constitución de verdad, mediante Asamblea Constituyente.

En este impasse político, tanto el plebiscito como la Constituyente son caminos complejos que, además, toman tiempo. Hoy la convocatoria a plebiscito es una facultad exclusiva del Presidente en caso que el Congreso insista en un proyecto previamente aprobado por ese mismo poder con dos tercios de los miembros de cada rama. Por otra parte, una reforma constitucional requiere también dos tercios de diputados y senadores. Y por último, la iniciativa para crear nuevos servicios públicos también es prerrogativa exclusiva del jefe del Estado porque requiere derogar normas constitucionales que hoy garantizan el status quo en la educación.

Muchos creen que la clase política no está dispuesta a aprobar cambios constitucionales que implican revisar todo el sistema de partidos políticos que garantiza la “democracia representativa”, pero bloquea la “democracia directa” o “participativa”. En otras palabras, si Piñera no lo quiere, no habrá plebiscito, y tampoco lo habrá si no están de acuerdo los 2/3 de los mismos legisladores que aprobaron la actual institucionalidad. Ésa es hoy la medición de fuerza entre los bandos antagónicos: de una parte, el gobierno y la mayoría de la clase política chilena, y de otra, el movimiento social y estudiantil que aspira a cambiar profunda y estructuralmente la institucionalidad. Sólo por estas razones (porque también existen otros conflictos relevantes en la sociedad chilena) no hace falta ser adivino para predecir un largo calendario de marchas y manifestaciones populares. Lo que en Chile comenzó como una rebelión en la sala de clases se trasladó en tres meses a la lucha de clases, que ha resultado desenterrada y fortalecida bajo el gobierno de Sebastián Piñera. He aquí la paradoja principal. La pérdida del año académico pasó a ser un problema menor, mientras el país vive en tensión y angustia como no ocurría en décadas, y se advierte una evidente crisis de liderazgo y gobernabilidad. Las huelgas de hambre juveniles añaden mayor dramatismo a la situación.

Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno.

Nota:
Para una mejor comprensión de los sólidos planteamientos estudiantiles, ver las exposiciones de los dirigentes universitarios ante la Comisión de Educación, Cultura, Ciencias y Tecnología del Senado, el 16 de agosto, durante el debate del Proyecto de Ley que prohíbe aportes estatales a entidades que persigan fines de lucro en la educación.
1) Giorgio Jackson, presidente de la Federación de Estudiantes de la U. Católica: http://www.theclinic.cl/2011/08/17/la-clase-de-giorgio-jackson-a-los-politicos-en-el-senado/
2) Gastón Urrutia, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad del Bío Bío, y Francisco Figueroa, Vicepresidente FECH (U. de Chile):
http://www.theclinic.cl/2011/08/17/la-clase-de-giorgio-jackson-a-los-politicos-en-el-senado/
3) Francisco Figueroa (Vicepresidente FECH) enfrenta a senadora designada Ena Von Baer, ex ministra vocera de Piñera, en Canal 13:
http://www.theclinic.cl/2011/08/19/dirigente-de-la-fech-se-comio-a-ena-von-baer-en-debate-del-matinal-bienvenidos/
4) El candidato Piñera prometió en 2008 una educacion pública de calidad y gratuita, garantizada por el Estado:
http://www.youtube.com/watch?v=jRNlCJg3LrQ
5) Incitación de Piñera a la rebeldía juvenil en campaña 2009/2010:
http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20110821/pags/20110821121428.html
Foto: Estudiantes de Temuco en huelga de hambre.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Chile: El Anti - Modelo

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Hace algunos días, el primer mandatario de la República de Colombia pretendió halagar a su anfitrión, el presidente señor Sebastián Piñera, afirmando que este país era un “modelo” para toda la región y que su deseo era que su país se pareciera Chile. Los dichos del presidente señor Juan Manuel Santos no parecen ser los más felices y apropiados en el actual contexto político y social que atraviesa nuestro país.

Como se sabe, la sociedad chilena está siendo sacudida por un profundo malestar ciudadano que se ha manifestado cada semana desde hace meses: marchas estudiantiles, huelgas de trabajadores, cacerolazos y, en el horizonte, un paro nacional. Cabe preguntarse qué quiere imitar el presidente colombiano. El llamado “modelo chileno” ha entrado en una crisis profunda debido a su incapacidad para generar condiciones de equidad y prosperidad para la amplia mayoría de ciudadanos.

Chile es una economía que ha multiplicado sustantivamente la riqueza de las grandes empresas nacionales y extranjeras. Sin embargo, al mismo tiempo, ha creado una pobreza escandalosa e inaceptable para los más. La privatización de la educación, la salud y la previsión social, sumado a salarios miserables, ha dejado inermes a todos los asalariados frente a un mercado voraz e implacable y a un Estado ausente o debilitado. Mala noticia para los colombianos, su presidente quiere imitar un modelito neoliberal que enriquece a unos pocos y empobrece a la gran mayoría. Pareciera que el presidente Santos no entiende que las protestas en Santiago y otras ciudades de Chile son el resultado, precisamente, de esta política de depredación puesta en marcha por el dictador Augusto Pinochet y que ha sido mantenida hasta el presente.

Acaso el presidente de Colombia admira el perfil autoritario de la democracia chilena, todavía regida por una constitución redactada de espaldas a la soberanía popular en tiempos de dictadura. Llevado por la emoción, el presidente Santos ha señalado que quisiera imitar a Chile porque en este país “se hacen las cosas bien”. Cabría preguntarse si se refiere a los índices de desigualdad social, al lucro en la educación, a la impunidad, al escaso gasto social de parte del Estado o a los estándares anti -democráticos en que se desenvuelve la vida nacional.

Cualquier examen desapasionado del Chile actual pone en evidencia un “anti – modelo” que hemos padecido por décadas y que sólo trae para las mayorías bajos sueldos, endeudamiento y pérdida de derechos básicos. El “anti - modelo chileno” solo se sostiene en condiciones de corrupción anti-democrática y con una dosis creciente de represión. En la actualidad, la movilización ciudadana de estudiantes, maestros y trabajadores es la mejor evidencia del estrepitoso fracaso político, social y económico del experimento neoliberal incubado al amparo de la bota militar.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Periodismo interpretativo y las razones del lobo

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)
Diversas personas, de distinto origen y de distintas convicciones, desde hace cuatro años, se admiran que Pachakutec (el brazo político de la antigua CONAIE) y el MPD (el partido político que se autodefine de marxista) y algunos movimientos sociales, estén contra Rafael Correa y su revolución ciudadana. ¿Cómo puede explicarse semejante contradicción? Y preguntan: ¿pero entonces, es verdad que Correa es un neoliberal cualquiera y su revolución una farsa?.

Respecto de las dos últimas preguntas, creo que no me corresponde contestarlas. Pero, en cambio, estoy obligado (desde hace rato) en pretender aplicar aquello que dije en clases: que modernamente se impone en el periodismo nuevo, lo que los estudiosos han identificado como periodismo interpretativo. Y, para comenzar, diré que este tipo de periodismo es muy poco usado por el llamado periodismo “independiente” (privado) y, de lo que se ve y lee todos los días, hoy se aplica ese tipo de periodismo pero en contra de todo cambio. Y esto es perfectamente posible aun cuando muy poco ético.

Para ir en orden, debo, primero, tratar de identificar al periodismo interpretativo. Varios autores lo simplifican a esta frase: es el esfuerzo (por lo general informativo) que se hace por dilucidar qué hay detrás de una noticia. En palabras más sencillas: “qué hay tras una suceso, un hecho, una noticia” Porque en definitiva no hay nada extremadamente fortuito, eventual. Todo tiene su razón de ser. Hay siempre una realidad y a ella debe el periodista moderno (profesional) tratar de acercarse. Porque de lo contrario, todo queda en el limbo, en la estratósfera; y no hay que olvidar que hasta la Iglesia Católica (a través de un Papa) declaró que el limbo era una escenario inexistente para las almas.

La primera pregunta que hay que hacerse es: ¿fue Pachakutec el que rompió con Correa o al revés? ¿Fue el MPD que dejó el “correismo” o al revés? Y las preguntas que salen de este contexto, son: ¿Pachakutec sigue siendo de izquierda? ¿El MPD es un partido de izquierda marxista?

Según fuentes indígenas, fue Pachakutec el que dejó a Correa una vez que “comprobó” que el Presidente Correa era un neo liberal cualquiera y que su revolución ciudadana iba a cualquier parte, menos a la izquierda. Según fuentes “oficialistas” Correa, y en especial (Ricardo) Patiño, se apartaron de Pachakutec tan pronto como se dieron cuenta que los herederos de Antonio Vargas (Marlon Santi y Cia) lo que querían era que les den la administración del agua y la minería, a nivel nacional; y aquello no era posible, por muchas razones, en especial, porque para una población mestiza en alto porcentaje (80%) ceder en aquello, era entregar a un sector, una gran torta.

