miércoles, 1 de febrero de 2012

Calderón, dos factores y Cordero

Eduardo Ibarra Aguirre (FORUMENLINEA)

Realizado el segundo y último debate entre Josefina Vázquez, Santiago Creel y Ernesto Cordero –mencionados en el orden que los colocan las casas encuestadoras en las preferencias dentro y fuera de su partido–, los militantes y adherentes de Acción Nacional se disponen a sufragar el próximo domingo, paradójicamente en el aniversario número 95 de la máxima obra del Constituyente de Querétaro.

A tenor con el abundante trabajo demoscópico, ciertamente devaluado por las recurrentes impugnaciones de los que no se ven favorecidos, amén del excesivo mercantilismo que influye en sus resultados, no tendrían por qué arrojar sorpresas los tan anunciados como previsibles resultados de la jornada dominical.

Pero diversas fuentes sobre el quehacer blanquiazul advierten a Utopía que las posibles y hasta sorpresivas novedades en los resultados dependerán, en buena medida, de dos factores básicos.

El primero tiene que ver con la firmeza o no de la decisión presidencial respecto a la precandidatura de Cordero Arroyo. Y a la vista no existen indicadores que muestren una variación en Felipe Calderón para imponer a su candidato, sin que esto signifique poner en juego la máxima de julio de 2006 y verbalizada más tarde: “Haiga sido como haiga sido”.

Al respecto no puede ignorarse la ostentosa seguridad con que Ernesto Cordero anunciara, horas antes del segundo y último debate entre el trío de suspirantes (estas líneas fueron redactas previamente): "Hay que dejarlo bien claro, nosotros tenemos una gran posibilidad de ganar y vamos a ganar a la buena, con la militancia de Acción Nacional, y como ha ocurrido en muchos otros procesos en la historia del PAN donde el resultado final es muy diferente al resultado de las encuestas".

Sabedor de que se ubica en un lejanísimo tercer lugar, Cordero no hace ejercicios retóricos, probablemente apuesta a lo que constituye el segundo factor básico para el domingo 5, y que consiste en si el aparato partidista no sólo pone juego toda su capacidad de movilización de votantes y de inducción del sufragio, sino además logra imponer su voluntad por encima de la correlación de fuerzas en la base y de los pronósticos más que cantados desde fechas tempranas, durante una contienda que más allá de los amplios espacios mediáticos se distinguió por la grisura en los discursos caballerosos para no lastimar la imagen que del panismo tiene el respetable y menos agraviar los oídos del primer panista del país.

La acción y el despliegue del aparato blanquiazul pareciera inquietar al equipo de campaña de la autora de Dios mío, hazme viuda por favor, pues ya advierten que con células de militantes “vigilarán y denunciarán cualquier presión, coacción, compra del voto, favores o amenazas de despido”.

No hablan de memoria. Usted seguramente recuerda la elección interna de hace seis años, cuando Creel denunció las operaciones que puso en juego en Yucatán el gobernador Patricio Patrón Laviada para favorecer a Calderón y que sus mapaches actuaron en Campeche y otros estados del sureste. La titularidad de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente fue el premio.

Los operadores de Vázquez Mota se dicen expertos “en cazar mapaches”, pero a renglón seguido se curan en salud, pues su experiencia y habilidad anuncian que la podrán en juego frente a Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Parece que olvidaron, por lo menos públicamente, que Calderón Hinojosa demostró extraordinarias capacidades en la materia el 2 de julio de 2006.

Es recomendable que pongan en juego su anunciada experiencia durante el próximo domingo, para que después no lloren lo que no sepan defender.

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