lunes, 26 de diciembre de 2011

Argentina. Bienes naturales y modelo productivo: Denuncian que se profundizaron los conflictos socioambientales

PUNTAL - ACTA

Desde la Unión de Asambleas ciudadanas (UAC), espacio que nuclea a organizaciones de vecinos en todo el país, entregaron un informe al Congreso alertando acerca de la contaminación causada por la minería, las fumigaciones y las pasteras.

La megaminería, los agroquímicos, las pasteras y la contaminación urbana generan consecuencias alarmantes en diversas provincias. En Córdoba se suman los problemas generados por la privatización del agua y los incendios intencionales.

En los últimos días, los vecinos realizaron un encuentro en Buenos Aires y entregaron un documento en el Congreso de la Nación reclamando a los diputados que intervengan ante estas problemáticas.

Desde hace seis años, la UAC viene realizando encuentros en distintos puntos del país. Allí, cientos de asambleas y organizaciones comparten los conflictos socioambientales que se viven en sus territorios y deciden acciones conjuntas para detener la contaminación y el daño a las poblaciones. Días atrás realizaron su decimoséptimo encuentro, que se concretó por primera vez en la ciudad de Buenos Aires.

“Hay un desarrollo de la participación de distintos grupos de vecinos a partir de la situación de conflicto que existe en los lugares donde viven; se ve mucha gente de Córdoba participando de los movimientos a partir de las fumigaciones, los fenómenos que perjudican el agua, la extracción de uranio”, indicó a este diario Juan Nicastro, integrante de la asamblea Villa Giardino Despierta, en relación a la provincia.

El avance de la minería a cielo abierto, las fumigaciones, las pasteras y la contaminación urbana son los principales conflictos detectados por los integrantes de la UAC al realizar una radiografía de la Argentina actual.

“Son conflictos socioambientales; no nos interesa solamente el ambiente en sentido geográfico, porque todo lo que repercute en el ambiente repercute en las sociedades”, aclaró Patricia Agosto, integrante del Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía de la ciudad de Buenos Aires.

Además, los integrantes de la Uac destacaron que los vecinos se involucran en estas problemáticas. “Hay cada vez más complejidad de estos movimientos, se involucran médicos, biólogos, periodistas”, dicen en relación a la creciente participación de redes de profesionales que investigan y difunden las consecuencias de la contaminación. En los últimos años, alrededor de 200 asambleas ciudadanas se sumaron al reclamo al gobierno nacional y los gobiernos provinciales para poner un freno a las consecuencias del actual modo de producción. “Con el gobierno de Kirchner y Cristina no se ha logrado y no es su propósito frenar este modelo extractivo sino que en muchos conflictos hay una profundización”, aseguran.

Zona por zona

“A medida que se va trasladando la sede de la Uac se van incorporando nuevas temáticas y las organizaciones tratan de mantenerlas”, explicó a este diario Patricia.

Así, mediante encuentros en diversas regiones del país, este espacio de articulación fue sumando a sus demandas las principales problemáticas ambientales de todo el territorio nacional. Los miembros de la Uac distinguen cuatro grandes conflictos que viene atravesando al país en los últimos años. Uno de ellos es la explotación minera, que se percibe especialmente en la zona cordillerana. Allí han surgido “muchas asambleas y organizaciones que luchan contra las grandes empresas mineras, que básicamente son multinacionales, aunque no únicamente”, señaló la integrante del espacio.

Sobre este punto, señaló que existe una gran cantidad de emprendimientos que ya están extrayendo minerales y provocando daños en el agua, el suelo, el aire y la salud de las poblaciones cercanas.

Pero, además, “hay muchísimos proyectos por empezar, en fase de cateo y exploración. Hay asambleas y organizaciones que se van a oponer y no van a dejar que avancen, como pasó en Chilecito y Famatina, o San Jorge en Mendoza, donde se logró parar un proyecto”, advirtió Patricia.

“Otro tema es el agronegocio, donde participan muchas asambleas de territorios asediados por la sojización y las fumigaciones”, añadió. La resistencia a esta problemática se hace especialmente visible en el centro del país a través de organizaciones surgidas en Córdoba, Santa Fe y la zona del Litoral.

Según indican, éste es uno de los conflictos que representan mayor peligro para las comunidades. En ese marco, destacaron la participación de los Médicos de Pueblos Fumigados en el encuentro realizado recientemente en Buenos Aires: “Son escalofriantes los datos e imágenes que mostraron de poblaciones que reciben directamente las fumigaciones con glifosato; hay un problema central que tiene ver con la muerte y las malformaciones”, dijeron.

La contaminación urbana también se suma a la lista de los reclamos que vienen sosteniendo desde el espacio. En este caso, la problemática es abordada principalmente por organizaciones de la ciudad de Buenos Aires y el interior de esa provincia, aunque también intervienen algunas asambleas de otras regiones.

Por último, los vecinos señalaron a las pasteras como una actividad que también atenta contra el ambiente y la salud, conflicto especialmente afrontado por organizaciones de varias ciudades de Entre Ríos. Y agregaron que la contaminación que genera esta actividad se volvió evidente a partir de que la planta de Botnia comenzó a funcionar en las costas del río Uruguay.

Además de estos cuatro conflictos, definidos como centrales en el contexto actual, los integrantes de la Uac mencionan la existencia de otros fenómenos preocupantes a nivel socioambiental. Tal es el caso de la extracción de petróleo, problema que es afrontado principalmente por comunidades mapuches en la Patagonia.

El escenario cordobés

Juan Nicastro, quien también participa de la Uac a través de la asamblea Villa Giardino Despierta y las Asambleas Unidas de las Sierras, describió que el panorama en la provincia de Córdoba está en consonancia con el resto del país.

La alarma por la instalación de la minería y la creciente aplicación de agroquímicos también viene provocando el surgimiento de asambleas de vecinos en Córdoba. A estos conflictos se suman la escasez de agua y su privatización en zonas serranas, los incendios intencionales y el desmonte.

En los últimos años, comunidades ubicadas en los valles de Punilla y Traslasierras han conformado diversas agrupaciones que buscan impedir la instalación de emprendimientos mineros. Ongamira Despierta es una de las organizaciones que desde hace tiempo viene trabajando en esta temática y que impulsó la sanción de la ley que prohíbe la actividad minera metalífera a cielo abierto en todo el territorio provincial.

Juan relató que actualmente “hay muchísima gente atenta a qué pasa con la extracción de uranio, que por el momento está frenada, pero si se realizara afectaría muy fuertemente la cuenca del lago San Roque”. Las fumigaciones también vienen generando resistencia en distintas regiones de Córdoba. La mayor parte de estas organizaciones están nucleadas en la agrupación Paren de Fumigar, un movimiento que, según los miembros de la Uac, “es muy fuerte en toda la provincia”. En ese marco, relataron que en marzo próximo se realizará un juicio a productores que aplican agroquímicos en el barrio Ituzaingó de la ciudad de Córdoba, provocando graves daños en la salud de sus habitantes. “Es un juicio importantísimo en Latinoamérica porque es el primero de estas características”, afirmaron.

En tanto, en localidades como Carlos Paz, Mendiolaza, La Cumbre y Villa Giardino los vecinos se han organizado para reclamar ante la escasez de agua. “No falta agua sólo por una situación coyuntural de sequía sino porque hay una distribución no democrática del agua, en base a pautas comerciales”, explicó el vecino de Villa Giardino. Y agregó: “Se está planteando hacer un acueducto especial para toda una serie de barrios privados, una inversión muy importante que no está pensada para el bien común sino para gente de altos ingresos. Eso también motiva la participación en instancias asamblearias”.

El avance de los desmontes y los incendios también se suman a las preocupaciones de las organizaciones en la provincia. “La población tiene conciencia de que las más de 100 mil hectáreas quemadas en esta temporada fueron incendios intencionales”, dijo Juan al respecto. Y continuó: “El daño social está clarísimo. Nosotros venimos sufriendo mayores inundaciones, sequía en las cuencas, vía libre al desmonte después de los incendios con el avance del proceso de desertificación, sin hablar del daño directo a productores que se les quemaron sus campos”.

Complicidad del gobierno

Desde la Unión de Asambleas Ciudadanas sostienen que estos conflictos “tienen que ver con un modelo extractivo y productivo que busca maximizar las ganancias de la mano de grandes empresas con la complicidad de poderes políticos”. Y advierten que esta situación se repite en varios países de Latinoamérica.

Los vecinos señalaron que en el kirchnerismo “no hay intención de poner freno al modelo, se plantea una continuidad y en algunos casos profundización” de estos conflictos. Por este motivo, expresaron que las asambleas encuentran serias dificultades para dialogar con los gobiernos provinciales y el nacional.

Según subrayó Juan Nicastro, lo mismo ocurre en la provincia de Córdoba: “Con el gobierno de Schiaretti y De la Sota no vemos ningún tipo de freno a la devastación socioambiental. En los últimos días De la Sota hizo declaraciones en contra de la minería de uranio, y más allá de que le creamos o no lo que nos interesa es la devastación enorme que ya estamos sufriendo por los desmontes”.

En este sentido, relató que días atrás se detectaron importantes desmontes en la zona de Cruz del Eje.

“No vemos gran diferencia entre kirchnerismo o no kirchnerismo en cuanto a lo que sucede en Córdoba en lo ambiental; no hay interés profundo de tomar cartas en el asunto desde los gobiernos, pero sí desde las poblaciones”, aseveró el integrante de la organización en relación al distanciamiento de Unión por Córdoba y el Frente para la Victoria.

En este contexto, del 25 al 28 de noviembre cientos de vecinos de todo el país asistieron al 17º encuentro de la Uac que por primera vez se realizó en la ciudad de Buenos Aires y culminó en la localidad de Luján.

Allí, además de difundir a la población lo que está ocurriendo en cada provincia, los integrantes del espacio entregaron al Congreso Nacional una Agenda Popular Socioambiental, que consiste en “un informe detallado y elaborado por las mismas asambleas sobre los crímenes socioambientales que vienen cometiendo las empresas transnacionales en sus territorios”.

En dicho informe, los vecinos expresaron sus principales reclamos y puntualizaron qué leyes sería necesario derogar y cuáles habría qué hacer respetar para revertir la situación actual. “El objetivo era hacer una entrega formal en el Congreso, sabiendo que asumen nuevas autoridades, e interpelarlos de alguna manera”, indicaron.

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El ajedrez global de la crisis (Parte I)

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Resumen: Se vislumbra una nueva fase recesiva con impactos regionales muy diferenciados. En Estados Unidos se expande el empobrecimiento con ajustes e inacción del gobierno. Pero la primera potencia interviene activamente a escala global a través del dólar, la reforma bancaria y el FMI, tanteando una opción inflacionaria.

En Europa se destruyen conquistas sociales históricas bajo el comando de Alemania, que amplió su dominio exportador pero gestó un bloque inacabado. El pacto fiscal intenta una centralización ultra-liberal, para amoldar la periferia del Viejo Continente a la competitividad germana. Los derechistas ya no prometen prosperidad, sino tan sólo supervivencia. Su reorganización regional abre grandes fisuras e introduce políticas autoritarias.