Fuentes del MPD coinciden con Pachalkutic en aquello de que Correa es todo, menos revolucionario; y que un partido marxista no puede hacerle el caldo gordo a un reformista neoliberal. En contrario, fuentes del oficialismo -que pidieron no ser identificadas- (muletilla de la prensa sipiana, para decir lo que ellos quieren decir) aseguran que el respaldo del MPD se diluyó tan pronto como la revolución ciudadana dejó claro que no tendría ninguna consideración si se trataba de reivindicar a la UNE y a determinadas universidades públicas (especialmente la Central de Quito) que, durante decenios, habían estado bajo la égida del MPD (mejor conocidos como los “chinos”) y su deterioro era evidente. El cambio en la U. Central se dio cuando la asamblea universitaria nombró como su Rector al Dr. Edgar Samaniego; y la propia FEUE se fue a otro sector.

¿A quién debemos creerles? Situaciones similares se están dando en Venezuela, a favor y en contra de Hugo Chávez; de Evo Morales (Bolivia) y hasta en contra de Cristina Fernández vda. De Kishner, que acaba de ratificar (en las primarias) que ella está lejos de cualquier candidato contrario. Y hay numerosos ideólogos de izquierda que escriben, todos los días, respecto de que América Latina (en general) y América del Sur (en especial) caminan hacia una nueva suerte de socialismo, pero bien lejos de lo que fue la antigua URSS (el socialismo real, que ha quedado en nada, y que no vetó a EE. UU. para que golpee a Libia)) y muy cerca de Cuba; pero de Cuba revolucionaria y autocrítica.

Aunque suene a herejía, pero los socialismos siglo 21 parten de un hecho real: el respeto a la propiedad privada (especialmente la que produce y distribuye) cosa que parece “pecado mortal” para un viejo marxista; de aquellos que partían que cualquier revolución que se precie, debe partir de la eliminación de esa propiedad privada. Y también que combata sin tregua ni cuartel al opio de los pueblos (las religiones) a pesar de que muchos dicen que el opio actual del mundo es el fútbol (un partido entre el Real Madrid y el Barcelona puede paralizar el mundo)

Citan los estudiosos de estos temas que el propio Fidel Castro (a pesar de la revolución que hizo) sin embargo, no solo que fue tolerante con la Iglesia Católica sino que tuvo, entre los guerrilleros, a curas y monjas; y se dio el lujo de llevar al Papa a la misma Cuba revolucionaria. Y no por eso dejó de ser revolucionario. Y dicen también que Chávez reunió a parte de la oligarquía (aquella que es honesta y nacionalista) y les dijo: ustedes no tienen nada que temer de esta revolución bolivariana siempre y cuando hagan dos cosas: que ganen menos y que paguen mejor a sus empleados y trabajadores. Y Chávez va ganando como 11 procesos electorales.

De Pachakutec se reconoce actualmente que, respecto de su izquierdismo, los sabios analistas de izquierda olvidaron que en este sector también debió darse eso que se llamaba la lucha de clases. Y es evidente que unos dirigentes de la CONAIE están bastante lejos de una revolución-revolución; y que otra, quiere todo o nada. ¿Oportunismo vulgar y corriente? Al paso que vamos, mientras las bases indígenas cada día están más lejos de cualquier revolución que les reivindique siglos de explotación y miseria; sus dirigentes están todavía más lejos de una posición que les lleve al buen vivir. Han olvidado estos sectores (muy respetables por cierto) aquello que dijo hace años uno de sus dirigentes históricos (Miguel Lluco) “así como habemos indios buenos, habemos indios malos” Creo que fue comentando la actitud que tuvo otro histórico de la CONAIE: Antonio Vargas.

En cuanto al MPD, comparto lo que les dijo el famoso “Chivo” Echeverría (uno de sus fundadores) en una carta histórica que se ha reproducido muchas veces. Les anticipaba que eran oportunistas y que su marxismo se acaba tan pronto como sus dirigentes ven una fuente de ingresos, sin tener que darle a nadie cuentas de nada. Y esto también me recuerda otra anécdota universitaria: después de mi primer decanato en la Facultad de Comunicación de la Central, yo pedí que un equipo de la Contraloría auditara mis cuentas. Efectivamente, el equipo se pasó unos cuantos meses haciendo un trabajo de hormigas; y desde luego, no encontró nada anormal. En la reunión final yo le dije al que hacía de auditor jefe; que por qué no auditaban a organismos como la FEUE (en manos del MPD desde hacía décadas) que anualmente recibía mucho más dinero que muchas facultades universitarias. El aludido, me repreguntó: “Quiere que me maten ¿licenciado? El auditor de la Contraloría no estaba exagerando, en esos tiempos. En la Central todavía deben existir profesores y empleados que fueron “castigados” por el MPD que al interior de esta casa de estudios se llama FRIU y que cometieron el delito de salirse de sus filas y encararlos.

A lo que voy. Una cosa es tener un idea política concreta; y otra, muy distinta, es ser consecuente con ella, en las buenas y en las malas. Siempre he dudado de aquellos que “tuercen” lo que parece ser su sólida posición ideológica y se pasan al enemigo a la primera de bastos. Es decir, su izquierdismo termina tan pronto como ven mermadas o amenazadas sus “conquistas sociales” entendiéndose por ellas las que el movimiento o sector cree que tiene derecho por tradición, por reivindicación, por historia.

Y una pregunta final: ¿después del Presidente (Rafael) Correa qué? ¿Tienen estos sectores una propuesta o una respuesta?

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Paraguay: La política agraria reclama responsabilidades

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

El tema de la tierra en Paraguay, su tenencia actual y futura, y su inmensa riqueza del suelo y subsuelo, constituye o debería constituir el centro del más importante debate nacional, entre las personas e instituciones comprometidas con el avance del proceso de cambios que, indudablemente está en marcha.

El acaparamiento de tierra, aberración hasta en la propia lógica de la rentabilidad capitalista moderna, y el modelo de producción, casi de monocultivo volcado hacia la exportación, sin la mínima atención a la demanda interna, son puntos que deben estar agendados en la discusión actual sobre la necesidad impostergable de una reforma agraria de verdad, no esa espantosa y pantominera estafa del estronismo.

Hay documentación suficiente probatoria de la usurpación de más de ocho millones de hectáreas fiscales por parte de familias, civiles y militares, vinculadas a la tiranía del General Alfredo Strossner que las enriqueció para comprar su complicidad y que, desde entonces, han especulado con esas propiedades con fines únicamente financieros, sin la menor intención de utilizarlas en proyectos de desarrollo nacional.

Por cómplices, son igual de culpables quienes han integrado durante todos estos años el Congreso y el Poder Judicial y, hasta el 2008, el propio Ejecutivo, que perteneciendo o apoyando la lista de falsos campesinos, han permanecido de espaldas al derecho de los verdaderos a disponer de la tierra suficiente para sustentarse.

Ningún gesto conoce el pueblo que hayan hecho los órganos de justicia para gestionar la recuperación de los ocho millones de hectáreas mal adjudicadas, que hace varios años denunció la Comisión Verdad y Justicia. Mientras tanto, entre los parlamentarios, las culpas conocidas, siguen arropando el silencio.

Necesarias profilaxis partidarias

Acaba de denunciar el Director del Instituto Nacional de Reglamentación de Tierras (INDERT), Mariano Barreto, que Magdaleno Silva, parlamentario colorado, con varios antecedentes nebulosos, amparados por la impunidad de que goza, ocupa mil 400 hectáreas que corresponden a beneficiados por la llamada reforma agraria.

Toda otra vergüenza nacional, no personal, porque no la tiene y, por un mínimo de prolijidad orgánica, su propio partido, que pretende volver a gobernar el país, debería sancionarlo, porque la hora ha llegado de saber con quién y con quienes se puede reconstruir esta patria desquiciada.

El Partido Popular Tekojoja, junto al grueso del colectivo Frente Guasu, que integran unos veinte partidos de izquierda y de centro, movimientos sociales y organizaciones progresistas, identificados en un perfil doctrinario basado en la justicia y equidad humana, convocan a construir un acuerdo de unidad nacional, con la suma de lo mejor del país, excluidos los vendepatria y los delincuentes que operan para mantener a Paraguay en el atraso cultural y la miseria, en la inseguridad y el desempleo.

Fácil es comprender que este miembro fundador del MERCOSUR, que acaba de sumarse formalmente a la UNASUR, agropecuario por esencia, despegue con la estructura agraria heredada, y mientras esa rémora esté vigente en la vida económica nacional, la exclusión y el hambre de miles de paraguayos continuarán generando cada vez mayores conflictos sociales.

A ese flagelo se suma la pérdida anual de una enorme masa de dinero por parte de Hacienda, dado que la mayoría de los poseedores de las grandes fortunas, se niegan a pagar el Impuesto a la Renta Personal, y ni qué hablar de su fortuna personal, ni mucho menos a la agroexportación, que es el rubro básico que permitió alcanzar el 14.5 por ciento del PIB el año pasado, sin que ello generara el más mínimo beneficio al millón de paraguayos, uno cada cinco, que sub-viven en la miseria.

Dos proyectos de ley, para gravar la exportación de soja, maíz y girasol, han sido presentados en el Congreso en los dos últimos años, uno por el Senador Sixto Pereira, Presidente de Tekojoja, quien propuso un 12 por ciento, y otro por su colega del Partido Liberal, Gómez Verlangieri, de seis por ciento, pero ninguno ha prosperado.

