jueves, 22 de diciembre de 2011

El ajedrez global de la crisis

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen

Se vislumbra una nueva fase recesiva con impactos regionales muy diferenciados. En Estados Unidos se expande el empobrecimiento con ajustes e inacción del gobierno. Pero la primera potencia interviene activamente a escala global a través del dólar, la reforma bancaria y el FMI, tanteando una opción inflacionaria.

En Europa se destruyen conquistas sociales históricas bajo el comando de Alemania, que amplió su dominio exportador pero gestó un bloque inacabado. El pacto fiscal intenta una centralización ultra-liberal, para amoldar la periferia del Viejo Continente a la competitividad germana. Los derechistas ya no prometen prosperidad, sino tan sólo supervivencia. Su reorganización regional abre grandes fisuras e introduce políticas autoritarias.

El crecimiento de China limita la recesión global, pero fractura el ciclo mundial e ilustra las transformaciones del período neoliberal. Múltiples desequilibrios obstruyen la internacionalización del yuan y el esperado viraje hacia el mercado interno. Es erróneo clasificar a China junto a economías semiperiféricas de incierta evolución. Las diferencias de status geopolítico y el sustento industrial o rentista determinan enormes diferencias dentro de los BRICS. El encarecimiento de los alimentos que agobia a la periferia empobrecida persiste en la recesión, por maniobras financieras y desequilibrios acentuados por la especialización exportadora.

Las tendencias a la multipolaridad alteran las relaciones entre las potencias al interior de la mundialización neoliberal. Las burguesías ascendentes carecen de propósitos antiimperialistas y los cambios de hegemonía no implican atenuación del militarismo norteamericano. Los socialdemócratas gestionan los atropellos demostrando la reducción del espacio para políticas reformistas. Los keynesianos soslayan la confrontación requerida para frenar la agresión social y generalizan en forma abusiva la experiencia argentina.

Una salida progresista exige concebir horizontes anticapitalistas. La resistencia social ha comenzado después del estupor creado por un estallido en el Primer Mundo. Las rebeliones árabes impulsaron esta reacción, que afronta presiones de los dominadores para oponer a los trabajadores de las distintas nacionalidades.

Una nueva fase recesiva de la crisis iniciada en el 2007 se vislumbra en las economías desarrolladas. El rebote logrado con desembolsos estatales se está agotando y la próxima recaída incluirá un alto piso de desempleo. Sólo para retomar el nivel de ocupación vigente al comienzo del temblor se necesitarían crear en el mundo 17 millones de puestos de trabajo y las tesorerías están exhaustas por el socorro brindado a los bancos.

En el debut de la convulsión hubo dos interpretaciones económicas predominantes. Los neoliberales subrayaron la culpabilidad de los deudores, que tomaron préstamos sin capacidad de repago y la irresponsabilidad de los estados, que asumieron pasivos inmanejables. Los keynesianos remarcaron, en cambio, la falta de regulación financiera y los excesos de especulación. También subrayaron el deterioro de la demanda solvente por el estancamiento de los salarios y la polarización social. Ambas corrientes enfatizaron distintos desaciertos de la política económica que condujo al colapso actual.

Pero esta atención inicial en el origen de la crisis se ha desplazado posteriormente hacia otro problema: el impacto regional diferenciado de la convulsión y los consiguientes cambios en el tablero geopolítico. Esta mirada realza el viraje hacia la multipolaridad, la pérdida de hegemonía estadounidense, al ascenso de China y la gravitación de las economías emergentes.

¿Cómo se desenvuelve la crisis económica en cada región? ¿Cuáles son las estrategias en juego de las clases dominantes? ¿Qué tipo escenarios están despuntando a nivel global?

Fractura de la economía estadounidense

El desplome inmobiliario desató la crisis en Estados Unidos, cuando los deudores insolventes (subprime) no pudieron afrontar el pago de sus cuotas. Los bancos afrontaron un gran bache de cobranza frente a 11 millones de viviendas valuadas por debajo de sus hipotecas y un quinto de los propietarios asfixiados por créditos impagables.

Posteriormente salió a flote el mismo endeudamiento en otros terrenos. Las familias soportan pasivos equivalentes al 112% de sus ingresos y obligaciones financieras 37% superiores a la década pasada. Toda la cadena de financiación está afectada por una morosidad que induce a los bancos a retacear los préstamos y a crear un círculo vicioso de recesión y mayor fragilidad financiera.

Los economistas ortodoxos acusan a los deudores y sus adversarios a los bancos. Pero ambos olvidan que la bola de nieve de consumos financiados sin respaldo se arrastra desde hace varias décadas, como consecuencia de la reorganización capitalista que impuso la mundialización neoliberal. Esta transformación introdujo un deterioro en las condiciones laborales (precarización, estancamiento de los salarios, segmentación de las calificaciones), que retrajo los ingresos populares e impulsó a mantener el consumo con el auxilio crediticio.

Con grandes préstamos a las familias se sostuvo la demanda frente a un desempleo que ya bordea los dos dígitos, una pobreza que afecta al 15% de la población, sueldos retraídos al nivel vigente hace 15 años y una concentración escandalosa de la riqueza .

La reestructuración neoliberal también incluyó una significativa deslocalización de las firmas, que lucran en el exterior con menores costos salariales acentuando la pérdida de puestos de trabajo. Las empresas estadounidenses crean fuera del país, los empleos que destruyen internamente y por esta razón, la recesión local coexiste con el aumento de las utilidades foráneas que obtienen las principales 500 firmas

En las últimas décadas el enorme consumo norteamericano persistió sobre endebles cimientos de endeudamiento, en un contexto de regresión industrial interna, aumento de la explotación, déficit comercial y emigración de firmas. Este crítico escenario fue un resultado de la presión competitiva que impuso el neoliberalismo.

Los desequilibrios generados por esta remodelación salieron a flote con el estallido de la deuda hipotecaria. Pero la magnitud de los desajustes se tornó visible a partir de la bancarrota de Lehman Brothers (2008) y la erosión de todo el sistema financiero (2009).

El socorro posterior ha creado finalmente la actual pesadilla de insolvencia fiscal y bancaria, que hace temblar a los mercados. Las entidades permanecen en terapia intensiva y la deuda estatal se elevó del 62 % (2007) al 100% del PBI (2011)

El gobierno gestiona el agujero fiscal sin ninguna coherencia. Un día acepta la presión de los republicanos para recortar el gasto y a la jornada siguiente lanza un programa de inversión con grandes recortes fiscales. Obama está paralizado entre la presión de la derecha que copó el Congreso y un electorado que sigue esperando el cumplimiento de sus promesas.
Reaccion externa norteamericana

Estados Unidos ha intentado ordenar la gestión global de la crisis, mediante la organización del G 20 y la intervención conjunta de los Bancos Centrales. Pero desenvuelve, además, varias estrategias utilizando sus principales instrumentos económicos.

El primer recurso es el dólar que concentra el 85% de las transacciones en divisas, el 65% del comercio global y un porcentaje semejante de las reservas mundiales. Este signo nomina la mitad de la deuda internacional y el grueso de las operaciones con petróleo o materias primas.

El dólar ha perdido el reinado indiscutible que tenía en la posguerra, pero mantiene su primacía ante la ausencia de reemplazo. El euro no logró la influencia requerida para actuar como moneda global, el yen ha perdido influencia y el yuan no se ha internacionalizado como signo convertible.

Esta carencia de sustituto le permite al dólar mantener una intervención predominante, que podría anticipar la futura convivencia de tres monedas (dólar, euro, yuan), el retorno a los tipos de cambio fijo o la negociación de una nueva canasta de varios signos .

En cualquiera de estas alternativas el dólar podría mantener la incidencia que ha conservado desde su in-convertibilidad, en sucesivas etapas de revalorización y desvalorización de su cotización. El margen para administrar tipos de cambios altos (que atraigan capitales) y bajos (que fomenten las exportaciones) se ha estrechado, pero no ha desaparecido.

La influencia norteamericana es también significativa en la reforma del sistema financiero mundial (Basilea III). Este cambio se tramita para incrementar el patrimonio de los bancos, mediante negociaciones sobre el monto que deberían aportar las entidades. También se discute como regular los nuevos mecanismos de especulación (derivados, CDS, Hedge Funds) y las operaciones financieras que las empresas desenvuelven en forma directa.

La internacionalización de las finanzas y la interconexión de las Bolsas tornan imperioso este ajuste normativo, que se procesa a través de una reorganización previa de las entidades norteamericanas. Un reconocido jefe del clan bancario (Paul Volcker) está comandando esa remodelación.

Wall Street actúa en este terreno en estrecha sociedad con la City Londinense. Ambas comparten el manejo de las cúspides financieras y pretenden restringir todas las regulaciones al mínimo compatible con sus negocios.

Los próceres del neoliberalismo (Greenspan y Bernanke) se encuentran a la defensiva para comandar esta reorganización. Ya no ponderan en público la eficiencia suprema de los mercados para auto-contener las burbujas. Pero sus oponentes keynesianos (como William Dudley), tampoco logran apoyo para implementar un mayor control previo de las oleadas especulativas. En ambas variantes la dirección de los cambios se define en Estados Unidos .

La influencia norteamericana es también decisiva dentro del FMI. A pesar de las crecientes atribuciones obtenidas por los nuevos participantes del Fondo, Washington marca la pauta del organismo. En los últimos cónclaves del G 20 logró duplicar los fondos de la entidad, otorgarle mayores facultades como auditora y asignarle crecientes potestades de intervención nacional.

El FMI define actualmente en Europa las sanciones contra cualquier obstrucción del apriete. Suspendió créditos a Ucrania cuando se dispusieron aumentos del salario mínimo, impuso la reducción de los sueldos en Letonia, exigió privatizaciones en Grecia y objetó el referéndum de Islandia contra los acreedores. Ya no actúa sólo en las economías menores, sino que supervisa el rescate de Italia .

Partiendo de estas acciones el establishment norteamericano evalúa estrategias de salida de la crisis, tanteando las opciones inflacionistas. Desde el 2008 la Reserva Federal (FED) inyectó 2 billones de dólares, mediante políticas ultra-expansivas (conocidas como “relajamiento cuantitativo”). Instrumentó emisiones monetarias que inundan de dólares el planeta y facilitan la exportación de los desequilibrios estadounidenses. Esta política apunta a licuar la deuda pública con inflación, repitiendo un mecanismo ya utilizado por Estados Unidos para achicar sus pasivos estatales, empapelando al resto del mundo.

Pero esta reiteración presenta mayores dificultades, no sólo por la resistencia que oponen los economistas ortodoxos. La reducción inflacionaria de la deuda se consumó en el pasado en contextos de alto crecimiento, que permitían achicar la proporción total de esa carga en comparación al PBI. Nadie avizora esos escenarios de prosperidad en los próximos años .

El descalabro europeo

Muchos analistas europeos caracterizaron inicialmente la crisis del Viejo Continente como un simple eco del temblor norteamericano. Pero esa visión quedó desmentida por la impresionante dimensión del tsunami europeo .

La magnitud de ese desplome se explica por los desequilibrios específicos que generó la formación de la Unión Europea (27 países) y la Eurozona (17 naciones). Ambas iniciativas buscaron amoldar la región a las reglas neoliberales de la competitividad global, sustituyendo la antigua diversidad de economías por un bloque liderado por la locomotora alemana y la diplomacia francesa.

El comando económico germano se consolidó con la anexión del territorio oriental (ex RDA). Las clases dominantes utilizaron el poderío tecnológico y la alta productividad de la industria, para reforzar la disciplina salarial y transformar al país en la gran potencia exportadora de la zona euro.

