viernes, 24 de febrero de 2012

Europa ayuda a Grecia, pero no podrá salvarla

Vlad Grinkevich (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

La operación de rescate de Grecia está entrando en su fase final.

El pasado 21 de febrero los ministros de Finanzas de la eurozona acordaron con los bancos privados la condonación del más del 53,3% de la deuda griega y la concesión al país de hasta 130.000 millones de euros en cooperación con el Fondo Monetario Internacional.

De este modo la amenaza de suspensión de pagos se hace menos inminente, pero no desaparece del todo. Las medidas tomadas por las autoridades comunitarias alejan a Grecia del precipicio, pero sin llegar a poder ofrecerle una solución definitiva de sus problemas económicos, aseguran los expertos.

En estos momentos la economía griega recuerda a un enfermo terminal: los médicos, incapaces de curarle, lo están manteniendo a base de medicamentos esperando que antes de que llegue el final se encuentre un tratamiento salvador.

El objetivo del acuerdo, que cancela más de la mitad de los 206.000 millones de euros de deuda y destina a Grecia una ayuda de unos 130.000 millones de euros, es reducir la deuda del país hasta el 120,5% del PIB para 2020. Los detalles todavía no se han hecho públicos, pero según el director del Fondo de Investigaciones Económicas e Industriales, Angelos Tsakanikas, el conjunto de medidas aprobado por los miembros de la UE podría erradicar la amenaza de una suspensión de pagos en Grecia durante unos cuatro o cinco años como mínimo.

La pócima mágica para Grecia

Los expertos de la UE se tomaron su tiempo para decidir si merecía la pena suministrarle a Grecia la pócima mágica. El segundo plan de salvación de Grecia, según el cual los inversores privados habían de condonar cerca del 50% de su deuda, fue presentado en octubre de 2011. Su aprobación, no obstante, no se produjo hasta hace poco, dado que el remedio era demasiado amargo para toda la zona del euro. El motivo oficial era la “la insuficiente decisión del Gobierno griego a la hora de aplicar una estricta disciplina presupuestaria.” No se hacía alusión alguna al efecto secundario de este remedio: las graves consecuencias que tendría para todo el sistema financiero de la Europa comunitaria.

Los expertos coinciden en que la cancelación de más de la mitad de la deuda griega por bancos privados, alemanes y franceses afectaría inevitablemente los balances de dichas entidades bancarias. Por consiguiente, los propios bancos podrían tener problemas con sus acreedores, empresas y clientes particulares. Había quien pronosticaba incluso una posible crisis del todo el sistema financiero de la UE.

Por esta razón, explica Yuri Danílov, director del Centro de Desarrollo del Mercado de Valores, los gobiernos y los bancos centrales de Francia y Alemania realizaron una serie de preparativos antes de proceder a la reestructuración de la deuda griega e inyectaron unos volúmenes considerables de liquidez en sus sistemas financieros.

“Todo parece indicar que se han creado ya reservas suficientes para que se puedan cubrir las pérdidas, para lo cual se contaría con fondos obtenidos de otros mercados", señala el experto. En su opinión, "las bancas de Francia y Alemania superarán este período sin dificultades. Por lo menos los principales bancos no se declararán en quiebra y probablemente logren evitar acudir a los bancos nacionales”. Además, en caso de cancelar la mitad de la deuda ha de activarse el mecanismo de permuta de incumplimiento crediticio (CDS).

El experto del Fondo de Inversiones AFK Capital, Evgueni Nadorshin, subraya que en la actualidad los representantes de las agencias crediticias mantienen con las asociaciones de profesionales de mercados financieros un debate sobre si ha de considerarse la cancelación de la deuda como una suspensión de pagos. Según Nadorshin, coincide en algunos rasgos con el fenómeno de la suspensión de pagos: el deudor se ve incapaz de pagar sus deudas y se recurre a todo tipo de maniobras para que Grecia deba saldar solo una parte de lo que debe.

Según el experto, los escollos de la aprobación del plan se debían a las ganas de la UE de minimizar las indemnizaciones del CDS.

Reformas difíciles de poner en práctica

Los expertos son unánimes pronosticando que las medidas aprobadas aliviarán el estado de la economía griega, pero no la sanearán.

“Ninguna de las medidas aprobadas por la UE, ni inicial ni recientemente aprobada ni tampoco las que podrían seguir a las vigentes actualmente serían capaces de salvar a Grecia", subraya Evgueni Nadorshin. "Hasta que cesen los procesos negativos y el país empiece a desarrollarse, no habrá solución posible”, añade. Al mismo tiempo, los expertos no sabrían decir con exactitud cuáles serán los vectores y los motores de crecimiento de la economía griega.

“Sería difícil nombrar los posibles incentivos que impulsen el desarrollo de la economía griega, pero en todo caso serían necesarias unas profundas reformas estructurales, entre ellas, la desregulación financiera y el aumento de la eficiencia de la economía”, opina el director gerente de la empresa Troika Dialog, Evgueni Gavriliónkov. Entre otras medidas posibles, los expertos proponen una amplia privatización del sector público, incluida gran parte de las costas del país y el abandono por parte de Grecia de la eurozona; el retorno a la moneda nacional, el dracma, y su posterior devaluación. Estas últimas medidas son calificadas por los propios griegos como inaceptables.

Incluso ciertas reformas del Gobierno, tales como la limitación de los gastos presupuestarios o la política de ahorro, podrían toparse con el descontento de la población, que haría tambalearse la determinación de las autoridades.

“Está claro que habrá protestas, tensiones sociales e inseguridad política, no se sabe si las autoridades griegas serán capaces de mantenerse en su sitio ni se puede estar seguro de que no llegue al poder un Gobierno de extrema izquierda o de extrema derecha que diga que el país prefiere que vuelva el dracma y abandonar la eurozona”, explica Evgueni Gavriliónkov.

Teniendo en cuenta la influencia de las fuerzas de izquierdas, algo tradicional en Grecia, no se puede descartar este guión del desarrollo de los acontecimientos. Por otra parte, los griegos entienden que no existe alternativa a la reducción del gasto público, y que la suspensión de pagos y el abandono de la eurozona llevarán inevitablemente a que el nivel de vida caiga todavía más.

“Creo que la mayor parte de la población no quiere una suspensión de pagos y aquellos que se pronuncian a favor de este procedimiento, no se dan cuenta de lo que podría significar”, resume Angelos Tsakanikas.

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