Los grupos de compulsiva acumulación, prosigan su inhumana conducta de ciego egoísmo, concentrando al máximo las riquezas nacionales, en honor a la maldad que está en su esencia ideológica, nacida para fabricar hambrientos.

Mientras 300 mil familias campesinas viven como parias, el 2.5 por ciento de los seis millones de habitantes, cientos de miles de extranjeros ricos, acapara el 86 por ciento de la tierra más fértil.

A esa injusticia, ha contribuido la magra gestión del INDERT hasta agosto del 2008, cuando asumió de Presidente el Ingeniero Alberto Alderete, quien inició una investigación sobre los títulos de propiedad, procurando sobreponerse a la falta de un catastro nacional, que todavía no se realiza.

La rosca cerealera-ganadera le saltó al cuello de inmediato, y de nada valió su buena voluntad y predisposición para encontrar acuerdos con todos los actores en conflicto, desde los más grandes latifundistas hasta las dirigencias de los movimientos y organizaciones campesinas.

Alderete se vio forzado a renunciar al año y medio, acosado por todas partes, sin encontrar el apoyo necesario en el propio Ejecutivo, por la actitud displicente de algunas áreas ministeriales, que estimulaban el rechazo, zancadillas e improperios de los mandamases del campo.

Respuesta similar a la exhortación al diálogo, está recibiendo de parte de esos mismos sectores, el actual Director del INDERT Marciano Barreto, tal como ocurre con Miguel Lovera, Presidente del Servicio Nacional Vegetal, otro organismo del Gobierno de Lugo que intenta trabajar haciendo respetar las leyes nacionales.

Formados en la cultura del matonaje, de actividades escondidas y en el autoritarismo que irguió durante siete décadas el Partido Colorado como norma de gobierno y de militancia partidaria, una buena parte del empresariado oligárquico nacional, ignora la riqueza del diálogo y la buena educación.

Faltaría crear un Consejo Nacional de la Decencia

Nadie desconoce en Paraguay que una sola fuerza política y, mucho menos un solo dirigente, sacarán al país de su atraso y de sus relaciones sociales injustas, que hacen de la exclusión y marginación de un cuarto de la población, un hecho sin posibilidad de transformación.

Esa constatación fuerza la concertación a través del diálogo y del compromiso de todos quienes estén dispuestos a rodear una mesa de conversaciones, para intentar encontrar fórmulas de salida, a sabiendas que nadie tiene la verdad absoluta y que un acuerdo de carácter nacional, depende del aporte de ideas que hagan todos.

La convocatoria a debatir está lanzada, sólo falta que cada fuerza asuma la responsabilidad de contribuir, invirtiendo todos sus esfuerzos, planes y proyectos en esa ineludible empresa para que el país pueda beneficiarse con una reforma agraria que, por primera vez en 146 años, después del genocidio de la Triple Alianza, traiga justicia para los miles de familias de labriegos sin tierra y hambrientos, y aporte beneficios al bienestar nacional.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Cristina recargada

Atilio A. Boron

Las elecciones “primarias” que acaban de tener lugar en la Argentina dejaron numerosas enseñanzas. Centraremos nuestro análisis en tres ejes principales: (a) las razones de su apabullante victoria; (b) la agenda del gobierno para los próximos años; (c) las tareas de la izquierda ante la actual coyuntura.

Las elecciones “primarias” que acaban de tener lugar en la Argentina dejaron numerosas enseñanzas. Sería imposible reseñar todas y cada una de ellas en un breve texto como este. Se impone, por lo tanto, la necesidad de sintetizar y privilegiar algunas cuestiones, postergando el tratamiento de otras para otros momentos. Centraremos nuestro análisis en tres ejes principales: (a) las razones de su apabullante victoria; (b) la agenda del gobierno para los próximos años; (c) las tareas de la izquierda ante la actual coyuntura.

Va de suyo que para quien esto escribe la elección presidencial (no así la de los demás cargos a nivel nacional, provincial y municipal) del 23 de Octubre se convirtió, luego de las primarias, en un ejercicio superfluo. Salvo por un catastrófico imponderable la re-elección de Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en la primera vuelta electoral ya está asegurada: le sacó una indescontable diferencia de 38 puntos a Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde. Peor aún, en Lomas de Zamora, supuesto bastión del duhaldismo, CFK aventajó al ex presidente por 43 puntos: obtuvo 57 % de los votos contra un flaco 14 % de su contendor.

Y en la mesa 26 de la Escuela Nº 9 donde emitió su voto Duhalde, Cristina se alzó con el apabullante 73 % contra un raquítico 9 % de su rival. La Udeso, liderada por Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez, fue derrotada sin atenuantes en 132 de los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires. Teniendo en cuenta estos demoledores antecedentes cualquier especulación acerca de las chances que podrían tener cualquiera de las dos mayores candidaturas de la oposición es un alarde de voluntarismo carente de todo fundamento.

Claro está que hay que reconocer que por detrás de ese infundado optimismo existen también razones tácticas que obligan a ello: la deserción de un candidato presidencial acarrearía consecuencias muy negativas para los otros postulantes pegados a su boleta (senadores y diputados nacionales, gobernadores, legisladores provinciales, intendentes, concejales) al mismo tiempo que debilitaría la capacidad de esa fuerza para conquistar posiciones en lo terreno parlamentario y en los gobiernos locales.

¿Por qué ganó CFK?

Lo primero que hay que decir es que su aplastante victoria se debió antes que nada a los méritos propios de su gestión gubernativa. Vale la pena insistir en esto porque la tónica dominante de muchos análisis parece sugerir que su triunfo fue antes que nada causado por la fenomenal ineptitud de la oposición.

Este es un planteamiento erróneo porque deja en las sombras algunos factores que, sin duda, influenciaron muy positivamente en las preferencias ciudadanas. Por empezar, mal se podría desconocer el impacto “oficialista” que aquí y en cualquier otro país ejerce la bonanza económica, por relativa que sea y más allá de sus insatisfactorios y/o limitados impactos redistributivos.

Pero si además el crecimiento económico va acompañado por una fuerte expansión del consumo (no importando, ante los ojos de los beneficiarios, los mecanismos mediante los cuales se lo promueve); la creación de empleos (no importa si registrados o “en negro”); una modesta pero bienvenida mejoría en sueldos y salarios y en las remuneraciones a los jubilados y pensionados; la enorme ampliación de la cobertura previsional con la jubilación de las amas de casa; la implementación de algunas políticas paliativas del grave problema de la pobreza que el país viene padeciendo desde los años noventas (Asignación Universal por Hijo, tres millones y medio de personas cubiertas por distintos planes sociales, retorno a la escuela impulsado por la masiva entrega de netbooks, etcétera), sería verdaderamente una anomalía que este conjunto de factores se hubiese revelado incapaz de fomentar un sentimiento de conformidad para con el gobierno nacional.

Si a ello se le agregan otros componentes que expresan una vocación progresista de la Casa Rosada, como la Ley de Medios, el Matrimonio Igualitario, la política de derechos humanos, la estatización de las AFJP y Aerolíneas Argentinas y la reorientación latinoamericanista de la política exterior nadie debería manifestarse sorprendido ante el categórico veredicto de las urnas. Podría haber sorpresa en el nivel del apoyo -más del 50 %- o en los 38 puntos que separan a CFK de sus más inmediatos perseguidores, pero no en la reconfirmación de su liderazgo en el terreno electoral.

El éxito oficial sirvió, de paso, para demostrar que los poderosos medios hegemónicos -verdaderos “intelectuales orgánicos”, diría Gramsci, del heteróclito archipiélago opositor- carecen de los poderes omnímodos que muchos, tanto en el gobierno como en la oposición, les habían atribuido. Pueden agigantar lo que hay, pero sus artimañas y manipulaciones no les alcanzan para inventar lo que no existe. Y la oposición, en la Argentina post-crisis del 2001, post “que se vayan todos”, no existe. Lo que aparece bajo la equívoca etiqueta de “oposición” es una colección de individualidades y precarias organizaciones políticas, mutuamente repulsivas, carente de unidad y coherencia, sin un claro programa alternativo que no sea volver al pasado todo lo cual la convierte en fácil presa de las iniciativas del kirchnerismo.

En el período transcurrido entre las elecciones parlamentarias de Junio del 2009 y las del 14 de Agosto de este año sus exponentes exhibieron excepcionales dosis de ineptitud, egocentrismo, sectarismo, ombliguismo y personalismo que aportaron lo suyo para hacer posible el triunfo de Cristina. En síntesis: a la oposición le sobró vanidad y le faltó grandeza. Y la protesta social, vigorosa y recurrente, transitó por carriles que no tenían contacto con los partidos de la oposición. Salvo, en algunos pocos casos, con las pequeñas expresiones de la izquierda.

Fue debido a ello que el multimedio Clarín no pudo, empleando a fondo su vastísima red de propaganda y manipulación políticas, inventar una opción donde no la había, o fabricar un líder capaz de concitar la adhesión de grandes segmentos de nuestra sociedad. Por más que algunos de los candidatos de la oposición fueran exhibidos ad nauseam, noche a noche, en los distintos programas televisivos del multimedio -especialmente Eduardo Duhalde y Elisa Carrió y, en menor medida, Ricardo Alfonsín- y se les concediera, en algunos casos, hasta veinticinco minutos ininterrumpidos de pantalla (¡algo absolutamente extraordinario en el timing televisivo!) ni uno sólo de los favorecidos por tamaña “generosidad” del oligopolio logró convertirse en un competidor serio de CFK. Peor aún: la venenosa campaña mediática en contra del gobierno terminó por volverse en contra de quien, desde una autoasignada función de conciencia ética de la república, la encarnó con singular vehemencia.

