miércoles, 22 de febrero de 2012

Ecuador: ¿Duro revés para la libertad o al revés?

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Cuando leí el titular, a toda la primera página, “Duro Revés para la Libertad” del diario El Comercio de Quito (edición del jueves 16 de febrero/2012) creí que -al fin- un periódico sipiano se condolía de los millones de seres humanos que en todos los continentes sufren hambre y desnutrición, amén de falta trabajo y otras faltas. Pero estaba equivocado.

Como soy un optimista empedernido, suponía que el diario sipiano (el principal, según decir de ellos mismos) se condolía de la golpiza de que había sido víctima un grupo de “diablo-humas” que “había cometido el atrevimiento” de ir a una reunión en una sala de un juzgado de Guayaquil, a pedir que el gran monumento que se prepara para el Ing. León Febres Cordero Rivadeneira (que de Dios goce, aunque lo dudo) no sea ubicado en el barrio Las Peñas, que fue declarado, hace muchos años, “patrimonio universal”. Y ahí estaban los asambleístas de” Madera de Guerrero” (nuevo nombre de los socialcristianos del viejo Guayaquil) Andrés Roche y Cynthia Viteri, entre los “motivadores” de a paliza. Y tampoco acerté.

Después, puse los pies en la tierra y caí en cuenta que era una forma de informar a los y las ciudadanas de este país (Ecuador) respecto de que la flamante Corte Nacional de Justicia había rechazado, por improcedente e infundado, el recurso de casación interpuesto por los actores del diario guayaquileño El Universo, sobre una sentencia de 3 años de prisión y 40 millones de dólares de indemnización, para los tres herederos del diario y el ex director de opinión.

Antes de seguir adelante, cabe recordar que el ex editor de opinión del diario, Emilio Palacio, hace rato que está en Miami (Estados Unidos) pidiendo asilo “político” porque, según él, su vida corre peligro. Y como soy mal pensando, de seguro que le darán ese asilo ya que esa ciudad se ha convertido en el asilo de malhechores, a pesar de que el asilo es solo para los perseguidos políticos. ¡Qué clase de perseguido es este señor! quien, mientras estuvo en su país, y después, a través de cadenas televisivas (la norteamericana CNN) y de redes radiales (la colombiana Caracol) ha dicho lo que le dado la gana; y más. Y no le ha pasado absolutamente nada.

Para no quedarse tras su ex editor de opinión, los señores Pérez herederos (César y Nicolás) desde Miami, uno de ellos, dijo que no necesitaba ese asilo porque era ciudadano norteamericano; y el tercer heredero (de nombre Carlos) para darle más dramatismo al caso, prefirió quedarse en Quito y, en horas de la madrugada (del miércoles 15) tocar las puertas de la Embajada de Panamá, en esta capital, a pedir asilo también. Y, ni corto ni perezoso, el Presidente de ese país (el señor Martinelli) vía internet, no tardó en darle tal calidad. A pesar de que este señor fue de los que más se quejó de la “prensa corrupta panameña” en una reunión de Presidentes de América Latina, según testimonio del Presidente Correa.

Ha vuelto a alborotarse el aquelarre continental; miento, mundial. No es nada extraño que Reporteros sin Fronteras, la SIP, el Grupo de Diarios de América, Fundamedios y otros membretes, hayan puesto el grito en el cielo (en dónde más podían) frente a que a los “pobrecitos” del diario El Universo les hayan sancionado a semejantes penas. Y hasta es chistoso que diarios de Chile, de Argentina, de Perú, de Colombia, de Centroamérica, hayan dedicado “sesudos” editoriales y comentarios al caso. De creerles a ellos, los periodistas y los medios ya no pueden vivir en Ecuador. Me parece que hay que recordarles que fue en sus países y mientras ellos respaldaban a sus dictaduras bestiales (tipo Pinochet, o la ex Junta de Argentina, etc.) no se podía vivir en ellos sin correr los riesgos de muerte o desaparición forzosa. En Ecuador, no. Excepto en los ambientes sipianos, no pasa nada. Y me parece -esto último puede ser una percepción solo mía- que había una sensación de satisfacción por la ratificación, en última y definitiva instancia, de la sentencia. Como quien dice: “a todo chancho le llega su San Martín”.

