miércoles, 21 de diciembre de 2011

Estados Unidos se retira de Irak aunque permanece ocupando la zona del Golfo Pérsico

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Estados Unidos retira sus tropas de Irak y oficialmente anunció el fin de la ocupación. Aunque la ocupación real en la zona del Golfo Pérsico continúa por un tiempo indefinido.

Estados Unidos mantendrá en la región de mayor complejidad estratégica por su riqueza en recursos naturales y su proximidad a los centros de poder un robusto poderío militar, para enfrentar cualquier emergencia bélica.

Se estima que la fuerza operativa militar comprende un contingente superior a los 50.000 soldados de campo para estar repartidos en los países del Consejo de Cooperación del Golfo, esto es, Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes, y Omán, con quiénes Estados Unidos mantiene estrechos lazos de cooperación.

En octubre pasado el General en Jefe del Comando Central, Karl Horst, con extensa experiencia en la ocupación a Irak, anunció la nueva postura en la zona del Golfo, destacando unidades militares más ágiles y de menor volumen aunque con mayor capacidad de desplazamiento y en condiciones de entrenar a las fuerzas militares locales. “Pienso que es más sano, más eficiente y práctico volver al período anterior al de la gran presencia militar con soldados en combate”. (31 octubre 2011. DenverPost)

La nueva arquitectura de la seguridad consiste en mayor integración en el uso de la fuerzas de aire, mar y tierra con un foco claro en desarrollar acciones preventivas y un mayor equilibrio y articulación entre las opciones políticas y militares.

El fortalecimiento de la seguridad estratégica de la zona surge de una mirada a largo plazo de la cooperación y la formación de alianzas en esta nueva arquitectura de la seguridad, en oposición a la política del “poderío del fuerte aislado” y la confrontación.

Algunas lecciones de la invasión

1. Se invadió unilateralmente a una nación soberana con una coalición de 27 países, sin el apoyo de la ONU y aún violando una resolución del Consejo de Seguridad “el mundo no se vino abajo”. Se comprobó la debilidad intrínseca del multilateralismo y la existencia de poderosos adversarios.

2. Estados Unidos se ha posicionado militarmente en la zona estratégica más compleja para los equilibrios de poder al nivel global.

3. La ocupación de Irak es una evaluación directa del actual nivel de contención a la supremacía casi aplastante de la alianza transatlántica. Ni China ni Rusia, ni el resto de la comunidad internacional representan un “salvoconducto internacional” para la creación de un clima de equilibrios. Restarle poder a esa alianza que avanza a paso seguro hacia la supremacía global total, por sobre el resto de las naciones, parece una utopía.

4. Irak como antecedente ha sido el campo operacional más formidable para Estados Unidos y la alianza occidental en experimentar capacidades bélicas para futuras guerras y ocupaciones.

5. Aún así, el gasto acumulado que se eleva a cerca de 3 billones de US dólares y la presencia militar en la zona no han servido para contener el poder de los Talibanes y el descontento del mundo islámico. En la perspectiva política el costo beneficio es 0.

Fin de la ocupación y algunos mitos

1. Gasto. La ocupación no es gasto sino más bien una inversión con mirada estratégica a largo plazo. Los partidarios de la invasión pueden agradecerle a los neoconservadores liderados por Bush que decidieron invadir y llegar controlar una zona muy ambicionada.

2. La verdadera ocupación que continúa, es la fragmentación interna de Irak y las enormes dificultades para recomponer el tejido político y social. El partido Baath, estigmatizado por haber sido el sostén político del derrocado Hussein y del estado, no solo le puede entregar un orden básico a la reconstrucción, sino que es además la fuente más poderosa de la resistencia sunita a las nuevas autoridades de predominio chiita.

La “otra ocupación” y la más profunda es la cultural. Es aquella de forzar la noción de “democracia a la occidental” como modelo único para formar repúblicas y asegurar gobernanza con libertades públicas. Lo que se esconde detrás de la fachada de este modelo es lo que cuestionan actualmente muchas poblaciones en el mundo entero y que exhibe un expediente muy claro: con todo el poder a su disposición el modelo no ha sabido administrar el planeta. Por el contrario lo tiene prácticamente en las brasas.

Foto: Irak - Tropas de ocupación norteamericanas comienzan el retiro de ese país. / Fuente: Lynette Hok - U.S. Army

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“Hipócritas” y “Ovejas Negras”: La maraña en la CELAC

Mario R. Fernández (especial para ARGENPRESS.info)

Leyendo la editorial “Esperando a Mami” de la primera quincena de noviembre 2011 de Punto Final, revista chilena, me sorprendí porque resalta la posibilidad de que la Concertación de Partidos por la Democracia que gobernara Chile por veinte años tenga posibilidad de triunfar en las próximas elecciones presidenciales con la ex-presidenta Michelle Bachelet (“la Mami”) debido a su supuesta popularidad.

Un poco como que estuviera escrito el futuro cercano de Chile la editorial resalta que “la clase dominante tiene claro que cometió un garrafal error con el retorno de la derecha a La Moneda” porque la Concertación hubiese jugado mejor su papel de facilitar la acumulación de riqueza sin despertar conflictos. Esta revista es muy digna y muy relevante al pensamiento crítico en Chile, lo que sorprende es que justamente siempre llamó a votar por la Concertación siguiendo el esquema del mal menor, como lo hicieran muchos sectores que se consideran progresistas y finalmente planteé tan obvia verdad en este editorial de noviembre.

Vale decir que muchas organizaciones pequeñas políticas de izquierda, movimientos sociales y ciudadanos individuales condenaron repetidamente esa actitud dominante en favor del voto útil. La Concertación, una coalición simplemente de una derecha “refrescada” ha sido favorecida por muchos ricos del país. La Concertación traicionó su programa original y al pueblo chileno que la respaldara, nunca fue de izquierda, nunca tuvo proyecto y simplemente continuó las políticas neoliberales fortaleciendo el ritmo de explotación despiadada de la gente de trabajo a favor del enriquecimiento de los poderosos. La camada de politiqueros y administradores que la componen ha sido francamente deshonesta, además de neoliberal, y ha adulado a los ricos. Lo que ha quedado muy claro hoy con la emergencia de los estudiantes y otros sectores finalmente capaces de organizarse masivamente en la protesta –algo que si no sucedía antes no era porque no fuesen conscientes años atrás sino porque el enemigo es finalmente mucho más claro hoy cuando gobierna la derecha tradicional que antes cuando los ex-izquierdistas de la Concertación estaban en el poder porque estos manipulaban a su antojo a una gran parte del movimiento social y popular y por lo tanto lo desmovilizaron durante todos sus años de gestión.

Esta situación que vivió Chile, gobernado por los que “parecen pero no son,” es un asunto para mi tan serio para la unión continental como el de los países gobernados por las mentadas “ovejas negras” de la cumbre de la CELAC -caso de Colombia, México, Chile hoy, Panamá, Honduras, Costa Rica y otros. Porque estos gobiernos últimos, derechistas todos, son abiertamente neoliberales y están estrechamente vinculados y comprometidos con el imperialismo norteamericano y europeo. Pero los otros, los hipócritas, como el Chile de tiempos de la Concertación, gobiernos elegidos por sus pueblos para hacer cambios ya que representaron por años una alternativa de izquierda y que una vez en el poder llevan una agenda neoliberal y juegan en el mismo equipo de las “ovejas negras,” no pueden ser ignorados por la peligrosidad que representan. Basta leer los comentarios positivos y los análisis económicos y políticos halagüeños de los medios de desinformación dominante y de los poderes del Norte para entender que se los considera “confiables.” Mientras que a los miembros del ALBA les llega la condena total y sobre ellos se descargan todas las aberraciones surrealistas de las que esos mismos medios y gobernantes del Norte son capaces. Y esto siendo que el ALBA es una organización legítima integrada por países que ni están fuera del sistema ni impulsan una revolución socialista, con la sola excepción de Cuba, y que la meta del ALBA es más bien favorecer la auto-determinación de cada pueblo y el comercio justo.

Ahora bien, la formación de la CELAC es muy importante tal como muchos han planteado y el optimismo es muy comprensible dada las esperanzas que genera ver tomar forma esta unión a pesar de las muchas dificultades. Pero, no puede dejar de resultar curioso que esta realidad tan evidente, del papel de los gobiernos de Brasil, Uruguay, El Salvador y ahora Perú, pase totalmente desapercibida, que se les legitime simplemente por el discurso siendo que la acción está en total contradicción con este. Sería inaudito, a esta altura de las cosas, que pensáramos que existen en Latinoamérica, o en el mundo, países neutrales; obviamente, o estás a un lado o al otro ahora más que nunca debido al creciente poder de los ricos y a la creciente presión del imperialismo exigiendo toma de posición en un mundo que continúa siendo unipolar a pesar de ciertos indicios de cambio. Muy diferente fuera si cada país latinoamericano y caribeño pudiese elegir un gobierno cualquiera pero que mantuviera su auto-determinación y respetara a los otros en un acuerdo común; pero esto no es aún realidad y el neocolonialismo es una realidad incluso para Brasil cuya oligarquía quiere verse como dirigiendo su propio sub-imperialismo.

Y Brasil es el país más grande de América Latina, pero no por eso es ni el mejor ni el más ejemplar; por años el Partido de los Trabajadores (PT) y su líder, Luis Inácio Lula da Silva, han esperanzados al pueblo brasileño en su lucha por alcanzar el poder el 2003, gracias al apoyo de otras fuerzas políticas y sociales, pero no por eso el gobierno de Lula y el PT dejó de ser un gobierno más neoliberal, afirmado esto por la nueva presidenta Dilma Roussef y que dividió y desmovilizó al movimiento social que justamente había dado la batalla fundamental a los gobiernos anteriores y fuera el sostén de Lula y el PT. Con un significativo apogeo económico, debido al aumento de la demanda y a los precios de las materias primas que los trabajadores y trabajadoras brasileñas producen, la economía de Brasil ha crecido. No por eso deja Brasil de ser un socio importante del Fondo Monetario Internacional y de otras instituciones de dominio capitalista, ni sus corporaciones (muchas de ellas multinacionales) tienen por eso una actitud más cooperativa con los países de la región o vecinos, como Paraguay y Bolivia, sino más bien domina una actitud de abuso y oportunismo. Brasil ha intervenido en Haití y cometido graves crímenes durante la invasión “humanitaria” contra el vilipendiado hermano pueblo haitiano a la cabeza del plan del imperialismo norteamericano, lo que no dejará nunca de ser una vergüenza que quedará grabada en la historia del continente latinoamericano.

