martes, 10 de enero de 2012

Entrevista a Oskar Lafontaine: “Quiero seguir al pie del cañón”

SINPERMISO
Antes del cambio de año, Peter Heimann entrevistó para el Sächsische Zeitung a Oskar Lafontaine sobre la crisis financiera y la situación de La Izquierda.

Señor Lafontaine, como ministro de Finanzas fue tachado como “el hombre más peligroso de Europa”. Hoy son moneda corriente algunas de sus propuestas de entonces. ¿Vale aquí el dicho de que a los pioneros los castiga la política?
Es una manera de verlo. Pero mucho más importante que mi propios sentimientos al respecto es que para los mercados financieros de cualquier parte del mundo sigue valiendo otro dicho: a quien llega demasiado tarde le castiga la vida. La regulación de la industria financiera en los años 1998 y 1999 hubiera podido evitar inmensos daños. Por desgracia los gobiernos europeos no estaban dispuestos. Y hoy todos los estados se encuentran bajo la dictadura de los mercados financieros.
¿Sobrevivirá el euro?
Si los gobiernos de Europa no modifican fundamentalmente su política, el euro no sobrevivirá. El sistema del euro está construido sobre bases falsas. No se puede tener una moneda común sin una política económica, financiera y social común. En los últimos años se le prestó sobre todo demasiada poca atención a la coordinación de las políticas salariales, lo que condujo a que en algunos países los salarios crecieran mucho y en Alemania demasiado poco. En Alemania el dumping salarial ha llevado a que Alemania venda más mercancías a algunos países de las que ella importa de estos países. Por ese motivo hubieron de endeudarse: para pagar por las mercancías alemanas.
Pero los salarios en Alemania no son responsables de la deuda de Grecia.
Lo son. La relación es muy sencilla. Cuando dos países comercian el uno con el otro, y un país vende al otro muchas más mercancías que éste al primero, el país que vende menos mercancías sólo puede endeudarse. De lo contrario no puede pagar las exportaciones del otro país, en este caso las exportaciones de Alemania. Naturalmente, la política griega contribuyó considerablemente al endeudamiento del estado con la concesión de crédito a la ligera.
Incluso así, muchos países han vivido, por otros motivos, por encima de sus posibilidades.
La frase “vivir por encima de nuestras posibilidades” tiene que explicarse. Los pensionistas, los trabajadores y los socialmente necesitados no han vivido por encima de sus posibilidades. Por encima de sus posibilidades han vivido todos los maníacos de la industria financiera que han hecho sus negocios especulativos y se han embolsado pingües beneficios. Por encima de sus posibilidades han vivido las élites políticas, como las que, en Grecia, son responsables de un gasto militar fuera de todo sentido común, bajo cualquier punto de vista. Y por encima de sus posibilidades han vivido también países que han importado a lo grande sin al mismo tiempo haber podido exportar en esa misma medida su propia producción.
¿Tiene algún sentido rescatar al euro? Y si lo tiene, ¿cómo hacerlo?
El euro ha puesto a Europa en un brete. Yo estoy a favor de que la unificación europea progrese, y en consecuencia, de que se rescate al euro. No hay ninguna vía ideal. El Banco Central Europeo tiene que conceder créditos directamente a los estados que lo necesitan urgentemente. Así se pondría fin de un plumazo a la presión de los mercados financieros y de las agencias de calificación.
Pero eso sería introducir los eurobonos por la puerta trasera.
No del todo, porque también se comerciaría con eurobonos en los mercados financieros. Los eurobonos por la puerta trasera los tenemos desde hace tiempo: el Banco Central Europeo apoya en no poca medida al sistema del euro y vende bonos del estado.
¿Qué tipo de medidas serían necesarias en los estados europeos?
En el caso de Grecia un recorte radical del gasto militar. La total falta de credibilidad de la política alemana puede reconocerse en el hecho de que Grecia es el mayor importador de armas alemanas. Europa debe introducir un impuesto a las grandes fortunas, esto es, tasar a los ricos. Lo que la política y la opinión pública deben aprender de una vez por todas es que la verdadera carga del estado es sobre todo la fortuna de los ricos. Los millonarios en Alemania tienen más dinero que deuda tiene la República Federal. Los millonarios europeos tienen diez billones de dólares invertidos en riqueza financiera, mientras que los estados europeos tienen, en conjunto, diez billones de euros.