Un antiguo decálogo del periodista decía: “no se puede escribir como periodista lo que no se quiere sostener como caballero”. Recordaba este “precepto” de la era en que un periodista era, en primer lugar, un caballero de los tiempos de don Quijote de la Mancha, porque fueron innumerables las veces que el Presidente Correa les dijo a los señores Pérez que, si se retractaban públicamente de lo que dijo y acusó el señor Palacio, pues retiraba la demanda. Curiosamente (por decirlo, de alguna manera) los enjuiciados jamás quisieron hacerlo; por último, pretendieron “poner condiciones” a esa disculpa nacional. ¿Se ha visto en alguna parte que el enjuiciado ponga condiciones al enjuiciador cuando ya tiene perdida la causa?

Pero también hay otros bemoles en este simpático caso. El Universo (más bien dicho, su ex editor de opinión y los tres jóvenes herederos del diario) fue sentenciado y juzgado en tres instancias distintas y por distintos jueces, de conformidad con una legislación penal que, en Ecuador, data de hace algunas decenas. ¿Qué muy pocos casos se han dado en el pasado? Cierto. Y no ha sido por falta de ganas sino por falta de dinero y de tiempo. Pocos, muy pocos, han estado dispuestos a gastar su tiempo y su dinero en estos trámites, de por si engorrosos y difíciles, con el agregado de que si uno abandonaba la causa, podía ser enjuiciado penalmente por ello. Pregunto: ¿pusieron el grito en el cielo los sipianos cuando fue sentenciado, en tres instancias, el doctor Rodrigo Fierro Benítez, colaborador permanente del diario El Comercio, por los social cristianos, que hoy se hacen llamar maderas de guerreros?

Lo ocurrido con el diario sipiano El Universo nada tiene que ver con las antiguas prácticas de las viejas dictaduras (civiles y militares) del continente. En esos tiempos, no solamente que se “empastelaban” imprentas sino que sus principales (tanto directivos como periodistas) tenían que poner pies en polvorosa (no necesariamente a Miami) para salvar la vida. En este caso, se ha aplicado una también vieja legislación penal, que pudo ser superada si los sipianos fueran un poco más inteligentes y habrían aceptado el texto de la nueva ley de comunicación. Pero, como papa SIP les ha dicho que “en comunicación, la mejor ley es la que no existe” insisten en ello; y esas son las consecuencias.

Vuelvo al titular de El Comercio de Quito: “Duro revés para la libertad” Lo primero que hay que preguntarles es ¿a qué libertad se están refiriendo? porque la poca o mucha que tenemos los ecuatorianos no se ha alterado por la ratificación de la sentencia al mencionado diario. ¿O ellos están preocupados porque se les está acabando la libertad que se han dado y a la que no quieren renunciar? Ya que lo está en discusión no es precisamente la libertad, sino que se ha cortado de un tajo la libertad de insultar, de decir cualquier cosa, de aseverar, sin pruebas, lo que a ellos se les ocurra. Según esta y anteriores Constituciones, en ninguna parte del mundo, la libertad absoluta. Toda clase de libertad, así sea la de conciencia o de opinión, tiene un límite forzoso: el derecho de los demás a su buen nombre, a que no se les acuse sin pruebas (o por lo menos indicios) de un delito. Menos de un delito de lesa humanidad (disparar a un hospital lleno de pacientes y de niños) Solo en España, al Juez Garzón acaban, los herederos del Franquismo que han vuelto al poder político, de condenarle, por haberse atrevido a pretender desentrañar y juzgar los crímenes del franquismo.