El crecimiento de China limita la recesión global, pero fractura el ciclo mundial e ilustra las transformaciones del período neoliberal. Múltiples desequilibrios obstruyen la internacionalización del yuan y el esperado viraje hacia el mercado interno. Es erróneo clasificar a China junto a economías semiperiféricas de incierta evolución. Las diferencias de status geopolítico y el sustento industrial o rentista determinan enormes diferencias dentro de los BRICS. El encarecimiento de los alimentos que agobia a la periferia empobrecida persiste en la recesión, por maniobras financieras y desequilibrios acentuados por la especialización exportadora.

Las tendencias a la multipolaridad alteran las relaciones entre las potencias al interior de la mundialización neoliberal. Las burguesías ascendentes carecen de propósitos antiimperialistas y los cambios de hegemonía no implican atenuación del militarismo norteamericano. Los socialdemócratas gestionan los atropellos demostrando la reducción del espacio para políticas reformistas. Los keynesianos soslayan la confrontación requerida para frenar la agresión social y generalizan en forma abusiva la experiencia argentina.

Una salida progresista exige concebir horizontes anticapitalistas. La resistencia social ha comenzado después del estupor creado por un estallido en el Primer Mundo. Las rebeliones árabes impulsaron esta reacción, que afronta presiones de los dominadores para oponer a los trabajadores de las distintas nacionalidades.

Una nueva fase recesiva de la crisis iniciada en el 2007 se vislumbra en las economías desarrolladas. El rebote logrado con desembolsos estatales se está agotando y la próxima recaída incluirá un alto piso de desempleo. Sólo para retomar el nivel de ocupación vigente al comienzo del temblor se necesitarían crear en el mundo 17 millones de puestos de trabajo y las tesorerías están exhaustas por el socorro brindado a los bancos.

En el debut de la convulsión hubo dos interpretaciones económicas predominantes. Los neoliberales subrayaron la culpabilidad de los deudores, que tomaron préstamos sin capacidad de repago y la irresponsabilidad de los estados, que asumieron pasivos inmanejables. Los keynesianos remarcaron, en cambio, la falta de regulación financiera y los excesos de especulación. También subrayaron el deterioro de la demanda solvente por el estancamiento de los salarios y la polarización social. Ambas corrientes enfatizaron distintos desaciertos de la política económica que condujo al colapso actual.

Pero esta atención inicial en el origen de la crisis se ha desplazado posteriormente hacia otro problema: el impacto regional diferenciado de la convulsión y los consiguientes cambios en el tablero geopolítico. Esta mirada realza el viraje hacia la multipolaridad, la pérdida de hegemonía estadounidense, al ascenso de China y la gravitación de las economías emergentes.

¿Cómo se desenvuelve la crisis económica en cada región? ¿Cuáles son las estrategias en juego de las clases dominantes? ¿Qué tipo escenarios están despuntando a nivel global?

Fractura de la economía estadounidense

El desplome inmobiliario desató la crisis en Estados Unidos, cuando los deudores insolventes (subprime) no pudieron afrontar el pago de sus cuotas. Los bancos afrontaron un gran bache de cobranza frente a 11 millones de viviendas valuadas por debajo de sus hipotecas y un quinto de los propietarios asfixiados por créditos impagables.

Posteriormente salió a flote el mismo endeudamiento en otros terrenos. Las familias soportan pasivos equivalentes al 112% de sus ingresos y obligaciones financieras 37% superiores a la década pasada. Toda la cadena de financiación está afectada por una morosidad que induce a los bancos a retacear los préstamos y a crear un círculo vicioso de recesión y mayor fragilidad financiera.

Los economistas ortodoxos acusan a los deudores y sus adversarios a los bancos. Pero ambos olvidan que la bola de nieve de consumos financiados sin respaldo se arrastra desde hace varias décadas, como consecuencia de la reorganización capitalista que impuso la mundialización neoliberal. Esta transformación introdujo un deterioro en las condiciones laborales (precarización, estancamiento de los salarios, segmentación de las calificaciones), que retrajo los ingresos populares e impulsó a mantener el consumo con el auxilio crediticio.

Con grandes préstamos a las familias se sostuvo la demanda frente a un desempleo que ya bordea los dos dígitos, una pobreza que afecta al 15% de la población, sueldos retraídos al nivel vigente hace 15 años y una concentración escandalosa de la riqueza. (1)

La reestructuración neoliberal también incluyó una significativa deslocalización de las firmas, que lucran en el exterior con menores costos salariales acentuando la pérdida de puestos de trabajo. Las empresas estadounidenses crean fuera del país, los empleos que destruyen internamente y por esta razón, la recesión local coexiste con el aumento de las utilidades foráneas que obtienen las principales 500 firmas. (2)

En las últimas décadas el enorme consumo norteamericano persistió sobre endebles cimientos de endeudamiento, en un contexto de regresión industrial interna, aumento de la explotación, déficit comercial y emigración de firmas. Este crítico escenario fue un resultado de la presión competitiva que impuso el neoliberalismo.

Los desequilibrios generados por esta remodelación salieron a flote con el estallido de la deuda hipotecaria. Pero la magnitud de los desajustes se tornó visible a partir de la bancarrota de Lehman Brothers (2008) y la erosión de todo el sistema financiero (2009).

El socorro posterior ha creado finalmente la actual pesadilla de insolvencia fiscal y bancaria, que hace temblar a los mercados. Las entidades permanecen en terapia intensiva y la deuda estatal se elevó del 62 % (2007) al 100% del PBI (2011). (3)

El gobierno gestiona el agujero fiscal sin ninguna coherencia. Un día acepta la presión de los republicanos para recortar el gasto y a la jornada siguiente lanza un programa de inversión con grandes recortes fiscales. Obama está paralizado entre la presión de la derecha que copó el Congreso y un electorado que sigue esperando el cumplimiento de sus promesas.
Reacción externa norteamericana

Estados Unidos ha intentado ordenar la gestión global de la crisis, mediante la organización del G 20 y la intervención conjunta de los Bancos Centrales. Pero desenvuelve, además, varias estrategias utilizando sus principales instrumentos económicos.

El primer recurso es el dólar que concentra el 85% de las transacciones en divisas, el 65% del comercio global y un porcentaje semejante de las reservas mundiales. Este signo nomina la mitad de la deuda internacional y el grueso de las operaciones con petróleo o materias primas.

El dólar ha perdido el reinado indiscutible que tenía en la posguerra, pero mantiene su primacía ante la ausencia de reemplazo. El euro no logró la influencia requerida para actuar como moneda global, el yen ha perdido influencia y el yuan no se ha internacionalizado como signo convertible.

Esta carencia de sustituto le permite al dólar mantener una intervención predominante, que podría anticipar la futura convivencia de tres monedas (dólar, euro, yuan), el retorno a los tipos de cambio fijo o la negociación de una nueva canasta de varios signos. (4)

En cualquiera de estas alternativas el dólar podría mantener la incidencia que ha conservado desde su in-convertibilidad, en sucesivas etapas de revalorización y desvalorización de su cotización. El margen para administrar tipos de cambios altos (que atraigan capitales) y bajos (que fomenten las exportaciones) se ha estrechado, pero no ha desaparecido.

La influencia norteamericana es también significativa en la reforma del sistema financiero mundial (Basilea III). Este cambio se tramita para incrementar el patrimonio de los bancos, mediante negociaciones sobre el monto que deberían aportar las entidades. También se discute como regular los nuevos mecanismos de especulación (derivados, CDS, Hedge Funds) y las operaciones financieras que las empresas desenvuelven en forma directa.

La internacionalización de las finanzas y la interconexión de las Bolsas tornan imperioso este ajuste normativo, que se procesa a través de una reorganización previa de las entidades norteamericanas. Un reconocido jefe del clan bancario (Paul Volcker) está comandando esa remodelación.

Wall Street actúa en este terreno en estrecha sociedad con la City Londinense. Ambas comparten el manejo de las cúspides financieras y pretenden restringir todas las regulaciones al mínimo compatible con sus negocios.

Los próceres del neoliberalismo (Greenspan y Bernanke) se encuentran a la defensiva para comandar esta reorganización. Ya no ponderan en público la eficiencia suprema de los mercados para auto-contener las burbujas. Pero sus oponentes keynesianos (como William Dudley), tampoco logran apoyo para implementar un mayor control previo de las oleadas especulativas. En ambas variantes la dirección de los cambios se define en Estados Unidos. (5)

La influencia norteamericana es también decisiva dentro del FMI. A pesar de las crecientes atribuciones obtenidas por los nuevos participantes del Fondo, Washington marca la pauta del organismo. En los últimos cónclaves del G 20 logró duplicar los fondos de la entidad, otorgarle mayores facultades como auditora y asignarle crecientes potestades de intervención nacional.

El FMI define actualmente en Europa las sanciones contra cualquier obstrucción del apriete. Suspendió créditos a Ucrania cuando se dispusieron aumentos del salario mínimo, impuso la reducción de los sueldos en Letonia, exigió privatizaciones en Grecia y objetó el referéndum de Islandia contra los acreedores. Ya no actúa sólo en las economías menores, sino que supervisa el rescate de Italia. (6)

Partiendo de estas acciones el establishment norteamericano evalúa estrategias de salida de la crisis, tanteando las opciones inflacionistas. Desde el 2008 la Reserva Federal (FED) inyectó 2 billones de dólares, mediante políticas ultra-expansivas (conocidas como “relajamiento cuantitativo”). Instrumentó emisiones monetarias que inundan de dólares el planeta y facilitan la exportación de los desequilibrios estadounidenses. Esta política apunta a licuar la deuda pública con inflación, repitiendo un mecanismo ya utilizado por Estados Unidos para achicar sus pasivos estatales, empapelando al resto del mundo.

Pero esta reiteración presenta mayores dificultades, no sólo por la resistencia que oponen los economistas ortodoxos. La reducción inflacionaria de la deuda se consumó en el pasado en contextos de alto crecimiento, que permitían achicar la proporción total de esa carga en comparación al PBI. Nadie avizora esos escenarios de prosperidad en los próximos años. (7)

Continua.

Claudio Katz es economista, investigador, profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Notas:
1) El 1% más rico 1979 percibía el 9% de la renta nacional en 1979y actualmente obtiene el 24%. Cuando los ocupantes de Wall Street afirman que “somos el 99% de la ciudadanía”, saben muy bien de que están hablando. Roberts Paul Craig, “Las pérdidas de puestos de trabajo en Estados Unidos son permanentes”, Rebelión, 9-10- 20.
2) Wall Street Journal, “La recuperación de EEUU es una de las más decepcionantes”, La Nación, 31-12-10.
3) Aunque alguno bancos mejoraron últimamente su patrimonio y liquidez, el reciente desplome de la octava firma de inversión (MF Global) es muy ilustrativo de los peligros en ciernes. Se derrumbó por su exposición con bonos de la deuda europea, que se encuentran asegurados en grandes proporciones por financistas norteamericanos. Montero Alberto, “Cuando la democracia entra por la puerta”, Rebelión, 2-11-11.
4) Kennedy Paul, “Un mundo de tres monedas”, Clarín, 8-6-11, Robert Mundell, “El futuro de las monedas de reserva luego de la crisis”, El País, 18-1-10, Michel Crittenden, “Puede el dólar ser destronado”, online.wsj, 1.3-11. Ver también: Wallerstein Inmanuel “Guerra de divisas, La Jornada, 6-11-10, Eichengreen Barry, “El reinado del dólar llega a su fin”, La Nación, 2-3-11
5) Ocampo Emilio, “Brujas y burbujas”, Ámbito Financiero, 2-9-10. También La Nación, 13-9-10 y 30-8-10 y Financial Times, 20-9-10.
6) Estados Unidos también apostó muy fuerte para neutralizar la crisis de legitimidad que afectaba al Fondo y todavía se desconoce su rol en el escándalo montado contra el ex directivo Dominique Strauss Kahn. CADTM, “El FMI lamentable símbolo de un sistema”, www.cadtm.org/ 18-5-11.
7) Fiori José Luis, “Muy lejos del equilibrio”, Sin Permiso, 19-12-10, Cantelmi Marcelo, “El G 20 en las puertas”, Clarín, 23-10-10.

