miércoles, 4 de enero de 2012

Hola “Mario” ¿Como estas?

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

Querido Mario, el correo de Eduardo Tavani en el que me informaba tu partida, me llenó de angustia y de tristeza.

El 2012 comenzaba con una muy mala noticia.

El 2011 había sido un año de pérdidas valiosas; David Viñas, León Rozichtner el “Goyo” Flores y ahora, a sólo tres días de iniciado este, vos.

Recuerdo que nos conocimos en el año 1967 en la ciudad de Tucumán en un encuentro de abogados de la C. G. T. de los Argentinos que organizara, un amigo común, Luis Cerruti Costa.

Eras el abogado de confianza de Raymundo Ongaro, el dirigente gráfico que lideraba, junto a Jorge Di Pasquale y Agustín Tosco, la Central de Trabajadores que se había constituido en la principal oposición de la dictadura militar.

Me impresionaron tus conocimientos y la decisión de poner estos al servicio de los trabajadores.

Además de ser un excelente abogado laboralista, defendías a los presos políticos y a las víctimas de la represión dictatorial; aún no coincidiendo con su accionar.

Fuistes uno de los fundadores de la histórica “Gremial de Abogados”.

Vivías austeramente y con muchos sacrificios, ya que entendías que las “defensas” no se debían cobrar, discrepando con otros colegas.

Nos vimos en muchas oportunidades, en esos años intensos y vertiginosos.

En marzo de 1970 organizamos en Paraná el Congreso de la C. G. T. de los Argentinos. Llegaste a mi ciudad con Miguel Zabala Rodríguez -el “colorado”-, que fuera asesinado por un grupo de tareas de la ESMA en 1976.

Te oponías al planteo de algunos sectores sindicales que pretendían marchar hacia la unidad con la burocracia encabezada por Augusto Vandor, y cuestionabas el “macartismo” de estos.

En abril, al ser detenido e incomunicado en aquella mi ciudad, mi madre te llamó por teléfono e inmediatamente interpusiste un habeas corpus para evitar que fuera torturado, como era habitual, en las dependencias de Coordinación Federal, a donde había sido trasladado.

Luego de diez días de incomunicación la primera persona que ví al llegar a la vieja cárcel de Caseros, fue a vos, que con gran sentido del humor me preguntaste ¿como te trataron los muchachos de la Federal?.

Durante los meses que duró la detención, no dejaste de venir a la visita, pese a que no tenías vehículo y a que esta te hacía perder un tiempo valioso.

Sin duda que eras un amigazo, cariñoso, y querible.

En una coincidencia insólita fuiste testigo de un operativo que me privó de un hermano.

Vos vivías, con tu compañera y tu pequeña hija, en un edificio de departamentos en la calle Canning -hoy Scalabrini Ortiz- donde fue secuestrado-desaparecido, el compañero de Susana -mi hermana- Luis Enrique Pujals.

Valientemente, te ofreciste para atestiguar y contaste lo que habías visto en una nota que hiciera Miguel Bonasso en el Diario “La Opinión”, como parte de la campaña por la aparición con vida de Luis.

Sentí, como vos el dolor que nos produjo el secuestro y desaparición de Néstor Martins al que había conocido en la “Leonera” de Tribunales cuándo presentaste la querella criminal que le iniciamos al siniestro Coronel Dotti, conjuntamente con Francisco Santucho y Oscar Valderrama, con los que compartía la prisión.

Este hecho preanunciaba el comienzo del Terrorismo de Estado.

El 25 de mayo de aquél año 1973, nos encontramos en La Plaza de Mayo y nos trasladamos a la cárcel de Devoto donde tenías varios de tus defendidos.

La alegría duró poco. Ezeiza y un “General en su laberinto”, interrumpió la “primavera”, y nos sumergió en la oscuridad.

Al pasar a la clandestinidad decidí que no nos viéramos para no ponerte en una situación de riesgo.

Vos te opusiste, ya que nuestros encuentros me trasmitían una mirada diferente y enriquecedora de la realidad, que era la tuya.

Luego del exilio, y ya avanzado el año 1984, cuándo pensaba regresar al país me encontré con que tenía varias causas abiertas, con imputaciones de todo tipo.

Te llamé desde Managua y por supuesto te presentaste en los procesos, junto con Jaime, Montoro y lograste el sobreseimiento, en todos ellos.

Cuándo llegué a Ezeiza me esperabas en el aeropuerto junto a mis hijos.

Años más tarde me convocaste para que te acompañara en el equipo de docentes que dictaba la cátedra de Derecho a la Información en la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA, de la que vos eras el titular.

Era sorprendente como interactuabas con los jóvenes alumnos.

Ya en la Justicia, como Juez, seguiste siendo fiel a tu postura de defensa de los derechos humanos.

Al aplicar el Pacto de San José de Costa Rica -la Convención Americana de Derechos Humanos- a un detenido, un periodista, “seudo progresista”, inició una campaña en tu contra, que por supuesto no hizo mella en la consideración de quiénes conocíamos tu honorabilidad y tu trayectoria.

Sentiremos tu ausencia, pero, como diría el poeta, “viviste por la alegría, que nunca tu nombre sea unido a la palabra tristeza”.

Mario Hugo Landaburu, un abogado que creía en la Justicia con mayúscula, falleció el 3 de enero de este año, en la ciudad de Buenos Aires. .

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex Director del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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