Nos referimos, está claro, a Elisa Carrió, derrumbándose desde el 23 % de los votos obtenidos en la elección presidencial del 2007 a un triste tres y tanto por ciento en las primarias del domingo pasado. Una caída, dicho sea al pasar, que tampoco puede atribuirse a los poderes demiúrgicos de la televisión oficial, cuyo módico rating –inclusive en un programa como 6-7-8- la inhiben de acometer empresas tan demoledoras, suponiendo que lo quisiera.

Y lo mismo puede decirse de la prensa gráfica oficial o identificada con la gestión de CFK: el “periodismo militante” pudo haber ayudado a consolidar la adhesión de los ya convencidos, pero jamás proyectar a Cristina por encima del cincuenta por ciento de los votos. Este acotado poder de los medios, de uno y otro bando, no deja de ser una buena noticia para la democracia.

La agenda para el segundo turno

El arrasador triunfo de CFK enfrenta un peligro que al menos en un par de discursos recientes pareció haber sido advertido por la presidenta cuando dijo, textualmente, “no me la creo.” En efecto: el riesgo es pensar que ante la plebiscitaria ratificación de su mandato las cosas están bien y el rumbo emprendido es el correcto. En realidad, la situación económica ha venido mejorando pero las asignaturas pendientes son muchas, y muy urgentes. El mantenimiento de la torpe política adoptada con el INDEC, que equivale destruir un termómetro porque registra la temperatura producida por una inoportuna enfermedad, conspira en primer lugar en contra del propio gobierno: las deficientes o abiertamente falsas informaciones suministradas en algunas áreas por el INDEC le impide elaborar con racionalidad y eficacia las políticas públicas que el país necesita.

La intervención en ese organismo, además, es un grave atentado en contra de la población porque la priva de acceder a datos básicos con los que, por ejemplo, defender su nivel de vida y sus salarios en las paritarias. En este sentido el subregistro de la inflación ha adquirido ribetes escandalosos toda vez que no son las desacreditadas consultoras privadas sino las propias oficinas de estadística de las provincias gobernadas por el Frente de la Victoria quienes mes a mes desmienten las fantasiosas cifras del INDEC. No sólo ellas: lo mismo hacen los sindicatos afiliados a la CGT, que negociaron reajustes salariales –para acompañar al aumento de los precios internos- del orden del 25 al 35 %, reajustes que fueron homologados por las autoridades nacionales y sobre todo por el Ministerio de Trabajo. Acabar con este engaño debería ser una de las primerísimas tareas a encarar por la presidenta lo antes posible, conciente de que esa mentira no sólo ofende a la ciudadanía sino que entorpece su propia gestión de gobierno.

Cuando el tema de la agenda del próximo período sale a la palestra son muchos los que en el ámbito oficial y sus aledaños dicen que lo que hay que hacer es “profundizar el modelo”. No vamos a reiterar en esta nota todo lo que discutimos extensamente en anteriores publicaciones de este blog y que diera lugar a un apasionado debate. Pero no está demás recordar que los principales aciertos del kirchnerismo –como, por ejemplo, la quita en los bonos de la deuda externa o las estatizaciones de las AFJP o de Aerolíneas Argentinas- se produjeron cuando se dejaron de lado las prescripciones del modelo de acumulación instaurado bajo el primado del neoliberalismo desde finales de la década de los ochentas y cuyos poderosos influjos se sienten todavía el día de hoy.

Para entendernos: si hablamos rigurosamente un “modelo” no es una sumatoria de políticas públicas sino un tipo específico de articulación entre acumulación capitalista, dominación política y organización social. Al decir que el actual “modelo” tiene su génesis en la última dictadura militar y su consolidación en el decenio menemista se está afirmando que como producto de la refundación reaccionaria del capitalismo global desde mediados de los setentas el eje central de la acumulación capitalista se desplazó hacia los sectores más concentrados (y extranjerizados) de la economía, entre los cuales sobresalen el petróleo, el gas, la gran minería, el sector financiero y el agroexportador (principalmente el complejo sojero), todos los cuales fueron (y siguen siendo) beneficiados por incentivos, subsidios, exenciones impositivas y facilidades de todo tipo que explican las fenomenales tasas de ganancia que exhiben estos sectores. Este “modelo”, neoliberal en su espíritu y en su corporización práctica, tiene como puntales:

a) la sobrevivencia de la Ley de Entidades Financieras de Videla-Martínez de Hoz, pieza legal fundamental para institucionalizar el predominio de la banca extranjera y del capital financiero en general;

b) la vigencia de la Carta Orgánica del Banco Central establecida por Domingo F. Cavallo que todavía condiciona negativamente a las actuales autoridades de esa institución para actuar de conformidad con las exigencias de la coyuntura;

c) la extraordinaria regresividad del sistema impositivo, en virtud de la cual la renta financiera queda exenta de obligaciones tributarias al igual que la transferencia de activos de sociedades anónimas, mientras que una parte creciente de los asalariados debe pagar el impuesto a las ganancias –la magia del neoliberalismo todo lo puede: ¡sueldos y salarios se convierten en “ganancias” y como tales sujetas a un tributo- al tiempo que los sectores de menores ingresos ven encarecidos los ítems de la canasta básica de alimentos con un IVA del 10.5 %;

d) el continuo saqueo de nuestras riquezas naturales, sin ninguna clase de efectivo control fiscal –especialmente en hidrocarburos, minería, pesca- que impide saber cuánto se extrae y cuánto se exporta. Si algún dato se tiene es por las declaraciones juradas que las empresas interesadas elevan a nuestras autoridades;

e) la descontrolada “sojización” del agro, con los graves perjuicios que conlleva no sólo una acelerada “reprimarización” de la economía sino también la expansión del monocultivo y la primacía adquirida por el poderoso complejo transnacional del “agronegocios”, en desmedro de los pequeños y medianos productores locales;

f) el elevado grado de concentración y extranjerización de la economía. Una encuesta periódicamente realizada por el INDEC sobre este tema demostró que en el 2010 las 500 mayores empresas del país daban cuenta nada menos que del 22 % del PIB de la Argentina. Ese mismo estudio señalaba que 324 de las 500 mayores empresas –o sea, dos de cada tres- que operan en el país son extranjeras; y todas foráneas son las seis más grandes: YPF, Cargill, Telecom, Petrobras, Carrefour y Jumbo. Extranjerización que, como lo señalan recientes estudios, se extiende también a la tierra, inclusive en zonas de frontera;

g) perpetuación de la precarización laboral, la tercerización, el trabajo no registrado (¡inclusive en la administración pública!), penosas herencias de los noventas que aún persisten en nuestros días.

Estos rasgos, gestados durante los años de la dictadura y el menemismo siguen penosamente caracterizando a la economía argentina. Hubo cambios, sin duda, pero las vigas maestras del “modelo”, neoliberal hasta el tuétano, siguen en pie. A ello se debe la persistencia de elevados niveles de pobreza -cercanos al 30 % según los análisis más confiables- en los sectores más postergados y también la fragilidad económica de las capas medias, donde para una pareja con ambos miembros trabajando “en blanco” y con buenas remuneraciones la adquisición de un departamento de dos ambientes se presenta como una empresa de muy difícil realización. En suma, el “modelo”, fiel a sus orígenes, crece pero al hacerlo concentra ingresos y riquezas, desnacionaliza la economía y no distribuye. Quien lo hace, a duras penas y con muy modestos resultados, es el estado.

La izquierda y la coyuntura

Para concluir: la presidenta tiene la re-elección asegurada. Ha sido ratificada plebiscitariamente y gracias a esta relegitimación dispone de un amplio campo de maniobra para introducir los cambios que necesita el país. Si tiene voluntad de hacerlos seguramente contará con un enorme respaldo popular, como lo atestigua el resultado de las primarias. Cuenta también con un Congreso que no tendrá fuerza para interferir o entorpecer sus más trascendentales iniciativas y los poderes mediáticos han demostrado que pueden desatar una molesta vocinglería pero no tienen como frenar las políticas gubernamentales. Este es el momento para avanzar a toda máquina por el camino de las reformas estructurales, dejando de lado los paliativos y las políticas de parche.

Además, haga lo que haga, los futuros historiadores y cronistas de la derecha ya condenaron a la presidenta. Seguirá siendo sometida a toda suerte de presiones, chantajes y agresiones por los moderados avances sociales producidos durante estos últimos años. Siendo esto así es preferible que la condenen por las cosas buenas que podría hacer y no por lo que dijo que quería hacer y después no lo hizo. Eso sí: CFK tendrá que apresurarse porque dispondrá de poco tiempo, un año a partir del inicio de su nuevo término presidencial. El 2012 debería ser el año de las grandes batallas. Poco después comenzarán las disputas con vistas a las elecciones parlamentarias del 2013 y, enseguida, estallará abiertamente la durísima lucha por la sucesión presidencial. Por lo tanto, si no es ahora, ¿cuándo?