Pero la crisis actual ha demostrado el carácter inacabado de ese bloque. La moneda común fue introducida para asegurar la colocación de los excedentes germanos, mientras se posponía la organización del presupuesto y la fiscalidad compartida. Esa carencia ha sido letal. La ausencia de instituciones estatales comunes para respaldar el signo monetario socavó la cohesión del proyecto y potenció la heterogeneidad de la comunidad. En lugar de consolidar la estructura en gestación acrecentó la distancia que separa a las economías pujantes de los países rezagados.

Inicialmente se esperaba acortar esas brechas mediante el desarrollo de un mercado compartido y la instrumentación de transferencias hacia las zonas relegadas. Pero terminó prevaleciendo un proceso inverso, de sistemática pérdida de posiciones de los países con mayores tasas inflación y menores índices de productividad. Esta fractura condujo a desequilibrios comerciales que fueron compensados con endeudamiento. Al final, sobrevino el pase de facturas de las economías excedentarias (Alemania, Holanda, Austria) a los países deficitarios (Grecia, Portugal, Irlanda)

El endeudamiento público y el quebranto de los bancos acentuaron esta brecha entre el centro y la periferia de la Eurozona. Primero colapsaron las pequeñas economías agobiadas por el desbalance comercial (Grecia), la inversión extranjera sesgada (Irlanda) y la financiación foránea especulativa (Islandia, Chipre). Luego el desplome fiscal se expandió a Italia (tercer país la zona) y ahora amenaza a España (que afronta una enorme morosidad hipotecaria).

Todos los bancos tienen repletas sus carteras de títulos públicos insolventes. Las frágiles entidades de Grecia, Irlanda o Islandia ya colapsaron y hay pavor por la situación de grandes instituciones de Francia, Alemania, Austria o Italia. Las transacciones inter-bancarias se han encogido, crece el temor por la toxicidad de los balances y hay salidas de fondos hacia lugares más seguros .

La estrategia germana

Alemania no puede intentar las respuestas globales que tantea Estados Unidos. Carece de los recursos imperiales que conserva la primera potencia y ha optado por una estrategia deflacionaria defensiva, que ese ubica en las antípodas de la opción inflacionaria norteamericana. Mientras que la FED ha impulsado reducciones sistemáticas de las tasas de interés, el Banco Central Europeo (BCE) ha encarecido el costo del dinero.

Frecuentemente se explica esta diferencia por un cruce de tradiciones. La memoria de Weimar es contrastada con el recuerdo del New Deal. Este contrapunto entre temores europeos a la hiperinflación y recuerdos norteamericanos de la Gran Depresión ilustra la brecha de influencia que existe entre ambos países, en la gestión internacional de la crisis .

Alemania actúa a nivel europeo con una política de atropello para descargar sobre los trabajadores el costo de la crisis. Esta embestida no implica un ajuste más. Supone demoler el estado de bienestar construido desde la posguerra y barrer con conquistas sociales nunca alcanzadas por los asalariados de otros continentes. Las tasas de desempleo europeo ya promedian el 20 % y bajo el impacto de la precarización laboral, la pobreza se ha extendido a un cuarto de la población .

El otro cimiento de la política germana es el apriete fiscal para sostener el euro. En los últimos meses la continuidad de este signo quedó en la cornisa y se ha especulado con su reorganización, fractura o desaparición. Pero esa moneda ha sido la llave de un dominio exportador alemán basado en la unificación de los mercados y la eliminación de las barreras proteccionistas.

Para preservar el euro se impuso la suscripción del reciente pacto fiscal. Se fija un plazo para restaurar reglas de déficit y deuda pública, con sanciones automáticas para los países que violen esos límites. Tendrán que incorporar ese principio presupuestario como una norma constitucional y someterse al control de cortes supra-nacionales. Estos poderes supervisarán el gasto, imponiendo recortes en cualquier momento del año y colocando a los pueblos entre la espada y la pared. Quienes incumplan el cronograma serán automáticamente excluidos de la Eurozona.

Este endurecimiento es congruente con la estrategia alemana de reforzar su patrón exportador sin emitir dinero. Busca afianzar el rol de la periferia europea como proveedora de insumos a costos decrecientes. La poda de los salarios griegos, la pulverización de la seguridad social irlandesa y el generalizado aumento de la edad de jubilación anticipan las consecuencias de esta reorganización .

Alemania impone esta estrategia deflacionaria, vetando todas las iniciativas financieras que amenazan su competitividad. Bloqueó la creación de los Eurobonos y la mutualización de las deudas. Obstruyó la ampliación del fondo de rescate bancario (FEEF- MEE), impidió la compra de bonos en los mercados secundarios y reforzó las prohibiciones de financiamiento directo del BCE a los estados.

Este rigor no implica abandonar a los bancos en quiebra. Alemania aprueba el auxilio, pero buscando preservar su potencial industrial. No renuncia a la financiación futura de la Eurozona con los mecanismos federales que rigen en Estados Unidos, pero quiere garantizar su control fiscal previo. Aceleró esta supervisión ante la vulnerabilidad de los bancos y la imposibilidad de de repetir la paulatina absorción de acreencias, que implementó por ejemplo Estados Unidos hace dos décadas, frente a las acreencias latinoamericanas .

Pero el nuevo cuadro fiscal abre otra gama de conflictos en las cúpulas de la Unión Europea (UE). Gran Bretaña rechazó el pacto franco-alemán y decidió mantenerse al margen para proteger la autonomía de la City. Objetó someter sus bancos a la supervisión de Bruselas y no consiguió el poder de veto para resguardar sus negocios. A los capitalistas ingleses les interesa participar en el mercado continental, pero preservando la internacionalización de sus finanzas.

La alianza Merkel-Sarkozy emergió como ganadora del reciente round, pero sólo el tiempo permitirá evaluar la consistencia de esa victoria. La crisis devora los liderazgos políticos y cada elección consagra algún castigo al gobernante de turno. Esta sanción afecta por igual a los socialdemócratas (Irlanda, Portugal, España) y a los conservadores (Francia, Italia, Alemania) .

Interrogantes sobre China

El continuado crecimiento de China a tasas del 9-10% anual constituye una importante novedad de la crisis en curso. En la última década las exportaciones del gigante oriental se multiplicaron a un ritmo desenfrenado. China captura recursos naturales en África, afianza los intercambios comerciales con América Latina y ya destronó a Japón como segunda economía del mundo.

Este avance confirma la profundidad de los cambios registrados durante la etapa neoliberal. China se integró a la mundialización utilizando la baratura de su fuerza de trabajo, sin repetir la vieja trayectoria de debut proteccionista, gestación de una burguesía nacional y despliegue de rivalidades internacionales. Se insertó directamente en la acumulación global del capitalismo.

Al comienzo de la crisis muchos economistas suponían que el crecimiento chino contrarrestaría la retracción de las economías avanzadas. En los hechos se registró tan sólo un contrapeso parcial. El gigante asiático ha sostenido financieramente a Estados Unidos y a Europa en los picos de la crisis, para asegurar la continuidad de sus ventas externas, preservando la demanda interna y motorizando la adquisición internacional de materias primas. Con estas acciones frenó la depresión general y acotó el alcance geográfico de la recesión, aunque sin reemplazar a las locomotoras del mundo desarrollado. ¿Mantendrá este rol?

Quiénes apuestan a esa continuidad esperan un fuerte auxilio del yuan al Viejo Continente, mediante enormes adquisiciones de títulos públicos nominados en euros. Pero China ya compró grandes sumas de la deuda italiana, española o portuguesa y tiene un cuarto de sus reservas en esa moneda. El incremento de esas adquisiciones suscita divergencias en la dirigencia oriental.

El sector más asociado con negocios globales (“elite de la costa”) acepta participar en el nuevo rescate, a cambio de fuertes contrapartidas. Busca aminorar las sanciones por dumping, obtener el status de “economía de mercado” e ingresar en la inversión de la infraestructura europea.

Esta fracción también intenta posicionar a China en el futuro diseño de una moneda mundial. Por eso reclama que una porción de cualquier auxilio quede nominado en yuanes. Pero esa inserción monetaria también valorizaría el tipo de cambio y deterioraría el modelo exportador. China ha resistido numerosas presiones para revaluar el yuan y no aceptó las exigencias, que en la década pasada Estados Unidos le impuso a Japón. Sin embargo, la propia internacionalización del yuan podría generar ese debilitamiento de la autonomía que mantiene la principal economía asiática .

Los fondos de inversión chinos han participado activamente en el sostén del dólar y los bonos del tesoro. Compraron acciones de General Motors y porciones del banco Morgan Stanley. Pero otra escala de estas adquisiciones (especialmente en Europa) introduciría al país en una riesgosa política imperial. Para defender lo obtenido en el extranjero se necesita una presencia geopolítica que la dirigencia china rehúye.

Por esta razón muchos sectores de la conducción (“elite del interior”). Cuestionan el desmedido aumento de las inversiones foráneas y destacan la necesidad de incrementar primero la bajísima proporción del consumo interno en el producto total. La oleada de internautas que objetó el reciente financiamiento del Viejo Continente refleja esta preocupación. Conviene recordar que el ingreso per capita de los chinos es aún 10 veces inferior al promedio de los europeos.

El dilema de sostener el modelo exportador o procesar un giro hacia el consumo interno persiste sin resolución. Existe una fuerte presión para apuntalar el segundo curso, pero sin resultados significativos. Este giro no se consuma, ante la magnitud de los desequilibrios que podría desatar.

Para aumentar sustancialmente el poder adquisitivo interno habría que subir el salario e introducir prestaciones sociales generalizadas. Estas medidas chocarían con el costo laboral reducido que permitió el ascenso capitalista del país. Un anticipo de este problema se observa en las corrientes de inversión, que fluyen hacia las economías asiáticas con sueldos inferiores a China.

El curso económico a seguir está sujeto a múltiples tensiones. La burbuja inmobiliaria es el desequilibrio más inmediato. En las 30 principales ciudades los precios de las viviendas subieron 50% en los últimos dos años, repitiendo el ciclo de endeudamiento dudoso que afectó a Estados Unidos y España. Como el 25% de la economía está vinculada a la construcción, una brusca reversión de esa valorización podría afectar al PBI.

También existen graves problemas financieros. Aunque el estado mantiene el control del crédito se ha gestado un enorme mercado de préstanos clandestinos, que solventa el consumo de la clase media y la oscura administración de los gobiernos locales. Estos desajustes explican la inflación, que durante la década pasada osciló en torno al 2% anual y actualmente ha trepado al 6,2%.

La inestabilidad de los negocios también obedece a la magnitud de los beneficios acumulados por los segmentos privilegiados. Los ingresos del 10% más rico de la población son 23 veces más elevados que el 10% más pobre y la crema de los ejecutivos percibe salarios 128 veces superiores al promedio general .

Esta fractura social coexiste con problemas estructurales de sobre-inversión, que ya alcanzó una tasa anual del 45% del PBI. Este ritmo de actividad exige abrir nuevos mercados en un escenario internacional recesivo, mientras se acrecientan los peligros de un descontrol ecológico.

Nadie sabe como impactará la recaída de la economía global sobre China. Algunos economistas estiman que ese efecto será digerible (Stiglitz) y otros pronostican duras consecuencias (Roubini). Pero todos coinciden en la centralidad de este dato para el devenir inmediato de la coyuntura mundial .

BRICS, EAGLES y emergentes

No sólo China ha podido sustraerse de la crisis global. También un grupo de economías intermedias (denominadas emergentes, ascendentes o BRICS) ha logrado capear el temporal. Este núcleo de países conforma el conglomerado semiperiférico actual de la estratificación mundial.

Este sector mantuvo su crecimiento el año pasado, incrementó significativamente la tasa de inversión y aumentó su participación en el PBI global. Si estas tendencias perduran, la localización de la producción y el empleo sufrirá un importante desplazamiento en el próximo período. Estos cambios son congruentes con la nueva división internacional del trabajo que privilegia la región asiática.

