viernes, 24 de febrero de 2012

Los republicanos de Estados Unidos buscan un candidato para centrarse en la batalla electoral

Dmitri Kósirev (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Igual que en Rusia, en Estados Unidos está en plena ebullición la campaña electoral con un característico toque nacional.

Todo lo que ocurre en estos momentos en Estados Unidos gira en torno a dos preguntas. La primera es simple: ¿Quién será el rival de Barack Obama en las elecciones del próximo noviembre? La segunda es más compleja: ¿Qué ideología abanderará este rival y cómo se posicionará el Partido Republicano en esta nueva etapa de la historia de Estados Unidos?

Seleccionando lo imprescindible

El principal acontecimiento de estos días es la puesta en circulación del discurso pronunciado nada menos que en 1992 por uno de los posibles candidatos republicanos, Newt Gingrich.

En aquel discurso, presentado a un auditorio selecto, Gingrich se permitió el atrevimiento de criticar al antiguo presidente Ronald Reagan, uno de los referentes para todo republicano. De las palabras del orador se desprendía que Reagan “creía que el Gobierno no tenía demasiada importancia” y que menospreciaba su papel “como mecanismo que permite reforzar las conductas sociales”.

Ha quedado así patente que emitía críticas contra los miembros de su partido sin que le importara el rango y además ha quedado claro que en 1992 decía lo contrario a lo que dice hoy, algo que no va a jugar en favor de su imagen. El candidato republicano ha quedado como una persona de convicciones prácticamente liberales y demócratas que se arrimó a los republicanos buscando beneficio político y ni siquiera se preocupó por callarse sus opiniones.

Estas opiniones no coinciden en absoluto con el credo actual del Partido Republicano, consistente en, según decía Reagan, un “Gobierno reducido e impuestos bajos”. Para ponerlo de manifiesto, un antiguo asesor de Gingrich se tomó la molestia de encontrar el texto del discurso pronunciado en 1992.

Se podría discutir sobre el derecho de uno de expresar su opinión acerca de los dirigentes del partido en el que milita o de cambiar de opinión a lo largo de 20 años. Sin embargo, los republicanos parecen haberse dado cuenta de que Gingrich no es la candidatura idónea para enfrentarse a Obama.

Del horizonte político estadounidense ha desaparecido, además, una importante cantidad de figuras que hacía reír a mucha gente, como por ejemplo Sarah Palin, Donald Trump, Michele Bachmann, John McCain y algunos más. Algunos no eran exactamente del Partido Republicano, sino que representaban al llamado The Boston Tea Party y pertenecían a la época del Gobierno de George Bush hijo.

Los republicanos se dieron cuenta de que, por muy doloroso que fuera, habían de renovarse completamente. Estuvo muy cerca de lograr la nominación Rick Santorum, un hombre joven pero con tendencia al extremismo religioso. Es tan devoto que suele acusar a sus rivales de “minar los pilares de la fe”.

Su nombre es Romney, Mitt Romney

A principios del diciembre pasado se supo que el elegido podría ser el antiguo gobernador de Massachusetts, el empresario Mitt Romney, que sigue ganando bastantes puntos en las elecciones estado a estado.

Es una persona poco asociada a George Bush hijo. Es relativamente joven, muy enérgico e insistente. ¿Cuáles serían sus puntos fuertes?

Es más de derechas que George Bush hijo y el senador McCain, pero al mismo tiempo se cree que podría arrebatarle a Barack Obama algunos votos de los electores liberales y moderados. Ello podría deberse a que la actual campaña electoral en absoluto prioriza la política exterior, aspecto en el cual los republicanos suelen revelar su lado más conservador, sino que hace hincapié en los problemas del paro, de los impuestos, de la seguridad social y de los abortos. Y aquí a muchos votantes del Partido Demócrata les podría entrar la duda por lo correcto de su elección.

En realidad, los republicanos ya han seleccionado a quienes podrían convertirse en su “nueva imagen” y ahora están sometiendo a esta gente a prueba.

Mitt Romney parece ser un candidato de lo más digno, y ni siquiera el hecho de que sea mormón echa a nadie para atrás. Ya en 2008 los demócratas presentaron la candidatura de Barack Obama, un hombre negro, y también a una mujer, Hillary Clinton. Ambos, como se ha podido ver, han tenido éxito.

Acontecimientos cruciales, pero sin excesivas tensiones

Los expertos coinciden en que las elecciones que resultan de importancia crucial no siempre se han generado muchas tensiones en la sociedad. Así, al ser elegido Franklin Delano Roosevelt presidente en 1932 no hubo ninguna lucha electoral especialmente fuerte. Y eso que los posteriores cambios, sin embargo, fueron importantes.

El motivo de estas opiniones posiblemente esté en que la campaña de ahora, a pesar de haber empezado hace tiempo ya, no parece conllevar grandes enfrentamientos. Ello no quiere decir necesariamente que Barack Obama tenga su victoria garantizada. De hecho los votantes están distribuidos más o menos a partes iguales entre los dos partidos del país y no se puede estar seguro de nada.

Esta campaña presenta interés en especial por su larga duración y por desarrollarse principalmente en un campo, el de los republicanos. Y no sólo porque los demócratas tengan ya claro el nombre de su candidato.

La derrota moral que sufrieron los republicanos en 2008 y, de hecho, todavía antes, rompió el equilibrio del sistema político estadounidense. Y ahora estamos presenciando el nacimiento de un nuevo republicano, uno que cree en impuestos bajos y un Gobierno reducido con un potente sector privado y se pronuncia en contra de los abortos, pero que después del mandato de Bush hijo ve con cierto escepticismo una intensa política exterior.

Los cambios que sufre el Partido Republicano resultarán decisivos. Porque reanimar un partido tan grande y con tanta historia es una labor de muchos meses. Incluso se podría decir que este proceso les preocupa a los republicanos más que la búsqueda de su candidato ideal para las elecciones presidenciales.

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