El caso de Uruguay es también relevante, porque el Frente Amplio, la coalición de partidos de izquierda que sobrevivió la represión y el crimen de la dictadura que comenzara con el golpe de estado en 1973 y durara hasta 1985, llega finalmente al gobierno el 2005 con el mandato de abrir una nueva etapa en la historia del pueblo uruguayo, pero en verdad el presidente Tabaré Vásquez y su ministro de economía Danilo Astori toman desde el primer momento una actitud sometida incondicional con Washington, y teniendo como referente a los gobiernos de la Concertación chilena, llevan al país a mayores ataduras y compromisos de deuda con el FMI y el Banco Mundial y apertura a los capitales extranjeros –se extranjerizan cerca de 5 millones de hectáreas de tierra productiva que son dedicadas mayormente al monocultivo en vez de a un proyecto nacional equitativo. El gobierno de Vásquez, y luego el de José Mujica mantienen tropas de intervención en Haití cometiendo crímenes contra el pueblo haitiano con ese mismo ejército que violara los derechos humanos del pueblo uruguayo.

El caso de El Salvador no es diferente. El pueblo salvadoreño ha sido sometido a uno de los crímenes más grandes que se conocen en la historia de América Latina simplemente por haber tenido el atrevimiento de levantarse en los años 70 como ya se había levantado en los años 30, siguiendo a Farabundo Martí. Las secuelas del sufrimiento que la oligarquía nacional y el imperialismo norteamericano le hiciera pagar al pueblo salvadoreño no han de borrarse. En un despertar, donde se vuelve a sacar aliento, los dominadores son desafiados y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional llega al gobierno con Mauricio Funes de presidente pero en vez de cumplir con las aspiraciones del pueblo y sumarse al ALBA, alianza que hubiese beneficiado a El Salvador como ha beneficiado a Nicaragua, el gobierno del FMLN toma el otro camino y se pone al servicio de las políticas imperialistas en Centro América, confundiendo a los salvadoreños con el mito de que Funes hace una cosa diferente de lo que el FMLN quiere, una versión muy ridícula que con el tiempo es crecientemente no creíble. Para hacer méritos el mes de junio pasado, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Castañeda, participó en el Foro Corporativo de la Democracia en Vilnius, capital de Lituania, un foro político de extrema derecha creado en Polonia el año 2000. Y en el mes de agosto pasado el gobierno salvadoreño envió 22 militares a Afganistán a ser parte del festín de atropellos y muertes contra el pueblo afgano.

Todos estos gobiernos han usado diferentes excusas para justificar su abandono de los programas prometidos a sus pueblos, para la Concertación chilena cumplir era imposible debido a los “amarres que había dejado la dictadura cívico-militar de Pinochet,” y ellos terminaron amarrados a ese mismo modelo. Para Lula y el PT en Brasil simplemente se trataba de que “ellos nunca habían sido de izquierda” y que el crecimiento de Brasil era prioritario y, como por arte de magia, produciría más igualdad. Para el Frente Amplio en Uruguay la excusa fue que el país no tenía capital para el proyecto prometido y se trataba de “hacer un capitalismo que funcione” y de “agrandar la torta para que haya torta que repartir.” Para Fúnes, y el FMLN, en El Salvador, las relaciones con Estados Unidos son de primera importacia por el comercio y por las remesas de los emigrados.

Estos gobiernos han causado un gran daño al traicionar los programas que prometieran porque al hacerlo les han quitados a sus pueblos toda esperanza de transformación, ha aumentado la desmoralización general y se ha quemado la oportunidad de transformar que costara tanto construir. Han jugado un papel muy importante para el sistema dominante comprobando que incluso cuando llegan al gobierno quienes prometieran cambios estos no se dan, “son todos iguales.” Mucho tiempo ha de pasar para que el daño que estas traiciones se superen y vuelva a nacer una alternativa transformadora.

En Perú también el pueblo, y a pesar de tantas manipulaciones, ha elegido un gobierno, que supone progresista, para que lo saque de la miseria y termine con los atropellos diarios. El nuevo presidente, Ollanta Humala, tenía un discurso más bien de centro-izquierda pero lo ha ido cambiando y se ha acomodado y rodeado de ministros neoliberales claves garantizando la continuación del modelo que favorece a los más ricos en Perú. Es verdad que Humala nunca prometió grandes cambios pero incluso estos pequeños cambios que prometiera, por venir de una supuesta perspectiva nacionalista, parecen peligrar.

Dado todo esto parecería un gran desafío llevar adelante un proyecto a favor de los pueblos. El caso de Paraguay nos puede ilustrar, allí Fernando Lugo sorprendió con su triunfo presidencial que ponía fin a 60 años del Partido Colorado en el poder, un partido donde los oligarcas paraguayos le daban forma política a su explotación y opresión extremas. Lugo no prometió grandes reformas y trató de implementar pequeños cambios, contando muy poco con la cooperación de Brasil, sufriendo serias amenazas de golpe de estado y con problemas de salud. Lugo ha logrado sobrevivir más bien como rehén de la oligarquía paraguaya que funciona con un estilo similar al de la camorra napolitana. La situación de Alvaro Colón, presidente saliente de Guatemala, se me hace similar ya que cuando quiso acercarse al ALBA fue acosado y amenazado por una oligarquía-mafiosa cuyos escuadrones de la muerte mantienen a la población asustada e insegura.

En los días de la cumbre de la CELAC y posterior a ella, leí más treinta análisis y opiniones de periodistas y académicos latinoamericanos que curiosamente no mencionan la situación de los gobiernos de este continente. Es una situación muy obvia, sin embargo, y me recuerda que tenemos un elefante sentado en el living pero lo ignoramos, no lo vemos o no queremos verlo. Curiosamente quienes tienen en el Norte el poder nos conocen hasta mejor que nosotros mismos y saben perfectamente sobre nuestras limitaciones, y las posiciones de los gobiernos. Para nosotros partir de la verdad debería, pienso, ser fundamental si queremos saber realmente en que terreno pisamos y plantearnos estrategias que no estén condenadas a fracasar. Pienso que deberíamos seguir agregando información y expandiendo el trabajo de Eduardo Galeano y de todos los académicos que colaborando con él en “Las venas abiertas de América Latina” trazaron históricamente las razones de nuestra dependencia. Continuar aceptando ilusiones o mintiéndonos no puede contribuir a la construcción de alternativas para nuestra definitiva independencia. No podemos continuar confiando en un sistema decayente, un sistema al borde del abismo.

Es posible que el sufrir la represión en carne propia haya cobrado un precio a muchos de los que hoy forman los gobiernos hipócritas que menciono, se trata muchas veces de hombres y mujeres maltratados seriamente por militares y policías guardianes del poder, por lo que es entendible su decepción, su cansancio ante la derrota y ante el precio pagado. No es entendible, sin embargo, que tantos estén hoy del lado de sus enemigos del pasado y que esto sea aceptable. Y aunque este proceso de “traicionar” las ideas y programas se ha hecho tan común que hasta nos parece normal, no lo es y debe ser tratado con más profundidad y analizarse no tanto para condenar a quienes así se han transformado, sino para entender finalmente lo que nos viene sucediendo, en honor a la verdad que será la única que definitivamente contribuya a nuestra independencia.

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Argentina: Los límites del modelo y el segundo mandato de Cristina Fernández

Francisco J. Cantamutto (especial para ARGENPRESS.info)

Apenas días han pasado de la asunción de Cristina Fernández de Kirchner a su segundo mandato como presidenta de Argentina. Desde el escenario externo a la Casa Rosada, los artistas anunciaban que se trataba de una fiesta nacional y popular. Y sin embargo, algunos seguimos preguntándonos cuánto de esto hay, y cuánto de impostura.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y de la actual presidenta se han encargado de enfatizar hasta el hartazgo su rol en la “reconstrucción” del país que encontraron “en ruinas”, y a la fecha, a diez años del 19 y 20 de diciembre de 2001, parece que agitar el fantasma de un pasado tenebroso es el programa que se puede ofrecer al pueblo. Parece que ahora se agrega además un renovado uso de la nostalgia: ya no sólo de aquel lejano primer peronismo, sino ahora… del primer kirchnerismo. Veamos.

Recuperación, crecimiento y constitución del orden kirchnerista

La crisis de la Convertibilidad representó la inviabilidad del proyecto neoliberal en su formato más crudo. La apertura y liberalización de la economía nacional, su integración subordinada a la división internacional del trabajo, implicaba una enorme vulnerabilidad a los cambios de la economía mundial. Tanto por el lado del comercio como por el endeudamiento externos, Argentina incrementó su dependencia, y pagó las consecuencias. La reversión de los flujos de capital, a partir de las crisis del sudeste asiático, sumergió al país en una extensa recesión (desde 1998), mientras los gobiernos de turno se empeñaban en “profundizar” el modelo.

Pero no todo es economía, a secas. Como señaló en un interesante artículo Adrián Piva, el límite de la Convertibilidad era político: siempre había posibilidades “técnicas” de continuar ajustando, el límite lo establecieron las movilizaciones populares y la protesta social. (1) La “resolución” de esta crisis, entonces, no era sólo entrar en cesación de pagos (default), devaluar y pesificar, sino también justificarlo ante la sociedad. Si de las primeras tareas se encargó Duhalde (presidente interino impuesto por el Congreso, ex gobernador y vicepresidente de Menem), de la segunda harían gobierno Kirchner y Fernández. Llamativamente, en sus discursos, hacen una y otra vez un hiato de Duhalde: del 2001 al 2003 sin escalas… ¿por qué la ausencia del 2002 en su discurso?

Probablemente la razón de que Kirchner y ahora Fernández prefieren no reconocer la deuda con su antiguo promotor, es porque eso implicaría quitarles parte del protagonismo en las políticas aplicadas que hicieron posible la recuperación. Esas políticas estaban guiadas por la necesidad de recuperar la tasa de ganancia para un sector de la gran burguesía, particularmente según las propuestas del Grupo Productivo (liderado por la Unión Industrial Argentina).

La cesación de pagos, más que una decisión, se trató de la declaración de una situación de facto, que habilitó a la reestructuración de una deuda impagable, ilegal e ilegítima. La pregunta que emerge es: ¿quiénes necesitan de acceso a crédito en los mercados internacionales? La devaluación, paso siguiente, pulverizó los salarios reales, abaratando los costos de producción y ofreciendo protección externa a los productores de bienes comercializables a escala internacional. Finalmente, la pesificación de deudas (sin límite superior) significó la licuación de deudas en pesos para los sectores con capacidad de “ahorro” en dólares. La pesificación de las tarifas de servicios fue el complemento ideal para terminar de rehabilitar las ganancias industriales.

Ésta fue la combinación de medidas que permitió inaugurar la fase de recuperación y crecimiento, a la que luego se le sumaría el incremento histórico de los términos de intercambio. ¿Acaso Kirchner antes y Fernández ahora se olvidan de esta primera etapa? La economía avanzó a partir de ahí en una senda de crecimiento histórica, pero que, también es cierto, se parece mucho a la de la mayoría de los países de la región, sean estos de abierta derecha o… ¿de centro-izquierda?