Podrá objetarse, con razón, que el planteo anterior adolece de un fuerte voluntarismo. Ello es así porque hemos optado, metodológicamente hablando, por suspender por un momento una valoración radicalmente crítica que considere a los datos definitorios de la coyuntura actual como resultados inamovibles de un proceso que no admite correcciones o rectificaciones. Si bien adherimos sin reservas a la perspectiva crítica que ofrece el marxismo -en el sentido de que sabemos que dentro del sistema no hay solución para la crisis del capitalismo, y que éste es una imparable máquina de producir injusticias, pobreza y exclusión económica, social y política que sólo una revolución socialista pondrá fin- creemos que al menos hipotéticamente se le podría conceder al gobierno el beneficio de la duda.

¿En qué sentido? En el sentido de reconocer que las renovadas y cada vez más violentas contradicciones del capitalismo, aguijoneadas por la crisis actual, van a desbaratar cualquier intento de gestionar a la economía y mantener el orden social apelando a las herramientas macroeconómicas convencionales, incluyendo las tenidas por “heterodoxas”. Empujado por circunstancias signadas por profundos desequilibrios en la vida económica y una creciente agitación social y política más pronto que tarde el gobierno se enfrentará a un dilema de hierro: avanzar por el sendero de las reformas estructurales que le permitan neutralizar los efectos desquiciantes de un capitalismo en crisis o bien quedar sepultado bajo sus escombros, abriendo el paso a una restauración conservadora que ponga fin a todas sus ilusiones progresistas.

Acérrimos críticos del capitalismo, Marx, Engels, Lenin, Trotsky y Gramsci, entre otros, nunca dejaron de reconocer las posibilidades de recomposición y cambio que los capitalistas siempre tienen a su alcance aún en medio de las más profundas crisis. Más de una vez Marx se reprochó por haber errado en sus sombríos pronósticos sobre el curso futuro de Francia una vez establecido el régimen bonapartista, refutados implacablemente por casi veinte años de vigorosa expansión económica que sólo la guerra franco-prusiana de 1870 pondría fin.

Atentos a esta lección hay que desterrar la tentación de pensar que, ante la crisis, el kirchnerismo jamás osaría transitar por el sendero de las reformas estructurales. Sus relaciones con la clase dominante son complejas y por momentos contradictorias: promueve sus ganancias y facilita sus negocios –si no véase lo ocurrido con el voto “del campo” en las primarias, o las declaraciones de Franco Macri o de tantos otros capitostes del empresariado local- aunque lo hace en un clima de mutuo recelo y permanentes tironeos ocasionados por la insaciable voracidad de una y otro.

Si estas tensiones, exacerbadas al calor de la crisis, llegaran a sobrepasar un cierto umbral no sería extraño que se desencadenase una ruptura entre la clase dominante y el gobierno, colocando al kirchnerismo ante el dilema enunciado más arriba: reformas estructurales o capitulación. Acosado por similares más no idénticas circunstancias Franklin D. Roosevelt optó por lo primero: fortaleció el movimiento obrero y organizó al partido demócrata, y a partir de allí lanzó el New Deal, un programa tenazmente resistido por gran parte de la burguesía estadounidense que consideraba confiscatoria y “comunista” la nueva legislación tributaria –en un pleito que sólo se resolvió en la Corte Suprema de Estados Unidos- y los renovados poderes de la Reserva Federal, al paso que denostaba como demagógicas las audaces iniciativas en materia de seguridad social y asistencia médica impulsadas desde la Casa Blanca.

Obviamente, era un programa que no tenía la menor intención de salirse del sistema y abandonar al capitalismo; no obstante, acuciado por las premuras del momento, para salvarlo era preciso otorgar significativas concesiones a las clases populares a la vez que se recortaban algunas de las más irritantes prerrogativas del capital.

Que no hubiera aparecido un partido revolucionario capaz de aprovechar las oportunidades que se abrieron en esa coyuntura es otra historia. A la luz de la experiencia histórica, desde Napoleón III a Roosevelt, ¿deberíamos excluir a priori que una salida “reformista burguesa” pudiera ser elegida por CFK? Hay numerosos indicios de una creciente tensión al interior del kirchnerismo, originada por las limitaciones y perversiones del “modelo” y por el creciente hiato que separa el discurso crítico del neoliberalismo del pesado legado neoliberal que aún hoy informa buena parte de las políticas oficiales. ¿Quién estaría en condiciones de asegurar que, forzado por las circunstancias, el kirchnerismo preferiría suicidarse antes que abrazar una opción reformista, aunque sea por razones tácticas, oportunistas o demagógicas de supervivencia política?

Y si tal cosa llegara a ocurrir, ¿estarían la izquierda y el movimiento popular en condiciones de sacar partido de la situación? Es evidente que la debilidad de las fuerzas socialistas, comunistas y de izquierda de la Argentina, herederas de traumáticas experiencias del pasado, conspira contra su capacidad para gravitar decisivamente en la coyuntura. El tsunami peronista de 1945 cambió radicalmente la estructura y la identidad de la clase trabajadora y el movimiento popular, condenando a la izquierda a jugar un papel marginal en el desarrollo de las luchas de clases durante décadas. Ante ello habría que estar sumamente atentos a las inéditas posibilidades que podrían abrirse en el marco de la crisis actual y sus reflejos en un país de la semiperiferia capitalista como la Argentina.

No hay un único camino para la emancipación de la clase trabajadora, y más importante que el punto de arranque son el itinerario, las novedades generadas a lo largo de un continuo proceso de luchas sociales (que cambia conciencias, proyectos, modos de organización y liderazgos) y la meta hacia la que apuntan los conflictos y antagonismos del momento.

Para ello es preciso tener en mente que estamos ingresando a una nueva etapa en la historia del capital: la contraofensiva reaccionaria inaugurada en los años ochenta del siglo pasado de la mano de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II se ha agotado y se derrumba estrepitosamente. La conmoción social que sacude a Europa, desde la ola de huelgas en Grecia hasta el repudio a los banqueros en Islandia, pasando por los incendios en Londres, los “indignados” españoles y el fragilísimo equilibrio político apenas sostenido en Francia y Alemania, es un claro anuncio del cambio de época, y sus violentas reverberaciones se dejarán sentir en todo el mundo. La Argentina y América Latina, por más que se las intente blindar, no serán la excepción a la regla.

Fin de una época que coincide con la inexorable decadencia del imperio norteamericano, incapaz de ganar guerras (aunque destruya países), de ordenar el caos económico internacional y de acomodar el tablero político mundial en función de los intereses imperiales.

En un marco de cambios epocales en donde la mismísima supervivencia del capitalismo está puesta en cuestión -¡ya no por el “catastrofismo” de sus críticos sino por el diagnóstico de los “intelectuales orgánicos” del capital!- la izquierda argentina tiene la posibilidad y el deber de reconstituirse de forma tal de poder incidir positivamente en el curso de los acontecimientos, dejando de ser lo que, a pesar suyo, fue durante décadas: una presencia testimonial. Para que esto sea posible deberá abandonar todo dogmatismo y saber leer, en los enrevesados y contradictorios pliegues de la coyuntura actual, las oportunidades que podrían existir para desarrollar un proyecto emancipatorio para nuestro pueblo y actuar en consecuencia.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Elecciones primarias, la Biblia junto al calefón

PCT

Han pasado las Primarias en nuestro país, y en términos de las frías cifras, se dio el triunfo que todo el mundo pronosticaba del oficialismo, pero por un margen mayor al esperado. La oposición del sistema, dividida en pedazos, no pudo hacerle ni cosquillas a la presidenta.

Nadie puede negar la importancia de obtener 10 millones de votos, y mucho menos después de 8 años de gobierno, pero el manejo de las cifras al que nos tiene acostumbrados el sistema “democrático” dominado por los capitalistas, y particularmente el kirchnerismo (el Indec es un buen ejemplo de ello), quiere hacer ver una realidad que no es tal: dicen tener el 50% de apoyo de la población, cuando lo cierto es que obtuvo el 36% del padrón electoral. ¿Por qué? Porque ellos cuentan los porcentajes a partir de los votos “positivos”, en vez de hacerlo desde la totalidad del Padrón. La realidad indica:

Escrutadas el 96. 84 de las mesas

Padrón: 28.853.153 personas

Votantes: 21.757.053

Abstención: 7.096.100

Blancos y nulos: 1.034.882

Candidata/o Votos Porcentaje

Cristina 10.363.319 35,91

Abst., blancos y nulos 8.108.474 28,1

Entonces, lo correcto es decir que el gobierno tiene una aprobación del 36% de la población, y no un 50%.

Más allá del manejo de las cifras, no se puede desconocer el hecho de la enorme distancia que existe entre la capacidad de liderazgo del oficialismo y la de la desdibujada oposición. El kirchnerismo ha sabido presentarse como “lo nuevo” y popular, ante figurones que no resisten el más tibio análisis, como Duhalde, Rodríguez Saa, Alfonsín y la desbarrancada Lilita. Con este panorama, octubre será sólo un trámite para la administración pingüina. Sin embargo, no nos podemos quedar en la simple enunciación de los votos, porque lo que corresponde a todo estudio es la seriedad del abordaje de los hechos en su contexto.