Las economías ascendentes son las niñas mimadas del capitalismo. Reciben elogios del FMI y fueron las estrellas de los últimos foros empresarios de Davos. Los nuevos multimillonarios de China, Rusia o India se integran rápidamente al club de los poderosos.

Otro indicador de las modificaciones en curso es la distribución de las reservas mundiales. Estos reaseguros suman 6,5 billones dólares en las economías ascendentes y sólo 3,2 billones de los países del Norte. El endeudamiento externo del primer grupo ha caído y algunos integrantes de esa membrecía ya son acreedores. En el otro polo ha irrumpido la nueva categoría de “Países Ricos Altamente Endeudados”.

Pero es muy frecuente extraer conclusiones engañosas de estas mutaciones. La principal confusión surge de la indiscriminada clasificación de todo el grupo ascendente, en un mismo rubro de BRIC. Esta denominación (Brasil, Rusia, India, China) fue primero extendida a BRICS (con Sudáfrica) y luego a BRIIC-K (con Indonesia y Corea). Otra ampliación reciente habla de EAGLES (con México, Egipto, Taiwán y Turquía) .

Los creadores de estas marcas son operadores bancarios (Goldman Sachs, BBVA) que incluyen o excluyen a los países de su lista, en función de las oportunidades de inversión financiera. El carácter coyuntural de esta evaluación salta a la vista. Pero su principal inconveniente radica en equiparar bajo una misma sombrilla, a un país que avanza hacia un status de potencia central (China), con economías intermedias de incierta evolución.

La distancia que mantiene el gigante asiático con cualquiera de sus seguidores es abismal en cualquier terreno de la producción, las exportaciones o las reservas. Esta brecha es particularmente visible frente a otra economía de gran crecimiento reciente (India) o en comparación a un vecino que precedió al avance chino y se estancó frente a esa irrupción (Corea del Sur) .

Al ubicar a todo el grupo en la misma canasta se olvida que muchos países del pelotón han ascendido como proveedores de los insumos básicos demandados por China. Más que impulsar el crecimiento global, estas economías han sido arrastradas por ese avance. Es importante también notar la línea divisoria que separa a los protagonistas de un desarrollo industrial de los actores que se expanden por el repunte de la renta petrolera (Rusia) o agrícola (Brasil). Estas diferencias definen grados de consistencia muy disímiles del crecimiento.

Las distinciones entre los emergentes presentan contornos más categóricos en el plano geopolítico. La autonomía de las políticas imperiales que tienen Rusia o China, no se extiende a la India, Brasil o Sudáfrica. Estos países mantienen estrechos vínculos de asociación o dependencia con las potencias que regulan el orden mundial. Por esta razón, el propio funcionamiento de los BRICS no ha incluido la adopción de estrategias comunes.

Es cierto que la mayor estabilidad política de todo el grupo contrasta coyunturalmente con el generalizado desarreglo que impera en las potencias centrales. Pero tampoco este rasgo determina patrones de acción internacional conjunta.

Las nuevas alianzas Sur-Sur en desmedro de las viejas conexiones con los centros metropolitanos presentan un alcance limitado y no anticipan la “segunda globalización” comandada por los emergentes que pronostican algunos analistas. Hasta ahora el dato más relevante ha sido la integración de los emergentes al G 20, para ampliar el sostén del capitalismo en crisis .

Los padecimientos de la periferia

El alivio de los países intermedios no se extiende al resto de la periferia. La crisis golpea nuevamente con mayor virulencia a las economías más empobrecidas, reiterando una norma de las convulsiones capitalistas. Este impacto se verifica en cualquier terreno del empleo o los ingresos. Los emigrantes enfrentan mayores obstáculos para ingresar al Primer Mundo, las remesas se recortan y las oleadas de refugiados se multiplican.

Mientras la prensa sólo habla de economías centrales y emergentes, la inmensa mayoría de los países se encuentra fuera del G 20, soportando el drama cotidiano de la miseria. Allí se localizan los 2050 millones de personas sin acceso a la sanidad básica y los 884 millones carentes de servicios de agua potable.

Pero lo más novedoso del tsunami actual es la convergencia de estos sufrimientos con una tragedia de hambre. El aumento de los precios de los alimentos que precedió a la crisis no fue revertido por la recesión y en muchas zonas se acentúa el drama de la desnutrición. En Somalia, por ejemplo, ya se observan todos los síntomas de una catástrofe alimentaria.

La cifra total de hambrientos se ubica en torno a los 1020 millones de personas, pero la amenaza se extiende a los 2.500 millones que subsisten en condiciones de pobreza. Este flagelo aumenta al compás del encarecimiento de los cereales, que obedece a la consolidación de un esquema neoliberal de agricultura exportadora, que destruye la pequeña propiedad, aniquila el abastecimiento local tradicional, generaliza la desposesión de los campesinos y multiplica la emigración rural.

Esta reorganización capitalista del agro determina la falta de comida que agobia a una sexta parte de la humanidad, cuando la producción total alcanzaría para satisfacer esa nutrición. El reinado de la rentabilidad y el manejo oligopólico del comercio agrícola por parte de un puñado de transnacionales (ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus) potencian la tragedia del hambre.

Las expectativas de atenuar el problema por el efecto deflacionario de la desaceleración económica global no se están cumpliendo. El ascenso de los precios alimenticios que comenzó en 2003 persiste sin grandes modificaciones.

Muchos autores estiman que ese comportamiento alcista obedece a la formación otra burbuja. Especular con los precios a futuro de los cereales se ha convertido en una operación muy redituable. Permite canalizar los excedentes de liquidez que genera la pérdida de oportunidades de inversión en los países desarrollados .

Otros analistas consideran que el encarecimiento de los alimentos es un problema más estructural y derivado de la creciente demanda ejercida por los nuevos consumidores asiáticos. También destacan la presencia de costos crecientes de producción y productividades declinantes en el sector agrícola .

Ambos enfoques subrayan explicaciones complementarias (de corto y largo plazo) del mismo fenómeno. Pero en cualquier caso, las maniobras financieras y las brechas estructurales entre la oferta y la demanda presagian el agravamiento de la crisis alimentaria, que auguran todos los expertos de la FAO.

Este padecimiento se intensificará además por las presiones del agro-negocio, que bloquea en los cónclaves del G 20 cualquier regulación internacional de los precios. En ese ámbito actúan los países que producen el 77% de los cereales y manejan el 80% del comercio agrícola. El hambre de los desamparados aporta un buen negocio para varios integrantes de esa asociación.

Multipolaridad y hegemonía

La diversidad de situaciones regionales que rodea a la crisis actual ha generalizado las predicciones de un viraje hacia la multipolaridad. Este contexto es diferenciado de la bipolaridad de posguerra (Estados Unidos versus la URSS) y de la unipolaridad de los años 90 (supremacía norteamericana). La declinación estadounidense es asociada al avance de China y los emergentes. Algunos enfoques también resaltan el agotamiento del neoliberalismo y pronostican un crecimiento desarrollista de la periferia, asentado en la intervención estatal y el intercambio entre las economías del Sur .

Pero estas miradas omiten las significativas continuidades que vinculan al actual período con su precedente. La multipolaridad podría modificar las relaciones de poder entre las potencias, pero no altera los pilares de la mundialización neoliberal. El protagonismo de las empresas transnacionales persiste, junto a la competencia global por lucrar con la explotación de la fuerza de trabajo.

Esta internacionalización del capital determina, además, la continuidad del libre comercio y los flujos financieros transfronterizos. A diferencia de lo ocurrido durante la entre-guerra, la multipolaridad actual no anticipa el surgimiento de bloques proteccionistas, dispuestos a batallar por la conquista de los mercados a través de la guerra.

El estancamiento del centro determina efectivamente una mayor interacción entre las economías intermedias. Pero estos enlaces se desenvuelven en estrecha asociación con empresas del Primer Mundo. Esta colaboración no es un imperativo tecnológico, ni obedece a necesidades de financiación. Las burguesías emergentes ampliaron su radio de acción junto al capital extranjero y continúan reforzando esos vínculos.

Sus estrategias no incluyen propósitos antiimperialistas o iniciativas de “No Alineados”. Tampoco incentivan planificaciones para-mercantiles del comercio (Comecon) o proyectos de solidaridad (Bandung). Actúan siguiendo criterios de rentabilidad, que tienden a recrear los viejos desniveles de la relación centro-periferia- semi-periferia.

La mundialización ha modificado los patrones geográficos de esos lazos. Ya no se requiere cercanía territorial entre las economías dominantes y sus abastecedores de insumos. Las relaciones de dependencia comienzan a desbordar su radio tradicional.

Resulta imposible predecir el ordenamiento final de esta mutación, pero es evidente que no saldrán airosos todos los jugadores. La acumulación exige equilibrar los avances de un polo con las pérdidas del segmento opuesto. Si una región prospera otra debe decaer, para que el enriquecimiento de los capitalistas ganadores sea solventado por la población de las zonas perdedoras.

La multipolaridad no altera este principio selectivo del desarrollo burgués. El capitalismo excluye crecimientos compartidos en el largo plazo o eliminaciones progresivas de todas las desigualdades socio-regionales. Los admiradores del nuevo escenario ignoran esta extensión de brechas de distinto signo.

Frecuentemente visualizan a la multipolaridad como un cambio de hegemonía política a favor de China y en desmedro de Estados Unidos. Pero nunca aclaran qué significado le asignan al concepto de hegemonía. Esta noción puede ser identificada con la supremacía imperial o con formas de gestión consensuadas opuestas a la coerción bélica. En el primer caso se sugiere que el expansionismo chino reemplazaría al dominador estadounidense. En la segunda variante se supone que esa sustitución será pacífica y resultante de una avasalladora primacía económica. Los desaciertos de ambas hipótesis saltan a la vista

Desde la posguerra Estados Unidos ha ejercido una explícita dirección imperialista. Actúa como garante militar de la reproducción de capital y brinda protección a todas las clases dominantes, frente a la insurgencia popular y la inestabilidad del sistema. Los dirigentes chinos no se imaginan a sí mismos cumpliendo ese rol, en ningún momento del futuro.

Quiénes suponen que la sustitución coercitiva será innecesaria por el simple efecto de la pujanza económica oriental, no explican cómo funcionaría el capitalismo global sin garantes militares de ninguna especie. Esta visión olvida que un sistema de competencia por beneficios surgidos de la explotación, no puede desenvolverse sin el uso de la fuerza.

La identificación de la multipolaridad con el repliegue bélico de Estados Unidos o sus socios europeos es una hipótesis ingenua. En cualquier “des-occidentalización” de la economía mundial, el gendarme norteamericano continuará supervisando invasiones, ocupaciones y matanzas. Ciertamente la primera potencia ya no actúa con la omnipotencia de los años 90, pero dirige la OTAN, concentra la mitad del gasto bélico mundial y mantiene una estrecha asociación con todos los países que alineó durante la guerra fría.

Los principales integrantes de esa alianza no suelen quebrantar esta familiaridad cuando expanden su poder económico. La invariable lealtad de las burguesías petroleras del Golfo al liderazgo norteamericano es un ejemplo de esa actitud. El sometimiento de Japón es más sintomático, puesto que no ha buscado caminos de autonomía político-militar para contrarrestar su estancamiento. La regresión económica nipona se profundiza con el endeudamiento público más elevado del mundo desarrollado y con el fracaso de los planes pos-terremoto de reactivación .

El rol central de Estados Unidos se ha verificado nuevamente en la ampliación del G 7, la cooptación de los países intermedios y el resurgimiento de FMI para preservar el orden imperial vigente. El gendarme global utilizará también su poder para intentar la recuperación del terreno que ha perdido. Ya insinúa formas de presión sobre su rival chino con maniobras navales en Corea del Sur, ejercicios en Mongolia e instalaciones bélicas en Australia. Incluso tantea la reacción de su oponente en los litigios con Taiwán, las disputas con la India y la resolución del status de Tíbet. Pero estas tensiones no quebrantaron hasta ahora el marco asociativo vigente con China desde hace varias décadas.

