miércoles, 22 de febrero de 2012

Argentina. Libertad y democracia sindical: Un mapa sobre el sindicalismo de las últimas tres décadas

LA GACETA DE TUCUMÁN - ACTA

Desde la CTA Tucumán, su secretario general, Salvador Agliano, apela a democratizar el sindicalismo. Para ello, dice, es necesario profundizar la democracia y la libertad sindical para habilitar la elección directa de los dirigentes de las organizaciones de segundo y tercer grado con el voto libre y secreto de los trabajadores, propiciar una modificación de la Ley 23551 de Asociaciones Sindicales y acatar las recomendaciones de la OIT, tratados internacionales, las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia y cumplimentar lo que estipula el artículo 14bis de La Constitución Nacional.

En diálogo con LA GACETA, Agliano traza su propio mapa sobre el sindicalismo de las tres últimas décadas en la Argentina. Recuerda que en los ’90 Carlos Menem, para poner en marcha su proyecto privatizador, propició la ruptura de la CGT Azopardo que conducía Saúl Ubaldini. "De la mano de Luis Barrionuevo y los ’gordos’ conformaron la CGT San Martín, que acompañó el proceso neoliberal que provocó la devastación del Estado de Bienestar.

En el 2001 coexistían - por un lado, con algunas coincidencias- el MTA, sector crítico de la CGT, conducido por Hugo Moyano. y la CTA, nueva central sindical independiente liderada por Víctor De Gennaro. Como contracara y acompañando la gestión del gobierno, nuevamente ’los gordos’ tomaban esa posta para seguir respaldando el modelo encabezado por De la Rúa y Cavallo.

Actualmente, la CTA ratifica el rumbo fijado desde su constitución en 1992, propicia la unidad en acción para hacer frente al ajuste con la CGT de Moyano y con todos los sectores del campo popular, mientras ’los gordos’ siguen fieles a su postura oportunista", grafica Agliano

A continuación, transcribimos de manera completa las respuestas al cuestionario formulado por LA GACETA a Agliano y que no fueran publicadas integralmente en el tradicional matutino tucumano:

¿Se puede analizar la coyuntura del mapa gremial a la luz de experiencias como las de los años 60, del Ongarismo de la CGT de los Argentinos frente al Vandorismo?

Teniendo en cuenta el contexto y la etapa histórica acontecida en cuatro décadas, la impronta que le imprime Raymundo Ongaro a la lucha sindical al frente de la CGT de los Argentinos -donde además de importantes cuadros de la dirigencia sindical militaban figuras de la talla de Rodolfo Walsh, Pino Solanas, Horacio Verbitsky y Rogelio Garcia Lupo entre otros- se contrapone notablemente a la orientación de la entonces CGT Azopardo, que lideraba el dirigente metalúrgico Augusto Timoteo Vandor, quien llevó a cabo cuestionablemente como mínimo, una gestión condescendiente con la dictadura de Ongania. Considero que conceptualizar un paralelismo con la realidad gremial en la Argentina hoy, no resulta objetivo y daría lugar a una interpretación no aplicable en función del marco referencial socio-político actual. Si bien es cierto que la CTA se reconoce a sí misma como continuadora de una línea histórica dentro del movimiento obrero que incluye a la CGTA, los planes de Huerta Grande y La Falda, entre otros hitos.

¿Cuáles son a su criterio, los ejes de una democratización del sindicalismo?

Profundizar la democracia y la libertad sindical para habilitar la elección directa de los dirigentes de las organizaciones de segundo y tercer grado con el voto libre y secreto de los trabajadores, propiciar una modificación de la Ley 23551 de Asociaciones Sindicales, acatar las recomendaciones de la OIT, los tratados internacionales, las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia y cumplimentar lo que estipula el artículo 14bis de La Constitución Nacional. Por otra parte, resulta un principio innegociable la autonomía de la organización de los trabajadores respecto al poder gobernante, los partidos políticos y el sector patronal.

