miércoles, 22 de febrero de 2012

Argentina: Varias causas, aunque tardías e insuficientes, van revelando la trama

Irina Santesteban (LA ARENA)

A partir del caso Marita Verón en Tucumán, otras causas judiciales van develando el funcionamiento de las redes de prostitución y trata de personas en nuestro país.

El testimonio de la madre de la joven tucumana Marita Verón, en el juicio oral iniciado hace dos semanas por su desaparición y presunto secuestro por las redes de trata y prostitución, aunque esperado, fue conmocionante.

Susana Trimarco relató con lujo de detalles el calvario por el que ha pasado durante los casi 10 años transcurridos desde la desaparición de su hija, cuando comenzó a buscarla en un recorrido que la llevó a prostíbulos y wiskerías, rescatando a más de un centenar de jóvenes argentinas y de otros países, de las redes de prostitución, esclavitud sexual y trata de personas. Aunque no logró encontrar a su hija, Trimarco cree que Marita está viva y que los que la retienen la han llevado fuera del país.

Complicidades

El "quiebre" de una de las imputadas en el juicio, Daniela Milhein, reveló lo que ya se sabe pero nunca se acredita ni se condena: que en las redes de trata de personas hay tremendas complicidades de la policía, y de funcionarios políticos y judiciales. Además, destapó detalles de cómo estas redes "captan" a jóvenes en situación de vulnerabilidad social y, mediante engaños, finalmente las introducen en el mundo de la prostitución.

De los testimonios de este juicio va quedando claro también la falta de voluntad política, por parte del Estado, para la búsqueda de jóvenes desaparecidas, frente a la denuncia y reclamo de sus familiares. La complicidad de funcionarios policiales y judiciales, agravada si se trata de mujeres que ejercen la prostitución, también está presente en las declaraciones que se van sucediendo en el juicio oral.

Trimarco fue implacable en su testimonio y acusó al entonces gobernador justicialista Julio Miranda, y al primer fiscal que investigó la desaparición de Marita, Ernesto Baaclini. Dijo: "Como estúpida iba a la Casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí".

Otro caso

El caso Andrea López, la joven pampeana que desapareció el 10 de febrero de 2004, ha tomado un nuevo impulso luego de la declaración de su hijo, que tenía 5 años al momento de los hechos, y que hoy, con 13 años, declaró en la cámara Gesell. El niño manifestó que vio a su padre ahorcar a su madre con un rebenque, que después la introdujo en una bañera y que luego la acostó en la cama.

Purreta hoy está preso por otro delito (también por ejercer violencia contra otra pareja) y hace pocos días hizo declaraciones públicas insistiendo en su inocencia, reiterando su coartada: que ese día él se quedó dormido con su hijo y que "Andrea desapareció". Las palabras del niño desmienten absolutamente tales declaraciones.

Aunque el cuerpo de Andrea nunca se encuentre, la situación procesal de Purreta es muy complicada, pues el testimonio de su propio hijo, tomado por profesionales, mediante una metodología considerada la más adecuada judicialmente para lograr la declaración de menores de edad, frente a hechos traumáticos que han tenido que presenciar -la Cámara Gesell-, lo compromete de una manera prácticamente irrefutable.

Muestras

Los casos de Andrea López y Marita Verón, son una muestra del funcionamiento de las redes de prostitución y trata de personas, que actúan para proveer de mujeres a los locales nocturnos, wiskerías y cabarets que funcionan en varias provincias de nuestro país. Como afirma el fiscal de La Plata, Fernando Cartasegna, quien ha realizado decenas de allanamientos y clausurado prostíbulos en esa ciudad, la prostitución es una "gran negocio" que produce mucha ganancia con "mínimo costo". Sólo hace falta, dice este funcionario judicial, "una mujer y un colchón".

En un circuito mucho más exclusivo, la prostitución y la esclavitud sexual, así como también la trata de mujeres y jóvenes, también está presente en barrios elegantes de Buenos Aires y en la "concheta" Punta del Este, en la vecina Uruguay.

Testimonio

Recientemente, una mujer que trabajó varios años en estos locales VIP en Mar del Plata y Buenos Aires, hoy refugiada en la Cooperativa La Alameda frente a las amenazas de sus anteriores regenteadores, ha denunciado el accionar de quienes trabajan con la prostitución, la droga y la explotación de jóvenes, muchas de ellas inmigrantes indocumentadas, que son obligadas a prostituirse, luego de haber sido traídas a trabajar mediante engaños de sus lugares de origen.