También el gigante asiático ha jerarquizado la solidaridad capitalista. En lugar de propiciar la caída de los bancos occidentales socorrió a los quebrados. En el reciente desplome europeo reforzó incluso su convergencia con el FMI y ha condicionado los préstamos futuros a las auditorias del Fondo. Esta integración refuerza la hostilidad de los dirigentes chinos frente a cualquier protesta local o internacional contra el neoliberalismo .

Neoliberales y keynesianos

El debate económico sobre la crisis continúa centrado en la oposición entre visiones ortodoxas y heterodoxas. Los neoliberales atribuyen la crisis a la “irresponsabilidad fiscal” y despotrican contra los gobiernos que despilfarraron dinero en gastos improductivos. Pero omiten recordar que estos desembolsos sostuvieron inicialmente la expansión de las economías industrializadas y que el descontrol posterior obedeció al rescate de los bancos. Antes del 2007 había, por ejemplo, en Europa superávit fiscal en la mayoría de los países.

El discurso neoliberal oculta este auxilio y atribuye el descalabro actual a “los pueblos que vivieron por encima de sus posibilidades”, como si fuera un pecado mejorar el nivel de vida. Tampoco explica por qué razón se exime a los acaudalados de cualquier sacrificio. El carácter duradero de la crisis es incluso utilizado para justificar los atropellos. Ya nadie presenta la flexibilización laboral como un pasaporte a la prosperidad. Hay que apretarse el cinturón como una necesidad de supervivencia .

En Estados Unidos los mismos argumentos son esgrimidos por los republicanos para exigir mayores reducciones del gasto social, manteniendo los privilegios de los banqueros, el gasto militar y las rebajas impositivas a los ricos. Reclaman fijar un estricto techo al endeudamiento supervisado por los popes del establishment y eluden mencionar que el socorro otorgado a los financistas contradice todos los principios del libre-mercado.

Los keynesianos estiman, en cambio, que la crisis obedece a la persistencia de la desregulación financiera y a la contracción de la demanda. Por eso Krugman propone gravar a los acaudalados, relanzar la inversión pública y recomponer los ingresos. En la misma sintonía, Stiglitz convoca a condonar las hipotecas y a penalizar a los bancos .

Estos autores ilustran acertadamente como el descontrol del riesgo, los malabarismos contables, los títulos empaquetados y las operaciones con derivados desencadenaron el tsunami actual. Pero omiten registrar que ese des-manejo irrumpió por la propia competencia que impone el capitalismo en la gestión del crédito. Lo mismo ocurre con el endeudamiento familiar y la exclusión social, que no irrumpieron sólo como consecuencia de errores en la política económica.

Los teóricos heterodoxos olvidan que la propia acumulación genera divorcios entre el consumo y la producción, junto a incrementos de la productividad desgajados del poder compra. Estas contradicciones fueron exacerbadas por la rivalidad que introdujo a escala global la mundialización neoliberal.

Los economistas keynesianos estiman que resulta igualmente factible atenuar estos desequilibrios, a través de un reparto equitativo de la crisis. Proponen una distribución pareja de las pérdidas financieras entre deudores y acreedores. Pero basta observar la reacción que tuvieron los banqueros ante una quita de las acreencias griegas, para notar cuán dura sería esa batalla. Ese anuncio desató una tormenta entre las calificadoras de riesgo y precipitó el ajuste fiscal de la Unión Europea. La misma virulencia tuvo la reacción precedente de los financistas, ante iniciativas de suprimir los paraísos bancarios, o anular las bonificaciones de los ejecutivos.

Neutralizar esa resistencia de los banqueros requeriría la adopción de medidas más contundentes, como la suspensión del pago de la deuda, la auditoría de los pasivos y la nacionalización del sistema bancario. Lo mismo ocurre con el relanzamiento del crecimiento y la creación de empleos. El logro de estas metas exige cerrar la canilla de pagos a los acreedores, controlar los movimientos de capital e introducir drásticos impuestos progresivos .

En la coyuntura actual se ha estrechado el espacio para ejecutar reformas sociales sin acciones anti-capitalistas. Hay un clima de sálvese quien pueda, con escaso margen para políticas de “capitalismo humanitario”. Prevalece la presión para procesar las quiebras bancarias, depurar las empresas y desvalorizar la fuerza de trabajo.

Estas tendencias no obedecen sólo a la ideología derechista imperante o a la influencia preeminente de los financistas. Todas las clases dominantes sostienen el ajuste junto a los banqueros. Esta coincidencia se refleja también en el comportamiento de los socialdemócratas europeos. A la hora de aplicar el torniquete no se han diferenciado de sus adversarios derechistas y aceptan la verticalidad autoritaria que imponen Merkel y Sarkozy. Esta cúpula dispuso, por ejemplo, el desplazamiento de Papendreu ante su atrevimiento de solicitar una consulta popular y envió un contundente mensaje de intervención neocolonial a Grecia .

La misma tendencia se verifica en la indiferencia del gobierno estadounidense ante a las peticiones de los liberales. Esta actitud contrasta con la permeabilidad reformista que imperaba en los años 30 bajo el mandato de Roosvelt.

Muchos keynesianos reconocen la adversidad de estos escenarios. Pero consideran viable generalizar a escala internacional, las soluciones intermedias que aplicó Argentina a partir del default y los canjes de la deuda .

Pero omiten registrar las causas específicas que permitieron esa experiencia. Argentina pudo permanecer relativamente desconectada de la financiación internacional, porque está inserta en el comercio mundial como gran exportadora de alimentos. Ha gozado de altos precios internacionales y se convirtió en proveedora privilegiada de las ascendentes economías asiáticas. Utilizó, además, las enormes rentas de exportación para reanimar la demanda interna, luego de una brutal devaluación que depuró capitales, abarató salarios y facilitó la recomposición cíclica de la tasa de ganancia.

Es evidente que el grueso de las economías dependientes afectadas por la crisis no cuenta con los recursos y las condiciones que permitieron esa recuperación. Podrían efectivamente adoptar ciertas iniciativas de Argentina, pero sólo como punto de partida de medidas más radicales y audaces .

La intensidad de la crisis exige asumir un horizonte anticapitalista, alejado de la atadura actual a distintas variantes del mismo régimen social. El pensamiento dominante impone esta restricción, obligando a optar entre el modelo anglosajón, el esquema alemán o la opción china .

Ese enfoque niega las raíces intrínsecamente capitalistas de la crisis actual y oculta las contradicciones, que el proceso de acumulación genera en forma periódica y extiende de manera itinerante. Un sistema basado en la rivalidad por la apropiación de beneficios surgidos de la explotación necesariamente produce el tipo de conmociones, que se observa en la actualidad.

Si se reconoce que el capitalismo no es el único, ni el mejor sistema posible resulta factible concebir otra gama de alternativas para resolver la crisis. Esta apertura permite superar la resignación, consolidar la voluntad de lucha e imaginar salidas provechosas para la mayoría de la población.

Resistencias sociales

El devenir de la crisis puede ser abruptamente transformado por las acciones populares que cobraron impulso en los últimos meses. Los análisis que omiten esta reacción razonan los procesos económicos en un vacío social, que a lo sumo es ocupado por funcionarios y financistas.

El debut de la crisis provocó inicialmente un gran desconcierto, entre poblaciones acostumbradas a identificar los desastres económicos con el Tercer Mundo. Ese estupor estuvo también signado por el temor al desempleo. Pero a fin del 2010 los levantamientos del mundo árabe introdujeron una bisagra en esta conducta. Ilustraron como se pueden conquistar grandes victorias democráticas.

Este impulso profundizó la resistencia en Grecia, que se ha transformado el principal bastión de la respuesta popular. Hay un estado de sublevación entre los manifestantes que ocupan plazas y cercan el Parlamento. Estas protestas alentaron a su vez a los indignados españoles, que cuestionan el socorro a los banqueros y demandan “democracia de verdad”. Este movimiento ya conquistó legitimidad, acompañamiento y presencia nacional.

Otro tipo de reacciones sociales se verifican en Inglaterra, tanto entre los jóvenes desempleados y hostigados por la policía, como entre los trabajadores sindicalizados. En Italia despuntan las huelgas y en Portugal hay movilizaciones. Estas luchas comienzan a extenderse junto al desmoronamiento de la imagen benevolente que tenía la Unión Europea. Una victoria impuesta desde abajo permitiría actualizar el gran legado de rebeliones que acumula el Viejo Continente

Pero el dato más llamativo del año se registró al otro costado del Atlántico, con el surgimiento del movimiento “Ocupar Wall Street”. Esta organización ya tiene alcance nacional, simpatía popular, solidaridad intelectual y sostén sindical. Por primera vez en décadas ha reintroducido las manifestaciones masivas en el corazón del capitalismo.

Menor difusión internacional han logrado los movimientos de lucha que conmueven a China. El año pasado se registraron 180.000 protestas, en su mayoría inspiradas en demandas contra la explotación fabril. Una nueva generación de obreros –ya emancipada de la migración rural- recuperó confianza y obtiene conquistas en enfrentamientos directos con los patrones .

En todos los continentes se verifica el mismo protagonismo juvenil, en movimientos que utilizan las redes sociales para informarse y organizarse. El primer embrión de un empalme internacional se produjo el 15 de octubre pasado, en la marcha global que congregó multitudes en 950 ciudades de 80 países. Una acción coordinada de esta magnitud no se registraba desde las movilizaciones contra la guerra en Irak (2003).

Si la convergencia regional e internacional de estas resistencias se afianza, podría gestarse una respuesta al intento burgués de enfrentar a los trabajadores de distintas nacionalidades. Los dominadores de Alemania encabezan esa estrategia, divulgando la creencia que los obreros germanos “ya hicieron su sacrificio” y no deben pagar la cuenta de los ociosos del sur. Este mensaje busca oponer a un asalariado contra otro, ocultando los beneficios que obtienen los capitalistas de esa división. El mismo propósito persiguen las campañas de la derecha contra los inmigrantes .

Una salida progresista de la crisis exige contrarrestar esta fractura entre hermanos de clase. Las tensiones entre asalariados alemanes y griegos, estadounidense y chinos o españoles y marroquíes conducen a descargar todas las consecuencias del desastre actual sobre los pueblos. Las respuestas internacionalistas neutralizarían esa amenaza y permitirían un reencuentro de la juventud con los sectores de la clase obrera, que no se han recompuesto de la andanada neoliberal. El año 2012 ofrece la oportunidad de cambiar el escenario de la crisis a favor de los trabajadores.

