martes, 7 de febrero de 2012

España: Rescatemos los mayores el país

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

A fin de cuentas nuestros ineptos hijos han sido los causantes del desastre...

Dudo que haya otro escritor más crítico que yo hacia una sociedad, la española, que permite en su conjunto que nos manejen a su antojo y con total impunidad políticos, banqueros, empresarios y jueces tan incompetentes. Y más crítico aún con los políticos neoliberales ahora en el poder…
Pero también digo que millones de jubilados agradecemos que se nos respeten la pensión. Honra a una sociedad que propicie el bienestar de sus mayores, ya que no respeta su idoneidad en el trabajo y se quita enseguida del medio laboral a todo el que ha cumplido esa edad que en otro tiempo más se valoraba. Por eso son encomiables las sociedades europeas y latinoamericanas donde, por ejemplo, pueden verse presentadores y presentadoras de televisión añosos que aquí hace mucho fueron retirados.
Pero vayamos a más. Si quienes hemos trabajado durante un buen número de años de nuestra vida agradecemos que ahora no se nos escamotee un céntimo de nuestro retiro, también comprendemos que, estando la sociedad en situación tan penosa y pese al latrocinio generalizado y los abusos de la clase política, bancaria y empresarial, nos recortasen las pensiones si con ello se facilita el desenvolvimiento general de nuestros nietos.
Los mayores tenemos mínimas necesidades, pues estamos libres de hipotecas, y nos pasamos el día en el médico o, en el caso de disfrutar de buena salud, nuestros esparcimientos no son caros. Por eso proponemos sufragar en alguna medida el costo de la vida de los más jóvenes. Estamos dispuestos a soportar las pérdidas que por saqueo, evasión de capitales, fraudes y latrocinios una caterva de políticos, banqueros y similares ha sometido a este país durante estos últimos años. Creo que pronunciarnos a favor de esa renuncia, la generación que hemos pasado "a mejor vida", dignificaría un poco a una sociedad tan desprestigiada por tanto ladrón público y tanto necio. Una sociedad que, por otro lado, permite abusos flagrantes, como el de esos directivos bancarios que, por razones de una inteligencia supuestamente superior que a nadie se le alcanza, van a cobrar ¡600.000! euros como "máximo"; o como ese ex presidente de Autonomía que se ha salido de rositas con la complicidad de la Fiscalía ¡que no ve "base"! para recurrir su absolución; o como ese consorte palaciego estafador y timador sobre el que podemos apostar ¡no va a sufrir ni un rasguño! pese a haberse apropiado de millones de dinero público en número que marea; o ese proyecto de limitar la asistencia a los enfermos crónicos que contrasta con la estúpida protección de la férula ante el posible aborto.
Proponer que se nos recorten las pensiones es un gesto que compensa la deshonra que en general han propalado por el mundo los dirigentes de todos los estamentos y poderes del Estado de este país; un país que nada tiene que ver en sensibilidad con otros donde, por ejemplo, un ministro dimite por haber ocultado una multa de tráfico...
La propuesta tiene mucho mérito, pues el “mayor”, en esta cultura es, oficialmente, el ciudadano más intransigente y egoísta.

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