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Se trata de la cuarta protesta realizada por los metalúrgicos, quienes el jueves pasado bloquearon la salida de los productos terminados de la fábrica, elaborados con materia prima traída de otros lugares.
Aunque el gigante siderúrgico asegura que la suspensión de las fundiciones es una medida temporal por la baja demanda de acero, los obreros consideran que la planta podría cerrarse definitivamente, lo cual dejará sin empleo a cinco mil personas.
ArcelorMittal, la mayor acería del mundo, ya desmanteló una fábrica en la vecina Gandrange y cerró otras en Lieja (Bélgica) y en Madrid.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, prometió la semana pasada que los altos hornos de Florange podrían comenzar a funcionar en el segundo semestre del año.
Los sindicalistas, sin embargo, consideran que las declaraciones del mandatario forman parte de su campaña con vistas a la reelección en los comicios de abril y mayo.
"El presidente dijo lo mismo que en Gandrange", declaró Walter Broccoli, de Fuerza Obrera, al referirse a la acería de esa localidad vecina, también propiedad de ArcelorMittal, que fue desmantelada en 2009 y dejó sin trabajo a 600 obreros.
Desde el inicio de la crisis global de la economía, en 2008, cerca de 900 industrias de diverso tipo y tamaño cerraron sus puertas en Francia, informó recientemente la empresa de análisis Trendeo.
La clausura de plantas como Florange o la refinería de Petit-Courone convirtieron a Francia en uno de los países menos industrializados entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
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