Claudio Katz es economista, investigador, profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Notas:
1) El 1% más rico 1979 percibía el 9% de la renta nacional en 1979 y actualmente obtiene el 24%. Cuando los ocupantes de Wall Street afirman que “somos el 99% de la ciudadanía”, saben muy bien de que están hablando. Roberts Paul Craig, “Las pérdidas de puestos de trabajo en Estados Unidos son permanentes”, Rebelión, 9-10- 20.
2) Wall Street Journal, “La recuperación de EEUU es una de las más decepcionantes”, La Nación, 31-12-10.
3) Aunque alguno bancos mejoraron últimamente su patrimonio y liquidez, el reciente desplome de la octava firma de inversión (MF Global) es muy ilustrativo de los peligros en ciernes. Se derrumbó por su exposición con bonos de la deuda europea, que se encuentran asegurados en grandes proporciones por financistas norteamericanos. Montero Alberto, “Cuando la democracia entra por la puerta”, Rebelión, 2-11-11.
4) Kennedy Paul, “Un mundo de tres monedas”, Clarín, 8-6-11, Robert Mundell, “El futuro de las monedas de reserva luego de la crisis”, El País, 18-1-10, Michel Crittenden, “Puede el dólar ser destronado”, online.wsj, 1.3-11. Ver también: Wallerstein Inmanuel “Guerra de divisas, La Jornada, 6-11-10, Eichengreen Barry, “El reinado del dólar llega a su fin”, La Nación, 2-3-11
5) Ocampo Emilio, “Brujas y burbujas”, Ámbito Financiero, 2-9-10. También La Nación, 13-9-10 y 30-8-10 y Financial Times, 20-9-10.
6) Estados Unidos también apostó muy fuerte para neutralizar la crisis de legitimidad que afectaba al Fondo y todavía se desconoce su rol en el escándalo montado contra el ex directivo Dominique Strauss Kahn. CADTM, “El FMI lamentable símbolo de un sistema”, www.cadtm.org/ 18-5-11.
7) Fiori José Luis, “Muy lejos del equilibrio”, Sin Permiso, 19-12-10, Cantelmi Marcelo, “El G 20 en las puertas”, Clarín, 23-10-10.
8) La mirada inicial en Pasquino Gianfranco, “La UE aún representa el progreso”, Clarín, 31-8-10.
9) Husson Michel, “Euro: en sortir ou pas”, Inprecor 575-576, 7-8-9-2011. Samary Catherine, “The Eastern periphery”, www.attac, 31-10-11.
10) Desde la caída de la principal entidad belga (Deixa) sobrevuelan muchas hipótesis de repetición de lo ocurrido con Lehman Brothers. Las “pruebas de resistencia” realizadas a los bancos europeos dejaron muy intranquilos a los expertos, cuando las entidades necesitan recapitalizarse y recaudar dinero. Esta exigencia contrae, a su vez. el crédito y agrava la recesión.
11) Llach Juan, “Pulseadas en el palacio global”, La Nación, 30-6-10.
12) La Nación, 16-1-10.
13) Husson Michel, “Una crisis sin fondo”, www.vientosur, 19-7-11 Louca Franciso, “La izquierda contra la dictadura de la deuda”, www.sinpermiso, 17-10-11
14) No hay tiempo suficiente para transferir los títulos a los tenedores marginales, limpiar los balances o crear mercados paralelos para los papeles incobrables. La crisis actual golpea en una coyuntura muy turbulenta, a economías entrelazadas y localizadas en el centro del capitalismo. Arceo Enrique, Página 12, 9-12. Toussaint Eric, “Crash do Deixa”, www.CDTM, 7-10-11
15) La reorganización de la eurozona prepara la introducción de formas federativas en la UE, que someterían las atribuciones locales a una mayor centralización estatal. Este cambio introduce enormes fisuras y puede potenciar el secesionismo en los países con fracciones separatistas influyentes (Bélgica, España o Italia). Estos sectores podrían reforzar sus demandas de integración directa a la Eurozona, puenteando las estructuras estatales existentes para desembarazarse de las regiones empobrecidas.
16) Shujie Yao, “Los límites del modelo China”, Cash-Pagina 12, 7-8-11. También Wall Street Journal, La Nación,17-11-11)
17) La Nación, 5-6-10.
18) Roubini, Nouriel, “El boom de China tiene fecha de vencimiento”, La Nación, 24-4-11. Stigtiz Joseph, www.elperiodico.com, 9-8-11
19) Bocco Arnaldo, “De los Brics a las Eagles” Página 12, 10-1-11. Abeledo Anahí, “El desafío para los emergentes es tener crecimiento”, Clarín, 10-7-11
20) Beckett Paul, “Pese al crecimiento, aumentan las dudas sobre el milagro indio”, La Nación, 30-3-11. Nye Jospeh, “La carrera de fondo, Clarín, 2-2-11, Ramstad Evan, “El milagro coreano”, La Nación, 8-11-10.
21) Un cuestionable enfoque en: Kateb Alexander, “Los países BRICS dan una lección”, Página 12, 20-9-11
22) Halevi Jospeh “Se avecina una nueva crisis”, Il Manifesto 8-6-11.
23) Krugman Paul, “Las limitaciones que nos impone un mundo finito”, La Nación, 29-12-10. Blejer Mario, “Argentina y la seguridad alimentaria” La Nación, 4-12-11.
24) Distintas visiones en De La Balze Felipe, “La crisis acelera el curso de la historia”, Clarín 27-11-11 Turzi Mariano, “La nueva divisoria global: emergentes y declinantes”, 18-8-11. Tokatlian Gabriel, “El año de la encrucijada”, La Nación, 11-1-11. Cufré David, “Con la vieja receta”, Pagina 12, 26-6-10.
25) Belson K, Onishi N, “Una falta de liderazgo que agudiza la crisis”, La Nación, 17-2-11.
26) Hemos desarrollado los temas de este capítulo en nuestro reciente libro, Katz Claudio, Bajo el imperio del capital, Espacio Crítico Ediciones, Bogotá 2011. Próxima edición Luxemburg, Buenos Aires.
27) Estas visiones en: Gros Daniel, Eco “En defensa de la austeridad para Europa”, Clarín, 4-12-11, Pagni Carlos, “La crisis del estatismo”, La Nación, 19-7-10, Schauble Wolfang y MacFadden Daniel, Página 12, 28-8-2011.
28) Krugman Paul, Clarín, (11-7-10, 13-7-10, 22.5-10, 10-8-10, 6-11-2010, 28-8-2010, 14-8-10). Stigliz Joseph, “Qué puede salvar el Euro”, El País, 8-12-11, “El mercado hipotecario”, Clarín, 6-11-201, “La austeridad es camino suicida”, Página 12, 7-12-11, “Un contagio de malas ideas”, Sin Permiso, 14-8-11. También, Skidlesky Robert, “El mundo para volver a leer a Keynes”, Página 12, 2-8-11, Mitchell. William, “Entrevista”, Página 12, 10-10-11.
29) Wolff Rick “Krugman frustrado”, Monthly Review 10-3-10. Onaran Ozlem, “An internationalist transitional program towards an anti-capitalist Europe”, April 2011. www.internationalviewpoint. Lapavitsas Costas “A Left Strategy for Europe”, April 2011, www.internationalviewpoint. Albarracín Daniel, “Sobre el debate del euro. Una estrategia”, www.economiacritica.net, 10-10-11
30) Esta reacción fue coronada con la instalación de un gobierno directo de los banqueros (Papademos). La misma sustitución se impuso en Italia (Berlusconi por Monti) con tecnócratas que postulan una ideología derechista para sortear al parlamento, impugnando a los políticos y menospreciando a los partidos. Stathis Kuvelakis, “Golpe de Estado europeo frente al levantamiento popular”, www.vientosur 11-11-1. John Brown, “El capital financiero castiga a sus devotos partidarios”, www.rebelion 23-11-11.
31) Stiglitz Joseph, “Europa no aprendió la lección de Argentina” Página 12. 10-12-11.
32) Nuestra visión en: Claudio Katz, “Lecciones de Argentina para Grecia” www.cadtm.org, 25-10-2011.
33) Es la visión de Rogoff Kenneth, “El capitalismo está lejos de encontrar su sucesor”, La Nación, 11-12-11.
34) Li Minqi, “El ascenso de la clase obrera y el futuro de la revolución en China”, www.rebelión, 14-7-11. Bello Waldem, “O capital e um amante caprichoso” www.outroladodanoticia.com.br, 22-7-11
35) Vicens Navarro, “Habermas y la sabiduría”, www.sinpermiso, 13-6-10.

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Barack Obama: Bienvenido al mundo de Camila Vallejo y su fantasma

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La nueva ofensiva por contener las ideas del marxismo es global. Desde la desaparición de la ex URSS se había apaciguado. Es el regreso del viejo fantasma, más bien “un fantasma que nunca partió” y que está allí palpable en un capitalismo que no se rinde a pesar de sus inconmensurables contradicciones.

Barack Obama desnuda esa angustia de que el fantasma del comunismo o marxismo, está de regreso en sus palabras de homenaje a Vaclac Havel. Habla de que el mérito del ex presidente checo consistió en “exponer el vacío de una ideología represiva”. Esta vez se equivoca Obama a plenitud.

Si hay algo que la idea comunista exactamente no inspira es eso del vacío. Por el contrario, es la que más atrae cuando hay pobreza y destitución capitalista.

Es probable, que la idea marxista de analizar y formar una sociedad a partir de ese análisis tenga defectos en cuanto a la cacareada libertad desde el individualismo capitalista. También puede resultar su disciplina un tanto agobiante a la hora de cumplir tareas en la causa del bien común. En ningún caso es más represiva que las coordenadas de supervivencia que impone el capitalismo.

Catalogar al marxismo y su derivada política como de ideología vacía es todavía estar esparciendo la idea del fantasma, en una lucha añeja en donde el argumento se despedaza solo en medio de un planeta que desea vivir por sobre sus medios en una suerte de “efecto demostración” colectivo hacia la auto destrucción.

En el caso de Obama, a pesar de sus filigranas para equilibrar los desmanes de los neocons en Europa, particularmente los de Merkel, Sarkozy y Cameron, el acoso neoconservador del que padece le hace perder el horizonte.

Esta pérdida del equilibrio en Obama, quién generó enormes expectativas en el mundo, (porque al fin llegaba un progresista a la Casa Blanca), contrasta con la sabiduría y la energía transformadora de una líder mujer como Camila Vallejo surgida desde la izquierda y el marxismo.

Los lectores de The Guardian británico eligieron a Camila Vallejo como personaje del año" 2011 con el 78 % de los votos. La revista Time también la menciona como uno de los personajes del año.

La líder estudiantil chilena ha rebasado el medio local y el universitario con una visión y manejo de los temas muy diferente a lo observado en los líderes de mayor notoriedad.

Nos hemos encontrado con el aire fresco de una líder que no representa los grupos y las redes del gran capital repartidos con diferentes indumentarias.

Superó en la encuesta al candidato natural, el tunecino Mohammed Buazizi, cuya inmolación gatilló las revueltas en el mundo árabe.

Estas cifras son producto del reconocimiento público genuino hacia una líder ya posicionada aunque también hay un componente de la exposición mediática. Cuando los medios exhiben gran despliegue para divulgar su imagen es válido preguntar acerca de cuál es la imagen que se quiere divulgar.

Digamos de entrada que el rostro que recorrió el mundo fue el de una voz criticando con llegada masiva la concepción del modelo socioeconómico (1). Uno implantado en la década de 1980 a sangre y fuego y que tiene al planeta en uno de los peores estados de situación en su historia.

Camila Vallejo también propuso medidas notables e inesperadas en un líder estudiantil.

Aparte del fin del lucro y la gratuidad en la educación, hay una indispensable como es la reforma constitucional. Estas ideas son aplicables globalmente, porque cada vez más se observa la caducidad de los instrumentos que han contribuido al estado actual. Uno de ellos son las constituciones (de las naciones) que han contribuido a la instalación de modelos de administración y progreso cuyos resultados se plasman en el estado actual del planeta.

Guerras abiertas, holocaustos disfrazados, una economía despiadada, un sistema político descompuesto en su matriz ética, forman un menú hostil e inmanejable, creado por el modelo.

Los europeos sienten que se despedaza el sistema y acuden al peor de los nihilismos: Escogen los gobiernos más conservadores que se recuerde en Europa como son los de Rajoy en España, Sarkozy en Francia, Merkel en Alemania y Cameron en el Reino Unido. Ni hablar del resurgimiento reaccionario en los países nórdicos Bélgica, Holanda y Portugal.

En África Austral ya no se puede emigrar a Sud África que se ahoga con el influjo de población externa, un PIB que no crece más del 3% anual y una crisis económica desastrosa entre el segundo trimestre de 2008 hasta el primer trimestre de 2010.