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El neocapitalismo es cada vez más peligroso

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Solo TELESUR, la red televisiva de América Latina, fue capaz de transmitir, en vivo y en directo, tres entrevistas, que dieron luces. En directo, desde Irán, una entrevista nada menos que con el Primer Ministro de esa nación, Mahmud Ajmadineyad; desde Buenos Aires (me supongo) con el economista y analista Atilio Borón; y desde Caracas (Venezuela -igual, me supongo-) con el comandante guerrillero y sandinista, Tomás Borge. Desde luego, las tres entrevistas, si bien fueron hechas por Walter Martínez (el del ojo de pirata) no fueron hechas al mismo tiempo, ni mucho menos. Fueron “tres especiales” de Telesur: y vaya qué especiales.

Cada entrevista ameritaría un comentario propio y mucho más. Pero cada entrevista fue digna de la sana envidia profesional; ya que uno, en su calidad de periodista profesional, habría querido hacer, no las tres, por lo menos, una de aquellas. No es, por lo tanto, mi propósito (ni podría, porque no hice mis anotaciones a tiempo; ni tengo a la mano las grabaciones respectivas) resumir esos coloquios. Solo quiero resaltar que los tres entrevistados coincidieron (sin haberse puesto de acuerdo, previamente) en algunas apreciaciones. Y esto es lo digno de reflejarse.

Primera coincidencia: que el imperio (el neocapitalismo) está en decadencia; y que es, en esta situación irresoluble, mucho más peligroso que de costumbre. Igual, los imperitos (Inglaterra, Francia, Alemania, Italia y hasta España, ahora que volvió el franquismo al poder) El problema es que necesitan la guerra de rapiña (tipo Irak, tipo Libia) porque tienen necesidad de apoderarse no solo de su petróleo (energía) sino de sus riquezas naturales: el níquel, el plomo, el cobre, el agua dulce y muchas otras materias primas que en América Latina “todavía abundan”

Estas apreciaciones fueron dichas y repetidas por Atilio Borón; ese economista argentino que, desde hace rato, trata de ponernos en alerta sobre estos peligros. Y también, por el comandante Borge, ese líder del combatiente Frente Farabundo Martí. A su modo, también lo dijo y lo denunció el Primer Ministro de Irán. Y digo “todavía abundan” (las riquezas) porque ya se han llevado, de nuestros países, a precio de gallina robada, buena parte de nuestras riquezas. Y el imperio y los imperitos necesitan, para mantener el estándar de vida que tienen (la “dulce vita” de algunos) de continuar con el mismo trato. Ya hace medio siglo (50 años) que entonces, el joven revolucionario Fidel Castro, lo denunció en uno de los foros internacionales (de los últimos en que se le permitió hablar): que para comprar un tanque de guerra se necesitaban 2 caballerizas de caña de azúcar. 30 años después, para comprar el mismo tanque de guerra, se necesitaban el equivalente a 6 caballerizas. En palabras más nuestras, mientras a nosotros nos suben cada año los precios de las materias elaboradas con nuestras materias primas, a ellos les cuesta lo mismo o, con frecuencia, menos precios. Tal, lo que pasa con nuestro banano, con nuestras flores, con nuestro níquel, etc.

Segunda coincidencia: todos advierten que América Latina ocupa un lugar de preferencias, por sus riquezas naturales. Borge y Borón hablaron, por ejemplo, de la Amazonía (Ecuador, Perú, Colombia, Brasil, Venezuela) como una reserva única de la biodiversidad y del agua dulce, que pronto será una mercancía más cara que el petróleo. Y ya hay voces del imperio que “han sugerido” que solo ellos pueden manejar la Amazonía, pero en función del gran capital. Por algo, un diplomático brasileño, replicó, hace un par de años, que si alguien se proponía “administrar” la cuenca del Amazonas (ya que nosotros somos una partida de salvajes, que no somos capaces) pues a cambio proponía que los latinoamericanos podrían administrar los Estados Unidos y darle una coherencia a ese rico país.

Para hablar en términos nuestros, tanto Borón como Borge convinieron (sin hablarse y posiblemente, sin conocerse) en que Venezuela es, por ahora, el objetivo número uno del gran imperio, no tanto por Hugo Chávez (que también) sino por sus reservas petroleras descubiertas en el Orinoco. Y pusieron un ejemplo: si para llevar un barril de petróleo del Oriente Medio necesitan 30 o 40 días de viaje, en buques petroleros, de Venezuela requieren apenas 4 o 5 días. “El “ahorro” (solo en transporte) es abismal. Y no hay que olvidar que para el gran capital “el tiempo es oro”.

Ajmadineyad habló, en cambio, de Israel, el Estado armado hasta los dientes y pagado por el gran imperio y los imperitos. Este dirigente político (que para el interior de Irán es un conservador) expresó que, mientras Israel amenaza con todo su poder militar y sus bombas atómicas, el gran imperio y los imperitos están “muy preocupados” porque Irán pueda tener una bomba atómica. Y organismos de las Naciones Unidas (tipo Corte Penal de Justicia de la Haya) están muy preocupados (pretextos) y no hacen nada por los atentados que han realizado el imperio y los imperitos, sin permiso alguno. Tales los casos de Irak, de Libia. Prometió recibir con todos los honores a delegados de los países del tercer mundo (América Latina, en primer lugar) a fin de que constaten que no quieren ni tienen ningún propósito de elaborar una bomba atómica, pero si desarrollar esa energía, en favor de sus pueblos.

Otro “indicio” que me llamó la atención: el respaldo que Tomás Borge (vuelvo a repetir, uno de los comandantes guerrilleros del FSFM triunfante) lo dio a su amigo y coideario Daniel Ortega; y lo que está haciendo en la Nicaragua de hoy. Según los que se pretenden de izquierda marxista, Ortega, igual que (Rafael) Correa, son dignos de la hoguera bárbara porque están confundiendo a los “verdaderos revolucionarios” con cambios “epidérmicos” que no significan nada.

Borge lo dijo muy claro: que respalda y está con (Daniel) Ortega por lo que está haciendo y lo que puede hacer, en su Nicaragua de hoy y de mañana. Y dijo algo más: que en realidad, Somoza (el dictador nicaragüense al que derrotaron los sandinistas) era un punto, sin mucha importancia, casi sin importancia, frente a lo que ha hecho y puede seguir haciendo el imperio; y al referirse a él, quedó claro que se refería a los Estados Unidos de Norteamérica. Habló brevemente de lo que fue la “contra antirrevolucionaria” armada y financiada por el gran imperio. Hasta que lograron la elección de doña Violeta Chamorro, la viuda nada menos que del periodista Joaquín Chamorro, que fue asesinado por sicarios de Somoza. Y que los sandinistas supieron reconocer el triunfo electoral de doña Violeta, a pesar de lo que ello significaba.

Y lo que me quedó rondándome la cabeza es lo que dijo (en esta serie de entrevistas) el Embajador de Venezuela ante la OEA, un señor de nombre y apellidos “extranjeros” El dijo, ante el mismo Enríquez (en otra entrevista) que tenía sueños; y que en uno de esos sueños, veía que la droga llegaba a la frontera México-EE.UU. que allí se producían los perseguidos y muertos; pero que, en la plaza principal de la droga (los EE.UU.) no pasaba nada. La droga solita se repartía en el gran mercado norteamericano, ya que ahí no se producían ni asesinatos, ni arrestos, ni combates a la droga, ni se perseguían narcotraficantes, ni se mataba a nadie.

Ajmadineyad dijo también que el avión espía que IRAN le capturó a los Estados Unidos, no sería devuelto a sus dueños (los yanquis) como “ha ordenado” la rubia Ministra de Relaciones Exteriores del gran imperio, la señora Clinton. Es, hasta chistoso (de no ser tan dramático) el país que espía a otro y que pierde un avión no tripulado, exigiéndole a la víctima que le devuelva el “avioncito”. Más bien, el Primer Ministro de IRAN advirtió que no devolverían el avión pirata (que fue capturado casi integro) sino que Irán tenía todos los instrumentos para capturar otros aviones y para enfrentar una agresión.

Pero lo que me dejó pasmado fue lo que dijo Borón: ya los Estados Unidos tiene, no solamente desplegada su cuarta flota en un lugar estratégico de su propio territorio, sino que tiene siete bases en Colombia y todas las garantías para que tropas gringas ocupen el hermano país del norte, sin permiso ni con sentimiento alguno. Y que desde ahí (desde Colombia) pueden intervenir cualquier país, cualquier región; pueden ocupar cualquier lugar de América Latina, en cuestión de horas, tal vez en minutos. Y que, lo primero que hay que hacer, es combatir el neo capitalismo.

De las tres entrevistas hay que deducir también que hay un solo enemigo de América Latina: el imperialismo norteamericano. Con el agravante de que, como está de capa caída, en franco retroceso y crisis, en el mundo entero, es aún más peligroso que antes. Y que cualquier día de estos, puede darse un ataque violento y sin posibilidades de una respuesta rápida, del imperio contra la Venezuela de Hugo Chávez. Ya lo anunció, el propio premio adelantado de la paz: el señor Obama.

Pregunto: ¿no será un anticipo del imperio, el retorno, en calidad de reo juzgado y requetebién juzgado, el septuagenario Manuel Antonio Noriega, alias El Piña, que hace 23 años lucía muy orgulloso de su generalato y pretendió gobernar Panamá, con mano de hierro? Vuelvo a preguntar: ¿no será que devolviéndole al reo quiere, el imperio, curarse en salud de los cerca de 3.000 panameños muertos cuando la invasión del istmo? Por lo menos eso es lo que no dicen los tres entrevistados por Martínez, sino los analistas panameños, cuyos nombres desde luego, no los sé.

P.S. No puedo resistir la tentación de cómo trata la prensa que yo llamo sipiana los asuntos importantes e interesantes de la región. El Comercio de Quito, edición de hoy miércoles 21 de diciembre del 2011, dedica su primera página a la trágica muerte en Montevideo del joven economista de la delegación argentina (Iván Heyn) que decidió ahorcarse en su cuarto de hotel. Y da a conocer, en página indeterminada, que los presidentes del Mercosur decidieron crear una comisión de alto nivel, a fin de estudiar la incorporación plena de Venezuela y Ecuador a ese organismo de desarrollo. Una prueba más de que lo interesante para estos diarios viene a ser lo más importante; y viceversa.

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Viraje estratégico de Estados Unidos: La segunda guerra fría y América del Sur

Raúl Zibechi

La “guerra contra el terror” inaugurada por George W Bush tras los atentados del 11 S, está siendo desplazada por la “contención” de China, la nueva estrategia delineada por el Pentágono para cercar y, eventualmente, ahogar a la potencia asiática, con el objetivo de mantener la supremacía global. El último viraje del imperio involucra de lleno a Sudamérica.

