miércoles, 8 de febrero de 2012

ALBA, modelo de integración

Néstor Núñez (AIN, especial para ARGENPRESS.info)
La XI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), celebrada a inicios de febrero en Caracas, ha marcado hito para esa agrupación, nacida en La Habana en 2004.

Realizada horas después de la celebración del aniversario 20 de la revuelta cívico militar de 1992, liderada por el propio Chávez y que marcó el despuntar del movimiento bolivariano, la conferencia del ALBA ha demostrado la madurez de esa agrupación, la cual incluso fue reconocida como modelo de integración de los pueblos por el foro de fuerzas sociales globales reunido recientemente en Porto Alegre, Brasil.

En Caracas el ALBA comenzó la hechura en grande del espacio económico que inserta novedosos proyectos de integración industrial a partir de la interacción de medios y fuerza de trabajo nacionales, junto a la concreción del programa financiero que materializa el uso del Sucre como moneda del colectivo, y establece el Banco del ALBA para enfrentar desde el terreno financiero la dependencia con respecto a los mercados cambiarios.

Trabajo que, según la solicitud al plenario del presidente cubano, Raúl Castro, necesita ejecutarse con raciocinio, inteligencia y estudios profundos, de manera de avanzar con paso seguro en la factibilidad de cada proyecto.

Conclusión que, añadió el mandatario, parte de la propia experiencia cubana, donde errores de cálculo y apreciaciones inexactas hicieron abortar más de un plan en desarrollo.

Por demás, la Cumbre de Caracas aprobó el detallado programa de apoyo a la nación haitiana, asolada por la ancestral explotación extranjera y por la cadena de recientes cataclismos naturales, y con la cual los pueblos del hemisferio están en deuda moral por constituir el primer país de esta región que logró, en bravo combate, su independencia del régimen colonial.

El ALBA reiteró su condena a las posiciones colonialistas de Londres con respecto al archipiélago de las Malvinas, territorio arrancado por la fuerza a Argentina en el siglo XIX; rechazo que, según el comunicado del grupo integracionista, estará acompañado de sanciones directas contra Gran Bretaña.

En cuanto a Cuba, los presentes en la capital venezolana se hicieron eco de la vigorosa intervención del presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien instó a los presentes a no hacerse presentes en la titulada Cumbre de las Américas, programada para realizarse en Colombia, si Washington y la burocracia de la Organización de Estados Americanos (OEA), insiste en no invitar a las autoridades de La Habana.

Correa y los restantes oradores plantearon que no puede hablarse más de reunión regional sin la asistencia de la mayor de las Antillas, y que el incondicional fin del bloqueo norteamericano a la Isla deberá estar presente en las discusiones de Colombia como injusticia de dimensiones colosales.

Para concretar estas acciones, el ALBA fijó una reunión extraordinaria en La Habana de la cual saldrán las medidas y acuerdos del bloque en torno a la convocatoria gringa y de su denominado más de una vez “ministerio de colonias”.

En consecuencia, vale reiterarlo, la Cumbre de Caracas confirma al ALBA como instrumento revolucionario, progresista, popular y de avanzada, que emerge como una alternativa tangible en un mundo donde los fantoches creados por la titulada economía de mercado se deshacen en medio de la crisis sin solución a la vista, y donde cada quien intenta salir a flote sin importarle un bledo aquellos que le rodean.

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