miércoles, 8 de febrero de 2012

Perú. Democracia burguesa al desnudo: A propósito de humala

VOZ PROLETARIA

“La democracia burguesa”, de la que tanto se ufanan los capitalistas y sus amanuenses, es el escenario donde se desnudan todas las miserias y flaquezas políticas de sus “clases dirigentes”, el lugar donde exhiben sin tapujos sus mezquinos intereses de grupo y, sobre todo el engaño y falsas promesas al pueblo que los eligió. V.I. Lenin, refiriéndose a la democracia burguesa, decía: que los hombres en política, siempre serán víctimas necias del engaño propio y de los demás, si detrás de las frases amistosas sobre igualdad, libertad, fraternidad, etc., no saben distinguir los verdaderos intereses de clase a los que representan.

Los defensores de la democracia burguesa, critican furiosamente a los países socialistas como “dictaduras” y se jactan de su “democracia” como el sistema social más avanzado, donde el pueblo soberano elige periódicamente a sus gobernantes. Todo esto no pasa de ser una farsa, como lo señala V. I. Lenin, “La democracia burguesa” siempre será una democracia formal y aparente, una democracia al servicio de un pequeño grupo, la burguesía; frente a la inmensa mayoría del pueblo trabajador.

Goebbels, siniestro Ministro de Propaganda del gobierno Hitleriano, consciente de la naturaleza engañosa de la “democracia burguesa” decía: “miente, miente que algo queda”. Este principio de la política nazi, es aplicado por nuestros políticos criollos. Si no, pruebas al canto: Fujimori, para ganar las elecciones el año 1990, se presenta ante sus electores como un demócrata antineoliberal, exponente del “No al shock”; pero lo primero que hace al llegar al Gobierno, es aplicar un shock traumático y luego cerrar el Congreso y dar inicio a una política neoliberal, más conocida como “Capitalismo Salvaje”, rematando las empresas públicas, aplicando una política de Terrorismo de Estado, de violación sistemática de los derechos humanos e instaurando el régimen más corrupto de nuestra vida republicana. El mismo fenómeno se repite con Alan García, quien en su campaña electoral el año 2006, se presenta como un defensor de los intereses nacionales, promete un Impuesto a las sobreganancias a la Gran Minería, Revisar los TLC, eliminar los services, la libre desafiliación de las AFP, reforma de la Constitución, etc. Una vez en el gobierno, burlándose de sus electores acuñó su conocida frase “en política no hay que ser ingenuos”.

Y ahora, con Ollanta Humala, quien levantó en las pasadas Elecciones las banderas del nacionalismo, y encarnó las protestas y aspiraciones de los sectores mayoritarios del país, especialmente de las capas más pobres de la ciudad y el campo, se repite la misma historia. Humala, gana en primera vuelta, con el apoyo de los sectores más progresistas del Perú. En la segunda, morigera su propuesta y se presenta con una Hoja de Ruta más digerible para los conservadores, pero sin dejar de lado su compromiso con el pueblo que lo eligió,

Sin embargo, ganada las elecciones y a seis meses de gobierno, tenemos a un Humala, otrora enemigo de la derecha tradicional, a quien la fujimorista Hildebrant tildaba de cachaco, hoy dice que es un hombre inteligente; la dupla ultraderechista Barba Caballero – Rey Rey no le escatiman sus elogios; PPK y Jorge Trelles (a)”nosotros matamos menos”, María Palacios, Mónica Delta y el cacaseno de Aldo Mariátegui, voceros de la derecha y peones mediáticos de la guerra sucia contra “el candidato nacionalista” se muestran complacientes con Humala, a quien Bedoya Reyes, no dudó en señalar que es una “caja agradable de sorpresas”. ¿Qué ha podido pasar para que estos conspicuos voceros de la derecha, se muestren muy complacidos con el ahora Presidente Ollanta Humala? La respuesta es simple, la renuncia de Humala a su propuesta de llevar adelante “La gran transformación”, el pronto olvido de sus promesas electorales, el mantenimiento de la política neoliberal que acentúa nuestra dependencia económica, el saqueo de nuestras riquezas naturales y la sobreexplotación de nuestro pueblo, por parte de las transnacionales.

De esta manera, queda confirmada una vez más la naturaleza engañosa y falaz de la “Democracia Burguesa”; no interesa quién gane, ni las propuestas lanzadas en las campañas electorales; al final “La casa blanca”, la embajada norteamericana, las transnacionales, y la propia burguesía intermediaria, se encargarán de domesticar al nuevo inquilino de Palacio de Pizarro, obligándolo a hincarse de rodillas y cumplir sus órdenes a pie juntillas, con raras excepciones, desde luego, que es justo reconocer, en Latinoamérica, como es el caso de Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en el Ecuador, Evo Morales en Bolivia, que desarrollan procesos nacionalistas y de profundo contenido democrático, en sus respectivos países. Es por ello, que no debemos nunca olvidar que la única garantía de liberación de la clase obrera, y de los trabajadores en general, será obra de la Clase Obrera, en alianza con sus aliados naturales, los campesinos pobres, las capas medias y la intelectualidad progresista.

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