Noviembre fue el mes en que se plasmó el cambio de rumbo. “En nuestros planes y presupuestos para el futuro, vamos a asignar los recursos para mantener nuestra fuerte presencia militar en esta región”, dijo Barack Obama el 17 de noviembre ante el parlamento australiano. En la edición de noviembre de Foreing Policy, la secretaria de Estado Hillary Clinton hizo algunas precisiones. “Durante los últimos diez años hemos dado ingentes cantidades de recursos a Irak y Afganistán. En los próximos diez años, debemos ser inteligentes acerca de dónde invertimos nuestro tiempo y energía, de forma que logremos la mejor posición posible para mantener nuestros liderazgo”.

En la próxima década, según Clinton, Estados Unidos realizará la mayor inversión “diplomática, económica, estratégica y demás, en la región Asia-Pacífico”. Como en toda estrategia estadounidense, lo militar y lo económico forman una sola política. En lo inmediato, se adelanta el despliegue de 250 infantes de marina en Darwin (norte de Australia), hasta alcanzar los 2.500 militares. Hasta ahora el Pentágono cuenta con bases en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Guam, pero al establecerse en Australia forma una tenaza sobre la salida de China al océano Pacífico. Esta política forma parte del objetivo no declarado de formar una “OTAN del Pacífico” para presionar y cercar a China.

El segundo paso no es militar sino económico. Consiste en un ambicioso acuerdo de libre comercio entre varios países del Pacífico denominado Acuerdo de Asociación Trans-pacífico, TPP(1). Hasta ahora se trata de nueve países: Australia, Brunei, Chile, Estados Unidos, Malasia, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam. China es dejada fuera y se consigue romper la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, donde ese país tiene un papel hegemónico.

Según Michael T. Klare, el nuevo centro de gravedad de la política estadounidense supone el abandono de Oriente Medio, que durante medio siglo fue su prioridad, para focalizarse en la que considera su principal adversaria. La lectura del Pentágono sostiene que el talón de Aquiles de la economía china son las importaciones de petróleo que llega al país necesariamente por el Mar del Sur de China, donde Obama prevé su mayor despliegue militar(2).

La respuesta de China sigue consistiendo en apostar al diálogo, pero fortaleciendo sus estructuras defensivas. A diferencia de las potencias occidentales, que ascendieron a caballo de las guerras de conquista (desde España y Portugal hasta Inglaterra y Estados Unidos), el ascenso chino se basa en el comercio y la diplomacia. Esa diferencia es a la vez su potencial mayor, en la medida que no es una potencia agresiva, pero a la vez su debilidad, ya que puede ser desplazada por la fuerza como sucedió en Libia.

Debilidad estructural

La crisis de los Estados Unidos es más grave que la que atraviesa la Unión Europea. “Ahora insolvente se tornará ingobernable, arrastrando a los estadounidenses y a quienes depende de él a conmociones económicas, financieras y monetarias, geopolíticas y sociales violentas y destructivas”, asegura el Boletín Europeo de Anticipación Política (Geab No. 60, 16 de diciembre).

En los próximos cuatro años el país que diseñó el mapa global desde 1945, vivirá siempre según este pronóstico, “parálisis institucional y la desarticulación del bipartidismo tradicional”, una espiral de recesión-depresión-inflación y “la descomposición del tejido socio-político”. Es cierto que semejante pronóstico suena apocalíptico, pero ¿quién hubiera pensado que la agencia S&P llegaría a degradar la calificación del país?

A escala internacional Estados Unidos cada vez tiene menos aliados. Immanuel Wallerstein recuerda que sólo en noviembre y la primera mitad de diciembre la Casa Blanca “ha tenido confrontaciones con China, Pakistán, Arabia Saudita, Israel, Alemania y América Latina” (La Jornada, 18 de diciembre). Los fracasos se extienden: Obama envió al secretario del tesoro, Timothy Gethner a Europa para sugerir alternativas a la crisis y fue olímpicamente ignorado; fue humillado por Pakistán y luego por Irán, ya que al parecer el drone que “aterrizó” en ese país no sufrió un accidente sino que fue bajado por un ciberataque.

Pero la situación más grave es la interna. Un estadounidense de cada seis recibe bonos de alimentación así como uno de cada cuatro niños; el 57 por ciento de los niños vive en hogares pobres; el 48,5 por ciento vive en grupos familiares asistidos por el Estado, frente a un 30 por ciento en 1983 (The Economic Collpase, 16 de diciembre). Llama la atención el agravamiento de la situación social en pocos años: desde 2007 el ingreso familiar cayó un siete por ciento; en zonas de California el precio de la vivienda cayó un 63 por ciento, el precio promedio de una casa en Detroit es de 6.000 dólares y el 18 por ciento de las viviendas de Florida están vacías. Un niño de cada cinco experimenta episodios de vida en la calle.

Todos los días aparecen datos nuevos que revelan el deterioro social y moral del país. La revista Pediatrics, de la Academia de Pediatras, reveló que a los 23 años uno de cada tres estadounidenses ha sido arrestado en algún momento. En 1965 sólo lo habían sido el 22 por ciento a esa edad (USA Today, 19 de diciembre). Según los autores del estudio, esos datos no significan que haya una mayor criminalidad juvenil, sino que “obedece a leyes más estrictas” ante situaciones de escándalo público o consumo de sustancias prohibidas. Concluyen que los arrestos de jóvenes tienen consecuencias nefastas para su desarrollo y alientan “comportamiento violento y conductas antisociales”. Si el estudio discriminara los arrestos que sufren negros e hispanos, los resultados hubieran sido escandalosos.

Un cerco a la integración

En una situación interna e internacional tan grave, el viraje estratégico puede, como señala Klare, llevar al mundo a una situación “extremadamente peligrosa”. En su opinión, compartida por otros analistas, estamos ingresando en una nueva guerra fría que no excluye “el dominio y la provocación militar” con fuerte énfasis en el control de los hidrocarburos del planeta. Si el objetivo de Estados Unidos frente a China consiste en “poner de rodillas a su economía, mediante el bloqueo de sus vías de suministro de energía”, esa política -que no es nueva- es de hecho un anuncio para el resto del mundo. Recordemos dos hechos: Sudamérica aporta el 25 por ciento del petróleo que importa Estados Unidos y los mayores descubrimientos de crudo en la última década están en aguas territoriales brasileñas.

Las exportaciones de Venezuela al país asiático están en el punto de mira. Las inversiones chinas en ese país acumulan 40 mil millones de dólares desde 2007. PDVSA exporta 430 mil barriles diarios de petróleo a China pero las estatales chinas CNPC y Sinopec planean multiplicar por diez su bombeo de crudo en el país hasta llegar a 1,1 millones de barriles diarios en 2014, para lo cual han recibido cinco áreas en la Faja Petrolífera del Orinoco, que requieren unos 20.000 millones de dólares en inversiones cada una (Reuters, 20 de diciembre).

El viraje de Obama cuando insiste en que “Estados Unidos es un país del Pacífico”, cuando siempre había sido un país Atlántico, no sólo implica tejer alianzas en Asia sino también en América Latina. El TPP incluye a Chile y Perú y espera involucrar a México. En paralelo, el 5 de diciembre en Mérida los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Chile, México, Perú y Colombia) acordaron lanzar el bloque comercial en junio de 2012, crear un mercado integrado con sus bolsas de valores y eliminar las tarifas aduaneras luego de 2020.

Para Andrés Oppenheimer, “veremos una división de facto de América Latina, entre un bloque del Pacífico y un bloque del Atlántico” (La Nación, 13 de diciembre). El análisis conservador desestima la recién estrenada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). En efecto, el columnista de La Nación (que además escribe en The Miami Herald y es analista político de CNN en Español) sostiene que en la cumbre presidencial de Caracas hubo apenas “discursos poéticos sobre la unidad regional”, sin ninguna consecuencia económica.

Una de las tendencias más importantes que se ha disparado luego de la crisis de 2008, es hacia la conformación de bloques regionales y comerciales, que redunda en un retorno del proteccionismo. La reciente decisión del Mercosur de elevar el arancel externo del 14 al 35 por ciento, forma parte de esa tendencia que busca proteger a la región ante la exportación de los países centrales de los productos que no pueden consumir internamente.

Con la crisis se redujo la demanda de Europa y Estados Unidos, lo que está provocando que países emergentes como China e India acumulen stocks de mercancías que pretenden colocar a precios muy bajos, lo que está afectando las industrias de la región, en particular a Brasil y Argentina. Ciertamente, los países que no tienen un importante sector industrial, como Paraguay y Uruguay, no se benefician con ese tipo de medidas pero, sin embargo, pueden obtener mayores cuotas de exportación hacia los grandes de la región.

Brasil toma nota

En Brasil ha ganado espacio la convicción de que debe enfrentar nuevas amenazas y que ellas provienen de los países centrales, en particular de los Estados Unidos. Lo interesante es que esa convicción atraviesa a toda la sociedad, arriba y abajo.

Cinco días después del discurso de Obama ante el parlamento australiano, militares brasileños filtraron a la prensa un informe interno del Ministerio de Defensa sobre la situación del equipamiento de las diversas armas. La prensa conservadora tituló que buena parte del material bélico se había convertido en “chatarra” y aseguraba que de las cien embarcaciones de combate de la Marina apenas 53 están navegando y que sólo dos de sus 24 aviones A-4 están operativos (O Estado de Sao Paulo, 22 de noviembre).

La difusión del “informe secreto” se produjo en un momento en que diversos sectores, incluyendo al ministro de Defensa, Celso Amorim, presionan para acelerar el proceso de modernización y equipamiento de las fuerzas armadas, y muy en particular de la Marina encargada de defender la Amazonia verde y la azul, en referencia a las dos principales riquezas del país: biodiversidad y petróleo. Otro de los puntos neurálgicos es la compra de 36 cazas a Francia que lleva más de dos años paralizada. Sin embargo, la prensa no destaca los importantes avances que se están realizando en la fabricación de submarinos con importante transferencia de tecnología.

El general de brigada (retirado) Luiz Eduardo Rocha Paiva, miembro del Centro de Estudios Estratégicos del Ejército con amplia trayectoria militar y formación estratégica, analizó el reciente viraje estadounidense advirtiendo que la “pérdida de espacios” de la superpotencia y sus aliados repercute directamente sobre la región sudamericana y Brasil. Vale la pena reproducirlo extensamente porque refleja la mirada de buena parte de los gobernantes, militares o no, del país. “Los conflictos llegaron a nuestro entorno. El fracaso o éxito limitado de Estados Unidos y sus aliados en áreas distantes resultarán en presiones para imponer condiciones que aseguren el acceso privilegiado a las riquezas de América del Sur y del Atlántico Sur” (O Estado de Sao Paulo, 20 de diciembre).

Rocha Paiva destaca la creciente influencia de China en la región, la presencia de Rusia e Irán en países como Venezuela y concluye: “Los Estados Unidos reaccionarán a la penetración de rivales en su área de influencia y eso afectará el liderazgo de Brasil en el proceso de integración regional y en la defensa de su patrimonio y su soberanía”. Por eso apuesta a reforzar el poder militar defensivo ante la nueva realidad.