¿Alguna de éstas era una demanda de salida de la Convertibilidad de los sectores populares? Claro que no, y esto lo sabían desde el gobierno de Duhalde. No en vano se dieron a la tarea de contener las demandas populares mediante una doble estrategia: represión abierta y masificación de los planes sociales. Sí, el incremento de la cobertura de la política social, mediante los planes Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, fue un logro de Duhalde, no de Kirchner/Fernández… ¿un nuevo olvido? Pues no, porque reconocer el legado y su continuidad implica aceptar las continuidades en materia de represión también. (2)

Los nuevos gobiernos, ciertamente, redujeron la represión abierta. Sin embargo, la tarea no se detuvo: continuó por la vía de gatillo fácil, mediante grupos represivos extra-institucionales (patotas) y la judicialización de la protesta. (3) La apertura de los juicios a los represores de la dictadura (nobilísima tarea, sin dudas) parece ser argumento suficiente para evitar la discusión de la represión actual. Kirchner-Fernández, por la vía de repudio verbal a los sectores ligados a los gobiernos neoliberales (¿la dictadura? ¿la Convertibilidad? ¿todo ese lapso?), se presentaron como los representantes del pueblo; y ninguna discusión era posible al respecto.

Algunos resultados de estos años

Una parte importante del discurso es evitar definiciones serias sobre los fundamentos del modelo neoliberal. Quizás porque un debate profundo sobre el respecto admitiría la existencia variantes menos… “brutas” de aplicación de estas recetas. Muchos autores hablan de una suerte de “neodesarrollismo”, que combinaría la nostalgia por la etapa del desarrollismo (que, por cierto, era un proyecto conservador hace medio siglo) con cierta real politik de la actualidad. Nos parece más adecuado el título de liberal-desarrollista.

Los gobiernos de esta última década no han revertido de un modo sistemático la apertura comercial: la estructura de aranceles no parece haber sido modificada de modo global. Así, el peso de comercio externo ha crecido, moderando la importancia tanto del mercado interno como de la supuesta sustitución de importaciones. La dependencia del endeudamiento externo no parece haberse revertido tampoco, incluso a pesar de la renegociación de la deuda externa pública, cuyo expreso objetivo era “volver a los mercados de crédito” (ver gráfico 1). Lo que antes salía del país por la vía de pago de intereses, en la nueva etapa se escapa por remisión de utilidades de empresas trasnacionales (ver gráfico 2).





El nivel de concentración de la producción mostró un importante aumento durante la crisis de la Convertibilidad, que no ha sido revertido en estos años (gráfico 3). Al mismo tiempo, dentro de la cúpula empresarial (500 empresas más grandes), la mayor parte de la producción es controlada por empresas extranjeras: esto no se ha modificado de modo sustantivo en los últimos años (gráfico 4). El estado, por su parte, tampoco ha avanzado de modo ofensivo sobre la producción: la mayor parte de sus intervenciones sobre la propiedad de empresas han sido salvatajes a empresarios en retirada (Aerolíneas, Correos, Aguas bonaerenses). Es decir, se mantiene el control privado de la estructura productiva, concentrada y extranjerizada.





El crecimiento de la actividad es una verdad indudable. Sin embargo, su impacto en la inclusión ha sido dispar. Si bien hasta 2007 el desempleo disminuyó, no parece haber logrado gran cambio desde entonces (ver gráfico 5). Es decir, al igual que durante los gobiernos previos, el crecimiento no mejora el nivel de empleo. El salario real, es decir, el que resulta de quitar el efecto de la inflación, no crece tampoco desde fines de 2006 (ver gráfico 6). El rol de la burocracia sindical en esta tarea ha sido importantísimo, al negociar, siempre que fuera posible, aumentos salariales por debajo de la inflación real. El salario mínimo real tampoco tiene una trayectoria de aumento (gráfico 7). Es decir, los últimos 5 años de este “nuevo” modelo (de los 9 que lleva en funcionamiento), no han ofrecido mejoras sustantivas de empleo ni de salarios.






No es extraño entonces que el primer gobierno de Cristina Fernández haya aplicado una política social más agresiva, mediante la (valiosísima y legítima) asignación universal por hijo/a. Ahora bien, sin perjuicio de la importancia de esta medida, la política social depende de las disponibilidades presupuestarias: no es un cambio radical en la forma de obtener ingresos de la población trabajadora. Es, de alguna manera, una expresión del límite de incorporación “productiva” del modelo.

Los gestos se acumulan

En este panorama, el discurso del modelo productivo empieza a resquebrajarse. Crecimiento de la actividad, pero bajo pocas manos, y muchas de ellas, ajenas al país. Política social universal, pero sin mejoras en el salario ni en el empleo. El segundo mandato de Cristina Fernández se abre camino en esta situación, y sus alternativas, si creemos a los simpatizantes del kirchnerismo, están abiertas.

Sin embargo, una serie de gestos poco auspiciosos se acumulan. La conformación del gabinete de la presidenta no incluyó entre sus miembros de primera línea a ningún/a representante de trabajadores/as. Ni siquiera la burocracia que ayudó a contener las demandas de base fue considerada: es más, en estos días se vive el alejamiento de Moyano (secretario general de la CGT) del gobierno. (4) La presidenta, al asumir, trató las demandas de los trabajadores como extorsiones o chantaje. Excluyó la idea de la participación en las ganancias de las empresas.

Al mismo tiempo, ya se comenzó la suba de tarifas. En esta etapa, no ha afectado directamente a los bolsillos de los sectores populares; pero nada garantiza que las empresas no vayan a trasladar a precios estos aumentos: ni siquiera la mano –supuestamente todopoderosa- del secretario de Comercio, Moreno, ha podido detener los aumentos en los últimos años. El peso argentino continuó devaluándose, tal como lo pedían las cámaras patronales. Se celebró el acercamiento con las patronales del agro, con sus vetustos y excluyentes reclamos de 2008. Hace escasos meses, se pretendió definir junto a de Mendiguren, de la UIA, la sucesión de Moyano al frente de la CGT, proponiendo al entreguista Gerardo Martínez, de la UOCRA.

Preocupante también, la clara menor presencia de trabajadores y sus banderas en el festejo de las elecciones. Más visibles eran las diferentes agrupaciones juveniles, a quienes Cristina Fernández trató de “queridos” desde el palco, en una imagen maternal reveladora respecto del trato con sus propios militantes: hasta el último día, no se supo quién iría de vicepresidente, debiendo confiar en los criterios de la líder. Esa misma juventud que se golpeó con la policía en la asunción de Scioli y Mariotto a la gobernación de la provincia de Buenos Aires (como si se tratara de algo mucho más importante que una interna propia), la misma que utilizó epítetos denigrantes en la asunción de la diputada nacional Victoria Donda.

Como cereza de postre, el motivo final de la presente nota, el día de ayer, 15 de diciembre, se dio media sanción a la ley antiterrorista reclamada por el gobierno de Estados Unidos y sus adláteres. Esta ley, que amplía anteriores leyes aprobadas por estos mismos gobiernos, permitirá ampliar la judicialización de la protesta. ¿Qué estará pasando con Cristina Fernández en este segundo mandato? ¿Prevé mayores protestas porque ya el efecto de la nostalgia de los gobiernos anteriores no alcanza? ¿Será que sabe del agotamiento de la inclusión social del modelo diseñado según los intereses de la gran burguesía? Quizás sea cierto que el gobierno nac&pop pueda aún mejorar las condiciones de vida de la población, pero ciertamente, no parece que sea el camino… y no parece estar dispuesto a que nadie se lo cuestione.

Agradezco la lectura y los comentarios de Agostina Costantino. Las opiniones expresadas son exclusiva responsabilidad del autor.

1) Adrián Piva (2007), “Acumulación de capital y hegemonía débil en la Argentina (1989-2001)”, en Realidad Económica n° 225, p. 72-98.

2) Duhalde le legó a Kirchner, además, su ministro de economía (Lavagna) y al polivalente ministro Aníbal Fernández, involucrado en varias de las represiones más cruentas del período.

3) Una interesante nota con cifras contundentes fue escrita recientemente por la CORREPI en: http://www.argenpress.info/2011/12/argentina-boletin-informativo-de_15.html

4) En varias entrevistas realizadas en estos días, debido al cruce verbal Moyano-Cristina Fernández, Alberto Fernández (ex jefe de gabinete de Kirchner) remarcó el rol del primero en la contención de las demandas sociales, afirmando la necesidad de evitar demonizarlo.

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Argentina: 2001-2011. Una década “interesante”

Daniel Campione (especial para ARGENPRESS.info)

Diciembre de 2001 marcó un momento de crisis que atravesó todos los planos de la sociedad (político, económico y cultural) y sobre todo puso en entredicho la autoridad del estado y el sistema político. Por primera vez en la historia del país un gobierno (en el caso elegido por sufragio en elecciones limpias) era derribado por una movilización popular que alcanzó ribetes de rebelión. Si bien la genealogía de lo sucedido el 19 y 20 de diciembre puede filiarse en las luchas en resistencia contra las consecuencias de las reformas neoliberales y las privatizaciones, los hechos tomaban un carácter inusitado, rompían con la lógica de reclamarle al gobierno, para encarar la eliminación del mismo. El régimen aparecía cuestionado en su carácter representativo, emergía un movimiento reacio a dejarse “representar” en el marco de la institucionalidad vigente.

La consigna ¡que se vayan todos¡ entrañaba un cuestionamiento raigal de la mal denominada “clase política”, pero exhibía a su vez los límites del “programa” de la rebelión. Salvo los bancos, protagonistas del bloqueo de los fondos depositados, el empresariado capitalista no era cuestionado tan activamente. Puestos a especular sobre el futuro inmediato de la Argentina, en ese momento el resultado parecía un horizonte de mayor autonomía e iniciativa popular, pero sin un correlato en una transformación radical de la estructura económico-social. De la triáda de formas de organización popular que aparecían con fuerza en la coyuntura (piqueteros, asambleas, empresas recuperadas), solo la última ponía en cuestión la propiedad capitalista, y en una forma limitada: se “recuperaban” empresas quebradas, abandonadas por sus dueños, o en trance de estarlo, y no aquéllas que funcionaban más o menos en plenitud. El objetivo más evidente era la preservación de la fuente de trabajo, aunque las experiencias de autogestión se propusieran en algunos casos como “modelos” para espacios productivos más amplios.

Ante el derrumbe del poder ejecutivo, las instituciones parlamentarias actuaron en suplencia, una y otra vez (Camaño, Rodríguez Saa, Puerta) hasta lograr un primer atisbo de estabilización con el interinato de Duhalde, que se encargó de tomar las medidas que restauraran la “confianza” de los capitalistas y procuró reestablecer la autoridad presidencial.