¿Y cuánto le cuesta el rescate del euro al ciudadano común?
La decisión es muy simple. O se toma el dinero de los ricos o se lo toma de los trabajadores y los necesitados socialmente. Es esta última vía la que Merkel quiere imponer en Europa, porque ella, como el resto de estados europeos, no se atreven a tocar el dinero de los ricos. En las últimas décadas hemos tenido una política por la cual los ricos se han hecho cada vez más ricos y los trabajadores y pensionistas relativamente cada vez más pobres. Hay que poner fin de una vez por todas a esta política.
¿Ve en el 2013 la oportunidad de que La Izquierda participe en el gobierno federal? ¿O apuesta por la oposición?
La Izquierda quiere modificar el estado de las cosas en interés y para el uso de quienes han sido los perdedores en las últimas décadas. Éstos son los trabajadores, pensionistas y los socialmente necesitados. Si los socialdemócratas y los verdes están preparados para un nuevo comienzo político, y esta nueva orientación programática se la toman en serio, entonces es posible un trabajo conjunto. El SPD y Los Verdes desregularon los mercados financieros y son también responsables del catastrófico endeudamiento, como consecuencia de que la crisis bancaria se haya extendido a los estados. La otra condición sería que Alemania no participase en más guerras de intervención, esto es, en guerras para asegurarse los mercados de materias primas y mercancías.
¿Está usted mismo lo suficientemente en forma como para contribuir cada vez más a este resultado en el plano federal?
En los últimos meses me he involucrado más en el plano federal. Y quiero seguir al pie del cañón. Pero eso no significa que especule con cuestiones personales o de dirección, sean cuales sean. Tenemos dos presidentes electos, y un partido de izquierdas debe de tener un código de honor por el cual los presidentes electos son apoyados por los demás, solidariamente, en su trabajo.
Sin embargo el próximo mes de julio debe elegirse una nueva dirección para el partido. Algunos de sus compañeros quieren llevar a cabo entre los militantes unas elecciones primarias. ¿Qué tiene usted en contra?
Nada. Yo mismo propuse para nuestro programa introducir la posibilidad de consultas vinculantes a los militantes para cuestiones relacionadas con la dirección política. Las consultas que no son vinculantes son más bien problemáticas, porque los militantes quieren decidir, pero su decisión no es vinculante. La normativa del partido prescribe por el momento que la presidencia sea elegida por los delegados en un congreso. Más allá de eso, las cuestiones personales en una consulta se tornan problemáticas, porque mientras tanto no se ha agotado el período de ejercicio de la presidencia electa. Ésta es la diferencia con las anteriores consultas del SPD. El presidente [Björn] Engholm dimitió antes de la consulta. Hoy La Izquierda tiene una presidencia electa. Por respeto a su trabajo no debería celebrarse, al menos así lo creo yo, ninguna consulta durante su mandato.
Su compañero Dietmar Bartsch, antiguo coordinador federal de La Izquierda, ha anunciado su candidatura a la presidencia del partido. Su relación con él es tensa. ¿Han hablado y resuelto ya sus problemas?
Conversamos con normalidad. Pero he dejado claro aquí, en la dirección del Sarre, que un presidente tiene que contar con el apoyo del congreso. Si quiere llevar a cabo su política ha de asegurarse el apoyo del congreso. Por este motivo he aconsejado que todos los militantes que quieran presentar su candidatura lo hagan en el Congreso federal del partido.
El partido, a escala federal, según su opinión en el último año y medio no se ha actuado como debiera. ¿Qué debe cambiar?
No tenemos que ocuparnos con temas secundarios que no interesan a nuestros votantes. Y no tenemos que dejarnos atrapar en discusiones personales que no terminan nunca. Eso sólo nos distrae de que somos el único partido que tiene una respuesta clara y firme a la crisis financiera.
Oskar Lafontaine fue Presidente del partido de La Izquierda entre 2007 y 2010.
Traducción: Àngel Ferrero

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