Tan interesante como su mirada global es la que hace de la región. “No son los vecinos la razón para reforzar el poder militar del país, sino su ascenso como potencia económica global, la participación destacada en el comercio mundial y la codicia por nuestros recursos y posición geoestratégica. Todo eso sacó a Brasil de su posición periférica y lo colocó en las rutas de cooperación y conflicto”. Concluye advirtiendo que a Brasil le puede suceder en el siglo XXI, lo mismo que a China en el XIX: “Las potencias rivales se pueden unir para presionar y amenazar al país” (3).

Esa percepción sobre las amenazas que enfrenta es compartida por una porción mayoritaria de los brasileños. Un reciente estudio del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA por sus siglas en portugués), entre casi cuatro mil personas, muestra que el 67 por ciento piensa que existe una amenaza militar extranjera por los recursos naturales de la Amazonia. Un 63 por ciento cree que los yacimientos hidrocarburíferos en el mar pueden sufrir ataques militares externos(4).

Más interesantes aún son las respuestas cuando la pregunta gira en torno a qué país puede constituir una amenaza militar en los próximos veinte años para Brasil. El 37 por ciento piensa en Estados Unidos. Muy lejos, Argentina con el 15 por ciento. Debe destacarse que esa era la hipótesis de guerra más probable desde la independencia hasta la creación del Mercosur, incluyendo a la dictadura militar (1964-1985) cuyo despliegue principal era en dirección sur. Esta percepción revela que los cambios en la estrategia militar de Brasil, que se plasmaron en la última década y sobre todo en la “Estrategia Nacional de Defensa”, publicada en 2008, cuenta con un amplio respaldo social.

El posicionamiento estratégico de un país madura en tiempos largos y la aplicación de la nueva estrategia se hace realidad en décadas. El Brasil de arriba y el de abajo coinciden en que el país es vulnerable ante probables amenazas externas. Tal vez esa percepción haya comenzado a cambiar el 8 de diciembre, cuando dos soldadores del equipo franco-brasileño que trabajan en los astilleros de la DCNS (Direction des Constructions Navales) en Cherburgo, de un total de 115 aprendices que están trabajando para transferir tecnología, comenzaron a soldar la última unión de las secciones del primero de los cuatro submarinos Scorpene destinados a Brasil (DefesaNet, 8 de diciembre). En adelante, se fabricarán en el astillero de la Marina en Rio de Janeiro.

- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

Notas
1) El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económico fue firmado en 2005 por cuatro países: Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur. Los demás, incluyendo Estados Unidos, se fueron incorporando progresivamente.
2) “Jugando con fuego. Obama amenaza a China”, Sin Permiso, 11 de diciembre.
3) Se refiere a las dos guerras del opio cuando Inglaterra y Francia se unieron contra China.
4) “O sistema de indicadores de percepçao social. Defensa Nacional”, IPEA, 15 de diciembre de 2011.

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La centralidad de la crisis mundial y la izquierda en las elecciones en Argentina

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

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(Charla pronunciada en Montevideo, Uruguay. 28 de noviembre de 2011.)

Hemos hecho una campaña política muy importante en la Argentina en estos meses. Una campaña peculiar: hubieron tantas elecciones y tantas etapas en la elección nacional que virtualmente estuvimos en campaña desde febrero hasta el 23 de octubre. Estuvimos ocho meses en agitación política; fue muy densa. Ahora, lo que a nosotros nos interesa no es la campaña electoral en sí misma, aunque hay mucho para hablar sobre ella. Lo importante es qué nos dice esta campaña política respecto del tema más relevante del momento, que es la conexión entre la bancarrota capitalista mundial y la posibilidad de una revolución socialista. Este es el tema de la época. Absolutamente. Las grandes crisis del capitalismo, y ésta es una bancarrota fenomenal, han sido, por lo menos para los marxistas, la premisa de la revolución social.

¿Cómo desarrolla esta premisa el que lucha, el que está organizado en un partido, el que hace una actividad militante; o sea, cómo la convierte en fuerza subjetiva? La conexión entre estos dos términos –bancarrota capitalista y revolución social- tiene que dominar el pensamiento y la teoría de la clase obrera. En la campaña electoral en Argentina, es decir en un acontecimiento tan poco revolucionario como una campaña electoral, nos esforzamos por conectar estos dos aspectos y, naturalmente, como hemos crecido mucho electoralmente, la conclusión que saco es que esa conexión fue correcta y que hemos probado en la práctica (aunque sea en forma parcial) la relación entre la bancarrota capitalista y el proceso revolucionario.

Hay una cosa curiosa, Uruguay y Argentina, por el momento, parecieran estar fuera del ojo del huracán, lejos de esta crisis. Cuando se habla de crisis capitalista, se habla de Italia, de Grecia, de Estados Unidos, no de Argentina y Uruguay. Por el contrario, se los presenta, inclusive, como una contratendencia: mientras el mundo se viene abajo, América Latina emerge. Hay una tendencia en la prensa y en la propaganda para presentar las cosas de esa manera. La Presidenta argentina, por ejemplo, con mucha elocuencia y mucha gesticulación, insiste en que si hay un país protegido, protegido por ella, claro, es Argentina. Sin embargo, desde el 23 de octubre, cuando ocurrieron las elecciones y ella ganó con el 54% de los votos, se observa una precipitación fulminante de la crisis social, económica y política: tarifazos, impuestazos, del orden del 300%. Una vez que se sacaron las elecciones de encima dijeron “vamos por lo nuestro”. Todo esto en el marco de un inédito enfrentamiento entre el gobierno nacional y los principales sindicatos, que son, sin embargo, oficialistas, al punto que el gobierno ha militarizado a los controladores aéreos (como aquí, en Montevideo, se pretendió hacer con los recolectores de residuos). Un gobierno que se jacta de haber combatido la rémora de la dictadura militar, ha remilitarizando a los controladores aéreos, y los pasó a la Fuerza Aérea que está siendo investigada por tribunales españoles y por tribunales argentinos por el tráfico de cocaína desde los aeropuertos militares de Buenos Aires. Esta remilitarización fue acompañada de una amenaza de intervenir los sindicatos, de quitarles la personería, o sea la posibilidad de que negocien convenios colectivos.

Miren con qué velocidad se produce esta crisis. Un gobierno que dice que estamos protegidos de la crisis mundial (porque somos nacionales, populares, muy hábiles, etcétera), terminadas las elecciones que gana en forma plebiscitaria, desata un formidable ‘ajuste’ que denuncia, precisamente, el estadio avanzado de esa crisis.

La centralidad de la crisis capitalista

Recuerdo un debate por radio (lo señalo para ilustrar), en que el periodista preguntó cuál era el concepto fundamental en la época actual que debía guiar el trabajo de los politólogos o los partidos; el presidente del Instituto de Desarrollo Industrial de Argentina y un profesor de la Universidad coincidieron en que la categoría dominante era la pobreza; cuando me tocó a mí, les dije que no, que esa categoría era la bancarrota del capitalismo porque, de una u otra manera, el crecimiento de la pobreza es consecuencia de una declinación y una descomposición del régimen capitalista, que con seguridad se va a acentuar, se va a profundizar, como consecuencia de esta crisis capitalista. Cuando se habla de la pobreza en abstracto se hace referencia a que no tiene solución, también en abstracto; no lo tiene en el marco actual, al cual se considera, sin embargo, el único viable. Se admite que el capitalismo no le va a dar más pleno empleo a la población trabajadora y, por lo tanto, que vamos a tener una masa permanente y creciente de pobres a los cuales el Estado deberá asistir; la preocupación por la pobreza deviene del temor de que los pobres terminen sublevándose contra el capitalismo, que no tiene condiciones de solucionar ninguno de sus problemas.

La categoría histórica fundamental es la centralidad de la crisis capitalista, que se manifiesta de muchas maneras. En primer lugar es una crisis mundial, cuyo epicentro se encuentra en Estados Unidos y Europa. En los últimos 25 y 30 años hubieron crisis enormes, por ejemplo, la crisis asiática, la crisis rusa, crisis brasileñas, el 2001 de Argentina y Uruguay – crisis parciales que eran un anticipo, estallidos que señalaban una tendencia, pero ahora el fenómeno toca el corazón del sistema capitalista: la gran banca internacional, la gran industria internacional, las relaciones financieras internacionales y los gobiernos capitalistas de los países más poderosos. Hace dos semanas asumieron dos primeros ministros que nunca fueron electos, que no pertenecen a ningún partido, que no son miembros del parlamento; fueron designados por la banca central europea para ocupar el gobierno de Grecia y el de Italia. Es decir que tenemos dos grandes naciones europeas que políticamente se han transformado en colonias, que no tienen autogobierno y que las caracteriza la ausencia de gobierno propio. Al señor Monti no lo conocía nadie, lo puso Merkel y lo puso Sarkozy. Los políticos italianos han decidido renunciar a gobernar, siendo ellos los electos. Dentro de un año y medio, cuando tengan que ir a elecciones, ¿quién los va a votar cuando ya se sabe que una vez electos, en la función representativa, van a dejar que gobiernen otros, salvo que se sometan a la indicación política de los funcionarios que integran un gobierno no electo? La crisis política es mayúscula; es una crisis de régimen que no es capaz de reconocer ese carácter. Esta es una crisis que abarca a la totalidad de los países, y a todo el entramado de la economía y la política mundiales. Es ‘objetiva’ y es ‘subjetiva’.

El otro aspecto es que es una crisis de sistema, es decir que pone de manifiesto la tendencia del capitalismo a la disolución sobre sus propias bases: los grandes bancos, el Citibank, el UniCredit, el Comerce Bank, el Societe General, el Bank of América, están quebrados, y lo mismo ocurre con los Estados. La única razón por la que esos bancos siguen en pie es porque sus gobiernos emitieron moneda para comprarles los activos que no pueden vender y pagar las deudas que no pueden pagar. Como los Estados (con sus bancos centrales) han absorbido el quebranto de los grupos capitalistas, la bancarrota bancaria se ha fusionado con una bancarrota de las finanzas públicas de los países más poderosos, lo cual, en última instancia, significará el derrumbe monetario – que ya se expresa en el precio del oro y en la interrupción de los préstamos inter-bancarios. La implicancia de esto es enorme, en especial cuando comienza una recesión en China. En la recesión mundial anterior, en 2008, China impulsó un gasto público (25% del PBI) y un chorro de créditos de la banca estatal, en especial a la construcción. Ahora vuelve la recesión, pero China no puede volver a hacer el mismo gasto descomunal de hace tres años, porque están comprometidas las finanzas públicas de China y están comprometidos los bancos; es decir una crisis sistémica, que ha penetrado todos los poros del sistema capitalista.

¿Cómo se puede pensar en política, en luchar por una estrategia, armar una perspectiva, ignorando esto? Cuando Mujica, Dilma Rousseff, Cristina Kirchner dicen “no, nosotros estamos protegidos porque tenemos una política nacional y popular”, uno hasta tiene la impresión de que ni siquiera tratan de engañar al pueblo, sino de que se están metiendo el perro ellos mismos. Todos estos países de América Latina sufrieron la crisis de 2008 con una caída de producción y en este momento todos ellos asisten a una caída vertiginosa de los precios de los productos de exportación y a una salida de capitales. De Argentina, en los últimos seis años, salieron 80 mil millones de dólares en los últimos nueve meses, y hace dos semanas hubo una corrida contra el peso.