Con el asesinato de Kosteki y Santillán se tambaleó el precario modus vivendi alcanzado en el vértice del poder (pesificación asimétrica y otras medidas mediante) pero el rápido llamado a elecciones fructificó en una candidatura como la de Kirchner, un semidesconocido que podía ser presentado como externo o al menos marginal a la “clase política”, a la que sin embargo pertenecía, y que triunfó gracias a un aparato del PJ al que no le respondía plenamente. K pareció comprender desde el primer momento que no había margen para insistir en las políticas neoliberales salvo que se asumieran dosis crecientes de represión, y que una reconstrucción efectiva y duradera de la autoridad presidencial en primer lugar y de la democracia parlamentaria como “ejercicio normal de la hegemonía” requería tomar las demandas de las clases subalternas, aunque en un modo limitado y reduciendo su iniciativa en la mayor medida posible, algo aproximado a lo que Gramsci denominaba “revolución pasiva”. La relación con la deuda externa, el
modo de negociación entre capital y trabajo, la política internacional (sobre todo hacia A.L), la política de DDHH debían ser distintas a las seguidas durante el largo período que iba desde 1989 a 2003. En el plano simbólico, el gobierno Kirchner se asumía como continuador de las luchas populares de los 70’, aunque en una peculiar relectura que no compartía sus objetivos (el socialismo) ni por supuesto sus medios (la lucha armada), sin desdeñar tampoco el entendimiento con “aparatos” del peronismo detestados por los militantes de hace unas décadas. También fungió como abanderado de una recuperada autonomía nacional, cuyo punto más alto fue el enfrentamiento al ALCA, que terminó sepultando el proyecto norteamericano.

Un capitalismo “serio” o “nacional” fue el horizonte presentado como permisible para las transformaciones, y dentro de ese esquema se propiciaba un rol directriz del estado, paralelo a un acotamiento de la “libertad de mercado” predicada hasta 2001. Pero aún dentro de las reformas capitalistas hay senderos que no se exploran, como el cambio del regresivo sistema tributario, la defensa del medio ambiente frente a los abusos de las grandes empresas, o la renacionalización de sectores fundamentales de la economía como el petróleo o los ferrocarriles. La senda escogida apunta a un desarrollo capitalista en el que la “iniciativa privada” aunque no se la denomine así, tiene un rol protagónico, acompañada de una dosis de tutela estatal que puede no confrontar con sus intereses.

El gobierno K no disimula su alianza con vastos sectores de la burguesía, tanto industrial como financiera y de servicios, mucho mas amplios que el grupo del “capitalismo de amigos” vilipendiado por la oposición, que distan de ser sus compañeros de rutas más importantes en el campo de la gran empresa. Con todo, no rehúye conflictos cuando ciertos sectores empresarios chocan con sus objetivos financieros o políticos, encontronazos que suelen ser presentados en términos de enfrentamiento con “la oligarquía” o “las corporaciones”, como forma de distinguir a esos adversarios respecto a una “burguesía nacional” o empresariado patriótico a mantener y consolidar como aliados del gobierno. El caso más sustantivo, el del “campo”, tuvo el límite de que confronta con los propietarios rurales pero no contra las empresas monopólicas del agronegocio, de Dreyfuss a Cargill pasando por Nidera o Syngenta. Sin embargo alcanzó una dimensión simbólica enorme, al plantearlo como un conflicto entre un gobierno que quería distribui
r riqueza vía impuestos, y productores egoístas que procuraban preservar y maximizar sus ganancias sin ninguna otra consideración, y fueron apoyados por todo un arco opositor contrario al carácter “nacional y popular” de las medidas de gobierno y dispuesto a llegar incluso a la destitución de éste. El gobierno cosecha allí las oposiciones más empedernidas, pero también apoyos organizados como el de los intelectuales del grupo Carta Abierta y un nivel de movilización popular que fue expresión de una politización creciente. Y asimismo consigue presentarse ante amplios sectores de las clases subalternas como defensor de los intereses populares, aún a costa de costosos conflictos.

El otro enfrentamiento importante en ámbitos de la clase dominante es el sostenido contra el grupo Clarín, en el que se combinan los empeños por contrarrestar a un periodismo opositor con las iniciativas tendientes a democratizar el espectro de medios de comunicación, todo incluido en una épica de enfrentamiento entre “gobierno popular” y monopolios de la comunicación manipuladores de la conciencia de las masas.

En cuanto al núcleo de las reformas neoliberales de los 90’ era cuestionado, pero sin plantear una vuelta atrás de tipo radical. Más bien se pensaba en términos de reversión de algunos casos puntuales, como en su momento se materializaría en Aerolíneas y las AFJP. Una innovación más fuerte se da en la política laboral, campo en el que se retoman los convenios colectivos y se auspicia un “reencuentro” con el sindicalismo, con la CGT fungiendo como aliado importante y con sectores de los trabajadores formales, ya desde antes dotados de salarios relativamente altos, que logran al menos no perder la carrera frente a la inflación.

El l kirchnerismo tiene una base fundamental en el crecimiento económico sostenido, en gran medida basado en la exportación de commodities, vinculado a políticas de concesiones materiales a las clases subalternas. Las medidas políticas y económicas de tono más progresista le facilitaron la adhesión de ciertas organizaciones populares a las que rápidamente se les da ayuda desde el estado en un proceso de cooptación. Desde Madres de Plaza de Mayo a Barrios de Pie, pasando por el Movimiento Evita y la Federación de Tierra y Vivienda, algunas de las organizaciones que habían participado en las movilizaciones previas, contemporáneas y posteriores a diciembre de 2001 apoyan con entusiasmo al gobierno y reciben variadas formas de aquiescencia estatal, incluyendo cargos públicos de algún nivel. Correlativamente pierden autonomía e iniciativa, al quedar sometidas a un sistema de lealtades que las excede y a renunciar en la práctica a una perspectiva de transformaciones radicales.

Hay un amplio arco de organizaciones populares que mantienen su autonomía y su programática radical, y siguen tomando parte en los más variados conflictos sociales. Su acción puede ser entendida como el intento de hacer fructificar la herencia de 2001, desde una perspectiva propia de las clases subalternas. Pero no logran todavía una articulación política efectiva. En tiempos recientes comienzan a intentar la identificación en un proyecto nacional completamente distinto al del kirchnerismo, sin caer en ninguna de las tentaciones de la oposición liberal-republicana. Esas acciones todavía no han fructificado en iniciativas de alta visibilidad, pero parecen ganar en amplitud y profundidad de la construcción “por abajo”.

Mientras tanto el gobierno va armando su propio “relato” y su mística, de un modo que se acentuó durante los años de presidencia CFK. Ello incluye adoptar cierto tinte antiimperialista en política exterior, presentarse como una herencia renovada del peronismo que vuelve a los valores iniciales, exaltar el “pensamiento nacional” en sus variadas expresiones, y más ampliamente, plantea un rescate del patriotismo, de la misma idea de nación relegada bajo el cosmopolitismo neoliberal anterior. El Bicentenario operó como una amplia vidriera de ese retomar de las “grandes tradiciones nacionales”. También aúnan a la posición de defensa histórica de los derechos humanos con la idea de que el gobierno renuncia a la represión del conflicto social, la que, si bien desmentida una y otra vez por la realidad, no queda por eso privada de eficacia. Son medidas judiciales, acciones de gobiernos locales o de patotas privadas las que intentan el disciplinamiento de las luchas sociales.

La muerte de Kirchner aportó un componente sustantivo, al convertirlo en una suerte de héroe, incorporado a un panteón en el que comparte con Perón y Evita el lugar supremo. Con intensidad creciente se invoca un renacer a la política por parte de la juventud, lo que se intenta corporizar en iniciativas que tienen al menos tanto que ver con los salones ministeriales y el parlamento como con la movilización callejera. Otro elemento importante es la construcción un enemigo identificado con elementos bastante plásticos (la “derecha”, las “corporaciones”), que le prestan un perfil impreciso pero eficaz de legitimación de las acciones de gobierno, que se autositúa a la izquierda de adversarios muy poderosos.

Otro rasgo es que ante la pérdida de popularidad que le acarreó el conflicto de 2008 y se manifestó en las elecciones de 2009, se lanzaron medidas atentas a reivindicaciones económicas populares (ampliación de las jubilaciones, asignación universal por hijo), y otras que apuntaban a afirmar la idea de un estado presente y activo a favor de los intereses nacionales (nacionalización de Aerolíneas, de las AFJP, ley de Medios), acciones que tuvieron mucho que ver con el rotundo triunfo en las presidenciales de este año.

La perspectiva hoy es de una restauración de la hegemonía por parte de amplios sectores de la burguesía que se han encolumnado tras un gobierno que les ha facilitado la realización de elevados niveles de ganancias, al mismo tiempo que conquistaba una adhesión social más que apreciable. Algunos sacrificios en el plano “económico-corporativo” viabilizan un sustento social apreciable para un capitalismo que se reorienta, sin contrariar un proceso de concentración del capital y extranjerización de la economía, que se ha seguido expandiendo a despecho de la índole “nacional y popular” del gobierno actual. Hay en el trasfondo una tarea de alcance histórico, que es la reconstrucción de legitimidad para un Estado devastado y desprestigiado durante el prolongado lapso del neoliberalismo, que hasta ahora avanza con éxito

Un interrogante crucial es acerca de la “sustentabilidad del modelo” en el tiempo, incluyendo la proclamada pretensión de “profundización” del mismo, siendo que el gobierno depende de factores potencialmente tan volátiles como el precio de los alimentos exportables, en particular la soja, y circunstancias mundiales más criticas pueden enfrentarlo al agotamiento de su perspectiva reformista.

La respuesta está ligada a los caminos que abran las luchas populares, en la perspectiva de superar la tramposa dicotomía “kirchnerismo-antikirchnerismo”, para perfilar una alternativa realmente popular, que pueda construir un vasto sustento en el ámbito de las clases subalternas, privilegiando la construcción desde abajo sin excluir la participación en la institucionalidad política. 2001 marcó un agotamiento de las dirigencias existentes, sus modos de construcción política y articulación con la sociedad, que por cierto no excluyó a las de la izquierda tradicional. Hoy se encuentra a la orden del día una reconfiguración del movimiento popular que pueda articularse como una izquierda radicalmente nueva, dispuesta a demostrar que las perspectivas contrahegemónicas de transformación radical siguen abiertas, a diez años de la rebelión de 2001.

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Entre el homenaje y los fantasmas del kirchnerismo

Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

2001. Sin dudas, fue el año donde comenzaron a plasmarse algunas construcciones sociales, como producto de la política económica de Domingo Cavallo en clara continuidad con el menemismo y de rupturas, por el quiebre de la convertibilidad, de ese 1 a 1 engañoso que llevaría, en enero de 2002, a la pesificación asimétrica y al empobrecimiento de buena parte de la clase mierda, la misma que hoy adora la represión a los sectores populares.

El corralito y el corralón, junto a las necesidades básicas insatisfechas del pueblo, llevaron a acuñar el "piquete y cacerola, la lucha es una sola" durante las jornadas de ese 19 y 20 de diciembre de 2001. Pero también permitió una particular construcción política a través de las asambleas barriales y de las organizaciones piqueteras; algunas de las cuales, hoy subsisten como producto de los coletazos económicos de aquel año.

Si existe un ícono de esta pueblada, no cabe duda que "Pocho" Lepratti constituye el ejemplo de lucha a través de una construcción social destinada a morigerar los efectos de esa política económica que sumergió a los sectores populares de Rosario. "No tiren, sólo hay pibes comiendo". La feroz represión desatada contra el pueblo se llevaba a una vida llena de sueños e ilusiones en pos de los más humildes y que hoy cobra vigencia a través de la biblioteca que lleva su nombre.

