martes, 14 de febrero de 2012

Los iraníes ya comienzan hablar de la guerra y su problema nuclear continúa

Marc Bennets (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

El ajetreo en las calles de Teherán continuó el pasado lunes igual que siempre, a pesar de la creciente tensión internacional sobre el disputado programa nuclear de Irán, tal vez porque entre los iraníes no hay una opinión común sobre las posibilidades de una guerra.

“No parece que la guerra se acerque”, dijo Abul Fazal, trabajador del Gran Bazar capitalino. “Pero si comienza, estoy seguro de que nuestros jóvenes van a defender la patria”, agregó. Sus colegas asintieron con la cabeza.

No obstante, representantes de la clase media capitalina no parecían tan optimistas sobre la posibilidad de que es posible evitar un conflicto armado.

“Si comienza la guerra, será un terremoto devastador para nuestro país”, dijo Golshan, artista de veinte y algo años sentado en una moderna cafetería de Teheran. “Por su puesto que tengo mucho miedo”, agregó.

Occidente e Israel acusan a Irán de desarrollar armamento nuclear bajo la cobertura de su programa civil de energía atómica. Teherán rechaza las acusaciones y asegura que su programa busca sólo satisfacer la demanda interna de energía.

Anteriormente, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, declaró que Israel podría realizar entre abril y junio de 2012 un ataque contra Irán porque representa amenaza a su seguridad nacional. Estados Unidos no descartó el uso de la fuerza.

Teherán prometió responder a cualquier ataque y amenazó con bloquear el estrecho de Ormuz, vía de navegación clave, en respuesta al embargo de la Unión Europea sobre el suministro del crudo que entrará en vigor a partir del próximo julio.

Las confesiones de trabajadores de Gran Bazaar se hicieron eco de los recientes comentarios del ministro iraní de Asuntos Exteriores, Alí Akbar Salehi.

“La República Islámica de Irán toma en serio estas amenazas y estamos preparados en todos los aspectos, tenemos planes para los escenarios peores”, dijo Salehi, citado por Press TV.

En medio de a escalada de tensiones el presidente del Parlamento iraní, Ali Larijani, advirtió de las “consecuencias” para la región en caso de que los países del Golfo Pérsico continúen conspiraciones con Estados Unidos contra Teherán.

Arabia Saudita y otros países del Golfo Pérsico financiaron a Bagdad durante la guerra en Irak de 1980 – 1988, y Larijani resaltó que Irán no lo tolerará por segunda vez.

La guerra contra Irak diezmó la generación de los jóvenes iraníes mientras que el conflicto sigue vivo en la memoria de los residentes más adultos de Teherán.

“¿Quién necesita la guerra? Dos millones de iraníes perdieron sus vidas en la guerra contra Irak. No necesitamos nada similar de nuevo”, dijo un tendero cerca del extenso parque capitalino Laleh. Se negó a confesar su nombre.

Ante la aterradora amenaza de guerra los iraníes están luchando contra la creciente inflación. Los precios de alimentos básicos de duplicaron en las últimas semanas, después de que Estados Unidos y países europeos recrudecieron sanciones contra Teherán.

“Se hace más difícil vivir con un sueldo promedio”, dio Abdul Fazal. “creo que a subida de precios afecta a personas más ricas incluso”.

“Las mercancías se hacen muy caras”, dijo Golshan y agregó que “las personas se vuelven más irritables”.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, prometió que Irán jamás cederá ante la presión.

En su alocución del pasado sábado en ocasión del 33º aniversario de la Revolución Islámica de 1979, el mandatario iraní aseguró también que próximamente Teherán desvelará importantes avances de su programa nuclear. Sus comentarios fueron recibidos con ovaciones por numerosos iraníes que llevaban en sus manos banderas nacionales y pancartas “Abajo Estados Unidos” y “Abajo Israel”.

El pasado domingo la prensa iraní reportó que las autoridades iraníes pondrán en funcionamiento una planta nuclear subterránea en los próximos días. Anteriormente, el mes pasado de enero, las autoridades iraníes informaron iniciar el enriquecimiento de uranio en la planta Fordo cerca de la ciudad sagrada de Qom, en el norte del país.

La reciente medida parece aumentar tensiones con Israel y el Occidente.

“La guerra es horrible, pero se acerca”, dijo un estudiante quien reveló su apellido como Manouchehri. “Todos los políticos son malos, pero es el pueblo quien sufre”.

No obstante, el empresario Ayra disipó todos los temores sobre la guerra.

“No habrá guerra”, dijo a través de la ventana de su Porsche blanco al agregar que “la guerra es demasiado costosa para ambas partes”.

“En este momento Estados Unidos no puede permitirse un ataque contra Irán”, se encogió de hombros antes de continuar su camino por la capital caótica en la hora punta.

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