Lo primero que debe señalarse es que ningún triunfo electoral, por más cantidad abrumadora de votos que se obtenga, es prueba de razón, de justicia, de defensa de los derechos de las mayorías ni de los intereses “nacionales y populares”, aunque así se lo declame y lo crean esas mayorías: si fuese así, entonces podrían esgrimir ese argumento los Tatcher, Reagan, Berlusconi, Aznar, Bush (padre e hijo) y hasta el Turco innombrable, todos elegidos y reelegidos por la “voluntad popular” en sus respectivas sociedades. No debemos olvidar el contexto en el que nos movemos, que es el de la cultura impuesta por el sistema capitalista. La conciencia popular queda entonces reflejada en ella, y generalmente, salvo tibios avances, en estos procesos los condenados suelen apoyar (y votar) a sus verdugos.

Decimos esto porque por más mascarada que proyecte el gobierno, lo concreto es que se sigue pagando una Deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta (reconocido por el propio oficialismo, el 2% del PBI está destinado a tal fin, unos $21.000 millones); el petróleo, el gas y los recursos naturales, estratégicos y no renovables siguen estando en manos del capital multinacional, lo que posibilita un saqueo monumental como nunca se ha visto en el país; se siguen subsidiando a las empresas privadas con recursos del Anses, como por ejemplo ¡la General Motors!; las privatizadas de servicios también reciben subsidios del mismo origen.

El gobierno dice tener un proyecto de país “soberano”, pero uno puede elegir soberanamente ser dependiente, y eso es lo que hace el kirchnerismo. Por eso no deja de negociar con los buitres del sistema financiero globalizado; por eso genera leyes en favor de los grandes capitales en detrimento de los intereses populares, para que lleguen al país con sus inversiones que generarán utilidades (ganancias) como en ninguna otra parte del mundo, las que se llevarán a sus países de origen. Baste señalar por ejemplo, el sector minero, cuyas ganancias superan varias veces lo invertido, mientras nos vacía de recursos que no se renovarán y nos deja un desastre ecológico y humano del que no se tiene aún real consciencia. O, debido al saqueo de nuestras reservas, el precontrato firmado con Qatar, para importar gas durante 20 años (a partir del 2014), acuerdo que le costará al país la friolera de al menos ¡¡50 mil millones de dólares!! Cuánto podría explorarse y desarrollarse con esa inversión aquí mismo, sin requerir de recursos extranjeros. Nuestro pretróleo también se está acabando, ya que Repsol lo ha exportado y aún lo sigue haciendo sin explorar nuevos yacimientos, por lo cual en poco tiempo deberemos importar ese recurso. La Argentina autoabastecida será sólo un recuerdo.

Todas esas políticas tienen consecuencias sociales que provocan injusticias, despojo y dolor de los sectores más humildes. Más allá de los planes sociales, que son sólo parches, dádivas, asistencialismo, el kirchnerismo, después de ocho años de administrar el Estado, no ha podido resolver el déficit de vivienda digna para millones de seres humanos, y el problema le estalla por todos lados, para el cual sólo mostró reflejos represivos: así fue en el Indoamericano, con los pueblos originarios (por ejemplo, los Qom en la oficialista Formosa), o en Jujuy.

La inflación es una realidad incontrastable que hace cada vez más vergonzosa e indignante la intervención al Indec. Nadie se come el “0,...” de aumento mensual de los precios al consumidor, cuando, por ejemplo, solamente los combustibles acumulan un 25% en lo que va del año y varios productos de la canasta alimenticia están por encima de ello. Según el propio “indeK”, el 70% de los asalariados gana $2900 en promedio, cuando la canasta familiar es de alrededor $5500, y el 35% de los trabajadores están en negro. Además, en promedio, el 32% del salario es no remunerativo, siendo el Estado el que más “negrea” los pagos a sus empleados. La jubilación está en $1230 y pasará a $1430, quedando lejos aún de la canasta familiar.

Con estos números, el gobierno considera aún la línea de pobreza en $1700 (por lo que alguien que gana $1701 no es considerado pobre, aún ganado $3800 por debajo de la canasta familiar), y de indigencia en $771,72 (no considerándose indigente a quien obtenga $771,80 mensuales). Estos números también indignan: ¿cuántos pobres e indigentes más indicarían, si se tomara como medida la ya mencionada canasta familiar?: los que hay en realidad.

Sin embargo, el pueblo ha votado todas estas inequidades, ocultas detrás de las urgencias, traducidas en el trabajo conseguido y la posibilidad de llevar un trozo de pan ganado dignamente a la mesa familiar. Pero detrás del discurso “popular” del gobierno, detrás del dedo apuntado a los “monopolios” representados en el Grupo Clarín, como si éste fuera el único enemigo de las mayorías asalariadas, hay una administración que responde a los intereses de Repsol, la Barrik Gold, Grobocopatel, Ledesma (con los Blaquier, cómplices de la dictadura), SanCor, Urquía y las grandes empresas oligopólicas que obtienen ganancias siderales gracias a la política “nac y pop”. El cambio en el voto en el “campo” y en los sectores ricos del país así lo atestiguan.

Para asegurar todas esas políticas de entrega y saqueo, persiste en la persecución de todo aquél que se oponga, con la Ley “Antiterrorista” de Bush como bandera. La reapertura del juicio al compañero Martino y otros compañeros de las FAR por presión de la sionista Daia, el mantenimiento en prisión de los compañeros Olivera, la Galle, José Acosta, Víctor Oñate, obreros de Santa Cruz y la lista sigue, además de los miles de procesados, son claro ejemplo de ello

En ese marco, la izquierda y la centroizquierda también han cumplido su papel. Proyecto Sur ha desaparecido detrás de una paliza impensada en las urnas, debido, en gran parte, al sectarismo y la soberbia que durante décadas se le han achacado a la izquierda tradicional. Ésta, en su versión electoral, el FIT, ha logrado superar el piso proscriptivo después de una curiosa campaña de propaganda donde el centro era “pedir el voto” sin ninguna enunciación programática. Nosotros nos hemos pronunciado acerca de la conformación de ese frente, criticando su formulación desde posturas autoproclamatorias y sectarias. Sin embargo, si este armado confirma su performance en octubre, será un referente ineludible dentro del movimiento revolucionario del país.

Lo concreto es que más allá de los procesos electorales en curso, está a la vista que los grandes problemas del pueblo argentino están aún lejos de solucionarse, y que la estructuración del país que lleva a cabo el gobierno no va en ese sentido, sino todo lo contrario: nos van a dejar un Estado vaciado de recursos, dependiente de la importación, las inversiones y el financiamiento externo, con amplias zonas contaminadas y desertificadas.

La salida, como siempre lo decimos, no está dentro de los límites del sistema capitalista que fomenta todos esos desatinos. El mundo es testigo de la descomposición a que nos está llevando una humanidad dirigida por los patrones. Ya no sólo se ven sus efectos degradantes en los países periféricos y subdesarrollados, sino en las metrópolis: se incendia Londres y varias ciudades de Inglaterra, Europa es un polvorín y EEUU no puede sostener una economía que se desbarranca, arrastrando al resto del mundo a una conflictividad sin precedentes. Pero para poder soñar con una sociedad justa, liberada y soberana, tendremos que extremar la inteligencia, la militancia y la humildad los que decimos luchar todos los días por ese objetivo.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Profetas de la oscuridad

Claudia Rafael (APE)

Con apenas 15 años, el pibe entró por primera vez al Colegio Militar del que egresó con honores tres años más tarde. Soplaban otros vientos en Buenos Aires en aquellos días en que el país era presidido por Domingo Faustino Sarmiento. La gran ciudad tenía poco menos de 180.000 habitantes. Cuatro compañías de tranvías a caballo competían para cubrir 300 manzanas de recorrido.

En ese contexto urbano que ya estaba dando el gran salto a la modernidad, el pibe asomaba como cadete prolijo y dispuesto a ascender en la pirámide del poder. No podía saberlo entonces. Su vida quedaría atravesada por la historia entera del país, sería erigido como el emblema del mal y el germen de lo que, apenas en breve, se mostraría como la cara amarga y cruel del aparato represor en nombre del Estado.

Ramón Lorenzo Falcón berreó por primera vez su irrupción en el mundo el 30 de agosto de 1855 y con apenas 18 años egresaba como flamante cadete militar. Su lugar por excelencia, ése que le otorgaría el gobierno porteño en 1906, fue el de jefe de la policía, que se ganó como veterano de la guerra a los pueblos originarios durante la Conquista al Desierto, ese eufemismo de la masacre de finales del siglo XIX.

Era otro país. Otra historia. Migrantes españoles e italianos insuflaban de utopía esta tierra de inequidades hondas. Socialistas y anarquistas se multiplicaban en calles y conventillos. Banderas rojas y negras se enfrentaban a ese poder hegemónico de una oligarquía que marcaba territorios y decidía destinos. El diario La Prensa describía cómo el 1 de mayo de 1909, el jefe policial seguía desde su auto cada uno de los instantes del encuentro que en Plaza Lorea habían organizado los anarquistas de la FORA. Falcón descendió lentamente del automóvil y pronunció: “Hay que concluir, de una vez por todas, con los anarquistas en Buenos Aires”. Once obreros muertos, más de 80 heridos –entre ellos, varios niños- serían la respuesta contundente a esa frase. Apenas tres días más tarde, la represión se redoblaría durante el cortejo fúnebre.

