miércoles, 22 de febrero de 2012

Las Américas y Cuba

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

En política: “Es fácil soltar los gorriones, pero muy difícil hacerlos regresar”. Lo primero fue obra de Rafael Correa, presidente de Ecuador quien, en la más reciente Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), propuso condicionar la asistencia de sus integrantes a la Cumbre de las Américas a la participación de Cuba. Lo segundo corresponde a la diplomacia norteamericana.

Originalmente pareció que la exhortación a los países del ALBA de no asistir a la Cumbre de las Américas si Cuba no era invitada, se trataba de un boicot, acción que, con el control sobre los medios de difusión y la capacidad para manipular la opinión pública que posee, podía dar a Estados Unidos la oportunidad de hacer el papel de víctima a la vez que se liberaba de la presencia de Chávez, Evo, Ortega, Correa y otros gobernantes avanzados.

Lo más grave es que podía ocurrir que unos países asistieran a la cita convocada para Colombia para el mes de abril y otros no, creándose un escenario que podía arriesgar proyectos mayores. No ocurrió así porque la diplomacia de los países del ALBA además de firmeza y determinación mostró sofisticación.

La propuesta movilizó a la canciller de Colombia, país que en abril acogerá la Cumbre de las Américas, quien inmediatamente viajó a La Habana para preguntar a Cuba. En la capital isleña, la ministra fue recibida por el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla y por el presidente Raúl Castro, quienes respondieron sí a la amable y respetuosa consulta del gobierno colombiano.

Por su parte los países del ALBA, actuando como si se tratara de una emergencia, apenas 10 días después reunieron en la capital cubana a su Consejo Político que con la asistencia de representantes de todos los países integrantes del bloque y mediante Declaraciones Especiales fijaron posiciones que revelan cohesión y consenso en temas políticos claves:

1) Demandar la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas.

2) Inclusión en la agenda de la cita del fin del bloqueo económico de los Estados Unidos a la isla.

3) Apoyo a Argentina en su reivindicación de la soberanía sobre las islas Malvinas.

El Consejo Político del ALBA recordó que, tanto respecto al bloqueo a Cuba como en relación a la reivindicación de los derechos de soberanía de Argentina, existen diversos precedentes, entre ellos varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU así como acuerdos de otras instancias internacionales.

De ese modo los ocho países integrantes del ALBA pasaron de lo que originalmente pareció una amenaza de boicot a la Cumbre de las Américas a la exigencia de que Cuba sea invitada y a un reclamo de participación en la elaboración de la agenda de una reunión que, como su nombre indica, concierne a todos los países de Las Américas y lo que es muy importante, dejaron espacio suficiente a Estados Unidos para maniobrar.

La posición de los países del ALBA es moderada y constructiva, reclama algo con lo cual todos los países latinoamericanas y prácticamente el conjunto de la comunidad internacional están de acuerdo y no sorprende a los Estados Unidos que conoce esas posiciones y puede elaborar sus respuestas.

Si en la diplomacia norteamericana hubiera la sensatez suficiente para percatarse de cuando el vaso está medio lleno, pudiera ser la oportunidad para que el presidente Obama retome el perfil con que debutó en la V Cumbre de las Américas efectuada en 2009 en Puerto España y en la cual esbozó la idea de un “nuevo comienzo” en las relaciones de Estados Unidos con América Latina.

En lugar de colocar a Estados Unidos contra las cuerdas, el ALBA le ofrece una oportunidad para dar pasos que lo coloquen del lado correcto de la historia.

En lugar de crear conflictos, la presencia del presidente Raúl Castro en la cita pudiera aportar acentos propicios y marcar un punto de inflexión. Lamentablemente los halcones presentes en la estructura del Departamento de Estado y de la Casa Blanca, actuando de oficio, han tomado la iniciativa y realizado pronunciamientos que pudieran conducir a un callejón sin salida.

En la Cumbre de las Américas o en otros foros, Obama o cualquier otro vocero del imperio pudiera balbucear argumentos a favor de la exclusión y el bloqueo contra Cuba, lo que no pueden es aspirar a encontrar ni un solo país que lo apoye. En ese terreno funciona la regla de: “Ni tantito así”. Ellos lo saben. Allá nos vemos.

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