Lo económico permitió esa rara conjunción entre sectores medios y populares que llevó a una pueblada histórica, la cual desafió a la clase política con el "que se vayan todos" pero hoy comprobamos "que volvieron todos" y no falta nadie... Las operaciones del duhaldismo permitieron romper las asambleas barriales. Era evidente el accionar de esos grupos de tareas, en la provocación hacia los sectores de izquierda con el fin de deslegitimarlos.

Para muchas y muchos, quedó claro que se trató de un golpe de Estado no tradicional, fomentado por el poder económico con la alianza de esa clase política que solamente buscó perpetuar sus intereses. De la mano del duhaldismo, con fuerzas de choque propias y otras provenientes del moyanismo, iba a dejar el poder el Presidente De la Rúa a bordo de un helicóptero, al igual que Isabel Perón en 1976.

La estrategia de la clase política fue apostar al desgaste de los sectores combativos. Los bancos quedaron felices. Se habían quedado con los dólares y supieron aguantar, entre rejas, vallados y tapiados de sus vidrieras, los reclamos del medio pelo. Los piqueteros, poco a poco, iban recibiendo los Planes Trabajar en forma discrecional en clave de cooptación, mientras las asambleas se iban diluyendo con el paulatino regreso del dinero a los sectores medios y con la infiltración de los servicios de inteligencia.

Sin embargo, la reconstrucción del sistema político, afectado por una severa crisis de representación, no fue fácil. Aún hoy subsisten los fantasmas del regreso de una pueblada. El tendal de muertos y heridos de aquellas jornadas, tanto por la represión como por las consecuencias económicas de la pesificación, está hoy en nuestro recuerdo. Desde las víctimas de las balas policiales a quienes pasaron de ser parte de la burguesía a simples cartoneros, solamente queda el homenaje a las y los caídos, y el olvido a las y los sumergidos en forma definitiva.

Pero los sectores piqueteros no se quedaron atrás. Y fue su lucha, la que provocó la caída definitiva de Duhalde tras las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en la Masacre de Avellaneda. No obstante, habían vuelto todos...

En ese regreso, el kirchnerismo ilusionó en el 2003. Para ello, esgrimió la bandera de los Derechos Humanos, robada a la verdadera militancia, a la que ponía el cuerpo en las horas difíciles de la Argentina. Pronto se comprobaría el doble rasero para esta categoría de derechos. Los Informes Anuales de CORREPI, desde aquel año, dan cuenta de la represión a la protesta social y de la protección política y judicial al gatillo fácil de las fuerzas de seguridad, las cuales todavía prosiguen con el manual de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Néstor Kirchner, primero y Cristina Fernández, después, apostaron a la cooptación como modo de asegurarse el poder. Al igual que el duhaldismo, compraron la memoria y luego, a los diferentes sectores postergados que, por un plan, decidieron sumarse a las filas kirchneristas.

El kirchnerismo y los fantasmas de 2001

Más allá de la decisión histórica de "no reprimir" y de la "prohibición de usar armas de fuego", la represión continuó a través de las patotas. El Hospital Francés, las y los docentes de ADOSAC, y los petroleros de Las Heras pueden dar cuenta de ello. De la mano de las viejas patotas de la UOCRA o de los ferroviarios, la lucha popular continuó sumando nombres a la lista de víctimas de la represión.

Pero no es casualidad el estilo represivo kirchnerista. Resulta evidente que, a la par de sostener el capitalismo mediante la "burguesía nacional", primero y el "capitalismo en serio" actual, necesitaron y necesitan el disciplinamiento de los sectores combativos y de quienes continúan la lucha por un modelo diferente, por un socialismo que nos integre a todas y a todos.

Si bien establecieron políticas sociales activas, con presencia del Estado, a través de la Asignación Universal por Hijo, la Asignación a la Mujer Embarazada y la jubilación a las amas de casa, la alianza con el poder económico continúa inalterable para dar paso a la megaminería y a la sojización de la economía. El kirchnerismo se abrazó con Peter Monk, el CEO de la Barrick Gold y con Pedro Blaquier, el colaboracionista civil de la dictadura y dueño del Ingenio Ledesma. Ahora tiende puentes con la UIA, a través de su Presidente, José Ignacio de Mendiguren, ex - Ministro de la Producción de Duhalde...

Pero estas políticas estatales tuvieron, y tienen, una razón de ser. Caló hondo el fantasma del 2001. Si existe una preocupación en la clase política es, precisamente, que se venga otra pueblada. Más aún, cuando las luchas se suceden, desde el surgimiento de sindicatos combativos, como los del Subte y de la construcción, a través del SITRAIC a las luchas de las asambleas medioambientales en Famatina y Andalgalá.

Ese es el miedo actual del kirchnerismo. Por eso, tampoco es casual que se trate un proyecto de reforma al Código Penal que permita calificar de terrorista a la protesta social. Se vienen tiempos difíciles para la economía argentina, teniendo en cuenta el contexto internacional donde resulta previsible la baja en las cotizaciones de los commodities; entre ellos, la soja...

El año que se avecina estará plagado de conflictos sociales y entonces, necesitan la herramienta para reprimirlos. Nada mejor que encerrar a quienes participan de ellos. Porque tienen miedo que se acabe el tiempo del desgaste, a lo cual han apostado al igual que el duhaldismo en su momento.

A pesar que la represión a través del Código Penal se inició en el 2003, ahora optaron por la profundización de la judicialización con un leve maquillaje a la redacción del Art. 41 que no convence. Si bien aducen que no podrá ser aplicado por las gobernaciones provinciales, nos cabe el beneficio de la duda: ¿Gioja, Beder Herrera, Insfrán o Zamora no la mandarán a utilizar a través del Poder Judicial de sus provincias?. Pregunta que tiene una sola respuesta: la utilizarán para el control social a quienes luchan en sus provincias contra la megaminería, los desmontes y la expulsión de los pueblos originarios de sus tierras, porque forman parte de la alianza con las empresas transnacionales y los terratenientes de sus provincias. Seguramente, como hemos explicado en la última nota "Gobernar es criminalizar", sobrevendrá un conflicto de competencias pero el impulso procesal de las Procuraciones provinciales llevará al procesamiento de las y los luchadores por parte de la Justicia Federal, hasta que éstos demuestren que sus acciones son parte del ejercicio del derecho constitucional de petición a las autoridades.

Ayudando a Macri

Más allá de los escarceos por la transferencia del Subte y de la discusión sobre la quita de subsidios a la Ciudad, Macri recibiría la posibilidad de impulsar el procesamiento de quienes se oponen a su gestión. Desde los docentes a los médicos y enfermeros, existe un amplio abanico de potenciales luchadores que pueden pasar largos días a la sombra.

Al igual que lo manifestado anteriormente, y teniendo en cuenta que han impulsado causas contra luchadores populares y representantes sindicales, el kirchnerismo le brinda una herramienta significativa para reprimir. Por supuesto, el macrismo sumamente agradecido si se llega a sancionar la modificación del Código Penal...

Ocurre que apenas iniciado el año próximo, en el mes de febrero, volverá a recrudecer el conflicto docente tras la eliminación de las Juntas de Clasificación y la previsible puja salarial para el año próximo. Y nuevamente aparecerán los paros, pero también las listas negras como ocurrió en Famatina.

Con la sanción de la nueva ley antiterrorista, el miedo a ser encarcelado operará significativamente para disuadir la realización de paros. Y lo mismo ocurrirá a nivel nacional.

Medios alternativos en peligro.

Si bien la Ley de Medios contempla parcialmente a los medios no comerciales, producto de la militancia, éstos también corren serios riesgos. Matar al mensajero, suele ser la consigna del kirchnerismo cada vez que se difunden aquellas cuestiones sociales que dan cuenta de la realidad. Y sin dudas, constituye otro fantasma del 19 y 20.

Muchas y muchos se informaron de los hechos del 2001 a través de los incipientes medios que hoy informan sobre aquello que los multimedios suelen esconder. Hoy, las emisoras de radio comunitarias y populares, junto a las televisoras digitales y los sitios informativo en formato digital, forman parte de una red informativa que desmiente a Clarín y La Nación.

Incluso, correría peligro este cronista, tan sólo porque da cuenta de los conflictos obreros y sociales o de las necesidades de las personas con discapacidad.

Sin dudas, el Gobierno Nacional y los gobiernos provinciales aprovecharán para acallar estas voces, las cuales vienen denunciando los diferentes negociados y las omisiones y violaciones a los Derechos Humanos desde la pueblada, mediante la excusa del "aterrorizamiento" de la población.

Si bien son considerados medios menores por el AFSCA, nadie puede asegurar que no se vendrá una avanzada contra los medios comunitarios y populares habida cuenta de su profunda influencia en el ámbito local y regional.

Con seguridad, y más allá de la libertad de expresión, derecho que será violentado con la sanción de la ley en el Congreso Nacional, es posible que vuelva la autocensura. Igual que durante la dictadura, pero en democracia...

Las acciones informativas de estos medios constituyen otro fantasma del kirchnerismo. Saben que nada podrá ocultarse, porque darán cuenta de esa realidad que pretenden esconder: el hambre, la pobreza y la indigencia de vastos sectores populares, mediante el clientelismo y las presiones de los funcionarios.

Homenaje y fantasmas tomados de la mano.

El 19 y 20 de diciembre de 2001 fueron la ocasión para intentar frenar a la democracia burguesa. No pudo ser posible. El "que se vayan todos" dió lugar al "que vuelvan todos" y tal como expresaba el compañero Gustavo Robles, en su "Pequeño balance a diez años del estallido", debemos seguir la lucha para "echarlos a todos".

Y el mejor homenaje al "Ángel de la bicicleta", a "Petete" Almirón, y a todas y todos los caídos en ambas jornadas, sin dudas, es continuar la lucha. Hacerles saber que el fantasma del 2001 está vivo, está presente más que nunca.

El homenaje a ellas y ellos, y los fantasmas del kirchnerismo van de la mano, cuando se viene la represión en clave judicial. Y no podemos perder tiempo, porque ello supone el pronto encarcelamiento de quienes estamos en la lucha permanente por los Derechos Humanos, los mismos que el Gobierno Nacional aduce defender pero que viola en la práctica.

La única forma de detener esta avanzada, este fantasma de la criminalización de la protesta social que abarcará a todas y todos los luchadores populares, es mediante la lucha sistemática porque la única que se pierde es la que se abandona.

Porque habrá que incrementar los fantasmas al kirchnerismo para que, de una buena vez, respete los derechos del pueblo y ello depende de nosotras y de nosotros...

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Argentina: Luces y sombras de las leyes recientemente votadas en el Congreso

Irina Santesteban (LA ARENA)

Desde la asunción de la presidenta Cristina Fernández el pasado 10 de diciembre, la bancada oficialista en el Congreso Nacional está trabajando a toda máquina para aprobar varias leyes, algunas muy importantes. Estas ameritaban un más amplio debate.

