Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)
Para lograrlo es sumamente importante adoptar parámetros nuevos que permitan definir una verdadera conducta revolucionaria y socialista, puesto que ya no es suficiente la hegemonía partidista o de gobierno mientras el poder popular sigue subordinado a una tutela completamente contrapuesta a lo que representaría el socialismo revolucionario. Por ello, una de las primeras metas a conseguir frente a tal coyuntura electoral es que el poder popular se organice apropiadamente, en articulación con los distintos poderes públicos, pero sin que ninguno de ellos quiera someterlo a sus propios intereses.
De ahí que la conformación de, por ejemplo, el Gran Polo Patriótico, deba verse como el escenario unitario donde no solamente tengan cabida todas las corrientes ideológicas o de opinión que respaldan al proceso revolucionario bolivariano y al Presidente Hugo Chávez, eludiendo que el mismo se convierta nada más en la confluencia de unas siglas que utilizan algunas individualidades para proyectarse políticamente, buscando convertirse así en candidatos potenciales a cargos de elección popular (regionales o municipales) sin tener vínculo alguno con los bases populares. En este mismo escenario, vale decir que los movimientos sociales revolucionarios y progresistas debieran marcar la pauta a seguir en la nueva fase de transición que le tocará vivir al proceso revolucionario bolivariano, tal como lo está entendiendo el Presidente Chávez al implementar las más recientes misiones sociales, atacando problemas estructurales de la sociedad venezolana referidos a viviendas dignas y a la atención oficial de las personas de mayor vulnerabilidad económico-social.
Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.