De la crisis económia a las crisis políticas

Como ustedes ven, no se puede decir ningún aspecto de la política y la economía mundiales sin abordar la bancarrota capitalista. En mis anteriores presentaciones, en Uruguay, estuve obligado a poner el énfasis en la realidad de la bancarrota capitalista, que muy pocos admitían; hoy estamos tratando acerca de las perspectivas de esta bancarrota - el desplazamiento del énfasis corresponde a un desplazamiento real de la situación histórica del momento. Se ha confirmado un caracterización y estamos tratando de mirar hacia adelante - sus implicancias revolucionarias. Es que esta centralidad de la bancarrota del capital, tiene otro aspecto decisivo, ¿cómo se combina con el desarrollo de un sujeto político que la enfrente en forma victoriosa? Este es el gran tema. Las primeras mediaciones indudablemente son las crisis políticas y la resistencia popular. Hay una tendencia a desvalorizar, a subestimar estos factores. ¿A qué obedece esto? A que el capitalismo ya tiene una historia larga y una larga historia de crisis -incluso de crisis revolucionarias- y a que ha logrado doblegar, al cabo de mucho tiempo y en forma muy penosa, las experiencias revolucionarias triunfantes luego de la primera y segunda guerras mundiales. Se fue aprendiendo que la cosa era más dura, y esto creó, por un lado, escepticismo y, por otro lado, también la necesidad una conciencia más profunda, una teorización más acabada de la lucha de clases. Por es frecuente escuchar “esto ya lo hemos visto, el capitalismo siempre se levanta, el capitalismo siempre esto, el capitalismo siempre lo otro…”, olvidando la frase de que “tanto va el cántaro a la fuente…”.

Estos dos desarrollos de la crisis mundial, el político y la subjetividad popular son manifiestos. Recién mencioné lo que creo que son las crisis más graves, Grecia e Italia. Que un parlamento vote un gobierno de banqueros: Monti pertenece al Chase Manhattan y como ministro de Desarrollo Económico va a llevar Passera, que es el presidente del Intesa San Paolo, el segundo banco más importante de Italia, significa que el sistema político entró en un callejón sin salida. No se podrá renovar sobre sus bases antiguas o precedentes. Los que tendrán que pedir el voto en un futuro serán Monti y Passera, pero para eso tendrían que construir (o comprar) un partido político; pero antes de que logren anexar un partido político van a entrar en los conflictos que han llevado a los partidos políticos a la impotencia absoluta. Es que lo mismo ocurre en el caso de Grecia, donde la jefatura de gobierno fue entregada a un ex funcionario del Banco Central Europeo, que como como hombre también del Chase Manhattan Bank, colaboró en el fraude estadístico cuyo descubrimiento detonó la crisis de Grecia. Van a haber otras crisis, por ejemplo, las encuestas dan perdedor a Sarkozy, esto si llega a las elecciones, que son en abril o en marzo. El gobierno de Merkel también está comprometido porque no quiere salir al completo rescate de Europa, cuando la crisis europea está avanzando con enorme velocidad. En definitiva, la Unión Europea no va a existir más, tal cual como está; comenzó un proceso de desintegración.

Corresponde una reflexión, importante aunque elemental: no es un derrumbe del euro sino del capitalismo. Cuando estalló la crisis, en 2007/08, los Estados europeos reivindicaron al euro, porque les evitó precipitarse en una cadena de devaluaciones de monedas nacionales; ahora lo repudian, precisamente porque no les permite recurrir a ellas. El afán de negar que se trata de una crisis capitalista fuerza inevitablemente a estas contradicciones.

Una bancarrota históricamente única

¿Se trata de una ‘crisis financiera’? En la década de 1950 se necesitaba un financiamiento de 50 para mover un producto bruto de 100 pesos; ahora hace falta un financiamiento de 400. A los que denuncian esta ‘financiarización’, a la que adjudican el desplazamiento de la producción “real” en beneficio de la “valorización financiera”, es necesario recordarles que este es el proceso ‘lógico’ del capital, el mismo que permitió el crecimiento absoluto de la producción material internacional desde el fin de la segunda guerra. El sistema de crédito es un producto del desarrollo del capitalismo y la palanca de ese desarrollo. Antes de alcanzar el estadio de una patología, es la expresión de los límites del propio capital para reproducirse sobre una base creciente; través del sistema de créditos, el capitalismo intenta prolongar su existencia. Con créditos al consumo por un lado, buscó paliar la crisis de sobreproducción; lo mismo con el crédito a la producción y al gasto en medios de producción. Si la capacidad de consumo de los trabajadores, determinada por sus ingresos, no alcanza para absorber la producción capitalista, el crédito al consumo opera como una violación de ese límite. En Estados Unidos, por ejemplo, el crédito al consumo llegó a equivaler el 150% del ingreso de la familia; imagínense la carga de deuda que significar ganar 100 y tener una hipoteca financiera de 150. Eso desató la crisis hipotecaria y la del crédito al consumo en general. Lo mismo ocurrió con la financiación de la producción, cuyo propósito no es solamente superar el límite del mercado sino contrarrestar la caída de la tasa de ganancia por medio del abaratamiento de la inversión de capital (incluidas las reorganizaciones y desmantelamientos de empresas). Por eso, los principales países desarrollaron intermediaciones financieras más directas; las abultadas ganancias industriales, que no encontraban oportunidades rentables de inversión industrial, se volcaron a los mercados financieros, con el resultado ulterior de abaratar el financiamiento industrial y comercial (la privatización de los sistemas jubilatorios y el auge de los fondos de pensión alimentaron fuertemente este proceso). Este desenvolvimiento arribó, por fin, a un estadio patológico y al estallido. Cuando Cristina Kirchner se jacta de que “nosotros defendemos el capitalismo sano, que es el industrial, contra el capitalismo perverso, que es el financiero”, escinde lo que está unido, sin sacar siquiera la conclusión más elemental de su tesis, que sería la de dejar de pagar la deuda externa usuraria.

El hundimiento de la Unión Soviética y la restauración capitalista en la República Popular China, no abrieron una era nueva de capitalismo industrial, en los términos del siglo XIX, sino que aceleraron las tendencias a la ‘financierización’, empezando con la inversión de las abultadísimas reservas internacionales de China en los bonos de la deuda pública norteamericana, incluidas las realizadas en las agencias estatales de crédito hipotecario. Cuando China y las ex repúblicas soviéticas se abrieron de par en par al capital mundial, en lo que parecía una oportunidad histórica sin precedentes para el capitalismo, fue en ese momento en que empezamos a escribir intensamente sobre la inminencia de una bancarrota capitalista. Nosotros pensábamos que esta oportunidad para el capitalismo iba a acelerar la tendencia a la bancarrota. Es que hay una diferencia entre Estados Unidos, Argentina, Brasil o Uruguay del siglo XIX, cuando se abrieron como mercado al capital mundial, con la China que en el siglo XXI se abre al capital mundial. ¿Cuál es la diferencia? La madurez del capitalismo. El capitalismo del novecientos era un capitalismo en formación, cuya expansión lo establecían como sistema mundial. Este es un capitalismo en decadencia, que ha desarrollado todo lo que puede desarrollar; no es un capitalismo en formación, es un capitalismo de monopolios; es un capitalismo parasitario; es un capitalismo que necesita de una cuota de financiamiento insoportable (hipoteca) para mantener el cuadro de producción; el desarrollo de las fuerzas productivas del capital, que es al mismo tiempo una tendencia hacia su desvalorización, entra en contradicción con el sistema de crédito, requiere su expansión sin límite (“las deudas no se pagan, se refinancian”). El capital, bajo la forma de acciones, ha sido desplazado (relativamente, allí donde no operan fusionados) por el capital en forma de deuda, que están en manos de fondos de distinto carácter; son estos los que designan a los ejecutivos de las empresas (no sus dueños) y los que imponen la política a los Estados frente a la crisis; de ahí la característica deflacionaria de las políticas oficiales. Todo esto vale, claro que en condiciones muy peculiares, por ejemplo para China, cuyo sistema bancario está tan quebrado, bajo modalidades diferentes como el norteamericano. China y Rusia aparecen en el mercado mundial como demandantes, pero fundamentalmente también como vendedores, y también se desarrolla en su seno un proceso de crisis capitalista muy vertiginoso porque China carece de una estructura capitalista sólida. Es un país ‘nuevo’ desde el punto de vista capitalista (no históricamente): todavía la banca es estatal, funcionando en forma capitalista; todavía una gran parte de la población agraria vive en comunidades, constantemente hay levantamientos agrarios porque los burócratas proto capitalistas expropian esas comunidades agrarias para desarrollar la propiedad privada capitalista. Todo esto demuestra que esta bancarrota capitalista es históricamente única. Esta dimensión histórica tiene que tenerse presente.

Resistencia popular

Las principales movilizaciones populares, las de mayor envergadura, las más optimistas, las mejor organizadas, las que tienen más conciencia, son las movilizaciones obreras en China, donde hay huelgas absolutamente todos los días, es el país más turbulento desde el punto de vista social en este momento. Ya hay establecida una resistencia popular mundial. No se trata simplemente de las constantes movilizaciones en Grecia, ha comenzado a tener dimensiones planetarias: los egipcios, los tunecinos, los argelinos, los yemenitas, los de Barhein -afectados por el encarecimiento de los precios de los alimentos, producto de la especulación financiera de los grupos envueltos en esta crisis-, y ahora los indignados de Estados Unidos y los indignados de España, o la gran huelga en Inglaterra. Ya no tenemos una resistencia popular localizada, es una resistencia popular generalizada.

Hay otro elemento, más allá de la generalización, que es la madurez. Porque, por ejemplo, en Grecia, frente a la burocracia de los sindicatos, han comenzado a construirse coordinadoras de comités de empresas; es decir que la vanguardia de la clase obrera ha comenzado a adoptar características autónomas de organización sin abandonar las centrales sindicales, porque el propósito siempre es ganar a las masas de trabajadores que están en esas centrales y no dividir simplemente a la central, pero al organizarse de esa manera adquieren una fuerza superior para lidiar en los sindicatos contra el freno de la burocracia sindical, que en casi todos los países está vinculada al gobierno. Por ejemplo, en Italia, Fiat en estos días está firmando un convenio colectivo con casi todas las centrales sindicales que liquida derechos laborales impresionantes. Entonces, tenemos otra resistencia cualitativa: la conducta de los egipcios en febrero no es la conducta de los egipcios en octubre: en febrero todo el mundo lo festejaba porque decía que era la revolución de Facebook y se tiraban flores en las plazas; ahora, nadie habla de Facebook y en lugar de flores se tiran cócteles molotov y, por primera vez en mucho tiempo, aparece una alternativa laica, liberal y democrática en las calles, peleando la masa, entonces entre febrero y octubre ha habido una evolución. Naturalmente, ustedes dirán “bueno, pero la gente no ve todo eso”. ¡Obviamente! Hay que ser un militante, hay que estar dedicado a la causa de la política revolucionaria, pero el hecho de que los demás no lo vean y sin embargo se desarrolle, no quiere decir que no exista y no significa que no influya y que no acicatee toda la conciencia popular. Es un movimiento político excepcional.