Con el sabor dulce de la venganza, que para los chinos es "un plato que se come frío", los kirchneristas recuperaron el control de todas las comisiones en las Cámaras de Diputados y Senadores, y la mayoría de las presidencias con el ingreso de los nuevos legisladores nacionales votados sobre todo el 23 de octubre. Además, con quórum propio en ambas cámaras, y sumando a sus aliados, ya no hay obstáculos para el tratamiento y la aprobación de las normas que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha anunciado como parte de la "sintonía fina" en su discurso de asunción de su segundo mandato presidencial.

El Presupuesto 2012, ya aprobado en Diputados y que se tratará en el Senado esta semana, es la más importante, por ser la "ley de leyes" y porque anteriormente la presidenta tuvo que aguantarse el chubasco de que el Congreso, por la negativa de la oposición, no le aprobara el Presupuesto 2011, una circunstancia que ningún presidente anterior había tenido que padecer.

Contra otro monopolio

Como reza el título de esta nota, las leyes que pretende aprobar la presidenta, tienen luces y sombras. Por ejemplo, el proyecto que aprobó la Cámara Baja el jueves pasado, por 134 votos a 92, que declara de interés público la producción, comercialización y distribución de papel para diarios, es una luz muy potente. Viene a democratizar y poner límites al monopolio que tiene la empresa Papel Prensa sobre la producción y venta del papel para diarios, máxime cuando el traspaso de esa empresa a manos de los diarios La Nación y Clarín, en épocas de la dictadura militar, está fuertemente cuestionado pues los dueños de entonces de Papel Prensa (la familia Graiver) habían sido secuestrados y torturados por el Ejército de Videla y Camps. En ese clima viciado de nulidad se produjo la adquisición de esa empresa por parte de los diarios, hoy beneficiados con precios subsidiados por el mismo papel que el resto de los diarios deben pagar a mayores costos, y que en muchos casos los obliga a adquirir el insumo importado.

Fue lamentable el lugar en el que quedaron los diputados nacionales Claudio Lozano, Víctor De Genaro y Fernando "Pino" Solanas, quienes se abstuvieron de votar este proyecto. Peor fue la actitud de los diputados del Frente Amplio Progresista (FAP), incluida Victoria Donda, que votaron en contra, junto con la oposición defensora del Grupo Clarín.

Estatuto del Peón

Otra iniciativa de ley que está dentro de las luces, es la aprobación del nuevo Estatuto del Peón Rural, donde se establecen las 8 horas de trabajo -en lugar de la jornada feudal "de sol a sol"-, las horas extras, el descanso dominical, que no pueden ganar menos del salario mínimo, condiciones de seguridad e higiene y vivienda, etc. Todos estos derechos que deberían ser moneda corriente para cualquier trabajador, pero que en el campo argentino, con tanta soja y rentistas millonarios, no existe para el 75 por ciento de los obreros rurales.

Extrañamente (o no) el secretario general del gremio que agrupa a los peones del campo, la Unión de Trabajadores Rurales (Uatre), Gerónimo "Momo" Venegas, aliado del ex presidente Eduardo Duhalde y de la Mesa de Enlace (sus patrones), se opuso férreamente a este Estatuto y amenazó con una movilización, que finalmente no realizó. Los diputados de la CGT Facundo Moyano (hijo del jefe cegetista) y Omar Plaini, solidarios con Venegas, no votaron el proyecto.

Más que la discusión sobre los derechos que el proyecto reconoce a los peones, lo que molesta al jefe de Uatre y a sus repentinos aliados moyanistas, es que le quita al sindicato el manejo de los fondos del Registro Nacional de Trabajadores Rurales (Renatre), organismo que será disuelto. Su tarea, la de controlar el trabajo informal y otras irregularidades, pasará al ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación. Si nos basamos en los porcentajes de trabajadores informales (75 por ciento) y las denuncias y procedimientos realizados por la AFIP para detectar trabajo esclavo y trata de personas, podemos concluir que la labor del Renatre, ha sido, como mínimo, harto deficiente.

En las sombras

La ley antiterrorista, en cambio, forma parte de las sombras, y de las más oscuras, del numeroso paquete de leyes que el kirchnerismo viene aprobando en maratónicas sesiones de comisiones y plenarios en los recintos del Congreso.

Hasta un defensor del gobierno de Cristina Fernández, como el periodista Horacio Verbitsky, ha criticado duramente esta ley, que reforma el Código Penal "con la misma técnica de ofertas de supermercado que el ex ingeniero Blumberg impuso en 2004". Según el columnista del diario Página 12, este proyecto es una directa presión del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), organismo intergubernamental con centro en el FMI, cuyo propósito es el desarrollo y la promoción de políticas, en los niveles nacional e internacional, para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo. O sea, hablando en criollo, una organización creada luego del ataque suicida a las Torres Gemelas en 2001, para que los EE.UU. cuenten en todo el mundo con leyes apropiadas para "combatir el terrorismo", siempre, claro está, que esos "terroristas" no sean aliados de Washington.

El proyecto aprobado establece la duplicación de las penas para todos los delitos del Código "si se cometieran con la finalidad de aterrorizar a la población o de obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo".

Una ley semejante no parece ser la prioridad de las necesidades de un Estado cuyo gobierno se jacta de representar los intereses del pueblo y de sostener "un modelo nacional y popular". Que se sepa, aquí no hay amenaza terrorista alguna.

Proyecto limitado

El proyecto de ley de tierras fue otro de los pedidos expresos de la presidenta Cristina Fernández en su discurso de asunción del 10 de diciembre. Aclaró que no era "xenofobia" cuando se establece limitar la propiedad de la tierra en manos extranjeras, sino "cuidar un recurso como los alimentos y la energía".

Aunque es positivo que la Argentina cuente con legislación sobre esta materia, lo cierto es que para un país con una economía de matriz netamente agropecuaria, donde se dio una disputa tan fuerte en 2008 cuando el Estado quiso gravar un poco más a los productores rurales que tenían ganancias extraordinarias, donde hay numerosos conflictos (con heridos y muertos incluidos) con campesinos y pueblos originarios que no tienen acceso a tierras, este proyecto es limitado.

Está bien que se restrinja la extensión de tierras que puede adquirir una persona o una empresa extranjeras (15 por ciento del total y no más de mil hectáreas por persona o sociedad) pero está mal que esta ley no revise las adquisiciones de tierras realizadas en los últimos años en regiones clave para la soberanía y el cuidado de los recursos naturales, como la Patagonia, o las reservas acuíferas en el noreste argentino.

Es auspicioso que el nuevo ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, anunciara que esta ley tiene por objetivo cuidar la tierra, como recurso natural. Y que también dijera que es intención de la presidenta abocarse al resto de los conflictos alrededor de la tierra, como son las ocupaciones indebidas de campos, alquileres, los inconvenientes que tienen los pueblos originarios para acceder a su tierra, las dificultades de aquellos propietarios que tienen títulos irregulares o que no los tienen, pero que son legítimos dueños, etc.

Sin debate

En el medio de tanto fragor parlamentario, pasaron buenas y malas leyes. Algunas tuvieron suficiente debate, otras no. Más allá de la legitimidad del gobierno kirchnerista, otorgada por el voto popular mayoritario, sancionar estas normas antes de fin de año para darle a la jefa de Estado las herramientas necesarias para su gestión, deja pendiente el debate no sólo en el recinto del Congreso, sino fundamentalmente en la población. Esta es la que en definitiva va a defender luego las buenas iniciativas públicas y rechazar las que son negativas.

La Ley de Medios Audiovisuales debería servir de ejemplo, pues antes de su sanción fue precedida de un amplísimo debate en foros y conferencias, en todo el territorio del país. Por ello, a pesar de todas las maniobras de los medios monopólicos, apoyados por ciertos sectores del Poder Judicial, es fuertemente defendida por los sectores democráticos y deberá ser puesta en vigencia en toda su plenitud.

La ley de tierras y sobre todo, la ley antiterrorista, ameritaban un debate muy amplio en la sociedad. La primera para poner en la agenda los verdaderos problemas relacionados con la tenencia de la tierra, que el nuevo ministro de Agricultura reconoce como reales. La segunda, para que la ciudadanía conozca el peligroso alcance de una ley sancionada a la medida de los intereses hegemónicos e imperiales de los Estados Unidos.

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Derechos Humanos: Pérez Esquivel fustigó la Ley antiterrorista

ACTA

Según el Premio Nobel de la Paz es “anti- democrática y tiene que ver con las imposiciones de los Estados Unidos y el GAFI”. También consideró que “el proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales”.

El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel expresó a través de un comunicado que “el gobierno apura la sanción de leyes después de volver a asumir un nuevo mandato”. “La urgencia con que aprobó la ley anti-terrorista y anti- democrática tiene que ver con las imposiciones de los Estados Unidos y el GAFI para asegurar sus inversiones financieras y el control de los movimientos sociales, indígenas, campesinos, trabajadores y estudiantiles”, sostuvo.

También consideró que “el proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales. Me parece semejante a las leyes de impunidad durante el gobierno de Alfonsín, de ‘punto final y obediencia debida’ que votaron los legisladores sin pestañear”.

Asimismo Pérez Esquivel aseguró: “Hoy volvemos a los mismos vicios y con un gobierno con mayoría parlamentaria absoluta que va a votar con ‘obediencia ciega’”.

“En el proyecto de ley no se dice una palabra sobre el ‘terrorismo económico’”, expresó y añadió que “no clarifica quien o quienes son terroristas, cuales son los parámetros para determinar los que atentan contra la seguridad del pueblo”.

A su vez estimó que “si se aprueba la ley, pueden ser acusados los indígenas que luchan por su derecho a sus territorios. Los obreros cuando reclamen sus derechos laborales, es decir es una ley que viola los derechos humanos de la persona y los pueblos”.

En este sentido se preguntó: “¿por qué tanto apuro sin consultar a las organizaciones sociales y a juristas para evaluar la conveniencia de esta ley más anti-terrorista? Se han sancionado tres leyes antiterroristas, ¿hasta cuándo?”.

El defensor de los DDHH manifestó en este sentido que “el país vivió actos terroristas de diversos tipos, terrorismo de Estado, las dictaduras militares; los graves ataques terroristas a la AMIA y a la Embajada de Israel, el terrorismo económico del 2001 y 2002, que postraron y saquearon el país con total impunidad”.

“Creemos que, más que aprobar leyes antidemocráticas, es necesario aplicar las leyes vigentes, fortalecer la seguridad de la población y capacitar adecuadamente a las fuerzas de seguridad y su formación, como disponer del equipamiento necesario”, recomendó y concluyó:

“En síntesis, generar medidas preventivas y no aplicar medidas represivas”.

Para el Premio Nobel “hay una tendencia cada vez mayor, incluso en países como EEUU y Europa de ir restringiendo los derechos civiles y aplicando el control social y punitivo”.

Finalmente alertó que “los mecanismos impuestos son el miedo; en nombre de la seguridad se restringe la seguridad ciudadana. Es necesario estar alerta frente al avasallamiento de la libertad de los pueblos y que no nos arrastren a los totalitarismos”.