La historia, en ocasiones, responde mucho más temprano que tarde. Fue el 14 de noviembre, apenas seis meses más tarde, cuando el anarquista ruso Simón Radowisky, con apenas 18 años, arrojaría en Callao y Quintana una bomba casera contra el vehículo en el que viajaba Falcón. El país oficial, ése que delimitó riquezas y pobrezas, el que destruyó sueños y destinos, el que masacró vulnerabilidades expoliando y arrojando a la arena de los leones a millones, eligió claramente en qué lugar de la acera pararse. Hasta hace muy poco fue Ramón L. Falcón el nombre de la Escuela de Cadetes de la Policía.

***

En abril de 2011, la ministra de Seguridad Nilda Garré ordenó rebautizar la institución para reemplazar ése (y otros dos nombres) por otros –dijo- “cuya trayectoria estuvo asociada con la democracia y su trabajo tuvo una fuerte vinculación con la comunidad”. Su determinación de arrinconar en el olvido los nombres de Ramón L. Falcón, Alberto Villar (uno de los fundadores de la Triple A) y Cesáreo Cardozo (primer jefe policial de la última dictadura) y reemplazarlos por otros no le fue simple. No había modo, después de todo, de encontrar en la vasta historia de la fuerza un personaje asociable al hombre bonachón que ayuda a cruzar la calle a la anciana del barrio, figura protectora de un imaginario imposible digna de cuentos de hadas y ajenas al rol para el que fue creada.

La misma estructura de la fuerza de represión echa por tierra de un solo plumazo la intencionalidad de Garré, destinada a instalar una falsa creencia: la existencia de la policía buena y la policía mala. ¿Acaso la policía mala es aquélla que erróneamente termina provocando los casos de gatillo fácil o –para utilizar la terminología de Rodolfo Walsh- de gatillo alegre y se sale de cauce reprimiendo equívocamente manifestaciones sociales?

El jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, actuó con celeridad y ensalzó “la valentía y el profesionalismo” con que actuó David Alejandro Barrios “para proteger la vida del conductor y los pasajeros” del interno 77 de la línea 79 al matar a Jesuán Ariel Marchioni, de 23 años, y a Rodrigo Alfredo Romero, de 16 de dos disparos sobre cada uno. El segundo balazo sobre Romero fue disparado cuando el pibe ya agonizaba en el piso del colectivo. Pero Barrios –para seguir con la categoría con que se movió la ministra Garré para la selección de nombres- pertenecería según Burzaco a la policía buena.

***

Los números que artesanalmente confecciona la Correpi ubican en más de 3200 los muertos en democracia por gatillo fácil. Desde 2003 a la fecha, alrededor de 1800. Historias como las de Franco Almirón o Mauricio Ramos, en la villa La Carcova, de José León Suárez son apenas una fotografía difusa de tanta muerte joven, pobre, morocha, desclasada. Franco y Mauricio fueron la imagen nítida y feroz de esos cientos de miles de cachorros humanos lanzados de prepo a la adultez entre la basura y la marginación. Icono perfecto de los nadies, esos que –diría Galeano- cuestan menos que la bala que los mata.

La policía –esa institución sobre la que un ex jefe de la Departamental Azul definió alguna vez que suele tener alguna manzana podrida que comete “pillerías”, en relación a un policía que había asaltado y asesinado a un productor rural- no es otra cosa que el brazo de un Estado que la necesita violentamente para su supervivencia. Para demarcar territorios y expugnar vidas y destinos. Desde 1995 hasta la actualidad hubo –según la Correpi- 64 muertes provocadas por policías en la represión de protestas sociales. Dos durante el menemismo: Víctor Choque, asesinado el 12 de abril de 1995 en Tierra del Fuego durante las marchas por el cierre de fábricas y la ola de despidos y Teresa Rodríguez, dos años más tarde, durante las puebladas de Cutral-Co.

Durante el gobierno de la Alianza, 44: en diciembre de 1999, Mauro Ojeda y Francisco Escobar, durante el desalojo del Puente General Belgrano, de Corrientes; en noviembre de 2000, Aníbal Verón, en Tartagal y, un año más tarde, Carlos Santillán y José Barrios, en General Mosconi, Salta. Y los otros 39, caídos por balas represivas durante las luchas del 19 y 20 de diciembre de 2001. En el duhaldismo, la policía acribilló las vidas de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, en la Estación Avellaneda. Como cristos enredados entre el cemento y la perversidad. Desde 2003 hasta ahora, se suman otros 16. Esos números no son números. Son vidas. Historias. Sueños. Desafíos. Miedos. Las cifras son relatos. Son íconos. Son ternuras. Son corajes y narraciones colectivas. Son la radiografía exacta de esa parte del país que quiere que se escuchen las voces sumergidas. Es Luis Cuellar, que el 10 de octubre de 2003 salió a la calle, como tantos miles a gritar por las calles de Libertador General San Martín que habían matado y torturado a Cristian Ibáñez en una comisaría y fue fusilado. Es Carlos Fuentealba, maestro. Soñador de otro país y otra historia. Acribillado por la espalda el 5 de abril de 2007 en Neuquén. Es Juan Carlos Erazo, que junto a sus compañeros, trabajadores del ajo en mendoza, fue reprimido entre palos y patadas y murió pocos días después en el Hospital Metraux. Es Facundo Vargas, que con sus 16 de alas y tormentos, vio cómo penetraban su cuerpo los plomos policiales un 15 de enero de 2010, en Don Torcuato. Junto a los vecinos, habían salido a la calle para reclamar por el asesinato de “Coco” Villanueva, un hombre de 60 que había asomado a la vereda a pedir a los policías de un operativo que “no tiren, hay chicos”.

No son números ni estadísticas ni gráficos desalmados. Son utopías. Son rebeliones y alaridos de justicia. Son Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas, los pibes de Bariloche que salieron desde el Alto a clamar tras el crimen de Diego Bonefoi, en junio de 2010. Son los Qom asesinados a mansalva en noviembre de 2010 por reclamar la tierra de su sangre y de su origen. Es Mariano Ferreyra, que marchaba junto a los trabajadores, en Avellaneda, con el aullido de impotencia ante tanto poderío e inequidad. Son los muertos del Indoamericano, Juan Castañares Quispe, Rosemari Chuña Puré y Bernardino, en diciembre de 2010. O los caídos durante la represión en Jujuy, Juan José Velázquez, Ariel Farfán, Víctor Heredia y Félix Reyes que clamaban por un trozo de tierra en medio de tanta opulencia de los Blaquier, poderosos poseedores de ingenios y fábricas y miles y miles de hectáreas. Pedían arenilla en medio del desierto inmenso y obsceno de Ledesma. Plomos salidos de armas policiales fueron asestados en las vidas de cada uno. Portadores de una utopía que persiste aún, a pesar de las tormentas. Plomos emanados del brazo ejecutor del Estado. Necesario. Imprescindible. Castigador de los márgenes y de las voces que se alcen en cada horizonte.

Son –escribió la nicaraguense Gioconda Belli- los profetas de la oscuridad. Se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar porque el que no tiene ojos para soñar no ve los sueños ni de día, ni de noche.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Los derechos se conquistan, la dignidad no se negocia

Hugo Blasco (especial para ARGENPRESS.info)

La localidad de Ingeniero Juarez es la cabecera del departamento Matacos de la provincia de Formosa. Se encuentra a unos 500 km al oeste de Formosa capital y a unos 270 km de Las Lomitas. Es llamada la “Perla del Oeste”.

Hoy es noticia por un hecho que se reitera cada vez con más intensidad como es la ocupación de viviendas por parte de pobladores del lugar.

Se trata de unas cien familias que han ocupado viviendas aun no terminadas y en estado de abandono desde hace más de diez años cuya construcción estaba a cargo de una empresa que presentó quiebra.

En los últimos días la Policía provincial se hizo presente en el lugar y luego se retiró dejando una consigna de guardia. Asimismo un juez de Las Lomitas concurrió al lugar tratando de convencer a los ocupantes para que se retiren con la promesa que el Gobierno va a atender sus demandas. Los compañeros le dijeron que no se van a mover.

Por otro lado un abogado, el Dr. Daniel Cabrera que pertenece a una organización relacionada con los pueblos originarios, fue detenido ilegalmente por el comisario de Policía acusado de “instigar al delito” y luego de gestiones y presiones diversas fue liberado. Un verdadero escándalo.

En este punto corresponde tratar dos cuestiones, al menos, para entender las cosas: 1) la decisión de los compañeros de ocupar las viviendas y resistir el desalojo y 2) la respuesta estatal. Primero la detención del abogado y luego el intento de disuadir a las familias en el lugar.

Respecto al primer punto es importante destacar que ese lugar era hasta ahora un sitio denunciado como escenario de violaciones y otros tipos de acciones aberrantes.. Pero lo más significativo es que la ocupación cuenta con el apoyo y simpatía de los pobladores de Ingeniero Juarez. Y esto es así porque la necesidad de viviendas es tan obvio que cualquier avance en la solución del problema será bien recibido.

