viernes, 20 de enero de 2012

Un viaje hacia las utopías revolucionarias (XVIII): El enviado

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

La “París del Caribe” como había bautizado el poeta español Federico García Lorca a la ciudad de La Habana, recobraba su ritmo normal en aquél enero de 1963, luego de los festejos del 4º aniversario que había ratificado el apoyo popular con el que contaba el Gobierno Revolucionario.

Los invitados extranjeros y, nosotros, participamos de otros actos que formaban parte del programa de actividades entre los que estuvo el lanzamiento de una carrera de “proto médicos”, imprescindible para superar la falta de profesionales de la salud.

Una gran parte de ellos habían abandonado el país en razón del triunfo de la Revolución.

Los “protomédicos” harían un curso intensivo de tres años, durante los cuáles además de los conocimientos teóricos estarían residiendo en diferentes hospitales ubicados en las ciudades y en el área rural, en los que prestarían el servicio en la especialidad elegida, bajo la supervisión de un docente.

El acto inaugural estuvo presidido por nuestro compatriota, el Comandante Ernesto “Che” Guevara quién destacó los desafíos que debía enfrentar la Revolución para elevar la expectativa de vida de los cubanos y, al mismo tiempo, erradicar enfermedades endémicas como la tuberculosis, la poliomelitis, que afectaba fundamentalmente, a la población infantil y las diferentes variantes de la meningitis.

Contemporáneamente nosotros seguimos con nuestras actividades.

Por la mañana y parte de la tarde en los cursos programados y en la noche reuniones en el departamento de Alicia Eguren y John William Cooke en las que íbamos perfilando las formas organizativas que se daría la corriente revolucionaria en el seno del peronismo.

En esos días John recibió un llamado de Madrid. El general le hacía saber que enviaría una persona de su confianza para motorizar el ofrecimiento de ayuda económica formulado por el Gobierno cubano trasmitido por el “Bebe”.

Cuándo supimos el nombre del enviado, se aumentó nuestro desengaño y estupor.

No sólo que no lo designaba a John, sino que además nombraba a un personaje con el que teníamos notorias diferencias.

Efectivamente, Héctor “el Pájaro” Villalón -el enviado- había militado en la extrema derecha peronista, integrando las huestes de la llamada Alianza Libertadora Nacionalista que lideraba Guillermo Patricio Kelly.

Luego del golpe contrarrevolucionario del 16 de setiembre de 1955 y de que fuera reducida a cañonazos por los militares golpistas la sede de dicha organización, huyó a Brasil donde organizó una empresa exportadora e importadora, iniciando, de esta forma sus actividades como “hombre de negocios”.

Con las ganancias que obtenía al mismo tiempo que iba acrecentando su fortuna personal financiaba grupos comando de la Resistencia Peronista, algunos de cuyos integrantes conformaban el contingente que había sido convocado por Cooke y que recibían entrenamiento en Cuba.

Con estos antecedentes la decisión del “Viejo Líder”, al mismo tiempo que indirectamente desautorizaba a Alicia y John como sus delegados ante los comandantes revolucionarios, implicaba la generación de un intermediario que no tenía adhesión alguna con el rumbo socialista que había adoptado la joven Revolución.

Alicia, mucho mas pasional que el Bebe, consideró que el “Viejo era un H. de P.” y que rebelaba, una vez más, su conducta pendular.

John, en cambio, entendió que no era el momento de plantear una ruptura con el General, por lo que solicitó una reunión con Fidel y el Che para hacerles saber la decisión que había adoptado aquél.

El encuentro fue complicado, ya que los líderes cubanos recelaban de Perón por sus conocidos contactos con dictadores latinoamericanos, incluido el derrocado Batista.

Sin embargo y como confiaban en nuestros amigos decidieron recibir al” mensajero” con todas las formalidades protocolares, alojándolo en la residencia en la que había estado alojado Ahmed Ben Bella, el presidente argelino en su reciente visita.

Como se desarrollaron luego los acontecimientos a la llegada de este extraño personaje, será el tema que abordaremos en nuestra próxima nota.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex Directo del Diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”.

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