El crecimiento de la izquierda en Argentina

Es en estas condiciones que a nosotros nos ocurrió una cosa curiosa, convencidos de este derrumbe capitalista, de que es sistémico, de su centralidad, etc. Teníamos que ir a elecciones. En lugar de tomar el Palacio de Invierno, frente a la crisis capitalista teníamos que ir a una elección. Pero nosotros dijimos que si la centralidad de la crisis capitalista era tal, teníamos que obtener una campaña electoral directamente vinculada a esta crisis capitalista y plantear que la izquierda “anticapitalista” iba a elecciones, para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores; de entrada, con los tapones de punta, dejamos en claro eso. Luego a través de intervenciones muy pedagógicas y mucha creatividad, nos esforzamos por ilustrarla.

La explicación del gran crecimiento electoral de la izquierda, que es el más alto desde el año ’83 -660.000 votos-, tiene que ver con esta profunda insatisfacción de las necesidades populares, esta sensación de una crisis capitalista que le cierra el futuro a la juventud. Por ejemplo, la encuestadora Graciela Römer dice que si solamente hubiera votado el padrón electoral de los que tienen menos de 30 años, el Frente de Izquierda habría salido tercero; quedó en el quinto o sexto lugar; en la edad de los jóvenes, nos llevábamos puesto a Duhalde, Alfonsín y Carrió. Cuando nos preguntaban por qué ocurría esto, respondíamos que era una expresión de la rebelión juvenil que, por ahora, se manifiesta en el terreno electoral, aunque nosotros sabemos que se manifiesta en las fábricas, porque hay un gran desarrollo de agrupaciones fabriles vinculadas a la izquierda que están ganando las comisiones internas en las fábricas. Es decir que es un proceso en su totalidad. Si bien es mucho más profundo lo que ocurre en Egipto, en otro sentido es más profundo lo que ocurrió en Argentina, porque en Egipto son decenas y centenares de miles que luchan por derrocar a los “malos”, y en la Argentina eso todavía no ocurre, en Egipto están buscando una orientación política, y en las elecciones argentinas han votado una orientación política. Cuando mañana en Argentina ocurra lo que pasa en Egipto, en lugar de andar preguntando a los taxistas dónde queda tal lugar, ya van a tener GPS más o menos orientado, porque hay una práctica previa que los lleva en esa dirección. Es decir: para nosotros las elecciones fueron un banco de prueba de nuestra posición revolucionaria. Porque al final, si es correcto lo que pensamos, se tiene que demostrar en la práctica. Y lo logramos, nada menos que en un proceso electoral.

Quiero agregar esto: en esta votación, el oficialismo sacó el 54% de los votos; cuando ocurre un voto plebiscitario la izquierda se perjudica electoralmente. Es en estas condiciones que tuvo lugar nuestra excelente votación. El otro tema es que la otra izquierda argentina votó por el gobierno: el Partido Comunista, que está en el gobierno; el Partido Humanista, que está en el gobierno; y otros partidos lo hicieron por Binner, que ni siquiera se parece a Tabaré Vázquez, porque aunque personalmente piensen igual, Tabaré Vázquez es un resultado atrofiado de un movimiento popular uruguayo, llamado Frente Amplio, que tiene cuarenta años de estructuración política. Binner no es producto de ningún movimiento popular en la Argentina, dirige una provincia dominada por el capital sojero y él ha sido su mayor sirviente. Entonces: Binner y Tabaré Vázquez son gemelos, pero sus estructuras sociales y políticas no lo son; por lo tanto, la izquierda que fue con él -y que había ido con él en la oportunidad del conflicto agrario que hubo en Argentina con relación al precio de la soja-, esa izquierda desapareció de la Argentina como factor político, y la ‘extrema izquierda’ – uso la expresión para descalificar las menciones que nos endilgan (como siempre digo en la prensa argentina que “somos la extrema izquierda, sectaria y ultra” vacuno a mis contendientes, que concluyen que si alguien dice esto tan descaradamente, debe ser una persona perfectamente razonable como ellos mismos). En esta circunstancia, en que el gobierno obtiene un voto plebiscitario y la izquierda democratizante vota a la derecha, nosotros, la izquierda revolucionaria, tenemos esta votación elevada. Hemos ampliado el campo de influencia de la izquierda revolucionaria y hemos atraído al nuestro campo a un electorado sin antecedentes de voto por la izquierda.

El método político de la participación electoral

Naturalmente, si intercambiamos un par de ideas con posterioridad a la charla, podemos profundizar algunos aspectos que ustedes les pueda interesar, pero lo que tiene que ver con América Latina y lo que tiene que ver con Uruguay, la cosa es muy sencilla: hay que desarrollar una oposición política socialista y obrera a los gobiernos existentes. La crisis capitalista se va a llevar puesta a todos los gobiernos capitalistas sean de centroizquierda, de pasado tupamaro, pasado montonero, pasado lo que quieran, porque es una dinámica social imparable. Y hay que oponer, a la salida capitalista, la salida anticapitalista. Nosotros lo ilustramos muy bien porque hoy me di cuenta que muchos de ustedes lo deben haber visto en la televisión, en la publicidad (hoy, en una radio de Montevideo, pasaron la publicidad para ilustrar nuestra campaña). La campaña publicitaria nuestra escenificaba la vida cotidiana de la clase obrera y salidas políticas - hemos ganado, de hecho, la campaña publicitaria. Esto es un fenómeno único, ¿dónde se vio que la izquierda le gane en publicidad a la derecha? La izquierda le gana a la derecha en la extensión de los discursos: la derecha habla menos, la izquierda habla más. Después tiene expresiones complejas para expresarse, pero nosotros le ganamos en la publicidad de 15 segundos. La gente se mataba de aburrimiento viendo la publicidad de todos los demás partidos y se divertía con la nuestra.

En el Frente de Izquierda, compuesto por tres organizaciones, hay visiones muy sectarias o estrechas, por ejemplo, aceptan que hemos tenido un éxito bárbaro, pero están incómodos, les molesta tener éxito en la elección, entonces, ahora que terminaron, se sienten mejores porque vuelven al viejo oficio del trabajo de hormiga (¡que nunca hay que dejar, y que nunca dejamos, incluso en la campaña electoral!). Nosotros hacíamos trabajo de hormiga antes, lo hacemos durante y lo hacemos después: el trabajo sistemático. La participación electoral tiene una tradición fabulosa en el movimiento socialista. Los dos organizadores electorales más grandes fueron Augusto Bebel en Alemania, y Vladimir Lenin en Rusia. Hay un tomo de escritos de Lenin que salió publicado bajo el título: “Lenin como gran organizador de elecciones”, y seguramente debía ser un gran organizador porque el Partido Bolchevique tenía que participar en elecciones, nada menos que contra el zarismo. Cristina Kirchner, imagínense, al lado del zarismo, es un poroto. No se ha entendido que las elecciones y las instituciones parlamentarias, que tienen limitaciones brutales y están al servicio de la burguesía, no son un capricho, son el resultado de una evolución histórica, llegaron donde están como expresión de un desarrollo histórico; solamente las va a superar un desarrollo histórico superior. Pero uno no lo puede simplemente negar, como por ejemplo le ocurre a quien no le gusta lo dulce, que rechaza un chocolate. Tiene que participar porque la experiencia nacional se ha formado en torno a ella. Inclusive hay fenómenos curiosos: el nuestro, de Argentina, y el de ustedes, el uruguayo, donde tuvimos dictaduras militares, y por eso todo el mundo quería volver al parlamentarismo, porque volver al parlamentarismo significaba sacarse de encima a militares, como Álvarez o Videla y Suárez Mason, y todo el mundo gritando “queremos elecciones”. Es decir que, en definitiva, tenemos elecciones porque las conquistó el pueblo; la burguesía que apoyó a la dictadura, las moldeó en función de sus necesidades, recuperó a los partidos preexistentes y dio forma al régimen político.

Comprender la limitación de ese método político de la participación electoral, significa, al mismo tiempo, reconocer que ocupa un lugar, que no obedece a la arbitrariedad. Por ejemplo, yo fui legislador en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en un momento en que la izquierda conquistó bastantes votos, y se produjo un hecho curioso: con el ingreso de la izquierda en la Legislatura, la calle de la Legislatura empezó a ser invadida sistemáticamente por gente que, por primera vez, pensaban que en la Legislatura podía ocurrir algo porque había gente de izquierda. El ingreso de gente que critica al parlamentarismo potenció el espacio político del parlamentarismo al punto que, en un momento determinado, quedó de manifiesto la limitación del parlamentarismo. Por ejemplo, yo presenté un proyecto de ley para reducir la jornada laboral de los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires, hicimos una gran movilización con los trabajadores del subterráneo, peleas, etc., etc., y, finalmente, ocurrió lo increíble: la ley fue aprobada con el 75% de los votos, fue el momento de gloria en esa Legislatura. El jefe de Gobierno la vetó, cuando hubo que insistir con los dos tercios, algo que se daba por descontado porque habíamos sacado los tres cuartos, no apareció nadie, no obtuvimos siquiera la mayoría absoluta, los habían comprado a todos. Quedó claro el agotamiento del parlamentarismo. Sin embargo, esa ley rige hoy en Argentina, porque después que fue vetada hubo una huelga general y, ante la huelga general, tuvieron que sacar la ley bajo otra forma. iMiren qué experiencia! Los obreros, que habían tomado la iniciativa de interesar a la Legislatura en ese proyecto de ley, luego siguieron con pasión los debates, e inclusive se movilizaban para expresar su adhesión -porque estaba en juego algo fundamental para ellos-, cuando vieron la traición del parlamentarismo declararon la huelga general, que es la superación del parlamentarismo como método para imponer las propias leyes; agotaron la experiencia parlamentaria a través de una acción parlamentaria, para pasar a la acción directa.

Una campaña electoral revolucionaria

Lo que hicimos en esta campaña electoral argentina fue buscar unir la conciencia que el pueblo entero tiene de la crisis, por medio de la propaganda, con la crisis como realidad histórica, como una tendencia hacia la auto disolución del capital. y procurar acercar los dos polos, el polo estratégico del derrumbe del capitalismo, y el polo subjetivo, que aún no es realmente estratégico, porque todavía no sabe cómo lidiar con este derrumbe del capitalismo. La revolución social es la unión de lo subjetivo con lo objetivo. En eso debe consistir el trabajo político que nos exige esta crisis mundial, y que debe partir de construir, en primer lugar, una oposición política obrera y socialista al régimen existente –que se transforme en un partido de la clase obrera. No sirve de nada desarrollar querellas internas, como por ejemplo en el Frente Amplio, que gobierna para el capital. Hay que establecer una oposición política obrera y socialista al gobierno del Frente Amplio, que es una alianza de la pequeña burguesía ‘progre’ y la burocracia de la izquierda y los sindicatos con el imperialismo. El país tiene que ver, frente a esta crisis mundial, el planteo anticapitalista, a través de una fuerza organizada. El desarrollo requiere un punto de partida, para clarificar y construir un partido. Uno puede decir “no me gustan los partidos”, pero entonces deberá explicarnos cómo pretende desarrollar una política sistemática para ganar a las masas a la lucha contra el capitalismo, y para hacer frente a su bancarrota. No te gustarán los partidos ¿Pero cómo le vas a dar un carácter sistemático a una lucha? Hay gente a la que no le gusta las computadoras, pero hasta el más anciano termina aprendiendo como manejar una computadora, porque no hay otra variante.