En América Latina la oligarquía se aferra a viejas estructuras de poder institucional como son las Constituciones de excepción para mantener los golpes de estado como alternativa de gobernabilidad y otras formas de autoritarismo. En Asia China, India y Japón, con sus expansiones provocan inquietud en los países menos poderosos, frente a la posibilidad de ser absorbidos un día como alguna vez lo fueron en el pasado.

Es el estado en el mundo y es coherente preguntar: ¿Si lo que Camila Vallejo reclama, es precisamente lo que la gente en el mundo reclama?

La figura de atacar el modelo en sus bases no es popular sobre todo en dos sectores. Uno representado por los que se han beneficiado desde la política. El otro corresponde a los que lideran desde las corporaciones los bancos y la propiedad del gran capital.

Al no tener de por medio el socialismo soviético, el modelo no tiene a quién culpar de sus desmanes y se ha infringido esta herida con todo el espacio a su disposición.

Marca el regreso del “fantasma” y de alguna idea escondida en la sombra de esta joven mujer que habita en una tierra al fin del mundo.

Cuesta creer que la estructura del poder acepte fácilmente, aunque sea en una pequeñísima cuota, la participación de la idea comunista en la reconstrucción social. Si fuera así, algo no funciona en alguna de las dos partes en pugna: los que se movilizan para cambiar el modelo y los protectores.

Barack Obama: Bienvenido al mundo de Camila Vallejo y su fantasma.

Nota
1) Mal llamado modelo neoliberal siendo que es un mecanismo de ajuste estructural económico permanente. Con la figura, se le asigna al liberalismo una noción de economía cargada de conservadurismo económico y político. Opuestamente, el llamado neoliberalismo se atribuye una idea de libertad y justicia que el modelo actual no ha dado muestras de poseer bajo ningún punto de vi.

Foto: Estados Unidos, Política - Barack Obama. / Autor: Pete Souza - White House

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Ecuador: Fin del nacionalismo petrolero

Fernando Villavicencio Valencia (especial para ARGENPRESS.info)

“Ya me estoy volviendo privatizador,
ya les estoy entendiendo a los privatizadores”
Rafael Correa Delgado

El año 1972, el “gobierno nacionalista y revolucionario de las Fuerzas Armadas”, de Guillermo Rodríguez Lara, nacionalizó el petróleo. Cuarenta años después, el gobierno “nacionalista y revolucionario” de Rafael Correa Delgado, consumará la privatización.

Hace cuatro décadas, la revolución petrolera liderada por el Contralmirante Gustavo Jarrín Ampudia, creó la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana CEPE, e impulsó un proceso de nacionalización, modificando sustancialmente a favor del país la participación en el contrato con la transnacional norteamericana Texaco, y sentando las bases para lo que sería años después, la reversión al Estado de los grandes campos, llamados Joyas de la Corona: Sacha, Auca, Shushufindi, Cononaco, Lago Agrio y Libertador. Desde entonces, el subsuelo de esos campos ubicados en la Amazonía, ha provisto de los principales recursos económicos al país. A partir de su reversión a Cepe-Petroecuador, gobernantes de diverso color intentaron privatizarlos: Bucaram, Alarcón, Mahuad, Noboa y Gutiérrez, pero en su tentativa acabaron derrocados.

En junio del año 2003, cuando el joven economista Rafael Correa, aún no soñaba con Carondelet, el presidente Lucio Gutiérrez, disponía la entrega de las Joyas de la Corona al capital extranjero: “He tomado la decisión de que los cinco campos (Joyas de la Corona) se contraten con la mayor urgencia por el sistema de obras y servicios específicos", dijo, el hoy opositor de Correa. Gutiérrez no alcanzó a cumplir su sueño, la rebelión de los forajidos se adelantó y lo sacó del poder.

Cuando el año 2006, Rafael Correa simpatizaba con los “forajidos”, y pintaba ya como precandidato de las izquierdas, denunció que la sola idea de entregar las “Joyas de la Corona” al capital extranjero, hubiese sido motivo suficiente para “mandar a su casa al coronel Lucio Gutiérrez”. En diálogo con el asambleísta de PAIS, Paco Velasco, en la desaparecida radio La Luna, el economista Correa Delgado, sentenció que pretender entregar el campo Shushufindi, era “una traición a la Patria”, “somos idiotas? no nos vean la cara de imbéciles por dios”, exclamó, fustigando con duros adjetivos al ex ministro de Lucio Gutiérrez, Carlos Arboleda, quien ahora es su aliado.

Una vez en el poder, octubre de 2007, a su retorno de una gira por Asia, el presidente Correa, anunció la entrega del campo Sacha a Pdvsa (Río Napo), y las demás joyas: Auca, Shushufindi, Libertador y Cononaco, a las empresas SINOPEC de China y Pertamina de Indonesia. Hasta entonces, la orientación de la política petrolera era de ruptura con el norte (USA), privilegiando a sus aliados ideológicos: Venezuela, China y otros de las BRIC (Brasil, Rusia, India, China).

El 19 de mayo del 2008, ante el retraso en la firma de los contratos, el primer mandatario montó en cólera y alertó que la negligencia burocrática lo estaba “volviendo privatizador”. El regaño sin duda era dirigido al Contralmirante Fernando Zurita, presidente de Petroecuador, quien junto al ex Comandante de la Armada, Vicealmirante Homero Arellano, semanas antes desmontaron la entrega de los campos petroleros a empresas extranjeras, denunciando que hacerlo significaba privatizar el petróleo. El 20 de mayo de 2008, Fernando Zurita, abandonó el cargo cuestionando el proyecto. En carta dirigida a Correa, reconoció que debió suspender la entrega de los campos, porque la modalidad adoptada “contenía vicios de legalidad, por estar al margen de la Ley de Hidrocarburos y las disposiciones del Reglamento para la Contratación de Obras, Bienes y Servicios Específicos, y además por cuanto incorporaba la entrega de la administración y operación al sector privado, lo cual generaba perjuicios económicos al país, debido a la modalidad de pago sujeta a las variables: línea base y producción incremental. En correspondencia con los principios de su gobierno y en sujeción a la Ley, tomé la decisión de declarar desierto el citado proceso, hecho que con seguridad provocó más de una crítica de los sectores y compañías interesadas en la privatización de los recursos naturales del país”.

Las críticas no quedaron ahí, el ex Comandante de la Marina, Homero Arellano, actual Ministro de Seguridad Interna, en carta remitida al Presidente Correa, el 3 de junio de 2008, cuestionó duramente la pretendida entrega de los campos maduros: “fui testigo directo de los graves errores y perjuicios económicos que se pretendían cometer con un proceso viciado…Este proceso implicaba una virtual privatización de los campos, pues se transfería la operación y el cobro del costo de producción de la “curva base” por parte de compañías privadas, contraviniendo una política de fortalecimiento de la estatal petrolera.”, recordó el alto oficial naval.

El 27 de septiembre de 2010, tres días antes del “golpe de estado del 30 S”, Rafael Correa escribió una confesión ideológica, con la sinceridad incontrolable de su pluma, es una epístola que al raspar sus letras con algo de prolijidad, nos agarra un dolor como el de remorderse el dedo en la puerta de la Catedral. “Cuando me imagino que sin la nueva Constitución este sería nuestro último año de Gobierno me da escalofríos y me decepciona profundamente pensar que no hemos logrado concretar todo lo que proyectamos y en algunos casos ni siquiera hemos iniciado los proyectos”, dijo el primer mandatario en la carta, dirigida a Petroecuador y al Ministerio de Recursos Naturales, cuestionando el incumplimiento de sus disposiciones de firmar con la “mayor urgencia” los contratos de obras y servicios específicos, para los cinco grandes campos operados por la empresa pública PETROECUADOR.

Como toda revolución, la ciudadana, debía ser rápida, no podía tolerarse obstáculos, al Presidente le molestaba la lentitud, eso les recordó a las autoridades de Petroecuador: “La Revolución Ciudadana se caracteriza por hacer las cosas extraordinariamente bien y extraordinariamente rápido”… “Desde inicios de mi Gobierno se marcó como una prioridad estratégica el desarrollo de los Campos Maduros, han pasado casi cuatro años y hasta ahora el único campo que está siendo optimizado es Sacha, dicho sea de paso, fruto de un extenuante seguimiento personal.”. Además en la misiva puso un ultimátum: “tienen un plazo de seis meses para que arranque la operación de todos los campos maduros, de incumplirse esto le agradeceré señor Presidente de Petroecuador pedirle a todo su equipo que presente la renuncia”.

Luego de cinco años de intento, al fin, en enero de 2012, según el calendario gubernamental, se harán realidad los contratos para recuperar la producción de los principales campos; para esa misma fecha se habrá borrado también el nombre de la estatal PETROECUADOR. Así, a cuarenta años del nacimiento de CEPE, un gobierno autoproclamado revolucionario y nacionalista, pondrá una lápida a la existencia de la empresa pública, quitándole la corona y sus joyas; sin campos y sin nombre, CEPE-PETROECUADOR se disolverá en las siglas de PETROAMAZONAS. El gobierno dirá, que no quedará rastro de negligencia, corrupción y escalofríos, o como dice el pueblo, muerto el perro desaparece la rabia.

Cifras hablan de ineficiencia del régimen

Cuando Rafael Correa asumió el poder en enero de 2007, la tasa de producción petrolera era de 530 mil barriles diarios. Para entonces el país contaba con reservas probadas remanentes de 4.185´282.883 bls, incluyendo el ITT. A noviembre de 2011, la producción de crudo ha caído a 499.000 barriles diarios, una pérdida diaria de 30 mil barriles; mientras que las reservas remanentes descendieron a 3.538 millones de barriles. A diciembre de 2011 Petroecuador registra una tasa de producción diaria de 200.021 barriles, incluyendo la producción de Sacha, mientras Petroamazonas reporta 88.800 barriles, una cifra muy inferior a los 100 mil diarios de Occidental del año 2006. El campo Pañacocha operado también por Petroamazonas, produce apenas 16 mil barriles día, de los 24 mil diarios ofertados en el plan de desarrollo.

De la cifra total de reservas, el 91.7%, 3.245 millones de barriles, pertenecen a las empresas públicas Petroecuador y Petroamazonas, y apenas el 8,2 %, es decir 292millones de barriles, a empresas privadas extranjeras.

Petroamazonas pese a incorporar las reservas de los bloques: 31, 21, 18 y 7, y de los campos Pañacocha, Palo Azul y Coca Payamino, revertidos al Estado, suma apenas 284 millones de barriles de reservas.

Si consideramos una producción nacional aproximada de 180 millones de barriles del presente año, obtendríamos un saldo de reservas remanentes de 3.355 millones de barriles a diciembre de 2011. Pero, si a esta cifra global restamos 1000 millones de reservas del ITT, sobre las cuales pesa una prohibición constitucional de explotarlo, tenemos una reserva disponible de apenas 2.355 millones de barriles, que a una producción de 500 mil barriles diarios, nos deja un horizonte petrolero de apenas 13 años.

Las cifras frías revelan un saldo global altamente negativo en materia petrolera, al cerrar el quinquenio del Movimiento PAIS. La incapacidad del régimen para sostener la producción heredada del gobierno anterior, dejó una pérdida diaria de 30 mil barriles, que a un precio promedio de 80 U$/BL, representa U$ 876 millones anuales, U$ 4.380 millones en cinco años. Una premisa de eficiencia petrolera radica en la reposición de las reservas consumidas: barril consumido barril repuesto, se dice. En el presente caso, la realidad habla lo contrario, en cinco años se han consumido, según las cifras oficiales, 827 millones de barriles, que a un precio de U$ 80 el barril representa la cifra de 66 mil millones de dólares, durante el período; pero, a cambio no se ha repuesto un solo barril, pese a haber incurrido en enormes inversiones exploratorias en campos en producción y en áreas nuevas como la costa ecuatoriana.

