viernes, 27 de enero de 2012

El Tipnis, un conflicto en el tiempo

Héctor Miranda (PL)

La marcha del Consejo Indígena del Sur (Conisur), en reclamo de una carretera que una los departamentos de Beni y Cochabamba, está a las puertas de la capital, sin embargo, la solución del conflicto parece cada vez más lejos.

Unos cuatro mil participantes protagonizan la caminata de protesta, cifra que debe aumentar antes de alcanzar la Plaza Murillo, en la cual está ubicado el Palacio Quemado, sede del Ejecutivo.

Las voces de apoyo a la causa también han crecido en la medida en que la caravana avanza hacia La Paz.

No obstante, en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis) no todos secundan la iniciativa.

Para los integrantes del Conisur, el segundo tramo de la carretera que uniría Villa Tunari con San Ignacio de Moxos es una necesidad impostergable porque ayudaría a mejorar el acceso a los servicios de salud, educación y comercio.

En la región, miles de personas mueren cada año por enfermedades curables pues llegar al médico más cercano demora a veces días y hasta semanas, casi siempre por caminos fluviales en los cuales el enfermo encuentra la muerte.

La enseñanza arrastra el atraso de siglos de marginación y la venta y compra de productos allende al referido Parque Nacional se convierte en la mayoría de las ocasiones en una tarea en extremo complicada.

Es por eso que la Conisur se aferra a sus propósitos de: llegar a la capital, reunirse con el presidente del país, Evo Morales, y pedirle la abrogación de la llamada Ley Corta 180.

El referido dictamen fue aprobado en octubre pasado, luego de que una marcha de la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (Cidob) alcanzara La Paz, se reuniera con el mandatario, tras escaramuzas con la policía, y consiguiera declarar la intangibilidad del Tipnis.

Los del Conisur, que también tienen como objetivo encontrarse con el Jefe de Estado, pero para pedirle justamente lo contrario, lograron sumar a su caminata a representantes de la mayoría de las comunidades del Tipnis, pero eso no bastará para conseguir la derogación de la llamada Ley Corta.

Para el mandatario, la demanda del Conisur es justa y en más de una oportunidad manifestó sus simpatías por la nueva marcha, sobre todo porque, según comentó en más de una oportunidad, la primera estuvo permeada por intereses políticos y manipulada desde fuera.

Según Morales, Organizaciones No Gubernamentales con intereses en el Tipnis alimentaron la primera de las marchas, que recibió apoyo logístico importante de sectores de la oposición y hasta contó con la asesoría de la embajada de Estados Unidos en esta capital.

Morales criticó la influencia de la sede diplomática estadounidense, la cual se mantuvo en contacto estrecho con los marchistas, cuyos líderes pretendían, entre otras cosas, la renuncia del mandatario, del vicepresidente y el canciller, además de otros puestos políticos importantes.

El presidente aseguró en más de una ocasión que desde antes de llegar a La Paz ya se habían repartido la Presidencia, la Vicepresidencia, la Cancillería y hasta algunas de las embajadas más importantes.

Sin embargo, la caminata del Conisur, integrada solo por habitantes de la región del Tipnis, impidió desde el primer momento que sus propósitos se contaminaran al negarle el ingreso a todo aquel que no tuviera sus raíces en la zona.

Las muestras de apoyo, sin embargo, llegaron una tras otra y a su paso por las diferentes localidades y ciudades, el pueblo y hasta las alcaldías y gobernaciones les brindaron todo su respaldo, comida, agua, y ropa para protegerse del frío y la lluvia.

En sus planes está alcanzar La Paz el 30 de enero, una fecha para la cual esperan recibir respuesta del Legislativo que envió una subcomisión a su encuentro hace un par de semanas a fin de escuchar las proposiciones. Entonces, los marchistas del Conisur argumentaron que solo pretendían la abrogación de la Ley Corta, con lo cual se terminaría la carretera, y un plan integral de desarrollo para el Tipnis.