Esta es la caracterización que tiene el Partido Obrero de esta experiencia electoral. De aquí en más atravesaremos una contradicción: el gobierno que ganó con el 54% marcha en forma acelerada a una crisis política. Ya nos quiere meter un tarifazo de los servicios públicos del orden del 300%. Están cayendo los precios de las exportaciones y están saliendo capitales. Lo que se llama una tormenta perfecta; entramos en un período muy importante de lucha.

Señalé en la televisión que en los últimos 15 días tuvimos 10 elecciones sindicales, aproximadamente, donde ganaron compañeros de algún modo vinculados al Frente de Izquierda. En la imprenta del diario Clarín, una lista encabezada por un compañero muy reconocido derrotó a una alianza ultra peculiar entre la patronal de Clarín y los kirchneristas de Moyano, que sin embargo se pelean por la Ley de medios todos los días –una lucha que quizás llegue a su pico en las próximas semanas, cuando el gobierno intervenga la empresa de Clarín y La Nación, Papel Prensa. Estos ‘enemigos mortales’ hicieron frente único contra nosotros en Clarín, y les ganamos.

Es decir esta campaña nos sirvió para politizar por lo menos a un sector de la población porque entre los obreros sucedió algo que hoy lo vi en un libro sobre el Partido Comunista en Uruguay, escrito por un individuo que estudia en Jerusalén. Él cuenta en una parte que en la década del ’30 el Partido Comunista ganaba las elecciones sindicales, pero los obreros que votaban a comunistas en los sindicatos no los votaban en las elecciones generales, lo hacían por los partidos patronales. Esto ya no ocurre hoy. En Argentina empieza a darse el fenómeno de que los trabajadores que nos votaron en las elecciones generales, o que se interesaron por nuestros planteos, se han ido acercando a los núcleos fabriles vinculados al Frente de Izquierda, favoreciendo victorias contra la burocracia sindical.

Ahora, claro, como Frente tenemos estas contradicciones. El esfuerzo que pone el PO para explicar todo esto apunta a refutar el enfoque estrecho de la situación política que es sindicalero en el enfoque de la lucha y sectario en las conclusiones políticas que derivan de la bancarrota capitalista y política mundial, por un lado, y de la relación de esta bancarrota con las masas y las organizaciones de las masas, por el otro. Nosotros hemos hecho una campaña electoral revolucionaria – de ningún modo electorera. ¿Qué tiene de electorero decir que frente a la crisis energética hay que nacionalizar sin indemnización y bajo control obrero las empresas privatizadas y las petroleras y meterlo en un spot de 15 segundos para que a nadie se le escape? No fue una versión clandestina de nuestro programa: figuraba en el horario ‘top’ de la televisión de la campaña electoral. Discutimos planteos semejantes en los medios, con los representantes de la burguesía. En La Nación del lunes, su principal columnista, Carlos Pagni, dice que las acciones del gobierno (tarifazo, en especial) “favorecen a Altamira”. Tampoco hay que exagerar, solamente sacamos 660.000 votos, no estamos todavía para asustar a nadie. La implicancia es sin embargo clara.

Bueno creo es una experiencia política importante que tenemos que profundizar. La centralidad de la bancarrota capitalista fuerza a todos los sectores explotados a replantear la tarea de la revolución socialista internacional.

Bueno, muchísimas gracias.

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Argentina: Un día de luto para los Derechos Humanos

Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Con la sanción de la reforma al Código Penal por la Cámara de Senadores, los Derechos Humanos pasaron al olvido y nos enfrentamos a una cruda realidad: para el Gobierno Nacional somos todas y todos terroristas. Olvidaron su universalidad para poder gobernar desde la criminalización de la protesta. Del discurso pasaron a la acción, la que estará en manos de los Jueces Federales hasta que las y los luchadores populares puedan demostrar que están ejerciendo el derecho constitucional de peticionar a las autoridades.

Hoy es un día de luto para esta categoría de derechos. Se olvidaron de los 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos, por las migajas del G20. Seguramente, afirmarán que estamos insertos en el mundo. ¿De cuál? ¿De aquél que respeta los derechos esenciales del hombre o del que pretende el imperialismo a través del GAFI?.
Sin dudas, es un precio muy alto para esa inserción política y económica que pregonan. Para el "Gobierno de los Derechos Humanos" bastan los buenos negocios. Barrick Gold, Monsanto, Cargill y el resto de las transnacionales agradecidas porque van a poder denunciar y encarcelar a quienes se opongan a sus designios. También lo estarán aquellos gobernadores provinciales, cuyos lazos con la megaminería, el desmonte y los agrotóxicos son evidentes. Habrá fiesta y brindis entre Gioja, Beder Herrera e Insfrán, entre otros.
Y hasta Macri deberá agradecer este gran favor que le dieron el Poder Ejecutivo Nacional y el Congreso de la Nación. Ahora, podrá denunciar y encarcelar a gusto a los docentes, médicos y enfermeros de la Ciudad ante una Justicia Federal que no dudará en obedecer este mandato legislativo.
Cristina Fernández de Kirchner decidió darle la mano a la derecha. Le guste o no al kirchnerismo, y por más garantías que pretendan dar acerca de la inaplicabilidad de la reforma con respecto a la protesta social, decidió destruir el paradigma ensalzado en el 2003 y proclamado en sus discursos hasta el infinito.
Lo más grave fue que tampoco se quiso escuchar a las voces que, desde su entorno más cercano, les objetaron la ambigüedad de la definición de "aterrorizar a la población" y la alta posibilidad que esta norma sea utilizada para criminalizar la protesta social. Y no fue una o uno solo. Horacio Verbitsky y Mempo Giardinelli, desde el periodismo; Abuelas de Plaza de Mayo y el CELS, desde los organismos de Derechos Humanos, y hasta el mismo Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz, se pronunciaron en este sentido. Podríamos afirmar que no quisieron escuchar, no quieren debatir... Porque una reforma de esta naturaleza requería la intervención de todas y todos aquellos que estamos vinculados a la defensa de los Derechos Humanos.
Desde lo jurídico, el Dr. Eugenio Zaffaroni, Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, calificó de "disparate" lo que acaban de aprobar los Senadores de la Nación y señaló claramente que es una extorsión del GAFI a nuestro país.
Pero la Presidenta de la Nación también decidió darle la mano al imperialismo. Olvidó, como bien señaló el jurista supremo, que el organismo solicitante no puede imponer sanciones económicas. Pero prefirió, esta vez, escuchar a Obama antes que escuchar a quienes están a su lado y a los que no coincidimos con sus políticas para advertirle que se estaba dando un peligroso paso que afectará a miles de luchadores por sus derechos.
Ahora está prohibido reclamar, denunciar y manifestarse. No habra protestódromo posible. Y es posible que los fantasmas de 2001, más temprano que tarde, vuelvan a aparecer. La coyuntura que atraviesan los sectores sociales que todavía no han sido incluídos, llevará a movilizaciones significativas en los próximos meses. De igual modo, debido a la previsible puja salarial para el año próximo, resulta previsible que habrá medidas de fuerza en el caso de no llegarse a un acuerdo en eventuales paritarias; más aún, con la definición oficial de poner un techo a los incrementos salariales.
Ni siquiera los estudiantes universitarios, terciarios o secundarios podrán esquivar ser criminalizados. Todavía está fresco el recuerdo del juicio a Jésica Calcagno, Patricio del Corro y Juan Oribe, estudiantes de la UBA que fueran denunciados por participar de una marcha en apoyo a las y los trabajadores de Kraft - Foods Argentina (ex - Terrabusi) en 2009. Lo mismo ocurre con el famoso memorándum por el cual se ordenaba la confección de listados de las y los estudiantes secundarios que tomaban los colegios en reclamo por las deficiencias edilicias en la Ciudad.
Los Vecinos Autoconvocados de Famatina y las Asambleas Ciudadanas Riojanas tendrán otro motivo más para preocuparse. Entre la confección de listas negras y la sanción de esta ley, cabe la posibilidad de una posible acción judicial tendiente a disolver el movimiento ambientalista en contra de la megaminería.
Una vez más, el poder estatal intenta avasallar los derechos de la ciudadanía. Y cuando el Estado los avasalla impunemente, nos encontramos ante una efectiva violación de los Derechos Humanos.
Nos encontramos ante la necesidad de una lucha sistemática. Ya no valen las cartas a las y los legisladores o al mismo Poder Ejecutivo. Ya que todas y todos somos terroristas, habrá que salir a la calle para que las voces de repudio contra esta ley sean escuchadas antes que sea tarde. Antes que otros más de 4.000 luchadores populares sean encarcelados por dos o más años, justo cuando se producirá la renovación legislativa en el 2013.
Y urge movilizarse a pesar de estas fechas tan especiales. Tal vez sea el antídoto necesario para que el kirchnerismo sienta que el colchón electoral del 54 % pueda diluírse demasiado pronto y se vea obligado a desistir de este verdadero despropósito, del mamarracho jurídico que acaban de sancionar y que pronto promulgarán.

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Argentina: ¿Es necesaria la ley antiterrorista?

Adolfo Pérez Esquivel

El gobierno apura la sanción de leyes después de volver a asumir un nuevo mandato. La urgencia con que aprobó la ley anti-terrorista y anti- democrática tiene que ver con las imposiciones de los Estados Unidos y el GAFI para asegurar sus inversiones financieras y el control de los movimientos sociales, indígenas, campesinos, trabajadores y estudiantiles.

El proyecto de ley adolece de claridad y puede ser usado para impedir los reclamos sociales. Me parece semejante a las leyes de impunidad durante el gobierno de Alfonsín, de “punto final y obediencia debida” que votaron los legisladores sin pestañear.

Hoy volvemos a los mismos vicios y con un gobierno con mayoría absoluta parlamentaria que van a votar con “obediencia ciega”.

En el proyecto de ley no se dice una palabra sobre el “terrorismo económico”.

No clarifica quien o quienes son terroristas, cuales son los parámetros para determinar los que atentan contra la seguridad del pueblo.

Si se aprueba la ley, pueden ser acusados los indígenas que luchan por su derecho a sus territorios. Los obreros cuando reclamen sus derechos laborales, es decir es una ley que viola los derechos humanos de la persona y los pueblos.

La pregunta fundamental es ¿por qué tanto apuro sin consultar a las organizaciones sociales y a juristas para evaluar la conveniencia de esta ley más anti-terrorista?

Se han sancionado tres leyes antiterroristas, ¿hasta cuando?

El país vivió actos terroristas de diversos tipos, terrorismo de Estado, las dictaduras militares; los graves ataques terroristas a la AMIA y a la Embajada de Israel, el terrorismo económico del 2001 y 2002, que postraron y saquearon el país con total impunidad.

Creemos que, más que aprobar leyes antidemocráticas, es necesario aplicar las leyes vigentes, fortalecer la seguridad de la población y capacitar adecuadamente a las fuerzas de seguridad y su formación, como disponer del equipamiento necesario.

En síntesis, generar medidas preventivas y no aplicar medidas represivas.

Hay una tendencia cada vez mayor, incluso en países como Estados Unidos y Europa de ir restringiendo los derechos civiles y aplicando el control social y punitivo.

Los mecanismos impuestos son el miedo; en nombre de la seguridad se restringe la seguridad ciudadana. Es necesario estar alerta frente al avasallamiento de la libertad de los pueblos y que no nos arrastren a los totalitarismos.

Adolfo Pérez Esquivel. Premio Nobel de la Paz.

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