Cinco años de gobierno, cinco ministros de hidrocarburos, cinco presidentes de Petroecuador, cinco años de estado de excepción, 2 años y medio de militarización, miles de millones de dólares de inversión, dos mil trabajadores despedidos sin derecho a la defensa, nada de eso fue suficiente para hacer la revolución petrolera. La política hidrocarburífera del Presidente Correa, si en realidad tiene una, ha constituido una reedición corregida y aumentada de la borrascosa larga noche neoliberal.

El petróleo se agota, y las pocas reservas productivas que aún quedan en manos de Petroecuador, serán transferidas al capital extranjero. Cual mancebía ideológica, los dos polos aparentemente antagónicos: el socialista venezolano y el imperialista norteamericano, acabarán desvalijando la nación, despojándola de sus joyas petroleras, en nombre de una indigerible revolución ciudadana.

La privatización de las joyas de la corona

Los llamados campos maduros, han producido durante 40 años a través de métodos de recuperación primaria, con base al flujo y presión natural de los pozos y con la ayuda de bombas, además de algunas experiencias de recuperación secundaria en el campo Auca. La infraestructura de superficie en su gran mayoría responde a la época del consorcio Cepe-Texaco, y requiere urgente modernización.

En manos de Petroecuador, los cinco grandes campos operaron como una unidad integrada, a partir de la entrega se Sacha, se tuvo que aislar al campo generando importantes costos adicionales. Con la firma de los nuevos contratos se deberá hacer lo propio, pues se trata de cuatro contratistas distintas.

La curva más alta de producción de los campos maduros llegó a 330 mil barriles diarios en la década de los noventa del siglo pasado, en la actualidad la producción bordea los 200 mil barriles, incluyendo la producción de Sacha.

La industria petrolera moderna recurre a nuevas tecnologías para incrementar las reservas, mejorar el factor de recobro, y optimizar la producción; son los métodos de recuperación secundaria (Waterflooding –WTF inyección de agua alternada con gas – WAG, entre otras técnicas), y la recuperación terciaria, conocida también como recuperación mejorada (Enhanced Oil Recovery EOR) consistente en inyectar al yacimiento varios agentes externos para aumentar las reservas. Esta técnica moderna se aplica luego de la recuperación secundaria, y se recomienda iniciar en proyectos pilotos, para medir su eficacia y rentabilidad, antes de aplicarlos a grandes áreas o campos totales.

SACHA: Obra de vergüenza

El campo Sacha, la más grande Joya de la Corona, con reservas de 500 millones de barriles de crudo liviano, una producción de 50 mil barriles día, equivalente a U$ 1.800 millones anuales, centenares de millones de dólares en instalaciones construidas en 40 años, el más bajo costo de producción del continente 5 U$/BL; fue entregado sin licitación, por gestión “personal” del Presidente Correa, en septiembre de 2009, a cambio de una inversión anual del U$ 18 millones a cargo de PDVSA de Venezuela. El contrato original contemplaba una tarifa de 7,81 U$/BL de la curva base, y otra tarifa del orden de 17 U$/BL por producción incremental, reconociendo una declinación natural del 4%. Dos meses después, ante una serie de denuncias públicas, las autoridades de la estatal, enmendaron el contrato, redujeron el costo de la curva base a 5.41 U$/BL, a 15 U$/BL el de producción incremental y subieron la línea base a 51.600 barriles diarios, de 49.500 establecidos en el contrato de septiembre.

Dos años en manos venezolanas, la producción del campo cayó de 51.600 barriles día, producidos por Petroecuador el año 2009, a 48 mil barriles día, el año 2011; en 730 días no pudieron incrementar un barril de los 20 mil diarios ofrecidos por PDVSA. Los precios solidarios de los taladros ofertados por el presidente Chávez, a U$ 8.300 diarios, acabaron costando U$36 mil diarios. Entre noviembre de 2009 y noviembre de 2011, Petroecuador desembolsó U$ 382´717.469 por aportes de capital y costos de operación de la producción base, una cifra superior en U$ 182 millones de dólares a lo que le hubiese costado hacerlo a Petroecuador, sin la aliada venezolana.

El presidente sabe que fracasó, pero insiste. Frente al fracaso del contrato de servicios específicos dispuso cambiar al contrato de Prestación de Servicios, eliminando la curva base y estableciendo una tarifa única de 17,03 dólares por barril, en lugar de U$ 5,41, esto se hizo, pese a que el contrato dispone que si en los dos primeros años, Río Napo, no incrementaba un 30% de los 20 mil barriles adicionales comprometidos, el campo se revertiría a Petroecuador.

Hasta el 31 de octubre de 2011, se registra un aporte total por capitalización de U$ 218’849.747,55, de los cuales EP PETROECUADOR entregó U$ 177’266.560,69 (70%) y PDVSA apenas U$ 41’583.186,86. Según los porcentajes de participación, a la estatal venezolana le correspondía un aporte de U$ 65´654.924, equivalente al 30%. De acuerdo con el contrato, el costo operativo era de 5,41 U$/BL, lo cual tampoco se respetó, como se aprecia en el siguiente cuadro:


En septiembre de 2009, cuando se bautizó la alianza Ecuador-Venezuela, so ofreció subir la producción en 20 mil barriles día, de 50 a 70 mil. Quienes advirtieron con el fracaso, fueron denunciados como enemigos de la Patria. Ahora, en el nuevo contrato son más realistas, pero más onerosos, el objetivo de producción máximo será de 64 mil barriles día el año 2013 y una caída a 14 mil diarios el año 2026. No así las inversiones que se disparan a U$ 1.200 millones, de los cuales cerca del 90% corresponde a perforación y mantenimiento de pozos y el resto a cambio de infraestructura de superficie. Es decir para hacer lo mismo que Petroecuador ha realizado durante décadas a costos inferiores. Aunque se menciona que Pdvsa invertirá a su cuenta y riesgo U$ 94 millones en recuperación mejorada, no se incluye en el contrato ni en los anexos nada sobre incremento de reservas, ni volúmenes adicionales de producción.

Con la nueva tarifa de 17,03 U$/BL, a pagarse desde inicio del contrato el 1 de enero de 2012, extraer 50 mil barriles diarios del campo sacha, nos costará U$ 310´797.500, algo que Petroecuador lo hacía el año 2009 por U$ 99 millones, un costo operativo por barril de 5 dólares.

Según el Dr. Luis Calero, experto petrolero, la renegociación es una decisión inconveniente para el interés nacional y debería acarrear algún tipo de responsabilidad en quienes la adoptaron. Río Napo incurrió en más de una causal para la terminación anticipada y unilateral del contrato, ya que no se cumplió las metas de producción ni los montos de inversión. Aunque se pueden celebrar contratos modificatorios y complementarios, está prohibido modificar el objeto contractual, como sucedió en el caso de Sacha, agrega.

Respecto al pago de tarifa desde el inicio del contrato, Calero, sostiene que se estaría “amortizando inversiones inexistentes, lo cual es totalmente contrario al concepto básico de todas las modalidades contractuales previstas en la ley de hidrocarburos, que tienen como elemento sine qua non, la aportación de capitales por parte de las contratistas. Este sería el único caso en el mundo donde la amortización de las inversiones es por adelantado. Es decir, revela Calero, “el estado ecuatoriano financiará ilegalmente a la contratista una parte de las inversiones”.

La otras joyas made in USA

Con la asesoría del instituto del petróleo de Noruega PETRAD y de Bacip Franlap de Francia, El Ministerio de Recursos Naturales y Petroecuador, completaron el proceso de selección, calificación y adjudicación de los contratos para la optimización y recuperación mejorada de los campos, a través de la figura de Obras Bienes y Servicios Específicos Integrados, con una inversión de U$ 1.530 millones, orientada a duplicar las reservas existentes de 830 millones de barriles de crudo liviano.

Las compañías seleccionadas fueron tres conocidas transnacionales norteamericanas. Schlumberger, Baker y Halliburton, asociadas con algunas empresas latinoamericanas, como Tecpetrol, YPF y la ecuatoriana Sertecpet, de propiedad de un ex Ministro de Lucio Gutiérrez.


¿Por qué el gobierno optó por este tipo de inversión extranjera sin ningún riesgo, apartándose de los postulados de izquierda, de fortalecer a la empresa pública, considerando que Petroecuador es la compañía más rentable del país y tiene suficientes recursos propios para invertir? Las respuestas son varias, desde superar las trabas burocráticas, la transferencia tecnológica, hasta la decisión de desinversión pública. Esta es quizá la más convincente, frente a una caja fiscal cada vez más arruinada por el excesivo gasto del gobierno. El régimen tomará los recursos presupuestados para operación de los grandes campos a cargo de Petroecuador, y los destinará a cubrir las urgencias de una agenda gubernamental cortoplacista y electoral.

En la cláusula quinta, del modelo de contrato se dice que el objeto es “la prestación de servicios específicos integrados con financiamiento de la Contratista, para la ejecución de obras, provisión de bienes y ejecución de Actividades de Supervisión de la Línea Referencial de Producción y Asistencia, de Optimización de Producción, de Recuperación Mejorada y de Exploración Adicional en el Área del Contrato”.

Aunque en el contrato se hace referencia a que Petroecuador será el “titular de la operación”, expertos del sector coinciden que resulta incompatible la existencia de dos operadores en un mismo campo, además de que ninguna empresa va a invertir en un proyecto que no lo controle, por ello consideran que la mención en el contrato de que la empresa pública mantendrá la operación, sería un simple camuflaje, para intentar ocultar la privatización de los campos.

Alto riesgo e irresponsabilidad, son expresiones de varios sectores de profesionales, para quienes el proyecto contiene una sobredosis de optimismo y aventura, pues resulta iluso hablar de duplicar el volumen de reservas con recuperación mejorada, si aún no se ha hecho el proyecto piloto que asegure la validez de las técnicas y el comportamiento de los yacimientos. Además, rechazan la suscripción de un solo contrato para cuatro actividades: supervisión de la producción base, recuperación secundaria, terciaria, e incluso exploración adicional en el precretácico. Lo primero que debía hacer Petroecuador directamente es contratar la modernización de toda la infraestructura obsoleta, luego contratar directamente con empresas calificadas las actividades de recuperación secundaria, y emprender en un plan piloto de recuperación mejorada. La existencia de exploración adicional, desnaturaliza el contrato de servicios específicos y lo convierte en un contrato de prestación de servicios.

El Estado a través de Petroecuador cubrirá a la contratista tres tarifas distintas, una de esas, es muy novedosa, se la llama: “Supervisión de la Línea Referencial de Producción y Asistencia”, el esotérico nombre, es la misma tarifa por producción de la curva base, contemplada en el anterior contrato del campo Sacha con Pdvsa. Es decir la contratista empezará a recibir recursos del Estado desde el primer día del contrato, por hacer lo mismo que ha hecho Petroecuador. Quien va a operar el campo es la contratista, Petroecuador será el supervisor.

El modelo de contrato para los campos maduros es una caricatura del contrato de Prestación de Servicios, inaugurado este año, solo que con el membrete de contrato de servicios específicos, en cuyo caso Petroecuador no tiene capacidad jurídica para celebrar los mismos, pues ello le corresponde a la Secretaría de Hidrocarburos.

La participación de las empresas privadas en la operación de los campos petroleros puede autorizarse excepcionalmente, en los casos previstos en la ley, según lo dispone el art. 316 de la Constitución. Como tales casos no han sido tipificados, los contratos de prestación de servicios carecen de sustento legal, de la misma manera que la contratación directa.