Otra verdad. No es verdad que los pobrecitos dueños de lo medios “no saben” lo que sus colaboradores y articulistas dicen en sus comentarios del día a día. Sería larga la lista de periodistas profesionales o no que han tenido que salir de un medio, porque sus puntos de vista no eran concordantes con la línea del medio. Y no es del otro mundo que los medios de comunicación, todos, tienen su línea política, a la que sus colaboradores deben atenerse, les guste o no. Vieja aspiración de los periodistas es que se ponga en vigencia lo que se ha dado en llamar la “cláusula de conciencia” mediante la cual puede uno darse por despedido de un medio, si este cambia su línea política; o, para decirlo en frase más nuestra, cambia, sin consultar a nadie, de una izquierda tímida a una derecha feroz y desembozada. Es decir, los señores de El Universo no pueden alegar que su editor de opinión, podía decir en sus páginas lo que le diera la gana.

Yo sostengo la tesis -no de ahora, de hace rato- que los principales enemigos de una libertad de expresión son los propios medios de comunicación. Y no porque sean malos ni porque así lo quieran. Es un imposible físico satisfacer a todos los que quieran decir algo en un medio de comunicación, por más amplio o “independiente” que este se declare. Hasta hace poco, los medios impresos (por lo menos) se cuidaban de lo que le acaba de pasar a El Universo de Guayaquil, mediante una declaración que le han quitado de la página editorial: “que las opiniones son de sus autores y que no necesariamente el medio asume la responsabilidad de lo que dicen sus colaboradores” Es decir, los medios sipianos (de la SIP-CIA) asumieron su plena responsabilidad de lo que se difunde o no.

Por último, la gran amenaza: muy bien, los organismos judiciales de Ecuador han dicho lo suyo; pero la gran prensa sipiana nos amenaza con llevar el caso a la Comisión de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA; es decir, de ellos mismos, que para eso fueron creados. Por fortuna, ese y otros organismos han sido puestos sus barbas a remojo. Su actitud es tan inmotivada que los gobiernos progresistas (no todos) del continente, han pedido que por lo menos estos organismos se atengan a lo que digan sus gobiernos y no a lo que digan los sectores privados de Estados Unidos Y lo que diga ese sector, no será a favor de los pueblos de este continente.

Pregunto: ¿dijo algo la CIDH, o la SIP, o los Reporteros sin Fronteras, o Fundamedios, de los crímenes que cometió, por decir algo, el señor Álvaro Uribe Vélez, ex presidente de Colombia? ¿No fueron estos organismos los que aprobaron y se congratularon del golpe militar en Honduras? ¿Y no han sido más que tibias las proclamas por la libertad de expresión que estos organismos han dicho por el asesinato de periodistas, todos los días, en México?

¿Dicen algo la SIP-CIA, los medios, por lo que está pasando en el gran imperio? Por algo se dice y se sostiene que, si en el mundo de hoy se haría un recuento de silencios “terriblemente elocuentes” (frase del Dr. Velasco Ibarra) los Estados Unidos de Norteamérica se llevaría las palmas. Porque, anualmente, se edita (o se editaba) el “Project Censored” (Proyecto Censurado, de académicos y estudiantes de la Universidad de Sonoma, California, Estados Unidos) y en esa publicación se daba a conocer las 25 noticias mundiales que habían sido calladas (a propósito) por la gran prensa norteamericana en manos de 10 enormes transnacionales de la información y la opinión. Por decir algo reciente: esa gran prensa solo conoce lo que han dicho las grandes redes (agencias) comunicacionales, respecto de Libia o de la corrupción que reina en el propio Congreso Norteamericano; o los muertos colaterales (más de un millón) que costó la invasión a Irak, y un largo etcétera. ¿Podrán ellos y sus “oligarquías locales” de América Latina, rasgarse las vestiduras porque a un ex director de opinión y a tres herederos de un diario, la justicia ecuatoriana les ha ratificado una sentencia?.

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