De todas maneras la actitud valiente de los compañeros de resistir el desalojo no es una actitud demencial. Es el resultado de años de negación de derechos, de promesas incumplidas, de HUMILLACION. A esto le dicen BASTA!!!.

En relación al segundo punto tenemos que ser concientes que el gobernador Gildo Insfran es un señor feudal bendecido o al menos consentido por la Casa Rosada pero que carga sobre sus espaldas las muertes de los compañeros qom y el repudio de todo el mundo. Seguramente esta circunstancia sumada a los gravísimos hechos de Jujuy por la toma de tierras y el escenario electoral lo ha llevado a ser un poco más prudente.

De todas maneras no es garantía de nada porque con el dato del resultado electoral provincial del domingo pasado seguramente puede sentirse con margen para reprimir. La duda es la actitud que tendría el Gobierno nacional ante un desenlace grave y trágico de esta situación.

Más allá de este caso puntual lo cierto es que el problema de la vivienda va adquiriendo día a día características muy graves. Decenas o cientos de ocupaciones de tierras y viviendas por parte de familias desesperadas por tener un “lugarcito” en el mundo se suceden sin solución de continuidad en nuestro país.

En este punto pareciera ser existe una relación entre una mejora de la situación económica general y el drama de la vivienda. Es que las “mejoras” económicas tienen pies de barro y están asentadas sobre un modelo que garantiza la desigualdad y no se atreve a “tocar” a los dueños del poder económico.

La vivienda está relacionada con la propiedad de la tierra ya sea para habitar o para trabajar. Los millones de metros cuadrados que se construyen en las principales ciudades del país con fines prioritariamente especulativos se dan de bruces con el derecho negado a millones de tener una vivienda digna. Es decir: la negación de un derecho humano fundamental. Por eso en el Plenario convocado por la Secretaría de DDHH de la CTA Nacional que se llevó a cabo el jueves 18 de agosto pasado un tema que quedó fuertemente instalado en el debate y como parte de la agenda política de la Central es la tierra, su propiedad y uso.

Nos expresamos absolutamente solidarios con los compañeros y compañeras ocupantes de las viviendas de Ingeniero Juarez de Formosa y comprometidos con la lucha por la vivienda como un eje prioritario de nuestra política.

Hugo Blasco es Secretario DDHH de CTA nacional.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...

Sonia Torres: “Continuaré hasta mi muerte”

Katy García (PRENSARED)

“Cuando pensábamos que la causa por el robo de mi nieto ya estaba en los tramos finales para llevarlo a juicio oral y público, el doctor (Alejandro) Sánchez Freytes decide en forma inesperada, e irrazonablemente, empezar de nuevo, abriendo un nuevo juicio”, señaló Sonia Torres, en conferencia de Prensa.

“Desde el mismo día en que secuestraron a mi hija Silvina (Parodi), embarazada de seis meses y medio, y a su marido Daniel (Orozco), comenzó esta larga lucha que continuaré hasta mi muerte. Es un compromiso de vida que no lo voy a abandonar hasta el día en que no esté”, manifestó Sonia Torres, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, filial Córdoba, en la apertura de la rueda de prensa, realizada en el local de la entidad y a la que asistieron medios masivos y alternativos.
“Cuando pensábamos que la causa por el robo de mi nieto ya estaba en los tramos finales para llevarlo a juicio oral y público, el doctor (Alejandro) Sánchez Freytes decide en forma inesperada, e irrazonablemente, empezar de nuevo, abriendo un nuevo juicio”, señaló.

Luego sostuvo que aún cuando este decreto “prolonga indefinidamente la espera para lograr justicia, nos agrega nuevas angustias y desazones a las ya padecidas”, no cejarán en la lucha hasta lograr que los responsables sean juzgados por jueces imparciales, respetando el debido proceso, y hacia “la construcción de un sistema de justicia en democracia”, consideró.

Las abogadas María Teresa Sánchez y Mariana Paromio argumentaron porqué la medida beneficia a los imputados y demostraron además que la decisión de ordenar la apertura de una nueva causa es en si misma una maniobra dilatoria sin fin.

Por caso, uno de los argumentos más cuestionados es el que supedita la posibilidad de realizar un juicio por sustracción de niños, a la localización previa del joven. Esta posición -recordaron- fue planteada por la Justicia Militar en los primeros años de la democracia para evitar precisamente el juzgamiento de esos delitos.

Entramados
Paromio recordó que el año pasado, la sala “A” de la Cámara Federal de Apelaciones (CFA) confirmó el procesamiento y prisión preventiva de los imputados Menéndez, Diedchs, Vergez, Barreiro, Acosta y Rodríguez por el delito de sustracción, retención y ocultamiento del nieto de la Abuela Sonia Torres.

Además, revocó la falta de mérito dictada por la jueza Cristina Garzón de Lascano que beneficiaba a los imputados Manzanelli, Quijano, Romero, Lardone, Díaz, Herrera, Morard y López y le ordenó a Sanchez Freytes que profundizara la investigación y resolviera su situación procesal.

Paromio agregó que desde la fecha en que la CFA dictó esa resolución "no se hizo nada". También se dieron a conocer otras denuncias y cuestionamientos públicos sobre la conducta "irregular" del magistrado.

Ante esa situación las letradas decidieron entrevistarse con Abel Sánchez Torres, presidente de la sala “B” de la cámara, para solicitarle que como superintendente se interesara por la marcha de las causas.

Enterado Sánchez Freytes, ese mismo día, les ordenó a sus secretarias que realizaran un certificado donde constara que su par tenía interés en dos causas. Una, la del nieto de Sonia, “Díaz Alberto y otros”, y la otra caratulada como “Estela Barnes de Carlotto s/denuncia, es nombrada directamente con la identidad de un joven que es parte de la investigación. Cumplido el cometido, el papel es insertado en todas las causas, incluida la de los magistrados que indaga sobre la participación de funcionarios judiciales en la represión.

María Teresa Sánchez analizó la importancia que tiene este acto en apariencia burocrático y argumentó que la resolución del juez de armar una nueva causa por la sustracción del nieto de Sonia Torres es parcial y beneficia a los imputados.

En primer lugar, criticó la actitud del Juez que en vez de proteger al joven lo expuso ante todos los imputados por delitos de lesa humanidad.

En segundo término reveló que Sánchez Freytes “en un apurado sobreseimiento fundado en que no eran delitos de lesa humanidad sobreseyó a los magistrados que estaban siendo investigados por su connivencia con la dictadura militar”.

La medida fue apelada, y la sala “B” de la CFA cuyo tribunal estaba presidido por Sánchez Torres anuló por unanimidad el fallo y estableció que “se trata de delitos de lesa humanidad” y ordenó la continuidad de las investigaciones.

Esto explicaría la inclusión del papel en la causa de los magistrados para que de ese modo “la defensa de los acusados presente una recusación contra Sánchez Torres” que de hecho lo hizo.

Una historia sin fin

Cuando todos esperaban que la causa por la sustracción del nieto de Sonia Torres sea elevada a juicio el Juez subrogante del Juzgado Nº 3 decidió abrir otra desoyendo lo resuelto por la CFA. De esto Sonia se enteró un mes después.

Marité Sánchez comentó algunas conductas dilatorias tales como la nula respuesta ante la solicitud de los hábeas corpus presentados por Sonia Torres ante el juzgado nº 2 desde el inicio de la desaparición del matrimonio Parodi-Orozco.

También denunció que le acercaron una serie de pruebas fundamentales sobre el accionar del grupo de tareas “el temible OP3” integrado por Manzanelli, Quijano, Romero, Lardone, Díaz , Herrera, Morard y López, para que definiera su situación procesal. “Por el contrario, abrió una nueva causa”, enfatizó.

“Y lo que es peor aún. Los imputados que tienen un auto de procesamiento confirmado por la Cámara, lo que en derecho se llama cosa juzgada formal respecto a Menéndez, Diedrichs, Vergez, Barreiro, Acosta y Rodríguez como autores mediatos del delito de sustracción del nieto de Sonia Torres, tampoco serán juzgados”, subrayó.

Sánchez afirmó que retrotraer la causa a foja cero “es como barajar y dar de nuevo, y obliga a esta querella a reproducir pruebas que hemos juntado con esfuerzo durante más de 13 años y que muestran con absoluta claridad la participación de todos los imputados en la sustracción del nieto de Sonia”.

La abogada querellante sostuvo que esta decisión del Juez va a contramano de lo recomendado por la Procuración General de la Nación que en la resolución 13/08 estipula que “deben evitarse la existencia de múltiples causas conexas” porque producen “fragmentación, doble investigación, y debilitamiento de su fuerza de convicción”.

Consultadas sobre las expresiones vertidas por el Juez que consideró “indignante” el planteo de Abuelas, Sonia Torres expresó que “tiene un espíritu poco crítico, lo de él es indignante”, afirmó con firmeza.

Ahora, resta esperar que el alto tribunal decida de manera ágil sobre la cuestión y designe un juez que acelere las causas en trámite y las que están para elevación a juicio manifestaron al término de la reunión.

Sonia agradeció a los periodistas, a los organismos de derechos humanos, a las instituciones, organizaciones sociales y gremiales y a los particulares, por el acompañamiento que reciben a diario.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.

Ver texto completo...