Al igual que los contratos de prestación de servicios renegociados con las compañías extranjeras, incluido el de Sacha, el pago de una tarifa incluyendo un rubro de amortización anticipada de inversiones, a ser cubierta desde la vigencia del contrato y no luego que se hayan realizado las inversiones comprometidas, implica que el Estado cofinanciará esas inversiones, al margen de la ley.

La clausula 8.3 del contrato revela claramente que la verdadera operadora será la contratista, pues a Petroecuador se le asignan responsabilidades únicamente de apoyo a ella y de facilitar su trabajo. A Petroecuador se le otorga la “titularidad de la operación”, a efectos de que responda ante el propio Estado y a terceros, sobre las consecuencias de la operación que en la práctica le corresponde a la contratista.

Nuevas aliadas de la revolución ciudadana

Las tres compañías seleccionadas, son de alto ranking en la prestación de servicios petroleros a nivel mundial, aunque también de sendas críticas, al menos dos de ellas. En Ecuador Schlumberger fue acusada ante los organismos de control de provocar perjuicios al Estado en la perforación de pozos horizontales fallidos y con sobreprecio en el campo Sacha.

Pero sin duda, los cuestionamientos a Halliburton son de tamaño internacional. El Pentágono y el FBI investigan a la compañía por beneficiarse con más de U$ 16 mil millones en contratos en Irak, durante la ocupación militar norteamericana, que le costó al país árabe más de un millón de vidas. También se reveló que Dick Cheney, ex Vicepresidente de George Bush, recibió U$ 36 millones cuando dejó su cargo de administrador de Halliburton.

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Argentina: A diez años del rebelde diciembre de 2001

Andrés Sarlengo (CONTAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

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El archivo informativo sigue siendo la pieza fundamental de todo aquel o aquella que se precie de buen periodista. Esta grabación del 22 de diciembre de 2001 (con sus imperfecciones de la técnica al ser editada) reproduce la opinión de Carlos Del Frade en su entonces programa radial Apuntes y refleja su mirada sobre los acontecimientos de 10 años atrás. Y como diría el autor de Desaparecidos & desocupados: 10 años después "faltan nuevos gestos de salud mental".



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Marcha en Argentina a 10 años de insubordinación popular: Que febril la mirada

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)

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“Cuando estuvimos desesperados,
alguien contó la historia.”
Francisco Urondo, poeta argentino
caído en combate contra la
dictadura en julio de 1976.

Fue hace 10 años, duró, en tiempo real un día entre el 19 y 20 de diciembre, cobró la vida de casi 40 personas aún sin justicia, e hizo noticia en el mundo entero.
Quien suscribe recuerda vagamente las imágenes repetidas y ‘bien poco argentinas’ de los noticieros desde un Santiago de Chile donde los afortunados con contrato dormitaban en la fila del aguinaldo, el paquete de mercadería y las compras navideñas, mientras media ciudad estaba volcada en las calzadas y plazas, vendiendo copias orientales de juguetes ya copiados de imposibles originales gringos.
Ahora en Argentina ya ha cursado una década de los piquetes de desempleados, barriadas llevándose mercadería del gran comercio al detalle, Madres de Detenidos Desaparecidos poniendo el cuerpo contra la policía a caballo y también a bala; mujeres, jóvenes, estudiantes y trabajadores en la delantera de una militancia de izquierda sorprendida por la insubordinación aparentemente espontánea de los empobrecidos, como si no hubieran existido saqueos en 1989, ni Santiagazo en 1993, ni huelgas generales tres años después, y nuevos paros el 2000, esta vez, compuestos de sindicatos y cesantes. Sin contar con el disgusto caceroleado, de groserías sin mantel y en primer plano, de ahorristas violentados ‘porque ya no se puede confiar ni en los bancos’.
El entonces Presidente Fernando De la Rúa, firmó su renuncia ante el levantamiento y se alejó de la vida real en helicóptero luego de promesas, amenazas, represión y un Estado de Sitio que fue gasolina para el incendio popular. El desfile de presidentes desechables no se hizo esperar. Así, como en una pasarela, se vio bien vestir a Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá (quien declaró la quiebra financiera argentina y la imposibilidad de pagar las cuotas de la deuda externa), Eduardo Camaño, y Eduardo Duhalde. El 2003 asumiría Néstor Kirchner y, desde el 2007, la actual mandataria Cristina Fernández.
Pero acaba de comenzar la marcha desde el Congreso Nacional hacia Plaza de Mayo. Y son más de 10 mil.

La impunidad y la actualidad de las luchas
“Hace 10 años fuimos uno de los tres sindicatos que se movilizó y encaró la represión desde las primeras horas de la mañana hasta la tarde, junto a los motoqueros que hacían de conexión y tuvieron dos muertos, y el Suteba Combativo de La Matanza”, evoca marchando, Liliana Schelotto de la mesa ejecutiva de la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires.
-¿Qué asignaturas están pendientes desde el 2001?
“La falta de presupuesto para que la educación se ponga al servicio de los intereses populares. Presupuesto significa no únicamente tener edificios en condiciones, que no tenemos; no solamente tener seguridad en el trabajo, que hoy no tenemos; contar con todos los trabajadores rentados porque hoy existe un alto porcentaje de docentes universitarios que se desempeñan ad honorem, sin sueldo. Lo mismo que los investigadores. Significa becas para los estudiantes, que tampoco las tenemos o que llegan a 45 dólares. También, como al conjunto de los trabajadores, se nos retiene parte del salario –que es el impuesto a las ganancias-, cuando debería existir un impuesto a los grandes capitales y fortunas. Por eso estamos aquí. Nos movilizamos contra el ajuste, contra el aumento de las tarifas del gas, la electricidad, el agua, que va a repercutir negativamente en los recursos públicos. Y estamos porque tenemos compañeros docentes que son delegados sindicales con juicios y sumarios abiertos, o que están siendo expulsados de la universidad por luchar. Queremos paritarias libres (negociaciones laborales sin condicionamientos) para marzo-abril de 2012.”
Por su costado, Martín Alderete es un abogado que pertenece a la Coordinadora Anti-represiva por los Derechos del Pueblo. Martín afirma que participa en la marcha como una manera de “reivindicar la reacción popular frente a una situación de absoluta miseria que se sufría en ese momento. La protesta fue contra un sistema político que estaba contra el pueblo.”
-¿Qué aspectos consideras incumplidos?
“Sigue existiendo pobreza, falta de educación, vivienda. Más allá del discurso del gobierno, continúan violentándose los derechos humanos, especialmente a partir de estos últimos tiempos donde hemos observado movimientos de trabajadores sindicalizados para demandar mejores condiciones salariales y laborales. Pero la respuesta ofrecida es judicializar la protesta, abrir procesos criminales, cuando el único delito ha sido exigir derechos legítimos.”
-¿Qué opinión tienes de la reforma a la ley antiterrorista que busca sancionar el Ejecutivo?
“Ello constituye un avance para quienes quieren criminalizar la protesta social. Con el ropaje de que sería una ley antiterrorista, los supuestos que castiga son conductas que sólo pueden ser llevadas adelante por organizaciones populares. Por ejemplo, se criminaliza que un individuo o grupo de personas tenga por finalidad exigir a la autoridad nacional, a un gobierno extranjero o a una institución internacional que haga algo o se abstenga de hacerlo. ¡Eso es lo que se hace en las calles y en cada huelga!”
-¿Qué tareas realiza frecuentemente la Coordinadora Anti-represiva por los Derechos del Pueblo?
“Atendemos las situaciones ligadas a la represión del Estado. Hay muchos jóvenes pobres que son asesinados y torturados en las comisarías por las policías. Asimismo, asistimos legalmente a las personas acusadas en la dimensión penal por el solo hecho de salir a luchar.”
El abogado Martín Alderete recuerda que hace 10 años él tenía 26, ya era profesional, “estuve en las calles y fui a las comisarías a sacar a algunos compañeros que habían sido detenidos ese día en la ciudad de Buenos Aires. Incluso un amigo y compañero fue asesinado en Avenida de Mayo y 9 de julio por las balas policiales. Era Carlos ‘Petete’ Almirón.” Martín escucha una nueva pregunta y contesta que “siento la alegría de un pueblo que después de muchísimos años de no participar activamente en el ámbito público, se arrojó a las calles a pelear por lo que consideraba justo y no retrocedió, aun frente a la represión y la muerte. Eso cambió la historia argentina. Hoy la gente se toma las vías públicas y cree que su presencia activa es mucho más relevante que poner un voto en las urnas. Y en otro sentido, tengo mucho dolor por los compañeros muertos y porque esos crímenes siguen impunes hasta hoy. No hay nadie condenado por los que faltan y, se sabe, que se trató de violencia estatal ejercida por las más altas esferas del gobierno de ese momento.”

La buena relación entre el estado y las clases dominantes

En el último número de la revista Sudestada, el sociólogo y cientista político, Atilio Borón, afirma que después de 10 años, “El modelo económico, en lo esencial, se ha mantenido (…) La Argentina hoy tiene un índice de polarización económica donde el 10 % más rico gana 27 veces más que el 10 % más pobre (…) pero cuando empezamos el período democrático estábamos en 13”, y añade que “Hubo algunos cambios importantes que hizo el gobierno (de Néstor Kirchner y Cristina Fernández) (…) Primero y más importante, la quita de los bonos de la deuda externa. El segundo es la Asignación Universal por Hijo (…) cambiaron algunos elementos como la reestatización de las AFJP, cuya privatización había sido votada por gente de este mismo gobierno. Pero no alteran las estructuras fundamentales del modelo neoliberal que todavía tiene como uno de sus puntales, la ley de entidades financieras, que rige todo el sistema financiero y bancario (…) la clase dominante ha respaldado de manera muy fuerte la gestión del actual gobierno (…) Más allá de chisporroteos ocasionales, que son inevitables, hay una muy buena relación entre el Estado y las clases dominantes”.
En la misma publicación, el Doctor en Ciencias Políticas, Guillermo Almeyra escribe que “El estallido, la gran pueblada, esta vez en Buenos Aires, fue resultado de la combinación entre el corralito para favorecer al capital financiero y el lento desgaste político provocado por el cierre de empresas, privatizaciones, el aumento de la desocupación que había dado origen a los piqueteros” y continúa, “Había voluntad de cambio del personal político, no de cambio del sistema capitalista. (…) La Central de Trabajadores de Argentina y la Central General de Trabajadores, apoyaron pero no organizaron. (…) La hegemonía capitalista, la visión nacionalista, el verticalismo estatista y la visión desarrollista de la economía siguen intocados, como en tiempos de Perón o de Frondizi”.
Lo que faltó
“Hace 10 años yo tenía 15”, relata Matías Cisneros, mecánico y delegado sindical de los trabajadores del subterráneo porteño Línea C, “el 20 de diciembre lo viví encerrado en mi casa, mirando la tele. Vi los saqueos, vi las movilizaciones, vi la represión, y vi como se cagaban de hambre en mi casa. Me cambió la cabeza. Y cuando entré a trabajar al subterráneo, vi la asamblea, vi un método de organizarse y hoy estoy acá, como un indignado de 2001, pero organizado.”
Matías habla rápido y fuerte con fondo de cánticos contra la impunidad de los casi 40 muertos de entonces, mientras dice que “las causas por las que salieron a la calle en ese tiempo siguen vigentes. Los que ahora están en el gobierno son los mismos sólo que reciclados, y siguen vendiendo al país como hace una década. El único cambio es que ahora estamos en medio de una crisis económica internacional y antes sólo fue una bancarrota argentina. Ya sabemos en la actualidad que viene un ‘tarifazo’ (quita de subsidios a servicios básicos), y no pensamos entregar nuestras conquistas sociales.”
-¿Qué faltó el 2001?
“Una organización política capaz de organizar a los trabajadores.”

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