viernes, 17 de febrero de 2012

Estados Unidos: Inquietantes pronósticos hacia Convención Republicana

Jorge V. Jaime (PL)

Toda votación es además un lance de dados. En Estados Unidos hoy algunas cábalas zumban incómodamente en los sueños republicanos: ¿Y si ningún aspirante presidencial logra una mayoría de delegados?.

Sería el equivalente político a un cataclismo para los veneradores de Ronald Reagan, como el numen supremo de la orden. Un escenario tal no se ve en el norteño país desde 1976, y el mensaje indirecto a las bases sería de rendición.

A finales de agosto todos los medios de prensa estarían hablando de la primera Convención Nacional Republicana (CNR) "brokered" (negociada) en cuatro décadas. En la Casa Blanca la fiesta comenzaría antes de noviembre.

Una CNR negociada significa fuerte división entre los seguidores del partido opositor y que la indecisión o el regionalismo le ganaron la partida al entusiasmo electoral. Sin dudas, la mejor noticia para el presidente Barack Obama.

Hasta la fecha apenas se ha conocido el 15 por ciento del sufragio nacional republicano, restan unos 40 estados por manifestarse, y entre más de dos mil delegados en disputa, solamente 223 tienen ya asignación oficial.

A mediados de febrero, pasadas las primarias en media docena de territorios, en la repartición de representantes, Mitt Romney marcha a la cabeza con 105, seguido de Rick Santorum (71), Newt Gingrich (29) y el veterano Ron Paul, con 18.

Antes de la Convención de verano y para poder exigir la nominación del Partido, el pretendiente presidencial necesita acumular al menos mil 144 delegados, que conforman la mayoría de los dos mil 61 convocados por el foro.

Los totales aportados en cada estado no incluyen las preferencias de los líderes partidistas, quienes por ley son libres de entregar su respaldo a cualquier candidato, sin importar lo que expresen los votantes en las urnas.

En rigor, la carrera aún está en el prefacio. No obstante, la probabilidad de un atasco existe, el desarrollo de la contienda no induce a conjeturas favorables para el llamado partido rojo, y las especulaciones comienzan a merodear.

Si ninguno de los actuales postulantes alcanza a sumar el número indispensable de apoyo, la Convención Republicana en pleno tendría que señalar un nombre de última hora por "resolución extraordinaria".

Analistas auguran que en ese momento de trance crucial para el gremio del Elefante emergerían figuras como Jeb Bush, o los gobernadores Mitch Daniels y Chris Christie.

El problema es que estos personajes, con cierto sostén popular en sus feudos políticos, carecen de la acústica proselitista nacional necesaria para enfrentar a Obama en los comicios generales del 6 de noviembre.

Sería el fin antes del comienzo, una victoria cantada a priori, que podría redundar además a favor de los demócratas en el equilibrio inestable del Congreso federal, según opinan expertos afines al partido azul.

La sucesión de primarias y caucus (asambleas vecinales) prosigue hasta junio. Hoy Romney domina en el oeste y el noreste, Gingrich en el sur, y Santorum prevalece en el medio-oeste.

Si las tendencias actuales continúan, hay una posibilidad -remota, pero matemática- de que el llamado Viejo Gran Partido llegue a la asamblea de Tampa Bay en agosto sin una decisión por la vía ortodoxa.

La CNR (63 asientos) presenta menor cantidad de superdelegados que el Partido Demócrata, e incluso Hillary Clinton, en 2008, constató como estos agentes políticos cambiaron de opinión en casi una semana, recuerda el analista Sean Trende.

Las probabilidades de que suceda un atolladero son escasas, pero "las mayores que he visto en mi vida", enfatizó la exgobernadora Peggy Noonan, quien fungió durante la administración Reagan.

Por cierto, no empecemos a llamarle "brokered convention", porque es lo que quieren los demócratas, mostrarnos como unos perdedores, agregó Noonan durante una aparición en la televisora nacional NBC News.

Apenas recuperados de los inauditos resultados en recientes primarias, los presidenciables republicanos se enfocan ahora en el SuperMartes de marzo y en los 155 delegados que esperan en Texas.

El exsenador Santorum sorprendió a todos -incluso a su propia campaña- el día 7 de febrero cuando triunfó en Missouri, Minnesota y Colorado y además en 50 horas recaudó medio millón de dólares en donaciones.

De esa manera, el líder evangélico conservador saltó al segundo lugar en sumatoria de delegados después de Romney, y demostró que el proceso eleccionario interno puede ser más volátil que Wall Street.

Gingrich, otrora portavoz de la Cámara de Representantes, propuso a sus seguidores concentrar esfuerzos en Georgia, Ohio, Tennessee, Oklahoma, Michigan y Arizona, pero sobre todo en las urnas de Texas, el 3 de abril.

De repente todas las apuestas republicanas son a largo plazo. El catalejo se orienta hacia el "SuperTuesday" del 6 de marzo y su escurridizo trofeo de 11 estados con 400 delegados en una sola jornada.

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