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2001: Nombres en el estallido

Claudia Rafael (APE)

“Lo bajamos. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta”. Media sonrisa bosquejaba el rostro de ese hombre llamado Ernesto. Quién sabe qué extrañas razones hacen que uno siga asociando el nombre Ernesto únicamente a la utopía y la entrega. No caben allí las traiciones ni la perversidad. Pero la historia entrega largos listados que podrían incluso derivar en alguna rara confusión ideológica. Después de todo, Rodolfo no fue únicamente aquel portador de dos yambos aliterados –como él mismo definió en su autobiografía para aludir a su nombre y apellido- sino que hay unos cuantos del otro lado de la vida (o más bien de la muerte).

“No se caía el hijo de puta”, contaron que dijo en tren de confesiones escuchadas entre los que no tenían que sobrevivir puertas adentro del infierno un Ernesto. Era el subcomisario Ernesto Frimón Weber. Lo llamaban “el Maestro”, un sustantivo que asociamos fácilmente a hombres como Paulo Freire o Simón Rodríguez pero que, para entender claramente maestro en qué, también era apodado “el 220”.

Aquella tarde de otoño germinal Rodolfo Walsh (Rodolf Fowolsh, como se llamaba a sí mismo en la infancia) caminaba en los alrededores de las avenidas San Juan y Entre Ríos, entre el asfalto porteño que no lo defendería de los crueles. Había dejado apenas un rato antes los primeros ejemplares de su Carta a la Junta Militar en un buzón de Plaza Constitución. No contaba con que sus últimos respiros toparían con el jefe del Grupo Operativo de la Policía Federal que salía a la calle y que comandaba Weber. Cómo imaginar que delante de sí, disparándole la primera bala estaría un hombre de apellido homónimo a aquel otro Weber (Max) que justamente definió que el Estado es una entidad que detenta el monopolio de la violencia y los medios de coacción mucho antes de su nacimiento.

Debieron pasar 34 años para que su mujer, Lilia Ferreira, escuchase decir que “se condena a Ernesto Frimon Weber a la pena de prisión perpetua, inhabilitación absoluta y perpetua” por la muerte de su hombre y las de tantos otros vulnerados como Alice Domon, Angela Auad, María Esther Balestrino de Careaga, Azuzena Villaflor, Leonnie Duquet, entre otros.

***

Tenía 11 años aquel día que para él se vistió de gloria. Las dos ruedas de su bicicleta flamante eran el sueño al que asirse y desde el que podía soñar con volar. Tantas veces lo haría luego, con el correr de los años. Lo llamaban “Nano” desde su infancia en Sarandí y la meta en la vida era la de trepar al cielo con esas acrobacias que lo transformaban en el aire para devolverlo con elegancia al suelo absolutamente intacto. Una vez –cuentan los que lo conocieron- llegó a la televisión grande: en el programa de Susana Giménez, entre el glamour y las estrellas de la fama, le pagaron 3000 dólares por una presentación.

Aquella tarde de hace diez años Diego “Nano” Lamagna se subió al 24 y se bajó en el centro porteño. Apenas unos minutos después de las tres un enfermero intentaba vanamente atarlo a la vida con infructuosa respiración boca a boca. Atrás, muy lejos, quedaban ancladas sus cabriolas por el aire. Ya no habría un par de ruedas que lo elevaran aunque más no fuese una sola vez hasta la gloria. El 21 de diciembre de 2001 su mamá, en Sarandí, recibió la noticia. A su muchacho lo habían acribillado en la masacre y ya nunca volvería.

A pocos metros del suyo, el cuerpo de Gastón atravesaba sus últimos borbotones. Desde hacía tres años le peleaba a la vida arriba de una moto y fue –como tantos otros motoqueros- parte de la caballería, recorriendo las calles, llevando agua a los manifestantes, repartiendo limones para frenar los efectos de los gases lacrimógenos.

“Vi a Gastón en la pantalla del televisor, lo llevaban colgando y el cronista decía que era uno de los muertos... Pensé que no podía ser, que estaba soñando. No se le veía la cara y me desesperé. Pero reconocí su contextura física, su remera, su riñonera”, contó alguna vez Mari, su mujer. Gastón Riva era un sobreviviente. Había empezado a trabajar a los 14 y en el 92 había primereado en las luchas de Somisa cuando los despidieron masivamente. Después “hizo de todo, trabajó en una maderera, en el campo juntando huevos... Como era un pibe le daban esos trabajos de mierda. Siempre cuenta... o sea... contaba, que apenas terminaba de juntar, las gallinas ya habían puesto 200 huevos más”.

La última noche –y ella no puede dejar de leerlo como una premonición- cenó toda la familia junta y no era habitual. Mari, Gastón y los tres chicos: Camila, Agustina y Matías.

“Nos vemos después de tomar el poder”. Diego, un amigo y compañero de militancia de Carlos “Petete” Almirón, dijo que esa fue la última frase que cruzó con él –entre risas- ahí nomás de Plaza de Mayo. Poco después, un disparo policial en el pecho le arrebataría la vida y ya no habría poder que se la devolviese. Estudiaba sociología, hacía changas con el padre y militaba en la Correpi y en la Coordinadora de Desocupados 29 de Mayo.

“Que se vayan todos...y están todos menos los que murieron”, dijo amargamente alguna vez su mamá, Marta. Tendría 33 años si lo hubiesen dejado. En la noche del 19 de diciembre le pidió a Marta que le enseñara a hacer una omelette. A la noche siguiente, cerca de las 10, dejaba de respirar en el hospital. En una de tantas discusiones con ella él le respondía “¿vos no ves esos chicos que se mueren de hambre, esas mamás embarazadas, desnutridas? Tenemos que salir a hacer algo, es la única manera de que nos atiendan”.

Los tres, Nano, Gastón y Petete murieron bajo las balas comandadas por el entonces subcomisario Ernesto Weber. Ya no Ernesto Frimón sino Ernesto Sergio, su hijo.

***

Hay círculos que nunca cierran. Simplemente aparecen las puntas de iceberg que recuerdan cada tanto que están ahí. Agazapados. Esperando el momento justo para mostrarse. Brazos de un Estado que les ordena la muerte como bandera y estandarte.

Ernesto Frimon y Ernesto Sergio. Los dos Weber.

Cuentan que el padre era un maestro en el uso de la picana. Una vez más, las coincidencias. La picana, ese invento de Polo Lugones –policía de los tiempos de Uriburu e hijo del poeta que supo ser anarquista, socialista, conservador y, finalmente, fascista- no sólo fue usado para torturar a miles y miles de militantes y luchadores, sino también a la misma hija de su creador: Pirí Lugones, secuestrada en diciembre del 77 y asesinada tres meses más tarde.

Ernesto Frimon y Ernesto Sergio. Los dos Ernesto cargan con demasiados nombres en su mochila. Probablemente el hijo hubiera escuchado tantas vanaglorias de su padre que, ya subcomisario, lo habrán colmado de orgullo: Walsh, las monjas francesas, la madre de las Madres...y también –según describió vastamente Adriana Meyer en Página 12, algunos años atrás- participó de los secuestros de Graciela Daleo, Norma Arrostito y Alicia Milia.

Pero luego el hijo tendría sus propias y personales condecoraciones: “Weber tuvo durante las horas del conflicto un rol preponderante en la represión de los manifestantes, especialmente en la zona de Avenida de Mayo donde se produjeron homicidios y lesiones aún no esclarecidos”, escribieron los jueces de la Cámara Federal Gabriel Cavallo y Horacio Vigliani. Es que la jueza María Servini de Cubría sólo lo había indagado a Weber por lesiones. Y no transcurriría demasiado hasta participar en la represión de la legislatura y la detención de 15 mlitantes que repudiaban la sanción del Código Contravencional.

La condecoración y el reconocimiento le llegaría en 2005, durante el gobierno de Néstor Kirchner, en que fue ascendido a comisario y quedó completamente a cargo de la Comisaría 27 de Capital.

Cazadores de portadores de sueños que germinan desde la tierra más honda. Los acribillan a mansalva. Los pisotean o arrojan sus cuerpos al riachuelo. Picanean sus utopías y asesinan la dignidad. Sin saber que alguien recogerá las alas. Que alguien nacerá desde lo más hondo para volver a intentarlo. Para gritar a los cuatro vientos que la vida no se negocia y que -como alguna vez escribió un maestro de verdad como José Martí- “hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí”. Y desde allí renacerán.

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Argentina: Las fotografías del Estado criminal

Martín Lozada (RIO NEGRO ON LINE)

En el panteón de los dioses criminales latinoamericanos hay monumentos, hitos y hasta una historia que registra las maldades cometidas desde las estructuras del Estado, durante las diversas dictaduras cívico-militares experimentadas en la región.

Lo que no había hasta hoy, sin embargo, eran imágenes precisas de los actos de terrorismo que perpetraron y pusieron en marcha sus protagonistas. Esas imágenes se encuentran ahora congeladas en las 130 fotografías que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entregó días atrás al juez federal Sergio Torres, a cargo de la investigación de los crímenes contra la humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Allí aparecen retratadas personas arrojadas a las aguas del río de la Plata y del océano Atlántico durante los "vuelos de la muerte", llevadas luego por la corriente hacia las costas uruguayas. Sus cadáveres fueron recogidos en una fecha anterior al año 1979, con sus manos y pies atados, marcados por las muy reconocibles huellas de la tortura.

Las autoridades uruguayas los clasificaron indicando sus rasgos fisonómicos, edad aproximada y heridas que portaban consigo. Y más aún, los fotografiaron sin acaso saber que las imágenes resultantes alcanzarían publicidad 30 años más tarde.

Entre todas las preguntas que suscitan esas imágenes de cuerpos amordazados, torturados, echados a las aguas del río y el mar, está aquella referida a la actitud asumida por los perpetradores. ¿Han dado muestras de algún tipo de arrepentimiento por el plan criminal que elaboraron y echaron a andar? ¿Efectuaron alguna mirada hacia su interior y de ese viaje espiritual realizaron alguna devolución sustancial a la sociedad que todavía los sufre?

Sabemos que ello no es así. Pese a las conclusiones a las que arribara la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), luego de finalizada la experiencia dictatorial en la Argentina, y no obstante los hallazgos ventilados en cada uno de los procesos judiciales hasta hoy desarrollados, lo cierto es que desde el entramado humano que protagonizó el terrorismo de Estado, civil y militar, jamás hubo una muestra de arrepentimiento o un pedido de perdón.

Es en este punto donde las fotografías alcanzan quizá su mayor impacto, puesto que nos devuelven, como lo hace el propio mar, el retrato de seres humanos capaces de llevar adelante su plan criminal sin cargo de conciencia alguno.

Un plan que estaba destinado a suprimir una parte de la población valiéndose de la fuerza del Estado, de sus recursos y de su personal, así como del miedo colectivo inspirado en una política de detenciones ilegales, tortura y desapariciones forzadas.

A partir de la ausencia de un arrepentimiento profundo y de un pedido de perdón que agote todo lo que hasta el día de la fecha sabemos en relación con los diversos capítulos del macabro plan ejecutado, es entonces posible apreciar el valor de las respuestas jurisdiccionales emprendidas.