Desde entonces, una comisión mixta del Legislativo estudia la propuesta en espera de llevarla al pleno de la Asamblea.

Por otra parte, el mandatario aseguró varias veces en los últimos días que el asunto de la carretera debe ser cuestión de los habitantes del Tipnis, los exhortó a ponerse de acuerdo, y llamó a los líderes a explicar en cada comunidad la verdad sobre el conflicto.

Morales aseguró que el presupuesto para la vía estaba asegurado, pero los líderes de la Cidob no pretenden aflojar en sus pretensiones y aseguran que si se abroga la Ley Corta y se autoriza la carretera, volverán a marchar hacia La Paz.

Para el analista político Hugo Moldiz, la disputa por la vía en el Tipnis ha acrecentado la tensión interna en el país, porque han convergido dos miradas distintas sobre un mismo tema, y este demasiado sensible.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Moldiz advirtió que es un conflicto entre los pueblos indígenas de las tierras bajas, el cual se puede convertir en el cuento de nunca acabar.

"La peor salida, por el momento, sería modificar la Ley Corta, porque generaría otra marcha de la Cidob y calentaría aún más el proceso", aseguró, en tanto admitió: "lo ideal sería una consulta popular, que ya no sería previa, como debió hacerse desde antes de la primera marcha".

Para Moldiz, la consulta es un mecanismo democrático, el mejor para llegar a un acuerdo, pero no debe hacerse a nivel nacional, incluso ni de los departamentos de Beni y Cochabamba, en los cuales está el Tipnis, sino solo a nivel de las comunidades indígenas de la región.

De cualquier manera, otros analistas del conflicto aseguran que la solución final puede demorar muchos meses, incluso hasta años, porque si bien los del Conisur llevan la razón y parecen mayoría, también los de la Cidob tienen respaldo.

Pedro Calderón, secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (Cscib), apoya a los marchistas del Conisur y descarta que sea una movilización de cocaleros, como han querido hacer ver los detractores de la vía que debe unir a Villa Tunari con San Ignacio de Moxos.

"Queremos desmentir ante la opinión pública que la marcha de los hermanos del Conisur es una marcha cocalera, de colonizadores, o que es organizada por el Gobierno. Eso no es así. Y nosotros vamos a apoyar a nuestros hermanos indígenas, quienes están marchando con sacrificio", aseguró Calderón.

Para Calderón, los indígenas del Conisur solo demandan la atención a sus derechos, un motivo por el cual pidió al pueblo de La Paz que los reciba como se merecen, cuando lleguen a esta capital el próximo 30 de enero.

El pueblo de La Paz debe comprender el verdadero carácter de la marcha, el sacrificio de los marchistas, comentó el líder sindical, quien exhortó al presidente Evo Morales y a la Asamblea Plurinacional a atender su reclamo.

Según el líder sindical, el apoyo que recibió la marcha de los indígenas de tierras bajas, liderados por la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (Cidob) tuvo mucho que ver con la curiosidad.

"La gente les apoyó sin conocer el tema, sin conocer la verdad, no era legítima, porque han participado los resentidos, las Organizaciones No Gubernamentales, una parte del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), que siempre han sido aliados de la derecha", sustentó.

Adolfo Chávez, líder de la Cidob, cree que los marchistas del Conisur han sido engañados, asegura que puede probarlo, en tanto advierte que está de acuerdo "con carreteras comunales, pero no con carreteras transnacionales".

Con esa polarización de opiniones, es poco probable que el conflicto del Tipnis encuentre una solución rápida, por más que el Gobierno insista en que deben ser los propios indígenas quienes deben encontrarla.

Por ahora, la marcha del Conisur llegará a La Paz, pero se hablará del Tipnis durante mucho tiempo más.

Héctor Miranda es Corresponsal jefe de Prensa Latina en Bolivia.

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