¿Qué diferencias podemos percibir entre el sindicalismo de esta década con el de la crisis del 2001 y la de los años 90, en lo que respecta a la acumulación de poder?

En los ‘90 el entonces presidente Carlos Menem para poner en marcha su proyecto privatizador propició la ruptura de la CGT Azpopardo que conducía Saúl Ubaldini y de la mano de Luis Barrionuevo y los “Gordos” conformaron la CGT San Martín cuyo primer secretario general fue el mercantil Guerino Andreoni. Ese sindicalismo acompañó y aplaudió el proceso neoliberal que provocó la devastación del Estado de Bienestar llevado a cabo por el menemismo. En el 2001 coexistían -por un lado- con algunas coincidencias el MTA sector crítico de la CGT, conducido por Hugo Moyano y la CTA, - una nueva central de trabajadores autónoma- liderada por Víctor De Gennaro. Como contracara y acompañando la gestión del gobierno, nuevamente “los Gordos” tomaban esa posta para seguir respaldando el modelo de entrega y sujeción a los organismos de crédito internacional encabezado por De la Rúa y Cavallo. Actualmente La CTA ratifica el rumbo de lucha fijado desde su constitución en 1992, propicia la unidad en acción para hacer frente al aju
ste con la CGT de Hugo Moyano y con todos los sectores del campo popular, mientras “los Gordos” siguen fieles a su postura oportunista. Sin lugar a dudas la acumulación de poder fue pendular y definitivamente asimétrica entre quienes lo buscamos en defensa de los trabajadores y aquellos dirigentes que claramente lo usaron y continúan en esa sintonía, para enriquecerse y consolidarse como empresarios y patrones de sus propios afiliados.

¿Es ésta una época de mucha afiliación gremial? ¿o no?

Definitivamente debo admitir que no se ha incrementado considerablemente la afiliación gremial y de no producirse los cambios inclusivos que plantea la CTA, continuará siendo una dura tarea. Hay más de 2500 organizaciones sindicales, incluida la CTA, que reclaman su personería gremial y el gobierno se niega a reconocerlas y más de un millar de organizaciones de nuevo tipo que el Ministerio de Trabajo no les concede la inscripción gremial. Sobre una masa crítica de más de 15.000.000 de trabajadores sólo una tercera parte está organizada sindicalmente y la restante, que crece paulatinamente, se encuentra dentro del marco informal, en condición de precarizados, tercerizados o subocupados. Lo que sí observamos en la CTA es la creciente participación de la mujer y la juventud en los procesos de militancia social y sindical a partir de la crisis de 2001.

¿Han cambiado los modos de militancia gremial?

En la medida que cambian las condiciones sociales, económicas y ecoambientales favoreciendo al capital concentrado, como en el caso de la minería contaminante a cielo abierto, hay un sindicalismo que se involucra con el reclamo social interactuando con distintas organizaciones del campo popular y lamentablemente subsisten aquellos que se recuestan sobre el poder del gobierno de turno o el capital concentrado, a espalda de los intereses de sus representados.

¿Qué factores diferencian a un gremialismo “negociador” o “blando” con un gremialismo “combativo”?

La diferencia está en los objetivos, cuando la negociación -que no es sinónimo de "blandura"- o la lucha no están direccionadas exclusivamente al servicio de los trabajadores, terminan siendo funcionales y cómplices del gobierno o el empresariado patronal.

¿Han cambiado las reivindicaciones gremiales?

Han cambiado en función de la profundización de los modelos capitalistas de exclusión que traen aparejados una descomposición de la masa crítica y un marcado deterioro del hombre en su condición de sujeto social primordial.

¿Cuáles son a su criterio, las fronteras para alianzas, auque más no sean circunstanciales, entre la CTA y la CGT de Moyano?

Cuando los objetivos (como describí anteriormente) son claros, no hay fronteras para la unidad en acción. Cuando se trata de luchar y movilizarse en defensa de los derechos de los trabajadores, la CTA va a estar siempre presente con todos aquellos sectores que actúen coherentemente en esa perspectiva.

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