Ellas han venido a suplir el vacío producido por la impunidad de los autores, cómplices e instigadores de tamaños crímenes. Y han resultado piezas de inexorable valor para restaurar el campo de la verdad histórica y la memoria colectiva.

Los estudios realizados sobre la llamada "justicia transicional", aquella emprendida en períodos posteriores a grandes traumas sociales y políticos, coinciden en señalar la necesidad de articular una respuesta represiva en aquellos casos en los que el arrepentimiento está ausente. Y más aún, ante escenarios marcados tanto por la negación de los crímenes cometidos como por su justificación.

En tal sentido, las fotografías entregadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) servirán para profundizar la reconstrucción de la historia transcurrida y, simultáneamente, para reconocer a las víctimas aún sin sepultura.

Puesto que, como ha escrito Elisabeth Roudinesco: "Estos muertos, torturados, ejecutados, cortados, convertidos en cenizas, arrojados en las fosas, aniquilados, desaparecidos, nunca tuvieron derecho a un adiós pronunciado en el momento de sus muertes. No tienen cementerios militares, como tampoco los muertos de la solución final. Su muerte es un crimen contra la muerte".

Martín Lozada es Juez Penal. Bariloche.

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Argentina, Santa Fe. Reforma curricular educativa inconsulta enciende la polémica: Los socialistas no tienen historia

Juan W. Balmaceda (REDACCION ROSARIO)

¿Qué dirían ayer los próceres del Partido Socialista de la Argentina, el primero en América, al leer la reforma curricular de las escuelas medias que intenta implementar actualmente el gobierno provincial de Santa Fe? ¿Qué diría Juan B. Justo si se enterara que los jóvenes santafesinos no supieran nada de las civilizaciones egipcias, griegas o romanas? ¿Cómo se mantendría el bigote erguido de Alfredo Palacios al enterarse de que las “reformas” de los reformistas no fueron consultadas casi con nadie? Como respuesta a la propuesta de reducir la materia historia a su mínima expresión habrá una movida de protesta de docentes, el próximo miércoles, en la sede local de la gobernación.

¿La enseñanza de historia reducida a sólo un año? ¿Cuatro horas semanales para enseñar lo que sucedió en el mundo –léase mayoritariamente Europa y América– desde la Edad Media hasta el presente?

¿Qué pensaría José Ingenieros si observara la fundamentación hecha para la nueva currícula? Éste último seguro expresaría: “¡¿Qué hombre mediocre recortó y pegó textos para justificar algo injustificable, soslayando procesos, autores, especialistas en la materia, y por encima de todas las cosas, a los propios docentes de historia?!”.

Para sorpresa de las autoridades del Ministerio de Educación provincial, un conjunto de instituciones relacionadas con la enseñanza y producción de la historia (representantes de las universidades e institutos terciarios y secundarios) mostraron su inquietud y su disconformidad acerca del cambio que se planea imponer a través de los medios periodísticos para lograr una reunión con la ministra de la cartera educativa provincial, Leticia Mengarelli, de la que no tuvieron respuestas concretas, por lo que convocan a una nueva reunión frente a la Sede del Gobierno de la Provincia de Santa Fe en Rosario (Santa Fe 1950) para entregar documentación de tipo institucional que refuerce el fundamento de la oposición.

A todo esto, ¿qué es lo que busca reformar el cambio curricular? Los docentes de historia habían imaginado dar marcha atrás con el proyecto implementado durante la década de 1990, con Menem y el neoliberalismo a la cabeza. El atroz recorte a las horas de historia se cristalizó en que antes se daban cuatro horas semanales de historia durante primero, segundo y tercer año de la, por entonces, secundaria. Con el menemismo y la célebre “Ley Federal de Educación”, la materia historia se unificó con geografía y se achicó a dos horas en primero y dos en segundo año, del denominado Polimodal (con sus respectivos octavo y noveno año).

Allí fue cuando se dejó de enseñar historia antigua por lo que ya tenemos más de una generación que no saben nada acerca de las civilizaciones de la “Medialuna de las tierras fértiles”, por nombrar alguna. Sumado a esto, se volvió difícil enseñarles a los estudiantes secundarios en un mismo año y con pocas horas por semana historia medieval, Renacimiento, el mundo precolombino, la llegada y conquista de los europeos a América, el llamado “absolutismo real”, la Revolución industrial, etc.

Los docentes de historia hacen verdaderas piruetas para hacerles comprender a los alumnos secundarios qué características tenían las sociedades medievales, precolombinas o la inglesa y francesa de fines del siglo XVIII, para que los estudiantes entiendan los procesos por los cuáles muchas personas pasaron de ser siervos de la gleba o nativos americanos (entre los de otros continentes colonizados por europeos) para transformarse en ciudadanos de las presentes sociedades capitalistas. Tal vez muchos deben pensar que aún se enseña la historia únicamente reducida a fechas de acontecimientos políticos y militares.

Así y todo sería una tarea difícil de llevar a cabo. Pero, desde hace muchísimos años ya (esto ya es historia) se enseña la historia a través de procesos que llevan a la comprensión, es decir, entender por qué los hombres y las mujeres llegaron a ser lo que son en el presente. ¿A qué se deben los derechos adquiridos? Por supuesto, los adolescentes no son computadoras a pesar tienen una adaptación asombrosa al mundo de la computación. Su desarrollo cognitivo debe atravesar un proceso que las modificaciones curriculares del menemismo y del actual gobierno provincial, no respetan.

Así las cosas, hoy por hoy, el profe "José chicosatiendanquenovanaentenderelcapitalismo" y la profe "Estaleyfueelresultadodeunalargaluchaporlosderechoselectorales" seguro se las van a ver en figurillas para intentar hacerles comprender a los muchachos y muchachas de alrededor de 14 años los cambios ocurridos en tanto tiempo.

Es cierto que los docentes aprendieron a “adaptarse” y ampliaron su radio de acción a psicólogos, pedagogos, asistentes sociales, etc. Ahora, la esperanza estaba centrada en poder trabajar para lo que fueron preparados. Y no cierran los parches que intentan poner. “Lo que no se puede dar en ese año que pase a los siguientes”, se escuchó por ahí. No, hay que armar un buen plan de enseñanza que contemple todas las cuestiones. También es verdad que los profesores durante el año van haciendo retoques de acuerdo al conjunto de alumnos que tienen cada año, pero no podemos exigirles que hagan malabares.

Es por esta razón, es que las instituciones y las personas interesadas en que se respete y aumente la curricula de historia, se darán cita este miércoles 21 de diciembre, a las 10.30, en la sede de Gobernación. Un documento presentado a las autoridades aclarará las inquietudes que definen por qué es necesario planificar una buena enseñanza de la historia en Santa Fe.

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Argentina: El juez federal Daniel Rafecas procesó al jefe de la Armada en una causa por presunto “espionaje interno”

CIJ

Se trata de Jorge Godoy. Se investiga la realización de esa práctica -al menos entre 2003 y 2006- en perjuicio de dirigentes sociales y políticos, incluido el seguimiento de actividades de organismos de derechos humanos. La medida alcanza a un ex subjefe.

El Juez Federal Daniel Rafecas dispuso el procesamiento del actual Jefe de la Armada Argentina, Almirante Jorge Godoy y del que fuera Subjefe de dicha Institución, Vicealmirante (RE) Benito Rótolo en orden al delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público (art. 248, C.P.), en la causa donde se investigan presuntas prácticas -prohibidas por Ley- de “espionaje interno” por parte de la Armada Argentina, del que fueron víctimas -al menos entre 2003 y 2006-, dirigentes sociales y políticos, y que apuntaban también al seguimiento de actividades de organismos de derechos humanos.

Además, el Magistrado dispuso que se sortee un Juez Federal para que investigue penalmente la desaparición de “partes de información” y otras pruebas documentales comprometedoras que debían encontrarse en diversas dependencias de la Marina y que no fueron halladas al momento de efectuarse allanamientos judiciales en el marco de esta causa.

El Magistrado Federal tuvo por corroborado que el Almirante Godoy y el Vicealmirante Rótolo controlaban el aparato de inteligencia de la Armada Argentina y tenían conocimiento de que desde allí se llevaban a cabo, en forma sistemática y permanente, incluso desde antes de asumir ambos el comando de la fuerza, prácticas de “inteligencia interna” prohibidas por las leyes de Seguridad Interior, de Inteligencia Nacional y de Defensa Nacional, prácticas ilegales que, en los hechos, omitieron desactivar.

Las actuaciones que tramitan ante el Juzgado Federal 3 de esta ciudad, tuvieron su origen en una denuncia formulada por los Dres. Carolina Varsky y Rodrigo Borda, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), ante el Juzgado Federal de Rawson, a raíz de que en la Base “Almirante Zar” de la Armada Argentina, con asiento en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut se estarían llevando a cabo actividades de inteligencia interna, tales como el seguimiento de actos en conmemoración de la “Masacre de Trelew”; la conmemoración del “24 de marzo de 1976”, la realización de semblanzas de funcionarios nacionales, tal el caso de la Ministra Nilda Garré, el seguimiento de actividades de agrupaciones de Derechos Humanos y Sociales, entre otras.

Por dichos hechos, fueron procesados los responsables de dicha Base Naval y sus superiores jerárquicos por el Juzgado Federal de Rawson y ante una ampliación de denuncia formulada, también por el CELS, el Dr. Rafecas debió investigar la responsabilidad de las máximas autoridades de la Armada Argentina en dichos sucesos.

Merced a todas las pruebas arrimadas a la pesquisa, ya sea en forma documental o testimonial, la Justicia pudo probar que la práctica de inteligencia sobre la que se alza la imputación contra el Jefe de la Armada Argentina, Jorge Godoy y el anterior Subjefe de dicha Fuerza, Benito Rótolo “se trató de una actividad en la cual participaron diversos integrantes del Sistema de Inteligencia Naval y corroboran que la actividad de obtención y acopio de información vedada por parte de personal de inteligencia de las distintas secciones de la Armada Argentina, fue transmitida con continuidad a los máximos órganos de inteligencia de la Fuerza” y que “toda la actividad desarrollada por esas secciones de inteligencia se originó y luego prosiguió desarrollándose a partir de órdenes dictadas por esos máximos órganos de inteligencia”.

El Magistrado interviniente entendió que “la actividad de inteligencia interna se trató de una actividad habitual, prolongada y reiterada en el tiempo en la Armada Argentina, en la que han participado tanto activa como pasivamente los diversos órganos que conformaban el Sistema de Inteligencia Naval, lo cual incluyó a los más altos integrantes del mismo, siendo éstos, la Dirección de Inteligencia Naval (DIIA) y el Comando de Operaciones Navales (COOP), los que dependían, orgánica y directamente, al momento de los hechos objeto de pesquisa, del entonces Subjefe del Estado Mayor General de la Armada –Vicealmirante RE Benito Ítalo Rótolo- y del actual Jefe del Estado Mayor General de la Armada –Almirante Jorge Omar Godoy-".

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