En su denuncia, menciona con nombre y apellido a comisarios y agentes policiales de la Ciudad de Buenos Aires, así como a agentes de la SIDE, que frecuentan esos mal llamados "boliches" y que "nunca pagan" ni por la droga ni por las mujeres.

En Uruguay, en una causa que llevan la jueza Graciela Gatti y la fiscal Mónica Ferrero, se pidió a Interpol la captura internacional de Leandro Santos, acusado de ser partícipe de una red de prostitución VIP en Montevideo y Punta del Este. Santos es un empresario argentino, propietario de una conocida agencia de modelos que supuestamente introduciría a jóvenes deseosas de lucirse en las pasarelas, al sórdido mundo de la prostitución de lujo.

El "modus operandi" de esta red sería alquilar lujosas propiedades en distintas zonas de Punta del Este, como el balneario uruguayo Manantiales, donde bellas jóvenes aspirantes a modelos, se prostituirían a cambio de 3 mil dólares, en reuniones donde concurren famosos empresarios y hombres de la farándula. La causa se inició hace dos años a raíz de la denuncia de tres mujeres que tienen su identidad reservada.

Caso Martins

No es la primera vez que se mencionan a agentes de la SIDE como partícipes de este accionar, como la denuncia que Lorena Martins realizó contra su propio padre, el ex agente de ese organismo, Raúl Martins, quien también ha sido mencionado en el juicio de Marita Verón.

Según Lorena Martins, su padre posee siete prostíbulos en la Ciudad de Buenos Aires, más otros locales nocturnos que maneja en la provincia de Mendoza, que son regenteados por un primo suyo. Luego de varias denuncias relativas a estos locales, Trimarco viajó a Mendoza y luego expresó al diario digital Mendoza Online, que el nombre de Martins era constantemente mencionado como que tenía menores de edad trabajando como prostitutas en esos locales.

Siempre según la denuncia de su hija, Martins se aprovecharía de jóvenes pobres que buscan trabajo en Buenos Aires como camareras y luego las envía a México o a Mendoza, donde las obliga a prostituirse. Martins recibe a cambio, según consta en la denuncia, 1.000 pesos por cada chica.

Aunque ya ha pasado más de un mes y medio desde que Lorena hizo la denuncia contra su padre, explicando detalladamente los procedimientos de la banda mafiosa, ninguno de los boliches nocturnos señalados fueron allanados y ninguno de los involucrados tampoco fueron citados a declarar.

Incluso aportó agendas manuscritas por Martins, con nombres, celulares, direcciones, fechas de pago de sobornos, etc., también entregó documentación que acreditaría el pago de 10.000 dólares para la campaña electoral de Mauricio Macri y hasta un arreglo con un empleado de la AFIP. Pero hasta ahora no se sabe si la causa, en manos del juez federal Norberto Oyarbide, ha tenido avances significativos.

Sería bueno que no haya que esperar diez años, como en el juicio de Marita Verón, u ocho años, como en la causa de Andrea López, para que se tomen medidas judiciales tendientes a erradicar la esclavitud sexual y la trata de personas para la prostitución.

Prostituyentes

En las Primeras Jornadas Municipales Abolicionistas sobre Prostitución y Trata de Mujeres, Niñas y Niños, que se realizaron el pasado 10 de febrero en la Municipalidad de Santa Rosa, organizadas por la Subdirección de Políticas de Género y auspiciadas por Mujeres por la Solidaridad, una de sus referentes, Mirta Fiorucci, dijo: "Andrea desparece por que existen rufianes como Purreta. La prostitución es uno de los negocios más rentables del mundo, si no hubiera demanda la prostitución no existiría. Los clientes prostituyentes no son oscuros desconocidos, ellos son nuestros compañeros de trabajo, son parte de nuestras familias, son profesionales conocidos, son hombres con los que a diario compartimos muchas actividades, son personas que consideran que los cuerpos de las mujeres son mercancías, son objetos que se usan, compran y desechan promoviendo la más brutal violencia contra las mujeres; la explotación sexual, favoreciendo que en el mundo desaparezcan a diario miles de mujeres y niñas".

Y también afirmó: "Andrea desaparece por que las leyes en nuestra provincia no se cumplen o no se aplican como corresponde, por que hay prejuicios de género y clase muy arraigados que naturalizan la prostitución y la violencia contra las mujeres".

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